Hola, bueno, es mi primer fics de VA y realmente espero poder hacerlo bien, aunque no estoy segura de como jeje. La historia es basada después del final de El último sacrificio así que espero que les guste. En está historia habrán muchas cosas nuevas y viejas, como drama, celos, amor, peligro y sobre todo (el elemento fundamental) sangre, es decir, es de vampiros, ¿no?

Aviso:

.: Vampire Academy :. - POV General

.: (nombre) :. - POV Personaje

~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Ritchelle Mead


~ Instinto de Sangre ~

Capítulo 14:

Firedark

.: Jill :.

La nieve era hermosa en invierno, sobre aquellos árboles que rodeaban el lago ahora congelado. Todo era hermoso y perfecto. Lissa y yo estábamos patinando sobre el hielo mientras los demás estaban jugando con la nieve. Estábamos a la espera de Abe que vendría por nosotros para llevarnos a Inglaterra en avión. Yo estaba emocionada aunque la nieve era grandiosa y difícil de dejar atrás.

Justo cuando estaba por intentar dar un salto vi a Abe acercarse a los guardianes. Traía unos lentes de sol puestos y una bufanda de color azul eléctrico. Sonreí levemente y le indique a Lissa para que fuéramos a él. Cuando llegamos nos dijo que subiéramos las maletas a avión porque ya era hora de irnos. Yo guarde todo mi equipaje y no deje nada, en todo caso Abe dijo que no íbamos a necesitar tantas cosas ya que podríamos comprar allá; sin embargo a Rose le obligo guardar su traje negro que usa cuando tienen esas salidas padre e hija en las cuales termina toda lastimada.

Subí al avión sorprendiéndome de que era el mismo en que nos vinimos aquí. Rose parecía ser la más feliz de abandonar Ottawa ya que según ella la ciudad estaba maldita y por eso salía tan seguido lastimada. Nosotros reímos divertidos, tal vez si sea verdad.

Yo quería abandonar la casa pronto para dejar atrás todo recuerdo de un chico que solo era mi amigo, pero parecía querer ser más. Juro que las cosas con Dylan iban enserio, pero de la nada él no quiso verme más como si estuviera huyendo de algo. Me sentí horrible y sentí como si hubieran jugado conmigo ya que realmente me había hecho ilusiones, pero no podía hacer nada más ahora. Ir a Castle Combe iba a ser bueno para mí.

Me senté junto a Adrian y enfrente se sentó Christian y Mia. Lissa se había sentado con Rose y Dimitri en otro asiento un poco más lejano a nosotros y la guardiana Hathaway y Petrov se sentaron junto al Señor Mazur quien parecía divertido por algo. Eddie por su parte se sentó solo ya que quería ir durmiendo así que nadie se lo impidió.

Mire disimuladamente a Rose que estaban en la fila de asientos de al lado, pero un poco más atrás. Ella en sus manos tenía una daga y parecía hablar algo con Dimitri que estaba sentado frente a ella, Lissa se la quito de las manos y dijo algo molesta. Entonces los dos rieron y Rose volvió a tomar la daga guardándola a un costado de su cinturón.

Mire por la ventana cuando empezamos a elevarnos al fin estábamos volando nuevamente. Ya era hora de irnos de Ottawa e ir a otro lugar. Me sentía como en aquel viaje en que Rose estuvo hace unos meses atrás, cuando me fue a buscar para decirme que era la media-hermana de Lissa y cuando estaba huyendo de las autoridades por un asesinato que ella no cometió. Por supuesto no estuve con ella durante todo el viaje, pero así el poco tiempo me divertí.

Cerré mis ojos con la intensión de dormir al igual que Eddie, pero el asiento era un poco más incomodo, en cambio él echo el asiento atrás y uso el de adelante para apoyar los pies.


.: Rose :.

Eche atrás el asiento para poder acomodarme un poco y dormir ya que la zona horaria de allá en Inglaterra era diferente a la nuestra, o eso me dijeron. Se supone que allí era de día y aquí era de noche y yo quería estar despierta para cuando lleguemos así que era mejor descansar un poco. Quería hacerlo cuando sentí una gota caer en mi mejilla, me limpie y sentí el aroma a vino.

– Lo siento – Dijo Abe tomando el asiento al lado de Dimitri.

– No es posible – Dije molesta – Quiero dormir

Mire a Lissa que estaba al lado mío ya dormida y a Dimitri enfrente también ya dormido. Yo era la única que seguía despierta y quería dormir pronto, pero ese viejo otra vez se había puesto en mi camino.

– Quería hablar contigo así que espere a que se durmieran –

– Pudiste secuestrarme, ¿no? – Bromeé y él sonrió orgulloso – ¿Qué?

– Solo pienso en lo mucho que nos parecemos – Dijo tranquilo – Envíe aviones de guerra para destruir los almacenes así que no quedo nada. Acabo de recibir la confirmación

– Yo me corté con una daga hace unas semanas – Me acurruque en el asiento – Lissa y Adrian me curaron ya que ella sola no podía y tampoco con un botiquín se pudo. Creo que las armas están diseñadas para matar al mínimo contacto, ¿sabes? Sentía que mi vida se estaba alejando así como sentía que quemaba

– ¿Enserio? – Pregunto frunciendo el ceño. Asentí y cerré mis ojos.

– Fue como magia – Dije tranquila – Pero no como el espíritu ya que el espíritu puede curar. Lissa me ha creado objetos y Sonya también. Sentí que quemaba como fuego

– Tal vez haya sido la herida – Dijo él.

– Posiblemente – Intente dormir – Dile a mamá sobre esto. Ya debe saber sobre lo que está sucediendo

– Bien, lo haré –

No escuche nada más y todo lo que sucedió fue una oscuridad grande me estaba nublando. Cuando abrí mis ojos fue porque una vocecilla, zumbido más bien, me estaba molestando. Me cubrí los oídos con fuerza y cerré mis ojos.

– Rose, ¿estás bien? – Pregunto Lissa tomándome del hombro. Abrí mis ojos y note que Dimitri me miraba preocupado también.

– Sí – Mentí. El zumbido se hacía mucho más fuerte y no podía detectar de donde provenía, solo sé que me estaba llamando y no sé porque – Santos cielos. No. Cállalo que duele

– ¿Callar qué? – Pregunto Dimitri preocupado.

Me levante cubriendo mis oídos y camine como pude hasta la sala de control donde el piloto nos estaba llevando a Inglaterra. Lo mire molesta y apreté los dientes.

– ¿Quieres callar ese maldito zumbido? ¿Es una turbina o qué? – Pregunte enojada

– No sé de que estás hablando – Dijo él sin quitar la vista del camino – Las turbinas están bien y yo no oigo nada que esté fuera de lugar

Gruñí y me fui de allí. Volví a mi asiento sintiendo el zumbido callar poco a poco hasta que no escuche anda más. Suspire pesadamente y luego mire por la ventana que estaba al lado de Lissa. Odio que me haya tocado el asiento del pasillo. Ella me miro con una sonrisa y yo se la devolví.

– Entonces iremos a un pueblo donde probablemente las cosas sean aburridas – Suspire pesadamente – Al menos mi suerte podría cambiar

– Eso espero – Dijeron Lissa y Dimitri al unisonó. Ambos se miraron y rieron divertidos. Levante una ceja confundida. Algo sucedía aquí.

Aterrizamos a la media noche. El pueblo en si era todo lo contrario a lo que pensaba, yo imaginaba encontrar casas hechas de madera con techo de paja, pero en su lugar encontré una villa muy hermosa. Algunos le decían aldea y otros hotel, no sé porque esto último pero así escuche decir a unas personas que pasaron por nuestro lado.

Las casas eran hermosas, grandes y anchas con un estilo costwold. Las paredes eran de piedra, se veían gruesas y resistentes a lo que sea y los tejados parecían de madera, las ventanas eran de un tamaño mediano. Había árboles por doquier, el verde inundaba el lugar, en la plaza principal había un puente y un lago hermoso, no estaba congelado ya que la estación era diferente. Todo era muy hermoso. Abe nos dirigió a la casa en que nos hospedaríamos y mientras caminábamos observábamos la cuidad. Pude ver una iglesia muy hermosa, grande que llamaba la atención y no pude resistirme a darle un codazo suave a Lissa para que la mirara.

– Seguro que el ático no está apartado en las noches – Me reí entre dientes y ella rodó los ojos una sonrisa – Podrías ir con Christian

– Buena idea, así Dimitri y tú pueden compartir cualquiera de las habitaciones que estén libres y ya sabes, coloca un cartel o un calcetín. Yo entenderé – Dijo Lissa divertida mientras yo rodaba los ojos ahora.

Llegamos a una de las tantas casas. ¿Perderse? Muy posible, sin embargo Abe es Abe y tiene un plan de respaldo para todo. Nuestra casa era la única que tenía un lazo rojo muy llamativo colgando de una esquina del techo, atado a él había un pequeño cartel que decía: Kraliyent.

Yo rodé los ojos y mire a Abe.

– ¿Qué significa Kraliyent? – Pregunto Mia.

– Es turco – Dijo mi madre con una mueca desviando la mirada. Abe sonrió significativamente y miro a Mia.

– Realeza –

Mire a Lissa al igual que todos y ella se encogió de hombros algo cohibida. Solté una sonrisa y la empuje adentro de la casa. El suelo estaba hecho de una cerámica blanca con diseños de color crema muy hermosos, las paredes eran de madera blanca con hermosos diseños sobresaliendo de las paredes. Había un comedor muy hermoso con mesas y sillas color blanco, madera muy hermosa y un juego de living de terciopelo: dos sillones, un sofá y por supuesto, algo que imagino que a Abe le fascina, un chaise longue bastante similar al que había en la otra casa, solo que éste era rojo. De todos modos a mí también me encantaba. Los sillones y el chaise longue formaban un cuadrado dejando en medio una mesa de centro ancha con un tazón de dulces.

Frente a nosotros, la puerta de entrada, se podía ver una escalera que seguro daba al segundo piso y nuestras habitaciones, al lado había izquierdo una puerta cerrada que yo suponía que era la cocina y al otro lado de la escalera había una chimenea con la leña quemada. El espacio era grande por dentro y eso que por fuera era completamente lo contrario.

– Bien, estarán bien aquí, estoy seguro que sí – Dijo Abe sonriendo mientras frotaba sus manos – Rose necesito que hablemos sobre esa daga, pero primero les daré tiempo de conocer sus habitaciones. Las mismas pareja que en las anteriores casas, eso es obvio, claro

– ¿Por qué no podemos tener parejas mixtas? – Pregunte frunciendo el ceño.

Abe me miro fijamente y levanto una ceja acercando su rostro al mío – Porque los jóvenes de ahora son totalmente salvajes y poner a un chico y una chica en una habitación no parece ser algo responsable que un padre preocupado haría, en especial cuando su pequeña niña sale con chico siete años mayor que ella. ¿Alguna otra pregunta, niña?

Lo mire indignada, con ambas cejas levantadas ligeramente y mostrando los dientes en una sonrisa pequeña, por la forma en como me había hablado y lo que había dicho. Da igual si yo salía con alguien siete años mayor, no haría algo salvaje… al menos no con él espiando mi vida. Él parecía complacido por mi falta de respuesta así que se alejo y miro a mi madre mientras yo imaginaba mil formas de estrangularlo.

– ¿Eso de salvaje lo decías por mí? – Pregunte intrigada.

– Pues claro – Respondieron todos al unisonó mientras yo los miraba indignada. Gruñí, tome mi maleta y subí las escaleras para entrar en alguna habitación. Al llegar arriba me sorprendía al encontrar una sala que se dividía en dos corredores cortos, tome el de la derecha y sonreí al ver cuatro puertas. Una de esas debía ser para nosotras, creo.

Tome la primera puerta y vi una habitación sencilla, no muy grande. Habían dos camas, una junto a la otra separadas por una mesa de noche, un baño, una televisión cerca y un armario. Rodé los ojos y lancé mi maleta sobre una de las camas. Las paredes estaban pintadas de un rojo colonial y el suelo era color plomo, no era deprimente ya que combinaba muy bien.

La puerta se abrió y vi a Lissa sonriendo. Ella debió usar el vínculo para encontrarme. Yo omití cualquier comentario sobre lo que paso abajo con Abe y pude saber que Lissa quería decir algo para calmar la rabieta que yo tenía ganas de hacer.

No sé a qué venía eso de «pequeña niña» porque hasta donde yo tenía entendido tengo 18 años, a punto de cumplir 19 en un par de semanas y Abe apenas si había estado presente en mi vida los últimos meses así que desde mi punto de vista no era la pequeña niña de papá.

Desempaque todo y lo guarde en el armario a un lado, Lissa ocupo el otro lado y en los cajones de abajo, que eran tres, usamos uno cada una y el tercero lo dejamos vacío. Yo había guardado mi estaca en el cajón, junto a mi ropa, pero cuando iba a guardar la daga me quede mirando el mano en mi mano. Sentía deseos de usarla ahora mismo y no dejarla nunca.

– Rose – La voz de Lissa me hizo salir de ese deseo y la guarde algo asustada. No entendía porque ahora esa daga era algo que yo anhelaba usar tanto.

– ¿Vamos abajo? – Pregunte sonriendo levemente olvidándome de la daga.

– Sí. Seguro será divertido ver como peleas con Abe de nuevo – Rió Lissa divertida. Le lancé una mirada asesina y ella se rió aún más porque sabía que yo nunca le haría daño aún cuando intentará siquiera intimidarla.

Salimos de la habitación y caminamos al corredor donde me encontré a Dimitri entrando en una habitación. Me quede mirándolo un poco, pensando en que realmente hubiera sido mejor compartir una habitación con él. No sé cuanto tiempo llevábamos fuera, casi un mes, y aún no podía tener una habitación él. Al menos en la corté Lissa había dejado que compartiéramos una.

– Olvídalo, no le vas a ganar a Abe – Dijo Lissa sacudiendo la cabeza.

– ¿Cómo lo sabes? – Pregunte inocentemente.

– Porque tú eres terca y él es tu padre. Son casi iguales – Respondió como si fuese lo más obvio del mundo. Yo rodé los ojos y luego baje las escaleras con Lissa.

Al llegar abajo comencé a sentir de nuevo ese anhelo de querer tomar la daga en mis manos y no querer separarme de ella. El zumbido volvió a estallar en mi oído haciendo imposible poder escuchar lo que Alberta me estaba diciendo. Me cubrí los oídos con fuerza, apreté los dientes y los parpados, gemí por el dolor y luego me mordí el labio inferior con tanta fuerza que me sangro un poco.

Cállenlo. Era todo lo que decía, lo que a todos tenía confundidos ya que ellos no podían escuchar el molesto zumbido. Comencé a considerar que si estaba loca, pero luego Adrian lanzo una botella de agua sobre mí y el zumbido se calló. Fue ahogado por el agua. Mire a Adrian sorprendida y dudando de si abrazarlo o no.

– Lo siento – Sonrió divertido – ¿Qué paso?

No respondí, de hecho camine hasta la puerta que yo pensé que era la cocina y así fue, busque algo de toalla nova y me seque. El zumbido no se escuchaba y eso me tenía tranquila. Pase un dedo índice por mi labio inferior y mire la sangre. No puede ser que haya sido tan molesto como para romperme así.

Cuando salí decidí omitir cualquier detalle sobre el zumbido. No quería que nadie dijera nada y parecía que todos lo entendieron así. Abe quería hablar de la daga, pero yo no le dije nada ni siquiera acepte hablar de ella ya que presentía que no era buena idea. Me sorprendía que mi madre estuviera tan tranquila sabiendo lo que los Strigoi planeaban, si es que Abe les dijo algo y sabía que era así.

Más tarde estaba sentada en mi cama con la daga en mis manos. Estaba sentada en forma de meditación mirando la daga de punta a mango esperando encontrar algo diferente, pero no encontré nada. Lissa estaba con Christian abajo, de hecho todos estaban abajo y yo era la única arriba. No había un zumbido, pero podía sentir a la daga llamarme. Me decía que no la soltara nunca.

Me recosté en la cama intentando pensar en que encantamiento tenía ésta cosa cuando me quede dormida. Yo esperaba un sueño pacifico, pero no fue así, fue un sueño espiritual.

Frente a mí Robert me miraba fijamente con una sonrisa indiferente. Yo fruncí el ceño y apreté mi mano derecha, recién percibiendo la daga en mis manos. Él la miro sorprendido y luego me miro a mí.

Firedark – Dijo sorprendido de un descubrimiento o algo por el estilo – Así que fueron ustedes

¿De qué hablas? – Pregunte frunciendo el ceño.

Amenazaste a chico con romperle los huesos si es que no se alejaba de tus amigos. Ahora que lo veo eres tal y como Víctor te describió: salvaje, peligrosa, insubordinada, imprudente. – Sonrió fríamente.

Bueno, ¿qué te digo? Así soy yo – Me encogí de hombros despreocupada – Supongo que ese chiquillo te lo dijo asustado porque así estaba

De hecho creo que sí. Él no era un Dhampir malo, ¿sabes? – Pregunto sonriendo – Solo un chico que necesitaba el dinero con urgencia. Yo se lo di y todo lo que tenía que hacer era traerte a mí, pero no pudo

Así que estaba en lo cierto. Él uso a Jill para llegar a mí – Apreté la daga.

No, no lo hizo – Sonrió divertido mientras yo lo miraba estupefacta – Ellos se conocieron antes de que yo llegará a él

No es cierto. Lissa me lo dijo. Ellos se conocieron el mismo día que nos ataco. Jill ya le había hablado de mí y por eso supo quien era yo a la hora de atacar – Busque mi respuesta lógica.

De hecho se conocieron por casualidad, después yo hable con él durante la noche y lo mande a ti. Supo quien eras tú a la hora de atacar porque yo le di una foto tuya, Jillian solo le dio descripciones de tu personalidad – Dijo Robert – Él se había interesado en ella como cualquier chico, sin una segunda intención. Cuando te conoció personalmente supo que eran la misma persona, antes no lo sabía, es por eso que reacciono así cuando atacaron: indiferente y preocupado cuando te conoció: asustado. Tú ya lo habías amenazado y él pensaba en cumplirlo hasta que te vio por primera vez. El pobre chico estaba tan asustado de ti

Pero se enfrento a mí – Dije seria – No tiene sentido

Quizás solo intentaba decirte algo o quizás solo estaba actuando sin pensar. Tú lo amenazaste y lo mandaste lejos arruinando la oportunidad de que la Princesa Dragomir tuviera un novio que realmente estaba interesado en ella como ese chiquillo –

Sacudí la cabeza negándome a creerle. No podía ser cierto. Él había dejado claro las razones por las que lo hizo. Trabajaba para Robert y él me conocía desde antes, gracias a Jill, no a una foto.

Me niego a creerte – Dije con firmeza – No te creo en nada

Pregúntale a Jillian – Dijo sonriendo – Por cierto, supe que cambiaron de destino. Me llevará un poco de tiempo encontrarte, pero cuando lo haga espera la visita de los Strigoi o mejor dicho Samara. Ella estará feliz de cobrar la pelea

Fruncí el ceño enojada y le lancé la daga, pero hubo algo parecido a una pared que la detuvo. Pronto comenzó a quemarse con la daga incrustada en medio y un fuego de color rojo flúor comenzó a expandirse por el muro de a poco comenzó a consumirse en un fuego de color azul flúor logrando incendiar todo el muro. Abrí mis ojos sorprendida y desee salir del sueño rápidamente.

Pesadamente abrí mis ojos y sacudí la cabeza. Robert me había dado mucho en que pensar, pero no era algo que quiera recordar ya que si es así entonces yo arruine la oportunidad de Jill y eso cargaría en mi consciencia por un largo, largo tiempo.

Sentí una gota caer en el dorso de mi mano izquierda y mire la daga que estaba goteando un líquido rojo fluorescente desde la punta. Lo mire sorprendida y luego recordé el sueño. La daga quemo un muro, fue como fuego saliendo de la nada. Mire la gota en mi dorso y la seque con un trapo, pero éste se incendio al mínimo contacto. El fuego había sido rojo y cambio a azul conforme avanzaba.

– Santos cielo – Dije sorprendida lanzando el trapo al suelo y pisándolo. Cuando el fuego se apago el trapo había sido brutalmente consumido por el fuego dejando a penas si un poco de tela.

Yo no sé que me sorprendía más. Guarde la daga y decidí irme de la habitación rápidamente, pero entonces recordé a Robert mencionar algo de Firedark. No sé que sea, pero creo que era mi nueva investigación… dentro de un tiempo.

Llegue abajo y vi a los Moroi jugando con tablero y a los Dhampir sentados en la mesa del comedor. Levante una ceja ante la separación, pero decidí seguir el juego. Me senté al lado de Dimitri y mire a todos confundida. Al parecer el tema de conversación era la "guerra" que planeaban los Strigoi.

– Alguien debe estar organizando todo – Dijo mi madre mirándome – ¿Qué sabes?

Me encogí de hombros mientras Dimitri me rodeaba con un brazo por los hombros. Me crucé de brazos y tome una respiración profunda.

– Ellos estaba creando armas para atacarnos. La daga que traje a casa, con la que me corte, es una de ellas – Ella me miro sin expresión alguna – Creo que podría matarnos con un mínimo toque

– No te mato con un mínimo toque – Dijo Eddie – Aún estás viva

– Porque era débil – Dije como si fuese obvio. Todos me miraron confundidos – El encantamiento sobre ella era muy débil, pero también muy fuerte. No sé como explicarlo, pero créeme cuando me corte sentía como si me quemara una llama de fuego y mi vida se alejaba de mí, era como morir

– Los Strigoi no pueden hacer magia – Negó con la cabeza Dimitri – No puede tener un encantamiento

– Pero lo tenía – Asegure – Lo tiene. Yo lo siento. A veces, cuando la tomo, siento como corre por toda la daga y llega a mis manos. Es un poder imposible de describir, pero se esparce por mis venas y cuerpo – Fruncí el ceño pensativa – Es como si la daga me dijera que me pertenece

– Entonces debe haber un Moroi detrás de esto – Dijo Alberta seria – Un Moroi con magia del tipo fuego. Si es así lo que dices, parece ser lo más lógico

– Llámame loca, pero siento que ese poder no es uno de los elementos que ya conocemos – Dije frunciendo el ceño – De hecho estoy pensando que es un tipo de magia que no conocemos aún

– Eso suena loco – Dijo Eddie – Agua, fuego, tierra, aire y espíritu – Enumero con los dedos – Cinco elementos de magia. No hay más

– No sabíamos del espíritu hasta hace un año – Recordé enseguida – Es posible que hayan más elementos

Todos guardaron silencio en la mesa. Las únicas voces que se escuchaban eran la de los Moroi que estaban jugando a verdad o desafío con un tablero que tenía una flecha para indicar a quien le tocaba. Pude ver por las expresiones de todos en la mesa que lo que yo dije los dejo muy pensativos. Yo siento que tiene que haber otro elemento mágico por ahí y ese elemento está en esa daga que fue encantada.

– ¿Entonces qué? – Pregunto Dimitri serio.

– Hay que investigar – Lo mire como si fuese lo más obvio, sin embargo hasta yo sabía que no era algo obvio porque no estábamos seguros de poder encontrar algo más. Quizás ni siquiera el espíritu aparecía en los libros.

– ¿Cómo descubriste acerca del espíritu? – Pregunto Alberta.

– En la academia, un día que fui a la iglesia algo me llamo la atención. Investigue sobre Anna y San Vladimir y así di con el espíritu – Respondí – Aunque eso fue fácil ya que yo solo estaba buscando el significado de besada por las sombras

– ¿Aún eres una Shadow-Kissed? – Pregunto Eddie frunciendo el ceño.

– Pues sí, eso creo. Lissa no me salvo en dos ocasiones de morir, pero yo aún sigo sintiendo todo lo que ella siente, aún puedo absorber su oscuridad y aún puedo entrar en su mente para ver lo que ella ve – Me encogí de hombros – Lo extraño que todo, o bueno, casi todo, es bidireccional

– ¿Hay algo que no? – Pregunto Dimitri sorprendido.

– La oscuridad. Ella no puede absorber mi oscuridad – Respondí – Y yo no puedo hablar en su mente como ella lo hace. De hecho hay un par de cosas que son unidireccional, hasta ahora solo hemos descubierto esas dos

– Es posible que solo sea eso – Dijo mi madre tranquila – Entonces descubriste el quinto elemento de magia en una iglesia. ¿Qué tal encontrar otro en una iglesia? La iglesia San Andre parece ser un buen lugar en donde empezar

– No creo que la iglesia sea buena idea – Suspire en derrota. Dimitri me besó en la sien y me sonrió levemente atrayéndome a su pecho – Una biblioteca parece ser más cuerdo. Piensen estamos en un pueblo que puede tener años de antigüedad, quizás de la edad media, es posible encontrar la respuesta aquí

– Muy inteligente de tu parte – Sonrió Alberta – Dime una cosa, ¿qué paso con las armas?

– Abe las destruyo todas – Dije cerrando los ojos suavemente para respirar hondo – Estaban hechas de titanio y descubrimos que podrían derretirse con bombas, así que Abe iba a enviar unos aviones con municiones, bombas o algo por el estilo para destruir los almacenes y derretir el metal o simplemente destruirlo. Supe que si lo hizo y no quedo nada salvo la daga que yo tengo

– ¿Dónde está ahora? – Pregunto Eddie.

– Está arriba, pero por favor no llames – Rogué con sinceridad – Te juro, cada vez que alguien la menciona escucho ese zumbido en mi cabeza que me impide oír a todos y me destroza los oídos – Me cubrí los oídos con mis manos y cerré los ojos adolorida – Es horrible escucharla

Quite mis manos y me acurruque en el pecho de Dimitri que se notaba preocupado por eso. Me froto un brazo con delicadeza y besó mi frente con suavidad. Hubo un silencio y por suerte yo no escuchaba el zumbido.

– Eso explica por has actuado así hoy – Dijo Alberta.

– No tienes ni idea, destroza mis oídos – Sacudí la cabeza – Y por si fuera poco es un arma muy peligroso. Tiene poca magia, pero es poderosa

Hubo un silencio. Cambiamos de tema para ver como lo haríamos ahora en otra ciudad. Ya que la mayoría de las personas eran humanos decidimos quedar en optar por un horario de humanos. Dormíamos de noche y de día hacíamos lo que sea que queríamos. No había muchos Moroi en la aldea y si es que habían probablemente eran parte de un clan para prostitutas de sangre. El solo pensar en aquellas palabras hacia que mi cuerpo se estremeciera con los recuerdos. Los pueblos normalmente eran ocupados para eso, muchos tenían aquella reputación, pero dudo mucho que Castle Combe la tenga ya que no hay muchos Moroi y Dhampir. Solo humanos así que estaríamos a salvo por mucho tiempo, tampoco hay Strigoi, pero es muy pronto para sacar conclusiones.

Era de noche, muy pasada la madrugada y Dimitri y yo salimos a dar un paseo cerca de la casa que también estaba cerca de la plaza central así que decidimos ir allí. Íbamos tomados de las manos admirando el paisaje nocturno, de día era hermoso y de noche también. Yo tenía que admitirlo. No era un pueblucho cualquiera como yo pensé que sería.

Al llegar a la playa nos encontramos con un grupo de personas que parecían disfrutar de música. Había un grupo de cuatro chicos tocando con instrumentos una canción de tipo cumbia. Muchos bailaban y otros aplaudían gritando y cantando con ellos. El cantante principal era una chica de cabello negro largo, con rulos débiles en las puntas y de ojos oscuras, probablemente negros. Usaba una falda muy parecida a las hawaianas, pero no creo que así, también usaba algo parecido a un brasier, pero con diamantes encima y en el abdomen tenía dibujado, con lentejuelas, unas flores. Estaba descalza y en los tobillos tenía unas pulseras de cuerda. Ella bailaba y cantaba a la vez y a todos parecían gustarle.

Dimitri movió suavemente la mano que tenía entrelazada con la mía y me abrazo por la cintura besándome en la mejilla. Sonreí divertida y comencé a moverme ligeramente con la música disfrutando de ella. Estaba tranquila hasta que vi algo brillar en la boca de la cantante y entonces me fije en la letra de la canción: «voy a morderte por todo el cuello». Parecía ser una canción de amor sensual, lo era, pero oculto tenía un mensaje que nadie parecía notar, ni siquiera Dimitri.

Morois.

Sonreí levemente y decidí despreocuparme. Los Moroi eran totalmente inofensivos y la música era grandiosa. Tras haber terminado la canción los miembros de la banda comenzaron a tocar una melodía muy agitada. Mire a Dimitri divertida mientras él me tomaba de la mano y me daba una vuelta.

– Oh por Dios – Nos quedamos mirando a la chica frente a nosotros. Ella estaba sorprendida de vernos, como si nos conociera, pero lo dudo – Ustedes

– Nosotros – Levante una mano riendo suavemente – ¿Nos conocemos?

– No en persona – Tenía una voz delicada y suave, debido a su canto. Parecía ser un año menor que yo nada más – Mi nombre es Tara

– Un gusto Tara – Dijo Dimitri sin soltarme – Yo soy…

– Dimitri Belikov – Lo miro con una sonrisa y luego me miro a mí – Y Rosemarie Hathaway

– Yo prefiero Rose – Dije tranquila – Un minuto, ¿cómo sabes quienes somos?

– Mi amigo, el baterista, dijo que los había visto llegar. Él es un fanático de todo lo que tenga ver que con la corte real y por supuesto sabe mucho sobre ustedes debido a la ex reina y a la nueva – Dijo sonriendo ella.

Le eche un vistazo al baterista y sonreí levemente. Tenía el cabello castaño claro y usaba unos jeans y una camisa abierta los tres primeros botones.

– No pensé que fuese verdad hasta que te vi mientras cantaba – Dijo ella con un tono emocionado – Ven conmigo

– ¿Espera, qué? – Pregunte sorprendida. Me tomo de la mano y me arrastro a la pista de baile. Me sorprendí un poco cuando ella comenzó a cantar con la melodía siguiente, movía las manos que estaban tomando las mías y me hacía moverme a mí. Me hizo una seña para que le siguiera, pero negué con la cabeza mientras reía divertida.

Me dio una vuelta que me hizo llegar a los brazos de Dimitri. Le sonreí divertida y lo besé en los labios. Él me abrazo con fuerza y nuevamente termine bailando aquella canción mientras la tal Tara bailaba y cantaba frente a los demás. Al termino de la canción ella dijo que tomarían un descanso de unos minutos y muchos se alejaron para comprar en unos carritos que estaban cerca. Yo mire a Dimitri.

– Eso ha sido divertido – Dije riendo mientras rodeaba su cuello con mis brazos.

– A mí me ha encantado – Dijo él con un tono travieso a mi oído antes de morder el lóbulo de mi oreja suavemente.

Volví a mirar a la chica que se nos acercaba con el baterista. Apenas nos vio pareció sudar nervioso y en su rostro se notaba demasiado que estaba nervioso, tenía una sonrisa en los labios y estiro la mano.

– So-soy Eric – Dijo emocionado – Santo Dios, sabía que los había visto. ¿La reina está aquí también? Ella debe estar, ¿no?

– Ah sí, pero no ha venido ahora – Dije tranquila – Soy…

– Ya sabe. Literalmente los admira – Dijo la Moroi sonriendo. Entonces me di cuenta, ella era una Moroi y él un Dhampir. Tenía sentido en cierto modo.

Sonreí mostrando los dientes divertida. Dimitri me tomo por la cintura en un abrazo mientras miraba a los demás. La chica quiso invitarnos a tomar algo, pero nos negamos. Luego el chico nos pidió quedarnos para la siguiente canción.

– Lo lamento, pero ya es tarde – Se negó Dimitri. Yo me hubiera quedado de no ser por él – Tenemos que acostumbrarnos al horario de los humanos

– Oh sí tiene sentido. Lo mejor aquí es acostumbrarse a los humanos, sin embargo es sábado y todos ellos se duermen a la amanecer con las fiestas así – Dijo el chico sonriendo – No tienes ni idea de cómo son aquí. De día aburrido y de noche salvaje

– Creo que este lugar es mi tipo – Dije con una sonrisa codiciosa. Dimitri rió divertido y me besó en la mejilla – Yo podría quedarme aquí sin problemas. Mejor digámosle a Abe para que nos quedemos aquí. Siento que mi suerte va a mejorar

La chica me sonrió emocionada y me tomo de la mano arrastrándome lejos. Mire a Dimitri mientras él reía divertido. No sé en donde llegamos, pero ella parecía muy emocionada. Me entrego un vaso que contenía un líquido con aroma a licor.

– Oh no, no tomo – Negué con la cabeza. Ella me miro con una mueca cómplice y se encogió de hombros.

– Nadie aquí tiene porque enterarse – Dijo tranquila – Muchos aquí toman. Los Dhampir lo hacen demasiado, algunos terminan borrachos

– Pues yo no… al menos no siempre – Dije riendo suavemente – Lo lamento. Me gusta mantenerme sobria para cuidar de Lissa

– ¿Ella no está aquí o sí? – Me miro tomando un poco de la botella – Confía en mí. No es nada, además este pueblo es tranquilo. No hay amenazas de ningún tipo

Mire el licor y luego a Dimitri. Recordé la última vez que tome un vaso de vodka y apenas si llegue a mi casa por lo fuerte que era. No quería cometer el mismo error así que me negué.

– Hey, Tara, ¿quién es la lindura? – El guitarrista se nos acerco. Usaba unos jeans y una chaqueta.

– Uhg, Rex, ¿enserio no sabes? – Pregunto ella molesta – Rosemarie, él es Rex

– Te dije que prefería Rose – Dije sonriendo.

– Es mejor completo – Sonrió – Ella es la guardiana de la reina

El chico me miro con una sonrisa coqueta, pero no se la devolví. Se acerco y miro el vaso en mis manos, luego miro a Tara con una expresión de regaño. Tomo la botella y la lanzó a un basurero. Luego tomo el vaso e hizo lo mismo. Me fije en que el color de cabello y ojos era los mismo que los de Tara, él era mayor, probablemente unos dos años que ella y uno que yo.

– Lo siento, ella no suele beber – Sacudió la cabeza – Rara vez lo hace

Asentí lentamente y vi a Dimitri acercarse. Rex me miro fijamente con una sonrisa un poco más amable.

– ¿Te quedarás para la siguiente canción? –

– No lo creo, ya debo irme o de lo contrario no me quitaré las quejas de encima – Me reí divertida.

– Ya es hora de volver – Dijo Dimitri tomándome de la mano.

– Dimitri, él es Rex; Rex, él es Dimitri, mi novio – Dije sonriendo. Ambos estrecharon la mano y se sonrieron tranquilos.

– Un gusto – Me miro – Entonces es cierto que se van. Es una pena. Después de cada canción podemos ir a festejar a "Smoothie" puedes tomar malteadas de día, cerveza de noche – Rió irónico – Mi hermana y yo vamos después de cada presentación – Y luego añadió en un susurro cerca de mi oído – Pero no tomamos demasiado. De hecho realmente hay una aureola sobre nuestras cabezas

– Sería divertido. Pero enserio debo irme – Dije sonriendo – Nos veremos luego

– Eso espero – Asintió.

Pude entender que ellos dos eran hermanos. Moroi. Compañeros de banda. Y por lo visto amigos.

Dimitri y yo volvimos a la casa entre risas, yo no dejaba de tararear esa canción que tocaban cuando llegamos a la plaza. Tenía una melodía que no se me quitaba de la cabeza y a Dimitri le gustaba también. Habíamos llegado a la casa, la única con el letrero, cuando antes de abrir la puerta Dimitri me tomo de las manos y me pego en la pared.

– ¿Qué haces? – Me reí divertida. Él me besó en los labios vorazmente y yo le correspondí.

– Si entramos habrá que separarnos, ¿recuerdas? – Respondió a mi oído. Sonreí divertida y luego lo besé en los labios rodeando su cuello con mis brazos. Él me tenía pegada a la pared y una de sus manos no dejaba de jugar con mi cabello.

Puedo verte

La voz cantarina con un tono pícaro de Lissa hizo que me separara de Dimitri. Él me miro confundido y yo levante la vista. Lissa estaba apoyada en una ventana y cuando yo la mire ella meneó los dedos de la mano en un saludo divertida. Gemí de mala gana y luego la ignore volviendo a besar a Dimitri.

– Vamos adentro – Murmuro contra mi cuello. Me mordí el labio inferior sintiendo sus labios sobre mi cuello aún.

– No – Hice un puchero – Tú lo dijiste. Adentro hay que separarnos

Dimitri no dijo anda y nos quedamos allí besándonos o al menos él mordiendo mi cuello. Sentía todo ese placer que tanto amaba. Debían ser cerca de las tres de la mañana según pude haber visto en el reloj antes de salir de la casa y ahora debía ser más tarde así que obligados entramos. La sala estaba vacía y suponía que todos estaban durmiendo.

Aún tomada de la mano subí las escaleras y al llegar arriba besé a Dimitri en los labios y él me deseo unas buenas noches con su acento ruso que tanto me fascinaba. Entre en mi habitación y mire a Lissa que estaba sentada en su cama mirando una revista de modas de cabeza.

– Me estabas espiando – Me reí divertida cerrando la puerta.

– No es verdad. Solo salí a ver por la ventana y te vi, luego entre – Se defendió.

– Y te pusiste a leer una revista de cabeza – Me crucé de brazos riendo divertida. Lissa rodó los ojos.

– De acuerdo, sí te vi cuando salí y luego me quede mirándote – Dijo riendo.

– ¿Por qué no estabas durmiendo? – Pregunte sentándome en la cama.

– No podía – Gruñó – Dormí en el avión y ahora es de noche, deberíamos estar despiertos y no durmiendo. Yo no sabía que íbamos a ocupar un horario de humanos

– Yo tampoco – Sonreí – Creo que me gusta el pueblo

Lissa sonrió leyendo mis pensamientos. Yo rodé los ojos. Cerré mis ojos acomodándome en la cama para intentar dormir un poco. Ella no podía dormirse y hacía mucho ruido, en especial cuando se le ocurrió encender la televisión así que en lugar de dormir me senté a ver la televisión.

– ¿Qué haremos mañana? – Pregunto ella sin quitar la vista de la película que había puesto.

– Tú, no sé. Yo, buscar información sobre el Firedark – Respondí sin mirarla.

– Nunca lo había oído – Dijo Lissa tranquila.

– Ni yo – Me encogí de hombros. La mire – Robert lo menciono

Ella me miro seria también, pero no hizo ningún comentario más. Yo sonreí levemente volviendo a la película al igual que ella.

Continuará…


UUUUHHH ¿Qué está pasando ahora? Eso suena bien o mal? Realmente no lo sé jeje. Espero que sea algo bueno el Firedark aunque quizás sea algo malo... mejor dejaremos que la historia nos lo diga, ¿no creen?

~ Comentarios:

- ginnyluna griffindor: Incognitas que se resolveran pronto... creo... El Resplandor, no he visto la película, pero si vi el trailer hace mucho y no lo recuerdo wuaksaskjaskjas sé que es de "terror". Sí, le dirá, pero no tan pronto. ¿Mia y Eddie? No, tengo otros planes que bueno que te guste

Bueno ha sido todo por hoy y espero que les haya gustado.

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Se despide Lira12 (L)