14ª noche- Blanco y Negro

-Entonces… quieres decirme que mi violín tiene esa cosa que ustedes llaman inocencia- Megumi estaba sentada en medio de la habitación del hotel, Tiedoll frente a ella con una toalla en la cabeza y un termómetro en la boca, Allen de igual manera inclinado con la manos apoyadas en sus rodillas; por otra parte, Kanda con la espalda apoyada cerca de la ventana con pose meditadora y su Mugen entre sus brazos.

-¡Hai!- respondió el General.

-Como yo puedo utilizarla soy compatible con esta inocencia.

-Correcto- volvió a decir.

-Soy una accomodator- Tiedoll asintió la cabeza- Una exorcista- esta vez Allen quien con una sonrisa lo afirmo.

-¿Qué es lo que no te queda claro enana?- pregunto Kanda apretando sus dientes y frunciendo el ceño. Megumi lo miro con ojos de punto y raya señalando al General.

-La parte en la que deliberadamente me convertí en su hija- Allen cayo de espaldas, mientras que una enorme vena apareció en la frente de Kanda.

-¿Qué es lo que no entiendes Megu-chan?- pregunto en tono meloso Froi- ¡Después de todo somos una familia!

-Familia…-susurro ella-La única familia que conocí fue mi madre…

-Ano…Veras Megumi en la Orden Oscura todos somos como familia- trato de explicar el peliblanco- Es solo que el General Tiedoll lleva al extremo la palabra familia- esto ultimo lo murmuro para que ella lo escuchara.

-¿Entonces tu también eres su hijo Allen-san?

-Mis hijos solo son mis queridísimos estudiantes- miro a Kanda- ¿No es verdad Yuu-kun?

-¡No soy tu hijo!- replico el peliazul.

-Eso quiere decir, que Kanda-san y yo estamos en el mismo equipo.

-¡Exacto!-dijo Tiedoll.

-Ya veo… ¿Y donde se encuentras esta Orden Oscura?

-Tch. Mas preguntas tontas- Megumi lo vio de reojo, sintiéndose incomoda.

-No le prestes atención a ese idiota- comento Allen- Regresaremos a la Orden en cuanto el general recupere su salud.

-Lamento ser una molestia- se disculpo la chica.

-Yo debería estar diciendo eso Megu-chan… por mi enfermedad estamos retrasando tu llegada a la Orden, mientras me recupero te pido a ti lo mismo, tu cuerpo se esta acostumbrando a este nuevo tipo de vida, pelear no es algo fácil, pasando el tiempo te acostumbras pero lo que quiero decir es que necesito descanses para recuperar energía. Tu vida no va a ser la misma a partir de que dejes Venecia.

-Ya me había hecho una idea de eso.

-Eso es bueno. Ustedes dos lo mismo va para ustedes, descansen, en cuanto me recupere partiremos a la Orden.

-Hai/Tch- respondieron Allen y Kanda respectivamente.

-Megu-chan tu habitación ya fue apartada.

-Pe-pero… ¿y los gastos?

-Lo bueno de ser exorcista es que todo es gratis- Las mejillas de Allen se sonrojaron de deleite al recodar la cantidad de comida que digería cada que salía en una misión.

-Ohh- musito con asombro la pelinegra.

-Muy, ahora si no les molesta niños retírense de la habitación o también serán contagiados.

-La advertencia vino un poco tarde- Kanda salio de la habitación dirigiéndose a la suya. Seguido de Allen. Megumi se quedo un rato mas y tartamudeo…

-A-a-ano K-Kanda-san parece que…

-No te preocupes, es algo tímido, pero deja que se acostumbre a ti, a Yuu-kun le cuesta mostrar sus verdaderos sentimientos.

-Pero…- insistió ella.

-Tranquila, no es tan malo como parece.

-Entiendo…en ese caso me retiro- la chica finalmente salio, Tiedoll la vio salir con una sonrisa en el rostro.

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-Ohh No tenia idea de que el Sr. Kamelot tuviera un hermano menor.

-Bueno, puede que no tengamos el mismo apellido pero Sheryl me salvo de un infierno, estoy agradecido con él- Tykki y la joven Sofía estaban caminando por el enorme jardín de la casa Da Rosa, al ser de noche era iluminado por unas antorchas ubicados en algunos lugares del jardín.

-¿La Srta. Road es su sobrina?- pregunto ella con educación.

-Asi es…

-Entiendo.

-Basta de preguntar de mi, yo también quiero conocer un poco más a la Srta. Sofía.

-¿Yo?- soltó una moderada risa- ¿Qué podría interesarle a un Duque como usted, sobre un Infanta que ni siquiera llega a los 18 años?

-Hm, acabo de enterarme algo interesante, resulta ser que tienes menos de 18 años. Al verte pensé que ya eras toda una mujer; aunque, la edad no interfiere con eso.

-Aun me falta aprender Joven Tykki. Todavía no he vivido lo suficiente, no he experimentado lo suficiente como para considerare a mi misma una mujer. A pesar de que siempre se me fue inculcada la educación de una "señorita de la sociedad"- resalto un poco lo ultimo, miro fijamente en los ojos del Duque Mikk-Solo soy eso una señorita, en este mundo las mujeres no somos consideradas eso mismo si no contraemos nupcias con alguien.

-Es interesante la forma en que piensas sobre ti misma, es como si te vieras a ti misma desde el punto de vista de otra persona.

-Por favor Joven Mikk, deje de decir que soy interesante, solo soy diferente- explico la Infanta.

-¿Crees que es malo o bueno?- pregunto él. Ambos se sentaron en una fuente, que brillaba gracias a la luz de la Luna.

-Un poco de ambos- se quedaron en silencio un rato- Pero… la vida seria aburrida si las personas no fueran diferentes.

-Comparto tu idea- acepto Tykki mirando la Luna.

-¿En serio lo cree?

-Si, conozco personas que tienen una forma muy rara de pensar y de actuar- dice recordando a Allen y compañía- hacen este mundo mucho mas divertido- su tono amable esconde el sadismo de las batallas sangrientas contra los exorcistas. La infanta nota algo raro en la voz de Tykki pero decide dejarlo pasar.

-Parece ser que diferimos en algunas cosas.

-¿Eh?

-Digo, no es que tenga algo en contra de tu opinión es solo que, puede que nuestras opiniones parezca iguales pero siento que son muy diferentes.

-Explícate…-pidió Mikk.

-Bueno vera…- la joven iba a hablar cuando fueron interrumpidos.

-¡LOS ENCONTRE! – Road salió de entre algunos arbustos, corrió tirándose en los brazos de Tykki este instintivamente la atrapo.

-Road- profirió él- ¿Qué haces no deberías estar con Sheryl y el padre de Sofía?

-¿Qué dices Tykki? ¿No me digas que los interrumpí en algo importante?- pregunto con su tono infantil pero con segundas intenciones.

-No es eso Srta. Road, no interrumpió nada ¿la cena esta servida verdad?- se dirigió a la pequeña Noah con una amabilidad natural.

-¿Cómo sabias que la cena ya estaba servida?

-Eso se lo conoce como intuición…pero prefiero decirle sexto sentido.

-Oh, la Srta. Sofía es muy intuitiva entonces. Llegaron a avisarnos que la comida ya estaba listo, y decidí venirlos a buscar- los tres caminaban de regreso a la mansión Road de la mano con la Infanta en medio de esta y de Tykki.

-Debo suponer que no la pasabas muy bien adentro con mi padre y el tuyo- dijo con comprensión hacia la niña.

-¡Muy cierto! ¡Muy cierto! Esas cosas de negocios no me divierten para nada.

-Apoyo lo moción.

Ya dentro de la mansión Sofía los guío hacia el comedor. Era el típico comedor "real", espacioso, elegante, con una larga mesa arreglada, un candelabro en el centro de este con las velas prendidas.

-¡Sofía, por fin llegaste!- exclamo el padre de la chica sentado en la cabecilla de la mesa a su izquierda estaba Sheryl.

-Lo lamento padre, el Joven Tykki y yo nos hemos distraído un poco- explico tomando asiento, Sofía se sentó a lado de su padre y Tykki tomo el asiento a lado de esta, mientras Road se sentó a lado de su padre.

-Con que Joven Tykki eh… De veras que debiste haber causado una gran impresión en ella Tykki- revelo el padre de la chica.

-¿Por qué lo dice?

-Sofía siempre ha sido muy tímida, le cuesta mucho socializar. Esta niña ha sido muy difícil de domar.

-¡P-P-Padre!- se levanto de la silla mirando a su padre acusadoramente- ¡No digas cosas vergonzosas!

-Tehehe el Sr. Da Rosa trato a la Srta. Sofía como un animal.

-¡Road!- reprimió Tykki.

-Por favor, no le llames la atención a la Srta. Road después de todo…-un aura azul rodeo a la Infanta- Domar se utiliza para animales… ¿verdad?- desanimadamente tomo asiento.

-Y se deprime fácilmente- acoto Federico.

-No hay nada de que avergonzarse Srta. Sofía- profirió Tykki colocando una mano en su hombro. Ella se sonrojo ante el gesto, ocultando su rubor bajo su cerquillo- Las mujeres mas difíciles de domar son las mejores mujeres que hay…- le dijo con una sonrisa galante y carismática. La Infanta trago saliva, y su rubor se acentuaba. Federico alzo una ceja interesado, mientras Sheryl sonreía al tomar un sorbo de su te. Road veía con unos ojos gatunos al figura de Sofía.

-Las mejores mujeres…-murmuro ella para si.

-Tykki- llamo Federico dejando a un lado su cigarrillo- ¿no te gustaría seguir visitando nuestra mansión?

-¿Hai?- pregunto sorprendido Tykki.

-Te estoy pidiendo un favor. En esta corta, pero muy corta visita, me he dado cuenta de que Sofía se ha abierto mas contigo que con cualquier otra persona que lo haya hecho a parte de su madre. Me pregunto si tendrás algún truco bajo la manga…

-Padre…

-¡Tykki acepta! ¡Acepta! ¡¿Si? ¿Así yo también podré venir a jugar con la Srta. Sofía!- de la anda Road se colgó del brazo de Tykki mientras le suplicaba para que aceptara la propuesta del Infante, Tykki miro de reojo a la Infanta, lo mismo hizo esta. Quedaron segundos en esa posición, él pudo la vacilación y al duda en aquellos violáceos ojos. Después de pensarlo bien, su respuesta fue…

-De acuerdo…-dijo, la satisfacción no pudo ser más grande en Federico Da Rosa- Pero…

-¿Uh? ¿Pero?- pregunto consternado.

-Pero, solo si la Srta. Sofía esta de acuerdo con ello- ella respingo girando su rostro completamente, encarándolo y mirando a sus ojos fijamente, tratan de hallar la razón a su respuesta.

-Yo…yo…creo que necesitare un tiempo para pensarlo…- El Infante el dedico una mirada severa, sobre la cual ella se sintió aterrorizada.

-Esta bien- acepto Tykki.

-Procedamos a comer- ordeno el cabeza de familia. Diciendo con un tono inconforme con al respuesta de su hija. Esta, solo pudo bajar la cabeza mientras apretaba su puño.

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Megumi estaba sentada en su cama, limpia y con sus ropas cambiadas- proporcionadas por el hotel. Una que otra vendita en su cuerpo. Sobre sus piernas estaba su violín, analizándolo y preguntándose a la vez ¿Cómo es que ese amigo suyo, que la acompaño desde que su madre falleció, ahora era un arma?

-¿Me pregunto desde cuando fuiste un arma?- musito tocando con delicadeza las cuerdas del violín. Recordó la primera batalla- por lo que su vida estaba en riesgo- que tuvo, en donde el brazo izquierdo de Allen, y la espada de Kanda exterminaron a los akumas.

-¡Crown Clown Actívate!

-¡Mugen Actívate!

-Crown Clown…Mugen… ¿me pregunto si…?- se levanto de la cama, se puso unos zapatos y salio de esta, dirigiéndose a la habitación donde estaban Allen y Kanda. Los muchachos se encontraban unas habitaciones más alejadas que la de ella, debido a que el hotel se encontraba lleno.

En la habitación…

-Seguro que no tienes ninguna herida grave ¿Allen-kun?- la voz e imagen de Lenalee se proyectaba a través de Timcanpy, un rostro con preocupación.

-No te preocupes Lenalee- la calmo Allen, que al no estar Kanda alrededor, aprovecho para hablar con la china- Solo estoy cansado, no tienes porque angustiarte- insistió ante la mirada de Lenalee, con aquel tono que solo Allen sabia usar.

-Allen-kun, sabes que no dejare de preocuparme por ti hasta que te tenga de regreso en la Orden…-sus mejillas se sonrojaron- a mi lado…-la frase también sonrojo de sobremanera al patiblanco.

-Gr-Gracias…Lenalee- fue lo único que pudo decir el chico, decepcionando levemente a la chica, que bajo un poco la mirada, Allen se rasco al nuca y le dijo: y también lo siento…

-¿Lo siento? ¿Por qué te disculpas Allen-kun?-pregunto con una sonrisa en el rostro.

-Por haber pospuesto nuestra… cita… fue muy difícil haber encontrado una fecha en la que tú y yo no estuviéramos en misión y que Komui-san estuviera ocupado; cuando por fin la encontramos… me asignan a una misión- explica el chico.

-No tienes porque disculparte, yo también quisiera poder algo de privacidad contigo, pero mientras este contigo soy más que feliz- mantuvo sus mejillas rojas y la sonrisa autentica y sincera que la caracterizaba.

-Lenalee…-susurro sorprendido, a la vez que la calidez que sentía cada vez que estaba con Lenalee, lo invadía.

Toc-Toc

-¿Are? ¿Hai?

-A-Ano… perdón por molestar a estas horas Allen-san… es solo que yo…Umm ¿puedo pasar?

-¡Ah! ¡Espera un momento Megumi!- se dirigió a Lenalee- Lenalee, lo lamento pero ya me tengo que ir…

-¿Así que se llama Megumi?

-Así es.

-¡Bien! Eso era lo que nos faltaba! Ten cuidado al regreso, Allen-kun

-Hm. Lo dejo todo en tus manos. Y cuídate tu también…te…te

-Jejeje, yo también…- respondió ella imaginándose lo que quería decirle el dueño del Crown Clown. Allen esbozo una sonrisa tranquila y con la mano se despidió. Dirigió sus ojos plateados a la puerta y con un "pasa" Megumi entro vacilante a la habitación.

-Tranquila…Kanda salio a inspeccionar la ciudad…- dijo haciéndose una idea de su vacilación.

-N-No no es eso… Kanda-san…hm- asintió con al cabeza- es algo intimidante…

-Mientras te vayas acostumbrando y no lo llames por su nombre, todo estará bien- Allen se sentó en el filo de la cama, invitándola a Megumi a hacer lo mismo- Pero no fue a eso por lo que viniste ¿verdad?

-Hm. Estaba recordando… la pelea, y si mal no recuerdo, la inocencia de Allen-san, es tu brazo izquierdo- dijo mirando de reojo la mano oscura de Allen- Crown…Clown.

-Ha, mi inocencia es Crown Clown. Todo mundo me dice que al transformarme mi inocencia adquiere la forma de un payaso.

-Entonces… ¿el nombre de la inocencia, va de acuerdo a la forma que adquiere?

-Algunos casos si otros no. Algunos nombres pueden ser por la habilidad de la inocencia; por ejemplo, la espada de Kanda, Mugen.

-Seis Ilusiones…

-¿Mm? ¿Megumi acaso eres japonesa?- pregunto inquisitivo, pensando que la chica era italiana- pero ahora que la veo cerca, si tiene rasgos japoneses parecidos a los de Kanda.

-¿Eh? ¡No! Etto… la verdad yo no recuerdo nada antes de llegar aquí con mi madre. Pero durantes nuestro viajes, el dialecto japonés siempre se me fue muy familiar y por alguna razón lo pude entender. Nunca se lo dije a mi madre, no se si por miedo o por…

-Esta bien no tienes porque decirme todo tu pasado.

-Gracias…

-Continuando con lo que decía, el nombre de tu inocencia depende solo de ti- la chica se puso a pensar, mientras Allen quedo expectante a alguna idea por parte de ella.

-¿Puede llevar el nombre de una persona?- le pregunto con la voz dubitativa, Allen solo le sonrío afirmativamente y con confianza- Entonces se llamara… Solitudine

-Soli… ¿puedes repetir?

-Solitudine, era el nombre de mi madre; Soledad. Siempre pensé que el nombre de mi mama nunca le quedaba, ella siempre me tuvo a mí, y a este violín. Cuando ella falleció, el único recuerdo que me dejo fue este violín, al principio fue doloroso; pero poco a poco me fui dando cuenta que la esencia y espíritu de ella estaba en este violín. Con ese pensamiento en mente, en los momentos de tristeza me ponían a tocarlo, era como si las notas fueran los brazos y calidez de mama los que me abrazaban consoladoramente.

-Ya veo… es un bonito nombre…

-Gracias de nuevo…-el sonido de la puerta cerrarse se escucho. Ambos exorcistas observaron que Kanda había entrado a la habitación, dándose cuenta de la presencia de la novata. Esta, se puso levemente nerviosa.

-¿Qué haces aquí, ari?- los cachetes de la chica se enrojecieron levemente de enojo.

-¡Yo no soy ninguna hormiga! ¡Solo soy un poco mas pequeña que la estatura promedio que una chica debería tener! ¡Además solo tengo 15 años! ¡TODAVIA ME FALTA CRECER!

-¡¿15 AÑOS?- grito Allen, pero Kanda no se inmuto por el dato, después de todo el era mucho más joven cuando se inculco como exorcista; aun así había alguien quien le ganaba.

-Moyashi estupido, tu ingresaste a la Orden a esa edad- le recordó Kanda, indiferente.

-OH cierto…

-¿Allen-san cuantos años tienes?

- 18- contesto el albino.

-¡¿Eh?!

-¡No seas escandalosa!- reclamo Kanda, quién ya se había quitado su chaqueta y procedía a acostarse en la cama individual cerca de la ventana. Megumi al ver las intenciones de Kanda, decidió que lo mejor seria dejarlos descansar, de paso ella también estaba cansada.

-Yo, será mejor que me vaya, Allen-san y Kanda-san dieron su mayor esfuerzo y yo…etto…ano… ¡Buenas noches!- cerro al puerta y se dirigió a la suya. Kanda se quedo viendo la puerta incrédulo, mientras Allen se acomodaba en la cama para poder dormir.

-Ah por cierto Kanda, que no te sorprenda el hecho de que Megumi te entendiera, al parecer entiende un poco el japonés- dijo arropándose con la sabanas hasta la cabeza.

-Nadie te pregunto- respondió este simplemente.

-Hai, hai.

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Vamos aclarando las edades de todos, aunque no es mucho que digamos jejee

Allen Walker: 18 años

Meilin Kanda: 19 años

Lenalee Lee: 19 años

Yuu Kanda: 21 años

Lavi Bookman: 21 años

Megumi Millán: 15 años

Miranda Lotto: 29 años

Komui Lee: 33 años

Sofía Da Rosa: 17 años

Federico Da Rosa: 40 años

Hasta ahora son todos… los Noah son jóvenes enteramente ack rayos los odio!

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-Federico, siempre es un placer hacer negocios- dijo Cyril* Kamelot estrechando su mano con la de Federico Da Rosa, el Noah junto con Tykki y Road estaban en la puerta de la mansión, el carruaje se estaba estacionando. Sofía, no había pronunciado una sola palabra desde el "pequeño percance" durante la cena. Con sus manos cruzadas al frente y semi cabizbaja.

-¡Srta. Sofía! ¡Fue un gusto conocerla!- Road tomo una de las manos de la Infanta, sacándola de su trance.

-Ha, Hm. Gracias por la visita Srta. Road- agradeció con una pequeña caricia en la cabeza de la vieja Noah. Regresando a su postura formal- Sr. Kamelot fue también un gusto tenerlo en nuestro hogar- extendiendo su mano, el cual el acepto.

-Lo mismo digo, Srta. Sofía- se dirigió a su hija- Road adelantémonos al carruaje- la tomo de la mano y se la llevo.

-Permíteme acompañarte- se ofreció el Infante. Dejándolos a Tykki y Sofía a solas. Tykki mantenía sus ojos sobre Sofía, quien insegura no podía verlo a los ojos. Tykki con su naturaleza sensual, tomo el rostro de la joven desde la mandíbula con una mano, y le planto un tierno beso en la mejilla-muy cerca de los labios- con aquellos finos labios. Sofía se sonrojo hasta más no poder, su corazón latía tanto que en cualquier momento se saldría de su corazón.

-Jo-Jo-Joven Tykki- dijo apenas ella, sin poder salir de su asombro. Tykki se separo de su mejilla para acercarse a su oído. Y le dijo con el tono más grave que tenía:

-Fue un placer conocerla, Srta. Sofía- el aliento caliente de Tykki se calo por su oído, causando escalofríos en toda su columna vertebral. Sin más que decir retiro su mano del rostro de la joven y se alejo de ella. Ella agarro el brazo de Tykki, deteniéndolo. El Noah ladeo su cabeza.

-Para mí también, fue un gusto conocerlo…Joven Tykki- superficialmente entrelazo sus dedos con los de Tykki- Joven Tykki quiero decirle que…- levanto el rostro sonriéndole tiernamente, aquella sonrisa trajo recuerdos borrosos a la mente de Tykki- las puertas de mi casa, estarán siempre abiertas para usted.

He allí la respuesta.

Tykki quien aun se veía sumergido en sus recuerdos, donde una joven en vestido victoriano le sonreía desde un piano y luego desaparecía en una luz brillante, como Noah. Pero allí no terminaba, pequeñas y rápidas imágenes de una mujer, la cual se notaba que era una Noah por su piel, pero simplemente no la podía reconocer.

O tal vez no quería reconocer.

-¿…Qué demonios…?-se pregunto Tykki, las imágenes no paraban de mostrarse pero no importaba cuantas pasaran, simplemente no recordaba. Hasta que…

Sora o mau hibari wa namida

-Que…-una suave voz, casi angelical retumbaba en los oídos de Tykki. Los recuerdos dejaron de pasar, y ahora Tykki había parecido entrar en una dimensión diferente; ni el mismo sabía donde se encontraba. Solo que todo a su alrededor era blanco.

Ruureirureia

La misma mujer de sus recuerdos se acerca a Tykki, él esta allí, parado sin poder moverse.

Omae wa yasashi midori no ko…

Finalmente la mujer lo alcanza, y acaricia su mejilla, mientras le susurra con su aliento tibio palabras que el no logra alcanzar a entender.

Ya que es traído de vuelta a la realidad por la voz de Sofía. Que lo llamaba desesperadamente al no obtener reacción por parte del Duque, separo sus dedos de los de Tykki, y coloco una de sus manos en su hombro; agitándolo levemente.

-¡Joven Tykki! ¡Joven Tykki!- chillaba la joven castaña. Tykki parpadeo los ojos, regresando al mundo de los vivos- ¡Joven Tykki!

-¡Tykki!- esta vez fue Road la que lo llamo, quien había salido del carruaje para ver a su tío.

-Eh…ah lo siento, me despabile por un momento- se disculpo, llevando su mano a su sien. Sintió la leve mano temblorosa en su hombro, bajo la mirada y se encontró con los ojos de Sofía, semi-brillosos.

-¿En serio se encuentra bien?- Tykki se la quedo viendo, y sonrío de la única manera que solo el podía hacerla.

-Si, estoy bien. No te preocupes.

-¡Tykki! ¿Qué te paso?- le pregunto Road, halando de su saco.

-No tiene importancia Road. Vamos, ya tenemos que irnos- le ordeno, Road inflo los cachetes y regreso al carruaje. Tykki volvió la mirada hacia la chica- ¿Le parece antes de la hora del te?

Toda preocupación desapareció dentro de Sofía, esbozo una sonrisa amable y feliz, y con un "Hm" asintió la cabeza a la par que sus mejillas se ruborizaban.

-Lo estaré esperando con ansias- dijo sin más. Dejando satisfecho a Tykki con su respuesta, este se retiro a su "hogar".

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Al día siguiente, Orden Oscura

Komui, para variar, se encontraba sentado frente a varios papeles, leyéndonos o firmándolos. Desde el ingreso de Allen a la Orden hasta la adición de Timothy a la familia, el Supervisor no ha cambiado mucho en ese tiempo. Tiempo tan corto, pero que ha pasado tan lento. Un año para ser casi exactos. El Supervisor desesperado por ver tantos papeles, no se dio cuenta de la entrada de dos personas: su hermana menor, Lenalee; y el líder de escuadrilla, Reever.

-Supervisor Komui

-Komui-niisan- lo llamaron, Komui los vio y pudo notar que Reever llevaba otra pila de papeles- lo cual creo un humito negro a su alrededor-; la diferencia con Lenalee era que esta solo llevaba una diminuta y pulcra carta.

-Supervisor Komui, ya sabe que esto le pase por dejar siempre pendiente el trabajo- reprocho acostumbrado el rubio, dejando los papeles en al mesa.

-¿Por qué eres así conmigo, líder de escuadrilla Reever?- se quejo con lacrimales el pelimorado, mientras tiraba su cuerpo en el poco espacio del escritorio. Pero inmediatamente cambio su humor cuando Lenalee se le acerco- ¡¿Qué se te ofrece Lenalee-chan?- pregunto meloso y escandaloso.

-Niisan, mira esto- le extendió la carta adornada elegantemente y prácticamente con bordes de oro. Komui la tomo, la abrió y saco su contenido, desdoblo la carta y empezó a leerla. Lenalee y Reever esperaron a que el chino hablara. Pasaron unos minutos y Komui bajo la carta, mirándolos serios, esto preocupo a ambos, Komui cambio su cara a una tranquilizadora.

-Es una invitación a un vals.

-¿Un…vals?-repitió incrédula Lenalee.

-He. Es una fiesta, de una familia aliada de la Orden, los Galilei, por generaciones ha colaborado con la Iglesia. La 2da hija de la familia cumple mayoría de edad, y ella en especial ha pedido la presencia de los exorcistas de la Sede Central en su celebración. Según la carta quiere conocer a los elegidos de Dios a los cuales su familia esta apoyando.

-Pero hermano ¿Qué sucederá con las misiones?

-No te preocupes, la carta dice que solo quieren 4 exorcistas. Con esto, he pensado que ustedes los jóvenes necesitan divertirse en su juventud,

-Espere Supervisor cuando dice jóvenes quiere decir…

-A los más pequeños de la Orden- completo con una mueca divertida en la cara.

-Pero Timothy…

-Nadie menciono a Timothy

-Entonces…seremos- empezó a asumir Lenalee, Komui solo le guiño el ojo.

-Esta fiesta servirá de descanso para Allen-kun, Kanda-kun y nuestra nueva compañera.

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Regresando a Venecia…

-¡Achoo!- Yuu, Allen, y Megu, estornudaron al mismo tiempo. Estaban con una maleta cada uno a excepción de Kanda. Todos se dirigían a la estación de tren.

-Ara… no me digan que lo contagie a todos- dijo el General preocupado.

-Tal vez- Allen se restregaba la nariz.

-O tal vez alguien esta hablando de nosotros- acoto la nueva exorcista.

-Tch ¿Quién estaría hablando de nosotros, baka-ari?

-¡No soy baka! ¡Tampoco ari!- exclamo Megumi.

-Vamos Yuu-kun, llévate bien con tu hermana.

-¡No es mi hermana!/¡No es mi hermano!- dijeron al unísono los dos, con los ojos blancos; pero Megumi estaba ligeramente sonrojada.

-Bueno, bueno mejor apresurémonos que le tren partirá en poco- el General giro y siguió su camino, sin contar que se tropezó-sin caer al suelo- pero sus cosas no tuvieron el mismo destino. Los dibujos que estaban dentro de su maleta cayeron, también algunos pinceles y carbón (así se llamara la cosa esa negra (?)). Allen y Megumi se arrodillaron, y se dispusieron a recoger las cosas.

-General Tiedoll, debe tener mas cuidado- decía la chica entregándole algunos instrumentos de pintura.

-Hai, hai.

Allen enrollaba los dibujos que se habían abierto por la caída. Mientras enrollada uno que estaba dibujado con lienzo, pudo notar a dos niños, uno se le hacia muy familiar. Dejo de enrollarlo, y se quedo pensando a quien se le parecía. El niño de la pintura llevaba el pelo hasta el cuello, como lo cargaba Lenalee en esos momentos, otra criatura estaba a lado de el, como queriéndolo abrazar. Este tenía el cabello como cualquier niño, pero tenía las facciones más delicadas.

-Este niño…me recuerda a…-Kanda paso frente a él. Allen lo vio a él, y regresó la mirada al dibujo, repitiendo la acción varias veces. Sus ojos se volvieron blancos de sorpresa-…¡¿Kanda?- pensó shockeado- Si ese es Kanda…entonces- se fijo en el otro dibujo-¿Quién es este?- al estar en blanco y negro Allen no podía saber de quien se trataba, dentro de él algo le decía que ya había visto a esa persona. Es mas era como verla a Lenalee cuando su cabello estaba muy corto. Sin embargo, algo en el dibujo descartaba esa opción. Kanda no se veía con más de 7 años, mientras que la otra er años menos. Lenalee le había dicho que ella tenía 7-8 años cuando había entrado a la Orden.

Aquella sonrisa y esa mueca le traían un sentimiento melancólico. Una chica de espaldas y de pelo largo y morado (ya se imaginaran quien xD) llego a su mente. Allen inmediatamente sacudió su cabeza.

-Debo estar imaginando cosas- se dijo terminando de enrollar el dibujo. Se lo devolvió al General.

-Ah… gracias Allen este era el que me faltaba, es muy especial- lo ultimo dijo con un tono suave de voz.

-Que bueno que sigue en buen estado entonces…- el sonido del tren les aviso que ya tenían que entrar.

-¡Allen-san! ¡General! ¡Apúrense, o los dejaremos atrás!- gritaba Megumi con emoción colgada desde una ventana. Froi entro, Allen miro por última vez el cielo veneciano, sonriendo melancólicamente.

-Espero, que estés haciendo todo bien…Meilin- finalmente entro. Recordando la imagen de la pelimorada y su voz llamándolo con su típico y permanente apodo…

-¡Allen-chan!

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Regresando a los amplios y esplendorosos campos de la propiedad de los Da Rosa. El brillaba impotente sin ningún rastro de nube que lo impidiera. Las mariposas se posaban en las flores exóticas, y las aves cantaban sobre las ramas de los árboles. Bajo la sombra de uno de los árboles, la joven Infanta Sofía, leía un libro. El ambiente pacifico no hacia mas que aumentar la concentración y el interés que tenia la chica por el libro.

El viento acariciaba el césped y los rizos cobrizos de Sofía, dando un cuadro muy hermoso.

Las letras y los ojos violetas de la joven fueron interceptados por una rosa blanca.

-¿Eh?- tomo la rosa y elevo la mirada encontrándose con un par de ojos color oro derretido.

-Buenos días, Señorita Sofía- saludo Tykki tomando la mano con la que sostenía al rosa y besaba el dorso de esta.

-¡Joven Tykki! ¡Buenos días! Disculpe que sea tan imprudente- dejo su libro de lado y giro su cuerpo de tal manera que quedaba de frente a Tykki que se había sentado a su lado- Pero no lo esperaba hasta la hora del te. No tengo nada preparado para usted.

-No se preocupe, vine a sabiendas de que no tenia preparado nada, todavía es muy temprano. ¿Le molesta mi presencia a estas horas?

-¡No! ¡No! No piense eso, fui yo la que lo molesto en que siguiera viviendo- dijo apenada, no pudiendo verlo a los ojos.

-De hecho fue tu padre el que me lo pidió- Tykki tomo su mentón obligándola a que lo viera, pero ella desvío los ojos y sus mejillas se ruborizaron de vergüenza y de algo mas que ella nunca antes había sentido.

-Pero fui yo la que acepto.

-Ya veo… - un incomodo silencio los rodeo. Tykki sin saber que decir, extrañamente; y Sofía también sin saber que decir. La joven se desesperaba a cada segundo, sus brazos temblaban levemente mientras se mordía su labio inferior.

Sin embargo…

El brazo fuerte de Tykki rodeo sus hombros y la acerco a él. Sofía abrió los ojos de sorpresa a la vez que su rostro se apoyaba sobre el pecho del Duque, escuchando los latidos de su corazón. Sofía no podía estar mas que sonrojada, sintiendo las muy conocidas mariposas en el estomago y el latir rápido de su corazón.

-Jo-joven…- Tykki coloco uno de sus dedos en los labios de la pelicobriza.

-Shhh, guarda silencio por unos momentos. Y tómate ese tiempo para tranquilizarte- tuteo imprevistamente- Si algo te molesta solo tienes que decírmelo.

Sofía se lo quedó viendo todavía algo dudosa, pero se decidió y sonrío bajo el dedo de Mikk. Lentamente volvió a apoyar su mejilla en el pecho de Tykki. Realmente se los veía bien en esa posición, a pesar de que Tykki mantenía su vista en el cielo, su rostro se apoyaba en al cabeza de Sofía.

Y así pasaron los minutos.

-El joven Tykki si que sabe tranquilizar a la gente- hablo Sofía después de una larga tranquilidad.

-…

Tykki se quedo pensativo pero finalmente respondió:

-Esta es la segunda vez que lo hago… hace mucho tiempo, alguien había hecho lo mismo conmigo, y yo con ella. Tal vez ver tu rostro, me recordó al suyo y actúe instintivamente.

-Después de tanto tiempo, según dice, más que un instinto yo digo que es algo que el Joven Tykki sabe hacer, porque el Joven Tykki es un hombre muy amable.

-Con que amable dices…

-Hm… Tykki es el hombre más amable que he conocido de todos esos hombres que han venido a casa.

-Pensé que ibas a decir algo como "el Joven Tykki es el hombre mas amable que he conocido en toda mi vida"- dijo resaltando con un tono molestoso lo ultimo.

-Lo siento, lamento decepcionarlo pero he conocido hombres igual de o mas amables que usted- la jerga formal tomo un grado de confianza muy diferente con el que se estuvieron tratando últimamente.

-Ohh, entonces ¿Quiénes serian esas personas?

-Jeje eso es un secreto.

-Con que con esas vamos… - estuvieron un buen rato tratándose con broma y pasando un buen tiempo. Algo que podría considerarse normal por la parte Blanca del Noah Tykki Mikk. A pesar de que aquella sensación de paz y tranquilidad que sentía cuando estaba con la joven Infanta volvía a resurgir de las cenizas, había jurado que las había enterrado en lo mas fondo de su ser por la simple razón que no volvería a repetir el mismo error de hace tantos años.

A pesar de eso, Sofía Da Rosa las llamaba con tanta facilidad.

-Tykki-pon… aquella muchachita, no le quites el ojo de encima…probablemente sea una pieza mas de nuestro tablero, aunque no sabría decirte si un peón o un alfil yeiyeiyei- recordó lo que le había dicho el Conde antes de venirse para donde Sofía.

-Tehehe, es verdad Tykki. Puedo ver que Sofía oculta algunas cosas, pero lo que no sabe ocultar es que ella también cayó en tus redes-esta vez fue Road.

-Entonces quiere que me siga acercando a la hija de los Da Rosa. Conde le cuento que no estoy interesado en aquella mocosa humana, pero si le sirve para sus planes, entonces no me queda de otra.

Aunque Tykki había dicho eso…

-Estoy empezando a dudar un poco…

-¿Eh? ¿Qué dijiste Tykki?

-Que me esta empezando a dar sed, supongo…

-¡Oh! ¡Entonces entremos para brindarte algo!- se levanto y le pidió a Tykki que la siguiera. Cuando entraron Sofía le dijo que tomara siento mientra les pedía a los sirvientes que le trajeran algo. Mientras la figura de Sofía se perdía en los pasillos, Tykki juro ver a una joven pelinegra en su lugar.

-No vayas a cometer el mismo error dos veces con su real majestad…Tykki-pon.

Se sentó cerca de un piano, lo miro y sonrío, como si el piano le trajera recuerdos. Toco una tecla aguda y después una grave.

-Blanco y negro…ambos soy yo…Pero…kgh- sonrío malvadamente-Blanco se va a divertir un poco mas…

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Vals. La elegante danza de parejas que se convirtió en el baile por excelencia más popular de Europa. Bailado en las celebraciones ofrecidas por familias ricas y poderosas de la alta sociedad del Viejo Mundo. Un vals no solo une a un hombre y a una mujer, también puede unirte con la persona que menos esperas; así como separarte de ella. Allen y co. Se darán cuentan de las peculiaridades que trae un vals y también de lo difícil que es asistir a uno… y no hablo solo de cómo bailarlo o que ropa ponerse para asistir.

Próximo capitulo de Corazón Condenado:

Rosas del sur

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(Omake)

-¡MUY BIEN CLASE! ¡ES HORA DE PRESENTAR A NUESTRAS NUEVAS COMPAÑERAS!- avisa Komui a la clase- ¡Vamos! ¡Vamos! Entren no sean tímidas.

La puerta se abre y por ella entran Megumi y Sofía. Quien viene arreglándose el cabello.

-Buenos días, mi nombre es Megumi Millán 15 años. Es un gusto conocerlos- hace una reverencia.

-¡HOLA MEGUMI!- saludan todos.

-Buenos días, mi nombre es Sofía Da Rosa 17 años. Por favor cuiden de mi- se reverencia, pero a lo que lo hace se va sujetando el pelo.

-Sofia-chan ¿Qué te sucede?

-¡Eh! ¡Ah! ¡Es que mi pelo es muy rebelde!

-¡EEHHHH!- todos imagen el pelo de Sofía con brazos y ojos rojos de furia.

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Etto… bueno hace millón tiempo no actualizo por la esta de mi nuevo fic Insomnia…pero creo que hay ke decir las cosas en claro, no es solo por Insomnia también fue por la mala recepción que últimamente esta teniendo Corazón cada vez que actualizo, que hasta veces ni me dan ganas de actualizar… pero sigo adelante… ademas que que lso pocos ke comentan si le interesa saber como termina o terminará Corazón.

Agradezco a los que me apoyan de todo corazón ^^

Casi pondo el fic en hiatus…

Además el colegio me esta estresando demasiado para ser mi ultimo año…

De paso un tengo Internet…

Bueno nos vemos en el otro cap o en Insomnia!