Hola Amores! Sé que he estado perdida pero los estudios me tienen muy ocupada jejeje,,,espero poder estar actualizando más constantemente.

Gracias a cali y Vi38 por dejar comentarios en el capitulo pasados, besos. Y gracias a todos lo que siguen la historia.


Traidores

P.O.V Hermione Granger

Harry desconfía de Draco, y no le culpo al hacerlo, realmente el rubio había sido uno de los más leales seguidores de Lord Voldemort. Claro, aquello era el pasado, y eso Harry no lo entiende, pero sé que intentará comprenderlo por mi. Atravesé el pasillo, me detuve a mirar el baño, por si el rubio se había metido allí, pero no estaba. Seguramente había seguido hacía mi cuarto, como si fuese su casa...debo admitir que la idea de que mi casa sea su casa no me desagrada en lo más mínimo.

Una sonrisa se reflejó en mi rostro ante el pensamiento de Draco y yo como pareja formal. El solo imaginarlo conseguía que muchas mariposas revolotearan extrañamente en mi estómago. Tome un largo suspiro y abrí la puerta de mi cuarto, Draco estaba sentando en mi casa, tenía entre sus manos algo, pero tan pronto atravesé la puerta se movió y lo escondió. Arrugue el gesto, pero decidí pasar por alto aquella extraña actitud.

-Ya puedes venir.- le dije, él se puso en pie, camino hacia mí con una sonrisa, de esas que sacan suspiros, y me sujeto de la cintura repentinamente. Me puse nerviosa; para que negarlo, Harry estaba allí en mi sala esperándonos y él estaba actuando como si estuviésemos solos. Un escalofrío no tardó en recorrerme desde donde él puso sus manos hasta sacudir todo mi cuerpo.

- También desearía que tú y yo nos fundiéramos hasta ser uno.- me dijo el rubio con una sonrisa coqueta, rodé los ojos, esto no podía ocurrirme a mi. Había estado leyendo mi diario, era una de las cosas más vergonzosas que podrían ocurrirme; y peor aún al pensar que Draco salía a relucir en la mayoría de las páginas.

- Harry está abajo, debemos bajar.- le dije ignorando su comentario, sonrió, sonrió triunfante y su agarre se hizo más firme en mi cintura. ¿Y si enloquezco por un instante? ¡No! ¡Debo concentrarme!

- También en mi pecho arde una llama intensa que me hace desearte.- insistió Draco, recordándome aquellas líneas que había escrito mientras pensaba en el rubio, incluso se las había dedicado. No sabía si sentir vergüenza o emoción ante sus palabras. ¡No debería ser tan intensa al escribir en la soledad de mi habitación! Decidí que simplemente actuaría locamente, al final, Harry está en la sala, no creo que se atreva a venir a mi cuarto.

- Cada vez que le veo siento un deseo incontenible de besarle...y que cada beso le haga recordar lo vivido sin necesidad de que yo hable.- susurre, completando la línea de pensamiento de mi diario, antes de atrapar con intensidad sus labios. Draco respondió con fuerza, retrocedí algunos pasos sin separarme del rubio hasta que mi espalda toca la madera de la puerta.

¿Y ahora cómo salgo de esta? Me cuestione mientras respondía sus besos, con la misma intensidad que yo misma había provocado. Él no parecía preocupado, más bien se limitaba a mover sus labios sobre los míos y sujetar mi cintura. ¡Necesito un poco de auto control en este instante! ¿Por que le bese? No había sido mi acción más inteligente.

- Yo no me había imaginado una boda contigo...pero...luego de leer como quieres que sea: incluso a mí se me antoja ser tu marido.- me susurró el rubio entre besos, suspiré, quizás en un tono un tanto elevado y me agarre de su cuello.

- ¿Lo leíste todo?- cuestione pensando en cómo terminar lo que había iniciado.

- Me faltaron cuatro páginas ...- susurró él sonriendo, pero sus labios seguían con su insaciable trabajo.

- Draco...Harry está abajo.- susurre, él mordió mi labio inferior consiguiendo volverme a descontrolar. ¿Que pretendía? ¡Harry se daría cuenta de que algo ocurría aca arriba si no avanzaba en bajar!

-Harry está en la sala...tú y yo, en el cuarto.- comentó Draco entre besos. Coloque mis manos en su pecho y ejerciendo el auto control que me quedaba le aleje levemente, él no soltó su agarre de mi cintura, pero se alejo de míos labios.

- Esto es importante, entraremos al departamento está noche, Harry nos ayudará.- le dije, él mojo sus labios, e intente ignorar sus acciones. ¡Basta! ¡Me hacía sentir como una adolescente de Hogwarts con las hormonas revueltas! ¡Y me hacía actuar locamente! ¡Soy una mujer responsable y cabal!

- Perfecto. ¿Por qué no lo despides para quedarnos aquí solos tú y yo?- me preguntó volviendo a atraerme hacía si. Volví a alejarle, lo amaba lo suficiente como para desear que lo nuestro fuesen más que besos.

- Bajaremos ambos y vamos a organizar lo que haremos.- le advertí, rodó los ojos y atrapó mis labios. ¡Y que beso! Las piernas me temblaron ante la intensidad del mismo, y yo que pensaba que ya había experimentado junto al rubio todo tipo de besos. Le sujete de las solapas de la camisa con firmeza, pero él se alejó dejándome deseosa de más, una sonrisa victoriosa asomó en sus labios.

-Vamos con Harry.- sentenció sin esconder que lo había hecho con toda intención. Tome un gran suspiro y abri la puerta, haciéndome aún lado para que Draco pasase. El rubio estaba a medio pasar cuando volvió a girar el rostro, atrapó mis labios una vez más y siguió caminando. Cerré la puerta al salir y me recline de ella un momento, mordí mi labio inferior recordando el sabor de aquellos labios y luego trace el mismo camino que el rubio.

Cuando aparecí en la sala Harry me miró con los ojos a medio salir, le miré, pero luego baje la vista y me ubique a su lado. Aquella mirada esmeralda gritaba que sabía lo que había ocurrido, pero solo deseaba pasarla por alto. ¡Todavía me sentía acalorada, quizás debería ir a darme una ducha antes de comenzar a organizar nuestro plan para entrar al departamento! Levante mi mirada y me encontré con los penetrantes ojos de Draco, todo esto, lo hacía por el...y aunque todavía tenga ciertas dudas acerca del ministerio y de los desaparecidos...confío en Malfoy.

Pasamos algunas horas hablando, en un inicio Draco no comentaba mucho, y cuando hablaba, Harry le miraba de manera desconfiada. Al paso de un tiempo, parecían comenzar a comprenderse, incluso Draco le comentó lo que vio en el callejón Digan. A mitad de conversación Draco insistió en que llamaría a Parkinson; Harry no parecía convencido, yo tampoco lo estaba, pero decidimos darle la oportunidad. La pelinegra llego un rato más tarde, primero permaneció de pie junto a Draco y luego pasado el momento incomodo tomó asiento.

Teníamos todo fríamente calculado, a eso de las doce y media salimos hacía el departamento. Yo caminaba junto a Harry mientras Draco y Pansy estaban algunos pasos por detrás. Minpelinegro se veía nervioso, incluso le vi voltear en todas direcciones mientras nos acercábamos. Estábamos a medio camino cuando, en la acera opuesta vimos sentado a Ron. ¿Qué hacía allí a esas horas?

- Maldición, lo olvide.- le escuche murmurar a Parkinson, me giré a mirarle, Draco también le miraba.

- ¿Has dicho algo?- cuestione.

-No, nada.- susurró, su mirada huía de la mía.

- Alguien tiene que distraer a Ronald.- susurró Harry mirando hacía donde se encontraba el pelirrojo.

- Yo lo haré.- se ofreció Parkinson con rapidez, la mire arrugando el gesto ¿Era normal aquella actitud? Terminarían matándose esos dos, no sería para nada cabal enviar a la enemiga de mi mejor amigo a distraerle.

-No creo que sea hora de una discusión.- comencé a decir.

-Lo hare y punto sabelotodo.- sentenció Parkinson echando a andar hacía Ron, me mordí el labio para no contestar el insulto y cerré los ojos antes de girarme para seguirla con la mirada. Escuche una risita, probablemente era Draco, pero decidí que no conseguirían hacerme enojar. ¡No estamos en Hogwarts! ¡Esto no es un juego!

- ¿Crees que funcione? - me pregunto Harry.

-Lo dudo.- susurre todavía escondidos en el callejón. Desde allí, teníamos una vista perfecta de los movimientos de Parkinson. La pelinegra se acercó a Ronald, con lentitud, mirando a todos lados nerviosamente, me sorprendí cuando al verle, Ron se puso rápidamente de pie y sonrío. ¿Le había sonreído? Vaya, vaya, alguien está ocultándonos algunas cosas.

- ¿Le acaba de sonreír?- me pregunto Harry en un susurro.

-Claro que lo ha hecho, es el encanto Parkinson.- comentó Draco, gire el rostro para mirarle y levante una ceja. ¿Encanto Parkinson? ¿También a él le encantaría la morena?

- Encanto Parkinson.- comente rodando los ojos y dejando de mirar a Draco.

- Anden...Se lo ha llevado...es nuestra oportunidad.- susurró Harry mientras Ron y Parkinson caminaban hacia el lado contrario a nosotros. Las calles estaban desapercibidas y una niebla fría azotaba las mismas. Mediados de noviembre se dejaba sentir con bastante intensidad.

- Lindas piernas mi sabelotodo.- susurró Draco cuando pasó por mi lado adelantándose. Harry me miro con los ojos muy abiertos y yo me puse del color del cabello de Ron. ¡Moría de vergüenza con mi amigo pelinegro!

- Haré como que no lo escuche.- comentó Harry mientras avanzábamos, llegamos a la zona baja del departamento. No parecía haber nadie, se suponía que debía haber un celador.

- ¿No te parece sospechoso?- cuestionó Harry a mi lado.

-Muy sospechoso.- susurró Draco dos pasos adelante.

- Quizás no debamos subir todos...- comente mientras con un movimiento de su varita Draco abría la puerta que conducía a las escaleras.

- Subiré yo ¿Vale?- cuestione caminando hacía la puerta.

-Iremos todos...es más seguro.- me dijo Harry sujetándome del brazo, asentí. Draco estaba adelante, con la puerta abierta y la mirada perdida en las escaleras.

- ¿Ocurre algo Malfoy?- le preguntó Harry cuando nos acercamos.

- Ese olor...me parece familiar.- comentó

-¿Que olor?- cuestionó el pelinegro.

- Olvídenle, son cosas mías.- susurró él antes de que Harry comenzara a subir las escaleras. Draco subió tras él y yo les seguí, estaba subiendo cuando, por esas casualidades mis ojos fueron a parar en el pantalón del rubio. Aparte la mirada ligeramente sonrojada, y apresure el paso para adelantarme, pero decidí desquitarme el sonrojo que me había provocado anteriormente.

-Bonito trasero, rubio.- le dije alcanzándole. Me miro, no había sorpresa en su rostro, solo una sonrisa pícara que me dejó saber que no había conseguido mi comedido.

- ¿Pendiente a mi trasero en medio de una misión tan peligrosa? Debería sentirme acosado.- me dijo el desteñido lanzándome una guiñada.

- ¿Podrían dejar de decir esas cosas? Estoy aquí.- nos dijo Harry en un susurro mientras abría la puerta que nos llevaría dentro de la planta alta del departamento. Allí donde estaba la oficina de expedientes.

- No he sido yo, Potter. Tu mejor amiga tiene las hormonas revolucionadas.- se burló Draco mientras me lanzaba una guiñada.

- Shhh...hay gente aquí...- susurró Harry mientras cerraba nuevamente la puerta que había comenzado a abrir.

- Ahi está otra vez...ese olor...- susurró Draco, estaba junto a mi, por eso le había oído ya que su voz había sido casi un susurro que fácilmente podría haber sido pasado por alto.

- Creo que es un celador...- susurró Harry.

-Dementores...- susurró Draco, me giré a mirarle confundida.

- ¿Dementores?- cuestione, Harry se giró al escuchar la mención de aquellas cosas.

- Ese olor, son dementores...están cerca...- nos advirtió Draco.

-Está bien, no nos harán nada. - dijo Harry restándole importancia.

- Hay que darnos prisa.- sentenció Draco y extendió la mano para abrir la puerta, Harry le interceptó en el proceso.

- Hay celadores, debemos tener cuidado.- le advirtió el pelinegro, Draco asintió.

- Yo iré adelante.- les advertí pasando entre medio de ellos y saliendo de la escalera. Era un pasillo largo con varios pasillos. Había estado aquí una o dos veces.

- Con cuidado.- me advirtió Harry sujetando mi brazo. Escuchamos un ruido a nuestra espalda y nos giramos con varitas en mano. Cubrí mis labios sorprendida al ver a Ron y Pansy aparecer.

- Lo siento, pero habían mortifagos abajo...no tuve más opción que decirle lo que ocurría.- me dijo Pansy.

-¿Abajo dónde?- cuestionó Harry.

- Rodeando el edificio.- nos dijo Ronald.

- Démonos prisa.- sentencie adelantando los pasos.

- Cuidado, por acá.- me detuvo Draco, sentí su mano fría tirar de mi y hacer que doblara en un pasillo, él quinqué de un celador se asomó mientras nos apresurábamos a tomar el pasillo contrario.

- Oigan sigo sin comprender que está ocurriendo.- comentó Ronald mientras apresurábamos el paso, otro celador nos salió al encuentro, pero giramos en un pasillo antes de que pudiese vernos. ¡Esto era un laberinto! ¡Incluso se sentía como si fuésemos unos criminales!

- Te lo explicaremos luego.- susurró Harry.

- Es allá adelante.- susurre mientras apresuraba el paso.

- Ven Harry, ustedes esperen aquí; nadie haga nada que llame la atención.- les advertí mientras Harry y yo abríamos la puerta que nos llevaría al cuarto de los expedientes.

- Si nos atrapan estamos muertos.- comentó Harry mientras comenzábamos a abrir el cajón indicado. Yo alumbraba a Harry con un lumus mientras mi amigo contrarrestaba el hechizo que tenía el cajón que resguardaba los expedientes.

- Date prisa.- le apresure mientras miraba hacía la puerta.

-Ya esta.- susurró echándose a un lado, comencé a rebuscar hasta hallar el nombre del hombre y meter el expediente en mi cartera.

-Espero que esto valga la pena.- comentó Harry.

- Espero lo mismo.- susurre, la repentina apertura de la puerta nos sobre salto.

- Hay que salir de aquí.- nos dijo Ronald asustado.

- Vamos...- sentencie, al salir busque a los dos ex Slytherins con la mirada, pero no los halle.

- ¿Dónde están Parkinson y Malfoy?- cuestionó Harry.

- Un celador nos vio y salió corriendo, fueron tras él.- nos dijo Ronald.

- ¿Y por qué no nos dijiste antes?- cuestione completamente exasperada.

- Dijeron que no dijera nada.- nos dijo Ron.

- ¿Desde cuándo les haces caso?- cuestionó Harry.

- Oigan ni siquiera sé que está ocurriendo. Ellos dijeron que saliéramos de aquí con el expediente, que nos verán en el departamento de Hermione.- nos dijo Ronald

- Tengan, adelántense a mi apartamento con el expediente.- les dije tendiéndoles mi cartera.

- No te dejaremos.- me dijo Harry sujetando mi brazo.

- No me iré de aquí sin Draco.- le advertí a Harry, él suspiro exasperado, Ronald me miro con el ceño apretado.

-Entonces busquemos al rubio.- me dijo Harry echando a andar.

- ¿Acabas de llamarle Draco a Malfoy?- me cuestiono Ronald.

-Si, eso he hecho.- le dije siguiendo a Harry.

- ¡Que rayos ocurre!- le escuche sisear al pelirrojo antes de seguirnos.

- ¡Desmayo!- escuchamos gritar a Parkinson. ¿Qué locura habían hecho? Nos apresuramos hasta el final del pasillo encontrando a cuatro celadores en el suelo, a Parkinson señalando con su varita a un hombre que recién caía desmayado y a Draco de rodillas en una esquina.

- ¿Qué parte de pasar desapercibidos no entendieron?- cuestione enfadada, Parkinson se giró sobresaltada y me apunto con su varita, está quedo a la altura de mi rostro, pero pronto la hubo bajado.

- Sabían que entraríamos. Hay que salir de aquí.- nos dijo Draco poniéndose en pie.

- ¿Qué quieres decir con que sabían?- cuestionó Harry.

- Que les estábamos esperando.- una voz a nuestras espaldas nos sobre salto. Nos giramos sorprendidos, nos encontramos con aquel hombre. Era el del expediente, él viejo de cabello blanco y mirada tenebrosa.

- Mantente lejos...- le advirtió Draco señalándole con su varita.

-Joven Malfoy.- dijo el hombre sacando su varita.

- ¿Dónde está Astoria? Sé que fuiste tú quien nos atacó.- le dijo Draco dando un paso más cerca. El hombre lo miro arrugando el gesto.

-Hay que irnos, si él está aquí, los demás del departamento deben estar por llegar.- me susurró Harry a mi costado.

- Tendremos que huir.- susurró Ronald tras de mi.

- Nos considerarán traidores.- susurre, más a mí misma que a los demás. Habíamos caído redondos en la trampa, habían colocado el queso, y como ratones, habíamos caído.

- Pensaba que la joven Greengrass no te importaba. Quizás estaría aquí si no la hubieses rechazado.- comentó el viejo.

- Usted no sabe nada.- le acusó Draco blandiendo su varita, el pulso no le temblaba, y la seriedad de su rostro me permitía pensar que no le sería muy difícil proferir un hechizo contra el hombre que se hallaba delante del.

-Draco...- susurró Parkinson nerviosamente.

- Usted y todos los mortifagos traidores de la sangre deberían estar en Azkaban.- le dijo el hombre mirándole con desprecio.

-Te lo diré una vez más...- comenzó a decir Draco, escuchamos movimiento. Debíamos desaparecernos ahora, o nos atraparían. Sabiendo esto lance una mirada hacía Harry, el pelinegro comprendió lo que quise decirle porque tiro del brazo de Parkinson dispuesto a desaparecerse con ella y Ronald.

Di unos pasos hacía adelante y sujete el brazo de Draco mientras levantaba mi varita. El hombre delante de nosostros me miro, en un inicio le tembló el pulso, pero mantuvo su varita asida. Probablemente, pensaba que le atacaría para ayudar a Draco, pero no era esa mi intención.

- Aléjate Hermione, esto es entre él y yo.- me advirtió Draco sin mirarme.

-Será otro día...- susurre moviendo mi varita para desaparecernos. No hubo tiempo para que ninguno de los dos reaccionará, aparecimos en medio de un bosque el cual conocía perfectamente. Allí habíamos estado Ronald, Harry y yo durante todos aquellos meses en los cuales investigamos sobre los horocruxes.

- ¿Por qué hiciste eso?- me pregunto Draco cuando se recupero de vértigo.

- Los demás representantes del departamento estaban por llegar...no escucharían motivos.- le dije a Draco.

-Podrían haber dicho que ese hombre es un traidor y un engañador.- me dijo Draco

- No nos hubiesen creido, Draco. Entramos a robar al departamento, nos considerarán unos traidores.- le dije al rubio rodando los ojos. Sentí movimiento a nuestra espalda y vi aparecer a los chicos.

- ¿Qué sabes tú de la desaparición de Astoria?- cuestionó Harry apuntando a Draco con su varita. Mi rubio se mantuvo sin expresión alguna, le vi apretar su varita y no dude en sujetar la mía; si tenía que lanzarle un desmayo a ambos no dudaría en hacerlo.

- Lo mismo que tú, Potter. Que está desaparecida.- le dijo Draco, sabía algo más, pero no confiaba lo suficiente en mi amigo para contárselo.

- ¡Estabas con ella cuando desaparecio! ¿Cierto? ¿Por qué el mencionó que es tu culpa? ¿Por qué estabas con ella?- insistió Harry sin bajar su varita, aquella actitud de desconfianza no haría que Draco coperara.

- No es tu asunto, Potter. Eso era entre Astoria y yo. Nadie más necesita enterrarse.- sentenció Draco dándole la espalda. ¿Astoria y yo? ¿Acababa de decir Astoria y yo?

- ¡Rayos! ¿Podrías cooperar, Malfoy?- insistió Harry.

- No, eso no es algo que les incumba a ustedes.- sentenció sin mirarnos.

- ¡Estamos en este lío juntos! ¡Deberías cooperar!- le gritó Harry.

-No hablara si le presionas, dale su espacio.- interrumpió Pansy, la morena estaba algunos pasos por detrás.

- ¡Vale! ¡Iré a por leña para encender un fuego!- sentenció Harry.

- Te acompañó.- susurró Ronald, Pansy no dijo nada, pero escuche sus pasos alejándose. Yo me quedé allí, mirando al rubio que me daba la espalda. Mordí mi labio inferior, temerosa de que también conmigo se enfadara. Extendí mi mano y la coloque sobre el hombro de Draco, no rechazó el tacto así que, más confiada, me pare junto a él y recline de su hombro mi cabeza. Él seguía inerte, como sin vida, pero no me rechazaba.

- ¿Tampoco en mi confías?- cuestione. No hubo respuesta. Era como volver a estar delante de la roca llamada Draco Malfoy.

-Draco...- le llame, sin respuesta, seguía con la vista fija en los árboles, la luz de la luna era la única que nos permitía ver.

- Malfoy...- intente nuevamente, el hecho de sentirme ignorada comenzaba a encender la llama Griffindor en mi pecho. Cuando se trata de nosotros, siempre soy yo la que debe mostrarse como un ser vivo mientras él se muestran como un cadaver.

- ¿Podrías responder?- cuestione enojada, levantando la voz y alejándome para que hubiese un espacio entre ambos.

- ¿No vas a hablarme?- cuestione enojada, mientras me cruzaba de brazos. Él giro el rostro, me miro, sus penetrantes ojos dieron de lleno con los míos, pero luego volvio a mirar hacía adelante.

-Entonces también me iré a buscar leña.- sentencie enojada, le di la espalda y estaba por dar un paso cuando me sujeto del brazo. Cerré los ojos ante el tacto frío, sentía que salía vapor de mi cuerpo.

- Te contare luego. ¿Te parece?- me pregunto, todavía seguía dándole la espalda, mordí mi labio y suspiré.

- ¿Confías en mi?- volví a preguntar, silencio de su parte, me giré a mirarle. Sus ojos estaban fijos en mi, él dio un paso adelante dispuesto a atrapar mis labios, pero evadí su beso. ¡Esto no se trataba únicamente de que me besara!

- Te he hecho una pregunta.- le advertí, bajo la mirada y suspiro.

-Confió en ti...pero no estoy listo para contarte.- me dijo volviendo a levantar la mirada, vi en sus ojos que decía la verdad.

- No quería que me contaras...solo quería saber que confiabas en mí.- susurre acariciando su mejilla, él cerro los ojos. Di un paso cerca del, volvió a mirarme, pero no se atrevió a acercarse. Yo estaba esperando que lo hiciera...

- ¿Qué ocurre?- cuestione mirando sus labios.

- Evitaste mi beso hace un momento...no quiero hacer algo que no deseas...- susurró.

- Sabes que lo deseo, que te deseo...pero...más que desearte Draco...yo a ti te amo.- le dije, él bajo la mirada, no sé que significaba eso. Volví a levantar su rostro colocando mi mano en su mentón y él me miro a los ojos.

-No sé si te amo, amar es...algo tan profundo...- me respondió él.

-Borre tu memoria, Draco. No me molesta que todavía tengas dudas con respecto a tus sentimientos...me conformo con saber que sientes algo.- susurre acariciando su mejilla.

- Algo si siento.- susurró sujetándome de la cintura, di un pequeño salto sobresaltada.

- ¿Deseo loco y desenfrenado?- cuestione rodeándo su cuello con mis manos. Si, eso es lo que sentía el rubio...yo le gustaba, y eso era un primer paso.

- ¿Cómo lo has adivinado? Siento una pasión que recorre cada una de mis venas cuando te veo...- susurró él acercándome más, mi pecho comenzó a subir y a bajar con rapidez.

- Te amo y también te deseo con locura.- susurre.

- ¿Sabes cuál es el problema?- me preguntó el rubio sujetando con más firmeza mis caderas.

- ¿Cual?- interrogue mordiendo mi labio para evitar cualquier ruido.

-Que te respeto demasiado. Que no podría tocarte como quiero hasta que no esté seguro de que te amo...y hasta que no seas mi esposa.- me dijo él mirando mis labios con intensidad.

- Está mañana querías que nos quedáramos solos en mi apartamento, yo pensaba que querías...- comencé a hablar, él sonrió con picardía.

- Quería...pero era solo por la intensidad con la que me besaste...al final...jamás lo hubiese hecho.- me dijo depositando un beso en el borde de mis labios.

- Quizás no lo sabes, pero nosotros ya...- comencé a decir ligeramente sonrojada. Las palabras se atascaron en mi garganta.

- ¿Nosotros que?- me preguntó confundido, sentía que moría de la vergüenza. ¿Por qué borre su memoria? ¡Una de mis peores decisiones!

-Nosotros ya...pues...ya hemos... ¡Argh no puedo decirlo, siento que muero de vergüenza!- sentencie.

- ¿Te refieres a eso?- cuestionó él sonriendo.

- Pues si...ya...pues ya.- las palabras se me trababan.

- ¿Y? Entonces la próxima vez que pase...será cuando seas mi esposa.- me dijo, sentí que me sonrojaba ante el solo pensamiento.

- ¿Tendré que esperar hasta casarnos?- cuestione roja.

- Tendrás...tradición Malfoy. Realmente siento que era un escuincle muy tonto si puse mis manos sobre ti sin habernos casado.- me dijo acercándome más, el recuerdo de aquella noche me hizo sonrojar más.

- Fue mi culpa en realidad.- susurre nerviosa.

- Creo que eso tiene más sentido...eres muy intensa.- me dijo burlón.

- En realidad fue tu culpa en un inicio.- le acuse acercándome más hacía su rostro.

- ¿Mi culpa? Algo me dice que tú iniciaste todo.- me dijo Draco, estábamos tan cerca que su aliento golpeaba el mío.

- ¿Cómo negarlo? Las hormonas me controlaban.- intente excusarme.

- ¿Cómo está mañana?- cuestionó Draco.

- Tú enciendes la llama y luego pretendes que el bosque no se incendie.- le dije mirando fijamente sus labios.

- No puedo evitarlo.- susurró él antes de atrapar mis labios. Cerré los ojos, envuelta en aquel sabor a chocolate que me enloquecía. Deseaba conservar la cordura, era muy complicado cuando sus labios se movían sobre los míos con tal eficiencia. Atrape su labio inferior con dulzura y él sonrió. ¡Que beso! ¿Cómo pretendía que las hormonas no me controlarán?

- Por ahí vienen tus amigos.- me dijo en un susurro, suspiré.

- ¿Ahora te importa?- cuestione.

- Si, porque la comadreja me arrancará la cabeza si te ve besándome de esa manera.- me dijo Draco, abrí mis ojos encontrándome con aquella mirada grisácea que me estudiaba.

- ¿Besándote de qué manera?- cuestione mordiendo mi labio.

- ¿Donde está la Hermione Granger cuerda y cabal? La que en este momento estaría pensando en cómo reparar este desastre.- se burlo el rubio.

- La envíe a dormir un rato...mañana pienso despertarla.- le dije sonriendo.

- Que no duerma mucho.- me dijo él dándome un corto beso en los labios y alejándose rápidamente. Un ruido me hizo girarme, vi a los chicos caminando hacia acá. Volví a mirar a Draco, me estaba dando la espalda, mordí mi labio nuevamente...debería controlarme, el rubio despertaba en mi emociones que incluso a mí me escandalizaban.

- Tendremos que permanecer hoy aquí...mañana pensaremos en que hacer.- nos dijo Harry cuando llegaron, Parkinson y Ron venían algunos pasos más atrasado.

-Creo que tengo en mi cartera lo necesario.- comente buscando mi cartera. Y deseando que el sonrojo no siguiese en mis mejillas, porque me delataría.

"La vida es un suspiro, no tengas miedo a vivir así que deja de aguantar la respiración"

R.H Perez


¿Que les ha parecido? ¿Comentarios? ¿Como resolverán todo ahora que serán considerados traidores? ¿Que habrá ocurrido con Draco y Astoria? ¿No creen que algo ocurre entre Ron y Pansy? ¿Qué hará Daphne cuando sepa lo que paso?

PD: Si te gusta la historia no olvides seguirla y dejar un comentario. Besos