Hola, adivinen quien volvió. Ocurrió algo terrible y es que se me echó a perder el pc, se murió y no revivirá jamás así que ahora escribo en una tablet y es un lío subir desde aquí, así que perdonenme por el retraso de casi un mes. En mi defensa diré que no llegaron todos los capítulos. Bueno, como sea, los sigo amando desde lo profundo de mi corazón y es por eso que les tengo una sorpresa, abajo así que lean el capítulo, comenten y ya saben, amen a Peeta y a Finnick para siempre *-*

La canción de este capítulo se llama "Todo por ti" y es del grupo chileno (Viva la música nacional ) Alana, para que la escuchen y se enamoren de esa canción como yo, bueno eso era, aquí vamos con el capítulo.

Disclaimer: Los Juegos del Hambre no me pertenecen y bla bla bla

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Cuando voy a casa los pies me pesan demasiado, los siento casi de piedra y me cuesta moverme por la Veta. No creo que sean tanto mis sentimientos los que pesan, creo que realmente son las palabras de Gale las que hacen una mayor carga en mí. Porque realmente tiene razón, porque me estaba rindiendo sin pelear, porque tenía mucho miedo, aún lo tengo, tengo miedo de que todo por lo que trabaje, todo lo que vale la pena para mí haya sido en vano y no sirviera de nada. Camino lo que queda hasta la Aldea de los Vencedores, deben de ser algo así como las 6 de la tarde. La camisa que elegí para usar se me pega a la espalda debido al sudor, a la transpiración de mi cuerpo y es una sensación que odio cada vez que llega el verano. No debo haberme vestido así. Me paso las manos por el cabello húmedo y pegajoso y apresuro el paso para poder meterme en la ducha helada de nuestra casa y estar más fresco que ahora.

Aún me queda hablar con Haymitch pero también tenemos que ir a cenar a casa de mi suegra como despedida antes del Vasallaje. Después de eso tengo planeado hacer algo más íntimo con Katniss, algo que nos quede en caso de morir en la Arena. Mis pensamientos son totalmente deprimentes pero quiero llevarme un buen recuerdo de todo, de cada persona que estuvo en mi vida y dejó una huella en ella. Y la mayor de todas fue la de Katniss, de esa mujer que amo con todo mi corazón.

Nuestra casa está abierta, las ventanas hasta atrás de par en par y la puerta de entrada también esta abierta. Entro a paso lento a la casa, rezando porque Katniss no se de cuenta de mi horrible estado de ánimo y que menos se entere de que hablé con Gale. No vale la pena, nada de lo que le dije pudo hacer que Hawthorne cambiara de opinion. Al contrario, él logró que yo cambiase mis pensamientos y que me decidiera a pelear hasta el final.

Entro en casa, y miro esperando que Katniss este en la sala o en la cocina. No la encuentro así que subo de dos en dos las escaleras y llego hasta el segundo piso, en donde escucho sonidos viniendo desde la habitación donde Katniss esta terminando de colocarse una blusa de color azul oscuro, delgada que deja sus cremosos hombros a la vista. Me mira con sus ojos plateados y me sonríe cuando me ve entrar a la habitación.

-Vaya, fue una salida larga - río y coloco mis manos en sus caderas y la atrapo en un abrazo fuerte y cálido. Se extraña en primera instancia y luego de eso, coloca sus brazos en mis hombros y me aferra por el cuello.

-No sabes lo mucho que te amo Katniss y quiero que jamás se te olvide que daría mi vida por ti - Katniss me aprieta más y yo hago lo mismo, sintiendo cada parte de su cuerpo en contacto con el mío y la manera en que encajan a la perfección me encanta.

-También te amo Peeta, siempre - su voz está cortada pero luego de un par de veces se aclara la garganta y se separa lo suficiente para mirarme a los ojos y tener la oportunidad de perderse en mis ojos de la misma manera en la que yo me pierdo en los de ella. - Y siempre será real - cierro la distancia que queda entre nuestras bocas y uno nuestros labios en un beso que sabe a todo. Que sabe a el amor que existe entre ambos, a la pasión que desprenden nuestros cuerpos cuando se unen todas las noches. Mi lengua delinea sus labios mientras la suya entra a mi boca y mis dientes estan siempre en contacto con los de ella. Mis dedos hormiguean y recorren la espalda de Katniss, bajando por la curvatura que une luego su cintura y las caderas. Sus manos recorren mi cabello rubio halándolo hacia ella y nuestros cuerpos están tan unidos y calientes que mi mente se nubla.

Cada beso con Katniss es igual de poderoso y perfecto. Completamente abrumador y fantástico que jamás podría sentir en un beso lo que siento con ella. La amo con toda mi alma y eso me fascina y me abruma en partes iguales. Llegar a pensar que podría amar a alguien más que a mi vida es algo que te puede asombrar.

Mis labios se separan con algo de pena de los suyos y tomo su rostro entre mis manos y junto nuestras frentes mientras ambos intentamos recobrar el aliento. Sus ojos se encuentran cerrados pero tiene una ligera sonrisa en sus labios.

-No sabes lo mucho que me alegro de habernos dado la oportunidad de estar juntos - yo sonrío y asiento porque recuerdo ese momento a la perfección. Cuando llegó a casa corriendo con un vestido de novia en medio de la nieve pidiendo una oportunidad para que todo fuese real.

Ese fue el momento en que mi vida dio un giro y me puso al lado de la mujer que amo y que me ha hecho la persona más feliz en estos casi tres meses que hemos pasado juntos.

Asiento a lo que dice porque no sé que decirle respecto a lo que siento, porque ya le he dicho todo lo que podría decirle.

Acaricio sus mejillas, sus párpados, su nariz, sus labios.

La gente se enamora de formas misteriosas con sólo el toque de manos pero lo cierto que es que yo empecé a amar a esta mujer cuando cantó frente a una clase de niños pequeños de cinco años.

-Siempre te amaré, aunque mi corazón deje de latir, aunque mis manos ya no sean capaces de tomar entre ellas un pincel y pintar cada expresión de tu rostro, aunque mis ojos se tornen cansados y ya no puedan ver la pureza de tu sonrisa, siempre serás la persona más importante de mi vida Katniss Everdeen y por eso quiero pedirte algo. - ella desliza sus dedos por mi cuello y por mis hombros y espera a que hable - Quiero que unamos nuestras vidas para siempre pero no cómo lo hizo el Capitolio, quiero que tú y yo tostemos el pan Katniss, que no nos unan sólo unas alianzas, quiero que lo haga todo lo que nos rodea.

Katniss sonríe de una manera cálida que me quita el aliento y me habla con un toque de ligera burla.

-Creí que ya estábamos unidos de todas las formas posibles - sonrío y espero a que vuelva a hablar - Si, por supuesto que me gustaría tostar el pan contigo Peeta - la tomo de la cintura y la aferro más a mí.

-Esta noche, sólo tú y yo - Y es nuestra promesa para siempre.

POV Katniss

La cena en casa de mi madre es triste y ninguno de los cuatro quiere ocultar que lo está. Prim revuelve su comida en el plato y a veces su voz se corta cuando habla. Mi madre no tiene esa mirada perdida que tanto miedo tenía de encontrar. Sé que está triste pues sus manos tiemblan cuando sirve el té y también lo hace cuando retira los platos de la mesa. Ciertamente para mí y para Peeta es difícil esta situación porque siendo honesta es complicado intentar decir algo cuando sabes que estas siendo condenada a morir en televisión nacional.

La mano de Peeta jamás suelta la mía, sus dedos y los míos están entrelazados sobre la mesa y me sirve para darnos el apoyo mutuo que necesitamos.

La cena es particularmente callada y cuando ya nos estamos por ir Prim rompe a llorar sobre mí lo que me destroza el corazón con cada lágrima que ella derrama. Sus bracitos se enredan en mi cintura y su cabeza se acomoda bajo mi mentón en donde llora un buen rato, con su gato horrible sobre la falda.

-Prim, Patito - hago todos los intentos que puedo para que mi hermana pequeña se calme pero parece ser que nada funciona así que comienzo a cantar, despacio, como un arrullo que encandila a Peeta que está sentado a mi lado y me mira con sus ojos azules llenos de algo que reconozco en los míos: amor.

Prim se relaja entre mis brazos y le doy cada uno de los consejos que pensaba en decirle mañana. Beso su cabello dorado y la diferencia que ocurre con nuestra despedida en los Juegos anteriores es que en aquella ocasión no tuve problema en prometerle que haría lo necesario por volver. Ahora no me veo en un mundo de donde Peeta no este a mi lado, en donde sus labios ya no me besen y sus brazos ya no me protegen.

Porque llevaría a Peeta fuera de esta guerra para protegerlo y hacerle bien. Porque él me da razones para creer en lo nuestro. Porque estaré siempre a su lado y lo amaré incluso cuando no este. Porque lo ayudaría a ponerse a pie cuando cayese y cumpliría cualquier cosa que me pidiese porque él haría lo mismo por mí. Porque encontré la razón para seguir cuando mis piernas ya no quieren moverse. Porque Peeta era el pulso robusto que mi corazón necesitaba y no puedo prometerle a mi hermana cosas que jamás cumpliré.

A mi madre le pido que este para mi hermana y que no la deje. Que apoye a la familia de Peeta y por sobretodo termino de perdonarla por todo lo que pasó luego de la muerte de mi padre. La abrazo y la siento mi madre otra vez.

Tomo la mano de Peeta entre la mía y luego de una última despedida salimos a nuestra casa a paso lento, en silencio, disfrutando del momento que vamos a vivir.

Cuando llegamos al pórtico ambos nos soltamos y Peeta entra a la cocina mientras yo abro las ventanas de la casa para no morir de calor debido a el horno que prenderemos en segundos. Peeta aparece en la puerta de la cocina, con la camiseta azul y los pantalones caqui afirmados en la cadera. Se quita las zapatillas lento y pausado, y luego sigue con las calcetas y se arremanga los pantalones hasta la altura de la canilla y camina hasta mí. Sus manos se deslizan por mí cuerpo y me veo sentada sobre su regazo, con la espalda pegada a su pecho. Pasa sus palmas por mis piernas y llega hasta mis pantorrillas y quita las sandalias de mis pies. Me besa el cuello en silencio, deslizando su lengua por los lugares precisos para hacerme suspirar. Echo mi cabeza hacia atrás parea darle un mejor acceso a mi cuerpo, gimiendo despacio contra su oído. Da cortos besos a mi clavícula y luego a mis hombros, y en un momento se detiene y yo me giro indignada.

-Luego preciosa, aún falta lo más importante - con un gesto inocente nos obliga a ambos a ponernos de pie y caminamos descalzos hasta la cocina, tomados de las manos sintiendo sólo el ruido de nuestras respiraciones y el de los pasos pesados de Peeta contra el suelo.

En la cocina ya se puede sentir el olor a la masa del pan que está en una bandeja aún crudo. Es una hogaza que tiene pequeños pedazos de pasas, iguales a los que tenía el pan que quemó en aquella ocasión para salvarme la vida. Ambos con cuidado nos miramos y tomamos el pan para colocarlo en el horno caliente, cerrando en la puerta y sentándonos en las sillas altas del comedor diario. Nuestras manos están entrelazadas y notó la banda de titanio negro que Peeta usa como alianza. La ha usado todos estos meses pero ahora me llama la atención. Cuando elegimos los anillos que usaríamos como símbolo de nuestro amor no queríamos que fuera algo común y que todo el mundo usase. Queríamos que fuera único, único como el amor que nos teníamos así que los mandamos a hacer a una joyería del distrito, con un antiguo amigo de Haymitch que era herrero. El titanio lo habíamos conseguido en el Capitolio y ahora sólo faltaba que hicieran las dos alianzas. En mi caso, el anillo que usaba había sido mandado a colocar oro blanco cuando llegamos al Capitolio. Me lo saque con cuidado de la mano, todo bajo la atenta mirada de Peeta. Tome su mano izquierda e hice lo mismo con su anillo para después dejarlos ambos sobre el mesón. Mi Chico del pan me miró con cierta curiosidad para después mirar los anillos.

-¿Qué planeas Katniss?- sonreí ligeramente y luego me acerqué a su cuerpo tibio.

-Quiero que hagamos esto bien, que las alianzas simbolicen nuestra boda real, no la del Capitolio, esta, la que estamos viviendo y que ambos elegimos - Peeta me sonríe y asiente para besar mis labios en un beso dulce y casto. Coloco mi cabeza en la curva que queda entre su hombro y su cuello. Aspiro su aroma dulce, ese que tiene un toque de canela y azúcar pero que también es varonil y adictivo.

No hablamos, no hacen falta palabras para lo que sentimos ambos así que nos dedicamos a ver el horno y el pan que se tuesta dentro de este.

-Siempre me pregunte que hubiese pasado si no nos hubiésemos decidido a estar juntos. ¿Crees que de igual forma te hubieses enamorado de mí? - lo miro y noto que sólo hay curiosidad en sus ojos, que no existen las dudas en él así que me decido a hablar.

-Probablemente me hubiese dado cuenta que te amaba en algún momento - Peeta no parece satisfecho con la respuesta así que continuo - siempre te quise y te necesité pero no me di cuenta de ello hasta que me dijiste que preferías quemarte a no sentir nada. Ahí me di cuenta que yo también quería sentir, y que no valía la pena perderte por sentir miedo del futuro - Peeta asiente y me besa la mejilla con una sonrisa radiante que le ocupa todo el rostro. Se pone de pie y coge un paño grueso, con el que abre la puerta del horno para dar paso a una ola de calor que desprende de adentro. El pan de pasas ya está tostado por ambos lados y Peeta lo toma entre sus manos con habilidad, sin pasar a llevarse ni con las paredes calientes del horno o con la bandeja de metal. Lo deja sobre la mesa aún envuelto entre el paño y me sonríe con calidez. Apaga el horno y me toma de la mano, yo tomó los anillos y nos dirigimos hasta la sala de estar donde todo está en penumbras, alumbrado sólo por la luz de los faroles de afuera. La luna hoy está completamente oscura por lo que no brinda de ninguna iluminación natural.

Peeta se sienta en el sillón de dos cuerpos y yo me acurruco a su lado, subiendo los pies. Deja la hogaza sobre la mesa de centro y me mira con sus ojos azules, expectante y algo nervioso.

-Realmente no sé que hacer desde ahora - río porque su expresión es de completa ternura y porque yo tampoco sé que hacer.

Así que cojo el pan caliente entre mis manos y lo parto a la mitad, con el vapor saliendo del centro. Le ofrezco uno a Peeta mientras tomo el mío con una mano y la otra la entrelazo con la de él.

Jamás he asistido a un tueste pero tampoco es como si debiera ser igual que todos así que intento de hacer memoria y de recordar los votos que hice tres meses atrás. Miro los ojos azules de Peeta que brillan como faroles incandescentes.

- Peeta Mellark, te tomo a ti otra vez como esposo. Te prometo amarte y quererte lo que resten nuestras vidas. Te tomo a ti con todos tus virtudes y con tus defectos. - Peeta ríe, y continuo, improvisando porque no recuerdo tan bien nuestros votos - Te acepto con esa manía que tienes de abrir las ventanas en las noches, con tu extraño gusto por el té sin azúcar. Con tus arranques de heroísmo y por sobre todo, te amo por tu lealtad y fidelidad, por el amor incondicional que me das, porque ya no me importa la libertad si estoy contigo. - Peeta baja la cabeza abrumado y cuando la levanta sus ojos están brillantes.- Me entrego a ti sin ya ninguna duda, con todos mis defectos y virtudes, con mi enojo constante, con mi odio hacia la vida. Me entrego a ti con el amor incondicional que te tengo. Te ayudaré a ponerte de pie cada vez que caigas, y te pediré ayuda cada vez que mis piernas no sean capaces de mantenerme en pie. Te elijo como la persona con quien quiero compartir mi vida, como la persona que me salvó de toda la oscuridad que había dentro de mí. Te elijo como mi esperanza. Todo lo que soy y todo lo que seré es tuyo desde este momento hasta la eternidad. -Me da un beso ligero en las comisuras de los labios y sonríe con ese gesto tan natural y real en él. Lo amo y otra cosa es imposible. Porque sé que esto habría terminado así de todos modos, porque yo tengo mucho odio dentro de mi, mucho fuego que consumiría todo a su paso. Peeta por el contrario es la, es quietud, es la certeza de que todo estará bien, que me amará siempre de la misma manera en que yo lo amo a él.

Peeta toma aire y comienza a hablar, dejándome helada.

- Katniss Everdeen de Mellark - río ante el hecho de que coloca su apellido a mi nombre y continua - me entrego otra vez a ti, para compartir lo que me queda de vida contigo - toma mis manos, sin importar los trozos de pan que descansan en nuestras manos y se acerca a mí. No me gusta como suena "lo que queda de mi vida" porque no sería capaz de vivir sin Peeta, sin mi Chico del pan. - Puedes confiar en mi amor, porque es real, siempre lo será y quiero que jamás tengas dudas de eso. Te he prometido ser un esposo fiel y lo he cumplido. Te prometí compartir y apoyarte en tus esperanzas, sueños y metas y espero haberlo cumplido. Juré levantarte cuando cayeras, secar tus lágrimas cuando lloraras. Reír cuando estuvieses feliz y espero haber cumplido. - Peeta suelta una risa baja y toma mis rostro entre sus manos mientras siento que las lágrimas empañan mis ojos y me dificultan ver su rostro. - El camino se ha hecho muy difícil pero prometo permanecer junto a ti hasta el momento de mi muerte y aún cuando ya no este prometo estar junto a ti. Katniss, quiero que entiendas que eres la única prioridad en mi vida. Que moriría por ti y que todo lo que soy y todo lo que seré es tuyo desde este siempre hasta la eternidad.- lo beso, lo beso tan fuertemente que me duelen los labios pero no paro. No quiero porque estoy aterrada de perderlo y de convertirme en nada sin él.

Peeta me devuelve el beso de la misma forma, casi desesperada, metiendo su lengua en mi boca donde juega y batalla con ella. Sus manos se mantienen en mis mejillas y no me suelta en ningún momento. Me aferro a su cabello y sigo así hasta que ya no soy capaz de respirar, así que me separó juntando la frente de Peeta con la mía.

-No sabes cuanto te amo preciosa - beso sus párpados y mi Chico del pan sonríe mientras lo hago.

-Por supuesto que lo sé, porque se debe de acercar a lo que yo te amo - baja la cabeza algo avergonzado y luego me acerca a su cuerpo y me rodea con su brazo, pegando nuestros cuerpos.

-Sabes, justo ahora deberías de cantar - enarco una ceja y lo miro interrogante porque no sé de que viene esa petición. - Ya sabes, me refiero a que cuando una pareja se casa se les canta una canción del distrito, aunque no sé cuál es o cómo es - baja la cabeza y deposita un beso justo en mi cuello que me arranca un suspiro. Lo miro y él me insiste en cantar así que intento de hacer memoria sobre alguna canción que pueda ser acorde al momento, que nos represente a mí y a Peeta. De a poco, empiezo a recordar una canción que mi padre amaba y que le encantaba por la letra. Carraspeo un poco y me acomodo entre los brazos de Peeta para empezar a cantar.

¿Está mal tenerte siempre junto a mí?

Un error, me hace dar todo lo que soy,

fue real, resvalé y en tus brazos caí.

Me venció, no hay nada que pueda hacer,

y está bien si significa estar junto a ti,

abrazame, y nunca, nunca me dejes ir.

Peeta aferro sus brazos más fuerte en torno a mí y comenzo a tararear la melodía mientras yo cantaba de forma lenta y pausada, deslizando las notas, poniendo cada uno de mis sentimientos en aquella melodía. Y en lo que representaba para mí. Era una canción que nos representaba de una manera alucinante, casi como si fuéramos ambos los protagonistas de ella. Porque un error, que fue sacar las bayas en la Arena, fue lo que me hizo caer en los brazos de Peeta, enamorarme de él. No, me digo, yo ya lo amaba sólo que jamás me di cuenta de ello.

Dar mi vida, no bastará, bastará,

para siempre, no bastará, bastará,

yo me rindo y moriré, moriré,

si no estás junto a mí.

Sabes que, me haces perder la razón,

Cree en mí, mi alma no te dejará ir,

acabo con todo lo que un dia prometí.

Jamás había escuchado a Peeta cantar, siempre me imagine que su voz sería algo desafinada en comparación a su voz cuando habla pero lo cierto es que es igual de melodiosa. No tanto como la de mi padre pero no es desagradable de escuchar, al contrario, el matiz de su voz me relaja y entre los dos cantamos lo que queda de canción, acariciándonos mutuamente.

Dar mi vida, no bastará, bastará,

para siempre, no bastará, bastará,

yo me rindo y moriré, moriré,

si no estás junto a mí.

Lo que nunca fuí, lo seré por ti,

lo que nunca di, todo lo doy por ti.

Todo claro está,

ya no puedo dudar,

jamás podré escapar.

Es tan fuerte, tan natural, tan real,

en mi mente todo eres tú, en todo estás,

Lo que nunca fuí lo seré por ti,

lo que nunca di, todo lo doy por ti.

Todo claro está,

ya no puedo dudar,

jamás podré escapar.

Peeta suspira conforme en mi oído y traza un camino de besos mientras su cabeza va bajando de a poco por mi cuello.

-Ahora si puedo decir que me siento casado - lo miro hacia atrás y enarco una ceja.

-¿Y los tres meses que hemos estado casados no se sintieron así? - Peeta ríe y en vez de contestar se limita a besarme y a abrazarme.

-Sabes de lo que hablo. - me giro entre sus brazos, colocando mis manos en su pecho y le doy a entender que continúe - antes no fue porque ambos queríamos, fue porque alguien nos obligó. Ahora nos casamos porque nos amamos y eso para mí es perfecto.

Recuerdo cuando recién nos habíamos comprometido, cuando Peeta estaba herido porque yo no estaba segura de amarlo, no sabía si quería estar con él y por tanto no era real. Pero ahora lo es y comprendo las palabras de Haymitch.

Cuando dijo que Peeta sólo quería que fuera real. Ahora lo es, ahora es más real que nunca. Tomo su mano y lo insto a ponerse de pie y que me siga a nuestra habitación en el segundo piso. Le quito la camisa en cuanto entramos a la habitación, deslizando mis palmas por sus hombros desnudos. Su musculatura ha crecido con el transcurso de los meses, sus brazos están más gruesos y algo bronceados dándole a su piel un tono dorado. Cuando quito la prenda deslizo mis dedos delineando sus pectorales, bajando por su abdomen y luego regreso hasta llegar a su cuello tenso. Peeta agacha su cabeza y comienza a dar lamidas en mi cuello, besos mojados y siento como de a poco nos vamos relajando, como vamos aumentando la temperatura de la habitación con sólo nuestras caricias.

- Quiero hacerte el amor igual que la primera vez - dice mi Chico del pan mientras acaricia mi cadera por encima de la ropa, dejando huellas de calor en cada sitio que pasan sus manos. - Aún recuerdo con exactitud esa noche. Fue una de las mejores de mi vida - siento mis mejillas arder recordando la pena que sentí cuando desperté desnuda entre sus brazos, cuando recuerdo mis gemidos en la noche del Capitolio.

-También es una de mis favoritas - digo mientras deslizo mis manos por sus hombros, duros como piedra, dios, amo sus hombros y su espalda tonificada. Como sus músculos se tensan cuando paso mis palmas por sus omóplatos y luego bajan a su espalda, delineando su columna vertebral. Jamás podría aburrirme de esto, de lo que somos y en lo que nos convertimos cuando estamos juntos. Me acerco aún más a su cuerpo y rozo con mi pelvis el hueso de su cadera y ahora es él quien jadea y comienza a buscar aire con desesperación, echando la cabeza hacia atrás dándome acceso completo a su cuello. Aprovecho ese momento y dejo besos esparcidos regados en su mandíbula, mientras desabrocho los botones inferiores de sus jeans. Deslizo mis dedos por los músculos de su vientre y Peeta emite aquel sonido parecido a un ronroneo justo en mi oído, calentando mi cuerpo con su voz. Mis manos se escabullen por su estómago y luego suben por la delicada línea de vellos rubios que hay bajo su ombligo y se pierde entre sus bóxer. Gime ahogando sus gruñidos en mi cuello donde succiona con fuerza, y estoy completamente segura de que dejando marcas en mi cuerpo.

-Peeta, no hagas eso - mi voz es un simple murmullo y mi Chico del pan sólo desobedece y vuelve a hacer lo mismo en el otro lado de mi cuello.

Ríe ligeramente y da bocanadas grandes, buscando respirar.

Con cuidado sus manos se deslizan por el borde de la blusa holgada y en dos segundos esta se encuentra en el piso de la habitación, muy cerca de su camisa a cuadros.

-No sabes lo excitado que me pones cuando usas lencería negra Kat - me mira con sus ojos azules completamente dilatados, oscurecidos de placer. Parece un depredador a punto de saltar sobre su presa. Sus manos expertas pasan por mi cintura y acarician el hueso de mi cadera con dulzura. Se agacha frente a mí y con lengua comienza un camino desde mi vientre hasta la unión de mis pechos. Sus besos son calientes y en unos segundos estoy excitada por culpa de su lengua. Desabrocha mis pantalones y los desliza por mis muslos, besando cada parte de piel expuesta y luego los baja por las pantorrillas hasta quitarlos y arrojarlos con el resto de la ropa.

Deslizo mis manos por sus hombros pues no quiero que me haga acabar de la manera en que creo que quiere hacerlo.

Casi como si mis sospechas quisieran confirmarse, Peeta toma mis caderas y pasa su nariz por mi entrepierna, logrando que gima sin control.

-¡Peeta! - sus dedos toman mis bragas y las bajan mientras él va lamiendo todo a su paso. Levanta la cabeza e intento ver el brillo travieso de sus ojos pero sólo veo deseo y lujuria.

- Es más cómodo en la cama - y dicho y hecho me deja sobre la cama, con las manos a cada costado de mi cuerpo, evitando que me mueva por completo. Respiro de forma entrecortada, sintiendo como el calor va recorriendo todo mi cuerpo, alojándose justo en mi vientre. Peeta da un ligero beso justo sobre mi entrepierna y hace que eche la cabeza hacia atrás desesperada por buscar aire.

Toma mis piernas y las coloca sobre sus hombros y con cuidado comienza a repartir besos por cada parte de mi feminidad, dando lamidas certeras que me hacen mantener la boca sobre la almohada para no gritar.

Su lengua se desliza de arriba a abajo, caliente y húmeda, haciendo presión y otra veces succionando mi clitoris. Mis pies se enroscan en su espalda y mis manos aprietan fuertemente sus cabellos rubios, buscando soporte.

-Sabes deliciosa Katniss - dice con voz ronca mientras da lamidas y luego introduce un dedo en mí haciéndome gemir su nombre con fuerza.

- ¡Ah, Peeta! - lo saca, y lo vuelve a meter simulando una penetración, girándolo y retorciendo el manojo de nervios que ahora soy. Quita sus dedos, y los vuelve a sustituir por su lengua húmeda, hasta que ya no soy capaz de soportarlo más y estiro las manos hacia él. Necesito que pare, porque no puedo controlar el orgasmo que está a punto de azotarme. - Peeta, por favor - gimo fuerte y parece ser que lo toma de otra forma porque su lengua se mueve más deprisa y luego la reemplaza con tres dedos que introduce dentro de mí, fuerte y certero, logrando que el orgasmo me recorra por completa y me tome desde la punta de los cabellos hasta los pies. Me estremezco en la cama y dejo caer mi cabeza con fuerza, dando bocanadas para tomar aire. Peeta saca los dedos dentro de mí y los lame con erotismo, mirándome fijamente, bebiendo completo y sin pudor.

-Deliciosa - dice mientras baja mis piernas de sus hombros y las deja a cada lado de su cadera. Lo atraigo hacia mi cuerpo y hago que me bese con rudeza, metiendo la lengua hasta el fondo de mi garganta sintiendo mi propio sabor pegado en el paladar. Deslizo mis manos por su abdomen marcado y quito sus pantalones y sus boxers, dejándolo completamente desnudo y con una fuerte erección.

Peeta se estira hasta la mesita de noche, donde abre el cajón y saca un preservativo de una bolsa metálica. Con los dientes lo abre y aprieta fuertemente los dientes cuando lo desliza por su miembro erguido. Me mira a los ojos y deposita un beso cargado de sentimientos que me deja atontada.

-Te amo Katniss Mellark - y de una sola embestida se mete en mi cuerpo sacándonos un gemido a ambos. Al principio es lento y pausado, sumamente placentero. Como un vórtice que me absorbe por completo y que me hace desear más contacto entre nuestros cuerpos. Y lo hago. Enrosco mis piernas en sus caderas, empujando su cuerpo hacia mí con los talones. Peeta recarga su peso en sus antebrazos para comenzar un suave vaivén con sus caderas. Mis manos se mueven a su espalda y mis uñas se clavan en sus hombros, aferrándome a cada pedazo de mi diente de león. Peeta aumenta el ritmo de las embestidas, apretando fuertemente mis caderas y gimiendo en mi oído, inundando así la habitación con nuestras voces entrecortadas.

Siento como mis paredes atrapan su miembro y como nuevamente tengo esa sensación del orgasmo a punto de llegar. Y es deliciosa. Peeta por su lado, alza mis piernas con fuerza y coloca una en su hombro y la otra la aferra a su cuerpo. La penetración es mucho más certera y hace que en un par de minutos ambos estemos a punto de tocar el cielo.

-Abre los ojos mi amor - dice gruñendo y sus manos dejan de aferrar mis caderas y se encuentran con las mías que entrelazan nuestros dedos.

Sus ojos azules están dilatados pero puedo ver el mismo amor que la primera vez que hicimos el amor, la misma entrega y eso me abruma. Estamos a punto de ir a los Juegos otra vez con la certeza de que uno de los dos puede morir si es que no somos ambos. Beso sus labios despacio y con calma, saboreando cada parte de su boca. Peeta disminuye la velocidad de la embestidas y continúa el beso con la misma entrega que yo. Delineando mis dientes y buscando mi lengua.

-Te amo Peeta - digo cuando siento el inminente orgasmo que nos arrastra a ambos al paraíso. La cabeza de Peeta queda justo sobre mi pecho en donde intenta recobrar el aliento. Mis piernas están a doloridas y las bajo de sus hombros para encerrarlo con mi cuerpo.

-También te amo - sus manos acarician la piel de mis mejillas y sus labios viajan a través de mi rostro, besando mis párpados, mi nariz, mi mentón.

Nos quedamos así un buen rato hasta que mi cuerpo se estremece por culpa del viento nocturno. Peeta sale de mi cuerpo con un jadeo, me da un beso ligero en la frente y se dirige al baño donde sale en unos segundos con el cabello húmedo y el cuerpo cubierto de sudor perlado.

Yo me pongo de pie y tomo unas bragas nuevas y la camiseta del pijama de Peeta, colocándome todo bajo su mirada cálida. Él se coloca unos pantalones de algodón y se deja caer en la cama con una sonrisa en su cara.

- Ven acá amor - gateo hasta donde esta y me acomodo con la espalda pegada a su pecho. Peeta me abraza con sus brazos fuertes, descansando su cabeza en el hueco que queda entre mi hombro y mi cuello.

-No quiero dormir - digo, desconociendo mi voz, que suena algo herida - no quiero que llegue mañana - Peeta entrelaza nuestros dedos y besa mi cuello, mi mandíbula y habla en susurros.

- El mañana aún puede esperar Katniss, ahora sólo importamos tú y yo - y con esa frase empezamos la noche más larga de todas.

POV Peeta

Una fragancia combinada de bosque y de canela me llena la nariz haciendo que el sueño me abandone de a poco. No me nuevo, sé que Katniss está todavía durmiendo entre mis brazos y por la forma tan enredada en que estamos acostados podría despertarla con cualquier movimiento. Así que me quedo mirando el perfil de su rostro, como la forma de su mejilla armoniza con el borde de su mandíbula. Acaricio levemente el contorno de su cara, sus cejas, su nariz, sus labios rosados. Beso su cabello castaño, deseoso de poder permanecer eternamente en este momento, no tener que ir a la Cosecha, no tener que ir a los Juegos y que pudiésemos ser ella y yo como antes del anuncio del Vasallaje.

Katniss se remueve entre mis brazos, no de esa manera cuando tiene pesadillas, sino que más de cuando se despierta escandalosa, girando sobre su cuerpo y dándose de lleno en la nariz con mi pecho.

-Buenos días mi amor - digo mientras la atraigo hacia mí, reposando mi cabeza sobre la suya. Katniss se relaja y enreda sus brazos en mi cintura y sus piernas en mi cadera.

- Buenos días - suspira mientras comienza a dibujar con su dedo figuras imaginarias en mi pecho. Puedo notar que su ánimo decayó notablemente y sé que es por culpa de la Cosecha. Es temprano, deben de ser algo así como las 7 de la mañana por lo que nos queda exactamente una hora para salir de casa. Me dedico a acariciar su espalda y de dar besos en su coronilla para poder calmarla. En algún momento me coloco de pie, la tomo entre mis brazos y nos dirigimos a la ducha.

Katniss se quita la camiseta que usa y sus braguitas y se mete a la ducha. Yo me quito el pantalón y la sigo, encerrando su cuerpo con mis brazos. Siento mi miembro duro pegado a su trasero y me encanta la sensación del agua corriendo por nuestros cuerpos. Katniss suspira y echa la cabeza hacia atrás, dándome un acceso a su cuello. Mis manos se deslizan por su cuerpo y toman la botella de shampoo para echarme un poco en la palma y comenzar a frotar su cabello, generando espuma. Katniss hace lo mismo y entre los dos nos lavamos mutuamente, conscientes del tiempo en el que estamos y la situación que vivimos.

El baño no dura mucho y ambos salimos envueltos en toallas blancas para vestirnos con parsimonia. Sacó unos pantalones oscuros, una sudadera de color gris y zapatillas altas. Katniss se coloca un enterito de mezclilla y se calza unos botines cortos. Se hace su trenza de lado y baja las escaleras tomada de mi mano. Apenas llegamos al primer piso, tocan el timbre de la casa, y luego son unos golpes insistentes en la puerta. Suelto la mano de Katniss y me dirijo a abrir donde encuentro cinco Agentes de la Paz, con sus uniformes blancos y las manos sobre el estuche de su arma. Me mantengo erguido y miro hacia atrás, buscando la mirada de Katniss. Ella asiente y me toma la mano, y ambos salimos de la casa con los agentes pisándonos los talones. Veo por el rabillo del ojo como uno de ellos se desvía y va hacia la casa de Haymitch donde sale con nuestro mentor a la rastra. Está relativamente sobrio así que no se tambalea mientras caminamos hacia el centro del distrito, la plaza de la zona comercial.

La plaza está llena de agentes de la paz, y de todas las personas del distrito. Veo en el público a mi familia que se acomoda junto a la de Katniss.

Effie está en el escenario, vestida con un traje que semeja a las mariposas naranjas sobre ella. Pone sus ojos en nosotros y ahoga un sollozo cuando subimos al escenario. Katniss suelta mi mano y se coloca en el sector delimitado y yo me dirijo hacia donde está Haymitch.

Miro recorriendo la multitud y veo a mis antiguos amigos de la escuela, a los chicos del club de lucha, a los que visitaban la panadería. Todas esas personas que abandonaron mi vida y no dejaron una sola huella. Pero veo a otras, como a Avan, a mi familia, a Delly, a la familia de Katniss, a Gale, que si dejaron huellas que nadie puede borrar, que permanecerán para siempre en mi memoria.

Effie lee el Tratado de la Traición, el anuncio del Vasallaje y luego procede a dirigirse a la urna donde hay una sola papeleta con el nombre de Katniss. Lo toma entre sus largos dedos y dice su nombre, acallando un gemido.

-El tributo femenino del distrito 12 es Katniss Mellark - gimo cuando me doy cuenta que mi apellido ya es legalmente el de Katniss y aprieto los puños mientras veo caminar a mi esposa hacia el centro del escenario. Se coloca al lado de Effie y se mantiene tranquila, apretando los labios en un gesto que hace para evitar llorar. Effie se mantiene en su lugar y continúa luego de darle un leve apretón al hombro de Katniss.

-Y ahora los varones - camina rígida y me manda una mirada culpable cuando vuelve a sacar una de las dos papeletas de la urna. Desdobla el papel y dice con un tono que demuestra claramente alivio. - El tributo masculino del distrito 12 es Haymitch Abernathy - mi mentor hace el amago de caminar cuando me giro y hablo en voz alta.

-Me ofrezco voluntario como tributo - Katniss baja la cabeza con resignación y la mantiene ahí.

-No puedes hacerlo Chico - dice Haymitch tomando mi antebrazo con fuerza.

-No me vas a detener - digo mientras él replica mi nombre - Suéltame - digo y tiro mi brazo con fuerza y me paro al lado de Katniss, tomando su mano entre la mía.

-Bien, bien - dice Effie, con voz cortada - los tributos del distrito 12 son Katniss y Peeta Mellark -

Es como una reacción en cadena, una reacción que comienza cuando Prim, Gale y Connor se llevan los tres dedos centrales de la mano izquierda a la boca y los elevan señalándonos a ambos. De repente toda la plaza hace el típico saludo y nosotros lo repetimos sobre el escenario.

De repente siento que alguien me toma de las brazos y mi primer instinto es darme la vuelta y asestarle un golpe pero me libero con rapidez de los Agentes de la Paz que nos toman por la fuerza y nos obligan a entrar al Edificio de Justicia. Continuó peleando y le doy un empujón al agente que tiene a Katniss y lo mantengo lejos de ella.

-Ya lo pillamos ¿de acuerdo? Suéltala - el agente de mala gana se echa hacia atrás y yo rodeo a Katniss con mis brazos y entramos al Edificio de Justicia.

Nos suben a un auto en seguida que nos deja en la estación de trenes, a mí, a Katniss, a Effie y a Haymitch. No nos dejaron despedirnos, eso fue lo que paso y no pude darle todos los consejos que quería a mi familia, no pude darle un ultimo abrazo a Prim.

Me mantengo sentado en el sillón del vagón del tren, con Katniss sentada en mi regazo, jugando con mis cabellos.

-Si ayer no nos hubiésemos despedido, hoy nos habríamos ido sin decir adiós - dice mientras enreda sus dedos en mi nuca.

-Si - respondo y escondo mi rostro en su cuello, oliendo el olor a bosque de Katniss, relajándome porque no quiero pensar ahora en mi familia y en lo que dejo atrás, sólo me importa Katniss y no deben haber distracciones. Effie y Haymitch nos dejaron solos hace rato para hablar pero no me siento de ánimos para hacerlo así que me mantengo acariciando la cintura de Katniss con parsimonia.

-¿Tienes hambre? - pregunta mientras se acomoda en mis piernas. Asiento y Katniss llama a uno de los asistentes del tren que se acerca a nosotros con una expresión acomplejada. Katniss le pide que nos traiga algo para comer, unos bollos y unos cuantos sándwich frescos. El joven sale hacia el vagón comedor y nos deja a ambos ahí, acurrucados sin decir palabra.

-O-

Cuando llega el momento de la cena, Katniss y yo estamos más relajados que antes, vamos tomados de las manos y nos sentamos junto a Haymitch y a Effie. Aún así la cena es bastante poco animada, tanto que a veces nos quedamos callados por largos períodos de tiempo, sólo interrumpidos por el cambio de platos. Haymitch de vez en cuando me lanza miradas que dicen que debemos hablar. Intentamos en vano hacer conversación sobre temas sin importancia pero nadie parece de ánimos.

En un momento me fijo en el cabello dorado de Effie y comento con tranquilidad.

-Me gusta el color de tu cabello Effie - ella se pasa la mano por su frondosa peluca y me sonríe cuando vuelve a hablar.

-Gracias, quería que fuésemos a juego con el broche de Katniss - miro hacia el lado viendo como Katniss baja la cabeza algo apenada y nuestra escolta sigue hablando. - Estaba pensando en conseguirles algo dorado a ustedes, tal vez un brazalete para Haymitch y una tobillera para ti Peeta, de esta manera sabrán que somos un equipo - dice mientras desliza su tenedor por la comida. Obviamente Effie no sabe que el broche de sinsajo de Katniss es usado como un símbolo por los rebeldes pero no comento nada pues en el Capitolio es visto como un recordatorio de unos Juegos extraordinarios. En vez de eso suelto un comentario flojo.

-Creo que es una buena idea - le doy una sonrisa a Effie y miro de reojo a Katniss. -¿Tú que piensas, Haymitch? -

-Si, da igual - es más que obvio que le gustaría estar bebiendo pero como acordamos, él no bebería durante el Vasallaje para estar en sus cincos sentidos para conseguir patrocinadores.

Luego de eso pasamos la cena sin mayores inconvenientes hasta que llega el momento en que Effie nos pregunta si queremos ver la repetición de las Cosechas. Estoy algo nervioso porque según Haymitch muchos de los que fueron cosechados son Vencedores que están unidos a la causa del Sinsajo y por tanto son aliados valiosos que morirán en la Arena. Aliados y personas que no merecen morir.

Me siento en el sillón con Katniss entre mis piernas, recargada en mi pecho y con mis brazos cubriendo sus hombros. Effie se sienta en un sillón individual y Haymitch la imita.

En la televisión se puede ver a Caesar Flickerman eufórico junto a Claudius Templesmith en el estudio, siendo coreados por las cientos de personas del Capitolio que están emocionadas por el Vasallaje.

Empiezan con el distrito 1 donde hay cerca de 15 vencedores para elegir pero aún así, son dos hermanos rubios de ojos claros los que se ofrecen voluntarios para ir. Cashmere y Gloss. Ambos fueron a los Juegos en años consecutivos y están en buena forma. Deben estar en sus treinta años.

En el distrito dos salen un voluntario y otro cosechado que no se ve para nada disgustado en volver a los Juegos. Brutus y Enobaria. Ambos se ven letales, él con sus brazos gruesos y ella con sus dientes modificados que le daban un aspecto de tiburón.

En el distrito tres eran dos cosechados y Haymitch me mira significativamente cuando sale el hombre de anteojos y algo calvo en el frente.

Pero es la siguiente cosecha la que me descoloca, y es que es la del Distrito 4. Veo a Finnick, con su cabello bronce peinado de forma desordenado y con una expresión de seriedad cuando su nombre es escogido de la urna. Sus hombros se tensan bajo la camiseta que usa y se acerca al lado de su escolta. Jamás mira a la cámara o al público, sino que mantiene la vista fija en sus zapatos y no los despega hasta que levanta los hombros con pánico cuando sale el nombre de Annie Cresta en la urna de las mujeres. Katniss se remueve en mis brazos y cubre su boca cuando ve a la tierna Annie en pantalla. Pero ella no se alcanza a mover cuando Mags levanta su mano y se ofrece voluntaria. Se acerca a duras penas al escenario y Finnick la rodea con su brazo, intentando mantenerla a salvo.

Pasamos por los del cinco y los del seis pero mi mente sigue en el que considero mi amigo, en el que será mi aliado. Confio en Finnick y sé que entre los 4 nos podemos mantener con vida hasta que los rebeldes se muevan. Cuando llegamos al distrito 7 mi vista se enfoca en la chica que sale en pantalla. Es Johanna Maison y es una de las vencedoras jóvenes que vuelve al ser la única mujer elegible. Su compañero Blight, que debe de tener unos 50, casi 60 se acerca a ella como tributo.

Ocho, Nueve, Diez, Once. En el distrito anterior al nuestro hay un amigo cercano a Haymitch quien baja la cabeza cuando lo ve subir al escenario.

Llegamos a nuestro distrito y me doy cuenta de lo desesperado que parecía cuando salió el nombre de Katniss. No había dudas en mí, sólo determinación para salvar a la mujer que amo.

Una de las presentadoras se pone llorosa con la repetición alegando de que la suerte nunca estará de nuestra parte, los trágicos amantes del Distrito 12. Después se recompone para decir que serán los mejores Juegos de la historia. Apagamos la televisión mientras Haymitch deja el compartimento sin una palabra, y Effie, después de hacer unos pocos comentarios inconexos sobre este tributo o aquel, nos desea las buenas noches y se va a su habitación.

Katniss está sumergida en sus pensamientos así que me mantengo al margen y le acaricio los hombros para después ponernos de pie e ir hacia nuestro compartimiento.

En él me quito la camiseta y los pantalones para ponerme unos de algodón y Katniss se deja caer ya con un camisón que la cubre hasta los muslos. Se acomoda de lado y yo le rodeo la cintura con los brazos de forma que quedamos unidos siempre.

Sé que no debo caer en el sueño profundo porque debo hablar con Haymitch antes de llegar al Capitolio mañana pero no puedo evitar que la inconsciencia me lleve y el perfume de Katniss me adormile los sentidos para caer en un sueño en donde aún estamos aprendiendo a surfear en el distrito 4.

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Y eso fue por hoy y probablemente hasta dos semanas más. Lo siento, me iré de vacaciones y serán dos semanas sin tablet. Bueno, este capítulo fue lindo, extraño y difícil de escribir pero me gusto como quedaron los votos de Peeta y Katniss otra vez, espero que les haya gustado a ustedes. Y ahora llegó el momento de rresponderle a esa hermosa gente que se toma el tiempo de escribir un review y me hacen amarlos con ganas y todo :) Luego la sorpresa *-*

Shizu Uchiha: Si, que bueno que te gusto el capítulo y pues me gusta que sea Gale quien le abra los ojos a Peeta y que le haga pelear por lo que ama y que no se rinda fácilmente por algo que ambos pelearon con uñas y garras. Sería como no ser merecedor de eso y por esta razón tenía que ser Gale quien lo hiciera reaccionar. Que bueno que te haya gustado y dame tu opinión sobre este capítulo haber si debo arreglar algo o no :D Saludos

Lenna 0813: Eres más grande! Yo tengo 18 añitos recién cumplidos, o sea los cumplo en Agosto pero ya sabes, fue hace poquito. Gracias por lo de talentosa, hace que me ruborice xD Si, estuvo melancólico pero era porque Collins no nos dio despedidas de Peeta y quería plasmar lo que él hubiese sentido al despedirse de su familia para probablemente no volver :( Gale ya está resignado aunque eso no significa que no se meterá en la relación de Katniss y Peeta, él será algo así como un hermano mayor sobre protector que hará aparición en Sinsajo *-* Y si, yo amo a Josh Hutcherson, he visto todas sus películas y me encanta su forma tan espontánea de ser y amo su rol de Peeta que fue un sueño verlo actuar *-* Bueno, yo te mando abrazos de oso desde Chile

TaisV: No, eres pequeña, peque pero creeme que es más lindo ser como Peter Pan y jamás crecer :( Dios, fue un suplicio poder entrar pero dejame decirte que ahora soy feliz porque seré Matrona y me encanta como profesión y es mi vida, gracias por las felicitaciones :') Si, tendrían que ser profesionales más que nada porque odio ver a Peeta como inútil, lo detesto, porque es tan genial y completo como personaje que el hecho de que sus habilidades mencionadas en los libros no sean aprovechadas es ciertamente un insulto a él tan lindo :( Amo el personaje de Connor, quería que fuese algo como la relación que tiene Josh Hutcherson con su hermano Connor, en donde él dice que se llevan de maravilla y es casi su ídolo porque su hermanito es un genio. Connor será relevante y pues eso se verá más adelante en la historia. A mi también me encanta su relación, es tan natural que es sencillo escribirla porque creo que hubiese sido así si Katniss se hubiese dado la oportunidad de estar con él. Lamento lo que estas pasando con tu familia pero piensa siempre en que podemos remediar las cosas y aprender de nuestros errores y mejorar, espero que estés bien con ese tema a la fecha. Y Gale, Gale es complejo y por tanto quería que no fuese tanto ese chico egoísta que se da a entender, sino que demuestre su amor a Katniss pero cuidándola y dándole la oportunidad de ser feliz junto a la persona que eligió. Y Peeta siendo secuestrado, uh, eso esta difícil y probablemente lo vea a último momento porque tengo escenario para ambas decisiones xD Bueno, eso, cuidate y un besote gigante para ti

Ruzu Chronicles Azalea : Sabía que era de algo, y si, vi los primeros 10 capítulos de esa serie pero no la seguí viendo por falta de tiempo, amo a Shaoran, es otro de mis amores platónicos. Bueno, si, Collins nos hizo sufrir, yo los hago sufrir a ustedes, alguien me hace sufrir a mí y así es un circulo jajaja. Bueno, creeme que Peeta y Katniss formarán una relación estable pero deberán pasar por cientos y cientos de cosas para ser felices. Yo también sentí que mi vida se acabó cuando termine de ver la película, cuando dije hasta aquí llegó todo pero si, ahora nos quedan los libros y bueno, la vida sigue y eso :'( y Tranquila, Peeta ya no se rendirá así nada más, peleará por lo que ama. Saludos Ruzu kawai desune

Ana Karen Mellark : A cualquiera le gustaría casarse con Peeta Mellark, tranquila es comprensible y todo. Bueno, gracias por leer en primera instancia, y si, nunca se han visto reacciones así pero creo que es porque Katniss jamás se acercó a la familia de Peeta y por tanto ella no sabía como era su dinámica familiar, que espero haya sido buen porque de ella salió un joven hermsoo en todos los sentidos. Si dirá que está embarazada? Mmmm probablemente así sea pero habrá otro giro por ahí o quien sabe y todos quieren saber si será secuestrado pero lo cierto es que aún no decido. Lo cierto es que tengo el final pero ni tengo las partes del medio de la historia jajaja. Pero llegara en su momento y será genial sin dudarlo. Y Gale, siiii, Gale lo aceptó y como ya le dije a las demás Gale será un amigo protector de ahora en adelante. La historia? Tendría que buscarla pero te la mandaré por inbox cuando encuentre el link. Saludos y abrazos de panda para ti

GirlInDark24: Fuiste la única que se dio cuenta del guiño en el capítulo anterior y pues en su momento te dije porque era esa referencia de Avan Jogia y Lizz Gillies de VicTORIus. Gracias por comentar y sigue leyendo que cada vez se pone mejor.

Y gracias a Raqs y a Peetaloves por mandar reviews hermosos

Ahora si, sorpresa les parece?

Bueno, les regalaré un One shot a elección a las dos primeras personas que adivinen esta pregunta.

Josh Hutcherson ha hecho muchas películas en su carrera, les daré tres opciones y ustedes intentarán adivinar cual ha sido el personaje de él que más me ha gustado, les parece?

Primera Opción: Joshua Mason de la película El Falsificador. Excelente película en donde vemos a un joven de 15 años que es abandonado por su madre y él recurre a su talento para pintar para hacer dinero junto a un antiguo Falsificador de arte. De eso va la trama.

Segunda Opción: Nick Brady de la película Paradise Lost: Escobar. Nico se enamora de la sobrina del capo de la droga, Pablo Escobar y cuenta la historia de como este busca la manera de escapar de las garras del narcotraficante para ser libre junto a Maria.

Tercera opción: Jesse Aarons de la película Un Puente hacia Terabithia. Hijo hombre de una familia de mujeres. Es incomprendido en su hogar, y se destaca por ser un gran dibujante. Cuando llega una niña nueva, ambos se hacen amigos y crean el mundo de Terabithia donde ambos viven aventuras y se convierten en grandes amigos.

Bueno, esas tres, la persona que elija correctamente se ganara un One shot a elección ojalá de la pareja de Katniss y Peeta y será feliz mientras lee. Bueno, las dos primeras que elijan correctamente. Todos tienen posibilidades de ganar y bla bla bla. Animense que es sólo comentar una opción de las tres.

Bueno, eso sería. Espero que se animen a participar y a ganar fics.

Nos leeríamos en dos semanas y ¡Que la suerte este siempre de su lado!

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