Disclaimer: Demashitaa! PowerPuff Girls Z no me pertenece.

Advertencias: El primer Flasback es del capi pasado, justo después de la pelea de los chicos.


Demashitaa: No Hai.


¿Qué debo hacer?


Estaban agotadas. Ni siquiera tenían fuerzas para caminar o algo parecido, por eso habían optado por caminar. Además, su energía estaba ya tan debilitada por el entrenamiento y la reciente pelea y surgimiento de sus poderes, que se habían transformado involuntariamente. Así que simplemente eran tres adolescentes caminando por la calle, con bastantes golpes, pero lograban pasar un poco desapercibidas debido a que la nueva noticia de la ciudad eran las PowerPuff Girls Z.

Cuando llegaron al laboratorio, el profesor vitoreaba con Ken y Peach sobre el éxito del experimento. Y no era para más. Ellas también estaban radientes de felicidad. Sobre todo Kaoru, que tan solo llegar, se olvido de su cansancio y su molido cuerpo, para unirse en un griterío con los dos hombres y el perro.

-Necesito azúcar, ya. –Momoko caminó a la cocina y a la pantalla digital del profesor pidiento tanto dulce como fuera posible.

-Ya va a empezar. –Dijo Kaoru divertida. –Si se tiene bien merecido el apodo que le tiene el Him. –Le murmuró sin éxito alguno a la rubia que le sonrió de igual manera.

-¡Las he escuchado! –Las señaló acusadoramente, haciendo que le sonrieran. El profesor las tomo por los hombros.

-Chicas, esto ha sido todo un éxito.

-Lo sabemos profesor, pero fue demasiado desgastante. –El profesor se cruzó de brazos y asintió.

-Así es chicas. Es lo más normal. –Caminó hacia su enorme computadora, comenzando a teclear rápidamente.

-Acérquense chicas, les mostraremos algo. –Dijo Ken, caminando hacia su padre. Las tres chicas obedecieron, rodeándolo por la espalda al tiempo que observaban la enorme pantalla.

-Estos eran sus estándares normales de rayos Z blancos y estos son los que tienen ahora.

-Vaya, si que han aumentado bastante. –Señalo Miyako sorprendida.

-Así es, es demasiado. Lo cual su cuerpo lo resiente.

-¿Quiere decir que por eso rendimos menos tiempo en batalla? –Momoko se cruzó de brazos dejando de comer.

-Creo que el profesor intenta decirnos que solamente son los efectos que causaran en en nosotros los próximos días, ¿Cierto profesor?

-Así es, Momoko. –Asintió.

-¿Y cuantos días será eso? –Cuestionó Kaoru.

-Bueno, Kaoru, esto se debe a que su cuerpo estaba a costumbrado a dirigir cierta cantidad de rayos Z blancos, y al añadir más ese estándar se ha desbalanceado completamente, lo que causa el desequilibrio.

-¿Qué dices, Ken? –Momoko rodó los ojos.

-Creo que entiendo un poco. –Dijo Miyako. –Es como un vaso de agua. Solo tiene capacidad para cierta cantidad de agua. Si le hechas más, se desborda, y tienes que cambiarlo a un contenedor más grande.

-Exacto. –Aceptó el niño. –En este caso, se trata de sus cuerpos.

-Nosotros no podemos hacernos más grandes. –Mencionó Kaoru medio incrédula.

-Lo sé, per en este caso se tiene que acostumbrar a su cuerpo a tal cantidad de rayos Z blancos, ya que no podemos hacelo crecer.

-Ahora entiendo. –Asintió Kaoru orgullosa. -¿Y como haremos eso, eh?

-De igual manera, entrenando. Tienen que aprender a controlar tal cantidad de poder. –Dijo el profesor señalando en la ventana el desastre que había causado Kaoru.

-Ou si, lamento lo de su patio profesor, no tenía idea de que so pasaría.

-No importa Kaoru, el alcalde ya reinstaló e equipo de construcción rápida. El mismo que organizó hace tres años para reconstruir la ciudad en un día.

-Eso es genial. –Dijo Miyako. –Por que hoy, la ciudad ha quedado… bueno, mejor ni decirlo.

-Exacto, sobre eso. –El profesor se giró en su asiento hacia ellas. –Analizaremos sus nuevos poderes. Solo para conocer la relatividad que existe. Son demasiado destructivos y hay que aprender a controlarlos. Además creemos que así podemos tener un indicio de cómo aumentaron sus fuerzas los villanos. Principalmente los RowdyRuff Boys, ya que son sus contrapartes y tienen las mismas bases que ustedes. Además tienen el mismo poder destructivo que ustedes.

-Bueno, haga lo que tenga que hacer profesor. –Dijo Miyako.

-Si, por ahora, yo iré a revisar los postres. –Dijo Momoko corriendo a la pantalla digital donde ordenaba la comida.

~o~

Habían pasado ya dos semanas desde la última batalla contra los Rowdys y Momoko se había sentido extraña… de nuevo.

Las pesadillas que habían desaparecido habían regresado, esta vez, más frecuentes y más claras. No solo eran colores opacos y sentimientos de desesperación, sino voces e imágenes borrosas. Eran como ecos en su mente.

Y a decir verdad, desde ese momento en que la imagen de Makoto remplazó por unos minutos a Brick, se sentía igual de extraña en su presencia. No era que se llevara tan bien que digamos con el chico, pero los últimos días, antes de la batalla, se había encontrado a ella misma defendiéndolo de Himeko. Había aceptado que el tipo, si se lo proponía podía llegar a ser gracioso y divertido.

Pero ese aire al líder de los Rowdy no le agradaba.

Contrario a su situación, Miyako parecía sentirse demasiado cómoda en compañía del menor de los hermanos. Aunque a decir verdad, incluso hasta Kaoru parecía estarlo. El chico era un ángel, y no solo de cara. Y bueno, Koiji y Kaoru, eran todo un caso. Peleaban por cualquier nimiedad y cuando uno perdía –por mera suerte que nada –el otro no cansaba de burlase "amistosamente" del otro. Miyako, que era la única que terminaba mirando todo positivamente, aseguraba ver en ellos una relación que pasaba del odio infinito a amistad-odio, pese a que ellos lo negaran rotundamente.

Noviembre estaba en sus días finales, y para suerte de Miyako, el área deportiva de la alberca estaba cerrada por lo cambios de temperatura tan bajos, que aunque la alberca tenía calefacción integrada, los nadadores podrían pescar graves enfermedades en las que la escuela prefería no verse involucrada, además, debían velar por la salud de los deportistas, ya que la C.E.D. sería a mediados del semestre entrante.

Miyako tendrían paz hasta que la C.E.D. diera inicio, en Marzo, y eso no solo era paz para ella, sino para Kaoru, Hotaru, ella, y todos los que la apreciaban.

Y además, desde que Makoto había estudiado con Ken-kun y ella, ese día en que descubrieron sus poderes, parecía estar más receloso cuando Ken-kun se acercaba hacia ellos en el receso –porque a decir verdad, no se dio cuenta en que momento los seis comían juntos, más que nada por Miyako y Hotaru –lo cual solo había aumentado la misma actitud en Kaoru, y sobre todo, en Koiji.

-Qué semanas…. –Murmuró posicionando sus manos en su cabeza y recargándose en su pupitre. Se quedó unos segundos así, y terminó soltando un leve suspiro.

Una mano y un brazo se pocisionaron en su mesa y ella levanto la mirada.

-¿Por qué tan callada? –Makoto Him acomodó su gorra con su mano libre. –Normalmente estás atragantándote con cuanto dulce puedas e histeriqueando.

La sonrisa del chico se veía amigable y todo, pero Momoko desvió un poco la mirada.

-En realidad… no es nada. Tengo algo de sueño, es todo.

Makoto cambió su semblante sin retirar su brazo del pupitre de la pelirroja. Ella ya no lo miraba pero él si la miraba a ella. El era el líder de los Rowdys, y no era idiota –No del todo, claro. – también podía darse cuenta de las cosas que pasaban a su alrededor. Y una de esas cosas era la cría esta. Después de días de haber aceptado medianamente una clase de amistad basada en las riñas de críos, pasaba a ignorarlo y evitarlo. Más exactamente desde la última pelea que tuvieron como superheroínas y supervillanos. Claro que ella no lo sabía.

Tomo la silla del pupitre de enfrente y se sentó delante de ella.

El muchacho miró el semblante de la chica, se veía igual de cansada que él.

-Te ves cansado. –Señaló la muchacha, ganándole la pregunta que estaba a punto de hacerle, porque así como Makoto no era tan idiota, Momoko no lo era para nada.

-Lo estoy, taponcito. –Y a decir verdad, ambos lo estaban, tenían bastantes ojeras.

-¿A que se debe? –El muchacho se encogió de hombros.

-Tengo dos idiotas a mi cargo. –Le recordó, a lo que la chica dio una sonrisa algo contenida, lo cual notó.

-Bueno, creí que Hotaru se hacía cargo de eso. –Makoto volvió a encogerse de hombros.

-¿Y tú? –La muchacha guardó silencio unos segundos, sin prestar atención a que Him analizaba cada gesto que hacía.

-Supongo que es por que es final del semestre y tengo que esforzarme el doble. –El chico rió un poco.

-¿De que te ríes? –Le cuestionó, extrañada.

-Nada, es solo que debemos estar dopados del cansancio como para no pelear. –Momoko sonrió.

-Vale, si, pero es porque no has sacado a Ken-kun al tema. –Admitió haciendo que el pelirrojo rodara los ojos.

-Conste que tú empezaste. –Dijo el chico. –Por que yo sigo opinando lo mismo, no me da buena espina.

Fue esta vez la muchacha quien rodó los ojos.

-No empieces, ¿Sí? –Y otra vez, esa actitud como repelente. Makoto suspiró echándose para atrás. –No te pregunté ni a ti, ni a nadie como ven a Ken-kun.

El chico se paró de la silla, por ahora, ya no tenía nada que hacer por ahí. Y si algo había comprobado, era que esa niñata tenía su mismo carácter, y si no dormía, se ponía de mal humor, justo como ahora y los últimos días.

Pasó por el lugar de Hotaru que hablaba con Miyako y Kaoru animadamente.

-¿Todo bien? –Le cuestionó mientras pasaba de largo. De reojo había visto la plática entre ambos pelirrojos.

-Si, todo bien. –Hotaru soltó un leve suspiro, el poco trabajo que había logrado su hermano se venía abajo por alguna razón que desconocían.

Por su parte, el mayor se fue a sentar a su lugar, mirando a la pelirroja que ahora permanecía como dormida sobre su pupitre.

No necesitaba conocerla porque se conocía a él mismo y eso era suficiente y siendo contrapartes no podía ser de otra manera. Sabía que la pelirroja se sentía incómoda con él. Que si bien no sospechaba nada de la realidad –que ellos eran los Rowdys – si presentía algo. Y él en todo eso, tenía una ventaja. El estaba enterado, de todo. De cada cosa, de lo bueno, de lo malo, y de lo que aparentemente, no tenía importancia, así como también de lo oculto.

Momoko se veía cansada, igual que él, con ojeras, igual que él y era la líder, igual que él. Su falta de sueño se debía a todos esos extraños sueños que no le dejaban dormir nada y sentirse receloso con casi todo y todos, a excepción de sus hermanos y en algunos ocasiones, ellas. Así que podía casi apostar que ella pasaba por lo mismo que él. Tenía días observando su actitud y no le veía otra explicación.

Las cosas se estaban moviendo en lo oculto, y era peligroso.

Se sentía indefenso, porque no era algo que él pudiera controlar, venía cuando quería.

Se llevó la mano al puente de la naríz y cerró los ojos pensativo. ¿Acaso Taiga estaría controlando sus sueños de alguna manera? Miró de reojo a la chica, ¿Estaría controlando a Momoko? Después de todo, era la PowerPuff girl rosa, la líder, y con eso podría obtener lo que quisiera. ¿Habría él mandado a Kimura hacia ella y por eso lo estaba buscando?

Negó con la cabeza para tranquilizarse. No, no podía ser eso porque lo había mandado a él para enamorarla a ella, no al imbécil de Kiyoshi.

Por tercera vez, suspiró.

No quería sentirse así, pero desde que tuvo aquel sueño el día de la pelea comenzó a sentir cierta preocupación por Momoko. Y si, lo aceptaba, Le había cogido algo de aprecio a la traga dulces, y no quería que la chica siguiera tratando a Ken. Si Taiga lo buscaba no era nada bueno.

Instantáneamente, quiso darse de golpes. No debía olvidar que ellas iban a morir pronto, a manos de Taiga.

Y a decir verdad, por su culpa.

-Hey, ¿Qué diablos tienes?

-¿Mmm? –Levantó la mirada encontrando los orbes esmeralda de su hermano mediano.

-Estoy cansado. –Dijo medio cerrando la mirada. A su lado llegó Hotaru.

-Tienes días cansado. –El rojo suspiró al oír al rubio suspirar. A veces odiaba haber pasado tanto tiempo con ellos, porque lo conocían como la palma de su mano, y no se andaban con rodeos, los muy malditos. Ya les había ocultado lo de Kimura y a decir verdad, no le había salido nada bien, aunque no se hubieran enterado que traía entre manos. Así que no tenía opción… aunque no era como si quisiera tener otra.

Les hizo una seña para que se acercaran.

-¿Qué?

-Es sobre…. Taiga. –Susurró el nombre del hombre. –He tenido unos sueño muy extraños y…. creo que ella. –con un movimiento de cabeza señaló a la dormida Momoko. –también los ha tenido.

-¿Y eso que? –Cuestionó Koiji, recibiendo una mirada recriminatoria de Makoto y un zape de Hotaru –Ou, ¿Qué, qué?

-No sé… creo que… Taiga está controlando nuestros sueños para conseguir algo… o… la verdad no tengo ni idea.

-Pero espera, ¿Como que sueños? –Le cuestionó Hotaru. -¿Qué clase de sueños? –Makoto se removió algo incómodo.

-No creo que sea correcto hablar de esto aquí, estamos en la escuela. Después hablamos de esto. –Susurró. Koiji suspiró, venía la faceta de líder de Makoto, cuando se ponía serio de verdad.

-Y bien, a todo esto –Comenzó el pelinegro. -¿Por qué crees que ella pasa por lo mismo?

-Porque… se le nota. Y, somos contrapartes y de alguna manera creo que en todas estas cosas en algo teníamos que congeniar. Después de todo tenemos el mismo cargo.

-¿Por qué piensas que los controla Taiga? –Indagó el rubio. -¿Es la única opción que sea él?

-¿Quién más sino? Es lo más lógico. –Hotaru se mostró algo pensativo. –Hotaru, ¿Qué piensas?

-Bueno… si lo dices por su aspecto de zombie… yo, bueno, no creí que fuera importante, ni que te pasara lo mismo y…

-¿Qué?

-En realidad, muchas veces más la he visto así Makoto, creí que se habían dado cuenta. –Makoto contuvo un suspiro. –Tal vez no es lo que estás pensando.

-Makoto, ¿Por qué te importa tanto?

-¿Cómo que por qué, idiota? –Le dijo un poco alto al pelinegro. –Si tanto ella como yo estamos teniendo esos malditos sueños, y en realidad están siendo controlados por Taiga para conseguir algo, ¿Tu que crees que resulte de esto, eh, imbécil? Él quiere asesinarlas, si nos usa de la misma manera, ¿Tú que crees?

-Vale, ya. –Dijo convencido el pelinegro. Por un momento pensó otra cosa.

-Y bueno, no estoy diciendo que también este siendo víctima de esto. Lo sospeche porque ha tenido una actitud algo extraña. Es sólo una teoría.

-¿Y qué hacemos? –Cuestionó Hotaru.

-Necesito que investigues sobre eso, Hotaru. Eres el más cercano a ellas. –El rubio asintió.

-Está bien, hablaré con Miyako. Te diré todo lo que pueda, quédate tranquilo.

-¿Y si resultan ciertas tus sospechas que haremos? –Cuestionó Koiji.

-Bueno, no lo sé. Primero hay que saber cual es la realidad. Y ya, ya, es suficiente. No quiero que levantemos sospechas.

-Claro, será lo mejor. –Se levantó Koiji, dirigiéndose a su lugar, tras un brusco golpe en el hombro, pero que tiraba a lo hermanable dentro de los paramentros del verde-

-Ya tranquilízate. –Aconsejó el rubio, yéndose a con Miyako y Kaoru.

-¿Qué debo hacer?...

Makoto dejó caer su cabeza sin terminar de acostarse en el pupitre. ¿Momoko había estado siendo extorsionada y no se había dado cuenta? Pero claro, como se habría dado cuenta antes si la odiaba a muerte. Negó con la cabeza, tal vez, como decía Hotaru, solo era su imaginación y su falta de sueño el que le hacía jugarretas. Además a él que le importaba, el seguía odiando a Momoko.

O al menos eso esperaba.

~o~

-Para serle sincero, profesor Utonio, me parece demasiado extraño lo que ha sucedido.

Utonio solamente suspiró.

-Lo sé. –Admitió. –Desde la última vez que nos robaron hay alarmas y el mejor equipo de seguridad que existen, no se había vuelto a presentar nada así.

El agente y el detective examinaron el lugar. No había rastro alguno.

-Pero después del robo del laboratorio principal de Tokio, ya no podemos esperar seguridad. –Continuó profesor. El detective volvió a su lado.

-Me dijo usted que ya lo habían robado.

-Sí, así es. –Asintió el profesor.

-¿Recuerda usted que fue lo que le robaron? O ¿Cómo fue, qué pasó? –El detective parecía muy interesado en el robo del pasado y no en el de ahora.

-Bueno, claro que sí, pero no sé de que sirva esto.

-Por favor, hable.

-Bueno, fue hace tres años, cuando recién fueron creadas las PowerPuff Girls Z. Alguien entró aquí al laboratorio, y robó los rayos Z negros que se tenían almacenados.

-¿Los rayos Z negros?

-Sí.

-Ya veo… ¿Está vez se han robado rayos Z blancos, verdad? –El detective comenzó a indagar en su cabeza las posibilidades que habían. –En el laboratorio principal de Tokio se robaron los rayos Z4, y otras sustancias, lo cual da una fuerte suma de sustancias muy mortíferas.

-Sí, pero, algo que no le dije, señor detective. Con los rayos Z negros robados hace años, se… se crearon los RowdyRuff Boys Z.

-¿Cómo dice? Los villanos más fuertes que tenemos en este presente. –El detective caminó de un lado a otro. -¿Quién lo hizo?

-Mojo jojo… ¿Qué está pensando?

-Por un momento creí que la persona que creó a estos villanos adolescentes tal tenga algo que ver con los robos, pero… dudo mucho que haya sido Mojo jojo. Más que nada porque esta involucrado de otra manera más indirecta, como esos niños.

-Yo, señor detective, me he atrevido a pensar que hay alguien atrás de todos ellos. Y bueno, tal vez sea el principal causante de todos los robos. Los villanos hace tres años eran unos totales inútiles y ahora han regresado con una inmensidad de poder que es imposible obtener en tres años de puro entrenamiento.

-Ya veo. Hasta ahora no había considerado esa posibilidad.

-Espero que sirva de algo.

-Claro que sí, señor Utonio. –El detective sonrió complacido. –Usted me disculpará pero tengo que retirarme. Cualquier anormalidad que note, hágame el favor de anunciármelo.

-Claro que sí, cuente conmigo.

~o~

-Jóvenes presten atención. –La mujer se puso de pie frente al grupo. –Les daré el proyecto final del próximo semestre. Sé que aun falta mucho tiempo, pero este proyecto es muy extenso, y no lo terminarán a tiempo si se los doy entrando el próximo semestre.

Entonces ahí, los alumnos se abrumaron rápidamente. Qué mujer más odiosa.

-Así que júntense rápido en equipos para comenzar a explicar todo. –Los alumnos hicieron caso a la profesora armando jaleo y demás, sin embargo no mucho, la mujer era temible.

-Escuchen bien, críos malcriados. No aceptaré este trabajo ni un día después del indicado.

Momoko miró indignada a la maestra.

-Jo, pero esta que se cree… -Murmuró infantilmente enojada.

-No sé, pero te medio pareces a ella. –Señaló Makoto divertido. La chica le gruñó igual de infantil.

-Quiero un documental. El tema a escoger yo se los daré con una rifa y no hay cambios. –Dijo recalcando lo último, sin embargo los alumnos se quedaron perdidos en la palabra "documental"

-¿Esta vieja quiere un documental?

-Así es Him de ojos verdes, y una película. –El muchacho intentó no ponerse pálido por haberse sabido descubierto.

-En realidad, mi nombre es Koiji.

-Si y su apellido ahora es detención.

-Que manera de castigar a un alumno. –Dijo bufando el Him ante las risas de la pelinegra. –Cállate Matsubara, ya verás.

-Y continuando –Comenzó. –Les recomiendo que se dividan el trabajo entre los miembros de equipo, así su trabajo será mucho menos pesado y más rápido, lo cual es recomendable. No creo que quieran dejar su trabajo para último momento. –Seguido esto miro acusadoramente a Matsubara y Him de ojos verdes.

-Así que, pase uno del equipo a sacar el papelito del documental, rápido, rápido.

Momoko y Miyako miraron a Hotaru.

-Ve tú, anda. –Pidió la rubia. El chico le arqueó la ceja.

-¿Yo? ¿Por qué yo?

-Tú tienes cara de ángel Hotaru. –Dijo Momoko. –Seguro le hace mella. –El muchacho negó divertido.

-Vale, vale, ya voy. Solo no me maten si traigo el peor. –El muchachito se paró de su asiento caminando hacia la maestra. Mientras Momoko se dirigió a los Hims restantes y a Kaoru.

-Y ustedes tres, no pienso sacarme una mala calificación por su culpa.

-Será por tú culpa, loca.

-Hmp, trabajaran porque trabajarán. Punto.

-¡Oye, porque a Miyako no le dices nada! –Chilló Kaoru en su defensa. Momoko la miró mal.

-Ella si se esfuerza en ser buena estudiante. –Hotaru regresó rascándose la nuca.

-¿Y bien? –El muchacho rió medio nervioso.

-¿Qué, rubito? –El muchachito le aventó el papelito a su hermano, de mala gana. No le gustaba que le dijeran rubito.

-¿Estás de broma? –Cuestionó el Him mediano. -¿Quieres que haga un documental de esto?

Momoko tomó el papel y el pelirrojo se le acercó rápidamente. La muchacha respingó levemente incómoda por la repentina cercanía.

"La relatividad hidrostática de la física y química cuántica"

-Hotaru, corre porque te voy a golpear. –Le tiró Makoto molesto. Momoko se llevó los dedos al puente de la naríz.

-Ya te digo, debimos haber mandado a Miyako, no a este tarado. –Murmuró Koiji.

-¡Oe, que no es mi culpa! –Se defendió el chico. -¡Que iba a saber yo que papel era el bueno!

-Hotaru tiene razón. –Defendió Miyako. –No tiene vista supersónica.

-Ya ya… vaya mala suerte que tuvimos. –Se dijo la pelirroja. –En fin, no hay más que perder.

-Si, claro, como tu eres una nerd, y Hotaru y Miyako trabajan en todo juntos… -Murmuró Kaoru. Por que si. Los rubios, a pesar de que el chico ya no necesitara más asesorías, habían acordado seguir estudiando juntos. Según esto, ante las burlas de Misaki, el compañero y amigo de Basquetbol de Hotaru.

Esperaba siquiera sacar una buena nota, porque si le iba mal de neuvo en esta materia, no lo contaría.

~o~

-Ya dejen de decirme cosas… -Pidió vanamente el rubio caminando ya medio apachurrado. –No quería.

-Que quieres, reprobaremos por tu culpa. –Gruñó Makoto.

-¡Eh! –La pelirroja pegó un brinquito. -¡Ni muerta!

-Acéptalo Akatsutsumi, reprobaras por primera vez en tú vida. –Le dijo el muchacho. Los seis caminaban al dichoso árbol que tantas disputas había causado al principio del año.

-No sean pesimistas chicos, ya verán que todo saldrá bien. –Aseguró la rubia que se ganó una sonrisa del muchacho rubio.

-Así es Miyako. –Asintió. –Vámonos acompáñame a comprar algo de tomar. –El muchacho jaló del brazo a la susodicha dejando a los otros cuatro discutiendo del tema. Ni siquiera se percataron de su ausencia.

-No le hagas caso, Hotaru. Solo están estresados, ya sabes como son, igualitos. –Dijo sonriente caminando a lado del rubio que la miró de reojo. Metió las manos en los bolsillos con una sonrisa involuntaria.

. .

.

-Necesito que investigues sobre eso, Hotaru. Eres el más cercano a ellas. –El rubio asintió.

-Está bien, hablaré con Miyako. Te diré todo lo que pueda, quédate tranquilo.

.

. .

Sacudió un poco la cabeza y suspiró sonoramente.

-¿Qué pasa? –Se encontró con la mirada preocupada de su amiga.

-Eh… yo. Nada, es que, pienso que es porque Makoto no ha dormido bien últimamente. –Dijo el rubio al aire.

-¿Qué?

El rubio se encogió de hombros.

-Sí, al parecer ha tenido pesadillas o algo así. No quiere hablar mucho, tal vez para no preocuparnos.

-Pesadillas… -Murmuró pensativa.

-Si… ¿Por qué?

-No, bueno… es que hace un tiempo Momoko también tuvo. –Dijo restándole algo de importancia. –Kaoru decía que era por tantos dulces. –Recordó riendo un poco.

-Probablemente. –Secundó. –Y… ¿Ya no tiene? –Miyako se encogió de hombros.

-No lo sé. Momoko… a veces es algo parecida a Makoto y tiende a callarse las cosas para no preocuparnos a mí y a Kaoru. Sé que no somos hermanas, pero nos queremos como si lo fuéramos.

-Si que son parecidos, eh… -Murmuró más para si el chico, pero fue escuchado por la rubia, que le sonrió.

-Mucho en realidad. –La chica ensanchó su sonrisa. –Hasta da miedo. Lo mismo con Kaoru-chan y Koiji-san. Son igual de irresponsables y tercos.

Hotaru rió.

-Pero ¿Sabes? Creo que ya comienzan a tomarse algo de aprecio. Por lo menos Makoto y Momoko si… aunque últimamente, Momoko-chan está rara. En fin, siempre se estresa al final del semestres supongo que debe ser eso, ¿No?

-Supongo que sí, no te preocupes. –Soltó al aire el rubio, pensativo. Tal vez si era lo que Makoto decía, tal vez Taiga los estaba controlando junto con ellas, después de todo, el no solo las odiaba a ellas sino a ellos y a todos los que estaban en el edificio. –Pero bueno, vamos a comprar algo antes de que lleguemos al árbol y aquellos cuatro lo hayan quemado ya. –Dijo el rubio apresurando el paso con una sonriente Miyako detrás.

Pero para su sorpresa cuando llegaron las cosas no estaban tan acaloradas como de costumbre. La única que parecía irritada era Momoko que comía a malas maneras su pie (pay)

-Te digo Him, mataremos a Kimura. –Asintió comiendo la pelinegra. –Los despedazaremos, y antes de que llegue la C.E.D. se largará del equipo.

Hotaru gruñó por la mención de la dichosa competencia intraescolar.

-Me tiene harto esa "C.E.D." –Se quejó tomando lugar. –Faltan meses para eso, ¿Por qué rayos comenzar a torturarnos de esa manera ahora?

-Es la copa más importante para la escuela. –Siguió la pelinegra emocionada. –Y más te vale no fallar, ¿Me oyes? –Amenazó, el muchacho rió nervioso.

-Vale, vale…

-Y hablando del rey de Roma… -Murmuró Makoto medio cabreado. –Ahí viene el tarado.

Momoko se paró instantáneamente, caminando hasta el chico que aun no llegaba.

-Eh, ¿A donde vas, histérica? –Llamó el pelirrojo. Momoko le contestó aun de espaldas.

-A un lugar donde no hablen idioteces, Him. –Espetó molesta a todos los presentes.

Kaoru rodó los ojos. –Qué te vaya bien.

La chica se contuvo de soltarle un insulto a su amiga por lo mismo, se suponía que eran amigas.

-Vámonos Ken-kun. –Dijo la chica con la cabeza en alto, arrastrando al chico con ella.

-Pero… en realidad yo venía con Kaor…

-Sí, no le hagas caso a Kaoru, a veces se pone medio loca. –Siguió la muchacha, haciendo que el chico bufara y terminara siguiendo su paso algo abatido.

Por su lado, el enojo se le disipo a la joven que ahora sonreía sonriente colgada del brazo del chico.

-Ken-kun, teníamos días sin vernos. –Dijo la pelirroja. -¿Has estado algo ocupado?

-En realidad no. –Dijo el chico, mirando a todos lados.

-Oh… bueno, ya veo. –Se quedaron en silencio, hasta que el chico recibió una llamada, haciendo vibrar su teléfono. Momoko se separó de él, para que pudiera responder. Le sorprendió ver que ponía una cara de fastidió y rodaba los ojos.

-¿Qué quieres? –Aquello no le sonó nada amable. –Te dije que no, y creí haberte dejado claro que no quería que me llamaras para quitarme el tiempo. Aprende a escuchar. Si, sí, como sea. –Y colgó tan rápido como contestó.

Momoko se sintió algo incómoda por la repentina llamada.

-Lo siento, era mi madre. –La muchacha arqueó una ceja sorprendida.

-¿Tú mamá? –Rodó los ojos y asintió. –Pero no importa, ya no va a molestar. Aunque, bueno, nunca escucha. Parece que es una conducta de todas las mujeres. –Medio murmuró lo último, sin embargo, Momoko lo escuchó.

-… ¿Cómo… dices? –Preguntó medio incrédula. El muchacho negó.

-Disculpa, mi madre me pone de malas. –Se excusó. La chica sonrió un poco confusa.

-Sí, bueno… las mamás a veces desesperan….

-Si conocieras a la mujer que tengo por madre… -Dijo comenzando a caminar. –Pero en fin, vámonos.

-Eh, si… claro. –Susurró siguiéndole el paso a una distancia más prudente.

~o~

Taiga miró la foto que Makoto le había conseguido de Kiyoshi Kimura, que había resultado llamarse Ken –No era como si no se llamara Kiyoshi, pero mejor conocido como Ken. –Estaba pegada en la pizarra de corcho en una parte de su laboratorio subterráneo.

Caminó para estar más cerca y sonrió con cinísmo.

-Eres tú, no hay duda.

Sí, tenía que ser él. Se paseó por todo el laboratorio.

-Pronto llegará tú hora. –Dijo hablando hacia la fotografía. –Ya pronto llegará también tú hora.

~o~

Kaoru miró a Hotaru encestar perfectamente la pelota, anotando dos puntos y casi al instante correr de nuevo para integrarse al partido. Había resultado ser una total revelación para esto del basquetbol igual que su hermano para el futbol –Aunque nunca se lo diría a la cara –. Tal vez esta vez si lograban desempatar en el campeonato de la C.E.D.

-¿Kaoru, que haces aquí?

La voz de su amiga la hizo girar sobre sus talones.

-Nada, solo venía a ver. –Le dijo señalando el partido.

-¿Y eso porque? creí que estabas en tu entrenamiento –Le dijo Momoko un tanto extrañada. –Nunca lo dejas.

-En realidad me salí unos minutos antes. –Se encogió de hombros. –Pasa que este revuelo de Hotaru con el basquetbol me tenía intrigada y hasta ahora no lo había visto jugar nunca.

Momoko se recargó en el barandal de las barras junto con Kaoru, mirando el entrenamiento.

-¿Y que tal? –Le cuestionó a la pelinegra, que no le quitaba le ojo de encima. –Es bueno, ¿verdad?

-Parece que si. Además, parece que se lleva bien con Misaki, y hacen un gran equipo jugando. –Siguió la muchacha. –Tal vez esta vez si logremos desempatar contra esa escuelucha.

Momoko suspiró, ella lo deseaba también con su corazón, puesto que dentro del evento entraban competencias con animadoras y siempre, al igual que los deportistas ganaban el primer lugar junto con la "escuelucha" como solía llamarla Kaoru.

-Sí, Miyako dice que son amigos cercanos y sinceramente, yo también quiero patearles el trasero. –Kaoru rió fuertemente, llamando un poco la atención de los jugadores en la cancha.

-Cierra la boca, torpe.

-Ya, ya, me callo. –Se disculpó.

-¿Cómo es que lograste que te dejaran salir de tu entrenamiento por estas fechas, eh? Eres la capitana. –Cuestionó la pelirroja, pues sabía que los entrenamientos eran mucho más duros y estrictos esa temporada. Sobre todo con los capitanes.

-Deje encargado a Koiji. –Dijo con simpleza. Momoko arqueó una ceja un tanto pícara.

-¿Koiji, eh, Matsubara? –Le picó las costillas con el codo, recordando lo que Miyako había asegurado días atrás. Kaoru la miró mal.

-No empieces Momoko. –Dijo con fastidio. –Lo detesto.

-¡Pero que mentirosa eres! –Le reclamó indignada –Tú nunca jamás en la vida, le habrías dejado ese puesto a Ken-kun, y el es el capitán del equipo varonil. Además, lo has llamado Koiji, no Him.

-Eso no quiere decir nada. Y el no está aquí, puedo llamarlo como quiera.

-Anda, admite que le has cogido aprecio siquiera. –Volvió a picar muchas veces sus costillas, incomodándola levemente.

-Ya, ya, ya. –Dijo apartando sus manos haciendo que la pelirroja medio sonriera. –Vale, tal vez ya no lo odie tanto. TANTO dije, eh. Pero sigue siendo un idiota, patán, engreído y arrogante.

-Sí, lo bueno, preciosa, es que ya no me odias tanto. –Momoko aguantó una risa, y Kaoru se volteó frenética. Quería matar a Momoko.

-¡Te deje encargado de mi equipo, Him! –Dijo señalándolo con el dedo acusadoramente, que venía lleganod con su pelirojo hermano. -¿Qué haces aquí?

Ambos muchachos se acercaron a las dos.

-Te saliste diez minutos antes, no media hora, el entrenamiento ya acabó niña. –Matsubara rodó los ojos. –Y solo para que sepas, me tardé más tiempo. Estaba hablando con… ¿Cómo era?... ah, sí, Sakurai.

Kaoru frunció el ceño.

-Oh, olvidé decir mujeriego. –El muchacho bufó.

-No todo lo que hago es para filtrear con chicas, ¿Sabes? –Dijo ceñudo. –Hablaba con Sakurai para preguntarle por tu mochila, nenita. –Dijo mostrándosela y estirando el brazo para dársela.

-Si claro. –Dijo ella tomándola. –Pero no me vas a negar que filtreabas con ella.

-Bueno, si un poco –Admitió. –Pero siquiera podrías decir gracias, nenita.

-No me llames así, burro. –Dijo cruzándose de brazos. –Es peor que llamarme "preciosa"

-Ustedes dos son todo un caso. –Negó Momoko. –Nunca cambiarán, ¿Verdad? –Preguntó abatida, por un momento pensó que Kaoru estaba interesada en algún chico por primera vez en su vida.

-No sé a quien me recuerdan… -Murmuró el de gorra como quien no quiere la cosa, recibiendo una mirada recriminatoria.

-¡Ella empezó! –Se defendió Koiji.

-Ya, ya, dime a que vienes aquí. –Dijo con fastidio la pelinegra.

-Disculpa, pero te recuerdo que mi hermano está aquí. –Dijo señalándole con la cabeza al rubio que corría con el balón en manos. –Tengo más derecho que tú, hmp.

Kaoru le miró expectante.

-Bueno, y Ken venía para acá.

-Ya decía yo…

-¿Ken-kun? –Preguntó la ojirosa algo interesada en la plática.

-Sí, viene para acá. –Se metió también Makoto, dejando de ver el entrenamiento de su hermano menor, tomando a la chica de la coronilla y haciéndola girar su cabeza en dirección a la entrada. –Y creo que no viene contigo, pequeña histérica.

Momoko bufó mirando que Himeko corría hasta el chico recién llegado.

-Maldita Himeko, ¿Por qué quiere todo lo que es mío? –Kaoru miró en dirección hacia donde los dos rojos veían.

-Creí que estaba obsesionada contigo. –Le dijo a Makoto.

-Apenas hace una hora lo estaba. –Dijo Koiji recordando como empalagosamente saludaba a su hermano apenas lo vio.

-Es que quiere todo lo mío, por eso. –Volvió a alegar haciendo que todos ahí, menos Makoto se extrañaran por lo dicho.

-¿Ahora Makoto también es de tu propiedad?

-Claro que sí. –Asintió. –Está en nuestro equipo de ciencias, lo cual lo hace de mi propiedad.

-Ignórenla, está loca. –Les dijo Makoto restándole importancia con la mano. Todos miraron como Kimura salía del gimnasio. –Bueno, yo me voy. Koiji, nos vemos en la casa, no me esperen.

-¿Y ahora a donde?

-Eh, por ahí. –Dijo con simpleza, dirigiéndose a las escaleras de las gradas para bajar. Momoko le miró alejarse con la mirada entrecerrada. Algo tramaba.

-Chicos, me voy yo también. –Anunció tomando sus cosas para bajar rápidamente las escaleras.

-¿Qué? –Preguntó Kaoru. -¿Qué les sucede a estos?

Koiji chasqueó la lengua.

-La verdad, ya no me interesa. –Dijo mirando el partido. -¿Tú que hacías aquí?

-Venía a ver a Hotaru. –Dijo suspirando para recargarse en el barandal.

-¿A mi hermano? ¿Para qué? –Koiji contuvo la respiración.

-Quería saber que tan bueno era jugando. –Soltó el aire.

-Y…

-Es bueno. –Admitió, haciendo que le mirara arrogante. -¿Qué?

-Que querías, es mi hermano. –Presumió arrogante.

-Es mejor que tú, Him. –Le restregó en la cara con una sonrisa. -¿Sabes cuantas canastas ha metido? Seis. ¿Cuántos goles metiste hoy? ¡Uno!

Koiji apretó la quijada.

-Mi hermanito tonto no es mejor que yo. Tuvo un día de suerte.

-¿Sí? –Kaoru trataba de aguantar la risa. –Entonces supongo que tú tienes muchos días de mala suerte.

-Sigue y no vas a contarla Matsubara. –Advirtió el muchacho, haciendo que a la chica le dieran más ganas de molestar.

-De hecho, parece que te pasó su mala suerte…

-¡Te advertí, nenita! –Dijo Koiji molesto, comenzando a perseguir a la chica por todas las gradas.

-¡Huuy! ¡Qué miedo! –Siguió picando la chica dirigiéndose a las escaleras. -¡Ni siquiera puedes atrar…¡meee! –Kaoru no supo en que momento el rato divertido, se volvió en un susto de muerte en el que moriría de la peor manera: con Koiji Him.

El chico se le había tirado encima, pero al parecer el muy bruto había olvidado que las escaleras estaban frente a ellos y terminaron rodando ambos por ellas, hasta abajo, llamando por segunda vez la atención de los jugadores y haciendo desesperar al entrenador.

-¡Ouch! –Se quejó Kaoru sobándose la rodilla.

-De que te quejas. –Le espetó el chico. -¡Caíste sobre mí! –Le gritó aun debajo de ella, la chica frunció el ceño.

-¡Pero si ha sido tú culpa! –Chilló –Además, no es mi culpa que tengas mala suerte para todo. –En un segundo los papeles se invirtieron y Kaoru estaba en el suelo con Koiji medio sentado sobre ella. Una situación muy comprometedora para dos chicos de 16 años. No pudo evitar sonrojarse.

-Yo soy mejor que cualquiera –Dijo amenazante. –En todo. To-do.

-¡Quí-quítate! –Dijo dándole golpes para quitárselo de encima.

-Hmp.

-¡Hey ustedes dos! –La voz del entrenador hizo que ambos voltearan, así como los jugadores, incluyendo a Hotaru, que se partía de risa en el suelo junto a Misaki, el amigo del rubio.

-¡Quítate, idiota, has hecho que piensen mal!

-¿Yo? –Cuestionó indignado parándose, no dándole importancia al asunto.

-¡Quién más!... Entrenador… n-no es lo que piensa…

-¡Dejen de agasajarse por ahí! –Las risas aumentaron y la cara de Kaoru volvió a enrojecer.

-¡Oiga! –Exclamaron los dos a coro. -¡Tropezamos, no estábamos…

-¡Esta es una institución decente y todos sus alumnos también! Sobre todo los capitanes de los equipos. –Dijo mirando a la chica. –Y más aun los aspirantes a ese puesto –Esta vez miró al chico – ¿Entendido?

-Pero… entrenador…

-¿Entendido?

-Sí…

-Como sea… -Koiji rodó los ojos. –Vámonos. –Dijo llevándose del brazo a la chica y haciéndole una seña a su hermano que comenzaba a calmarse. El mensaje era claro "Moriras hoy por la noche"

Kaoru salió del gimnasio murmurando cosas nada bonitas contra el profesor.

-Hmp… y a todo esto, ¿A él que le importa si nos estábamos agasajando?

-¡No estábamos haciendo eso!

~o~

Makoto caminaba pasando desapercibido entre la gente, siguiendo a Ken lo más cerca que podía. No quería perderlo de vista. Ahora que sabía que Ken era Kiyoshi Kimura, había despertado mucha más curiosidad en él. Quería saber si el chico realmente tenía algo que ver con Taiga o Taiga lo buscaba para sus propios propósitos y el chico ni estaba enterado.

Justo como le había pasado a él y a sus hermanos.

Lo cierto era que nunca le había agradado para nada. Siempre lo había mantenido y ahora más que nunca. Sobre todo los últimos días que se había dado a la tarea de investigarlo más a fondo.

Dejó de viajar en su mente cuando sintió que lo miraban. Giró su vista hacia atrás y no encontró a nadie. Bufó incómodo, desde que salió de la escuela sentía que alguien lo perseguía, o como si lo estuvieran espiando.

Caminó más lento, intentando ver si veía a alguien sospechoso o conocido. Miró disimuladamente hacia atrás y echó la cabeza atrás riendo disimuladamente cuando un enorme moño rojo se divisó entre la multitud de gente. Ya vería la chica esa.

Se escondió rápidamente entre un edificio que lo cubría perfectamente y daba entrada a un callejón medio decente. Rio para sus adentros.

-Eh… ¿Dónde se metió? –La chica comenzó a caminar más rápido al haber perdido de vista la llamativa gorra del chico. -¡Pero si solo me distraje un momento!

Dio vueltas en su lugar. No estaba.

-Maldito niño, que escurridizo es. –Dijo caminando en la misma dirección que iba para ver si lograba alcanzarlo, sin saber el susto que se llevaría. Antes de pensarlo sintió unos brazos fuertes tomarla y arrinconarla contra la pared de un callejón, apretándola tanto que sintió que se quedaba sin aire.

Intentó gritar pero le taparon la boca. Moriría. Moriría vilmente y todo por querer perseguir a Makoto. Comenzó a forcejear y al ver que no tenía éxito alguno comenzó a sentir que quería llorar. Quien quiera que fuera era muy fuerte, demasiado.

Su miedo comenzó a disiparse cuando una risa contenida se escuchó en su espalda. Una respiración se acercó a su oído y la voz que escuchó la hizo arder en furia.

-Si querías venir conmigo solo necesitabas decirme, muñeca.

-¡Maldito idiota! –Bramó repartiendo codazos sin causar nada más que risa en el chico. -¡Te odio, te odio, te odio!

-¡jajajaja! ¡Hubieras visto tú cara! –Se tomó el estómago aun riendo, y tras recibir una fuerte patada de la chica salió corriendo tras ella.

-¡Déjame!

-¡Ya, ya lo siento! –Se disculpó poniéndose enfrente. -¡Pero tu te lo ganaste!

-¿Qué? ¡Estás loco!

-¡Estabas siguiéndome! –Se defendió. –Quería darte una lección por espiarme.

-Estás estúpido. –Dijo limpiándose los ojos para no llorar del susto que le había metido. –Nunca me habías hecho algo así, hoy te has pasado Him. Te odio.

-Hey, disculpa, era solo una broma.

-Menuda broma. Madura. –Dijo está más calmada.

-No lo volveré a hacer. Te lo prometo. –Momoko supo que era una vil mentira. El chico vio que parecía seguir molesta y cambió de tema. –Y bien, ¿Por qué me seguías?

-Eh… yo, bueno –El chico alzó la ceja sonriente. Inversión de papeles. -¡Eras tú el que seguía a Ken-kun!

-Sí, lo hacía. –Admitió. –Y tú arruinaste mi tarea.

-¡Oye! Eres un cínico, ¿Por qué hacías eso? –El chico picó su frente.

-Para demostrarte que no es de fiar. –La chica frunció el ceño.

-Si lo es. –Dijo. –Anda, continuemos.

-¿Cómo dices?

-Vamos, hay que seguirlo y la que te demostrará lo contrario seré yo. –El chico sonrió seguro. Demasiado a decir verdad.

-Mira, muñequita, no hables de lo que no sabes. –Momoko levantó la ceja extrañada.

-¿Por qué dices eso? –Makoto emprendió camino de nuevo.

-Anda, ya perdimos mucho tiempo. –Dijo apresurando el paso.

-Dime porque decías eso. –El chico la miró de reojo. -¿Por qué te empeñas tanto en probarlo?

-No soy solo yo, ¿Recuerdas? La que empezó todo esto fue Matsubara. –La chica se cruzó de brazos.

-Y la misma pregunta llevo haciéndole todo el semestre.

-Pues que te la conteste ella. –Akastustumi desesperó. –Además, la pregunta aquí sería, ¿Qué es lo que le viste para que asegures amarlo con toda tu alma? –El chico rodó los ojos recordando las veces que ella lo aseguraba. –Ni si quiera lo conoces.

-¡Claro que si!

-Dime tres cosas que le gusten. Y el futbol no cuenta.

-Bueno… pues… ¡Está bien, nosé, nosé, pero es un chico muy ocupado y no tiene tanto tiempo de hablar, tiene muchas responsabilidades!

-Si, se nota que no tiene nada que hacer. –Dijo señalando, tras caminar unos cuantos metros lo habían encontrado. –Está completamente solo. Como siempre.

-¿Y eso que tiene?

-¿No te parece raro que siendo tan popular siempre esté solo? –El chico frunció el ceño, ya comenzaba a alterarse y la chica lo notó, imitando su gesto.

-¿Cuál es tú molestia? Después de todo es mi problema. –Makoto balbuceó. -¿Por qué te empeñas tanto en demostrarme lo contrario? Kaoru me quiere, pero tú has jurado odiarme un millón de veces.

-Bueno, yo… lo que pasa es que…. –No sabía que respuesta darle, porque en realidad, ni siquiera el estaba seguro de lo que pasaba por su cabeza. Estaba algo confundido y tampoco comprendía bien del todo el porque de eso. Solo sabía que se sentía diferente. –La verdad no lo sé. –Murmuró. –Y sabes que… creo que ha sido suficiente de esto. Nunca vas a entender.

-Oye, pero…

-Nos vemos luego, histérica. –El chico hizo un ademan con la mano, despidiéndose y alejándose de la chica. No quería seguir ahí, sintiéndose de una manera que no conocía y que por ahora le preocupaba llegar a conocer. No reparó en la cara de desconcierto de su perseguidora, solo se alejó son decir nada más.

Ella tenía razón. A él que le importaba.

~o~

-Cuando dos chicos se agasajan normalmente no lo hacen en público… -Aconsejó con burla Hotaru a su hermano mayor, quien tenía mala cara y mucho fastidio.

-Cierra la boca Hotaru. –Gruñó el verde. –Son todos unos malpensados.

-Solo es un consejito para la próxima.

-¡No habrá próxima! Tropecé y caí sobre ella por accidente. ACCIDENTE. Idiota. –Espetó tirándose al piso. Desde que habían salido de la escuela el muy brutito de Hotaru no había parado de enrollar la lengua alejando que hacía cosas de adultos. Ni siquiera le había importado que Makoto se hubiera largado.

-Sí, claro, accidente. Sobre todo viniendo de ti, ¿No? –El muchacho de ojos verdes se enogió de hombros. –Resultaste ser todo un idiota con las mujeres, hasta con Kao…

-Oye, oye, oye, cálmate, enano.

Hotaru fruncio el ceño indignado, ¿Cómo le había llamado?

-Vale, las mujeres no se me resisten, lo admito. –Hotaru negó con la cabeza resignado. –Pero Kaoru, por Dios. Está medio loca.

-Pero si son iguali…

-¡Cálla! –Dijo aventándole un viejo y roto cojín que esquivó con indiferencia y facilidad. –No me compares con esa. En todo caso, tú te pareces a la rubia.

Hotaru se encogió de hombros, sin importarle mucho.

-Después de todo, soy su contraparte, ¿No? –Koiji se quedó unos segundos tirado en el suelo analizando las palabras del rubio, para después sentarse y mirarlo dudativo. -¿Qué?

-¿Desde cuando no te importa? –Cuestionó entrecerrando su mirada sobre él.

-Eh… no es que no me importe, Kojii… es solo que…

-Ya llegué. –Anunció Makoto entrando a la habitación, salvando momentáneamente al rubio. No quería dar explicaciones de cosas que aun no entendía ni el mismo.

-¡Koiji se estaba agasajando con…!

-¡Que no era eso! –Gruñó parándose de una.

-Me encantan sus bienvenidas. –Makoto se adentró más al pequeño y viejo cuarto, tirándose en la cama boca abajo soltando un suspiro algo sonoro. El pleito que volvía a empezar se detuvo unos instantes.

-¿De donde vienes? –Cuestionó Hotaru más interesado en la recién llegada del mayor, como casi siempre.

-De ningún lado. –Koiji se tiró a la cama. Por lo visto otro día que aguantar a Makoto que no quería decir nada. –No me siento bien, es todo.

El basquetbolista se mostró pensativo.

-¿Estás deprimido? –Makoto se tensó en su lugar, pero cualquier otra pregunta fue interrumpida por Koiji.

-¿Qué? Hotaru, no hables como si fueras una niña. –Pidió en una súplica. Su hermano se estaba trastornando.

-Es que Miyako me dijo que cuando la gente se deprime puede enfermarse y quería saber si era verdad. –Se explicó sonriente. Los ojitos le brillaron, como si de verdad fuera un ángel.

Koiji se levanto medio amenazante, recargándose en una pared. La escena era todo un rollo. Makoto tirado como un vil borracho en la cama y un Hotaru dulzón y que le medio irritaba. Sus hermanos comenzaban a enloquecer.

-A ver, a ver, Hotaru. –Comenzó. -¿Desde cuando "La rubia llorona" pasó a ser "Miyako"? y tú, ¿Qué demonios te pasa?

-¡Que nada! Momoko me siguió y me puso de ma…

-Ya salió la cosa. –Murmuró. -¿Se están escuchando acaso? Esas dos…

-Mira, tú te estabas agasajando con Kaoru.

-¡Hotaru! –Bramó ya harto de la situación. –Si hasta parecen la mera verdad, par de idiotas. –Koiji estaba harto de todo. Al parecer sus hermanos lo creían bastante idiota como para no creerlo capaz de darse cuenta de las cosas. De Hotaru le era más que obvio, parecía un total idiota. "Miyako aquí, Miyako allá, Miyako, Mkyako, Miyako" soñaría ese nombre si lo volvía a escuchar una vez más.

Y Makoto parecía un vil zombie totalmente incomprendible.

-¿Pelea de hermanos?

Makoto se paró de la cama con cara de pocos amigos.

-Lárgate Ace. Hoy tengo menos paciencia que nunca. –El de piel verde rió sonoramente.

-Pues la vas sacando de algún lugar, porque Taiga los llama. –El semblante de los tres cambió rápidamente. -¿Creyeron que venía por gusto? Ja.

-¿Solo a nosotros?

-Ahora. –Terminó la corta plática. Los tres se miraron brevemente y bajaron casi al instante, a Taiga no le gustaba que le hicieran esperar. Por ahora el tema que Koiji intentó abordar –Que obviamente había fallado, no era como si el fuera bueno hablando las cosas –quedó en el olvido, y muy probablemente no se retomaría.

-¿De que creen que nos quiera hablar? –La misma pregunta de siempre, con la misma respuesta.

-No tengo idea. Apenas hace unas semanas estaba alegre, pero con Taiga nunca se sabe. –Terminaron su camino hasta el recibidor del acabado lugar en silencio, cada quien por su lado. Tan solo llegar Makoto tomó la delantera.

-¿Nos llamaba, Taiga-sama? –Cuestionó intentado ser dócil ante el hombre, quien permanecía sentado repicoteando los dedos contra el descansabrazos del sillón.

-Claro que sí Brick, claro que si los llamé. –Dijo parándose lentamente. -¿Creen que estaría aquí arriba sino?

-¿Y bien? –Indagó Koiji.

-Y bien… y bien… eso, mis chicos, es lo que yo les pregunto a ustedes. –Los tres se miraron extrañados, pero Hotaru se tornó un poco más nervioso. Taiga estaba molesto y eso no era bueno para ellos. –Saben perfectamente que odio estar aquí arriba, con todos ustedes.

-Eh… si, lo sabemos.

-Entonces, ¿Por qué me hacen subir?

-Bueno… usted dirá…. –Continuó Makoto sin saber muy bien como manejar a Taiga. Estaba demasiado tranquilo a decir verdad.

-¿Es que acaso no saben cual es su trabajo? –El hombre se posicionó frente a ellos.

-Nues… -Taiga calló a Makoto con un gesto de la mano. Caminó más directamente hacia el rubio, que intentando no mostrarse intimidado, logró sostenerle unos segundos la mirada.

-¿Cuál es su trabajo, Boomer?

-Bueno…

-Anda, niño habla, habla, ¿Cuá . ? –Taiga miró potentemente al joven.

-Traerle a las PowerPuff Girls. –El hombre posó sus manos detrás de su espalda, fingiendo estar pensativo.

-Exacto, exacto. –Asintió. –Y entonces, Boomer, si lo sabes, ¡¿Por qué demonios tengo que recordártelo?!

El sonoro grito resonó por todo el lugar, ahora si, preocupando al chico de ojos azules. ¿Por qué Taiga tenía que saber todo de sus vidas? De igual manera, sabiendo que sería inútil, intentó hacerse el despistado.

-Taiga-sama, si se…

-No quieras intentar hacerme estúpido siquiera, Boomer. Sabes perfectamente que yo lo sé todo. Y eso, va para los tres. –Hotaru no era muy bueno persuadiendo a las personas, ni mucho menos mintiendo, era algo por lo que todos los villanos por mucho tiempo lo habían considerado un "blandengue", y Taiga no era la excepción, por supuesto. Así que solo se limitó a callar de nuevo.

-Escúchame bien, crío estúpido. No quiero enterarme de estupideces, ¿Me oyes? –El hombre se acercó amenazante. –Lo que esta en juego es demasiado para mi, ¡Y no me importa si a ti ya te ha dejado de importar o no! ¡Me la tienes que traer punto!

-¡Pero si yo he hecho nada, Taiga!

-¡Exacto! No has hecho absolutamente nada más. ¡Nada! Y dime idiota, ¡¿Por qué demonios no has hecho nada?!

-¿Qué más quieres que haga? ¡Si todo va como tú querías, ¿no?! ¿De que te quejas? –Hotaru comenzó a levantar la voz, comenzando a cansarse.

-¡No me alces la voz a mi! –Bramó molesto, lo que le faltaba, el único que hasta ahora había podido controlar, se le revelaba, y todo por una estúpida PowerPuff Girl. –Y por segunda vez, no quieras verme la cara de idiota.

Hotaru safó su brazo del agarre de Taiga de malas maneras.

-Te crees que no me he dado cuenta, de que la chica comienza a… ¿agradarte?... Se llevan, demasiado bien.

Desvió la mirada con el ceño fruncido.

-Eso no te importa. –Le espetó con coraje. Taiga se encendió completamente ante aquella contestación tan insolente, y tomándolo por la camiseta lo estampó contra la pared, haciendo que temblara un poco. Makoto y Koiji se alarmaron, poniéndose en guardia inconscientemente.

-Escúchame bien, escúchame muy bien. Ni pienses en traicionarme, porque será peor, no solo para ti. Sino para ellos. Más aun por esa… estúpida niñata. –Escupió con asco el sobrenombre de la rubia. –Sabes perfectamente lo que tienes que hacer, y escuchame bien, ¡Muy bien! –Dijo apretando su agarre. –No me importa lo que termines sintiendo o no por la chiquilla. ¡Me la vas a traer de igual manera! Tu decides si lo haces sufriendo o con gusto.

Sin soltarlo aun, desvió su vista hacia los otros dos, que permanecían callados.

-Y eso, va también para ustedes. –Amenazó. -¿Oíste, Brick?

El rojo entendió aquello como una indirecta par él… pero, ¿Por qué?

Taiga regresó su vista al rubio que seguía con la espalda pegada a la pared. Lo soltó bruscamente.

-Ya lárgate. Estás advertido. –Amenazó. –Butch, igual tú, Brick se queda. –Tras una última mirada los dos hermanos se retiraron. Hotaru enojado y Koiji de igual manera, pero no precisamente con Taiga. Makoto le mantuvo todo el tiempo la mirada a Taiga, si Hotaru, que era el que más temor le tenía de todos, el doblemente debía hacerlo.

-¿Y bien, para que me quiere ahora? –El hombre se llevó las manos al puente de la naríz.

-No comiences de insolente conmigo, Brick. No te lo voy a tolerar más. Y el que hace las preguntas y da órdenes aquí, soy yo. No me importa que seas tú el líder de tus hermanos. Antes estoy yo.

El rojo suspiró cruzándose de brazos.

-Dime que pasa con Kimura. –Makoto se rascó la nuca.

-¿De qué?

-No quiero que lo sigas investigando más, ¿Me oyes? -El muchacho alzó la ceja. –No olvides, que los tengo perfectamente monitoreados. Y se cada cosa que hacen y dicen.

Makoto comenzó a tornarse nervioso.

-¿Y eso que tiene? No he hecho nada.

-Mira, Brick. Ya se lo he dicho a Boomer, y no quiero repetírtelo a ti. Tú no eres nada idiota. –Dijo, con sinismo. –No creo que no te hayas dado cuenta que Boomer comenzó a perder la noción de su misión.

-Pues en realidad…

-Lo sabías perfectamente. –Taiga lo tomó por el brazo, sentía tremendas ganas de gritar, pero debía tener cuidado con lo que hablaba. –Y no creo que no sepas que pasa contigo también. Cuidado con esa pelirroja, Brick. No quiero sorpresas.

Makoto quitó su brazo del agarre, incómodo y con el ceño fruncido.

-No tiene nada que ver con eso. Yo la odio. –Les espetó.

-Si, ya me cansé de escuchar la misma cantaleta un millón de veces. –Aunque hablaba bajo, seguía molesto y eso se podía sentir en el ambiente. –Te tengo monitoreado. Se incluso cada cosa que piensas.

-Pero que… -Recordó súbitamente las recientes pesadillas que tuvo. ¿Acaso…

–Tienes más razones para seguir investigando a Kiypshi Kimura que solo curiosidad. Te prohíbo que lo hagas. Y como me entere, que algo le suceda a ese chico, no te la vas a acabar, Brick. Ni tú ni tus hermanos. Los necesito, pero no son indispensables. Y solo te advierto, que pronto seré mucho más poderoso. Pronto tendré los rayos Z negros y blancos a mi poder. Y te recuerdo que poseo la sustancia ZV4.

El chico gruñó por lo bajo, sintiéndose vulnerable.

-No les conviene retarme. –Maldito hombre.

-Bien… -Habló. Cuando se ponía en plan serio, era como si fuera una persona totalmente diferente. –Está muy bien, solo le recuerdo, que fuimos creados para odiarlas, para eso nacimos, no para otra cosa. Y nada puede cambiar eso. Además, me parece muy extraño, que me prohíba investigar de Kimura. ¿Oculta algo?

Sin poder contener más su ira, tomó a Makoto justo como lo hizo con Hotaru, empotrándolo con toda su fuerza en la pared, tumbando un pedazo del viejo y gastado concreto.

-¡NO ME RETES! –Gritó fúrico, fuera de sus cabales. -¡Lo que yo haga o no, no te importa, Brick! ¡No te tomes atribuciones que no te corresponden, insolente!

Makoto usó sus brazos para cubrirse del concreto que cayó, golpeando un poco a Taiga en el proceso, pues aun lo tenía alzado a la pared, a su altura. El hombre lo soltó bruscamente.

-Camina. ¡Rápido! –Él muchacha se tambaleó y cayó al suelo, pero fue levantado rápidamente.

-¿Qué?

-¡Anda, que avances! –Dijo empujándolo. –Ya aprenderás a respetarme.

~o~

-¿Se puede saber que mierdas pasa? –Cuestionó Koiji bruscamente tan solo cerrar la puerta de la habitación, encarando a Hotaru.

-No pasa nada, Koiji, déjame en paz. No quiero escuchar tus idioteces. –A malas maneras, se quitó la camiseta, tirándola a donde fuera que cayera.

-¡Idioteces la abuela que no tenemos! –Dijo tomando por la espalda al rubio, que se giró lo más rápido que pudo. -¡Te estás volviendo más idiota de lo que ya estabas!

-¡¿De que me estás hablando?! –Se removió del agarre del mayor, empujándolo fuertemente.

-¡No te hagas el imbécil! –Gruñó. -¡Hablo de la PowerPuff Girl azul!

-¿Qué con ella? ¿Podrían dejarse de paranoias? –Koiji se lanzó a Hotaru, soltando golpes, patadas y demás, que eran correspondidas por el de ojos azules.

-No soy idiota, y Taiga tampoco. –Dijo entre golpe y golpe, haciendo enfurecer al menor. Empujó a Hotaru haciendo que se estrellara contra la pared por tercera vez en esa media hora, parando brevemente la pelea.

Se miraron desafiantes.

-Te gusta la rubia. –Lejos de enrojecer, tartamudear, o negar tímidamente, como normalmente haría, para sorpresa de Koji, se volvió a lanzar a él, más molesto si se podía.

-No es verdad, idiota. –Gruñó propinando puñetazos por todos lados.

-¿Que no? ¡Pero si… -Dejó de escuchar la voz de Koiji, solo actuaba por instinto, como pocas veces lo había hecho.

Solo pensaba. Pensaba, pensaba, pensaba. Se sentía mal, confundido. Todos alegaban algo que para él no era cierto, incluso Misaki. Algo que no era cierto y que no quería que fuera cierto.

Era verdad que le había caído bien, que incluso era agradable pasar el rato con ella, y que en varías ocasiones la había buscado por mero gusto y no por conveniencia. Simplemente para alegrase la tarde. Pero no era verdad nada de lo que lo acusaban. ¡No podía ser cierto! El sabía lo que hacía, no tenía nada que probar, ni nada que cambiar, porque todo estaba perfecto.

Comenzó a soltar puñetazos más fuertes, concisos y rápidos. Sentía que la ira lo cegaba.

Miyako no le gustaba. ¡No podía gustarle, no podía!

-¡Te gusta! –Fue suficiente para él.

-¡QUE NO ME GUSTA! –Le dio un empujón tan fuerte que Koiji sintió que algo se rompía en su columna. Se paró con dificultad. Maldito Hotaru, cuando quería podía ser el peor de los tres. Lo miró de reojo y supo que por ahora ya había captado el mensaje que con palabras no podía darle. Era extraño, pero el así arreglaba las cosas, no sabía como hablar o expresarse.

Lo dejó respirando con dificultad, agachado en el suelo, murmurando cosas que no entendió.

-No puedes gustarme… no puedes Miyako, no puedes. –El jovencito intentó acompasar su respiración inútilmente. –Entiéndelo Hotaru… no puede gustarte…

No supo cuanto tiempo más se estuvo tirado en el piso, torturándose mentalmente, pensando que hacer y como sobrellevar la situación. Se talló la cara con las manos, lo sabía, el sabía que podía pasar aquello. De primera instancia lo supo. Estaba jugando con fuego y se estaba quemando. Jugar a enamorar a alguien que por instancias del destino –O por un mono idiota con complejos de científico –podría ser tu alma gemela y salir bien librado de esa, no era fácil.

De hecho era casi imposible. Era jugar con fuego. Y el comenzaba a quemarse.

.

. .

-¿Con que te hiciste eso? –Preguntó curioso, aunque sabía la respuesta. La muchacha miró el lugar que señalaba el rubio y quedó muda. Él chico, al mirar sus ojos, supo de sobra que tenía razón.

-No sé. –Dijo esta excusándose. –No me di cuenta cuando pasó. –Le dio una fugaz mirada, reparando en su brazo, que gracias a su camiseta sin mangas, se podía ver vendado. –Aunque seguro no duele tanto como eso. –La voz de la chica súbitamente bajo a un volumen mísero y lastimado. El chico se miró el brazo y a ella seguidamente.

-En realidad, ya no duele. –Sincero. –La traigo puesta para que Makoto, el entrenador y Hoshi no me estén cabreando la vida. –Intentó ser ameno, pero la chica lo miró con culpabilidad. -¿Eh, Qué pasa?

-¿De verdad no duele? –Ella lo miró asentir. –Discúlpame.

-Pero si no ha sido culpa tuya. –Dijo este restándole importancia al hecho, amigablemente. Miyako seguía cabizbaja, con la autoestima por los suelos.

-Ni siquiera te he agradecido.

-No tienes que hacerlo. –Continuó el muchacho mientras botaba su pelota sin parar.

-Yo quiero hacerlo. Tu me salvaste la vida, y en cambio, yo solo…

-Wow, alto ahí, rubia. –El chico paró de botar su balón. –Lo que pasó fue un accidente. Y lo hice porque era lo que cualquier persona hubiera hecho si tuviera dos dedos de frente , así que no me veas como los demás, como si fuera un héroe. No tienes porque sentirte culpable, ¿Vale?

La jovencita lo miró tímidamente. Él le sonrió.

-¿Vale? –Al ver que la chica lo miraba insegura el paró el paso. –Te lo prometo, todo está bien.

-Está bien.

-Además, tampoco fui muy amable cuando recién nos conocimos. –Habló el chico. –Creo que no tuvimos un buen comienzo. –Dijo riendo limpiamente.

-Pero aun así quiero agradecerte.

-Está bien... –él rodo los ojos con diversión. –De nada. Se supone que eso hacen los amigos, ¿no?

-¿Amigos? –Ella le miró con ojos brillosos. Él se encogió de hombros con una sonrisa.

-¿Amigos?

-Amigos. –Asintió Miyako más animada. –Nos vemos mañana, y gracias, Hotaru, de verdad. –Se despidió de él dándole la espalda. –Por cierto, Deberías abrigarte, ya está haciendo frío y vienes de hacer mucho ejercicio. Puede hacerte daño.

.

. .

-Te odio Taiga. –Murmuró Hotaru con los brazos recargados en sus rodillas flexionadas para poder sostenerse la cabeza. -¿Que debo hacer?... - No pudo seguir articulando sus inaudibles murmúros porque la puerta se abrió de sopetón y lo que vio lo descolocó.

-A ver si así aprenden. –Les espetó casi con asco. Koiji se levantó como alma que lleva el diablo. Segundos después, el cuerpo de Makoto cayó al suelo, haciendo que aun en su inconsciencia se quejara del dolor.

-¿Qué le has hecho? –Se paró lentamente, aun sin lograr procesar la información que sus ojos veían.

-Que les sirva de lección. –Dijo para girarse y azotar la puerta. Minutos después Mojo jojo tocaba la puerta. Pero ninguno abrió, sino al contrario se acercaron al inconsciente Makoto.

-Es un malnacido. –Soltó Koiji mirando la herida que llevaba. Hotaru pensaba que hacer lo más rápido posible. Se escucharon más pasos y voces detrás de la puerta. Seguro eran los demás villanos que querían ver el mitote.

Makoto tenía moretones, y lo que parecían algunos arañazos sin gravedad. Lo que realmente era grave era una herida que cruzaba desde el inicio de su pecho hasta poco arriba del ombligo, de donde salín demasiada sangre, a decir verdad. Hotaru se agachó, manchandose en el proceso.

Los villanos lograron abrir la puerta.

-Hay que llevarlo al hospital, ya. –Estableció el rubio, cargándolo. –Pero no tenemos dinero para pagarlo.

-Juntarte con la rubia si te caló, Hotaru. Somos los Rowdys, ya conseguiré yo dinero, tu vete rápido, te alcanzo en unos minutos. –El comentario le molestó, pero terminó por ignorarlo, no estaban para eso.

-Socio –Se Hotaru se dirigió a Mojo –volvemos en un rato. Tenemos que llevar a Makoto… eh, Brick… al hospital. –Ambos Rowdys se transformaron. Cada quien por su lado, uno al hospital y otro a conseguir dinero –entiéndase robar algo.

~o~

-Pasa. –Permitió abriendo la puerta silenciosamente. El hombre entró bajándose la capucha negra.

-Taiga-sama. –Dijo a modo de saludo, esperando a que le indicara que podía adentrarse más al recito, solo cuando recibió la señal, entró.

-Dime lo que traes, ¿Lo has conseguido? –Con cuidado sacó sus brazos de la gabardina mostrando el frasco en color negro con unas iniciales en color blanco.

-Lo prometido es deuda, señor. –Depositó el frasco en uno de los viejos sillones, sacando al mismo tiempo otro. –Rayos Z negros y blancos.

Los ojos de Taiga brillaron como cuando un adolescente aprueba un examen tras una larga noche de estudios. Así se sentía. Acarició los frascos imaginando que pronto cmabiaría su vida y como el mundo estaría a sus pies.

-Gran trabajo, Gotokoshi, así me gusta. –Dijo tomándolos entre sus manos, como si fueran hijos suyos.

-Gracias a usted, Taiga-sama. –Taiga rió medio frenético.

-Sí, todo es gracias a mí, a mí y solo a mí. –Murmuró alegre. Pronto todos pagarían sus insolencias. Aquello le hizo recordar a aquellos tres idiotas que tenía por pupilos. –Gotokoshi. –Le llamó ya más calmado y centrado.

-¿Sí, Taiga-sama?

-¿Has seguido observando a los Rowdy? –El hombre asintió. –Quiero que sea tú principal interés y por el momento el único. Me parece que lo que temía esta comenzando a suceder y eso no me agrada ni me conviene. No por el momento, aun son más fuertes que yo. Pero por suerte no lo saben.

-¿Se refiere… a…?

-Si, exacto. –Dijo comenzando a enfurecer. –Me parece que los muy idiotas se están enamorando de las estúpidas. –Gotokoshi asintió.

-Señor… con todo respeto… me parece que es muy pronto para…

-No para Boomer. –Cortó rápidamente. –Al parecer, el incidente de la alberca no solo le afectó a la inocentona. Tal vez aun no esté enamorado, pero… no me conviene que esto avance. –Gotokoshi asintió, eso probablemente si era cierto. –Y sobre Brick…

-¿Qué hay de él, Taiga-sama?

-Hoy lo noté muy interesado en Kiyoshi Kimura. Le prohibí que siguiera investigando de él, pero es el más voluntarioso de lo tres, cuando se lo propone más que Butch. No lo pierdas de vista, si ves algo extraño respecto a eso, te ordeno que inmediatamente me lo hagas saber, ¿Me oyes? …. Por ahora ya le di un pequeño adelanto.

-Sí, Taiga-sama. –Asintió. –Pero… ¿Y el verde?

El científico se quedó pensativo unos segundos.

-Es más difícil saber que pasa con él, sabe ocultar muy bien las cosas. Pero igual no lo pierdas de vista. –Ordenó. –Y sobre Boomer… te tengo un trabajo especial.

-Dígame.

-Esperaré. Este semestre está por acabar, y es preferible llevarlo a cabo durante las vacaciones. Pero igual te lo diré, para que vayas preparando todo.

-Sí Taiga-sama cuente con ello. –Taiga narró exactamente lo que quería, dejando un poco incómodo al hombre.

-Pero…

-Lo harás y punto. Es necesario para que me mantengas bien al tanto de lo que pasa y que puedas controlarlos fácilmente.

-Está bien, Taiga-sama.

-Muy bien, entonces vete. –Dijo. –Seguirás viniendo con tus reportes, si necesito algo más te llamaré.

~o~

Momoko estaba cansada. Tenía muchísimo sueño, eran casi las dos de la madrugada y ella recién acababa de colgar el teléfono. Por suerte Kuriko no se dio cuenta. Por un segundo creyó que la chicquilla entraría por su habitación alegando que tenía un griterío. Por que a decir verdad, si lo tenía.

Pasaba que le encantaba molestar a Miyako. Desde que ella y Hotaru eran amigos, parecía que ya ni tenía tiempo para ellas. "Tengo que ir a estudiar con Hotaru" "Hotaru está enfermo" "Voy con Hotaru y Misaki" y bla, bla, bla. Nunca pensó que después de "odiarse" ahora fueran amigos. Demasiado amigos.

Y a ella la encantaba molestarla, claro que al final terminaba pidiéndole disculpas, igual que Kaoru, pero no le quitaba lo divertido.

Con una útima risita se acostó en su cama a dormir, quedando profundamente dormida al instante. Lastima que no le duró mucho el sueño.

Se levantó sudada, y con la respiración entrecortada. Y con una sola persona en sus pensamientos.

-Makoto…–Murmuró intentando acompasar su respiración.

Miró a todos lados en la oscuridad de su habitación, pero no vio nada. Aun así, el miedo la invadió y prendió a las carreras una lamparita de noche que tenía en un buró. Se limpió el sudor intentando recordar que había soñado exactamente y porque se había despertado pensando en Makoto.

Y no lo logró. Era como cuando piensas no haber soñado nada, y en realidad tu subconsciente borró el sueño. Se tomó la cabeza sollozando, estaba harta. Hizo un análisis de todas las veces que había tenido pesadillas en el último tiempo. Eran demasiadas. Quería hablarlo con alguien, pero no quería preocuparlos y no debía.

Sentía que aquello englobaba toda su vida, escuela, familia, y su vida de superheroína, y por ende a todos los que quería. Era la líder y debía mantener la calma. Toda una ciudad dependía de ellas y sus amigas esperaban lo mejor de ella, así como ella de ellas. Callaría una vez más, por el bien de todos.

Se tapó con miedo entre sus sábanas, abrazándose a sí misma e intentando poder recordarlo todo, pero siempre el mismo presentimiento se instalaba en su ser. Makoto, Makoto, Makoto.

¿Por qué Makoto? ¿Por qué?

Pensabdolo bien cada vez que pasaba tiempo con él las pesadillas volvían. Y ese día a decir verdad, había pasado más tiempo que de costumbre con él. Makoto también le recordaba a Brick. ¿Por qué le pasaba eso? Tal vez… tal vez eran avisos. Tal vez su sexto sentido quería advertirla de algo, pero ¿Qué? ¿Por qué Makoto? ¿Era porque le recordaba a Brick?

¿Qué debía hacer?


Buf, por un segundo pensé que no alcanzaría a actualizar, pero aquí está :)

¿Qué les pareció? Me esforcé jiji

Van pasando ya muchas cosas, ¿Verdad?, por cierto, Misaki, el chico que es amigo de Hotaru ya había salido, solo que no le dí nombre. Pero decidí darle más relevancia, ya verán después porque... en realidad, será para otro fic, pero lo necesito ya. Bue...

No les agradecí por votar con que animal identificaban a Kaoru, ¡Ya lo tengo! el ganador fue la pantera, de Hinata12Hyuga. ¡Gracias, me facilitaste una busqueda agotadora! jiji

En fin, ahora, les pediré otro favorsito, ¿No creen que Makoto está medio flojón sin hacer nada? ¿Qué les gustaría que hiciera? Koiji juego futbol y Hotaru Basquetbol... a mi me gustaría que tuviera habilidad para dibujar, porque recuerdo que en un capi del anime, Momoko dijo que quería casarse con un "dibujante de caricaturas" , obviamente, no lo haré dinujante de caricaturas, pero no sé, me pareció... pero... ¿No les parece medio... gay o algo así?

Denme más ideas, claro, si ustedes quieren, se los agradecería muchísimo.

En fin, la verdad no sé si olvido algo, siempre que publico recuerdo "Oh, debía decirles esto" jaja, pero en fin...

¡Gracias por todos sus reviews! ¡Los quiero!

Miss Nutella :)