La historia no me pertenece es de Sablesilverrain.

Los personajes son de J. K. Rowling, si fuera míos, las cosas hubieran sido algo —muy— diferentes.

Respecto a las advertencias de Rape/Non-con elements; es una discusión acerca de las leyes de los Omegas y la violación.

P. D. Si aún no es obvio, esto es Slash —que significa ChicoxChico—, si no te gusta, ¡adiosito!


Capítulo XIV: Huele a Familia

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—¿Estaba realmente Remus hablando de enseñar en Hogwarts este año, o lo soñé? —preguntó Harry en el desayuno al día siguiente.

Ruby sofocó una carcajada. —Te dije que no lo dejaras beber, Sirius. Mira lo que pasa.

Sirius también se rió un poco.

Harry se sonrojó. —¿Y bien? —presionó.

—Sí, Harry, va a ir a Hogwarts este año. Como un favor personal para Dumbledore, porque no puede encontrar a nadie más —respondió Sirius.

—¡Brillante! —declaró Harry, tomando una cucharada grande de avena endulzada con miel—. Entonces, ¿cuándo vamos a comprar los útiles escolares?

Sirius sonrió. —De hecho, tu lista acaba de llegar hoy. Podemos irnos ahora, si realmente quieres.

—Después del desayuno —Ruby amonestó suavemente—. Necesitan comer primero.

Sirius se sonrojó y agachó la cabeza. —Correcto. Después de que comamos.

—Harry —llamó Ruby, volviendo su mirada hacia él, la mano aún apretada con la de Sirius—. Queríamos hablar contigo hace unos días, pero no queríamos arruinar tu cumpleaños hablando sobre asuntos de adultos hasta que pasara. Los últimos días de julio son todos para ti y lo respetamos, pero ahora es agosto y tenemos una pregunta para ti. Bueno, dos, sinceramente.

Harry asintió. —Bien.

Ruby se sonrojó. —Sirius y yo hemos decidido que es hora de que me mude oficialmente y nos enlacemos. Mordeduras y todo. ¿Estás de acuerdo con eso? —preguntó ella—. Significaría compartir a tu padre alfa con otro Omega, y eso a veces puede ser difícil, a menos que te guste el otro Omega lo suficiente como para aceptarlo como parte de tu familia sin problemas.

Harry tragó un gran bocado de avena. —No me importa. Aunque no sé si podría aceptarte tan fácilmente como lo acepté a él al principio.

Ruby sonrió. —Para eso es el olor, querido. Los miembros de la familia se olfatean mutuamente como una forma de asegurar que estamos cerca y que cuidaremos de ti. Si queremos saber si esta será una transición fácil o no, tendríamos que perfumarnos mutuamente.

»Lo ideal sería que oliera como a hogar, y tú olerías como a mi hijo, lo que provocaría que mi instinto maternal se pusiera en primer plano cuando captara tu olor. Los omegas que son padres pueden oler una pizca del verdadero aroma del niño detrás de su aroma antes de la presentación, y eso es lo que estaría buscando —explicó—. Solo se buscaría que obtuvieras seguridad y pertenencia con mi esencia.

Harry asintió. —Está bien, podemos intentarlo.

Ruby respiró hondo. —Y si todo va bien con eso, queríamos saber si te importaría quedarte en Hogwarts durante las vacaciones de invierno. Queremos compartir un calor e intentar tener un hijo, y el mejor momento para eso sería al final de diciembre, ya que el calor no se activará hasta que haya pasado al menos dos meses sin los supresores.

Harry los miró, por una parte feliz por ellos y por otra sintiéndose un poco fuera de lugar. —Oh.

Los ojos de Ruby se suavizaron. —Harry, no estamos tratando de reemplazarte. Ambos te amamos. Sólo queremos otro niño alrededor. No te quitaremos nada, y aún tendrás tiempo para estar a solas con nosotros ya que uno estará contigo, mientras que el otro cuidará al bebé por un tiempo.

Harry asintió. —Supongo que eso está bien.

Ruby se levantó y extendió los brazos. —¿Te gustaría probar nuestra compatibilidad como familia? —preguntó.

Harry se puso de pie y se movió a sus brazos, sintiendo que ella lo envolvía. Él inclinó su cara hacia su cuello e inhaló, escuchándola hacer lo mismo con él. Olió su cálido aroma a pastel de manzana, y también una pizca de pan horneado, y un sentimiento de pertenencia se apoderó de él mientras lo respiraba profundamente. Harry se relajó en su agarre.

Ella suspiró felizmente. —Puedo olerte —dijo en voz baja, con un sonido de alegría—. Está apenas allí, pero definitivamente eres tú.

Sirius se levantó y envolvió sus brazos alrededor de ambos y Harry sintió que las lágrimas pinchaban sus ojos mientras inhalaba profundamente. «Olía a familia».


Harry entró en el laboratorio con el Libro de Pociones en Lengua Pársel en manos, la nota de Severus con la receta anti veneno escondida dentro.

Instaló un caldero y comenzó a preparar los ingredientes que necesitaría. Revisó la receta por última vez, y comenzó a elaborar el brebaje.

Tenía que concentrarse, ya que la poción era una más complicada, pero un Runespoor pigmeo tenía un veneno muy potente, por lo que, por supuesto, el antídoto sería una mezcla intrincada. Trabajó en aplastar el colmillo de Runespoor mientras se calentaba el agua, y tan pronto como terminó, limpió el mortero y agregó el bezoar que pedía la poción.

Mientras se mantuviera en la tarea, solo tendría que hacer esto una vez para obtener tres viales de anti-veneno. Y la nota de Severus decía que durarían durante un año.

Harry sonrió. Incluso con el trabajo adicional, estaba muy contento de tener la serpiente.


Harry terminó de llenar el último frasco y dejó escapar un suspiro de alivio. —¡Y listo! —se dijo a sí mismo.

Agarró los viales aún calientes y salió del laboratorio. —¡Terminado! —anunció.

Sirius lo encontró al pie de la escalera. —Bueno. Vamos arriba y probemos —dijo.

—¿Probarlo? ¿¡En qué?! —preguntó Harry, siguiéndolo escaleras arriba.

Sirius sonrió. —¿Qué tan seguro estás de que va a funcionar? —preguntó.

Harry se mordió el labio. Confiaba en Severus completamente, y el hombre había dicho que funcionaría. Harry sabía que lo había preparado perfectamente. —El cien por ciento —dijo con firmeza, cuadrando los hombros.

—Entonces lo probaremos en ti.

—¡¿En mí?! —preguntó Harry con voz más alta de lo normal—. ¡No quiero que me muerda Dexter por la ciencia! —exclamó.

Sirius se rió. —Relájate. —Levantó un frasco—. Este es un anti veneno de uso múltiple, lo compré ayer antes de que te compráramos la serpiente. Ahí era donde estaba yo, mientras que Ruby y tú obtenían helado.

Harry sonrió. —Ahh. Debería haber sabido que tendrías una buena razón para perderte un helado —bromeó.

Sirius sonrió. —De todos modos, esto debería funcionar si el tuyo no lo hace, y ya que tu serpiente es una pigmea, tengo tres minutos para administrarlo —dijo, abriendo la puerta de la habitación de Harry.

Harry se encogió de hombros. —Está bien. —Caminó hacia su cama, acariciando a cada una de las tres cabezas a su vez.

Dexter se apartó del toque. —No tengo ganas de que me toquen hoy —advirtió.

Harry sonrió y quitó la mano. —Bien. Puedo aceptar eso.

Me gusta ser tocada. Acaríciame otra vez. —Centrum se apoyó en el toque cuando Harry le dio otra caricia.

Sinister solo miraba con leve diversión.

¿Te gusta ser acariciado? —Harry le preguntó.

Sinister parpadeó. —No tengo ninguna preferencia —dijo.

Harry se encogió de hombros. —Está bien, entonces. —Respiró hondo, colocando dos ampolletas de antídoto en la mesita de noche—. Dexter —dijo, sonando seguro y confiado—. Necesito que me muerdas.

La Runespoor levantó la cabeza derecha y Dexter lo miró a los ojos con una extraña intensidad. —Necesitas que yo... te muerda—repitió con una ligera incredulidad—. Mi veneno es mortal, ¿te das cuenta? —comprobó.

Harry asintió. —Lo sé. Necesito probar un antídoto, y si no funciona, tenemos una copia de seguridad que definitivamente lo hará. Pero aún así, trata de no usar toneladas de veneno, ¿de acuerdo?

Dexter asintió. —Puedo hacer eso.

Harry tragó saliva, extendiendo su mano, y Dexter mordió la parte carnosa en la base del pulgar. Harry hizo una mueca. Abrió el frasco de antídoto que aún sostenía y lo bebió cuando una sensación de ardor comenzó a extenderse por la herida de la mordedura.

La sensación de ardor se disipó de inmediato, y Harry sonrió ampliamente. —Funciona —le informó a Sirius.

Sirius inclinó su cabeza. —Supongo que sí —sonrió—. Sabía que eras un niño inteligente. ¡Tu calificación de Pociones mostraba que serías capaz de hacerlo, ¡y lo hiciste! Más rápido de lo que esperaba, incluso —dijo con orgullo.

Harry sonrió. —Bueno, tenía una buena motivación.

Sirius asintió. —Y lo lograste. Voy a volver abajo por un tiempo —anunció.

Harry se tendió en su cama, dejando que la Runespoor se deslizara sobre su mano mientras se dirigía hacia su cara. —Está bien, Siri. Podría tomar una siesta —dijo distraídamente.

Sirius sonrió y cerró la puerta detrás de sí.

Harry tomó la botella de «Deseo del Corazón», mirándola, considerando sus opciones. Solo tenía dos dosis más, y él realmente no quería usarlas todas a la vez, pero realmente quería saber cómo se sentía tener intimidad con Severus, ¡y se había acercado tanto la última vez!

Suspiró y volvió a dejar la botella. «Debería buscar la poción», pensó. «Tal vez ni siquiera sea posible experimentar sensaciones que nunca antes haya sentido bajo los efectos de esa poción». Sabía que algunas pociones que provocaban fantasías o visiones tenían ese efecto.

Se levantó y entró en la biblioteca, buscando la poción del deseo del corazón con el hechizo que iluminaría los libros que contenían esas palabras.

Cuatro libros se encendieron, y Harry bajó «Pociones del Ciervo» y lo abrió. Era un libro más antiguo, pero la poción en sí también era bastante antigua.

Encontró el pasaje de la poción y lo leyó, luego suspiró profundamente. —Maldición —resopló, cerrando el libro.

No iba a poder experimentar ni siquiera el pseudo-sexo con Severus. Cada vez que se aventuraban en un territorio desconocido, se despertaba. La poción podía simular expresiones, emociones y palabras, pero no podía producir nada de lo que no tuviera experiencia, por lo que los vírgenes no podían experimentar el sexo bajo sus efectos.

Resopló de nuevo. —Aprecio el sentimiento, Severus, pero ese regalo es una broma horrible —murmuró, devolviendo el libro y dirigiéndose a su habitación.

Se sentó en su escritorio y comenzó a dibujar a Vinculum de memoria. —Si vuelvo a hacerlo, querré aparearme aún más con Severus, ya que, el vistazo que obtuve parecía muy agradable —murmuró a Hedwig.

Se centró en su dibujo y se desconectó del resto del mundo.


—¡Dos días más para la escuela, dos días para hasta la escuela! —canturreó Harry, bailando alrededor de Sirius mientras abría la puerta para dejar entrar a Remus.

—Harry, realmente, aprecio que estés emocionado, pero este no es realmente el lugar para… —Sirius se cortó cuando Walburga comenzó a chillar de nuevo justo cuando la puerta se cerró detrás de Remus.

—¡Sangres sucia y traidores de sangre ensucian mi casa! —Ella vio a Remus, y gimió de nuevo—. ¡Criaturas invaden mi refugio! ¡¿Qué es lo que sigue en este cruel mundo?!

Sirius gruñó. —Eres un verdadero acto de escolr ¿lo sabías? —le preguntó al retrato mientras tiraba de los cortinas para cerrarlas.

Harry agarró a Remus. —¡Vienes a Hogwarts conmigo! ¡Estoy tan emocionado! ¿Cómo planeas llegar? —peguntó.

Remus se rio entre dientes. —Bueno, estaba pensando aparecerme, directo en las puertas. ¿Por qué?

Harry frunció el ceño. —Supongo que eso tiene sentido —admitió, un poco molesto.

Remus sonrió. —No tengo que tomar el tren, Harry, realmente no hay necesidad. Si hubiera algún peligro presente, estaría en ese tren contigo en un instante. Pero no lo hay.

—Podré visitarte algunas veces después de clases, ¿verdad? —preguntó Harry.

—Por supuesto que puedes —aseguró Remus con una sonrisa—. Me encantaría invitarte a tomar el té o simplemente charlar.

Harry le sonrió, finalmente dejándolo ir para que pudiera moverse de la entrada.

—¡Genial! También tengo que encontrar tiempo para Severus, su amistad significa mucho para mí, ¡pero realmente disfruto de tu compañía también!

Remus se rio entre dientes. —¿Y Severus sabe que lo llamas por su nombre? —bromeó.

Harry asintió. —Oh, sí —dijo a la ligera—. Fue él quien lo sugirió, cuando me quedé con él. Somos amigos, después de todo. Simplemente tiene sentido.

—Supongo que cuando lo pones de esa manera, lo tiene —dijo Remus, asintiendo.

—Vamos a comer pastel Shepherd (1) para la cena —dijo Harry con entusiasmo.

Remus sonrió. —Tu favorito —mencionó—. ¿Cuál es la ocasión?

Harry se encogió de hombros. —Mipsy solo me quiere, supongo.

—Porque eres malditamente lindo para tu propio bien, por eso —dijo Sirius, empujándolo en el costado.

Harry sonrió. —¡Eso no es algo malo! —le respondió, divertido.

—Nunca dije que fuera malo, solo que es un hecho —replicó Sirius.

Harry puso los ojos en blanco.

—No hagas eso, un Lord no pone los ojos en blanco — le dijo Sirius.

Este Lord lo hace —Harry apuntó, luego subió las escaleras—. Bajaré en una hora para la cena —avisó, subiendo las escaleras.

—¿Qué acaba de pasar? —Sirius le preguntó a Remus.

Remus se rió entre dientes. —Dejaste que escapara de la conversación. Muy suave. No puedes hacer nada al respecto ahora, solo vamos a tomar algo —dijo con calma, guiando a Sirius a la sala.


Harry y Ron estaban sentados con los gemelos en el tren cuando la puerta fue abierta por un Draco de aspecto inquieto. —Potter, he decidido lo que quiero a cambio de ayudarte a actuar como un Lord apropiado —le informó a Harry.

Harry le indicó que entrara. —Entra, entonces, únete al compartimiento de Omegas y háblame.

Draco se sonrojó ante el recordatorio de lo que era. —Bueno, quiero protección. Hay varios Alfas en Slytherin, y no estoy seguro de querer que ninguno de ellos sea mi compañero—dijo.

Harry frunció el ceño. —Así que quieres que… ¿Qué, exactamente?

—Protección de tu parte cuando llegue mi calor para poder llegar al Ala de Hospital de manera segura. Es un largo camino. Necesitaré una forma de avisarte cuando llegue, para que puedas contactarme.

Harry asintió. —Bueno, puedo preguntarle a Remus si él podría enseñarnos a conjurar a nuestros Patronus. Pueden llevar mensajes de ida y vuelta, y es totalmente seguro —le sugirió al rubio.

—¿Remus…? —Draco frunció el ceño.

—Lupin —Harry respondió—. Es un amigo de la familia, y enseñará en Hogwarts este año. Él podría enseñarnos, y tiene una debilidad por Omegas, por lo que no cuestionará nuestro razonamiento.

Draco asintió. —Bien. Cuando ingreses a la Sala Común de Slytherin, solo necesitaré que me saques y me subas al Ala del Hospital. Una vez que esté en una sala de cuarentena, consideraré cualquier deuda acumulada pagada en su totalidad —dijo—. Después de la primera vez, debería poder decir cuándo vendrá mi próximo calor, o al menos intentar cronometrarlo. Deberían ser cada tres meses, así que espero que mi ciclo sea fácil de resolver.

Harry sonrió. —Si me necesitas de nuevo, aún podrás llamarme. Los omegas necesitan mantenerse unidos. Estoy dispuesto a ayudarte siempre que lo necesites, siempre y cuando dejes de ser un pequeño imbécil conmigo y con mis amigos —dijo con seriedad.

Draco observó a los pelirrojos que lo rodeaban, luego suspiró. —Bueno, supongo que los Pura Sangre siguen siendo Pura Sangre. Simplemente no añadas más Nacidos de Muggles que no puedan manejar nuestra forma de vida. Eres demasiado poderoso para hacer amigos con personas que quieren cambiar la forma en que vivimos. Funciona para nosotros.

Harry sonrió. —Puedo ver eso ahora. No te preocupes, voy a dejar a Hermione detrás de mí con seguridad.

—Entonces supongo que todos podemos aprender a llevarnos bien, si debemos —dijo Draco con ligereza.

(1) Pastel de carne de cordero con puré de papas. Es tradicional en celebraciones.


¡Segunda actualización de hoy! Aún son las 11 en mi país, así que técnicamente aún es día del Snarry(?). Disfrútenlo.

Nos vemos el viernes.

Besos, ELODTC.