Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
MI ULTIMO INTENTO
CAPITULO 14
- Te vi hablando con Bella hoy – le dijo Edward curioso cuando entraban en el departamento de Tanya, cuando ésta colgaba su bolso en el colgador del vestíbulo
- Oh, sí, es muy simpática
- De verdad te lo pareció? – preguntó sorprendido
- Sí lo es. No es la bruja ex esposa que yo me había imaginado – dijo abrazándolo seductora mientras restregaba las caderas contra la pelvis de Edward – Aunque preferiría que no fuera tan guapa – confesó antes de acercar su boca a la de él para besarlo.
Edward se carcajeó antes de separar los labios para profundizar el beso.
- Me sorprendió un poco veros hablando tan cómodamente
- Ella vio que yo estaba sola y supongo que le di pena.
- Lo siento, cariño, no me di cuenta de que estabas sola, pensé que te estabas divirtiendo.
- Oh, sí, me divertí, pero es un poco raro ver a tu familia y la de tu ex tan unida.
- Bella y yo comenzamos a salir cuando éramos muy jóvenes. Nuestras familias se unieron mucho. Además éramos unos críos cuando Nessie nació. Necesitamos mucha ayuda de nuestras familias. Y ni hablar que ser la primera nieta los tenía locos a todos.
- Crees que yo tengo posibilidades de que me acepten tanto como a Bella? – preguntó insegura
- Claro que sí – ronroneó él contra su cuello deslizando la lengua por él hasta alcanzar el lóbulo de su oreja.
Las manos de Tanya desabrocharon lentamente la camisa de Edward hasta quitársela deslizándola por los fuertes hombros.
Edward bajó las manos para apretar sus redondos glúteos apretándola contra él. Con sus dedos fue subiendo la falda del vestido hasta dejarla por encima de la cintura.
Giró sin soltar a la chica empujándola hasta recostarla contra la pared de la entrada, sin dejar de besar y mordisquear su cuello.
Tanya levantó las piernas enredándolas en la estrecha cintura masculina. Manteniéndola recostada contra la pared, bajó los tirantes del vestido hasta dejar libres los pechos bajo el sujetador de encaje. Bajó la copa derecha y el firme seno se irguió frente a él. Lo masajeó entre los dedos sintiendo el oscuro pezón erguirse firmemente contra la palma de la mano. Bajó la boca hasta él y lo succionó con avidez.
Tanya gemía bajo su asedio restregando indolente su centro contra la cremallera de los vaqueros oscuros de Edward.
Los dedos femeninos se enredaban en los cobrizos cabellos sosteniéndole firmemente apretado contra su pecho.
Edward bajó la mano y desabrochó sus pantalones, bajándolos lo suficiente para liberar su erección. Hizo a un lado las braguitas húmedas y sin más preámbulo la penetró de una firme estocada.
- Oh, Edward... – gemía la chica contra él – Estoy muy caliente... – gruñó
- Venga, Tan, córrete para mí
- Dame duro... – rogó cabalgándolo impaciente
Edward bajó sus brazos para enganchar las piernas de Tanya, pasándolos por detrás de sus rodillas. Le alzó más las piernas sosteniéndola presionada contra la pared. La embistió con dureza hasta sentirla tensarse alrededor de su miembro.
Tanya gritó empujándolo hacia ella con los tacones sobre los glúteos prietos. Se separó un instante para continuar embistiéndola con necesidad hasta que el clímax lo alcanzó derramándose en su interior.
- Te quedarás esta noche? – pidió la rubia cuando Edward salió de su interior sosteniéndola para estabilizarla
- No puedo, cariño. Quedé con Bella que pasaría por su casa. – dijo acomodando sus pantalones
- De tu ex? – preguntó extrañada
- Sí. Nessie no estará en casa y queríamos hablar sobre las vacaciones de verano de Nessie. Es imposible hacerlo cuando ella está presente.
- Qué planes tienes para las vacaciones? – ronroneó la chica acariciando su miembro por encima de la cremallera de sus vaqueros
- No lo sé – dijo haciéndose el interesante acercando su pelvis al suave monte de ella – Quiero ver qué planea hacer Bella, pero pensé que podríamos ir a la playa, no sé, quizás Hawai o tal vez el Caribe. Te gustaría acompañarnos?
- Pensé que nunca lo pedirías – sonrió ella bajando la cremallera que Edward acababa de cerrar
- Debo irme, cariño – sonrió él cogiéndole la mano para detenerla
- Sólo déjame despedirme – dijo seductora y bajó poniéndose de rodillas frente al miembro que empezaba a erguirse bajo el asedio de los dedos de la chica
Edward suspiró apoyando las manos sobre la pared mientras Tanya soplaba sobre la dura erección.
- Quieres follar mi boca, Edward? – preguntó suavemente
- Joder... vaya si quiero hacerlo...
- Entonces, hazlo
Bajó una mano para acunar la nuca de la chica que sostenía con ambas manos el pene enhiesto. Empujó las caderas hacia delante hasta rozar los labios femeninos. Tanya abrió la boca permitiéndole deslizarse en su interior.
Su lengua acariciaba la parte de abajo del pene mientras él respiraba erráticamente.
- Espera un segundo... – rogó – Sólo un segundo...
Tanya abrió más la boca relajando la garganta para tomarlo más profundo en su interior. Edward comenzó su vaivén entrando y saliendo rítmicamente, mientras ella le succionaba con fuerza.
Bajó una de sus manos hasta alcanzar la bolsa de sus testículos y la apretó masajeándola mientras Edward gruñía. Le dio un leve tirón al saco y acabó con el poco autocontrol que aún le quedaba a él.
Apretando la cabeza de la mujer contra él, embistió con fuerza hasta explotar en su boca, golpeando el fondo de su garganta con su caliente chorro.
Apoyó la frente en la pared intentando encontrar el oxígeno suficiente para respirar.
Tanya se levantó y le arregló los pantalones.
- Piensa en mí cuando estés con tu ex – susurró en su oído antes de darle un suave beso en la mejilla
- Lo haré – prometió aunque sabía lo difícil que le resultaba, cuando estaba con Bella, pensar en nadie que no fuera ella misma.
Bella vestía la enorme camiseta de la universidad de Columbia que Edward le había regalado trece años antes cuando había vuelto de Nueva York.
Era vieja, estaba desgastada, estirada y con agujeros, pero Bella la amaba y dormía con ella bastante más a menudo de lo que debería.
El cuello estaba cedido y dejaba completamente expuesto el hombro derecho.
La camiseta era lo suficientemente larga como para cubrir completamente el pantalón corto y deshilachado que llevaba debajo.
Descalza, con unos calcetines gruesos y el cabello en una coleta alta, parecía una estudiante universitaria y Edward no pudo evitar excitarse al verla.
- Hola – la saludó inclinándose para besar su mejilla
- No te esperaba tan pronto – dijo confundida – Iré a vestirme
- No hace falta – la detuvo – Por mí está bien.
Lo observó dudosa y asintió.
- Café?
- Sí, por favor
Se sentaron frente a la isla de la cocina con un café cada uno. Bella trajo un calendario que puso sobre la mesa.
- Ya tienes algo planeado? – preguntó Edward intentando desviar la mirada del hombro desnudo de Bella y fijándola en el calendario.
- En realidad, no. Jacob y yo hemos estado hablando de las vacaciones pero no hemos decidido nada aún, ya que no sabía qué días te vendrían bien a ti y qué planes tienes
- Iréis de vacaciones con Jacob? – preguntó dándole un sorbo a su café
- Sí – suspiró Bella – Tal vez, pasar un tiempo distendido con Jacob, ayude a Nessie a llevarse mejor con él
- Aún no lo acepta?
- No. No sé qué has hecho tú que yo no, pero está fascinada con Tanya mientras a Jake lo detesta.
Edward rió.
- No va a gustarte lo que voy a decir, pero Jacob es demasiado serio y formal para Nessie. Ella cree que es aburrido.
- Ella te dijo eso?
- Sí.
- No puedo cambiar eso en Jacob. – se lamentó con tristeza
- Otra vez vas a odiarme por lo que voy a decirte, pero...
- Lo dirás igual – le interrumpió con una sonrisa
- Lo diré igual – sonrió él a su vez – No crees que también podrías pedirle a él un poco de flexibilidad? Podría empezar por dejar de llamarla Vanessa. Ella lo odia.
- Ya lo sé. Pero Jacob es así, qué quieres que haga? Lo he intentado, pero...
- Ya, pero él es un adulto y ella una niña.
- Jacob no cree que debamos hacer todo lo que Nessie quiera, se niega a dejarse manipular por una niña.
- Pues entonces que se fastidie. No debería ser tan intransigente. A terco, no creo que le pueda ganar a una adolescente.
- No lo subestimes – rió ella – Bien, tú qué planes tienes para las vacaciones? - dijo cambiando de tema
- Había pensado en Hawai. Unos días de playa y descanso.
- Ok, cuándo te irías?
- La tercera semana de julio? – aventuró – El viaje a París es la primera quincena de agosto
- De acuerdo, entonces nosotros buscaremos algo para la primera semana de julio
Siguieron hablando de sus planes durante un rato hasta que Edward decidió comentar lo sucedido en la fiesta de los gemelos.
- Tanya me dijo que te acercaste a ella cuando viste que estaba sola, hoy.
Bella se sonrojó confundida.
- No es que haya querido abordarla o algo así – intentó disculparse
- Oh, no – se corrigió él – No es lo que quería dar a entender. Me dijo que te portaste muy agradable con ella.
- La vi sola allí, sin conocer a nadie, pensé que podía sentirse incómoda.
- No me di cuenta. Te lo agradezco.
Bella reflexionó sobre las palabras de Jacob.
- En realidad, me preocupó algo que me dijo Jacob.
- Sobre Tanya? – indagó intrigado
- Sí y no. Sobre Tanya, sobre él mismo y sobre nosotros.
- Qué te dijo?
- Jacob piensa que la relación que yo sigo manteniendo con tu familia está fuera de lugar.
- Explícate. - inquirió molesto
- Sí. Él dice que nuestras familias nos siguen tratando como si tú y yo aún fuéramos pareja.
- Qué va! Tonterías! - le discutió fijando la mirada en los armarios rojos detrás de ella
- No, Edward, si lo piensas bien, tiene sentido. - dijo intentando llamar su atención
- No lo creo.
- Sí. Jacob no se sintió muy cómodo hablando con mi padre y el tuyo. Igual que Tanya debió sentirse incómoda al verte a ti tan implicado con mis padres. De la misma forma que yo ya no soy cuñada de tu hermana, Embry y Quil no son mis sobrinos, pero yo los continúo tratando como tales y todos me tratan a mí como si fuese su tía.
- Eres su tía – discutió
- No, Edward. Cuando tú te cases con Tanya, ella será la tía de los gemelos.
- Hey, eso de casarme con Tanya es un poco repentino.
- Bueno, es igual, con Tanya o con quien sea.
- No sé, Bells. Mis padres te quieren como si fueras una hija más. Lo mismo que siento yo por tus padres. No creo que eso tenga por qué cambiar.
- Ya. Lo sé. Pero no sé, si eso va afectar a nuestras parejas...
- Pues lo siento. Si Black no puede con eso, que lo zurzan. Yo no dejaré mi relación con tus padres porque él se sienta incómodo. Llevo demasiados años cerca de ellos. Son los abuelos de mi hija. Tampoco pienso pedirle a mi familia que se aleje de ti, después de ser familia durante quince años. Es ridículo. – declaró firmemente
- Lo sé. No lo harás por Jake. Pero, y si Tanya se sintiese incómoda? Si ella te lo pidiera?
- Tanya no me lo pedirá. Ella sabe cómo son las cosas.
- Cómo son las cosas, Edward? – cuestionó
- Tú eres mi ex mujer y la madre de mi hija. Mi familia te adora y tú a ellos. Ya está. Es así de simple.
- Y si te casaras con Tanya – especuló – Sus padres y hermanos se unirían a la familia también. No sería raro?
- Pues no me importa. Los Cullen somos raros. No lograrás que cambie de opinión.
- Sabes por qué Tanya estaba sola hoy? Porque tú estabas con la familia de tu ex. Porque tu hermana y tu mejor amigo, las personas más cercanas a ti, son íntimas de tu ex. Porque tus sobrinos, llaman tía a tu ex.
- Pues así está la situación – espetó levantándose y dirigiéndose a la puerta – y al que no le guste, que se fastidie
- Edward...
- Ya basta. Te haré saber si necesitase cambiar la fecha de vacaciones pero en principio buscaré organizar algo para la tercera semana de julio.
- Edward, no te vayas así
- Adiós, Bella, no quiero continuar esta conversación – declaró cerrando la puerta tras de sí al salir.
NOTA:
A mis fieles seguidores/as:
Como habéis visto este fic es bastante diferente de todos los que he escrito hasta ahora. Básicamente por que Ed y Be están separados bastante tiempo y por lo tanto no tenemos los momentos que todos esperamos siempre de poder leer, que son esos momentos de ellos juntos. Pero en realidad es más o menos lo que siempre quise escribir en este fic, ambos separados, haciendo sus vidas por separado para finalmente poder estar juntos sin dudas, sin tener que preguntarse si podrían estar juntos definitivamente o no, ya que es complicado después de haber vivido una separación, poder decir, ahora estamos seguros de que va a funcionar.
Aunque estoy segura que el fic finalmente va a quedar bueno (aunque no por eso creo que vaya a gustarle a todo el mundo, eso está claro) veo que todos nos estamos poniendo ansiosos, y lo entiendo (yo no estoy ansiosa porque sé lo que hay en los siguientes capis, y vosotras no). Por esa razón voy a empezar a publicar a diario para que me deis una oportunidad, a mí y al fic.
Pero como voy a estar unos días fuera, de vacaciones, y voy a intentar subir desde el móvil (celular), os pido disculpas y un poquito de paciencia si algún día no puedo subir o si subo un capi más tarde de lo habitual.
Sé que todos queremos momentos Edward-Bella, yo también, pero ahora se vienen unos capis donde los personajes secundarios (leáse Jacob-Tanya) van a hacer de las suyas, para ayudar a nuestros protagonistas a decidirse a mandarlos a paseo.
Ahora sí, un nuevo capítulo. Disfrutarlo!
Aquí el adelanto de lo que se viene:
Bella se volteó quedando de cara a él.
- Nunca has hecho el amor en algún sitio o alguna situación diferente?
- Soy clásico – informó él con seriedad mientras se recostaba sobre su espalda para quedar mirando el techo – No me gustan las cosas raras.
- Nada es raro en el sexo – sentenció ella a la vez que llevaba la mano al miembro masculino que reposaba contra el muslo de Jacob
- Y me imagino que eso te lo enseñó el semental de tu marido – dijo él con sarcasmo
- No voy a hablar contigo de mi vida sexual con Edward.
Yo dejo un adelanto, vosotros me dejáis un review. Trato?
Besitos!
