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ENTONCES, PELEA
CAPÍTULO XIII
La arena más grande del Santuario estaba llena de los caballeros de Bronce, Plata e incluso los que apenas entrenaban solo para ver a estos jóvenes pelear. Su historia era bien sabida; ahí estaba el que alguna vez fue portador de Hades, el que venció en una ocasión a Shaka, aquel que tenía la Excalibur al igual que Shura, el que podía congelar todo el Santuario con unos cuantos ataques y el que vistió alguna vez la armadura de Sagitario. Los cinco eran famosos igualmente por su forma de ser, especialmente a Ikki quien no sabían si odiar, temer o respetar. Muchos optaban por la segunda opción, especialmente ahora que su maestro era Deathmask, un traidor.
Los caballeros Dorados eran los que se encontraban alrededor de la arena, solo el Caballero de Piscis no estaba ahí, pero no se le extrañaba. Shura y Dohko hablaban con Shiryu, uno dando direcciones y el otro levantándole el ánimo. Aiorios bloqueaba unos cuantos golpes de Seiya que en ocasiones se distraía para sonreír a Shaina. Camus y Hyoga estaban tranquilamente hablando con Shun ya que su maestro estaba preparándose individualmente. Honestamente, todos estaban ahí para ver las peleas, pero aun así sabían que la que más les impresionaba ver y esperaban que fuera algo sorprendente era la del caballero de Fénix que había retado al caballero de Virgo. Los cuatro de bronce y Mu estaban preguntándose cómo sería eso, ya que sabían la relación de Ikki y Shaka. De pronto el caballero del Zodiaco entraba con sus ojos cerrados a la arena, sintió que el caballero que podría ser inmortal igualmente entraba por el otro extremo y la gente empezó a gritar. Abrió un poco los ojos para verlo; su armadura brillaba y en su cara se mostraba una sonrisa llena de orgullo; lo que daría por correr y besarlo. Lamentablemente no tuvo la oportunidad de hablar con él desde antes, así que estaba un poco nervioso al tener que pelear de esa manera.
–Caballero de Fénix, –dijo Mu señalándolo para que se acercara a él, quien estaba en el centro de la arena, –Caballero de Virgo. –hizo lo mismo para Shaka. –Como saben, Ikki de Fénix retó a un duelo a Shaka de Virgo, espero que recuerden que esto no es una pelea a muerte y que si en alguna ocasión sienten que deben de detenerse, lo pidan. ¿Entendido?
–Lo entiendo. –asintió Shaka.
Ikki sonrió y asintió mientras se dirigía a su posición. Shaka hizo lo mismo sin decir nada más, pero al momento de darse la vuelta se quedó sorprendido. Ikki no había dado más de cinco pasos cuando alzó un brazo y colocó su mano sobre el suelo.
–Me rindo. –dijo al levantarse. –No pienses que te temo, caballero de Virgo, pero si peleó algo muy importante podría perderse para mí. Son cosas personales que no entenderían. –ahora se dirigía a los espectadores y otros caballeros Dorados mientras retiraba su casco.
Mu y Shaka se volvieron a reunir en el centro. Ambos con una sonrisa, Mu estaba feliz por su amigo, ya no tendría que pelear con el hombre que amaba. El caballero de Virgo tomó el casco de Ikki solo para hacerlo vestir de nuevo su armadura completa.
–Pelearemos. –dijo al poner una mano en su hombro.
– ¿Qué no oíste que el caballero de Fénix se da por vencido? –dijo Mu un poco extrañado.
–Shaka, cariño, –le dijo Ikki en voz baja, –no me pongas a prueba una vez más. Ya me rendí por ti, ¿qué más quieres?
–Es por eso que quiero pelear. Sé que para ti era importante mostrarles a todos quién eres, e igualmente Deathmask quería verte pelear. –sonrió. –Y yo quiero ver tu nuevo ataque.
Ikki no parecía seguro. Shaka lo tomó del brazo para que lo siguiera, pidiendo un poco de tiempo a Mu.
–No pelearé, Shaka. –decía Ikki.
–Te haré pelear, pequeño. –sonrió Shaka mientras se alejaban de la arena a un lugar donde nadie los podía oír hablar.
Mu se acercó a sus demás compañeros quienes veían con curiosidad como Shaka e Ikki platicaban de algo. Ni siquiera los mejores lectores de labios pudieran saber qué era eso de lo que Ikki reía y ocultaba su rostro. Shaka sonreía ante esto y entonces los dos se daban la mano. Nuevamente se acercaban a la arena, la gente y sus amigos estaban esperando que Ikki dijera que no una vez más, pero ahora él sonreía mientras que Mu se volvía a reunir con ellos.
– ¿Decidieron? –preguntó un poco curioso. – ¿Pelearas, Ikki de Fénix?
–Así es. –sonrió. –Creo que no perderé nada, al contrario, ganaré algo muy bueno. Además, decidimos que no se usarán ataques especiales.
–Como ya se dijo, no es una contienda a muerte. –puntualizó Shaka.
–Me parece. –Mu se dirigía a la gente que esperaba una respuesta. –La primera pelea del día, Ikki de Fénix contra Shaka de Virgo.
La gente empezaba a gritar y los caballeros Dorados estaban listos para detener cualquier ataque que saliera de la arena. Los cuatro de bronce se reunían para preguntarse qué pasaría con su medio hermano. El caballero de Virgo y el de Fénix se volvían a unir en el centro para darse la mano. Ikki sonrió y sonrojó un poco.
–Espero que des todo de ti, amor. –le dijo Shaka.
–Entonces, pelea. –se acercó a él para decirle en una voz baja. –Recuerda que aun te amo.
Los dos se separaron y Shaka solo rio y respondió con una voz alta que solo pocos podían oír estando cerca de la arena.
–Lo sé, igual yo.
El caballero del Zodiaco tomaba su posición de ataque, que más parecía de defensa, al igual que el caballero de Fénix y de pronto la pelea empezaba. Los ataques eran demasiado rápidos que algunos, los que empezaban a entrenar e incluso gente de Rodorio que venía por curiosidad, no los podían percibir. Sólo veían los golpes más duros, como cuando Ikki pateó a Shaka haciéndolo caer, pero este apenas si tocaba el suelo cuando se empujó con las manos para lanzar otra patada a Ikki, quien apenas pudo detenerlo con ambos brazos. Shun estaba preocupado y le explicó a Hyoga y los demás que sabía que los golpes que se daban eran demasiado duros, él podía sentir como ambos daban demasiada fuerza en cada uno de ellos. Llegó un momento en que el caballero de Virgo detuvo la pelea. Mu se acercó un poco preocupado, al igual que el caballero de Andrómeda, quien quería saber cómo se encontraba su hermano.
–Me siento genial. –decía un poco cansado y con sangre escurriendo de una de sus heridas. –Mi hombre es demasiado fuerte. –sonrió.
– ¿Tu hombre? –rio Hyoga quien lo logró oír. –Eres un cursi…a tu manera.
Ikki solo hizo una señal con su dedo, Hyoga rio y su hermano se alejó de él.
–Lo siento, Hyoga, mi hermano es un poco grosero.
–Es mi amigo, creo que ya lo conozco.
Cuando el caballero de Fénix estaba a punto de pelear nuevamente vio como Shaka lo esperaba sin armadura. Se molestó así que tomó la armadura de Virgo de las manos de Mu y se dirigió a su contrincante.
–Ponte la armadura inmediatamente, Shaka. No pelearé si eres más débil que yo.
–Pero si apenas daba la mitad de mi fuerza. –se mostraba un poco sorprendido, un rostro que después Ikki haría igualmente. –Y si no peleas, yo habré ganado… y sabes qué significa.
–Deja de jugar. –se alejó para darle la armadura de nuevo a Mu y tomar su lugar. –Ahora da toda tu energía o pediré la revancha sin mi propia armadura.
Shaka asintió así que así fue. El pobre caballero de Fénix recibía fuertes golpes que si apenas su armadura podía lograr que su cuerpo no los sintiera. Pero él no se quedaba atrás, incuso se podía ver la cara de dolor de Shaka y como sus músculos se contraían con las patadas y puñetazos. Los minutos pasaban, los golpes se daban y Mu pidió una pausa para ambos. Ikki tomaba apenas el aire, sus piernas apenas lo podían y se sentía sumamente adolorido, pero aun así sonría con el rostro en alto. Mientras que Shaka suspiraba en vez de respirar normalmente, en realidad no estaba demasiado cansado como su adversario pero incluso admitió que la pelea era algo que esperaba hace tiempo, alguien que le diera más de unos cuantos minutos. Mu se acercó a Ikki para preguntarle cómo se encontraba, Shaka sólo vio que le decía algo pero no entendía bien qué. Mu ahora se acercaba a él y sonreía.
–Dice que se siente cansado, así que tratara de terminar con esto inmediatamente. –se acercó un poco y le dijo en voz baja. –Y dice que te vez muy bien peleando… usó otra palabra pero no me siento confortable diciéndola.
–Creo que puedo adivinar. –rio con su amigo. –Entonces, bueno, creo que terminaré esto rápido. No quiero que se lastime mi fénix.
Mu aun no entendía esa relación pero le agradaba que al menos no tuviera que estar discutiendo tanto con Ikki y que su amigo se viera un poco más feliz.
El caballero de Fénix corrió contra su enemigo que solo bloqueaba sin poder alzar los brazos. Los dos se separaron por unos cuantos segundos, así Ikki tomó un poco de espacio para lanzar un golpe con el que podría ganar. Todos lo esperaban, incluso Shaka había bajado su defensa y se hacía para atrás, sabiendo que el ataque llegaría potentemente. Pero eso era lo que veían, lo que no veían era la mente de Shaka. Él corrió y, antes de que el puño de Ikki fuera contra su cuerpo, saltó para volar por encima del caballero de Fénix. Fueron unos segundos para que se diera vuelta a su cuerpo y lanzara una patada a la espalda de Ikki, quien no pudo contra eso, su cuerpo salió disparado hacía las gradas. Si no hubiera sido porque Aldebarán lo atrapaba, Ikki hubiera golpeado a unos cuantos espectadores y quizá roto las gradas. El caballero de Tauro tuvo que ayudarlo a pararse ya que le pobre Ikki en realidad se había lastimado. Shaka sonrió y más cuando Mu se acercó a él con su armadura para que la vistiera.
–El ganador de la primera pelea, Shaka de Virgo.
Ese mismo caballero volteaba a ver a Ikki quien se encontraba fuera de la arena. Le preocupó un poco su situación así que estuvo a punto de ir por él cuando el caballero de Fénix se levantaba como podía para darle la cara.
–Olvide que querías ver mi ataque, cariño. –corrió y se alzó en vuelo con un gran salto. – ¡Lluvia de estrellas Fenicidas!
– ¡Crystal Wall! –defendió Mu a la multitud detrás de Shaka.
Shaka rápidamente se protegió con ambos brazos el rostro. Muchos vieron extraño que no hiciera nada por ese ataque, pero en realidad él quería recibirlo para saber qué tan fuerte era. Las miles de navajas pasaron por su cuerpo, maltratando su armadura e incluso una hizo sangrar uno de sus manos, lo cual trajo memorias de una pelea pasada. Sonrió pero sintió como un golpe pasaba por su rostro. Una pequeña cortada se había hecho así que Ikki paró su ataque, lo cual lo hizo caer ya que estaba totalmente cansado. El caballero de Virgo corrió rápidamente al igual que los de bronce. Lo levantó del suelo con preocupación.
– ¿Ikki? –decía al moverlo para acostarlo fuera de la arena. – ¿Estás bien?
Ikki solo lo tomó por el cuello. Sonrió abriendo los ojos.
–Me has ganado, Shaka… –como pudo se sentó en el suelo. –Estaré bien, créeme.
Shaka sonrió y se acercó a Shun mientras que el antiguo caballero de Cáncer se sentaba al lado de su alumno.
–Dile a Mu que te pelearas con Shiryu al final, tengo que ayudar a Ikki.
Shun asintió y fue a decirle el mensaje a Mu que apenas daba la presentación de la siguiente pelea.
Deathmask felicitaba a Ikki, para sus ojos él había sido sorprendente y sabía que hubiera ganado si solo se pudieran usar los ataques.
–Las estrellas Fenicidas y quizá tu nuevo ataque hubieran podido vencer a Shaka.
–Lo siento, maestro, tengo que admitir que él es fuerte. Pero sé que al menos le di una buena batalla, y no todos los caballeros pueden decir que han hecho eso.
–Así es… lo que aun no entiendo es por qué demonios le dijiste "cariño"
Ikki había olvidado ese pequeño detalle pero aun así no tuvo que dar ninguna explicación ya que su "cariño" había regresado para ayudarle con las heridas. El caballero de Fénix se disculpó al ver la mano y parte del rostro de Shaka que tenían un poco de sangre.
–No te preocupes, Ikki. Ahora sé qué tan poderoso eres. Debo admitir que superaste mis expectativas. –sonrió y siguió limpiando sus heridas. –Así que, ¿crees que puedas quedarte conmigo esta noche?
Deathmask no se encontraba ya que Camus le había pedido que fuera a ayudarle con algo para que Hyoga estuviera listo para la pelea.
–Apostamos algo, Shaka, ¿lo recuerdas? –se sonrojó un poco. –Creo que tendré que aceptar la invitación.
Mientras tanto, Mu llamaba al caballero de Pegaso y al caballero de Cisne al centro de la arena. Seiya saludaba a Shaina que lo veía, recordaba que tenía que ganar si quería una cita con esa chica. Hyoga por el momento recibía la ovación de muchas de las chicas de ahí, incluso de Shun, lo cual provocó una cierta broma entre Shiryu y su maestro Dohko, incluso Shura no podía más que reír a carcajadas con ellos.
–Si Hyoga te congela, le podemos pedir ayuda a Shun. –gritó Shiryu a Seiya. –Pregúntale qué tan bueno es para romper el hielo.
– ¿A qué se refieren? –preguntó Shun inocentemente.
– ¡Cállate, lagartija! –respondió Hyoga, para ser interrumpido por Mu.
–Por favor, empecemos esta pelea. –nuevamente se dirigió al público. – Segunda pelea del día, Seiya de Pegaso contra Hyoga de Cisne. Igualmente no es una pelea a muerte, pero ya que están en el mismo nivel, pueden usar sus ataques. Solo… –se mostraba un poco molesto con ambos. –traten de no atacar a los espectadores.
Los caballeros aceptaron para entonces colocarse en su posición. Seiya empezó la pelear para que Hyoga tuviera que esquivar y bloquear sus golpes. Cada vez que Hyoga intentaba algo, Seiya no dejaba que siquiera se moviera.
– ¡No hagas eso! –gritaba Aiorios un poco molesto al ver a Camus sonreír.
Seiya no escuchaba creyendo que así podría vencer, cuando de pronto, en medio de uno de sus ataques, Hyoga dejo de bloquear para dejar pasar su puño contra el abdomen de Seiya. Había sido rápido, además de que ya había entendido el ritmo de los golpes del caballero de Pegaso. El pobre de Seiya se tuvo que separar para permitir que Hyoga lo siguiera atacando y logrando una verdadera pelea. Aioria suspiraba, estaba al lado de Milo quien lo vio hacerlo.
– ¿Qué pasa? –preguntó curioso.
–Se supone que yo podría haber entrenado a Ikki. Él es leo, no cáncer. –hizo una mueca mostrando su molestia. –Pero creo que fue porque me rehusé a que la pelea fuera.
–Seamos honestos, Ikki será un leo pero tiene la personalidad de Deathmask. Tus ataques son sorprendentes pero ese hombre es un poco sádico… Ikki quería algo así.
–Cierto… –de pronto tuvo que parar uno de los meteoros de Seiya.
Hyoga apenas si pudo esquivarlos, incluso uno le dio en su hombro. Seiya sonreía al ver cómo lo había logrado pero no podía celebrar por mucho al ver como Hyoga se levantaba para seguir atacando. Las personas gritaban los dos nombres sin parar, incluso había gente que apostaba que Seiya ganaría. Los minutos pasaron antes de que volvieran a usar sus ataques, ahora los antes no vistos.
– ¡Arrows of the Pegasus! –Aioros esperaba impaciente que Hyoga no pudiera contra tan ataque, pero olvidó el detalle que Seiya apenas podía controlarlo.
Los ataques salieron disparados, haciendo que los dorados tuvieran que detenerlos, incluso Mu, quien ya estaba un poco cansado de tener que usar su Crystal Wall cada vez que los caballeros de bronce querían usar sus nuevos ataques.
–Pero, ¿qué fue lo que pasó? –se preguntó Seiya a sí mismo.
–Tienes que tener más cuidado, amigo. –sonrió Hyoga al colocar sus brazos abiertos. – ¡Destruction of Deneb!
De pronto el pobre de Seiya recibía un gran golpe de frio. Su armadura se empezó a congelar y apenas podía moverse. Para su buena suerte Hyoga sólo lo lanzo en puntos específicos, así que no sufría de hipotermia, ni siquiera un poco. El caballero de Cisne caminó hasta él y sonrió mientras lo empujaba fuera de la arena con un puñetazo.
–El ganador, el caballero de Cisne. –dijo Mu al levantar la mano de Hyoga.
Shun rápidamente corrió a ayudar a Seiya, quien aún tenía un poco de frio. El caballero de Pegaso se levantó al ver a Shun y hubiera corrido sino fuera que Ikki se acercaba a su hermano igualmente, quizá lo podía tomar como una broma mala. Tenía el brazo vendado y una herida en la ceja, pero eso no le impedía de sonreír.
–Parece que te falló el ataque, Seiya. –le dijo dándole una manta que Shaka le prestó.
–No entiendo por qué.
–No entrenaste lo suficiente. –le comentaba Shaina que venía por él. – ¿Sabes? Creo que perdiste el derecho de salir conmigo.
–Pero… ayer el ataque fue perfecto.
–Está bien, te creo. –Shaina se acercó para darle un beso en la mejilla. –Mañana estoy libre. Pero trata de no perder tan seguido.
Hyoga se acercó para darle la mano a su amigo y juntos ir con sus maestros. Camus estaba orgulloso y Aiorios se sentía un poco molesto, pero aun así felicitó a su alumno, quien no dejaba de sonreír por haber conseguido una cita.
Mu estaba a punto de presentar la próxima pelea cuando Shaka se acercó a Shun. Su hermano ya le había deseado buena suerte y ahora él se sentaba con Deathmask. En realidad, el hermano menor estaba un poco nervioso, no quería lastimar a su amigo y le preocupaba Ikki.
–No te preocupes, Shun. –le dijo Shaka. –Él estará bien. Sabes que cuido de Ikki, ¿acaso no confías en mí? –sonrió despreocupado. –Solo recuerda una cosa… Shiryu tiene la Excalibur.
Shun asintió y se acercó a Mu y a Shiryu al centro de la arena.
–Última batalla del día, Shun de Andrómeda contra Shiryu del Dragón.
