¡Nuevo capítulo! ¡El catorce :D:D:D! Después de dejaros más de un mes sin un capítulo esta semana he decidido recompensaros con otro más :'). No os entretengo más ¡QUE LO DISFRUTÉIS!

Personajes del grandísimo Akira Toriyama!


Capítulo 14. Perdonada.

POV Tarble

Me fui al bar donde ya estaría mi padre trabajando en su despacho. No quería verle después de hablar con él sobre Julia, y tampoco estaba seguro de cómo me comportaría después de confesar a Vegeta donde tenía el local, pero no podía dejar pasar lo que ocurrió.

Mi padre odiaba involucrarse con la policía porque decía que Vegeta buscaba hasta lo más insignificante que le pudiera perjudicar, pero eso no significaba que pasase por alto el acontecimiento que tuvo lugar fuera del bar, el cual era su responsabilidad. Él prefirió callar y culpar a Julia por, según él, haber provocado a esos hombres.

Estacioné la moto en los aparcamientos del bar. Al entrar estaban los empleados limpiando los suelos y mesas. Podía ver aún a alguna que otra bailarina vestida preparándose para volver a su casa. Me dirigí hacia el despacho de mi padre que estaba custodiado por dos guardaespaldas. No objetaron nada cuando entré.

En el despacho de mi padre, el cual no era muy llamativo, tenía pocos estantes llenos de libros o carpetas, un solo mueble donde abundaban botellas de alcohol y un escritorio repleto de papeles. Él estaba sentado tomando una copa de lo que parecía ser vino mientras leía atento. Sólo dejó su labor para alzar la mirada y observarme con una sonrisa de lado.

–Buenos días, hijo–me dirigí hacia la silla frente al escritorio mientras mi padre dejaba de lado su papeleo–. Vienes más temprano que de costumbre.–

–Por el camino vi a varios de tus trabajadores descargando cajas de un camión que metían en un edificio–no vacilé en hablar directamente. Todavía seguía pensando en aquella imagen. Incluso de vuelta pasé de nuevo pero ya no había nadie–. ¿Tienes un nuevo negocio?–

–Deberías no inmiscuirte en mis labores, Tarble–mi padre se acomodó en su asiento mientras agarraba la copa que había a su lado para darle un sorbo–. Pero si te tranquiliza, así es. Posiblemente abra un club en ese edificio.–

–¿Por qué no me lo dijiste antes?–fruncí el ceño al descubrir que evidentemente me lo había ocultado.

–Se trataba de una sorpresa–después de dar otro trago a su bebida dejó la copa casi vacía en el escritorio de madera–. Dime, hijo, ¿qué ocurrió con la chica de ayer? ¿La dejaste?–

Agaché la mirada cuando me recordó a Julia. No tenía derecho a culparla por lo ocurrido mientras que mi padre la veía como si no fuera la víctima de la historia. Sí quería apartarme de ella porque sabía que había intenciones de su parte y de la de Bulma, pero por otra parte recordaba lo bien que estuvo dormir a su lado. Siempre quise hacer sentir orgulloso a mi padre pero ahora no valía la pena. La inocencia de la británica había calado hondo.

–Sí–dije sin dudar. Yo la seguiría viendo pero no por ello mi padre debía estar enterado. Si en algún momento quisiera conocerla se daría cuenta de que es muy diferente de lo que piensa–. Papá... ¿podría descansar hoy y no venir al bar?–

–¿Ocurre algo?–yo negué enseguida–. Vete, pero si te doy el aviso para volver no quiero excusas ¿está claro?–

–Muy claro–me levanté sin girarme a verle y despedirme. Él no se quejó porque no era la primera vez que ocurría.

Salí del bar para montar de nuevo en mi moto y poner rumbo a mi casa. Quería descansar porque pasé bastante tiempo de la noche despierto a causa de estar con Julia. No la mentí cuando la dije que era la primera chica con la que sólo dormía, y sólo eso me hizo sentir un idiota. Le estaba dando pie a que lo que quisiera hacer conmigo lo lograse...


POV Bulma

Miré a Vegeta sentada en el sofá en compañía con Julia. Durante la ausencia en la que fue en busca de Tarble había vivido con la incógnita de lo que pasó la noche anterior con los dos jóvenes y en la conversación que tendrían ambos hermanos.

Cuando él llegó se acercó a Julia y le preguntó sobre lo ocurrido en la noche con unos hombres. Mi corazón latió amenazando de salir de mi pecho al escuchar que casi la fuerzan tres hombres, me sentí culpable de ello. Haberla pedido que se involucrara con Tarble había provocado que casi la hirieran, pero al parecer él salió en su defensa y cuidó de ella.

–¿Tarble te lo dijo?–Vegeta me miró después de cuestionar. Era extraño que tan rápido se abriera.

–Le hablé sobre tu estado–no pude evitar sorprenderme. ¿Ellos hablaron sobre mi embarazo?–. Después me lo confesó.–

El silencio reinó en el salón. Julia ya se había enterado de que estaba embarazada pues en el tiempo que los hermanos estaban hablando yo se lo dije. Ella me abrazó sin vacilar a los pocos segundos, logrando que mi preocupación se disipase por un período corto de tiempo.

–Deberías poner una denuncia, Julia–ella negó al escuchar a Vegeta. Parecía realmente asustada–. ¿Qué ocurre? ¿Es por Tarble?–

–Su padre estaba allí...–Julia tembló al nombrar a Vegeta padre, haciendo que nos sumiera en sus palabras–no dejaba de mirarme. Lo hacía como si le molestase que estuviera allí... con su hijo.–

–Escúchame, Julia–agarré de las manos a la rubia que me miró asustada–. Mientras estés de nuestro lado no te pasará nada. Ese bastardo no te tocara ¿vale?–ella asintió no muy segura–. No te preocupes.–

–Pero sino dices nada no podrás ayudar en la investigación–Julia desvió la mirada a Vegeta mientras me soltaba–. El bar en el que estuviste es propiedad de Vegeta. Él es el dueño y ahí puede tener documentación valiosa que favorecerá a la policía.–

–Deberías hablar con Aidan que está dentro del caso–Vegeta frunció el ceño mientras desviaba la mirada hacia mí. Él no estaba enfadado, más bien parecía preocupado.

–No sé nada de él. No contesta ni a las llamadas ni a los mensajes–luego de hablar relajó su ceño–. Puede que esté con alguna mujer.–

–Te llamará–sonreí para luego mirar a Julia–. Te acompañaré al hotel ¿vale?–

La chica contestó con una sonrisa mientras se levantaba del sofá. No tardé en imitarla mientras desviaba la mirada hacia Vegeta. Notaba en su rostro algo distinto después de haber hablado con su hermano. Parecía más tranquilo tras su disputa en su casa.


Dejé a Julia en la puerta del hotel, ella me invitó a subir y descansar mientras tomábamos un café, pero yo negué con educación su invitación. No tenía ganas de ver a Angela.

Pensé en ir caminando por la ciudad y ver tiendas de ropa. También estaba interesada en mirar casas para hacerme idea de los precios que solían tener. No quería seguir en el piso de Vegeta, pero eso no significaba que nos fuéramos a separar. Él y yo nos íbamos a casar y tendríamos un hijo.

Pensándolo bien debería avisar a mis padres, incluso debería avisar a Lunch e invitarla. Luego recordé el motivo que me trajo a esta ciudad. Saqué de mi bolso la carta en la que daría la charla en mi instituto. Con tanto alboroto a penas tuve tiempo de preparar lo que diría, y eso sería mañana.

Cansada de andar por las calles y mirar escaparates de tienda me metí a una cafetería. Me senté en una mesa al lado de la ventana y pedí un café a una de las camareras. Mientras esperaba a recibir mi orden llamé a Aidan para hablar con él, pero no contestó. Empezaba a ser preocupante.

–Su café, señorita–arrugué el ceño al escuchar la voz de la camarera. Levanté la mirada para encontrarme con una chica de castaño cabello recogido malamente, con unos ojos de color verde apagados, de piel muy pálida y cuerpo extremadamente delgado.

Esa chica se me hacía muy familiar, su aspecto y su voz, pero no lograba pensar de quien se trataba.

–¡Winters!–la chica miró al cocinero que salió con cara de pocos amigos acercándose a ella–. ¿Qué mierdas hiciste en la cocina? ¡Te dije que debías limpiarla y en vez de eso sigues sirviendo para que ten dinero como una furcia barata! ¡Estás despedida!–

Me quedé estática al ver el trato que le dio a la empleada delante de la clientela. Luego desvié a mirar a la mujer suplicando porque la dejaran mantener su trabajo. Mencionó tener dos hijos y vivir malamente en una casa con nefastas condiciones. Me levanté molesta mientras me acercaba a él.

–¿Cómo se atreve a dejar a la chica en ridículo delante de la cafetería como si fuera una cualquiera?–él me miró sorprendido por el atrevimiento–¡Que sepa que el café que he pedido lo pagará de su sueldo, idiota!–

El cocinero empezó a reprocharme pero yo no le presté atención. Salí de la cafetería y me senté en un parque cercano para descansar. Me había puesto muy nerviosa por el trato que le dieron a la chica y por haberme enfrentado a ese hombre. ¿Cómo podía haber en este mundo gente tan mala?

Después de intentar calmarme intenté recordar. ¿Winters? ¿De dónde demonios me sonaba? Todo en ella me era familiar pero no sabía el porque. Intenté recordar mi pasado y encontrar a alguien con ese apellido y esas características... Un sudor frío me recorrió cuando un rostro, una voz y un apellido se asemejaban a la mujer.

Eve Winters.

¡Acababa de defender a la persona que más había odiado! Ella había sido la culpable de que Vegeta y yo rompiéramos, de irme lejos de la ciudad... Ella tuvo la culpa de todo mi mal y ahora como una idiota la defendí cuando no se lo merecía.

–¿Bulma?–miré hacia mi lado derecho para verla. Si sabía mi nombre era porque estaba en lo cierto, ella era Eve. La vi llevar dos cafés de máquina en la mano. Me tendió uno y yo dudé en aceptarlo–tómalo como agradecimiento.–

Fruncí el ceño mientras volvía la mirada al frente. Noté su presencia a mi lado, tomando asiento junto a mí. No la quería cerca.

–Veo que me recuerdas–resoplé molesta para que se diera cuenta que no la quería tener al lado–. ¿Resentida?–

–¿Yo?–finalmente la miré a la cara con rabia. Ella dejaba a mi lado del asiento el café que me había traído mientras tomaba un sorbo del suyo–¿por qué debería, Eve? Sólo hiciste que me expulsaran, que mi pareja cortase conmigo y que mi padre me cambiase de ciudad. ¿En serio crees que estoy resentida por tu estúpido comportamiento?–

–Fui una completa idiota–a pesar de que me sorprendió su respuesta no mostré ni un ápice de sentimiento tras su confesión–. Cuando entras al instituto piensas en ser la chica popular, esa que muchas otras querían ser y que muchos chicos deseaban. Tú cuando entraste en mi grupo te ganaste miradas y respetos, tanto que me daban envidia.–

Ella sólo dejó de hablar para beber. Yo no corté su argumento, es más, acepté el café que dejó a mi lado y lo tomé.

–Pensaba en destruirte pero tú apareciste junto al chico más misterioso de todo el maldito instituto–siguió hablando con cierto ánimo fingido–. Vegeta me gustaba porque era diferente a todo lo que me rodeaba y tú eras consciente. Quería alejarte de él y cuando lo logré no sirvió de nada. Se volvió más apático y agresivo de lo normal. Sus insultos rozaban límites que nadie podía tolerar, ni siquiera el mismo.–

Imaginé a Vegeta una vez que yo me fuera del instituto. No podía imaginarle como ella le describía, pero sabía que era cierto.

–La directora me oyó hablando del plan que elaboré para que te expulsaran provocando que yo también me fuera del instituto–Eve apartó la mirada para ver a los niños del parque–. A temprana edad, un año después de que tu te fueras, me quedé embarazada del idiota de James, que se desentendió por completo. Cuando pensé encontrar a un hombre adecuado para mí también me embarazó y se deshizo de mí como si fuera un pañuelo de usar y tirar... Por culpa de ellos mi adicción a las drogas aumentó... aún estoy en tratamiento.–

–No entiendo porque me cuentas todo esto–intentaba ser amable por lo que me contó, pero no podía olvidar el daño que me causó.

–Aunque te cueste creerlo he cambiado–la miré que agachaba la cabeza. Un sollozo me alertó y cuando la contemplé bien estaba llorando–. Comprendo tu odio hacia mí... yo tampoco me siento bien conmigo misma, pero si pudieras perdonar todo el daño que te causé...–levantó la cabeza y me miró quitándose las lágrimas–podría dormir más tranquila.–

Durante muchos años guardé un odio interno a Eve, pensé que cuando volviera a verla me la encontraría tal y como lo hacía ahora, adicta a las drogas y siendo madre a tan temprana edad. Creí que era un castigo merecido pero ahora me doy cuenta que tal pensamiento sólo me hacía verme parecida a esa chica que me hirió en el instituto. Ahora notaba su arrepentimiento y en vez de sentir odio y venganza me daba lástima.

–Claro, Eve–sonreí dulcemente mientras ella correspondía igual–. Ya somos adultas, podemos tratar como tal.–

–No sabes cuanto deseé volver a verte para disculparme–Eve como un impulso se abalanzó a abrazarme. Yo correspondí mientras tragaba saliva. Aún era extraño.

–Podemos intentar hablar un poco más de todo este tiempo que hemos vivido alejadas–dije una vez separadas. Ella volvió a quitar lágrimas que se formaron en sus ojos.

Volví a contemplarla mientras se peinaba mejor. Lo que quedaba de la chica perfecta y popular del instituto no había más que un nombre y un apellido. Su palidez y delgadez mostraban el dolor y la enfermedad, su cabello oscuro no tenía brillo, sus ojos verdes estaban igual de apagados y tristes, con grandes ojeras que la hacían verse más distinta a la que fue una vez, sus labios tenían un color blanquecino en vez rosa, mostrándose secos. Su voz de harpía que rompía tímpanos se volvió más madura

Ella que siempre gastaba y robaba para ir perfecta logrando que todo hombre que pasase a su lado se diera la vuelta para volver a mirarla con más detenimiento, ahora sólo quedaba lo que tenía enfrente. Era una nueva Eve.

–¿Tienes pareja?–su pregunta me volvió a la realidad dejando de pensar en los malos momentos vividos con ella. Noté la curiosidad en su voz mientras la veía limpiar su rostro.

–He vuelto con Vegeta–me miró sorprendida–. Nos encontramos y hemos retomado la relación... Nos casaremos y, además, estoy embarazada.–

–¿Enserio?–la vi bajar la mirada hasta mi vientre cubierto por la blusa–enhorabuena. Tú si que tuviste suerte con él por lo que veo.–

–Es especial...–me sonrojé al verme hablando de Vegeta con Eve.

–Por lo que supe ahora trabajaba en la comisaría–yo asentí. Eve frunció el ceño–. Quería ir a hablar con él pero tenía miedo a ser despachada a insultos.–

La miré extrañada por su confesión. En el tono de Eve había algo extraño, estaba molesta y a la vez preocupada.

–¿Por qué querías verle?–ella terminó su café.

–Estuve trabajando con su padre–mis ojos se abrieron sorprendida–. Quería ir y decirle lo que el bastardo le hacía a sus trabajadoras pero temí por el viejo y por el hijo... Vegeta no era muy agradable conmigo, pero visto lo ocurrido entre ambos en el instituto tampoco puedo discutirle nada.–

–¿Trabajaste para el padre de Vegeta?–ella asintió no muy segura.

–Era bailarina y camarera–la vi apartar los ojos–. Nos explotaba a todos los que trabajábamos con él, pagaba bastante mal e incluso nos obligaba a consumir pastillas y cocaína cuando debíamos bailar.–

–¿Es en un local de carretera?–Eve alzó una ceja sorprendida.

–Uno de los varios locales, pero ese es sólo una tapadera–la miré con atención. ¿Quién demonios me diría que no sólo encontraría a Eve y la perdonaría, sino que ella sería fundamental en el caso del padre de Vegeta?–. Yo dimití porque aparte de pagar una mierda me dijo que había encontrado un hombre al que debía hacerle un "servicio".–

Ella utilizó los dedos para hacer unas comillas en la última palabra pronunciada. Mi cabeza procesaba cada frase que ella soltaba.

–Pero eso hace ya un par de años–mencionó como restando importancia a lo que acababa de decir–. Pensé que me amenazaría cuando le dije que no a su propuesta de prostitución y más cuando le dije que me iría. Él me dejó ir pero no me pagó el finiquito. Pensaba ir a denunciarle a su hijo destapando sus negocios y decirle que tenía a la mayoría de personas, entre ellas yo, trabajando sin contrato.–

–¿Sabes algo más de sus negocios?–Eve parecía extrañada por mi curiosidad–el padre de Vegeta ahora mismo está siendo investigado y...–

–Siempre que es investigado la policía no encuentra nada–se cruzó de brazos mientras explicaba–. Los locales no están a su nombre, así que ahí tiene un punto a su favor. Sabe llevar bien los temas de contrabando, incluso los de prostitución.–

–¿A tanto se dedica?–ella asintió con una sonrisa burlona.

–Ese bastardo hace todo lo que sea ilegal con tal de ganar dinero–soltó un par de insultos hacia su persona–. Recuerdo que había chicas menores trabajando en el bar, y era consciente de que algunas realizaban servicios sexuales. Yo trabajaba para él por mis hijos, pero hasta ahora no he tenido la necesidad de llegar a tanto.–

–Eve–después de muchos años volvía a llamarla con una confianza que pensé jamás volvería a tenerla. Ella me miró con los ojos apagados pero una sonrisa radiante–, si te llevase junto a Vegeta, ¿le dirías esto mismo que me has dicho a mí?

Ella no dudó en asentir sin quitar su sonrisa. Había encontrado una pieza clave en la investigación, sólo debía consultarlo con Vegeta y Aidan, claro está si éste último da señales de vida.


POV Tarble

Me levanté de la cama al escuchar con insistencia el timbre de la puerta. Perezosamente andaba por la casa mientras me quejaba por el ruido incesante. ¿Quién demonios era tan pesado?

Al abrir la puerta desperté enseguida para ver a Julia plantada en el umbral de mi casa. Estaba con una sonrisa radiante y observándome con sus ojos grandes. Fruncí el ceño al verla aquí. ¿Por qué vino?

–¿Qué haces aquí?–pregunté extrañado. Ella me mostró lo que llevaba en su mano. Era una película–. ¿Seven? ¿Has venido a mi casa para ver Seven?–

Ella asintió con su sonrisa intacta. Resoplé, me hice a un lado y la dejé pasar. Pasó a mi lado con una sonrisa mientras yo la guiaba hasta mi habitación y ver la película. No sé que demonios hacía aquí, ni porque quería ver nada, pero ya que tuvo el atrevimiento tendrá que soportar ver la película en mi cama.

Entró a la habitación desconfiada. No estaba muy arreglada, tenía papeles por el escritorio, una caja de pizza, varias latas de refrescos y cervezas, un cenicero repleto de colillas y ceniza, la cama estaba desordenada, había ropa encima de una silla... El cuarto perfecto.

–¿Esta es tu habitación?–preguntó ella extrañada–¿cuál era en la que dormimos?–

–La que estaba más cerca de la de mi madre–sonreí mostrándola los dientes. Ella se cruzó de brazos al descubrir la intención que tuve aquella noche–. Ponte cómoda.–

–Necesitaría años de terapia para estar cómoda en un lugar así–la vi depositar la película con cuidado encima del escritorio. Intenté aguantarme la risa viendo como limpiaba su mano cuando no había tocado nada–. ¿Y si vamos al otro dormitorio o al salón?–

–Ya que vienes sin avisar te aguantas, inglesita–ella bufó molesta al escucharme.

Me divertí viendo como se desenvolvía en este entorno. La veía buscar un lugar donde sentarse, hasta que al final estiró las sábanas de mi cama para sentarse sobre ella. Me acerqué hacia donde dejó la película para verla.

–No sabía que te gustasen este tipo de películas–dije mientras le daba la vuelta para leer el argumento. Ya la había visto varias veces, sobre todo con mi hermano y mi padre, obviamente no estaban juntos en esos momentos.

–Pensé en una película que a ambos nos gustaría–volví a dejar la película en el escritorio para sentarme a su lado en mi cama–. ¿Elegí bien?–

–Mmm... sí–le dije despreocupado–. Aunque no tengo intenciones de ver una película. Más bien prefiero saber que haces aquí.–

–Ya te...–

–No me lo creo–corté enseguida su obvia mentira. Ella quería algo de mí y no era lo mismo que yo quería de ella.

–Le dijiste a tu hermano sobre lo ocurrido anoche en el bar–me tensé al oírla. No me arrepentí de lo que hice pero tampoco fue algo agradable, ya que mi acercamiento con Vegeta era cada vez más lejano. Sólo hoy fue lo más parecido a una relación de hermanos que hemos tenido después de varios años–. Quería darte las gracias y pensaba que tal vez... te gustaría hablar conmigo.–

La miré al oír sus palabras difícilmente pronunciadas. ¿Así que era eso? Ella también se sumaba a la lista que quería saber de mi vida para que mencionase a mi padre.

–Vete de mi casa, Julia–me levanté de la cama y me dirigí hacia el escritorio. Agarré la película y se la tiré al lado–. Fuera.–

–Tarble–ella se levantó e intentó acercarse a mí, pero yo di un par de pasos hacia atrás–, sólo quiero ayudarte.–

–¿Ayudarme? ¿Para qué?–ella levantó la mano para tocar mi rostro pero la detuve a medio camino apresando su muñeca–¿para ir como una puta chivata a la novia de mi hermano? ¿Eso pretendes? ¿Qué te hable de lo que no te incumbe sólo para dañar a mi padre?–

–Me... me haces daño... Tarble–miré la muñeca sin darme cuenta de la presión que ejercí en ella. La solté y me arrepentí de mi comportamiento al ver su piel enrojecida–. De verdad que quiero ayudarte. Tú no sabes el daño que te están haciendo.–

–¿De quien demonios me hablas?–no pude evitar alzar la voz–¿¡De mi padre o de mi madre y mi hermano!? ¡Ellos dos son los mayores culpables!–

Vi el miedo en sus ojos. No esperaba verme reaccionar así pero siempre lo hacía cuando tocaban el tema de mi padre. Julia no sería diferente en este caso.

–Lárgate ahora–amenacé severo. Ella negó aumentando mi enfado–. ¿No? ¿Segura?–

–¿Piensas herirme por no querer dejarte solo?–intentaba sonar fuerte y convencida de todo lo que decía, pero notaba el miedo en ella.

–¡Posiblemente!–volví a levantar la voz viendo como daba un salto asustada–. ¡O te largas por las buenas o te echo arrastras! Tú decides, inglesita.–

–Querías que siguiéramos hablando y ahora que estoy aquí, para escucharte y ayudarte, me desprecias–gruñí mirando hacia otro lado. Iba a lograr que perdiera la paciencia–. Si estoy en opción de elegir prefiero que me saques arrastras, porque no voy a apartarme de alguien que me necesita.–

–¿Qué te necesito? ¿Yo a ti?–me reí con fuerza evidenciando mi burla–. Ya quisieras, rubia. Tú sólo quieres información de mí y en cambio yo sólo quiero verte en mi cama, pero eso lo puedo conseguir con otra.–

Los ojos de Julia no paraban de mirarme acusándome. Conocía su mirada, me odiaba. Podía ver el desprecio y el asco en ella. Suficiente para invitarla a que se fuera de una maldita vez.

–Tú no eres el mismo de anoche–sonreí al oírla.

–Hablas de conocerme cuando sólo estuvimos, como tu dices, una noche–me acerqué a ella y la agarré por los brazos–. No es suficiente para conocer a alguien y mucho menos a mí. Tú tampoco eres igual. Ahora sólo veo ante mí a una niñata que hace de espía para mi hermano y su mujer. ¿Quién ha sido más traicionado?–

–¿No hay manera alguna de que confíes en mí?–ella siguió insistiendo en quedarse aquí, pero su mirada repulsiva delataba su intención–. Te ayudaré lo quieras o no.–

–¿Quieres ayudar?–Julia asintió sin pensarlo. Sonreí al ver su comportamiento–. Entonces desnúdate y métete en mi cama... Ahora.–

La vi dudar mirando en dirección a mi cama durante unos largos segundos. Volvió a mirarme con su mirada apagada y sus labios torcidos. Agachó la mirada y supe que había ganado. Se iría y todo terminaría, no tenía porque poner en riesgo a mi padre por ella.

Mis ojos se abrieron con asombro al ver que bajaba los tirantes de su vestido. Ella... realmente ella estaba dispuesta a lo que fuera por intentar hacer que hablase. Pensaba quedarme quieto, callado y observando como se desnudaba para mí, más no pude.

Sus ojos demostraban que no quería hacer esto, que por las circunstancias que ella misma se imponía se veía obligada. Me acerqué rápido hacia ella y volví a colocar sus tirantes. Levantó su rostro para encontrarse con el mío.

–¿Ya no lo quieres?–la escuché hablar con suavidad pero con una mezcla de temor–. ¿Seguirás pidiéndome que me marche?–

–Bulma...–desvié el tema de conversación–ella te pidió que hablases conmigo para sacarme información ¿verdad?–

–Ella me pidió que te ayudara–Julia volvió a elevar su mano para tocar mi rostro, esta vez no la detuve–, pero si me lo pides no le diré nada hasta que estés preparado para confesárselo a ella y a tu hermano.–

–¿Enserio crees que algún día podré confiarle algo a mi hermano?–ella asintió recobrando la sonrisa, como si no hubiera habido una pelea entre ambos–. Promete que no dirás nada a nadie.–

Ella me respondió ampliando su sonrisa. Finalmente no pude contener las ganas de acercar mi rostro a ella y besar sus labios de una maldita vez. La atraje agarrándola por la cintura mientras notaba sus manos apoyadas en mis hombros, intensificando aquel beso.

No. No quería hablar con ella sobre mí pero su maldita insistencia me demostró que estaba preocupada por mí. Estaba apunto de entregarse a mí sin objetar nada, yo no podría hacerle algo tan horrible. No podía obligarla a que estuviera conmigo pero podía conquistarla, eso nunca se me dio nada mal.


POV Aidan

Miré enfrente de mí la figura de una mujer atada a una silla de la misma forma que yo. Tenía un saco en la cabeza que me impedía ver su rostro, pero podía saber que estaba amordazada por como sus sollozos eran interrumpidos.

El calvo que ya me había dado un par de puñetazos por no haber hablado nada observaba a la chica con lujuria. Lo poco que mostraba se su cuerpo eran sus largas piernas cubiertas sólo por una falda administrativa.

Miré en dirección a la puerta que se abría para dejar ver al engreído de Vegeta. Él tenía una sonrisa maníaca mientras se acercaba a la mujer pero con la mirada puesta en mí.

–Fíjate que te encontré compañía, chico–al oír la voz de Vegeta la chica se tensó y aumentó su llanto–. Otra que quiere hacer de espía.–

Vegeta descubrió el rostro de la chica. Hubiera querido no haberla visto o que ella no hubiera sido conocida para mí. Temía que fuera alguien cercana a mí y en cierto modo no estaba lejos de ser alguien a quien apreciaba.

Sus ojos azules estaban repletos de lágrimas, sus mechones rojizos caían por su frente y su boca era tapada por un trapo. Había evidencias de agresión en su pómulo izquierdo y mentón.

–Angela–ella me miró al nombrarla. ¿Qué hacía ella ahí? Se supone que era la abogada de Vegeta.

–Husmeaba entre mis cosas–la agarró del cuello mirándola directo a los ojos cristalinos. Estaba asustada–. Me encargaré personalmente de los dos.–

–Suéltala, bastardo–él me hizo caso y dejó de agarrarla el cuello para acercarse a mi persona–. ¿Eres consciente de tu delito? Ya no sólo has secuestrado a dos personas, sino que una de ellas es de otro país. ¿Qué pasará si Inglaterra se entera de esto?–

–Dos inglesas menos de que preocuparse–no comprendí si él era idiota o si tenía otro rehén–. Sé que ella vino con otra chica, la cual ha estado merodeando a mi hijo y eso no lo consentiré.–

Angela se movió nerviosa. Recuerdo a Bulma informarnos a Vegeta y a mi que Julia estaba en la ciudad junto con la pelirroja. También recordé la chica que estaba con Tarble en aquel bar y sus características correspondían con la niña que conocí.

–Tendremos que preparar otra silla–empezó a reír el hombre ganándose el miedo de Angela y mío.

Si no hacía nada antes de tiempo se haría tarde, pero sabía que todo estaba bien. Cuando Vegeta o Bulma se dieran cuenta de mi ausencia no dudarían en buscarme, y estaba seguro de que pronto tendrían a un sospechoso.


¿Qué tal? Vale... posiblemente me matéis pero eso no os convendría. ¡Tengo que seguir escribiendo! xD

¿Qué os pareció el encuentro con Eve? Hay que pensar que la gente cambia, hasta la más odiada. Vegeta y Bulma son el claro ejemplo de como se estabilizaron después de una mala racha, ella no podría ser diferente ¿verdad?

¿Y que me decís de Tarble y Julia, o para mí muchas veces Danny y Sandy xD? Juro que no puedo evitar acordarme de la pareja de Grease xD

Quería mencionaros una noticia importante. Soy mala calculando así que no daré un cifra exacta, pero a este fic le quedan los capítulos contados. Entre dos y cuatro, incluso puede que me haya pasado con el máximo. Lo principal es que a Arañando sombras para verte II le queda poco para llegar a su final y NO, no habrá una tercera parte. Creo que con dos es suficiente xD

Aprovecharé para deciros que tengo una nueva historia llamada Almas perdidas, de Bulma y Vegeta, por si os interesa o algo... Lo dejo caer jajaja

¡Muchas gracias por vuestra paciencia y vuestro tiempo! Sois maravillosos de verdad :)

Y ante alguna duda ya sabéis:

Twitter: JustTonight92

Facebook: Nika JustTonight

O mensaje privado en fanfiction, me adapto a todo xD

¡Gracias por haber leído y haber dejado reviews! Seguid haciéndolo y no os desconectéis hermos s ;)