Disclamer: J. K. Rowling y Takao Aoki, son dueños de Harry Potter y Beyblade, respectivamente. Yo hago este fic sin ánimo de lucro, como medio de entretenimiento y ocio.
El Club de Beyblade
Lunes en la mañana. De nueva cuenta regreso a la rutina de las clases. Había sido duro para Rei levantarse temprano, eso debido a que algunos Ravenclaw, entre ellos sus compañeros de grado, habían organizado una pequeña fiesta por su aceptación en el equipo de quidditch. También habían pensado en Kai, pero a diferencia de él, pudo zafarse con mayor facilidad una vez que Davies les entregó los uniformes que usarían en los partidos. En cambio, el chino no había tenido corazón de dejar a sus compañeros, decidiendo compartir tiempo hasta pasadas de la media noche en el área común.
Bostezaba mientras tomaba su mochila con cierta pereza. Volteó a ver a la cama de Kai. El ruso ya se había levantado hace un par de horas, quizá yendo a entrenar por su cuenta. Mientras los demás alumnos de esta habitación compartían su estado anímico. Al bajar las escaleras, se encontró con Kenny y con Luna platicando entre ellos, también yendo hacia el Gran Comedor.
—Es la última vez que hacemos una celebración domingo por la noche —bufó Kevin, mientras se sentaba en la mesa de Ravenclaw. Sin pensarlo dos veces, se sirvió una taza de café.
—Lo lamento —se disculpó el chino—. Debí persuadirlos en que no siguiésemos con el festejo.
—No te culpes, Rei —mencionó Stephen—. Siendo sinceros, nosotros te suplicamos en celebrar un poco. Y Anthony no nos detuvo tampoco, aunque era su deber como prefecto.
—No está mal que de vez en cuando podamos ser permisivos en ello —el aludido se frotaba los ojos—. Pero reconozco que se nos fue de las manos.
—Tanto que Victoria tuvo que bajar de las habitaciones de las chicas para reprendernos cuando vio que era tarde y nosotros estábamos aun celebrando —dijo Terry, encogiéndose de hombros—. Pero valió la pena. Tenemos grandes esperanzas que este año podamos arrebatarles la copa a los leones y a las serpientes.
—Es una pena que Hiwatari sea un poco antisocial —recalcó Michael.
—Kai no gusta mucho de esa clase de eventos. Además que él deseaba levantarse muy temprano para entrenar un poco. Lo que habría afectado a su rendimiento físico.
—Es admirable la dedicación que tiene tu compañero. Aunque él no debería esforzarse de más. No comprendo cómo llevará los TIMOS, los entrenamientos…
—No se te olvide Terry, la dirección del Club de Beyblade.
—Es cosa típica de él. Pero si lo hace, es porque Kai está consciente de que pueda cubrir todos los rubros —o al menos es lo que esperaba Rei. La faceta escolar del ruso-japonés le era desconocida, sin embargo, podía intuir que era muy similar la autodisciplina que usaba en el beyblade.
—Por cierto, ¿sabes si habrá un nuevo Torneo? Recuerdo que el anterior lo celebraron en noviembre —le cuestionó Kevin al beyluchador.
—Lo ignoro. El señor Dickenson no nos ha mandado alguna invitación. Así que por el momento, no tenemos ese peso extra en nuestras obligaciones.
—Espero que no se les cruce con los TIMOS. Sería una atrocidad elegir entre el deporte y lo académico.
Eso no lo había pensado Rei. No negaba que quisiera participar en el siguiente Campeonato. Sin embargo, la situación en la que se encontraban, era poco probable que ellos pudiesen salir con facilidad del castillo. Si bien les iba, tendrían a la Orden del Fénix cuidándolos, si es que se organizaba en un solo sitio. Pero, si ocurría como el año pasado, teniendo que viajar a diferentes sedes, podrían verse en la necesidad de renunciar a defender su título.
La llegada del correo matutino lo sacó de sus pensamientos, observando el espectáculo de aves volando hacia sus respectivos destinatarios. Tal fue su distracción, que al momento de que descendieran dos de ellas cerca de su plato de avena, se sorprendió de ver a Kai pagando a la lechuza gris que le traía el periódico. Sin expresar nada, se sentó a su lado, sirviéndose un plato de huevos con jamón y una taza de café.
—Buenos días Hiwatari —le saludó Anthony, quién terminaba de introducir un knut a la bolsita que traía una lechuza marrón.
—Goldstein —musitó, mientras leía de manera superficial el encabezado del diario. Dejó su taza en la mesa de nueva cuenta, frunciendo el entrecejo al continuar con el artículo completo. Cada vez sus facciones denotaban el disgusto de haberle leído.
— ¿Sucedió algo, Kai? —le preguntó Rei.
— ¡Por Merlín! —Exclamó el rubio en su lugar—. Escuchen.
Sin perder tiempo, leyó en voz alta el artículo en donde Rei pudo apreciar que estaba la imagen de la profesora Umbridge. Ahora comprendía los gestos de Hiwatari ante aquella noticia. Todos los jóvenes se veían desconcertados. Entonces, pudieron entender el hecho de que la Subsecretaria estuviese en Hogwarts. Y el hecho que el Ministro de Magia le hubiese dado más poder en el Colegio, era desalentador.
Kai hojeó las siguientes páginas, volviendo a fruncir el entrecejo. Sus compañeros ya se habían puesto a desayunar, discutiendo el tema anterior, cómo el resto del Gran Comedor. Kon pudo observar que en la mesa de Gryffindor también habían tenido la misma reacción que ellos, al menos el Trío de Oro junto a Aneshka y Tyson. Su mente regresó a la mesa de Ravenclaw, cuando el ruso le extendió su diario.
—Léelo en silencio —le susurró en mandarín—. Al parecer, ya hemos captado la atención de los medios mágicos —Rei alzó la ceja, para después enfocarse en el artículo, dónde una foto de ellos cinco sobresalía en la página:
Estrellas del deporte muggle, Beyblade, en Hogwarts
El beyblade es un deporte de índole muggle que ha adquirido mayor popularidad en los últimos años. Consiste en lanzar unos trompos y manipularlos uno contra otro, hasta que uno de ellos salga del plato (una construcción de forma convexa, que en ocasiones tienen mecanismos que provocan obstáculos a los jugadores) o deje de girar. Incluso dentro de la población mágica, este deporte ha causado furor, teniendo entre sus filas a magos alrededor del mundo.
Un ejemplo claro, son los Campeones Mundiales de este año, los Blade Breakers. Fuentes fidedignas del Ministerio de Magia, nos han comprobado el hecho que estos jóvenes están estudiando en este momento en el Colegio de Hogwarts de Magia y Hechicería, como alumnos de intercambio del Instituto Mahoutokoro, programa estudiantil que forma parte de las Relaciones Diplomáticas del Ministerio de Magia de Japón, por mano de la Ministra Akane Tachikawa y Cornelius Fudge, éste último, actual dirigente británico.
"Con gusto nos sentimos orgullosos de contar con elementos extranjeros los cuales puedan comparar la educación mágica que se implementa en Hogwarts con la del Colegio Mahoutokoro, su homólogo japonés" expresó el Ministro de Magia al El Profeta. "Necesitamos que un observador externo determine si la situación de nuestra Escuela debe implementarse con urgencia cambios para su pronta mejoría. Se les invita a los jóvenes deportistas que cuentan con el Ministerio de Magia para cualquier cosa, y no duden en acudir con la profesora Dolores Umbridge, en caso que observen alguna anomalía en la que puedan estar envueltos sin su autorización o comentarios sin sentido que atenten contra su estancia escolar".
Cómo se ha expresado en la noticia de la primera plana, la subsecretaria del Ministerio, Dolores Jane Umbridge, fue nombrada Suma Inquisidora de Hogwarts por el Decreto de Enseñanza No. 23.
Rei alzó la ceja, una vez que le entregó el periódico a Kai. Esa "fuente fidedigna" no podría ser otra que la misma maestra de Defensas Contra las Artes Oscuras. Dudaba mucho que la señora Blackwood expresara algo más, por la seriedad que llevó a cabo sus trámites. Aunque, quizá pudieron llamarle la atención con su presentación del día sábado a la mujer vestida de rosa que estaba en la Mesa Alta, desayunando.
—Es probable que ella pueda buscarnos en primer lugar para saber si nuestro intercambio es meramente por estudios —susurró Kai en mandarín, para después tomar un sorbo de su café. El chino notó que el mayor estaba observando al resto del comedor—. Al menos Granger ya le ha advertido a Tyson —Rei pudo comprobar que en ese momento la castaña le pasaba su copia del El Profeta al nipón.
— ¿Crees que use algo para tratar de sacarnos información?
—Es lo más seguro. Debemos ser cautelosos —sacó de su mochila un bolígrafo, comenzando a rayar la noticia con palabras en japonés.
—Debemos irnos —les interrumpió Michael—. Pronto iniciará la clase de Encantamientos.
—Bien —ambos extranjeros se levantaron de sus asientos. Cuando pasaron junto a Kenny, el ruso con sumo cuidado le entregó el diario.
—En serio es una pesadilla. Ahora le tendremos entre clases examinando a los profesores —mencionó Kevin, una vez que abandonaron el Gran Comedor.
—Espero que no esté en la clase de Flitwick. Ya es suficiente con verle el día de mañana —añadió Stephen.
Afortunadamente para los Ravenclaw, la profesora Umbridge no estuvo presente en la clase de Encantamientos, pudiendo al menos, disfrutar la amena clase práctica del docente. Ni en la de Cuidado de Criaturas mágicas, donde compartieron clases con los Hufflepuff, intercambiando (quizás con excepción de Kai, quien sólo escuchaba), algunos comentarios con los Tejones, mientras se encargaban de un grupo de bowtruckles, nuevamente.
La hora del almuerzo llegó, notando el hecho que varios compañeros intercambiaban aún acotaciones por la noticia de la mañana. Podían admirar incluso que algunos jóvenes iban a mesas en donde sus amigos de otras Casas estaban. En su caso, el resto de los Blade Breakers ya los esperaban en la mesa de Ravenclaw, como ya se estaba haciendo costumbre. Sin perder tiempo, comenzaron a hablar entre ellos en japonés sobre la situación.
—Sólo la hemos visto de pasada, cuando se dirigía al salón del profesor Flitwick. Me parece que los alumnos de séptimo tomaron su clase a esa hora —explicó Max—. Por cierto, Andrew me comentó que ya somos noticia.
—Realmente no sé si es bueno o malo que ya se hayan dado cuenta de nuestra estancia en este Colegio —murmuró Kenny, preocupado.
—Sería como una forma de gritarle a Voldemort que estamos aquí — expuso Max. En ese instante, los dos mayores se miraron entre sí.
—Ya estaba enterado mucho antes que saliera esta noticia —dijo Rei, sorprendiendo al resto. Se dedicó a explicarles lo sucedido con Harry y con Ron.
—Bueno, Hermione ya me lo confesó —terció Tyson, cuando el chino terminó de hablar—. A pesar que ya sabíamos nosotros que ellos también investigaban sobre las Bestias bit. Y con Harry, me fue inevitable soltar palabras de más —se disculpó, mientras Kai lo veía con seriedad.
—Espero que fuera de ellos tres, no lo andes divulgando a media escuela —le regañó—. Por ahora hay que estar con cuidado con Umbridge. Quizás sea miembro ministerial, pero el mensaje que nos ha transmitido Fudge es que funcionemos como evaluadores. Puede que ella utilice métodos nada ortodoxos para obtener información.
— ¿Quieres decir que podría interrogarnos en cualquier momento?
—Es probable, Max —respondió Kai.
—Es por eso que lo escribiste en el periódico que me diste —murmuró Kenny, miró de reojo hacia la Mesa Alta, para suspirar al final—. Por lo que veo, podía usar cualquier método.
— ¡Oh no! ¡Espero que no use su macabra pluma para torturarnos! —Exclamó Tyson. —O inclusive, alguna maldición —añadió Rei—. No me sorprendería, al ver cómo son sus castigos.
—No sé si pueda hacer lo mismo que Snape —sus amigos lo vieron—. Es en serio, chicos, tengo la sensación que lee la mente.
—También he tenido esa sensación cuando estoy en sus clases —mencionó Max—. Realmente es horrendo ver su favoritismo a los Slytherin. He perdido cerca de treinta puntos por errores en mis pociones.
—En el caso de Umbridge, no hay que darle motivos para que utilice métodos poco ortodoxos. Hay que evitar obtener una detención en medida de lo posible —la vista del dueño de Dranzer se posó en Granger.
— ¡De acuerdo! ¡Lo intentaré!
—También agregaría, que es posible que nos llame a su oficina individualmente. Deben ser cuidadosos con sus palabras.
—En casos desesperados podríamos usar algunos Surtidos Saltaclases de los hermanos Weasley.
— ¿Los gemelos? —cuestionó Rei.
—Sí. Al parecer funcionan algunos de sus productos. Aneshka me recomendó no tomarlos tan seguido, sólo si no veo otra opción, sobre todo si es para evitar clases con nuestra profesora "favorita" —se encogió de hombros.
—Espero que sólo sea con Umbridge —le rectificó Kai.
—No me atrevería a usarlo en otras, cómo con Snape o McGoganall. De cualquier modo, podría cuestionarle a Demelza si me enseña a cambiar las páginas de ese aburrido libro por otra cosa —añadió, para después ingerir su segunda porción.
Terminaron de comer, para dirigirse a sus respectivas aulas. Las clases restantes ocurrieron sin ningún incidente, ni con la presencia de la Profesora Umbridge en el caso de Kai. Rei le informó de todo el desastre que ocurrió en su clase con Trewlaney cuando se reencontraron en Astronomía. Al acabar, salieron hacia los invernaderos. Al llegar, pudieron escuchar a Draco Malfoy alabando el artículo de esta mañana con el resto de los Slytherin:
—Es lo que realmente necesitábamos en Hogwarts. Dumbledore ya no es apto para dirigir tan noble Institución. Sobre todo si deja entrar a cualquiera —hizo mayor énfasis cuando los Ravenclaw se encontraban muy cerca de él. Sin embargo los jóvenes prefirieron ignorarlo—. Ahora, no sólo le basta en aceptar a magos de segunda como Entwhistle, sino importar escoria extranjera como Hiwatari y Kon —de nueva cuenta, los tres aludidos decidieron pasar de largo sus ofensas, entrando al invernadero.
Se sentaron junto a Stephen, que miraba con desdén al rubio. Se dedicaron a sacar su material. Por insistencia de molestarles, se quedó de pie detrás de Kevin. Por tercera vez, distaron mucho en caer en las provocaciones del Slytherin. En ello Rei hizo un amago de bostezo, siendo imitado por el castaño. Malfoy apretó los puños, por el descaro de los Ravenclaw. Sin embargo, no pudo continuar con la intimidación, dado que la Profesora Sprout ya había entrado, ordenando a los jóvenes que se acomodaran en su estación con la planta en turno que tendrían para estudiar el día de hoy, Narcisos pitantes. Tuvieron que usar orejeras para su manejo. Si bien, su chillido no era mortal cómo el de las mandrágoras, era molesto si se escuchaba por tiempo prolongado. De tarea, tenían que hacer un esquema, señalando las partes de la planta. La hora de la cena estaba cerca, así que varios alumnos salieron inmediatamente una vez que sonó la campana.
Kai y Rei prefirieron esperar a que el resto de los compañeros saliera del invernadero. No fue ni cinco minutos al momento de emprender su camino hacia el castillo, cuando Malfoy les cortó el paso. Crabbe y Goyle se le habían unido a la intimidación que querían provocar de nueva cuenta. Ambos beyluchadores estaban atentos a cualquier movimiento de los magos.
—Es mejor que tengamos una conversación privada, sin la vista de los demás ni de los profesores.
—No tenemos nada que hablar con ustedes, Malfoy —expresó Rei, sin quitar la vista a ninguno de ellos.
—No se crean muy especiales porque tiene esos Espíritus Sagrados. Sin ellos, no se encontrarían aquí, Sangres Sucias. Pronto se darán cuenta que están del lado equivocado, por su estatus de sangre. Serán los primeros en caer, cuando el momento llegue.
— ¿Algo más que quieras agregar, Malfoy? Al parecer sabes más que lo que aparentas —en mandarín le susurró a Rei lo siguiente—. Ve preparando tu varita, aplicaremos el hechizo que practicamos esta mañana —el chino asintió. Regresó su atención al rubio, hablando en inglés con el Slytherin—. Son demasiado ambiguas tus palabras —en su caso, metió la mano en su bolsillo.
—No pretendas que no sabes nada Hiwatari —le enunció, con prepotencia—. Después de todo, el Señor Tenebroso tomará lo que le pertenece por derecho. Dumbledore ha aceptado escoria como ustedes, por el poder que esconden en sus porquerías muggles.
—A las cuales, le temiste el día que pudiste apreciar su poder —le expresó sin más. En ello la cara del británico palideció—. Y el hecho que afirmes tal situación, hace pensar que los rumores que Potter ha dicho sobre Voldemort son verdad —los tres Slytherin temblaron ante el nombre del mago. Una sonrisa de triunfo se asomó en el rostro del ruso.
—Otro idiota cómo Potter que se atreve a decir su nombre —le manifestó con desdén—. Ese valor estúpido te llevará a tu fin, Hiwatari. A ti, y a todos tus amigos. Todos aquellos que se han rebelado contra el Señor Tenebroso han terminado mal. Un ejemplo cercano para ti, es la patética mestiza que ha mancillado la noble sangre de los galgos de mis ancestros con la sangre de vulgares muggles extranjeros como la tuya —aquello le llamó la atención—. Sus padres están muertos. Es probable que ella tenga el mismo fin si sigue inmiscuyéndose en los planes de Quién-no-debe-ser-nombrado.
—A diferencia de ti, no soy alguien que agacharía la cabeza ni sería una rémora que se alimentase de las sobras de alguien más poderoso. Y cómo dije, sólo estás confirmando las declaraciones de Potter —ahora el ruso lo miraba de manera despectiva, causando en el rubio molestia que no ocultaba en absoluto. La sonrisa de Kai se hizo evidente, al ver el enfado del otro—. No te preocupes, a mí también me da repulsión que Aneshka tenga parentesco contigo: una persona con complejo de inferioridad frente a magos o brujas mejores que él, que lo oculta a través de su racismo.
Sin perder tiempo, los tres Slytherin alzaron sus varitas contra ellos, listos para atacar. Sin embargo, esta vez, los dueños de Dranzer y de Driger no dudaron en sacar la propia, siendo más rápidos en el proceso:
— ¡Depulso! —Gritaron los beyluchadores, haciendo que los otros estudiantes salieran expulsados a unos metros lejos de ellos, cayendo de espaldas. Malfoy rápidamente se incorporó.
— ¡Desmaius! —Lanzó el rubio, enfadado.
— ¡Protego! —con el encantamiento escudo, Kai pudo desviarlo.
— ¡Expelliarmus! —una tercera voz desarmó a ambos.
Severus Snape les observaba con frialdad, mientras guardaba su varita. Las miradas del ruso y del profesor se cruzaron, sintiendo el joven de nueva cuenta las punzadas en su cabeza. Esta vez fue más el empeño de Kai en vaciar su mente, como si armara una lucha entre él y el docente. No entendía el afán del mayor de utilizar la Legeremancia en él, sin embargo, no se dejaría vencer tan fácilmente.
—No deberían empezar un duelo mágico en medio del patio, Hiwatari, Kon —exclamó con seriedad. Sin poder evitarlo, Rei alzó una ceja.
— ¡No iniciamos nosotros! ¡Ellos comenzaron…!
—Cómo sea, serán veinte puntos menos para Ravenclaw por cada uno gracias a su descaro —observó fijamente a ambos extranjeros. Kai no había bajado la guardia, sin embargo aquel segundo ataque había producido que flaqueara por unos momentos, pero pudo recuperarse con dificultad, evitando que el mago trasgrediera su barrera.
Malfoy ahora era el que sonreía ampliamente. Si hubiese podido, el ruso hubiera expresado algo, pero un tercer ataque le tomó desprevenido. Esta vez, algunos recuerdos sobre los torneos que tuvo el año pasado llegaron a su mente sin que él pudiese controlarlo. Cómo pudo, reunió toda su fuerza para sacar a Snape de ahí. El profesor de Pociones, sólo alzó una ceja, sin embargo no expresó nada referente a lo que estaba sucediendo.
—Les sugiero que vayan al Gran Comedor antes que siga bajando más puntos a su Casa o peor agregando una detención para cada uno de ustedes.
Pese a que le disgustaba la idea, prefirió hacer caso al profesor por ahora. No sabría si una invasión más podría tolerarla. Rei, no muy convencido, no tuvo más opción que seguir a su capitán. Ambos ingresaron al castillo. El pelinegro estaba molesto por la injusticia que el profesor había cometido.
— ¡Aneshka tenía razón sobre su inclinación hacia los miembros de su Casa! —Bufó, ya acercándose al Gran Comedor, perdiendo de vista a los Slytherin—. ¿Te encuentras bien, Kai? —Le cuestionó a su amigo, una vez que vio la palidez en su rostro.
—No te preocupes por mí, Rei —le contestó.
—La semana anterior, después de nuestros encuentros con Snape, tiendes a poseer ese semblante. Aunque el de hoy es mucho peor —prefirió hablarle en mandarín, por si algunos de los alumnos que pasaban cerca de ellos, les escucharan—. Sé que no eres de aquellos que mostrarían su dolor o problemas con tanta facilidad, sobretodo enfrente de alguien más, pero tampoco puedo hacerme de la vista gorda más de una vez…
—Rei —le interrumpió, mientras se sobaba las sienes—. Ya te lo expresé. Estoy bien —aspiró hondo un par de veces. El pelinegro alzó una ceja, para después negar con la cabeza.
—Entonces yo soy Tyson —expresó sarcásticamente. El mayor le vio de reojo, frunciendo levemente el entrecejo—. Puede ser que la teoría que teníamos sobre Snape es cierta, ¿verdad? —le cuestionó.
—… —no le contestó de inmediato—. Quizás. Debemos apresurarnos.
Sin más que agregar, y a sabiendas que, le sería mucho más complicado presionar a Kai sobre lo sucedido con el Profesor de Pociones, decidió entrar al Gran Comedor, en donde sus amigos ya los estaban esperando. Por su parte, el mismo ruso se dedicó enteramente a cenar, sin tomar en cuenta las miradas de preocupación por parte del resto del equipo. Rei se sentía culpable, pero prefirió no soltar nada de lo sucedido unos momentos antes, prefiriendo cambiar el tema sobre la examinación que Umbridge le hizo a Trewlaney.
Cuando se reunieron con los Black para sus clases extracurriculares, decidieron ir hacia el séptimo piso. Los tres jóvenes que sabían de la existencia de esta habitación, les explicaron el método de invocarla. Aneshka fue la que mostró el cómo, para dar paso a una puerta de nogal. Sin dudarlo, los tres alumnos de quinto ingresaron a ésta. La sorpresa de los demás no se hizo esperar al ver los estantes llenos de libros de diferentes materias, un área para practicar hechizos; otra con una mesa con calderos, cuchillos, frascos (algunos llenos con sustancias, plantas o partes de animales). También había un escritorio con bolsas de Runas Antiguas, planetarios, mapas astronómicos y una bola de cristal.
—No está nada mal —expresó Max, una vez que habían terminado los deberes mucho más rápido gracias a todo el material que había ahí—. ¿Hoy que estudiaremos?
—A petición de Kai, Pociones —dijo la joven. Se acercó al área del laboratorio de alquimia—. ¡Puaj! —Exclamó, cuando abrió algunos envases—. Ahora veo porqué esta habitación los invocó. Muchas de estas partes de plantas o animales están podridas. Es posible que fuesen escondidas por alumnos de hace siglos —con un movimiento de varita, desapareció lo que ella calificaba como inservible.
—Entonces, ¿qué vamos a hacer? —preguntó Kenny, preocupado.
—La ventaja de que mi abuela tenga una droguería, es que podemos tomar un poco de todo de la botica para complementar nuestro inventario escolar —terció Aarón, mientras de su mochila sacaba una maleta más grande que ésta. Aunque sabían que era producto de la magia, no dejaba de sorprenderles.
—Bueno, a veces, no sólo eso. Podemos añadir sustancias que son difíciles de conseguir o sólo el Profesor Snape tiene en su gaveta —Aneshka también sacó su neceser, observando que era mucho más amplio de lo que aparentaba, cuando sacó de éste frascos con colmillos de serpientes, tentáculos, alas, patas, plantas que nunca habían visto en su vida—. En esta ocasión la clase será meramente práctica. Yo puedo decirles la función y el proceso de cómo se hacen —ella buscaba a los alrededores—. Necesito un pizarrón de dos caras —pensó, deseosa de hallar uno. Finalmente uno apareció cerca de ella—. Perfecto —con su varita, comenzó a escribir las recetas en ambos lados—. Empezaremos con la Pócima Cura-Forúnculos y con la pócima para dormir.
Así lo hicieron. Trabajaron cerca de dos horas y media en sus calderos. Los Black revisaban de vez en cuando, corrigiendo errores menores o moderados que tenían los beyluchadores. Al final, las mejores fueron hechas por Kai. Rei alzó una ceja, quizá se debiera a que la clase fuese amena y no tenían a Snape intimidándolos.
—Sus pociones son funcionales, aunque las de Kai y las de Rei son formidables. Tienen madera para esto chicos. Aunque de mi primo no me sorprende, al ayudarme en varias ocasiones a preparar algunas. Pueden guardar un poco para su uso personal de cada uno de los brebajes.
—Por hoy es todo. Mañana posiblemente nos enfocaremos en Encantamientos o Cuidados de Criaturas mágicas si nos da tiempo.
— ¡O Herbología! —Exclamó Tyson—. ¿Qué? Creo que es mi turno de pedir la materia que debemos repasar —se encogió de hombros, mientras algunos de sus amigos negaban con la cabeza o reían por su petición.
—Eso ya lo veremos —comentó Aarón—. Mañana tienen que coordinar su club de Beyblade. Tenemos que ajustar los horarios —viró hacia los Ravenclaw de quinto—. Y en su caso, deben preguntarle a Davies cuando serán sus entrenamientos.
—Es verdad —interrumpió Granger—. No sé en sus Casas, pero vi mucha gente que se inscribió en Gryffindor.
—Bueno, yo tengo las listas. Es un grupo grande pero podemos reducirlo si realizamos pruebas —dijo Kenny. Tyson iba a reclamar, pero el Jefe le detuvo—. Sé que debemos darle oportunidad a cualquiera que desee aprender a jugarlo. Pero he notado que muchos de los que se inscribieron sólo lo hacen por moda o por el hecho que son ustedes quienes van a manejar dicho club. He realizado los horarios —les entregó a cada uno de sus amigos una lista de alumnos—. Sé que debí consultarlo con ustedes —se dirigió a los Black—, pero esperemos acabar el miércoles.
— ¡Esto es genial, Kenny! —Comentó Max—. Pero, ¿en dónde vamos a hacer las pruebas?
—Eso no es problema. Dumbledore me mandó con la señorita Lynwood una nota que expresaba el salón que podemos usar para ello. Fui a revisarlo a la hora del desayuno. Cuenta con dos platos y por parte de la Profesora Burbage me ha conseguido algunos beyblades que fueron ensamblados por alumnos de sexto y séptimo que amablemente se ofrecieron a ayudarnos el domingo.
—Era por eso que nos había llamado el sábado —mencionó Aarón—. Pero había rechazado su invitación por auxiliarlos con los deberes y por mi proyecto, así que no me enteré de nada. Hubiese sido interesante aprender a armarlos.
—Puedo enseñarte en algún tiempo libre que tengamos en común —le dijo al mayor—. Por cierto —le entregó una lista—. Esta hoja contiene los turnos en que los Slytherin irán a sus pruebas —vio a Max—. Yo te di una para los Hufflepuff. Espero que ambos las peguen en su tablón de anuncios. Por mi parte me encargaré de la de Ravenclaw —se dirigió a Aneshka—. ¿Puedo pedirte el favor de que pegues ésta en la sala de Gryffindor?
—Oh, claro, con gusto —observó entonces el nombre de uno de los aspirantes—. ¡Oh! Creo que esto puede ser un lío… Kai, hay algo que debes saber y no te va a gustar.
— ¿Sí?
—Pues verás. En la clase con Umbridge…
—Potter, ¿cierto? —le interrumpió. La chica asintió. Frunció el entrecejo. Dado que había sido lo primero que le había dicho que no hiciera.
—Sí. Vi que es uno de los aspirantes a los cuales vas a examinar. Ella lo volvió a castigar por esta semana, puesto dijo que en primero Quirrell traía en su turbante a Voldemort.
—Genial —bufó el ruso, sobándose las sienes—. Hablaré en cuanto pueda con él. Por ahora, será mejor que nos vayamos.
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El espectáculo que ofreció Angelina Johnson a la hora del desayuno del día martes no pasó desapercibido para todos los alumnos del Gran Comedor, esto debido a que estaba vociferando contra Harry Potter por sus castigos. Desde la mesa de Ravenclaw, justo al lado de ellos, los tres beyluchadores pudieron ver en primera fila todo aquello. Incluso observaron cuando la Profesora McGoganall se aproximó a él, restándole puntos a la casa Gryffindor. Kai decidió ponerse de pie una vez que el Trío de Oro salía del Gran Comedor.
— ¿Podemos hablar, Potter? —le preguntó, con seriedad.
—De acuerdo —Ron y Hermione se adelantaron a Encantamientos—. Yo…
—Perdiste el control con Umbridge —dijo el ruso.
—Mira, si me viniste a regañar cómo lo hizo Angelina y la Profesora McGoganall…
—Es verdad que deberías controlar tu mal temperamento. Rei ya te lo había dicho, puede ser que el beyblade te ayude en eso.
—Pero esta semana me será imposible asistir a la práctica. Y también está nuestra conversación pendiente.
—Puedo examinarte a la hora del almuerzo —observo su mano herida—. Puedes pedirle a Aneshka que te ayude a sanar tu mano —sacó de sus bolsillo un saco pequeño—. No olvides esto —se lo aventó, el cual Harry le atrapó en el aire. Al abrirlo, observó que había en éste un lanzador, una jareta y un beyblade. El ruso comenzó a caminar—. Y sobre nuestra charla, te avisaré más tarde.
—Bien, te veré en el salón durante el almuerzo, entonces.
Ambos jóvenes se dirigieron a sus respectivas clases. Cuando Kai llegó a Transformaciones, sus compañeros de casa estaban casi en su totalidad. No tardó ni cinco minutos, para que la Profesora McGoganall ingresara al salón. Puso a repartir a Terry un ratón a cada uno de los alumnos. El día de hoy haría el hechizo desvanecedor en los roedores. Al final, entre varios Ravenclaw, incluyendo a ambos beyluchadores, recuperaron los puntos que su casa había perdido ayer.
—No fue tan complicado —comentó Rei, al momento de dirigirse a Pociones—. Y bueno, no sé cómo es la forma de calificar aquí, pero una S supongo que es bueno —señaló su reporte.
—Le preguntaremos a Annia —en el caso de Kai, había obtenido una E.
—Por cierto, ¿estás listo para otro enfrentamiento con Snape? —en ello el mayor frunció el entrecejo.
—Me extraña que tú no seas blanco de él.
—Quizás porque puede que seas un reto para él —se encogió de hombros. El ruso alzó la ceja—. Conociéndote, dudo que te rindas tan fácil. Y él parece que tampoco es alguien que tire la toalla.
Cuando llegaron, sus amigos les saludaron rápidamente cuando salieron, yéndose inmediatamente para evitar problemas con el profesor de Pociones. Los dos mayores ingresaron al salón, acomodando sus cosas. Al entrar Snape, el silencio reinó el aula. Fue entregándole a cada alumno su reporte sobre la redacción del ópalo. Tanto Kai como Rei, obtuvieron una A. Sin embargo muchos de sus compañeros se notaban preocupados por sus notas.
—Les he dado la calificación que obtendrían en sus TIMOS, si los hubiesen presentado hoy. La mayoría han sido pésimos —observó a ambos beyluchadores. Hiwatari no dudó en dejar la mente en blanco—. Sin embargo, quienes hayan sacado una A no deben conformarse con esa calificación mediocre. Yo sólo acepto alumnos que en sus exámenes hayan alcanzado un Extraordinario. Así que, ninguno de ustedes calificaría para que ingresara a mis clases de ÉXTASIS.
Las punzadas de dolor volvían a estar presentes en la cabeza de Kai. Aun así, estaba determinado a no mostrar un ápice de debilidad. Ni tampoco hacerle creer que era un mediocre. Empeñado a aquello, él leyó detenidamente las instrucciones, procurando defenderse del ataque del profesor cuando podía, sin descuidar o arruinar su fórmula. Al final, podía apreciar la tonalidad turquesa en su poción, igualando en esta ocasión a la de Rei. Al dejar sus muestras, Snape no les dijo nada a ninguno de los dos. La cefalea le siguió hasta salir de la clase.
—Menos mal que salimos finalmente de ahí —comentó Rei en japonés, estirándose—. Realmente es estresante tener a Snape vigilándonos.
—… —el mayor sólo se encogió de hombros.
—Lástima que hallamos obtenido una A. Creo que va antes de la S, y sin dudar la E es la calificación máxima —llegaron al vestíbulo—. ¿Irás a almorzar primero?
—Sí. Espero que Potter esté ahí.
—Es una pena que Umbridge le haya castigado. Al menos podrás examinarlo. Supongo que has fijado una fecha para que nos reunamos todos.
—Aún no. Pensaba hacerlo en la mañana o en algunas de las comidas —mencionó, mientras ingresaban al Gran Comedor.
—Ya veo —vio hacia la mesa de Gryffindor, en donde no había señales ni de Aneshka ni de Tyson aún—. Sabes, estaba pensando en escribirle al señor Dickenson —el mayor frunció levemente el entrecejo, mientras tomaba asiento—. Sé que debemos ser cuidadosos. Sin embargo, desde ayer tengo una duda que me ronda en la cabeza.
— ¿Qué cosa? —cuestionó Kai, sirviéndose comida.
—Sobre el próximo Torneo de Beyblade. Sé que es un poco tonto pensar en ello, cuando nuestras vidas están en peligro. Pero, no te negaré que me gustaría participar de nuevo.
—No creo que sea sencillo. Más si el señor Dickenson realiza un Campeonato con varias sedes o desee que sean Torneos regionales, cómo el que nosotros tuvimos —miró hacia el techo, notando las nubes cubriendo casi la totalidad el cielo—. También queda el hecho si volverá a repetir el formato de equipos, en lugar de jugadores individuales.
—Es verdad. Olvidaba que esa fue la primera vez que se arriesgó a realizar grupos, en lugar de que sólo Tyson fuese a representar a Japón.
—Yo no iré si él piensa hacer varias sedes mundiales. Sería un riesgo innecesario y una invitación a Voldemort de irme a buscar —comentó, mientras se servía jugo de calabaza. Rei lo miró con sorpresa.
—Es por ello, que quiero cuestionarle sobre ello. Sé que no soy el único que le gustaría defender el título —en ese momento Max entraba en compañía de miembros de su casa, instalándose en la mesa de los Tejones. Tyson fue el próximo, platicando amenamente con Ginny, Colin y Demelza.
—Por el momento hay que ser precavidos. En el caso que veamos favorable el salir de Hogwarts, debemos consultarlo con Dumbledore. No me agrada la idea de tener niñeras, pero no creo que el director decida dejarnos sin protección. Sobre todo si la sede es fuera de Gran Bretaña —tomó de un golpe el contenido de su vaso, retirando éste junto al plato, ya vacío. Se levantó—. Iré a examinar a Potter. Nos veremos en Encantamientos.
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Veía el beyblade que el ruso le había entregado. Los colores verde y negro dominaban en ese trompo. Le era extraño tener uno sin que su anillo de ataque estuviese flojo, o la punta estuviese rota. Finalmente llegó al aula cuatro del primer piso. Kai ya se encontraba ahí, quién traía un libro de pasta amarilla, el cual leía. Al aproximarse, el mismo Hiwatari lo observó detenidamente, guardando el ejemplar en su mochila.
—Llegas tarde.
—Lo lamento. Salí tarde de Transformaciones —se excusó—. ¡Vaya! —se sorprendió de ver el salón con dos platos en él, puesto el espacio por fuera aparentaba ser mucho más pequeño que el que veía ahora.
—Empecemos de una vez —sus ojos se posaron en la mano del inglés. Frunció el entrecejo—. Veo que no me hiciste caso sobre ir con Aneshka.
—No pude abordarla lo antes posible.
—Afectará tu rendimiento. ¿Eres diestro, verdad?
—Sí —ahora sacó del costal el lanzador y la jareta. Iba a subir al plato, pero el ruso le detuvo.
—Antes de ello, vendrás aquí —le señaló una fila de botellas de cerveza de mantequilla—. Debo observar si sabes realizar los movimientos simples antes de un enfrentamiento. Lánzalo primero en el piso.
El inglés así lo hizo, pero al usar la jareta, hizo una mueca de dolor, haciendo que el mismo beyblade se tambaleara, recuperando poco a poco el equilibrio. Le era extraño esperar que el trompo se moviera hacia algún lado, aunque éste seguía girando sobre su propio eje.
—Ahora, trata de imaginar la misma sensación que te produce el estar volando. Trata de guiar al beyblade cómo lo harías con tu Saeta de Fuego.
—De acuerdo —Harry le hizo caso. Para su sorpresa, el mismo beyblade comenzó a moverse hacia el lado que él quería, aunque con algo de dificultad en hacer la línea recta.
Conforme pasaba el tiempo, Kai le ordenaba hacer ciertas maniobras con los obstáculos. No se le daba nada mal, pero debía perfeccionarlas de acuerdo al criterio del beyluchador. Cuando se dirigieron al plato, Hiwatari sacó a Dranzer.
—El hecho de que seas novato, no esperes clemencia por mi parte, Potter —le advirtió—. Haz todo lo posible por permanecer girando cerca de tres minutos —acomodó su beyblade en el lanzador—. ¿Estás listo?
— ¡Sí! —Expresó con voz firme. El ruso sólo alzó la ceja.
Al grito de Let it rip! Por parte del beyluchador, ambos jóvenes lanzaron su respectivos beyblades. Ahora veía la agilidad y la fuerza que el mismo ruso tenía con su propio Dranzer mucho más de cerca. Era complicado evadirlo en primera instancia, puesto al creer que lo eludía, le cerraba el paso, para aventarlo hacia el otro extremo del plato. La sensación era extraña, dado percibía una energía que emanaba del plato, envolviéndolo, cómo el hecho que sus emociones se plasmaban en el trompo, a la vez, percibía el cansancio cómo si estuviese en un maratón. Al ver a su contrincante, sin embargo, no había ni un ápice de fatiga. Cada vez era más complicado para el mago seguir el ritmo del extranjero, perdiendo persistencia, llegando a frustrarse en determinadas ocasiones. Esto provocaba que el giro de su beyblade se desestabilizara aún más. En un movimiento brusco, el trompo del británico salió disparado del plato.
—Bien, pudiste resistir lo mínimo —le dijo el ruso, al llamar el propio a su mano—. Si planteas estar en el club de beyblade, deberás trabajar duro para permanecer en el grupo que me dedicaré a entrenar. No será tan sencillo cómo le he dejado ver, Potter —el moreno alzó una ceja, dado que para él no había sido nada fácil enfrentarse a Kai— Al último momento te ofuscaste, perdiendo el control. No es necesario que te repita…
—…sobre el control de mi temperamento —Harry complementó la frase, un poco molesto. Era la cuarta (¿o quinta?) vez que escuchaba ese consejo a lo largo de la semana, y ni siquiera era viernes. Invocó el suyo con la varita hacia donde estaba él.
—Espero que en las siguientes sesiones no tengas dificultades por ello —el ruso consultó su reloj—. Quedan diez minutos del almuerzo, es mejor irnos a nuestras respectivas clases.
—No prometo mucho, Hiwatari —encogió los hombros. El otro le miró de forma severa—. De acuerdo, haré mi mejor esfuerzo.
—No está sirviendo de mucho. Debes ser más disciplinado contigo mismo. O ignorar las palabras de la profesora Umbridge —le recalcó—. Aneshka me ha dicho la forma que te exaltas al ver que ella menciona que todo lo que ustedes dicen es mentira. Sé que es por defender la verdad, pero no vale la pena cuando hay demasiados oídos sordos que tratarán de desacreditarte.
—Supongo que para ti ha sido fácil recibir todas las críticas sobre tus acciones cuando estabas en el Campeonato Mundial —Harry sintió cómo el otro endurecía su mirada y gestos.
—Mientras yo esté consciente de lo que es cierto y lo que es falso, cómo el hecho que también mis amigos lo estén; además de aceptarnos entre nosotros, no me interesa que medio mundo calumnie sobre mí. Cómo te dije, no voy a tratar de convencer a gente necia que sólo desea destruirnos.
—Vaya…
—Sé que no es lo mismo en tu caso. Pero tarde que temprano, las personas se darán cuenta que Voldemort está de regreso.
—Espero que no sea de la peor manera posible —ahora el inglés observó al Ravenclaw.
—No creas que alguno de nosotros entregará a su Bestia bit fácilmente —llegaron al vestíbulo.
—Por cierto, quería preguntarte acerca de nuestra plática.
—Nos veremos mañana a las siete de la mañana en el campo de quidditch —le expresó—. Trata de levantar temprano a Weasley y a Tyson.
Sin más que agregar, el ruso subió las escaleras hacia el aula de Encantamientos. Por su parte, Harry se dirigió al patio hacia la casa de Hagrid.
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La cena había terminado. Por parte de Ron y Hermione, se dirigían al aula que horas atrás Harry y Kai habían usado. Ahí los esperaban el resto de los Blade Breakers. Su sorpresa fue tal, al observar la cantidad de fanáticos que habían inscrito al club de beyblade. Muchas de ellas, chicas. Kenny estaba en la puerta, teniendo un portapapeles igual que la profesora Umbridge, llamando de cinco en cinco al interior de la misma. En ocasiones, despachaba a los alumnos que no traían su propio beyblade o simplemente, no tenían ni la más mínima idea del deporte, querían simplemente estar con los jóvenes deportistas o rechazando dulces y bebidas que algunos querían dejarles a ellos.
— ¡Hola Hermione! ¡Hola Ron! —Les saludó el Ravenclaw—. Tyson y Max son los que están evaluando en este momento —revisó las listas—. Fórmense en estas dos filas. Esperen su turno. Tyson te examinará a ti —se dirigió a la chica—; mientras que tú, estarás con Max —le comentó al pelirrojo. Ambos lo hicieron así.
—Es una pesadilla, ¿no es cierto? —les expresó una chica rubia, cuyo cabello estaba atado en una trenza, ojos verdes, de unos diecisiete años, cuando se aproximaron a los alumnos que estaban esperando.
—Buen día, Lynwood —la castaña le vio sorprendida de encontrarla ahí.
—Buen día, Granger, Weasley —soltó una risa por lo bajo, al ver el asombro de la menor—. Me gusta el beyblade y le he practicado junto a mi hermano Charles —sacó de su bolsillo uno de color verde hoja, con tintes azul claro—. Como les decía, Saein debería ser un poco más organizado, o por lo menos, los otros dos beyluchadores habrían de estar aquí ayudando al chico.
— ¿Rei y Kai no están? —cuestionó Ron, extrañado.
—Al parecer, por el mismo número de aspirantes, tuvieron que dividirse en dos grupos. Aun así, sigue siendo una pesadilla.
— ¿Tú hermano no se presentará? —le preguntó Hermione, buscando al Slytherin con la mirada.
—A él le tocó evaluarse con Hiwatari; a mí, con Tate. Lo que me llama la atención, es que ustedes vengan a formar parte del Club.
—Bueno, no es tan descabellado en mi caso. Tyson es mi primo y yo lo jugaba con él cuando era una niña.
—Por mi parte, los mismos chicos me invitaron a formar parte, al ver mi interés en él —era una verdad a medias, dado que era por otros motivos.
— ¡Que pasen los siguientes cinco de cada fila! —la voz de Andrew resonó en el pasillo, cuando él abrió la puerta para despachar a los aspirantes que ya habían sido examinados. La fila avanzó.
—Ya veo —retomó la palabra Victoria—. ¿Tienen sus propios beyblades?
—Sí. El mío me lo regaló Tyson hace tiempo.
—Yo también tengo el mío —no diría, que al igual que a Harry, los chicos se lo habían dado.
— ¡Pasen los siguientes! —les interrumpió una vez más.
—Es nuestro turno —sentenció Victoria.
Al igual que Potter, se asombraron de todo lo que había ahí. Desde los platos, hasta la pista de obstáculos. En ese momento los alumnos que ya habían sido evaluados por los beyluchadores, salían de la sala. Algunos decepcionados; otros, felices por haber quedado dentro. Se separaron en sus grupos correspondientes. Ron y Victoria fueron con Max, quién estaba en la pista de obstáculos.
— ¡Hola chicos! —Su mirada posó en la mayor, dirigiéndole una sonrisa—. Tú debes ser Victoria. Tu hermano y Aarón me hablaron de ti.
—Sí, un gusto de conocer a uno de los campeones mundiales en persona —le hizo una leve inclinación de cabeza.
—Igualmente. Miren chicos, la cosa es sencilla: deben realizar movimientos básicos —les señaló un cartel que estaba pegado en la pared al pequeño grupo que ya se había reunido con él—. Pasarán de uno en uno.
Así lo hicieron. Podía notar que algunos de los aspirantes tiraban las botellas de cerveza de mantequilla, o incluso las quebraban. Andrew era el encargado de repararlas y acomodarlas. Llegó el turno de Ron, quién estaba un poco nervioso.
— ¡Lo harás bien, Ron! —le animó Max, sin dejar de sonreírle—. Tanto Kai como Rei me expresaron que eres bueno en el vuelo. Es una sensación similar con el beyblade, o es lo que ambos me han comentado. Mantén tu mirada en tus objetivos y no des importancia si los demás piensan que no lo hiciste bien. ¡Sólo disfruta el juego! —sin más, le dio una palmada en la espalda.
Weasley siguió los consejos del rubio. Realmente la clase exprés que Tyson y Hermione le habían dado ayer fue una ventaja. Quizás no era el mejor, pero pudo mover aquel trompo por los obstáculos. Realmente seguía asombrado cómo ese juguete muggle respondía a sus emociones y deseos. Al final, el Hufflepuff le felicitó por su esfuerzo.
— ¡Muy bien! —Observó a la mayor—. Es tu turno, Vicky.
— ¿Vicky? —La chica alzó una ceja por el diminutivo de su nombre, aunque no dijo nada—. De acuerdo, Let it rip! —gritó al momento de lanzarlo. Muy a diferencia del resto de los aspirantes, la chica dominaba muy bien lo básico. Max se mostró sorprendido, felicitando a la joven también una vez que acabó.
En el caso de Hermione, se hallaba en los platos. A diferencia de su amigo, ella se enfrentó en un juego todos contra todos. No le era muy complicado, dado se podía ver que podía dar batalla a los demás contrincantes. Tyson les detuvo, al ver que sólo ella y un chico, quién era Cornfoot, sobrevivieron al juego.
—No es que peque de favoritismo, pero no me esperaba más de mi prima favorita. También te felicito a ti, Stephen.
—Tyson, soy tu única prima —la castaña lo observaba con la ceja alzada.
—Son sólo detalles, Hermione. De acuerdo, este es el último paso —se dirigió a todos los aspirantes—. Un juego contra mí, ¡el campeón mundial!
— ¡Tyson! —le regañó su prima por empezar a notar que su ego estaba comenzando a inflarse, otra vez.
El japonés sólo expresó risas nerviosas. Sacó su propio beyblade. Al igual que Kai, buscaba que duraran mínimo tres minutos contra él. Al finalizar, no era sorpresa que el Ravenclaw y la Gryffindor superaran ese límite, si bien, no le ganaron a Tyson, pudieron darle una batalla decente.
—Ahora viene lo más sencillo. Vamos a cambiar lugar con el grupo de Max —bajaron de los platos, yendo al área de obstáculos, haciendo los mismos movimientos básicos uno por uno.
Cuando llegó el turno de Hermione, las miradas del grupo se desviaron al escuchar los gritos de emoción que estaba provocando la beybatalla que se estaba llevando a cabo en esos momentos. Era la misma Premio Anual quién estaba teniendo un serio enfrentamiento con el estadounidense. Su ofensiva estaba comenzando a poner en aprietos a Max. La siguiente estocada desestabilizó por un instante la defensa del beyluchador. El rubio se recuperó, empujando el beyblade de la chica en su siguiente ataque. La muchacha bufó, puesto ahora ella era la que estaba en la cuerda floja, al estar al borde del plato. Realizó un último intento en hacer que su beyblade se elevara, atacando desde arriba a Draciel. No quedando de otra, el chico invocó a su Bestia bit, la cual debilitó el ataque de la Ravenclaw. Al chocar con la férrea defensa de la tortuga, el beyblade salió disparado, cayendo en el plato, ya sin girar.
—Fue un buen juego, Vicky —le dijo el rubio—. Realmente fue genial enfrentarme a ti. Me sorprende que nunca te animaras a jugarlo profesionalmente.
—Gracias, Tate. Y te equivocas. Tanto mi hermano y yo lo intentamos, pero a nivel regional fuimos vencidos por Tornatore en el caso de él; Boulanger en el mío. Quedamos fuera en los octavos de final.
—Creí que los magos… de este lado del mundo no se atrevían a concursar en los Torneos.
—Fue un riesgo que tomamos mi hermano y yo. Además, puedo suponer que al verlos aquí, ustedes también tomaron la misma medida drástica de aventurarse a jugarlo. Yo creí que eran muggles cuando escuché de ustedes, pero es una grata sorpresa que sean magos y los haya conocido finalmente.
—Para nosotros es emocionante que conozcamos a otros magos o brujas que lo practican. Al menos aquí en el Reino Unido.
—Me imagino. Es difícil hallar quién decida practicar este deporte. Puede que sea muggle, pero es fascinante. Pero bueno, tampoco es que los magos nos pongamos a gritar a los cuatro vientos que lo somos.
—Sí, sería muy peligroso —asintió. Mas por el hecho de mostrar cierto entendimiento a lo expresado a la rubia, que por el hecho de empezar a comprender mantenerse oculto de los muggles.
Regresando su mirada a sus aspirantes, Tyson no ocultaba la sorpresa de haber presenciado un buen juego. No negaba que le emocionaba la idea de encontrar nuevos retos aquí.
— ¡Cielos, qué juego! —Comentó al final—. Muy bien, pues sigamos con lo nuestro.
Fuera de Victoria, no hubo algo más que mencionar. Ron y Hermione se ofrecieron a ayudar a los chicos, lo cual agilizó más el movimiento de los alumnos. Los hermanos Creevey fueron de los últimos en ser examinados, notando que los dos Gryffindor tenían un juego decente, aunque no espectacular cómo el que habían visto hace rato. Siendo las seis y media de la tarde, los chicos se dedicaron a acomodar todo. Andrew se despidió de ellos, dado que tenía que ir a la biblioteca a dejar unos libros.
— ¡Fue un excelente juego! —Repitió Tyson—. Espero que encontremos más gente así, o en el camino, podamos entrenar a buenos beyluchadores —sonrió de repente, abrazando a Hermione—. Por ejemplo, ¡estaría dispuesto a entrenar a mi sucesora, la próxima Campeona Mundial!
—Tyson… ¿no crees que estás exagerando?
— ¡No digas tonterías, Hermione! ¡Tienes la madera para ser toda una profesional! —la joven bruja negó con la cabeza. Sus amigos sólo se rieron de sus acciones. Ron también soltó algunas risas.
—Quizás hasta podríamos organizar un Torneo interno —sugirió Kenny—. No estaría mal.
—Eso podríamos preguntárselo a Dumbledore —añadió Max—. Sería una buena oportunidad para expandir un poco el deporte entre los magos de Reino Unido. A parte no nos oxidaríamos para nuestro próximo campeonato.
— ¿Les gustaría participar en el próximo Torneo? —Hermione alzó una ceja.
—No es secreto que queremos defender nuestro título de campeones mundiales.
— ¿No crees que sería un poco peligroso, Tyson? —Le preguntó su prima—. Después de todo Quién-tú-sabes va tras de ustedes.
—Es cierto —respondió en su lugar Kenny—. La verdad es algo que no nos habíamos puesto a pensar con detenimiento.
—Todo esto es nuevo para nosotros —terció Max un tanto decepcionado—. No es sencillo que de la noche a la mañana un mago tenebroso como Voldemort nos persiga —bufó, mientras que los dos prefectos se estremecieron de nueva cuenta—. Aunque, si lo hablamos con Dumbledore y el Señor Dickenson podría haber una manera de salir del castillo. ¡O incluso hacerlo en las vacaciones de invierno!
— ¡Es verdad! —Tyson dio un golpe de uno de sus puños a su otra mano que estaba extendida—. Sabemos lo peligroso que es, pero Max tiene razón. Sería cuestión de hablar con ellos.
—Podríamos sugerirles una única sede. Y quizá en Japón o aquí en Reino Unido —añadió Kenny.
—Si lo aprueban espero que parte de la Orden del Fénix esté vigilando —mencionó Hermione, preocupada. Para ella, no le gustaría que los chicos estuviesen en riesgo. Sobre todo su primo.
—No estaría mal en preguntar. No perdemos nada con intentarlo —se encogió de hombros Max.
—Como sea —el dueño de Dragoon se estiró—. Es momento de ir a descansar.
— ¿No tienes deberes pendientes? —le cuestionó Hermione.
—Por el momento, no. Afortunadamente ayer terminamos los que tenemos que entregar el día de mañana. Es una pena que la cena ya haya pasado.
—Te comprendo —comentó Ron, pensando en lo mismo que el japonés—. Sabes, podríamos ir a las cocinas a pedirles a los elfos domésticos si nos regalarían un poco de comida.
— ¡Ron ahora eres prefecto! ¡Además no debes ir a molestar a los elfos sólo por comida!
—Pero… ya lo has visto, ¡te atiborran con ella si se las pides!
—En lugar de ello, mejor sería que fuéramos a biblioteca a terminar nuestra redacción para Snape —le recriminó.
— ¿No podemos aplazarlo para mañana? Tenemos que entregarlo hasta el jueves —en ello, los beyluchadores sueltan una risa por lo bajo, dado que ya han tenido escenas muy familiares a esta.
— ¡No! ¡Si lo posponemos, vas a volver a un fin de semana cargado de trabajo!
—Parecen casados —les interrumpió Max, divertido. Ambos británicos se sonrojaron bastante, sin poder expresar nada ante el comentario del menor.
—Sin embargo, Hermione tiene razón —apuntó Kenny—. Es mejor que adelantes trabajo, así podrás disfrutar el fin de semana sin presiones.
—Cómo sea, es divertido ver esta escena en lugar de ser el protagonista, pero es mejor que nos vayamos ya. Debemos cerrar el salón —terció Granger, también sonriendo.
No quedándoles opción, salieron del aula con los jóvenes de cuarto año, aún azorados por los comentarios de los chicos.
&.&.&.&.&.&.&.&.
Bostezando en el trayecto, los cinco Gryffindor iban caminando hacia el campo de Quidditch a las siete y diez de la mañana. Fue una labor titánica levantar tanto a Tyson como a Ron por parte de los otros tres. Esperaban que al menos los demás estuviesen ahí. La neblina aún se observaba cuando llegaron a su destino, en donde los tres Ravenclaw, junto a Max y Aarón, ya los estaban esperando. El mayor de los Blade Breakers, los veía molesto.
—Llegan tarde —les exclamó. En ello, el joven Black realizó un movimiento de varita.
—En serio, Kai, ¿cómo se te ocurre llamarnos a esta hora? —Se quejó el dueño de Dragoon, soltando otro bostezo al final.
—Por la misma razón que es imposible reunirnos a todos —respondió—. Además, sé que sería una proeza que te saltaras alguna de las comidas.
—Me imagino también porque es menos probable encontrarse alumnos a esta hora. Y aquí porque es un lugar apartado del castillo —añadió Hermione, evitando una riña entre ambos beyluchadores, dado que su primo estaba de mal humor.
—En efecto, Granger.
—Entonces… creo que no es necesario repetirles toda nuestra investigación sobre sus Bestias Bit —terció Harry, mirando al Ravenclaw.
—No. Ya estábamos al tanto de que ustedes buscaban información —dijo Rei en su lugar.
— ¡Y vaya que han estado bajo la pista correcta! —Expresó Max, mientras invitaba a todos a tomar asiento en el mantel de plástico, muy parecido a los que se utilizaban en el Hanabi (1) —. Definitivamente eso es lo que me ha sorprendido a mí.
En ese momento, observaron que los extranjeros se retiraban los zapatos antes de sentarse en el mantel. Sin titubear, las chicas les imitaron, debido a que estaban más familiarizadas con las costumbres niponas. Tanto Harry cómo Ron dudaron por unos minutos en hacerlo, aunque finalmente, se sentaron con el resto de los jóvenes.
—Entonces, ¿es verdad lo que le comenté a Tyson el otro día? ¿Ustedes no están…?
—Estamos de intercambio. No hemos venido de ilegales si eso pretendes decir, Granger —le interrumpió Kai—. Sin embargo es una razón que ya es obvia para ustedes el por qué Dumbledore nos permitió estar en Hogwarts. También gracias a Tyson.
—El ataque con los dementores —mencionó Harry, mientras que el ruso asentía—. ¿Piensan que Voldemort los envió?
—No lo pensamos. Es un hecho —contestó Aneshka—. Un mortífago de nombre Hedeon Dolohov fue quién buscó la manera de atacarlos con esos seres. Yo le conozco, puesto una vez en el verano que obtuve mi intercambio escolar al Mahoutokoro, nos agredió cuando nos dirigíamos a la Mansión que tiene en Rusia mi abuelo —en ello Kai alzó la ceja al escuchar esa información.
— ¿Dolohov? —cuestionaron al unísono Ron y Hermione. En su caso, Harry escuchaba atentamente, dado que ese nombre había salido en su sueño de hace días.
—Es hijo de Antonin Dolohov. Uno de los mortífagos más fieles de Voldemort. Él está…
—En Azkaban —dijo Harry, recordando el juicio de Karkarov que vio en el pensadero de Dumbledore. La chica asintió.
— ¿Sabes por qué les atacó aquella vez? —en esta ocasión Kai fue quién formuló la pregunta.
—Sólo expresó que mi madre había interferido en sus planes hace ocho años. Pero realmente ignoro qué fue lo que sucedió. Remus fue quien luchó contra él en esa ocasión y pudo vencerlo, pero escapó. Finalmente descubrimos que era descendiente de un mortífago. Pero al parecer, ahora también él es un sirviente de Voldemort, al ver en la noche que atacaron a los chicos, poseía un tatuaje en su brazo izquierdo.
—La Marca Tenebrosa —susurró Hermione, mientras Black asentía.
— ¿Cuándo pasó el ataque? —preguntó Ron.
—En julio —respondió Rei—. Ese tipo nos tendió una trampa, atrayéndonos a todos a un mismo lugar. Habíamos recibido cartas falsas provenientes del señor Dickenson —el trío los vio confundido—. Es el presidente de la BBA, el organismo que rige nuestro deporte.
—Es posible que se haya infiltrado a las oficinas y haber hecho la maldición Imperius en algún empleado—supuso la pelinegra—. Yo marqué ese día a las oficinas, dado que quería buscar a Kai. Una de las secretarias, me negó el hecho que lo hubieran llamado a él o a todo su equipo. Es por ello que fui a buscarlos, dado algo me daba mala espina.
—En ello caminábamos hacia las Oficinas de la BBA cuando la temperatura empezó a descender de golpe —terció Max, cuidando su palabras—. Las luces se apagaron, y entonces…
—…desde las sombras emergieron esos seres de capas, con olor pútrido —intervino Kenny, sintiendo un escalofrío al traerlos a la memoria—. Toda felicidad se apagó.
—En ello, se dirigían hacia nosotros, recibiendo órdenes de ese sujeto —mencionó Tyson—. La verdad no sabíamos cómo afrontarlos. Eso hasta que Aneshka hizo que un lobo plateado los embistiera —los tres magos se asombraron al oír ello.
— ¿Sabes hacer el encantamiento Patronus? —Interrogó Harry, curioso.
—Bueno, sí. Tardé meses en perfeccionarlo y eso que no tenía un boggart o algo similar para entrenar —el joven de los ojos verdes se asombró—. Remus y Sirius me hablaron sobre ti cuando me visitaron el invierno anterior. Aunque debo confesar que era la primera vez que me enfrentaba a esos seres con uno de ellos. No puedo imaginarme que el tuyo debe ser asombroso al haber luchado contra cientos de ellos.
—No es para tanto.
—Por favor Harry, no seas modesto —interrumpió Ron—. Pudiste salvar más de una vida en aquella ocasión.
— ¿Tuviste problemas con el Ministerio de Japón? —prefirió continuar la charla.
—Yo creí que iba a tener líos. Pero entre que el profesor Dumbledore me ayudó y también es una cláusula en el Código Internacional sobre el Estatuto Secreto de la Magia, me zafó del asunto —mencionó—. Por ello se nos hizo extraño que el Ministerio Británico tomara esas represalias contra ti.
—En un inicio, no sabíamos el por qué su director había solicitado un intercambio escolar entre nuestro colegio y Hogwarts para nosotros —comentó Rei, seguro de las palabras que estaba expresando al Trío de Oro. Después de todo, habían decidido no revelarles nada sobre su origen no-mágico a los otros—. Hasta que nos confirmó que Voldemort había regresado de la muerte.
—Además de buscarlos por sus Bestias Bit —comentó Hermione, llevándose una mano a su mentón.
—No nos los dijo de viva voz, pero intuimos que quería hacer lo mismo que el abuelo de Kai —añadió Kenny—. No sería la primera vez que nos enfrentábamos a un problema de esa magnitud. Es por ello que empezamos a buscar información una vez que pisamos el castillo. Sobre él y sobre nuestros Entes sagrados.
—Supongo que lo sospecharon aún más cuando Sirius expresó que era un arma lo que Voldemort estaba buscando, pero que no obtuvo la vez anterior a su caída —analizó Harry.
—En efecto, Potter —contestó Kai—. Después de todo, sabemos el poder que tenemos en nuestras manos.
— ¿Saben si son los únicos que han sufrido ese tipo de ataque?
—Por lo que nos ha comentado Dumbledore, aparentemente nuestro equipo ha sido el único afectado —declaró Rei—. Por una parte nos tranquiliza, dado que tenemos amigos en otros equipos de beyblade. Eso nos motivó a buscar la razón oculta. Al igual que ustedes, la hallamos.
—La leyenda de las Cuatro Bestias Sagradas —argumentó Hermione. Los Blade Breakers asintieron—. Tengo una duda al respecto. No es la primera vez que quiere hallarlas —observó a los Hiwatari—. En su caso, sus padres estuvieron implicados en los atracos de los años 70's en Moscú, en donde era un hecho que la influencia de Quién-ustedes-saben estaba a la alza —ahora su mirada se posaba en el resto de los Blade Breakers—. ¿Sus familias también fueron implicadas en los otros ataques aislados en Japón, China y Estados Unidos?
—Sí. Algo escalofriante para nuestro gusto —añadió Max—. Aunque jamás nuestros padres o abuelos creyeron que era vinculado con la magia, dado que ellos son muggles.
—Quiero intuir que en su caso fue distinto —preguntó Ron a los Hiwatari—. Después de todo, incluso el caso fue reportado en los libros de historia o los periódicos de nuestra comunidad, al ser Cassandra tan famosa.
—Sí. Ya en ese tiempo, la familia estaba enterada de la magia que ella poseía. De hecho, el incidente fue unos meses antes de que entrara al Mahoutokoro. Es por ello que no le borraron las memorias a mi tío y notificaran del hecho a mi abuelo.
—Esto es lo que nosotros hemos averiguado —Hermione le extendió un pergamino con sus anotaciones. Cada uno de los extranjeros observaron sus avances—. Algunos de ellos fueron incluso gracias a mi tío Tatsuya…
— ¿Mi padre? —Tyson la miró, confundido.
—Sí. Él nos envió a mi padre y a mí un ejemplar de la revista en donde publicó sus más recientes hallazgos arqueológicos. Hace unos días mi familia me lo mandó vía lechuza —sacó de su mochila el ejemplar, sorprendiendo a los dueños de Dranzer y Dragoon—. Pero nos hemos quedado en la deriva. Pensábamos incluso colarnos a la Sección Prohibida a buscar más información.
— ¡Vaya, quién lo hubiera creído! ¡Granger rompiendo las reglas! —expresó Aneshka, divertida—. Chicos, no sé qué le hicieron, pero me gusta esa nueva faceta tuya.
— ¡Sólo porque es justificado! —Expresó sin más, frunciendo el entrecejo.
—No será necesario que se arriesguen. Yo ya lo he hecho por ustedes —intervino Aarón, parando la tensión entre las dos jóvenes—. Aunque, quién está analizando esa información no soy yo —señaló a Kai con la mirada.
—… —lo que hizo el joven de los cabellos bicolores, fue sacar de su mochila una libreta. Para mala fortuna de los ingleses, los apuntes estaban en japonés. Después, sacó los planos que había hallado en la Sala de Menesteres—. Puedo decirles que es lo que tengo hasta el momento, dado que no he terminado de leer el libro.
Sin perder tiempo, el ruso les comentó al resto sobre los puntos clave que había adquirido del libro, la magnitud del poder de sus Bestias Bit, causando grandes estragos, sobre las tribus mágicas que los sellaron, la pesquisa sobre que los Fundadores de Hogwarts tuvieron una relación con sus Entes Sagrados. Extendió los planos, entregándoselos a Hermione.
—En esto hemos tenido dificultades, Granger. Si no me equivoco las runas utilizadas en estos planos son del alfabeto Futhorc.
—Hemos pensado que podrías ayudarnos, tanto tú cómo Aneshka. Creemos que esos documentos son aquellos señalados en el libro que Aarón ha sacado de la biblioteca. Se encuentran ocultos en algún lugar, aunque no desciframos mucho en donde podría ser —en ello, Harry y Ron, al estar cada uno al lado de su amiga, pudieron apreciar los mismos. Los tres magos se miraron entre sí.
— ¿Creen que…?
—Sí, en especial éste, se parece mucho…
—Hay una manera de comprobarlo —Harry sacó de su bolsillo, un pergamino desgastado. Con su varita, tocó su superficie—. Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas —los extranjeros los miraron extrañados. Sin embargo, la tinta apareció poco a poco en aquel objeto, mostrando la portada del mismo. Hermione dejó los planos sobre el mantel, mientras que Potter extendía el Mapa del Merodeador—. Quiero que observen esto y lo comparen con el plano que encontraron —sin dudar, los chicos lo hicieron. Al menos dos de ellos se llevaron la sorpresa al identificar el sitio en ambos.
— ¡La Sala común de Gryffindor! —gritaron al unísono Black y Granger.
— ¿Qué? —soltó Kai.
—Sí, es nuestra Sala Común —le recalcó su prima. Sus ojos se posaron en el mapa—. Ahí pueden ver a nuestros compañeros —en efecto, los nombres de "Dean Thomas", "Neville Longbottom", "Fay Dunbar" y "Mildred O'Connor" estaban a punto de salir de la Torre de Gryffindor—. Creí que este mapa se había perdido para siempre.
— ¿Le conoces? —preguntó Harry.
—Mi madre me contaba historias acerca de Los Merodeadores. Aunque creía que en ocasiones eran pesados, pedantes y tenían un gran desdén por las reglas. Quizás con excepción de Remus, aunque admitía que debía haber tenido mucho más coraje de manejar el comportamiento de sus amigos. Después me enteré gracias a Sirius que mi padrino, tu padre, Pettigrew y él eran ellos. Al menos el mapa está en buenas manos.
—Si eso es verdad —tomó los planos, buscando alguno que pudiese reconocer. Finalmente tomó uno—. Potter, ¿podrías localizar la Torre de Ravenclaw?
—De acuerdo —hojeó el mapa, hasta hallar lo que le había pedido Kai. Las tres Águilas se acercaron a ver. Si bien no estaba tan detallada cómo la anterior, la estructura externa era la misma que se mostraba en el plano. Las etiquetas de "Lisa Turpin", "Sue Li" y "Padma Patil" se dirigían hacia las escaleras—. Por los nombres que veo aquí, puedo pensar que este mapa ve la posición de las personas en tiempo real, ¿no es verdad?
—Sí —contestó Harry, buscando el campo de Quidditch, en donde pudieron apreciar sus propios nombres en éste, reunidos en círculo, cómo lo estaban ahora. Pudo notar una chispa de entendimiento en el beyluchador, muy similar a la que tenían Hermione y Aneshka en ese momento.
— ¡Pueden que estén en el castillo! —exclamaron las chicas al unísono. El ruso asintió.
—Lo que queda, es descifrar esto —agregó Kai, señalando los planos—. Por el momento sabemos que nuestras Salas Comunes podrían ser un punto de referencia. Pero debemos estar seguros en donde buscar. No debe ser un lugar de fácil acceso, si guarda algo tan importante.
—Es probable que… viendo esto, quizás las de Hufflepuff y Slytherin no sean la excepción —mencionó Aarón—. Puedo auxiliarles en caso que hubiese la necesidad de investigar dentro de ella.
—En mi caso, veré si hay algo que pueda encontrar a simple exploración en la mía —añadió Max.
—Bien, ahora…
Sin embargo Harry no pudo continuar hablando, dado que el ruido de dos estómagos hambrientos le interrumpió. Los jóvenes miraron a los causantes de ese sonido. Con cierta vergüenza, el menor de los Granger, se disculpó:
— ¡Lo siento, Harry! ¡Pero recuerda que ninguno hemos desayunado!
—De cualquier modo, es mejor que nos vayamos —sugirió Aarón, quién consultaba su reloj—. Son las ocho de la mañana. Al menos que quieran entrar a su primera clase sin nada en el estómago, podríamos seguir conversando hasta las nueve —se levantó, estirándose—. Debo quitar los encantamientos desilusionador y modificadores de voz que realicé sobre nosotros —agitó su varita.
—Sería lo mejor —corroboró Rei, también poniéndose de pie—. Podemos reunirnos el fin de semana, para empezar con nuestras investigaciones.
—Así que lo recomendable, Potter, Weasley, sería que no aplazaran sus deberes hasta el sábado. Procuren adelantar lo que puedan durante la semana —les ordenó Kai, también levantándose.
— ¿Ven que no soy la única que se los pide? —les mencionó Hermione, quién ya estaba acomodando los planos, para entregárselos a Hiwatari.
— ¡De acuerdo! ¡Prometo no atrasarme demasiado! —Masculló Ron—. Ahora, ¿podemos irnos ya? —Cuestionó al resto de los presentes—. ¡Realmente me muero de hambre!
Finalmente los jóvenes decidieron ingresar al castillo. Cada uno se fue a su respectiva mesa, con excepción de Tyson y Max, quienes siguieron a los Ravenclaw, como de costumbre.
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Era el turno de Kai y de Rei en examinar a los siguientes aspirantes al Club de Beyblade. Al igual que con los menores, se organizó la entrada en grupos de cinco, esta vez siendo admitidos por Aneshka, quién estaba apoyando a su primo. Mientras que Entwhistle, quien ya había sido examinado dentro de los primeros conjuntos de alumnos, fungía el papel que Andrew había tenido el día anterior. Cómo les ocurrió a sus amigos, tuvieron que rechazar a varios de éstos, debido a que no cumplían con las expectativas o eran simples fans del momento que ni siquiera contaban con su propio beyblade.
Podría decirse, la diferencia de los jóvenes mayores de los Blade Breakers a los chicos de cuarto año, era precisamente la exigencia misma que solicitaban entre sus alumnos. Algunos de los aspirantes al salir, más que decepcionados, se veían devastados por sus encuentros con los extranjeros. A Aneshka no le sorprendía que su primo fuese así. Ella misma había sentido en carne propia su examinación que tuvo lugar durante el almuerzo, teniéndola casi al borde de las lágrimas al apenas superar los cinco minutos. Aunque debía reconocer, que fue obligada a participar en ese club por el mismo Hiwatari. Pero sin duda, Rei le había asombrado que tuviese también ese ímpetu de ser estricto, aunque reconocía que era mucho mejor ser evaluado por él que por Kai, puesto este era mucho menos agresivo que el ruso.
Le alegraba haber terminado la tarea a tiempo. Realmente era una pesadilla ser quién debía mantener el orden en esta clase de actividad. Quizás después de todo, fue mejor tampoco ser prefecta, comparando esa posición con todo lo que estaba haciendo en ese momento. Mientras despachaba por quinta vez a un grupo de fanáticas que sólo querían dejarles "algo de beber" a los muchachos, pudo reconocer entre los aspirantes a dos de sus compañeros de casa.
— ¡Hola Ginny! ¡Hola Neville! ¿Vienen a hacer las pruebas?
—Yo quiero intentarlo. Después de todo, gracias a la presentación me motivé a ingresar a su club. Luna me enseñó las bases del mismo juego —respondió la pelirroja—. Ella incluso me dio un beyblade —le sacó de su bolsillo, mostrándoselo a la pelinegra.
— ¿Y tú, Neville? —cuestionó Black, curiosa.
—Tyson me invitó, y la verdad como a Ginny, me gustó mucho ver su presentación el sábado —le mostró un beyblade de color verde pistache—. Estuve practicando con ellas —señaló con la mirada a la pelirroja—. Espero hacerlo mejor que en las prácticas.
—Al menos te tocará ser evaluado por Rei —le mencionó—. Mi primo es muy estricto.
—Hubiese preferido enfrentarme a él, Annia —una voz masculina le habló. Ella se tensó al reconocer que era Theodore Nott. No era el único Slytherin ahí. Detrás de él, venían Tracey Davis y Astoria Greengrass. Los dos Gryffindor les veían con desconfianza.
—Manabu fue quién los acomodó —se encogió de hombros. Las serpientes le mostraron sus trompos—. Fórmense en esta fila —revisó la lista, notando cierto nerviosismo al hacer contacto visual con su amigo—. Ginny, tú vas en la segunda, dado que te enfrentarás a mi primo.
—Espero que no hayamos llegado tarde —exclamó Charles, quién venía acompañado de Luna.
—No, adelante —les señaló la fila en donde estaba Weasley. Ella se sorprendió al ver a otro Slytherin ahí, aunque al final se enfocó en entablar plática con su amiga—. Entwhistle les llamará en cualquier momento. Espero que sean los últimos.
—Posiblemente. Al menos de Slytherin no creo que vengan más alumnos —comentó Nott.
—Aun así, es sorprendente verlos a ustedes.
—Tenemos el mismo derecho de presentar las pruebas cómo ustedes, Longbottom —añadió el joven de piel pálida, mirándolo con desdén.
—Aunque lo dudes, algunos practicamos este deporte —terció Tracey, molesta—. Pero queremos mostrar que tenemos una oportunidad de foguearnos con los profesionales.
—No hay por qué pelear —les detuvo Charles—. Debemos dejar afuera las hostilidades entre nuestras casas.
—Yo no lo decía por ello. Si no es por el hecho que no muchos Slytherin se interesarían en un deporte muggle —comentó Neville.
—Sé que es extraño, pero siempre puede haber excepción a la regla —añadió el prefecto—. Por parte de Tracey y yo, somos mestizos, así que no es raro. Nott y Greengrass tienen un interés genuino —Aneshka cruzó una vez más la mirada con el pelinegro, sorprendida.
— ¡Los siguientes! —la voz de Kevin les interrumpió. Las dos filas avanzaron—. ¡Qué bien, ya faltan pocos! —Cerró la puerta.
—Nunca me dijiste que practicabas beyblade —Black le mencionó a su amigo, nerviosa. No sabía cómo tantear el terreno.
—Nunca preguntaste —se encogió de hombros—. Aunque no es algo que suelte a viva voz en la Sala Común de Slytherin.
—Sí, lo sé… —su mano, de manera inconsciente la llevó a su cabello, jugando con un mechón del mismo—. Theo, yo quisiera…
—No haré nada diferente a lo que hacen tu primo y su amigo —le manifestó, mientras tocaba su hombro, sonriéndole también, para tratar de tranquilizarla. Ella se sentía ofuscada, cómo si tratara de conectar su cerebro con su boca, para articular palabra alguna.
—Chicos, son los últimos —les interrumpió Kevin, haciendo que la chica de los ojos rojos se sobresaltara—. Menos mal, ha sido una jornada larga —su mirada se posó en los Slytherin. A diferencia de Neville, no expresó nada, pero de igual manera le sorprendía verlos ahí.
Sin poder decirse algo más, todos ingresaron al salón después que el grupo anterior salía de éste. Algunos de ellos, miraban con desconfianza a las Serpientes, murmurando entre sí, sin tener la preocupación que los jóvenes les escucharan. Decidieron ignorarlos, más por Charles, quién les aconsejaba a no entrar en provocaciones. Nott no pudo evitar ver con desdén a un par de Gryffindor como respuesta.
Al observar el salón, no pudieron evitar asombrarse de todo el equipo que había ahí. Al notar su presencia, los dos beyluchadores fueron hacia ellos. Kai, por su parte, observó detenidamente a Nott. El Slytherin no se dejó intimidar por él, manteniéndose firme. La mirada del ruso se desvió por unos breves momentos, cuando Aneshka entró al salón, alzando una ceja, para después regresar al pelinegro.
—No haré nada fuera de lo común, si eso te preocupa, Hiwatari —le manifestó de forma tajante.
—No puedo juzgarte hasta que te vea jugando, Nott —le respondió con seriedad—. Lamentablemente, o afortunadamente para ti, no te evaluaré yo. Espero que las cosas buenas que Annia me ha llegado a decir de ti, sean verdad —Theodore no pudo evitar ahora desviar su mirada a la Gryffindor, haciendo que ella se sonrosara. Sir evitarlo, él también se sentía un poco azorado.
—Cómo le había expresado a Annia, me hubiese gustado enfrentarte a ti. Ella también me ha contado las proezas que has obtenido en este deporte. Siempre creí que eras un muggle —añadió, mencionando la última palabra con menosprecio.
—Quizás en otra ocasión. Todo depende de ti, cuando enfrentes a Rei —frunció el entrecejo cuando escuchó lo último—. Es lo que muchos piensan. Sin embargo, no es necesario señalar lo obvio.
—Sí, es verdad —se encogió de hombros.
— ¡Muy bien, es mejor que nos apresuremos! —Exclamó Kevin, interrumpiéndolos—. No queremos quedarnos aquí después del toque de queda.
Sin perder más el tiempo, los jóvenes se organizaron en dos grupos: Weasley, Lovegood y Lynwood se fueron con Kai; mientras Davis, Nott, Greengrass y Longbottom con Rei. Tal como lo hicieron con Potter, evaluaron los movimientos básicos de cada uno. Podían notar que los jóvenes los dominaban, aunque en la mayoría se podía notar cierta vacilación en el manejo de su beyblade. Finalmente pasaron a los platos.
—Ahora podré ver más de cerca el poder de Dranzer —la voz soñadora de Luna llamó la atención de Kai, sobre todo al referirse a su Bestia bit.
— ¿Quieres ser la primera? —le expresó el ruso, alzando una ceja.
— ¿Por qué no? —La rubia se encogió de hombros, subiendo al plato—. Aunque temo que podría distraerme al ver al fénix.
—Deberías concentrarte más en la batalla —le dijo—. También debo aclarar que no seré flexible contigo al ser novata, Lovegood.
—No podría esperar menos del Guardián de Dranzer —le sonrió.
Al sonido del Let it rip!, ambos Ravenclaw lanzaron sus beyblades. Era notorio quién llevaba la ventaja en el juego, pero a Kai le asombraba el hecho que la chica pese a ese aire de distraída, podía manejar perfectamente su propio trompo, pudiendo esquivarlo o atacarlo cuando podía hallar algún espacio. Podría apreciar su determinación de Luna, puesto a pesar de los aprietos en los que estaba gracias a Dranzer, ella seguía mostrando esa energía de disfrutar mucho la beybatalla, dando el todo en el juego. Desde la banca, pudo escuchar un grito de apoyo para su compañera de casa.
— ¡Vamos Luna! ¡Tú puedes vencerlo! —Ginny se había puesto de pie.
— ¿Eso se puede hacer, Hiwatari? —preguntó Lynwood, mirando a la joven leona con recelo.
—En teoría… no —quién contestó, fue Kevin, quién estaba fascinado viendo el juego—. Pero, ¿qué es un juego de beyblade sin apoyar a tu favorito? —se encogió de hombros.
—Si tú lo dices, Entwhistle —bufó Charles, haciendo una mueca de desagrado al final.
—No negaré que has ofrecido una buena batalla, Lovegood. Pero es tiempo de terminar con esto —el ave de fuego emergió sin más, para dar la estocada final al beyblade de la rubia, el cual terminó fuera del plato.
Más que estar triste o asustada, la misma Luna recogió su beyblade, mostrando una sonrisa de oreja a oreja a su contrincante. Regresó su vista a su trompo, para después ir saltando hacia donde estaba Kai.
—Fue genial ver de nueva cuenta a Dranzer —aquel tono de voz soñador seguía en la rubia—. ¡Gracias Ginny por apoyarme! —Sin dudar, la Ravenclaw estaba contenta a pesar de haber perdido. La pelirroja le hizo una señal de aprobación—. No importa que no haya ganado, me divertí mucho con ello, dando todo en el plato.
Iba a llamar a su siguiente aspirante, cuando algo le llamó la atención en la batalla que estaba teniendo Rei. No era el único, dado que el resto de los estudiantes viraron hacia dicho lugar. A diferencia de Kai, el chino estaba teniendo un verdadero conflicto con su rival. El beyblade era difícil de atacar. Más por el hecho que había momentos que se hacía invisible a sus ojos. No sabía si el mago estaba combinando su magia con el juego, pero le ponía en una clara desventaja.
—No creí que fuese tan simple jugar contigo, Kon —mencionó el Slytherin con autosuficiencia.
— ¡No me estés subestimando, Nott! —agregó Rei, un tanto ofuscado por lo que estaba ocurriendo.
— ¡No lo estoy! ¡Es por ello que estoy usando toda mi fuerza! —le respondió—. Sin embargo no puedo decir lo mismo ¡Es posible que seas tú el que me estás infravalorando!
— ¡Adelante Driger! ¡Usa tu Garra Volcán! —Rei soltó un gruñido de exasperación cuando el trompo de su contrincante pudo esquivarlo, al volverse a ocultar.
O al menos, eso le parecía a la mayoría de los presentes. Kai por su parte, fruncía el entrecejo, al no entender cómo su amigo estaba perdiendo, o fallando en jugadas tan claras.
—Rei, ¡concéntrate!
— ¡Es fácil decirlo, Kai! ¡Pero no puedo localizar a su beyblade!
— ¿Es una broma?
— ¡No puedo ni siquiera escucharlo!
Kai observo a Nott ¿Podría ser que estaba usando magia sobre él? Empero, al notar los rostros de asombro de varios de los estudiantes, cabía en la posibilidad que había algo más en esto.
— ¿Cómo Rei pudo errar en ese ataque? —Manifestó su prima, extrañada ante el juego más bizarro que había visto.
— ¿También lo notaste?
—Sí. Sé que no conozco a tu amigo, pero no creo que le deje una victoria fácil a Theodore.
—Es simple —les interrumpió Luna—. Deben observar bien el aura que despide el beyblade de Nott.
— ¿Qué? —dijeron al unísono ambos Hiwatari. Los dos regresaron su mirada al plato. En efecto, Luna tenía razón.
— ¡Yo no veo nada! —agregó Ginny, frunciendo el entrecejo.
Kai analizaba. La fuerza era muy similar a otra que había sentido antes. Demasiado familiar para su gusto. Entonces en su mente empezaba a atar cabos. Observó a Luna una vez más, entendiendo que la rubia estaba pensando lo mismo que ella.
—Un Ente —murmuró. La chica asintió.
—Pero, ¿cómo? —preguntó Aneshka, asombrada.
—No es posible. ¡Yo he visto a los suyos antes! —les comentó Ginny. En ese momento, el beyblade apareció de manera breve, haciendo que el de Rei estuviese al borde del plato. Neville, que estaba un poco más alejado, frunció el entrecejo, al ver que nadie le ayudaba o le decía algo al oriental.
— ¡Rei! ¡Muévete rápido! ¡Te atacará! —le gritó—. ¡Hacia la derecha! —A tiempo, el mismo oriental pudo dirigir a Driger fuera del alcance del otro—. ¡A tu izquierda, golpea! —en ello, ahora el beyblade de Theodore fue alcanzado por el del White Tiger, haciendo que tambaleara.
— ¡Preferiría que no te metieras, Longbottom! —exclamó el Slytherin con desdén.
— ¡No sé qué clase de tácticas estés usando, Nott…!
— ¡No es ninguna! —le interrumpió de manera tajante—. Y será mejor terminar esto —en ello su beyblade comenzó a brillar, antes de desaparecer ante los ojos del extranjero por centésima vez—. ¡Adelante, Cripticus (2)!
Por unos breves segundos, quienes habían podido apreciar los movimientos del beyblade de Nott, notaron que salía una sombra de un espíritu alado, de cuatro patas, listo para embestir una vez más a Driger. Esta vez, dado el asombro que tuvo Neville, no pudo advertir a tiempo del movimiento del rival de Rei, teniendo como resultado, la salida de su trompo del plato, parando justo al lado del Ravenclaw.
Todo el salón quedó en silencio, dado que algunos de los presentes no daban crédito a que el mismo Kon hubiese sido vencido por alguien como Nott. El mismo británico llamó a su beyblade hacia su mano. Observó a su contrincante.
—Reconozco que fue un buen juego. Pero si fuese alguien que viniera a arrebatar tu Bestia bit, ya la habrías perdido —murmuró, bajando del plato.
— ¿A qué te refieres? —preguntó Rei, frunciendo el entrecejo.
—No es necesario decirles de quién deben protegerse.
—Espera, ¿estás al tanto como Malfoy?
—Draco suele abrir más la boca, por el mero afán de fanfarronear. Algún día ello le traerá más problemas que beneficios —negó con la cabeza, cuando se volteó a verle—. Estoy consciente que tengo una ventaja enorme contra ti por la especie que mi Bestia bit pertenece —miró de reojo a los Hiwatari—. Si tuvieses la capacidad cómo yo, o cómo Annia de verlos, posiblemente me hubieras vencido. Pero, sólo he de expresarte que no se duerman en sus laureles —finalmente le dejó.
—Un Thestral, ¿cierto, Nott? —expresó con frialdad Kai, cuando pasó a su lado. Éste se detuvo, asintiendo.
—Cómo te dije, yo sólo uso lo que es legal, cómo ustedes, al poseer sus Espíritus Sagrados. Esa es la habilidad de la mía… cómo el hecho que tiene la necesidad de sellarlas. Empero, no lo haré —añadió—. No tengo esa capacidad. Pero cómo le dije a Kon, no deben confiarse —guardó su propio beyblade en su bolsillo.
— ¿Perteneces a una de las tribus que…? —era Rei quién preguntaba, una vez que le alcanzó ahí.
—No diré más al respecto, Kon —observó al resto de los presentes, deteniéndose en Aneshka, suavizando sus gestos. Se acercó a ella, tomando entre sus dedos, el camafeo de plata—. No soy el único —sus ojos se posaron en los de la chica. Se separó de ella, mientras que Black, anonada, tomaba ahora el dije entre su mano izquierda—. Pueden mandarme con Tracey si requieren mi presencia aquí o no —comentó, para finalmente irse de ahí.
— ¿Fue mi imaginación? —en ello la chica Black rompió el silencio, usando el japonés, sin soltar el dije—. Acaso él ha expresado… —sus ojos se posaron en la alhaja, para después mirar a Kai.
El ruso pensaba lo mismo que su prima. Eso indicaba que ambos debían buscar la manera de abrir aquel objeto lo antes posible, por lo que debían descifrar el libro. Y odiaba admitirlo, pero el consejo de Nott sobre no confiarse no podía pasarlo desapercibido. Era el momento de volver a los entrenamientos.
— ¿Crees que la situación del domingo no haya sido sólo nuestra imaginación? —le preguntó Rei, también en la misma lengua que la pelinegra, entrecerrando los ojos hacia la entrada del salón.
—Es posible —miró al resto de los aspirantes—. Por ahora, debemos terminar esto. A partir de mañana, debemos seguir con nuestras investigaciones junto a Potter y sus amigos.
Sin añadir nada más, se dirigió a los platos, llamando al siguiente alumno, ya usando el inglés, para continuar la evaluación. Rei por su parte, soltó un suspiro largo, para posteriormente, realizar lo mismo que su capitán.
(1) Hacer Hahami, en Japón, es usual ver las flores de cerezo abrir en primavera, yendo con amigos y /o familiares a contemplar e espectáculo. Pero también se refiere a hacer un picnic, debido a que en dicha celebración, los nipones llevan bentos y conviven con sus seres queridos. No he encontrado una palabra para el mantel, aunque éste es de plástico, ideal para limpiarse fácilmente. Cómo se ven en los animes, se tiende a quitar los zapatos antes de sentarse en él.
(2) Del latín, que significa "oculto", "engañoso". Ideal para un Thestral el cual no puede ver todo el mundo. Es por ello que Rei tuvo dificultades al enfrentarse a Nott. Si Kai hubiese sido el evaluador, cómo lo expresó Theodore, lo hubiese vencido. Hay que recordar, que Hiwatari sí puede ver a estas criaturas.
Lechucería Hiwatari
Heme aquí con el capítulo catorce. Realmente me emocioné con éste, dado que es uno de los más largos que he escrito. Pero necesitaba poner lo que ocurría en el dichoso Club. Sobretodo con Nott. Si muchos recuerdan allá en el primer episodio, el padre de Theodore, estuvo implicado en el robo de las Bestias bit en la primera vez que Voldemort. Hay cierta relación el hecho que esté en el Club de Beyblade. Y su Bestia bit...
Ya hay más pistas de los planos, gracias al Trío de Oro. El detalle ahora es traducir los textos que los acompañan. El hecho que se mencionen las dos Salas Comunes, no indica que la localización de los documentos sea tan sencillo. También ya se permitieron los jóvenes en sincerarse -no en su totalidad- con ellos. Al fin y al cabo, los Blade Breakers no quieren perder a sus Bestias bit ni su vida; por el otro, los magos británicos no quieren que éstas caigan en las manos de Voldemort. Esto es el parteaguas para profundizar su relación.
Añoraba un encuentro entre Kai y Snape. No fue enteramente en clase, pero el profesor ya se ha dado cuenta del potencial de Kai cómo oclumante. Por decirlo así, lo está entrenando de manera indirecta, pese a todo. Vuelvo a recalcar que el odio no es tan marcado como con Harry Potter, pero no negaré que hay algo de motivo de Snape para hacerle esta clase de enfrentamientos a nuestro beyluchador. Sobre la pelea con Draco. Ya era de esperarse, y realmente también quería que sucediera. Malfoy es alguien que no duda de fanfarronear, cómo lo apunta Nott. Le ha agarrado algo de cizaña a los dos Ravenclaw, más porque no entran de buenas a primeras a las provocaciones (al menos hasta que no les dejan opción).
Tengo un fe de erratas en las clases. Por despistada, había hecho que tuviesen herbología antes del almuerzo en los capítulos anteriores. Por desgracia, me había olvidado que los Slytherin comparten clases de Pociones con los Gryffindor a esa hora. Por lo que he colocado que ésta sea al final del día, antes de la cena. Espero corregirle en los otros episodios cuando pueda editarlo.
Sobre la prensa mágica que se ha enterado, ya ven que Umbridge no pasó de largo este asunto. Así que, cómo lo sospecha Kai, es probable que llame a los chicos para averiguar más de ellos, pensando que vienen a formar parte del Ejército Subversivo que según el Ministerio de Magia, está formando Dumbledore. En cuanto a la encuesta que tenía con Rei, la he cerrado. Lamentablemente no hubo participación en ésta, por lo cual elegiré la escoba al azar cuando llegue el momento. Por ahora, tiene una usada Nimbus 1000, que consiguió en el episodio anterior en la Sala de los Menesteres.
Por último, si alguien gusta, pueden leer mi oneshot "Halloween", para entender el por qué Kai y Aneshka tienen una relación cercana. Es un spin-off pre-Hogwarts. Por el momento es todo.
Nos leemos después.
