Aclaratoria: los personajes de esta historia no me pertenecen la historia si es mía, y también los nuevos personajes.
BATEADO POR: ISA CRISS =)
MC CULLOUGH
Capítulo 14
Ahora todo era obvio, mi tía había estado demorando la llegada al convento porque sabía que Claire se había marchado. Claire no sabía que habían descubierto su huida. Además sabía que ellos podían conseguirla mas deprisa por eso le dio tiempo. Mi tía era terca y no quería ser humillada. Había obligado a Christian a perder varias horas, de modo que les sería casi imposible alcanzarla.
Christian se acerco a la puerta tomándome del brazo.
— Un momento — dijo la madre superiora, me miró a los ojos y sentí que miró a través de ellos. Luego miro a Christian — tengo que pedirle que deje a esta mujer conmigo.
Todos los hombres se detuvieron y miraron a Christian. La hermana Marthe contuvo el aliento y mi tía levanto la cabeza, como si esa muestra de preocupación fuese un insulto.
— Me duele desilusionarla, pero así es su vida, está acostumbrada a eso ¿No es cierto? Pero, si le parece puedo dejarle a la otra dama madame Steele y espero que no se arrepienta.
Abandonamos el convento detrás de esas palabras. Mientras mi tía gritaba:
— ¡Déjenla! ¡Eso es lo que quiere! ¡Que lo disfrutes! ¡Eres una cualquiera!
Esas palabras dieron vueltas y vueltas en mi cabeza. Me mostraban una verdad innegable. No protesté, no hice ninguna objeción, no me resistí. Dejé que me llevará hasta el carro. Quizá mi tía no se había equivocado, soy inmoral. Yo no quería estar con Christian, pero nadie me aceptaría como él me aceptaba.
Había herido a mi tía y ella parecía odiarme, mas que eso, casi estoy segura que me odiaba. Nada había logrado tratando de solucionar lo de Claire. Aún cuando me hubiera dejado quedar en el convento, nunca podría soportar el desprecio de las religiosas y su lastima. Quizás la hermana Theresa intentaría entenderme las demás ni lo hubieran intentado. La comunidad actuaría de igual manera, se correría el rumor y toda la gente me rechazaría. Entonces ¿Por qué no iba a sentir alivio y hasta gratitud, estando con Christian?.
Pero el futuro era incierto con él. La persecución terminaría, atraparían a Claire y obtendría la información que querían. Ya nadie tendría sus ganas de quedarse en Seattle y nada impediría que se regresaran al esplendor y la decadencia de Europa, Rutenia. No podía esperar que Christian me llevara con él, la verdad es que tampoco debería hacerlo. Tendría que aprender a construir mi propio camino.
Tenía que hallar la forma sin tener que sacrificar mi honor y mi alma.
Mientras miraba a Christian pensé en toda la responsabilidad que cargaba sobre sus hombros. Él parecía aceptarla con toda naturalidad. Pensaba y pensaba. Él se dio cuenta que lo miraba y me sonrió. Íbamos en el carro por la carretera al parecer querían ir a los aeropuertos a ver los vídeos de seguridad a ver si había decidido tomar un vuelo, pero yo la verdad no creo que eso sea posible.
Al llegar al aeropuerto decidí bajarme, mis piernas ya se estaban entumeciendo y necesitaba estirarme un poco. Pero decidí bajarme por el lado opuesto de la acera ya que no quería bajarme junto a él. Y al bajarme no vi que se acercaba un moto, lo último que vi fue la moto a una palma de mi y cerré los ojos instintivamente pero algo tiro de mi hacía un lado y sentí un fuerte golpe en la cabeza luego de eso todo se volvió oscuro...
Sentí que me movía. Y el dolor en la cabeza aumentaba. Me sentía exhausta. Una mano cálida y firme me acariciaba, aunque tenía la sien tan sensibilizada que me parecía que me estaban arrancando el cabello. Me aparté e intenté murmurar algo, pero no dije nada coherente.
— Tu belleza no se apaga — dijo una voz familiar.
Los brazos que me sostenían eran fuertes; las palabras que oía eran dulces, y me las decía Christian. Abrí los ojos y me encontré con una mirada brillante y gris. Estaba sentada en sus rodillas, junto a su pecho, envuelta en una manta de terciopelo. Viajaba en el coche, veía pasar los árboles delante de mis ojos a gran velocidad.
— ¿Qué ocurrió? ¿Cómo he llegado aquí?
— Que niña tan afortunada. Has dormido todo el tiempo. ¿De verdad no recuerdas nada?
— No
Él respondió con una sonrisa.
— Te empujé hacia un lado para que no te diera la motocicleta. Me encargué de ti, te cargué hasta el carro y regresamos en el coche.
— Fue muy…amable de tu parte cuidar de mi.
— Era una obligación, no fuera porque tu haces añicos mis pretensiones, ¿Dónde estaría ahora?
— Tras las huellas de Claire, no cabe duda.
— No, no. No pienses que nos demoramos por ti.
— Quiero decir, si ni siquiera te hubieras acercado a mí.
— Querida Anastasia — dijo con tono suave — te aseguro que no ha sido ninguna molestia.
— Veo que el susto no te ha servido de nada, no te ha enseñado ni humildad, ni si quiera cortesía.
— No ¿Debería haberme servido?
Eres tú la que necesita una lección, no de humildad, sino sobre como vencer a tu tía.
Inconscientemente respire hondo.
— En otra circunstancia estuviera bebiendo para curar mi susto. Dijiste si, creo haber oído eso — su tono irónico me enferma. Pero decido seguir el juego.
— Yo se que tu medicina preferida en estos casos es la ira y el Brandy. Me sorprende que no me hayas obligado a beber a mi también.
— Cuando una dama está inconsciente no se le da bebida, pero iba a pedir unas plumas calientes para despertarte de ese desmayo.
— ¿Desmayo? — pregunté sorprendida — ¡Fue más que eso!
— ¿Ah sí?
— ¡Lo sabes muy bien! — no sabía porque simplificaba las cosas, tal vez no quería que hiciera el papel de enferma; bueno, yo tampoco quería hacerlo.
— ¿Dudas de mi capacidad de médico?
— Solo de tus conocimientos, no quieres creer que me siento débil. Mira el golpe que tengo en la cabeza.
El coche se deslizaba por el camino; vi pasar los árboles una vez más. De pronto me maree y tuve que cubrirme la boca.
— ¿Quieres que nos detengamos? — pregunto él
negué con la cabeza y al moverla sentí un dolor agudo.
— Tienes un buen golpe allí. No es grave, pero por supuesto, este agite no es el mejor tratamiento.
Hice un esfuerzo y abrí los ojos. El estaba pensativo. Se me ocurrió que estaría pensando en enviarme con mi tía.
— Ya estoy bien.
— ¿De veras? — pregunto con una sonrisa.
— Creo que sí…Sí.
— Tenia un polvillo muy efectivo para dormir, es muy eficaz
— No gracias, estoy bien.
Él me tenía entre sus brazos, me acariciaba el cabello, los hombros. Aquí estaba a salvo en la intimidad del carro. Él me miró y me sonrió con ironía. Levanté la mirada y quedé atrapada en sus ojos grises. Entonces me besó. Sus dedos acariciaban mis mejillas y mis senos.
Sentí que el deseo me traicionaba. Era tan intenso que sentí miedo deseé que me abrazara más. Me aparte de el y le dije:
— No, nos verán
— No lo creo, por que en esta parte no nos ve nadie del exterior, pero aunque nos vieran, entenderían y mirarían para otro lado.
— Pero no puedes…
— ¿No?— comenzó a desabrocharme los botones del baquero con tanta facilidad.
— Christian, no. ¡Esto no esta bien!
— ¿Y qué nos importa?
¿Qué nos importaba? Pensé con amargura, mis protestas quedaron ahogadas por un beso ardiente. Comenzó a llover, las gotas caían haciendo un ritmo especial. Nuestros cuerpos quedaron pegados. Me quitó la camisa dejando al descubierto mis senos. Sus labios y sus manos eran cálidos, me excitaban y me provocaban placer. Sentí su aliento cálido en mi garganta y oí que me susurro:
— Anastasia…
Sus manos se deleitaron acariciándome la espalda, mi cintura y mi cadera; me abrazaba más y más como para dejar mi cuerpo marcado a fuego. Sentí sus manos bajándome los vaqueros y acariciando mis piernas. Christian se desabrochó los pantalones y acomodo su cuerpo al mío.
El coche saltó y él rió. A pesar de eso, me sujetó con firmeza, y con toda sensualidad me penetró. Disfrutábamos mas de ese momento por el movimiento rítmico y sensual del carro. Me acostó sobre él y continuo con renovado deseo.
En ese momento una de las ruedas se atascó en un hoyo. Fui despedida hacia delante, pero Christian me sujeto para que no me apartara de su cuerpo. De pronto otro golpe y caímos, yo caí encima de él. Protestó y se echo a reír. Fue una situación muy graciosa. No pudimos evitar las risas.
— Para hacer el amor al estilo cosaco, en un carro se necesita mucha destreza.
Los dos días que pasaron fueron horribles, de pronto solo quería dormir y me daban muchas ganas de vomitar. Christian insistía en que me viera un doctor pero yo no quería, porque si no, mas personas sabrían que él me tenía y yo no quería que nadie lo supiera.
Estaba sentada en el sofá leyendo un libro, Christian se encontraba leyendo el periódico y me miraba a cada rato. En eso entró Taylor apresurado.
— Señor le tengo noticias.
— Dígame, ¿Qué es lo que tienes que contarme?
— Han encontrado a Claire.
Fue como si todo el aire de mi cuerpo se evaporara de pronto no podía respirar y todo el desayuno amenazaba con salir.
— ¿Estas seguro Taylor?
— Seguro señor, se encuentra en una mansión en las afueras, no sabemos con quien está, pero la hemos visto salir varias veces acompañada de guarda espaldas, siempre esta custodiada.
— Ok, dígale a los hombres que se alisten. Iremos por ella.
Me quedé mirando la cara de Christian era como si de pronto me sintiera vacía, no reaccionaba y la verdad no entendía nada. Mis oídos quedaron sordos y mis ojos ciegos.
— Vamos Ana, ve a cambiarte iremos a buscar a tu prima, y cambia esa cara de trauma te di mi palabra y cumpliré con ella.
Solo pude asentir y dirigirme a la habitación, me cambie, colocando me unos vaqueros y una camisa de las que me había comprado Christian. Me puse los zapatos y salimos, todo fue automático cuando me di cuenta ya estábamos en el coche encaminándonos a la casa que según ocupaba Claire.
Llegamos a una gran mansión tenia grandes puertas y grandes ventanas, todo era muy elegante. Nos acercamos a la puerta y tocamos el timbre. Me pregunto como llegaría a parar Claire aquí. En ese momento se abrió la puerta y apareció una mujer mayor de cabello oscuro y sedoso. Detrás de ella se agitaba un vestido amarillo con lazos negros. Llevaba joyas en el cuello, en los dedos y zapatos de tacón.
— ¡Claire! — exclame al ver que esa mujer era ella.
Ella se dio la vuelta y se quedo mirando a los hombres de Christian, a Christian y a mi.
— ¡Prima!, no creí que estarías con Chrsitian aunque me lo habían dicho.
Advertí que lo miraba con mala cara. Respire hondo y dije:
— Eras tú la que evitaba a estos hombres ¿Cómo dejaste que…
— ¿Qué me vieran? Lo sabía. Mamá me dijo que no podrías soportar el interrogatorio tanto tiempo, y que yo debía escaparme lo antes posible. Conociendo un poco a Christian, no he fallado. La verdad no esperaba que viniera hoy.
— ¿Y de quien es esta casa? ¿Qué haces aquí?.
— Pues esta casa es de MC Cullough— vi como los hombres detrás de mi se sorprendían — Si mis queridos, pero ya que mi prima no entiende te explicaré querida prima, Mc Cullough es uno de los hombres que mas odia a Christian , ya que envidia su riqueza y le he prometido que vendrían y al secuestrarlo podría pedir un rescate.
— Estas enferma, lo que estas es loca si crees que ganaras algo con esto — le dice Christian.
— Yo no ganaré nada, pero es una diversión para mi, verás , no me dejan irme, como verás también me tienen retenida a mi. Y no quiere dejarme ir, estoy en la misma posición que tú prima. Solo que yo he decidido disfrutar un poco. Y hacer sufrir a Christian también.
En ese momento aparecieron hombres en la puerta haciéndonos entrar a la fuerza y cerrando la puerta.
— Vaya vaya, miren a quien tenemos aquí — por la parte superior de la sala aparece un hombre, era corpulento, con cabello castaño, barba rojiza y ojos pardos.— me parece que nos volvemos a ver Príncipe Christian.
— Eres un canalla envidioso, te ordeno que nos liberes ahora mismo.
El hombre empezó a reírse, y se convirtieron en carcajadas fuertes y chillonas. — Hay mi querido Príncipe, no estamos en tu nación aquí no tienes ni voz ni voto, no tengo por qué obedecer ahora bien, creo que mereces una pequeña bienvenida Nelson — asintió al hombre que tenía atrás y los demás sostuvieron a todos los hombres de Christian, apartando a Christian de mi lado, entre dos hombres le sostuvieron los brazos mientras el que respondía a nombre de Nelson le encajo un cuchillo en el abdomen.
— ¡Noooo! — grité y corrí a su lado pero mi prima me sostuvo.
— Clamate prima, o te lo harán a ti, vamos tranquilízate.
— Eso es por mi padre, ya que no pudiste darle trabajo en tu "Reino", alegando que el era un ladrón.
— Tu padre es un estafador perro, que no merece nada menos que pasar hambre debajo de un puente, al igual que tú.— dijo mientras se presionaba con la mano la herida. Los hombres se apartaron dejándolo solo. Yo corrí a su lado y le revise la herida. No era muy profunda pero sangraba a chorros.
— Ya que tienes tu bienvenida podrás irte a tu habitación como un niño castigado. Aje indicale a los señores donde serán sus habitaciones.
Un chico que aparentaba 16 años nos dirigió por un pasillo escaleras arriba donde habían habitaciones. Nos ubicó en una que tenía una cama gigante y nos dijo que mandaría a su madre para ayudar con su herida, al parecer la señora sabía de heridas.
— ¿Estas bien? — le susurré. El pánico no me dejaba hablar ni articular ninguna palabra coherente.
— Estoy bien, solo necesito recostarme.
— ¡Recostarte Christian! Te acaban de acuchillar y ¿¡tú te quieres recostar!?
— Cálmate Anastasia estoy acostumbrado a esto, en mi país peleamos con cuchillos y navajas, por si no lo sabías nos enseñan a defendernos con lo que sea, debido a nuestra sangre estamos sometidos a un riesgo constante porque siempre hay alguien que quiere arrebatarnos el reino.
— Eso no te cura de la herida que tienes allí.
De pronto recordé el polvillo que el quería darme, recordé que me dijo que siempre lo llevaba encima. Sin pensarlo me acerque a el metí mi mano en su bolsillo y lo saque.
— ¿Qué haces?
— Anda recuéstate ya regreso.
Sin esperar que respondiera salí del cuarto y me dirigí escaleras abajo, encontré a mi prima sentada bebiendo una taza de té.
— ¿Claire me puedes conseguir un vaso con agua?
— Sí claro espera aquí— dicho esto salió de la habitación y se dirigió a una puerta de madera, al rato salio con un vaso de vidrio con agua.
— Gracias.
— ¿De nada. Él esta bien?
— Lo estará.
Me di media vuelta y me dirigí a las escaleras, subí y me dirigí a la habitación. Me detuve en la puerta puse el polvillo en el agua y entré en la habitación. La luz estaba apagada, lo único que alumbraba la habitación era la luz de la mesita de noche. Me acerque a la cama y le toqué el hombro, él se volteo y me miró.
— Toma — le extendí el vaso con agua.
— ¿Qué es eso? ¿Me drogaras para que duerma? ¿Crees que soy un niño?
— Es lo que tu me has ofrecido a mi.
— Estabas inconsciente.
— Era tu prisionera
— ¿Cómo yo ahora ? Puedes decirlo si quieres.
— No he querido decir eso.
— Nunca hables a medias, querida Anastasia. Dime que estoy desamparado y completamente jodido y a tu merced y a la de este hombre Mc Cullough.
— ¡Sí y seguirás así si no te esfuerzas por recuperarte! — le anuncie gritándole. Me deje llevar por el mal humor.
— Ahí esta el espíritu — dijo él con ironía — ¿También me pedirás que escriba una nota a mi padre para que pague mi libertad con dinero del tesoro real? El no lo hará. No creerás que él es mas dócil que yo.
— ¿De qué tienes miedo, de no poder dar ordenes si tienes los sentidos adormecidos? ¿Temes no poder controlar a tus hombres? Ya no los tienes. ¿temes no enterarte de las cosas que ocurran mientras duermes? No puedes evitarlo.
— Supongo que tienes razón ¿Debo aceptar lo que me ofreces?
— Sí, ¿Por qué no?
Él sonrió.
— ¿Estas resentida por haber sido mi prisionera que ahora quieres hacerme tu prisionero?
Me quede sin aliento. Lo mire, y trate de descubrir si el tenía razón.
— Quizás te prefiero saludable y descortés y no débil y descortés.
— Muy inteligente pero eso no responde mi pregunta.
— ¿Qué importa ahora? Estamos aquí y Claire también. ella no escapara. Quizá haya una forma de liberarnos, pero por ahora no se me ocurre cual. Mientras pienso, ¿Por qué no descansas?
— Una bruja audaz que me da bálsamo y mirra, y me provoca con su cuerpo. Creo que la prefiero a ella que a la virgen herida. Y confío más en ella, aunque parezca extraño.
Tomó todo el agua y se quedó mirándome. Estaba pálido.
Hola chikas acá otro cap. Espero y les halla gustado y me dejen muchos reviews =)
Kiero agradecer como siempre a las chikas que escriben quiero responderlas a todas pero el tiempo y por mi trabajo no me da… y disculparme por la tardanza =(
Espero no se enojen y me sigan leyendo hasta pronto chikas ¡!
Les gusto?
Rewiens?
Preguntas?
Pueden seguirme en mi cuenta de Twister
Kassiamasrtins5
robstengrey
y se que sera raro. Pero puedo hacer excepciones para las mas aficionadas y agregarlas a mi whasaap ;-) asi sabran cuando actualizo y no tendran que meterse tantas veces a la pag. escribanme a el Factbook y les respondere.
