Bueno, a pedido del público, he decidido comenzar a subir los capis un pelín más rápido... Tranquilos, pues dejaré muchas incognitas con cada final de episodio, lo prometo.. jejeje... pero como bien dicen en inglés: TIME IS MONEY... EL TIEMPO ES UN MANÍ, así que los dejo con este nuevo capítulo y les agradezco a todos el apoyo! que tengan mucho FELIX FELICIS!
7 de Octubre de 1975
Ya no sé qué estoy haciendo. Necesito su ayuda, chicos, los necesito. Los extraño y creo que eso es lo que más me ciega. Estoy ciega aquí, es como si conociera y al mismo tiempo no a todas estas personas. No los conozco. No los reconozco.
Y los extraño demasiado, Ron y Harry. Necesito de ustedes, de su apoyo, de su coraje. Estoy sola aquí, no tengo nadie a quién hablarle. No puedo decir todo lo que llevo dentro, desde ira hasta tristeza, pues nadie comprende todo lo que he vivido. Me quiero referir a que nadie aquí es del presente, que ahora sería mi próximo futuro. Quiero tenerlos frente a mí, abrazarlos y reír juntos como en primer año. Quiero que todo sea normal por un momento y que solo seamos nosotros tres, amigos de 15 años riendo, saliendo a caminar.
Estoy deseando jamás haber conocido la magia. Todo cambió desde que entré en Hogwarts, creo que para peor. Jamás debía haber aceptado esta misión. Me estoy arrepintiendo de todo: de haber venido, de haberlos dejado, de haberme enamorado de Ron…
Ron, te extraño.
No entiendo bien qué es lo que se está apoderando de mí, pero debo comenzar a contar todo lo que he vivido aquí. Comienzo con hace unos días atrás, hace tres días.
No estoy teniendo muy buenas ideas para la hora de vencer a Bellatrix Lestrange, pero lo que tengo asentado es que debo ayudar a los Slytheryns cueste lo que cueste. Es por eso que mi primer movimiento fue entrar en Hufflepuff: desde luego, las casas Slytheryn y Gryffindor son las más famosas y destacadas por su odio mutuo, Ravenclaw, por su parte, tampoco era una opción, ya que tiene preferencia por los leones. Hufflepuff parecía lo ideal (no creía que entraría en Slytheryn por el estatus de mi sangre). Convencer al sombrero seleccionador fue difícil créanme: quería que entrar en Gryffindor o Ravenclaw.
Ese no es el caso. Ahora bien, hace tres días estaba siguiendo a nuestras serpientes favoritas: Bellatrix, Lucius, Narcissa, Crabe y Goyle, para ver qué tramaban. Créanme, Draco Malfoy no es nada en comparación con su padre: Lucius es vil, cruel, pero sobre todo siempre cumple sus amenazas. Realmente da miedo cuando te mira con odio. Es como si estuviera firmando tu sentencia de muerte en tan solo segundos.
Estaban molestando a un niñito de segundo cuando veo que Severus (Snape para ustedes, chicos) se acerca para hablar con ellos. Estaba un poco lejos como para escucharlos pero aún así
Debía irme. Tuve que dejar de escribir. Estaba llorando cuando Severus me encontró: no podía dejar que viera y leyera la verdad, sobre todo él.
Esta noche hay luna llena, debo apurarme.
El grupo de Slytheryns estaba molestando a un niño cuando Severus se les acerca y les dice algo. Estaba muy lejos como para escucharlos, pero aún así pude seguirlos cundo Bellatrix comenzaba la marcha rápida de sus pies. Yo los iba siguiendo de atrás, escondiéndome totalmente de sus campos de visión. En una esquíen, me asomé para fijarme si habían seguido o no y fue allí cuando empezó todo: del otro lado del corredor aparecieron riendo James, Sirius, Peter y Remus. Los hechizos comenzaron del lado de las serpientes, y así fue cuando se vació el pasillo por completo. La misión es lo que más recuerdo estando aquí dentro. Cuando tuve la oportunidad, comencé a arremeter contra los merodeadores con miles de hechizos. Todos los hechizos que me sabía una y otra vez lanzados contra quienes menos creía que podría lanzarlos. Avancé todo lo que pude, hasta que vi el momento justo para hacer perder puntos a Gryffindor: me acerqué todo lo posible a la zona en la que tiraba hechizos Sirius y dejé de defenderme. Un hechizo pegó de lleno en mi pecho y creo que me desmayé.
En ningún momento estuve consciente de lo que hacía, pero al menos funcionó. Lo siguiente que recuerdo, fue que me estaban levantando, estaban Dumbledore, McGonnagall y Slughorn (el actual profesor de pociones), los cuatro merodeadores y Severus. Me mantuve en pie unos momentos y continué con mi plan para ganar la confianza de los Slytheryns: dije a todos los profesores que Sirius me había atacado a propósito y que Severus me había salvado. No me odien por lo que dije e hice, yo solo tengo en mente mi misión para poder volver lo más pronto posible a sus brazos. Lamento haber hecho eso, pero era lo único que podía hacer…
Como es de imaginar, castigaron a los merodeadores mientras yo me quedaba con Severus, Dumbledore y Slughorn. Antes de que se cierre la puerta tras ellos, Sirius me mandó una mirada de reproche, como si estuviera defraudado. Lo único que hice fue pedirle perdón y estrechar en un abrazo a Severus. No podía dejar que tu padre y nuestros amigos me vieran llorando; abracé todo el tiempo que pude a Snape, conteniendo las lágrimas. Por alguna razón, él es el único que hace que me reconforte: nunca me ha abandonado desde que llegué, me consuela en mis peores momentos y es casi la única persona que me ha hablado desde que llegué a este tiempo.
Luego de eso, charlamos unos momentos con Dumbledore: me preguntaron si estaba bien, felicitaron a Severus por haberme "salvado" y prometieron un castigo para los merodeadores. Luego de eso, se fueron y nos dejaron solos. Siempre que estamos solos, Severus se pone nervioso y se nota al instante. Mi memoria me falla, pero sé muy bien que luego de unos momentos, miles de maldiciones llegaron del otro lado del pasillo. Bellatrix y Lucius se acercaban como con ira en sus ojos malignos, tirando maldiciones a diestra y siniestra. Tratamos de detenerlos pero nos fue inútil: nos desarmaron y por poco ahogan a Severus (es extraño no llamar más a Severus por su apellido, todavía se siente un poco raro). No podía permitir que él sufriera por mis torpezas, por lo que pedí que lo dejaran en paz. Recuerdo que luego Bellatrix me pidió que dijera qué les había contado a Dumbledore y a los profesores. Yo le dije la verdad, que había inculpado a los merodeadores, pero no me creyeron: me golpearon y luego me apuntaron con la varita, amenazando a Severus de que si él no decía la verdad, yo lo pagaba con la vida. Severus se desesperó notablemente, pero dijo lo mismo. Fui torturada una y mil veces. No podía contener los gritos, era insoportable el dolor que sentía y eso se sumó a los gritos de Severus pidiendo por mi vida. No pude soportarlo. Estaba en el suelo, creo que estaba llorando, cuando del otro lado del pasillo Lupin y James salieron en nuestra ayuda empuñando sus varitas y corriendo como si los persiguieran miles de dementores. Desarmaron a Narcissa que también estaba allí presente y noquearon a Crabe, Goyle y Lucius con la ayuda de Peter y Sirius, que llegaron después. La única que quedaba con varita y consciente era Bellatrix, que me había tomado de rehén. Primero me apuntó con su varita, pero con el tiempo se aburrió y me comenzó a ahorcar con su mano en mi cuello. La respiración se me cortaba por segundos y las caras de desesperación de Sirius y Severus no ayudaban en lo más mínimo.
No tenía aliento. El aire salí muy rápido y entraba en pocas cantidades. Me estaba asfixiando.
No recuerdo en qué momento ocurrió, pero perdí el conocimiento por un instante. Cuando abrí los ojos, me encontraba en el piso tirada mientras veía cómo Bellatrix huía del lugar junto con las malditas serpientes. Severus y Sirius corrieron a mi lado. Antes de volver a desmayarme, alcancé a ver a Sirius golpearse contra la pared de piedra, haciéndose un tajo en la cabeza, luego de que un encantamiento aturdidor le diera por la espalda; ante esto, los merodeadores comenzaron a auxiliarlo mientras Severus corría por los pasillos. Luego de eso, nada. La luz se apagó en mí y me desmayé creo que al instante.
Para cuando me desperté, estaba en la enfermería, en una camilla al lado de Sirius: tenía la cabeza envuelta en miles de vendajes y un pequeño corte en su frente. A su alrededor, los merodeadores conversaban doloridos, con caras de angustia en sus rostros. El primero en notar que yo estaba consiente fue Remus, quien se levantó de su sitio y se acercó a mi cama. Me dio un beso en la mejilla y se sentó a mi lado. James y Peter se dieron cuenta y me saludaron también. Luego de que los tres se hallaran sentados o bien parados, comenzaron a contarme todo lo que había sucedido, solo para asegurarse de que no había perdido la memoria. Por suerte, recordaba todo lo que había pasado. Me dijeron lo que me había pasado: ciertamente, luego de que Sirius fuera atacado, me desmayé y se vieron en la obligación de llevarme a mí también a la enfermería. Me trasladaron, y cito textualmente las palabras de Peter Pettigrew, en los brazos de James. Luego comenzaron a reír.
Fue un tanto extraño el saber porqué reían: según ellos, si Sirius hubiese estado consciente, no le hubiese dejado ni siquiera a James que me lleve. Rieron de nuevo, pero la confusión de estas palabras no dejó que se me contagiara la risa: ¿a qué se referían con eso? ¿Sirius no dejaría que James, su mejor amigo, me llevara, aún cuando estaba desmayada? Solo ahora entiendo el significado de esas palabras. Ya con el tiempo lo entenderán ustedes también, Harry, Ron y Ginny.
Según todos, había dormido aproximadamente un día cuando me desperté, pero para mí habían sido solo un par de horas, pues me sentía muy agotada y me faltaban mucho las energías. Cuando me dejaron salir de la enfermería, me costaba horrores mantenerme en pie; pero con la ayuda de Remus, Peter y James, pude sostenerme y caminar sin caerme. Aunque seguro querrán tirarme miles de maldiciones cuando vuelva por lo que voy a decir, debo admitir que Peter es bastante amable y muy buena compañía. Es verdad que es demasiado tímido, pero no puedo negar que es una persona de oro, realmente. Ódienme si quieren por lo que digo, pero es la verdad. No entiendo la razón por la que se unión al Innombrable, pues tiene los mejores amigos del mundo, que lo aprecian y lo aman como a un verdadero hermano.
Durante el día me reunía con tu padre y sus amigos, pero por las noches me quedaba en la enfermería para cuidar de Sirius. Aún me siento culpable de su herida. Durante toda la noche me quedaba a su lado, deseando que despertara lo más pronto posible, deseando que no entrara en coma (Harry, explícale a Ron si no entiende). La tercera mañana después de que me dieron el alta, no pude aguantar más la culpa y lloré como no lo había hecho hacía tiempo. Sentí que se despertaba y me calmé a tiempo de ver sus ojos abrirse. Esos ojos grises tan alegres me miraban como nadie me había mirado antes. Esa alegría de vida era reconfortante para cualquiera y no pude evitar sonreírle y llevarle una bandeja llena de comida. Casi al mismo tiempo llegaron Remus, James y Peter y se abalanzaron hacia Sirius, que los recibió con una sonrisa de oreja a oreja en el rostro. Charlamos durante un buen rato entre todos hasta que se tocó un tema inquietante: la transformación de Remus. Al instante en que James gritó que se trataba de Remus, entendí el diálogo perfectamente, pues habían dicho a Sirius si no se acordaba qué día era aquel: ese día Remus se convertiría en hombre lobo. Mi rostro no cambió en lo absoluto, pero me pidieron que me fuera (no se lo toman para nada en broma, y me parece muy genial que todos juntos lo enfrenten). Salí de la enfermería para dejarlos solos y me fui a desayunar, pues el hambre me estaba matando. Luego de desayunar algo verdaderamente reconfortante, me volví a la enfermería. Un corredor antes, me crucé con Remus, James y Peter, pero la alegría se había esfumado de sus rostros. Al parecer, acababan de salir de la enfermería y habían discutido con Sirius. Remus estaba realmente trastornado y me pidió que no le hiciera caso a ninguna invitación de Sirius por el estilo. Sin más nada que decir, siguieron su camino y yo retomé el mío. Al llegar a la enfermería, encontré a Sirius pidiéndole a la señora Pomfrey que lo dejara salir.
Entonces, se me ocurrió de qué manera podía convencer a Pomfrey para que lo dejara salir: la llamé y le pedía que lo dejara salir, pues Dumbledore lo necesitaba para que diera su testimonio de los hechos. Por supuesto, me creyó al instante y dejó que Sirius, tan sorprendido y aturdido como estaba, saliera con migo por la gran puerta de madera. Salimos caminando rumbos a la sala común de Gryffindor, hasta que Sirius se detuvo en un momento. Estaba raro. Me preguntó por qué me había quedado con él en la enfermería y le respondí que era mi deber por ayudarnos a mí y a Severus. A partir de ese entonces, no me pareció jamás el mismo Sirius Black: comenzó a decirme que sea sincera con la respuesta y no me creía lo que le decía de que era mí deber ayudarlo a él también.
Me quedé helada. No podía controlar los músculos de mi cuerpo. ¿Qué me estaba pasando? Se acercó a mí y quitó un mechón de pelo que estaba en mi cara. Un escalofrío me recorrió el cuerpo, al tiempo en que sentía a mi rostro ardiendo. Le dije que le debía la vida con toda la sinceridad que pude lograr hacer salir de ms cuerdas vocales, pues el rubor no me dejaba pensar en otra cosa que en ocultar mi cara. Me abrazó de la nada. Así nos quedamos durante unos momentos, hasta que nos soltamos. Fue entonces cuando él… Lo lamento, Debo ir en ayuda de los merodeadores, debo ayudarlos con la transformación de Remus…
