Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.

Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.


Capitulo 13: Dulce Sangre

Había llegado la fecha de la invitación de cumpleaños y Alec me aconsejó que estuviera a las seis de la tarde en el trabajo que había dicho o cerca, me advirtió que él pasaría cerca del trabajo después de salir del colegio; para eso tuve comprar un uniforme similar a los que trabajan ahí, solo para aparentar.

–Creo que ya debes de salir. –me aconsejo. Eran las cinco y quince. –Te veo en la reunión.

Me despedí de él sin decir una palabra porque estaba nerviosa y mi amigo lo sabía. Caminé rápido a paso humano hacia la estación de tren Danube, una vez allí cogí el tren para llegar a Louis Blanc; cuando llegué a mi destino supe que faltaban solo dos minutos para las seis. Estuve esperando hasta la hora que me indicó Alec, hasta que algo me decía que me regresara por donde vine e hice eso

Cuando llegué al final de la calle, pasó por mi nariz el olor de Edouard pero con gran intensidad y paré mi paso, me giré y el estaba a unos metros cerca de mí, decidido a saludarme, su rostro estaba sonrojado por el frio. Me hice la sorprendida y salude a Edouard.

–Hola Bella. –me saludo tímidamente.

–Hola Edouard. –me acerqué a él para darle un beso en la mejilla.

No sé si decir que fue un error o fue algo maravilloso. Cuando lo besé en la mejilla pude apreciar lo delicada y caliente que era su piel; lo malo era su olor, su sangre me llamaba para ser consumido, olía tan delicioso que se me hacía agua la boca. Me tuve que alejar de él para no morderlo en plena calle.

–Ya veo lo que dices de que es estresante tu trabajo, tienes ojeras. –¿Ojeras? Ah si… el hambre al oler sangre. –Y tus ojos no lucen tan brillantes. –dijo esto en forma de susurro.

–Si… estoy algo cansada. Pero eso no es impedimento para no asistir a la fiesta de tu hermana. –ofreciéndole una sonrisa como siempre.

–¿P-podemos… caminar un rato antes de ir a… casa? –me preguntó apenado.

–¡Claro! –contesté alegre. –¿Acabas de salir del colegio? –le pregunté mientras íbamos caminando.

–Si, los martes y jueves salgo a las cinco y media. –respondió.

–Estudias cerca de aquí supongo. –para el tiempo que se tomó en llegar aquí debe ser cerca.

–Más o menos, tuve que coger el metro. –me respondió.

–¿Querías ver donde trabajaba verdad? –le pregunté curiosa.

–Bueno… si. –bajó la mirada avergonzado. –Pero quería caminar contigo, así sea solo hasta mi casa.

–No hay problema con eso, no está mal tener un poco de compañía. –mi comentario lo sonrojó y trató de ocultar su rostro como pudo, yo lo único que hice fue aguantar mi risa. –¿Qué te parece si cogemos el tren de Louis Blanc a Botzaris y pasamos un rato por el parque? –le sugerí y este asintió con la cabeza.

Ambos caminamos al subterráneo, en el momento de pagar los tickets decidí pagar el de ambos a pesar de los refunfuños de Edouard.

El camino se tornó silencioso, yo no sabía que hablar con él… me sentía como una adolescente insegura; y él no se quedaba atrás, estaba igual que nervioso que yo, a pesar del frio, transpiraba de nervios y su corazón casi que se le salía del pecho.

Una vez que llegamos a nuestra parada y salimos de la estación dirigiéndonos al parque, y todavía era silencioso. Tuve que pensar que tema de conversación le podía sacar, si no estuviera ciega ante él sabría que hablarle.

–¿En que año estás? – Fue lo primero que se me ocurrió preguntarle, Edouard me miró extraño. Mierda la cagué.

–¿Año? Será grado. –corrigiéndome.

–Disculpa. Grado. –tenía que buscar como era el sistema educativo de este lugar.

–No te preocupes. –dedicándome una sonrisa nerviosa. –Estoy en noveno grado, estoy pensando en que estudiar cuando pase al liceo.

–¿No estás seguro que estudiar? –pregunté.

–No, estoy entre estudiar la rama general o profesional. Las dos tiene sus beneficios y sus contras, tu sabes…–me dijo. Y yo tuve que seguirle el juego.

–Si, tienes razón.

–Tú agarraste la rama profesional ¿no? –ay mierda. –Lo digo por el trabajo que tienes. –luego que me dijo esto, tuve que maquinar una respuesta rápida y con sentido.

–Si, aunque yo quería seguir estudiando pero… no pude. –moví mis hombros hacia arriba.

–¿Por qué? S-si es personal…–retractándose de su pregunta tan directa.

–Es solo que cuando se mueren tus padres estando muy joven, necesitas producir dinero para mantenerte. –le expliqué mi mentira. –A pesar de que fui adoptada después y tenía las comodidades, necesitaba ser independiente y eso me hizo madurar más rápido.

–Lamento escuchar eso. –dijo apenado.

–Eso pasó hace tiempo. –no dándole importancia al asunto. –Si tuviera el tiempo estudiaría en una universidad, aunque ni sé que carrera. –dije esto seguido de una pequeña risa. Esta vez era la verdad. –Me encanta aprender un poco de todo, menos los números, nunca fui buena en ellos. –la excepción es cuando tomo el tiempo.

–Nunca he conocido a una chica así como tú. –volvió a decir apenado.

–Es porque soy una especie muy rara. –le sonreí y le piqué el ojo. Su reacción fue reírse ante mi broma.

–Las chicas que conozco han sido en su mayoría muy… cabezas huecas. –empezó a decir. Presentía que lo estaba diciendo sin filtro verbal. –Ellas están pendientes de lo que haya de moda y aparentar lo que no son, en vez de ser ellas mismas. Es muy raro conseguir una chica que sea autentica en general.

–Así es la mayoría en el mundo de las chicas. –le contesté. –A muchas les interesa conseguir amigas y pretendientes, y si para eso tienen que sacrificar su forma de ser, lo hacen. Igual pasa con los chicos, solo que no tan complicado.

–Pero yo no soy así. –me contestó un poco molesto.

–No te estoy metiendo en el paquete. Sé que no eres así. –le respondí calmada.

–Y… ¿Cuánto tiempo tienes con Alec? –preguntó de forma rápida. Si fuera humana no le hubiera entendido.

–¿Alec? –pregunté extrañada a su pregunta, él esperaba una respuesta. –Alec es casi como mi hermano, él no es mi novio. –le aclaré. El rostro de Edouard se transformó a uno de alivio, pero luego cambió a uno de vergüenza.

–Oh… disculpa. –bajó su mirada. –Por la forma en que se tratan… parecen una pareja. –me aclaró.

–No, de los dos él es el extrovertido y yo soy la tímida. –Edouard asintió y luego contrajo la cara.

–No pareces tan tímida. –opinó.

–Es casi… depende de mi estado de animo. –aclaré. –Soy término medio. –Edouard volvió asentir.

–Por cierto ¿Eres de aquí? –preguntó. –me refiero a que si eres francesa, lo digo por tu…–le completé la palabra.

–¿Apellido? –asintió. –Es algo larga la historia, pero en resumen es que mi familia paterna era inglesa y se mudaron aquí a Francia, para cuando murieron, un amigo de la familia me adoptó y yo quise dejarme el apellido. –Mentira.

–Oh… –respondió sorprendido.

Ambos habíamos llegado al lago del parque, busqué con la mirada algún banco disponible y una vez conseguido, nos sentamos. Ambos estábamos silenciosos otra vez, hasta que sin filtro verbal le dije esto.

–Sabes que puedes confiarme cualquier cosa ¿no? Cualquier problema que tengas. –le dije mirándolo.

–Está bien. –me dijo asintiendo.

Luego de esto empezamos hablar de banalidades, ya para cuando se hizo cerca de la hora de la fiesta de su hermana ya hablábamos más fluidamente, como si ya fuéramos viejos amigos. En el camino a su casa me di cuenta que Edouard era más maduro que el resto de los chicos de su edad, haciendo que se vea el doble de sus años verdaderos.

–¡Mamá ya llegué! –avisando nuestra llegada. Ya Alec se encontraba aquí.

Edouard me guió hacia otra habitación, hacia donde estaban los invitados; llegamos a una sala, donde se encontraban los que conocimos en la iglesia, la familia de Edouard, Alec y otros humanos; luego de saludos hacia Alec y presentaciones, felicité a la hermana menor de mi pareja.

–¡La cena está lista! –miré a Alec y este me miraba sonriente, estaba que le quería dar un golpe en la cabeza. Voy a sufrir con la comida humana. –Primero, los más jóvenes invitados, los niños.

Salieron en fila los niños, los hermanos gemelos de Edouard y la cumpleañera, seguido de algunos padres que le iban a dar comida a sus hijos, quedando en la sala una pareja de señores, Alec, Edouard y su padre. Estaba sumida en mis pensamientos sobre Edouard y su familia cuando un comentario de mi amigo interrumpió lo que hacia.

–Bella puede tocar el piano. –lo miré y Alec señalaba a un piano de pared viejo.

–¿En serio Isabella? –preguntó el padre de Edouard y lo que hice fue asentir. –¿Puedes tocar un poco para probarlo?

Me acerqué al piano y toqué algunas de sus teclas para ver si estaba afinado, a pesar de estar viejo todavía se escuchaba bien.

–¿Porqué no tocas Demetri? No he tenido la oportunidad de escucharlo. –me recomendó Alec. Era la verdad, pero en mi opinión creo que no era muy buena idea. En el momento en que iba a responder que no, Edouard habló.

–¿Demetri? –preguntó.

–Es una composición que hice hace años. –le respondí algo incomoda. Este se dio cuenta de mi incomodidad ante el tema y me miró a los ojos, como si buscara algo en mi alma a lo que yo hice fue desviar mi mirada.

–¿Compones música? Eso es interesante. –la voz del padre de Edouard denotaba sexo por doquier hacia mi. No le di importancia y me giré hacia el piano para tocarlo.

Empecé a tocar la pieza, evitando pensar tanto en Demetri, pero era inevitable. Pensaba que mientras tocaba la música, rompería en llanto recordando la última vez que vi a Demetri, pero no… el dolor seguía ahí, pero el amor que sentía por una persona que estaba detrás de mí lo opacaba por completo.

Una vez que terminé la canción, tuve aplausos cosa que agradecí entre señas y palabras de agradecimiento.

–¿De donde compusiste Demetri? –preguntó el padre de Edouard. En el momento en que iba a contestar aquella incomoda pregunta, indirectamente me salvó su esposa.

–¿Quién toco aquella hermosa canción?

–Yo señora. –respondí.

–¡Qué maravilloso!–respondió contenta. –Yo tuve clases de piano por un corto tiempo, pero ahora ya no tengo el mismo tiempo de antes y más con niños. –algo me decía que ella estaba mintiendo. –Bueno, –dirigiéndose a todos. –ya los niños están terminando de comer, si quieren me ayudan a despejar un poco la mesa para que ustedes coman.

Al llegar al comedor, vi que la mesa era bastante grande, era de diez puestos (cuatro asientos a los lados y uno en cada punta) de forma rectangular. Algunos de los presentes se adelantaron en comer junto con los niños, para tener más asientos libres. Luego de despejar la mesa y colocar los platos para recibir nuestra comida, nos agarramos las manos para agradecerle a Dios por la comida. Al terminar, empezamos a servirnos lo que había en la mesa.

–¿Edouard? –llamó su padre. –¿Puedes picar trozos de pavo para la gente? –ordenándole como si fuera su sirviente y mi pareja obedeciéndole. Mientras que su padre hablaba de cosas no tan importantes con sus amigos.

Mientras trataba de ayudar a la madre de mi pareja a servir, pasó por mi nariz un olor tan apetitoso que…

–¡Ay dios mío Edouard! –habló su madre con voz preocupada.

El peor error que cometí fue haber girado hacia él, donde vi aquel líquido rojo saliendo de su dedo índice izquierdo.

–Si eres torpe. –dijo molesto su padre y mi pareja con cara de culpabilidad ante lo que le sucedió.

–No hay problema Edouard…–no escuché más nada porque la bestia quería beberse aquel liquido, pero el poco de razón que me quedaba intentaba con todas las fuerzas no acercarse al humano.

–¿Isabella estás bien? –preguntó Alec preocupado. Algo vio en mí que se dirigió a los dueños de la casa. –¿Dónde se encuentra el baño? Creo que Isabella quiere vomitar.

–Arriba, al fondo del pasillo. –habló rápidamente el señor Edouard.

Alec me condujo hasta el piso superior, yéndonos al baño. Una vez adentro los dos, nos encerramos; cuando me vi en el espejo mis ojos estaban completamente negros, con venas oscuras apareciéndome en mis parpados.

–Tienes que tranquilizarte, estabas a punto de comerte a Edouard delante de todos esos humanos. –me decía Alec agarrándome los brazos, intentando calmarme.

–¿Está todo bien? –preguntó el padre de Edouard.

–Si, ya salimos. –mi voz se escuchaba ronca. Alec esperó que se fuera el hombre para hablar.

–Creo que no fue buena idea que hablaras, te escuchaste muy hambrienta.

–Maldición, porqué me tenía que pasar esto. –abracé a Alec para olerlo y quitarme aquel olor tan apetitoso de mi pareja de mi pareja.

–Dejame salir y aclarar como estas ¿Quieres que nos vayamos? –separándose de mi, a lo que dolorosamente dije que si. No podía estar aquí, era por el bien de mi pareja.

Me dejó sola en el baño y escuché a Alec hablando con los humanos, diciendo que le tenía alergia a la sangre que me hacía marearme y vomitar. Me eché agua en la cara y salí a despedirme de los humanos.


Flor: Gracias por tu recomendación, esperaba un comentario así. No es excusa lo que voy a decir, pero en cierta manera es confuso a proposito; si leiste la primera parte de esta historia (Damned and Divine) sabrás porqué es así, el punto de vista de Isabella tiende a cambiar mucho o confundir debido al poder que tiene y esto hace que sus memorias y/o lo que vea/perciba no funcionen del todo bien. No quisiera darte más detalles de eso, porque creo que sería spoilers; esta idea la saqué dos videojuegos que su trama era así, como se narraba. También que, yo hice esta historia solamente basado en la protagonista y sus aventuras como vampira, lo de su pareja "Edouard" (Edward) fue y es un poco secundario. Aunque poco a poco será importante en esto :P


¡Hola chicas!

¿Pasaron un buen Año Nuevo? El mío lo fue a pesar de las dificultades.

Aquí les dejo una triple actualización.

Les confieso, la actitud que tiene este Edward francés es basado en una persona real muy cercana a mí, también su relación con su familia y la actitud de su familia. Si, es triste tener una familia tan disfuncional como esa y muy incomodo, esta persona en cierta manera influyó a que escribiera esta historia. No se preocupen, tuvo un final feliz de su parte (y lo tiene, hasta los momentos), con su familia... no tanto.

Diganme sus opiniones/comentarios/recomendaciones les responderé lo más pronto posible. El capítulo que viene tendrá mucha acción *pulgares arriba*

Disculpen si la trama las confunde mucho o no entienden del todo algo que falta allí, como puse en la respuesta de una lectora (arriba de esto), todo lo que percibe Isabella tiende a cambiar o que no lo percibe del todo bien, y eso que ella está en sus cinco sentidos y no está loca, pero esas son las consecuencias de lo que es ella (a mi parecer).

También me disculpan si mi ortografía y redacción no es excelente, me gusta escribir y trato de escribir lo mejor que puedo, pero creo que tengo uno de los problemas de ser bilingue, que al manejar español e inglés (el que estoy aprendiendo en la universidad) tiendo a cometer errores en ambos idiomas, y trato de equilibrarlos en lo que puedo. No sé si alguna de ustedes (que maneja bien algún idioma, aparte del español) le pasa esto. En serio disculpenme esto.

¡Hasta la proxima!