Aventura y Confusión

No era la primera vez que Armin pisaba aquella enfermería, ni la primera que tuvo que escaparse de ella. Le fue fácil decirle a Jean de dónde tenía que tirar para abrir una trampilla en la pared. Sintió un tremendo alivio cuando ésta se abrió y la salida seguía allí, por lo que con cuidado se agachó y empezó a arrastrarse por el estrecho túnel de metal. Jean le seguía cómo podía dado que al ser más grande que Armin los movimientos que podía hacer eran más limitados. Armin empezaba a notar el dolor y la cabeza le estaba resultando difícil de mover, pero la adrenalina jugaba su papel.

Cuando por fin notó la pared empujó con todas sus fuerzas hasta soltar la placa de metal que cayó al vacío. "Espero que no se oiga el estruendo" pero fue muy grande cuando sucedió, lo suficiente como para alertar a cualquiera cerca por lo que había que moverse rápido y en silencio el resto del camino a las entrañas de las cavernas. La última vez que había pisado las viejas cuevas había tenido que luchar con fuerza para no salir corriendo y buscar aire fresco y sol. Esperaba que después de todo hubiera madurado lo suficiente como para dejar atrás el miedo, y ahora tenía cosas más importantes en las que pensar.

-Hay unas escaleras por las que tendremos que bajar... ¿Tienes vértigo?

-No.

-Bien. Voy yo primero.

Dicho y hecho. Armin, con mucho cuidado, puso un pie sobre la escalera de metal que bajaba en vertical en un túnel que oscurecía a medida que se alejaba la vista. Le fue difícil sujetarse con fuerza con las manos mientras bajaba un pie detrás de otro, pero consiguió aguantar el dolor cada vez más intenso hasta pisar suelo firme. Le fue fácil identificar las paredes de piedra y el olor a humedad, pero las luces en las paredes y el suelo seco eran nuevas. Esperó a que Jean bajase y siguió el camino ahora iluminado que se acercaba cada vez más a la salida, una apertura en el acantilado que Pixis había descubierto bajo su "rincón de jubilación". Y vaya si lo había aprovechado, considerando que consiguió ampliarla y construir su propia bodega para vinos y wiskis que una vez le intentó enseñar a Armin, pero el chico tenía tanto miedo a la oscuridad que no habría bajado allí si no fuera cuestión de vida o muerte.

Al salir vieron la luna brillando sobre el agua t las estrellas que tan pocas se podían ver desde la ciudad.

-Vaya… Qué callado se lo tenía el tío…

-Si vieras lo que guarda ahí detrás -murmuró Armin.

Buscó el lugar más seguro done pisar para bajar la poca distancia que les separaba de la orilla del río. No quería dañarse aún más, así que gracias a la luz de la luna consiguió guiarse y en poco tiempo bajaron a la orilla.

-¿Sabes salir de aquí?

-Una vez fui en coche… Pero andando no sé dónde podemos llegar. Habrá que averiguarlo…

-¿Estás bien? -Jean le pasó un brazo por la cintura para que Armin se apoyase en él al caminar a pesar de que el chico iba a resistirse.

-Echo de menos la morfina.

-Podemos parar… Podría intentar volver y-

-No. De ninguna manera vas a volver tú solo ahí. No… Tenemos que seguir, buscar la carretera y llegar a algún lado. Yo estaré bien.

Pero el dolor no hacía más que aumentar y a medida que caminaban las nubes empezaron a tapar el cielo quedándose sin luz de luna. Sin embargo, consiguieron llegar a la carretera y seguirla se les hizo más fácil ya que era un camino despejado. De vez en cuando Armin no podía soportar el dolor y soltaba algún quejido lo suficientemente alto como para que Jean, al cabo de un rato, le obligase a parar para descansar. Cuando se aproximaban luces se escondían en el lugar más cercano y estaban alerta a cada movimiento. Armin pensaba en llamar a Petra, pero seguramente no era la mejor opción.

-No tenemos más opción… No es buena idea, pero…

Armin sacó el móvil. Sabía que había decidido retirarse después de haber perdido a su familia. Había cortado toda comunicación con la agencia y se había alejado del mundo de la violencia. Pero Armin seguía teniendo su número y después de haberles ayudado dos años atrás se mantuvo en contacto con él para ver cómo les iba. No quería volver a llamarle para hacerle pasar por su pesadilla, pero aquella vez no tenía más remedio que pedir ayuda. Y con algo de suerte no estaría tan lejos como parecía.

Marcó, pulsó llamar y sostuvo la respiración hasta que la otra persona contestó.

-¿Armin? ¿Qué ha pasado?

-¿Hannes? Sí… es una larga historia, pero… Necesito ayuda.

-¿Dónde estáis? ¿Eren está contigo? He oído lo de Mikasa…

-¿Podrías rastrearme? No sabría decirte dónde… Ah.

Si Jean no le estuviese sujetando se habría caído de rodillas. Cada vez tenía menos fuerzas y un pinchazo le recorrió la columna vertebral hasta la nuca. Empezaba a temer quedarse inconsciente de un momento a otro si seguía así.

-Vale. Dame un segundo -pudo oírle moverse con rapidez, empezar a teclear y después nada-. Sé dónde estás. No estoy cerca, pero puedo llegar en un día. Llamaré a alguien para que te recoja.

-Espera. Hannes… No sé de quién podemos fiarnos ahora. Es largo de contar, pero estaba con Pixis y Petra, y nos han encontrado de alguna manera. Bozado es el responsable de… la… muerte, de Mikasa. No sé quién más… Hannes, no sé de quién fiarme.

-Rico. Ella te ayudará. Sigue la carretera en la que estás hacia el este. Ella llegará por allí. Apaga el móvil y enciéndelo en una hora. Volveré a contactarte. Cuídate y ten cuidado Armin.

-Muchas gracias, Hannes.

Colgó, apagó el móvil y le explicó a Jean que era probable que alguien fuera a recogerles.

-¿Esa mujer? -recordó a la mujer seria, callada y amable que les dio mantas y té días antes.

-Ella. Si Hannes la convence vendrá por esta carretera.

Siguieron caminando hacia donde Hannes le dijo, a paso lento y aun escondiéndose de los coches a pesar de que en uno de ellos podría ir su salvación. Pasaron los minutos lentos, Armin seguía luchando para no desmayarse y Jean hacía lo que podía para ayudarle. Quería confiar en él, en que podía aguantarlo y que no le dolía tanto como Jean sospechaba. Quería creer que pronto acabaría y que al llegar la mañana podrían estar a salvo de nuevo.

Pero Jean sabía que no iba a ser tan fácil y que era muy difícil que todo saliera bien. A esas alturas había asumido que Armin estaba ligado al peligro y que el único papel en el que él era útil era ayudar a Armin, procurar alejarle de los accidentes y, sobre todo en esos momentos, pensar en lo que sea para aliviarle el dolor. Quería convertirse en un apoyo con el que Armin pudiera contar, del que no dudara y estar ahí siempre que lo necesitara.

Los motivos por los que había decidido dejar su vida y seguir a Armin habían cambiado. Ya no quería quedarse al lado de aquel chico para redimirse, porque sabía que Armin era más fuerte que él y no necesitaba a algún perrito acobardado y culpable que solo piensa en limpiar su conciencia. No, lo que Armin necesitaba era un amigo, alguien en quien poder confiar, porque parecía sentirse como si todo el mundo le hubiera fallado. Quería ser esa persona que tanto parecía necesitar, porque Armin se había convertido en todo lo que Jean necesitaba para conocerse a sí mismo. Había conseguido emerger el valor, confianza y perseverancia que Jean daba por perdidas, y no podía ignorar ese lazo que había empezado a crear con él. Era extraño, pero lo suficientemente fuerte como para aguantarlo todo.

Armin volvió a encender el móvil tal como Hannes le había dicho y recibió un mensaje casi de inmediato. Les decía que esperaran cerca de una pancarta que habían pasado hacía no mucho rato. Pararon, se dieron la vuelta y antes de llegar a la pancarta un coche se paró junto a ellos. Jean, por instinto, se interpuso entre la puerta del conductor y Armin solo por si acaso. La ventanilla bajó y una cara conocida apareció aliviándoles a ambos.

-Rico -ambos murmuraron a la vez.

-Hola, chicos.

(4 días antes)

Tal y como se temía, la alarma despertó a Levi de inmediato poco después de las 4 de la mañana. La parte buena era que había dormido casi seis horas y estaba totalmente recuperado. La mala era que estaban en peligro.

Se movió rápido y en silencio, como un puma en la oscuridad y se deslizó bajando de la cama y, pistola en mano, se colocó pegado a la pared al lado de la puerta. Con un ligero movimiento de muñeca abrió la puerta con cuidado para ver fuera, pero tan solo pudo distinguir una sombra antes de que irrumpieran por la puerta. Una persona saltó directamente hacia la cama en la que Eren dormía y otra persona le siguió, pero Levi fue lo suficientemente rápido como para darle una patada en el torso y hacerle caer al suelo. El quejido despertó a Eren y el chico, aún confuso, se vio inmovilizado con un cuerpo pesado sobre el suyo.

-¡Levi! -consiguió gritar antes de que le taparan la boca.

Éste saltó de inmediato hacia la cama ignorando a la otra persona que se estaba levantando del suelo y agarró al hombre por el cuello con el brazo, haciendo fuerza y tirando hacia atrás para hacerle perder fuerza, consiguiendo así hacerle soltar a Eren y rodar en la cama para caer al suelo. Eren quedó libre y se deshizo de las sábanas.

Tan pronto como consiguió separar al hombre de Eren, Levi buscó su pistola que había caído al suelo y consiguió además esquivar un puñetazo dirigido hacia él por el otro hombre. Con la adrenalina corriendo por sus venas giró sobre sí mismo y consiguió acertarle con el pie en la cara tirándole de nuevo al suelo. No pasó mucho hasta que otra persona entró en la habitación, apretó el gatillo y la bala atravesó la ventana haciendo que Eren se estremeciera. Pero ningún estruendo sonó, tan solo los cristales rotos que caían al suelo. "Silenciador".

Levi giró con rapidez y apuntó rápidamente hacia la puerta, apretó el gatillo y él no tenía silenciador. Acertó a la persona de la puerta de lleno en el pecho a pesar de la oscuridad y éste cayó al suelo. Eren reaccionó al ver que el que antes le atacó se levantaba y se volvía hacia él. Entonces se puso de pie en la cama y le pegó una patada en la cara con todas sus fuerzas haciendo que cayese de nuevo al suelo y saltó sobre él hincándole la rodilla en el pecho, enredó los dedos alrededor del cuello del hombre apretando con fuerza y dejó todo su peso apretar contra el torso del hombre. Parecía ser el doble de grande que él, pero tener la mitad de fuerza porque sintió como si la caja torácica del hombre empezara a aplastarse bajo su peso, pero éste no conseguía liberarse. Resultaba extrañamente reconfortante.

Levi no pudo apretar de nuevo el gatillo hacia el que se abalanzó sobre él. Le tiró hacia atrás y cayó sobre él apresándole contra el suelo. La pistola voló y cayó en algún lado de la habitación deslizándose sobre el suelo y chocando con algo. Consiguió quitárselo de encima acertándole con la rodilla en la entrepierna y el hombre se encogió con un aullido sordo dándole la oportunidad perfecta a Levi para escapar. Agarró las sábanas de la cama, se las echara encima al hombre y buscó la pistola con la mirada por todas partes. La oscuridad se lo ponía extremadamente difícil pero el metal oscuro brilló bajo la tenue luz que entraba por la ventana. Saltó hacia ella y la cogió, pero fue Hanji la que disparó desde la puerta. Encendió la luz y vio el charco de sangre que acababa de pisar saliendo de debajo de uno de los hombres. Después, las sábanas que el otro tenía encima empezaban a teñirse de rojo rápidamente, y finalmente buscaron a Eren rápidamente. El pánico que sintió Levi hasta ver el rostro de Eren casi le vuelve loco.

-¡Eren! -gritó. Fue desgarrado, casi sordo, como si su garganta no lo aguantase.

Pudieron ver con claridad cómo Eren sujetaba a un hombre con los brazos a la espalda, fuertemente apretándole boca abajo conta el suelo y a pesar de que parecía doblarle el tamaño no conseguía liberarse por más que forcejeara y pataleara.

-Le has enseñado bien, Levi -murmuró Mike que acababa de entrar en el caos de habitación, con sangre por el suelo y nada en su sitio.

Todo sucedió en menos de un minuto, pero el caos era tal que los cuatro tardaron unos segundos en darse cuenta de que tenían que marcharse enseguida. Hanji, que aún no salía de su asombro, salió por la puerta agarrando a Mike del brazo y tirándole con ella. Levi se dio prisa en conseguir algo con que atar al hombre que Eren mantenía fuertemente inmóvil. Era extraño que nadie apareciera para ver lo que estaba pasando, pero ¿Qué persona con cabeza iría hacia unos disparos? El que hubieran llamado a la policía se les hacía más comprensible, y si les encontraban allí tendrían muchas explicaciones que dar.

Tan pronto como el hombre estuvo bien atado recogieron todas las cosas, abrieron la ventana y bajaron por las escaleras de incendio que recorrían el edificio en el exterior. A esas horas de la mañana no había nadie en la carretera por lo que no tuvieron que disimular. Corrieron escaleras abajo sin esperar a Mike y Hanji y al llegar abajo tuvieron que saltar porque las escaleras se acababan a casi dos metros del suelo. La adrenalina y el miedo les impidió siquiera dudar, primero saltó Levi, después Eren, y tan solo al estar abajo pudieron oír como los otros dos bajaban también, así que Levi buscaba las llaves mientras corría hacia el coche. Eren le seguía con los zapatos y el abrigo en la mano y la mochila al hombro, desconcertado y alterado, queriendo alejarse de ese sitio lo antes posible.

Levi estaba lo suficientemente lúcido como para dejar a Hanji al volante. No había nadie más capacitado que ella para escapar airosa en una situación de emergencia al volante de un coche. Una vez consiguió esquivar dos coches, evitar el choque contra un camión y llegar donde debía antes de tiempo. Todo ello en las callecitas estrechas de una ciudad aglomerada.

Cuando Hanji entró todo lo siguiente se sucedió rápido. Encendió el motor y apretó el acelerador saliendo del aparcamiento como un rayo y adentrándose en la carretera esquivando los pocos coches que circulaban, metiéndose por callecitas y dando vueltas sin sentido que resultaron en la intención de confundir a cualquiera que se hubiera propuesto seguirlos. Después de alejarse lo suficiente salieron del coche, lo abandonaron en el aparcamiento de un supermercado y desde allí siguieron a pie. Había posibilidades de que les hubieran puesto un rastreador, dando por hecho que conocían el coche, y además podía haber hasta bombas en el coche. Aquello no era lo más plausible, suponiendo que querían a Eren con vida, pero nunca se sabe.

-¿Dónde vamos?

Eren parecía ser el único que no tenía ni idea de a dónde se dirigían. Sus tres acompañantes caminaban delante de él, observando las calles y cuchicheándose direcciones, mirando mapas en las paradas de autobús y analizando con cuidado la posición en la que estaban en cada momento. Eren, por su parte, les seguía dejándoles decidir porque toda la adrenalina liberada una hora antes le había dejado descolocado. Seguía sin poder explicarse de dónde había sacado la fuerza para inmovilizar a ese hombre.

Pudo recordar la manera en la que la rabia le consumía cuando le tiró al suelo y se abalanzó sobre su cuello. A pesar de que había poca luz pudo distinguir la manera en la que su cara se enrojecía y se dio cuenta de que le estaba ahogando. Solo entonces reaccionó y su mente se aclaró. Recordó la manera en la que Levi le había enseñado inmovilizar a una persona, pero no creía ser capaz de hacerlo con alguien que le doblaba en volumen y fuerza. Se sorprendió al conseguir hacerlo, utilizando toda la fuerza que consiguió reunir e intentando no entrar en pánico ante los disparos. Le resultó extrañamente excitante el haber conseguido reducirle sin matarle considerando que los dos que lo acompañaban estaban posiblemente muertos o muy mal heridos.

Había otra cosa extraña y fue su calma. Sí, la adrenalina explicaría la fuerza excesiva. También explicaría la manera en la que no dudó un segundo en lo que debía hacer para salvarse. Es el instinto de supervivencia. Sin embargo, cualquier persona entraría en shock al darse cuenta de que ha dejado atrás dos muertos y que seguramente les estaban persiguiendo en ese mismo instante. Pero él estaba calmado, molestándose por el frío y por el no saber dónde estaba.

-Vamos a coger el tren -Levi habló minutos después y Eren no podía creer lo que acababa de decir.

-¿El tren? Hay mucha gente y-

-Mucha gente que podría verlos si intentan cualquier cosa. Son idiotas, pero no quieren desatar el pánico.

-¿De verdad vamos a ir a Tokio en tren?

-Sí.

"Ya no entiendo nada… ¿En tren? No pueden creer en serio que es tan simple como eso". Pero parecía que su plan era de verdad meterse en una caja de acero en movimiento con otros cientos de personas donde cualquiera podría ser una amenaza, o peor, una víctima de fuera quien fuera que les perseguían. Ellos eran los expertos en el tema, ellos sabían lo que era mejor hacer para conseguir llegar a Tokio. Pero no tenía el más mínimo sentido ponerse en ese peligro a ellos mismos y a inocentes para seguir la vía rápida.

-¿Y si robamos un coche? -fue lo primero que se le ocurrió ante el shock.

-¿Hablas en serio? -los tres le miraron como si acabase de contar un chiste malo.

-¿Os parece mejor entrar en un tren, lleno de personas, y exponernos a no tener dónde correr en caso de necesitarlo? ¿O poner en peligro a cientos de personas? ¿De verdad crees que ese es el mejor plan que se te podría ocurrir? Te creía más listo…

-Y prefieres robar un coche…

-Es más seguro. Y no me digas que es mentira, capitán -era la primera vez que contradecía a Levi en algo tan importante como aquello, pero tuvo que tragarse el malestar.

-¿Vasa robarlo tú? -Levi parecía alterado, con una expresión confusa. No había ni rastro de la calma y falta de sentimientos que solía denotar su expresión normalmente.

-Lo haré si así podemos olvidarnos de tu estúpida idea.

-Cuida tus maneras, chaval.

-Cuando vuelvas a pensar y pares de decir idioteces, viejo.

-¿Quién te crees que eres?

-Alguien que al menos piensa con claridad. ¿Tantas ganas tienes de salvarte el culo que te importa una mierda la vida de los demás?

-¡No se trata de salvarme a mí, Jaeger! -Eren se quedó en silencio. "Lo sabía. Está intentando protegerme. Todo esto es… por mí". Fue la última pieza que necesitaba unir al puzle para que tuviera sentido. Algo debió haber pasado para que Levi se viera en la necesidad de protegerle a toda costa. No sabía la razón y tampoco la necesitaba en ese momento.

-Vaya… Lo siento, parejita. Pero tendréis que dejar vuestra pelea de gallos para luego.

Mientras Eren y Levi estaban muy ocupados en enfrentarse con miradas y palabras, Hanji y Mike habían abierto un coche a unos pasos de ellos. Parecía un buen coche visto desde lejos y Eren empezaba a cuestionarse si había algo que Hanji no pudiera hacer. Parecía ser el único en asombrarse.

Levi suspiró y bajó la cabeza. Se sintió como si le acabasen de dar una bofetada y se despertase de una pesadilla. "No puedo creer que saliera por mi boca algo tan estúpido… Joder, Petra. ¿Cuándo vas a dejar de tener razón?". Quería llegar cuanto antes a Tokio, necesitaba saber que Eren estaba a salvo lo antes posible y así podría volver a concentrarse en encontrarle. Pero tanto empeño en conseguirlo estaba quebrando su sensatez, y cada vez le costaba más actuar de manera normal. Se sorprendía a sí mismo perdiendo la cabeza y dejando atrás la experiencia, haciendo cosas por los que alguna vez se habría abofeteado a sí mismo.

Una mano en su hombro le hizo volver a la realidad. Eren le sonrió, apretó su hombro con suavidad y después le pasó la mano por el pelo. Fue un segundo en el que el viejo Eren, el que desapareció dos años atrás, atravesó el tiempo y le devolvió a un recuerdo agri-dulce.

-Vamos -le cogió por la manga y le llevó hacia el coche sin que Levi pudiera reaccionar.

"Me estoy volviendo loco…". A pesar de intentar disimularlo seguía sintiéndose desconcertado. Pero Eren se encargó de meterle en el coche y recordarle que se pusiera el cinturón antes de que Hanji arrancase el coche y saliese de allí.

El capítulo se me hizo un poco largo por lo que el siguiente será completamente sobre el flashback (2014). Gracias por leer y por los comentarios! Espero que os guste, aunque el capítulo es algo corto y un poco sinsentido, pero no se me ocurría nada mejor keke

Ya estoy con el siguiente capítulo por lo que, si no pasa nada que requiera de mi atención, lo terminaré y subiré pronto este fin de semana o al principio de la siguiente :D