Hola, este es un side story, desde el punto de vista de Emmett, donde cuento sobre su sobredosis; como se darán cuenta, es tres años a partir del capítulo anterior. El proximo capitulo sigo con la segunda parte del capítulo anterior, pero necesitaba sacarme esto de mi sistema así que lo escribi xd.
Repito, que una excelente niña, Rainbow raw hizo un fanmade en youtube de esta historia: : www .youtube watch?v = dhSoQZdvfJo(todo junto); así que si pueden pasen y lo ven, gracias.
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer
La diversión
(side story)
"y por regios campos busque mi libertad. Para al fin entender, que mi vida, mi obra, mi muerte jamás llegaran a mí, hasta que acepte que esta es toda mi libertad y no lo que está al final de este lugar" (sadness)
¿Quién demonios dijo que existía un Dios? ¿Qué había un maldito ser antropomórfico al cual se podía recurrir en situaciones extremas? Porque él siempre supo la verdad, y aun así era horrible tener que chequearla…no existe un Dios. No hay nada, solo la vida, que en si no ofrecía nada y lo que daba, te lo quitaba devastadoramente. Ya que nada dura, las construcciones, las relaciones, las personas, todo terminaba, tal vez por culpa del desgaste, tal vez por culpa de los años, tal vez por culpa de la muerte; para luego desembocar en la misma nada, ya que no hay ningún ser místico que te recibe del otro lado, y mucho menos te escucha en este otro. Porque todo se estaba acabando y con ello, la diversión. Estaba agotado, hastiado hasta la medula de cada respiro, de cada palabra, de las consecuencias de cada acto… ¿Qué había pasado con las despreocupaciones? ¿con las risas y el encanto de la libertad? ¿del sexo fogoso que partía, en su caso, en el amor que sentía por su Rosalie? Pudo haberlo tenido todo… ¡maldición! Lo tuvo todo...al menos eso creyó. Ya que era una mentira, que no solo él se contó, sino que también le inculcaron. Fue feliz, fue pleno, fue amado y al final, nada de eso tenía valor, porque se quedaría solo, ya que las consecuencias le alcanzaban y se intuía la destrucción de todo lo formo parte de su diversión.
Detestaba la seriedad, como la gente pretende que uno tome cada hecho o situación con la mayor madurez posible… ¿madurez? ¡madurez sus pelotas! No era necesario plantearse detenidamente cada situación, no era lo mejor controlar cada acto, no era apropiado ahogarse en responsabilidades. Por culpa de los que se decían a si mismo maduros, habían pasado cosas horribles, cosas que nadie podía soportar y…no quería estar solo ¡Qué mal chiste el tener que soportar tanta realidad cuando lo único que quería hacer era divertirse! Pero si habría la boca, si solo intentaba animar la situación, nadie reiría…ni siquiera él mismo. Porque el mundo se había vuelto loco y todos a su alrededor estaban muriéndose, todo había cambiado y aún faltaba más cruda realidad.
Quiso que la lujuria, las risas y chistes perduraran, pero no lo harían; porque podía soportar muchas cosas, pero no si ella le abandonaba…no podría divertirse si ella le dejaba… ¿y lo más triste de todo? Es que ni siquiera recordaba haberse acostado con Makenna. Y la diversión se desvanecía, se escapaba de sus manos, y absolutamente todo se volvería serio, se volvería vació y no quería nada de eso. No podía perderla, no a ella, no a su Rose.
Paso la mano por su rostro, despejándose, aún tenía un corto receso de las prácticas de Futbol, y no podría regresar a la universidad hasta que todo se finalice, para bien o para mal. A medida que pasaba el tiempo, nacía en su pecho un terminante odio hacía el color blanco, era horrible, era estéril, sin vida, aburrido. No soportaba lo sobrio, la seriedad, lo aburrido que todo era en ese momento. Pero no podía hacer nada para combatirlo, porque no había manera de cambiar lo pasado y que la muerte rodeara otra vez a quien amaba. Había pasado un año desde que su prima, Irina, había muerto con solo 21 años; una mezcla entre desnutrición, alcohol y drogas habían causado que su corazón parase y muriese en una sucia habitación de hotel a cientos de kilómetros de su familia. Había ido a acompañar a sus tíos cuando estos fueron a buscarla, intentando despertar algún lado sensato en ella, y aunque no quisiese admitirlo, entre toda la mierda que la rodeaba, el sexo, las drogas, las fiestas, Irina era feliz. Quizás ese siempre fue destino, quizás eso fue lo que ella siempre quiso… ¿habrá sido esa su libertad? ¿habrá sido esa su diversión? Sintió pena por ella, porque nadie pudo ayudarla, estaba tan ensimismada en la siguiente dosis que no escucho razones, porque ella siempre supo mejor que los demás y eso no le permitió ver más allá de las implicancias de sus acciones.
Y detestaba pensar de esa manera, de analizar y perder los hechos mediantes razonamientos sin sentidos. Porque no era bueno pensar las cosas con detenimiento, no le hacía bien a nadie, no le estaba haciendo bien a él. Pero aun así, las consecuencias estaban, su tía Carmen estaba internada, después que le fuese diagnosticado depresión; su tío Eleazar apenas parecía la sombra del hombre que fue, la muerte de su hija y lo que ocasiono en su esposa, habían mellado todo su carácter y apenas contestaba a quien le hablaba. Después estaba Alice, que se refugió en su amiga del alma, prácticamente vivía en la casa de Bella, huyendo de esa horrible realidad y ahora….trono sus nudillos, mientras esperaba, porque nada era como tendría que ser y no podía soportarlo, no más, porque era demasiado y solo quería liberarse un poco de tanta mierda.
El movimiento en el hospital había cesado, miro su reloj, el cual marcaba las 1.30 am; todos dormían y él esperaba. Bajo la mirada ligeramente, la larga cabellera dorada de Rose se desparramaba sobre su regazo, ya que su cabeza descansaba sobre este. Su garganta se apretó ligeramente, y guió su mano hacía el cabello de ella, para acariciarlo, cuando noto las manchas de sangre sobre el puño de su camisa. Respiro hondo, apretando los parpados, bloqueando cualquier cosa que quisiese empeorar el momento; pero la emoción fue más fuerte y su pecho tembló, mientras que un ligero lamento murió en su boca. Escucho como ella tragaba con fuerzas, abrió los ojos, dándose por enterado que no estaba dormida, mas no dijo nada, no había nada en este punto que se pudiese decir.
¿Enqué punto todo se había transformado de esta manera? ¿Desdecuándo se estuvo formando este infierno? Y no tenía a quien recurrir, porque todos estaban afectados por las implicancias… ¡maldición! Se terminaría todo, si Rose se iba, no le quedaría nadie, por más que nadie pudiese asistirlo si Rose le dejaba, porque sabía que Rose no le perdonaría, ya que ni siquiera podía perdonar a su hermano por la terrible falta cometida. Los suyos ya no serían suyos; desde muy pequeño considero que no tenía padres, ellos dos se engañaron, se gritaron y lo mandaron lejos para que no sufra por la separación de la pareja y…¡comoodiaba al maldito de su padre! Porque siempre engaño a su madre, y la muy estúpida siempre le perdono hasta que no pudo más, y todo se rompió. Pero ¿Por qué fue él el relegado? ¿Por qué fue él enviado lejos? ¿Por qué no pensaron cuanto eso le afectó? Y lo gracioso de todo esto…ellos dos regresaron a estar junto y ahora tenía un pequeño hermanito de dos años y medio años…y el remate del chiste fue que…jamás le pidieron que regrese a vivir con ellos. Así que no, él no tenía padres, ya que jamás lo consideraron como su hijo. Podía ser porque él representaba la mala época de la relación ¿Quién mierda lo sabría? Resoplo, molesto consigo mismo, porque odiaba analizar todo, ya que nada cambiaba los hechos.
¡Si, Irina estaba muerta y sepultada hacía casi un año! Y no importaba cuanto pensase en eso, nada lo cambiaría.
¡Si, sus padres jamás le quisieron! Y a él no le tendría que importar una mierda sobre ellos y su nuevo hermanito, por lo que trataba de ignorar el tema.
¡Si, aunque él no lo recordase, se había acostado en una fiesta con una chica llamada Makennam, y ahora estaba embarazada, esperando un hijo suyo! Y no importaba cuanto llorase nada cambiaba que perdería a Rose para siempre cuando ella se enterase.
¡Y si, Isabella, su cuñada, estaba combatiendo por su vida a pocos metros de ellos, en una cama de la sala de terapia intensiva! Y estaba histérico ya que no podía soportar lo blanco del corredor del hospital.
Sintió como alguien se acercaba hacia ellos, a lo que enseguida, Rose levanto su torso sentándose a su lado. Ella no giro a verlo, desde hacía casi 27 horas que ella no le veía a los ojos; aun así, levanto su mano, y acaricio su brazo, consolándola, haciendo que ella se agite visiblemente. Ignoro la reacción de ella, y se fijó en Carlisle que se aproximaba a ellos; sus ojeras eran profundas, mientras que su rostro estaba demacrado por el cansancio. Sin querer paso, rápidamente, su vista hacia los nudillos inflamados de Carlisle, para luego enfocarse nuevamente en su rostro. Carlisle se detuvo frente de ellos.-Emmett…-le indico.-…Esme quiere hablar contigo…
-¿algo paso? ¿Ella despertó?- se adelantó Rose, parándose, acercándose a su padre. La mirada de Carlisle se ensombreció, negando con la cabeza.
-por favor, Emmett, ve…-el joven dudo un poco, y después de besar la sien de su novia, se alejó de ella, mirando de reojo hacía atrás mientras que Carlisle hablaba con ella, y Rose comenzó a llorar. Trago con fuerza, y el corredor se le hizo demasiado largo, sus piernas pesaron, pero no se detuvo. Ignoro cualquier reflexión que quisiese intimidarlo y continúo caminando, dando vuelta el pasillo noto las puertas de entrada a terapia intensiva, donde a un costado, sentado en el suelo, estaba Jasper. No quiso verlo, sabía que debía tener el rostro lastimado, y deseaba tanto darle una golpiza de muerte. Pero fue más potente su inconsciente y pronuncio.
-cuando pueda…vas a pagar por lo que hiciste…-Jasper enterró sus rostro en sus brazos, mientras que flexionaba las piernas.
-ella lo sabía, siempre lo supo y no fue capaz…-murmuro rápidamente, y estaba por patearle, quiso tanto patearle, cuando la puerta se abrió, dando a conocer a Esme. Sintió tanta pena por la señora que fue más una madre para él que su propia progenitora; se veía tan consumida, carcomida por la situación y el dolor por todo lo expedía por cada poro. Cuando lo vio, le sonrió cálidamente por más que sus ojos fueran el reflejo del dolor. Miro de reojo a su hijo, pero no deparo en él, sino que tomo a Emmett del brazo para hablar con él en un lugar retirado. Se dejó llevar por la señora Cullen, lastimándole en su corazón cuando noto como aun, como él, ella tenía manchas de sangre sobre sus ropas.
Llegaron a un lugar a la otra punta, colocándose frente a un gran ventanal. Esme le soltó y él deparo como las manos de la señora temblaron, como si tuviera mucho frío; todo se sentía tan adulto, tan maduro, tan duro para él, y eso le asusto, pero no modulo palabra. Esme paso la mano por sus ropas, pero no levanto el rostro para enfrentarlo, sino que se concentró en el parque que se veía tras el ventanal.-debes estar cansado cariño, sería mejor que vayas a tu casa para descansar…-cada axioma se sintió hueco, sin vida, maquinizado; la nariz le pico, conteniendo las ganas de llorar, queriendo gritar, evitar tanta seriedad, tanta muerte que se traspiraba. Su mentón tembló, y deseo refugiarse en las faldas de su madre, ya que era demasiada realidad para soportar, aunque la muy maldita realmente no le importase sobre él ¡Demonios! Su cuñadita moriría, la familia Cullen se rompería para siempre, y él perdería a Rose.
Le costó hablar, porque todo se atoraba en su garganta, y por primera vez en su vida…entendió lo que era el odio. Emmett se odiaba. Ya que nada se mantenía divertido, porque Rose sufría y él, agregaría más dolor a su vida. Y el maldito color blanco del pasillo no ayudaba a su padecimiento.-estoy bien…-susurro, pero sabía bien ella no le había escuchado.
-perdona que te tenga que pedir este favor…pero ¿puedes ir a ver como esta Edward?- y nada desato tantos celos en él, porque después de lo sucedido, aun cuando su hija había caído de lo alto por culpa de Jasper y, primordialmente, de Edward, ella aun, como madre, necesitaba saber cómo estaba Edward, como estaba ese monstruo, al cual consideraba, como su hijo mayor. Y su propia madre, no lo venía a visitar hacía casi dos años ¿Cómo era posible que algunos tengan tanto y él tan poco?- no quiero meterte en medio pero no…
-lo hare…-dijo sin pensar, porque ella ya demasiado sufría y la verdad es que ya no aguantaba más lo estéril del hospital. Esme levanto el rostro, mostrando sus ojos llenos de lágrimas, a lo que la respiración de Emmett se cortó. La señora se abalanzo para abrazarlo, y él se refugió en estos; dejo que la pequeñez de su suegra le cubra, porque no soportaba más nada, porque él daría el tiro de gracia a Rose cuando se entere que le engaño y ahora tendría un hijo con otra mujer. Porque algo que jamás haría sería abandonar a su hijo, y él se haría responsable por todo, por más que eso no fuese para nada divertido.
-gracias…-su voz sonó tan desesperada, aun en su tono bajo.-…muchas gracias, cariño. Todo estar bien, Bella se recuperara…-y él tembló. Abrió los ojos, ni se había enterado que los había cerrado, y tuvo la necesidad de huir de ahí, de buscar lo que le hiciese reír, lo que le hiciese soportar todo esto, lo que le hiciese olvidar y divertirse. Esme tomo el rostro de Emmett entre sus manos, le indico.-…por favor dile…-ella se atraganto un poco.-…dile…que no importa que…mamá lo ama ¿de acuerdo?-él tuvo que asentir y se estaba por separar, cuando ella aferro su agarre.-…y que…-el dolor se formó en el rostro de Esme, sumado a un gran pesar.-…yo sé que él la ama mucho…yo lo sé…-
Emmett se petrifico siendo incapaz de acotar nada; la única reacción que tuvo fue...huir. Se dio vuelta mientras que nacía la urgencia de correr, de salir de ese lugar, de no tener que lidiar con nada de eso nadamás. No regreso hacía Rose para despedirse, porque no podía respirar, no podía escuchar más nada, necesitaba escapar de lo blanco del hospital, que le molestaba, hacía que su piel aprese su alma y la sofoque presto atención a la gente ni a los pisos que tuvo que bajar para llegar a la salida, tan pronto como el aire toco su rostro, trago una gran bocanada de aire, ya que estaba exhausto, no lo soportaba más ¿Dónde había quedado esas épocas felices? ¿Por qué demonios había hecho todo lo que hizo?
Su mente se bombardeó de recuerdos, de la fiesta en la universidad y como había tomado tanto que se despertó desnudo la mañana siguiente y esa maldita chica estaba abrazada a él, también desnuda. El momento que Alice le llamo para decirle que habían encontrado muerta Irina, la desesperación en su voz y los días siguientes. Pero todo empezó a ir mal, desde hacía tres años, cuando se enteró que su madre estaba embarazada de siete meses ¡la maldita perra tardo en decirle siete meses que estaba preñada del hombre que siempre critico! Y ellos estaban felices, en su puta burbuja de amor y familiaridad, donde él no estaba incluido, ya que jamás le quisieron. Se refregó el rostro, cuando los gritos, el horror y la imagen de Bella cayendo de lo alto de la escalera reapareció para socavarlo; sus manos temblaron, pero respiro, respiro lo mejor que pudo, enfocando su vista en el estacionamiento. Encontró su Jepp, subiéndose yendo contra la opresión en su pecho…no debía ser de esta manera.- te amo, Rose…-susurro, bajando la cabeza hacía el volante, apoyándola, mientras que sus manos lo apretaron con tal fuerza que volvieron blancos sus nudillos. Él debió ser padre hacía tres años, él iba a tener un bebe con la mujer que amaba, y aunque fue más joven en esa época, hubiese sido el mejor padre del mundo…pero su Rose lo perdió con solo dos meses de gestación. Y ahora sería padre de una chica que ni siquiera sabía el apellido; jamás la había registrado hasta esa mañana donde se despertó con el cuerpo de ella pegado al de él.
Y él no abandonaría a su hijo, no sería como sus padres, no estaría de pareja con la chica, que intuía que no estaba bien de la cabeza; pero jamás dejaría un hijo por el mundo sin su protección y guía, sería el mejor padre del mundo, pero sin su Rose. Sus ojos se aguaron, luchando contra las lágrimas que querían ser derramadas, y agito la cabeza para dejar de pensar, no quería pensar, todo era más fácil cuando no pensaba. Arranco el motor y salió del estacionamiento, cuando de reojo, noto a un costado de la calle, a un volvo plateado estacionado. Sus ojos se abrieron desmesuradamente, frenando bruscamente; sin molestarse en estacionar correctamente, se bajó de su jepp, para balancearse hacía el otro lado de la calle, donde estaba el volvo. Llego hacía la ventana del conductor, donde le dio un golpe a la ventanilla, para luego rodear el auto y colocarse frente del lado del acompañante. No percibió nada dentro, a consecuencia de que los vidrios eran polarizados no podía admirar que era lo que sucedía.
Superado por la situación, por toda la mierda que se acumulaba a su alrededor, no espero ni un instante antes de decir lo suficientemente fuerte para que escuchara dentro del auto.-abre la puta puerta, Edward, eres lo suficientemente macho para follarte a una niña pero no para enfrentar a un hombre…-la puerta se destrabo, a lo que Emmett la abrió para acomodarse en el asiento y cerrarla tras él. El ambiente dentro del vehículo estaba saturado, se sentía el espesor de la situación, aplastando los hombros de Emmett, el cual, no decidió no mirar hacía ese hombre, que durante mucho tiempo admiro y ahora…la verdad es que no sabía que sentía sobre él.
-¿ella está bien?-la voz de Edward era distinta, osca y vacía, no supo porque pero eso le aturdió ligeramente, se estaba desesperando, necesitaba rápidamente divertirse, era demasiado para él, necesitaba reírse un momento y olvidar absolutamente todo.
Abrió la boca para responder, pero no pudo. Una pregunta taladraba su cabeza, necesitaba una contestación, porque toda su vida había dado vuelta y necesitaba poner sentido a algo a toda la mierda que se acumulaba.-de todas las mujeres…-se atoro un poco, a lo que su boca se secó un poco. Quedo mirando fijo el paisaje que la noche ofrecía, el frio y lo desértico, mientras que sentía lo macabro que todo se había vuelto.-… ¿desde cuándo…-y no pudo terminar de formular la frase.
Escucho una risa grotesca, por lo que apretó los puños, aun reusándose a mirar a esa mierda de persona.-¿quieres saber al igual que Carlisle desde cuando me la follo? ¡Vamos, Emmett! Pensaba que tu serías más original...- cada palabra salía con más cizaña, más teñida de odio y bronca; Emmett tuvo que cerrar los ojos, contrayendo sus facciones porque no fue lo suficientemente rápido para llegar en lo alto de la escalera para detener la pelea y por consiguiente, la caída de Bella.-…¿Por qué no me preguntas si lo hicimos en la cocina o el lavado o cual posición a ella le gustaba más?...-impulsivo, ya que su ropa aún tenían manchas de sangre, sangre derramada por su cuñadita, esa jovencita que se estaba muriendo a unos metros y ese maldito enfermo que causo todo se estaba burlando de la situación, se giró, levantando el puño, propinándole una trompada en el rostro a Edward. Le atino a la mandíbula, cosa que causo que Edward diese vuelta la cara, chocando la frente con la ventanilla; logro controlarse, pero tomo del cuello de la camisa la ropa de ese maldito bipolar.
-ella puede morir …-le grito con odio.-…¿lo sabes? Ella puede morir y todo es tu…-Edward giro su rostro para mirarlo, y el corazón de Emmett se quedó paralizo un instante, porque el rostro magullado por la pelea con Jasper y la paliza que Carlisle intento darle, pudo ver el dolor; Edward se estaba muriendo. Y ahí comprendió porque no se había defendido cuando Carlisle le enfrento, e intento golpearle ferozmente ni había respondido a su golpe…a Edward no le importaba, no le importaba una mierda lo que pasara con él. Una lagrima se derramo por el contorno de la mejilla de Edward, a lo que tuvo que tragar con fuerzas mientras que sus manos temblaron, abandonando el cuello de la camisa de él. Esos ojos verdes estaban vacíos, como los de un muerto, cualquier rastro de vida se estaba evaporando, comprendiendo que si su cuñadita moría, Edward también lo haría.
Le costó respirar, necesitaba dejar todo eso, porque no pertenecía a esa lugar, ese tiempo no era el suyo; él tenía que vivir entre los brazos de Rose, esos brazos que siempre le refugiaban, pero ya no estarían…y Rose sufriría de mil maneras distintas, a lo cual, sería parte su culpa. No podía saber más nada de nada, necesitaba esconderse hasta que pasase la tormenta, necesitaba divertirse y bloquear su mente. Sin consciencia, bajo rápidamente del auto, para subir a su propio vehículo y escapar de ese lugar; no escucho nada, no sintió nada, no podría aguantar nada más…¡esa maldita mujer estaba embarazada y él sería padre! Y no podría evadir esa responsabilidad, no lo haría, cuando se había prometido no ser como su padre. Mas también había prometido jamás engañar a Rose y lo había hecho, por más que no lo recordase.
-lo siento, Rose…por favor, lo siento…no puedo, no puedo…-hiperventilo, le costaba enfocar la vista, necesitaba refugio, necesitaba escapar de todo eso.-…no te mueras Bella, ella no lo va a soportar…-suplico a la nada, ya que no podía creer en Dios, no cuando no era divertido hacerlo, no era gracioso contemplarse tan pequeño con respecto al mundo como en ese momento se sentía. Urgente, llego a su departamento, el cual aún pagaba el alquiler por más que no estuviera gran parte del año en este; el móvil a su lado sonó, pero lo ignoro, porque era imperante la subida, la quemazón en su nariz y sabía que tenía algunos gramos detrás del mueble de su recamara.
Cerró la puerta de entrada y también la puerta de su cuarto, nadie le tenía que disturbar; al día siguiente sacaría todas su cosas de ese lugar, no quería tener a Jasper cerca, con quien compartía la renta. Saco la bolsita con el polvo del cielo, compuesto por nubes y hermosas sensaciones, dando la divinidad con solo aspirarlo; sentándose a un costado de la cama. Paso la mano por su rostro, el cual estaba traspirado, y sintió como nuevamente su móvil vibraba en su bolsillo por lo cual, se limpió la boca para luego dejar el móvil a un costado de la cama. Necesitaba este momento para él, después podría regresar toda la mierda junta, el bebe en camino, las lastimaduras de Bella, los llantos de Alice que se acrecentaron ante las acusaciones de Jasper, y lo que tendría que decirle a Rose.
Deposito el contenido sobre la mesita de luz que tenía una superficie de vidrio, para luego sacar una tarjeta de crédito de su billetera; la corto, acomodando el polvo, concentrado en la sensación que vendría, porque al fin podría reírse, sería todo un gran chiste que era lo que podía manejar, lo demás no, lo demás le estaba ahogando. Preparando un pequeño papel lo dio forma de cucurucho, porque lo necesitaba, necesitaba saber que nada se le estaba escapando, que nada era tan aburrido, que nadie moriría ni nada cambiaría. En forma de hilera dispuso el maravilloso polvo blanco para luego, mediante el cucurucho improvisado, logro que subiera el polvo para llenar su nariz y viajar hacía su cabeza, para llenarlo e inundarlo de paz. Por lo histérico que se encontraba, tomo dos filas más sin esperar un momento, para luego pasarse la mano por la nariz mientras que le molestaba hasta en la boca el polvo que también le secaba. Cuando bajo la mano hacía la mesita para tomar un poco de lo que había quedado, el golpe por la droga llego, tirándolo hacía atrás, cayendo de espaldas hacía la cama; todo dio vueltas, las ganas junto a esas fuerzas se acrecentaron en sus músculos, y rió. Al fin la diversión regresaba a él.
Se levantó cual resorte, sacándose el saco que tenía, porque ya era él mismo, y no ese ser que fue hasta ese momento lleno de problemas y desdichas. Sin importarle una mierda, fue hacía el cuarto de Jasper para prender el equipo de música y colocar la sonata adecuada para ese momento, algo de Metallica y The Clash para animar el ambiente. Sentía como cada parte de su cuerpo vibraba y todo danzaba a su alrededor; al fin era pleno, podría reír sin pensar en las preocupaciones. Estaba la música tan fuerte que no sintió como el teléfono de la casa sonaba para luego mandar la llamada al contestador.
-"Emmett…soy Amud, estuve tratando de contactarte todo el día pero no pude…te llamaba para avisarte que tengas cuidado. Hay una loca enferma en el campus que ha drogado a varios, para luego decir que tuvieron sexo con ella y que está esperando un bebe. Así que te prevengo para que no te pase…nos vemos en la práctica".- la boogeyman de Metallica sonaba fuertemente, tapando cualquier sonido que quisiese llegar hacía él, porque era libre, feliz y lo sentía desde la punta de los pies. Salto eufórico, fuera de sí, mientras que, yendo hacía su cuarto, lo primero que se encontró fue su imagen en el espejo de pared y detesto la imagen que le mostro. Estaba traspirado, sus rizos estaban desparramados por todos lados y el cansancio invadía su rostro, sumadas a sus mangas con manchas de sangre seca; y ese no era él, él era Emmett McCarty, era divertido y no lo que le mostraba el espejo. Se enfureció, mientras que el móvil vibraba nuevamente, su cabeza ardía, y sus extremidades se volvieron pesadas, pero fue a tirar el maldito espejo, que le obligaba a olvidarse de la sensación que estaba tardando en llegar y le estaba poniendo histérico.
Su cabeza comenzó a palpitar mientras que noto que en forma lenta el espejo caía cerca de él rompiéndose en miles de pedazos sobre la alfombra. Y ahí supo que algo estaba mal, su corazón palpito desaforadamente mientras que todo su cuerpo comenzó a quemarse desde adentro, por debajo de la piel pero por encima de los músculos; todo iba muy lento, ajeno a él. La diversión se estaba diluyendo por su sistema nerviosoy le estaba contaminando, contaminando cualquier respuesta que quisiese tener; las ganas de vomitar se juntaron pero no podía hacerlo a lo que se estancaba en su garganta ahogándolo. Intento llegar a la cama, cuando su cuerpo comenzó a doler, y se le hizo tan complicado pensar, ya que el ahogo se profundizaba, le costaba tomar el aire, pero estaba vez no era una sensación, era la pura realidad. Esa maldita realidad que jamás le dejo divertirse.
Nada en él respondió, mientras que tembló descontroladamente y cayó al piso, encima de los vidrios del espejo roto, cortándose. La adrenalina se movía tan libremente, que casi no sintió dolor por los vidrios clavados en sus manos y pecho pero no era suficiente para ayudarle a movilizarse con libertad; aun entre tanta desesperación tuvo un momento de reflexión ¿Bella no sintió nada cuando esos vidrios cortaron su espalda? ¿O le dolió? Podía sentir como si una fuerza la arrastrara hacía tras, contra su deseo de ir hacia delante. Tenía que llegar al móvil que estaba en la cama y pedir ayuda; su corazón se volvió pesado junto a sus pulmones, mientras que creyó que alguien apretaba su garganta. Sus fibras se tensaban, adormeciéndose pero de manera tenebrosa; la habitación se volvía cada vez más oscura, negra ante él; se desesperaba a cada instante y le costaba un mundo para moverse, mientras que la sangre manchaba el suelo, su mano derecha sangraba demasiado. Se arrastró, tenía que llegar, tenía que llamar a Rose, porque ella sabría quéhacer, su amor siempre sabía qué hacer. Sus ojos se llenaron de lágrimas, mientras que sintió que se ahogaba por su propio vomito que no podía quitar.
Hizo tanta fuerza, acalorándose, por más que desde su pecho naciese un frió que le congelaba, pero consiguió llegar al costado de la cama; en medio de su confusión, sabía que si se detenía a descansar no se movería más…se estaba muriendo. Sabía perfectamente que se estaba muriendo y no quería, quería a su Rose, quería su vida, quería tenerlo todo nuevamente por más mierda que fuese, por más que fuese aburrido. Estaba aterrado, el miedo invadía su medula, mientras que su visión se oscurecía a tal punto, que creyó que se estaba quedando ciego. Palideció mientras que el frió crecía dentro suyo, y sus funciones motoras se apagan; intento levantar la mano, llegando a alcanzar el móvil, pero no pudo, cayendo al suelo como si no tuviera vida alguna. Algunas lágrimasse derramaron mientras que miraba bajo la cama, no escuchaba nada, solo su corazón que cantaba cada vez más pausadamente sus latidos; abrió su boca, mientras que el frió le congelaba, endureciéndole.-Rose…-susurro, como si eso hiciese que apareciese mágicamente a su lado. Su corazón y pulmones se apagaron, dando con gran fuerza, unos últimos latidos y suspiros.
Se quedó con la oscuridad bajo la cama y expulso aire por última vez. Dejo de dolerle, no se sentía aburrido, no se sentía serio, pero tampoco era divertido, sino calmo, esa paz que solo obtuvo entre los brazos de Rose. Viendo sin ver, todo a su alrededor desapareció, y no tuvo miedo, solo algo de curiosidad por más que no pudiese moverse; unos pies aparecieron frente de él, su tez trigueña le dio familiaridad pero no podía hablar, solo estaba ahí. La persona frente de él, se arrodillo para enfocar su rostro hacía él.-jamás fuiste muy inteligente, Emmett…-se burló Irina, sin malicia. Se veía tan hermosa su prima, contenta como cuando era pequeña. Y eso le dio tanta felicidad-…pero es de familia.-le saco la lengua juguetona, y él quiso reír, mas estaba congelado sin poder moverse. Irina miro hacía un costado y sonrió.-¿Qué dices?- le pregunto hacía la persona que estaba a un costado pero su rango de visión no le permitía ver quien era.
-sí, siempre supe que era un estúpido…-la voz de Charlie sonó próxima, y quiso defenderse, ya que el jefe de policía siempre hablo con cierta autoridad que le dio reticencia, despertando todas su vetas rebeldes; se distrajo al instante, cuando noto que alguien se aproximaba por detrás de Irina, no pudo ver muy bien, ya que todo tomo luz alrededor suyo, dificultando su visión. Irina se levantó dándole paso a los otros pies, la piel era tan blanca, casi pálida; la persona, lentamente, se arrodillo, para verle al rostro y Emmett quiso llorar. Los labios carnosos de Bella se veían tan rojos, sus ojos chocolates estaban tan vivaces y la felicidad en su rostro era celestial. Quiso gritar, pero lo único que pudo hacer fue llorar.
-no llores…-le recomendó Bella suavemente, que extendió su mano para acariciarle el rostro y la paz creció dentro de él, por más que ya no sintiese nada de su cuerpo.-…estaremos bien, Emmett, no te preocupes.- y dejo que la paz que sonaba tan prometedora le guía, porque ya no quería lo divertido, solo quería tener esa paz que solo pudo conseguir con Rose y se sintió tan espectacular que fue imposible negarse.
Espero que les haya gustado. Hasta el próximo capítulo.
