PERDÓN POR TARDAR, PERO HASTA HOY ES CUANDO PUDE ACTUALIZAR XD ESPERO DISFRUTEN EL CAP DE HOY :3 HAHA Y LÉANLO CUANDO SEA, AUNQUE SEA EN CLASE XD CHESSTHEHEDGEHOG :p GRACIAS POR COMENTARME MIS FICS XD ESPERO TE AGRADE ESTE CAP... CONTINUAMOS:
Amy se encontraba volteada de frente al ventanal del casino, se sentía atrapada entre la espada y la pared, lo que temía en un inicio era que la mataran en esa ciudad, pero ahora creía que eso sería mejor a que Shadow la encontrara… a sabiendas de la amenaza que le hizo. Que Sonic se decepcionara de ella y le dejara de hablar era algo posible de sobrellevar, pero un golpe de Shadow… y sobretodo habiéndole dejado bien en claro ese día en la librería que no sólo le pegaría, sino que la mataría era definitivamente algo por lo que no quería tener que pasar. Respiró profundamente y se dirigió al bar del casino, donde arrancó un trozo de mantel negro usándolo como capucha que le cubría perfectamente el cabello rosado para finalmente volver a su ventanal. Cuando distinguió a Sonic y a Chris haberse alejado, se dirigió al pedestal donde estaba el gran premio. Leyó las instrucciones para ganar la joya… "maldito juego planeado para que nadie gane" pensó, sabiendo que nadie, por más suertudo que pudiera ser, podría ganarla de aquella forma. Respiró con calma y volvió al bar, donde consumió agua. Varias figuras la estaban contemplando de la misma forma que en su playa, por no querer decir que eran miradas aún más descaradas, miradas que la vigilaban mientras caminaba de un lado a otro. Llevaba suficiente dinero para no endrogarse, para saber que si empezaba a apostar, lo perdería todo, por lo que se mantuvo distante de todos los puestos y de los conocidos ojos tanto verdes como rojos que rondaban por el casino.
Sonic y Chris caminaban por todo el lugar buscando con qué juego iniciar, Chris llevaba bastante dinero, por lo que iniciaron con el juego de "Craps" esperando obtener el siete o el once para poder ganar, pero se hubieron decepcionado cuando perdieron en su racha y tuvieron que retirarse para iniciar con otro juego como la ruleta, en la que tuvieron algo de suerte, pues Sonic accidentalmente acertaba a los números con mayores probabilidades, haciendo de su ida al casino algo muy interesante. Chris, por su parte, buscaba ganar más y más juegos, pero empezaba a endrogarse…
-Esto es divertido –dijo Sonic, quien recordaba esas idas a casinos con Rouge –de verdad que había olvidado como… ¿Chris? –le llamó, pero el chico no respondió, seguía en las máquinas tragamonedas.
-Tengo que ganar esta vez –dijo él mientras metía su quinta moneda, se le veía el ceño claramente desesperado -¡Argh! –gritó cuando notó que había perdido, nuevamente.
-A este paso no vamos a ganar la joya –remarcó Sonic, quien ya se había preocupado por Chris, quien se veía ahora más desesperado.
-Tenemos que hacerlo… -su cara se ensombreció –hay que ganar.
-No lo discuto, pero…
-Sonic… es una de las formas sin tener que robarla –dijo Chris seguro de sí mismo.
-¡Déjame hablar! –Pidió exasperado -¿Te has dado cuenta de que es imposible siguiera? Esto es una robadera de dinero… bueno, los casinos siempre son eso.
-Aun así no hay que rendirnos –dijo el chico Thorndyke mientras colocaba otra moneda en la máquina –vuelve a los juegos, tenemos aún otras cuatro horas.
-¿Pretendes quedarte aquí hasta las tres de la mañana? –preguntó sorprendido el peli azul, quien no veía ya la hora para empezar a correr, tomar la esmeralda e irse… se había divertido, pero no podía durar mucho tiempo en los casinos porque llegaba un punto en el que se engentaba. La gente empezó a aparecer a las once y medianoche e intentaban lo mismo que ellos: ganar la joya. "Perfecto…" pensó Sonic con cierta ironía mientras veía a todos los demás intentar ganar en todos los juegos; algunos ganaban, otros perdían sin embargo, la tensión se podía sentir en el ambiente, como si no se tratara de un día normal. La música sonaba suavemente mientras que la gente se estresaba más a pesar de que creían que la joya no se iba a mover.
Amy decidió entrar a algunas dos apuestas para perder el tiempo mientras se aseguraba de que Sonic hubiera ganado la esmeralda, no se iba a ir hasta tener la joya azul en sus manos, pero se estresaba muy fácil en ese lugar y no olvidaba el nombre de la ciudad en la que se encontraba, volteando de esa manera a todas partes para evitar ser golpeada o secuestrada o, en el peor de los casos, asesinada. Tomaba muy poco y con los nervios crispados, a punto de dispararse en cuanto la situación lo demandara. Boca cerrada, ojos abiertos y manos listas para sacar su martillo en cuanto fuera necesario. Estaba en posición para alguna sorpresa y no se había deshecho del cuchillo.
-Señorita –la llamaron por sorpresa mientras ella daba sorbos pequeños a su vaso de agua –señorita.
-¿Qué quiere? –preguntó secamente mientras dirigía una mirada enojada al frente. Le pasaron una copa de Martini al frente, se quedó contemplándola dudosa –yo no he pedido esto.
-Está pagado por el señor del otro lado de la barra –señaló con el dedo hacia el extremo izquierdo del lugar, viendo a un hombre de cabello negro azabache y ojos tan negros que uno se podía perder en ellos. El bigote grande y su ropa informal la hicieron dudar por algunos minutos y la obligaron a subir su guardia aún más –por cierto, le manda esto –un ticket escrito por la parte de atrás llegó después de la copa. Se acercó lentamente a ella mientras la veía de pies a cabeza.
-Buenas noches, señorita –ella no le respondió, se quedó mirando la copa mientras desconfiaba de él, del camarero… de todos -¿acaso usted no habla español? Me imagino que es eso, porque mujeres tan guapas son poco usuales…
Siguió sin responder no sólo por la costumbre de aquel piropo, sino porque sabía que no se le acercarían en ese lugar de no ser porque fueran a hacerle algo malo… él lo había dicho: su belleza era poco usual. Cerró los ojos y respiró con tranquilidad mientras le devolvía la copa deslizándola sobre la mesa de la barra.
-Con que… no hablas mucho –siguió mirando al frente, manteniendo su silencio como carta de presentación decente, pues si hubiera sido por ella, le hubiera pegado en la cabeza con su martillo o le hubiera aprisionado el cuello con el antebrazo contra una pared mientras le ponía el cuchillo en el rostro para dejarle en claro que no era una chica con la que se podrían meter, pero no hizo nada, sólo se mantenía firme mientras miraba sin ver las demás botellas de vidrio -¿quieres más alcohol? …veo que no te gusta hablar.
Se levantó lentamente alzando el vestido largo y caminó hacia la salida del bar sin esperar absolutamente nada. Cayó al suelo sintiendo un fuerte dolor en la coronilla de su cráneo.
Sonic seguía teniendo racha tanto buena como mala mientras seguía las pesadas órdenes de Chris que indicaban seguir con el juego sin importar nada para poder ganar la esmeralda. Un juego que a Sonic le empezó a parecer monótono y repetitivo, sin mencionar también que muy fastidioso porque no quería seguir ni un segundo más ahí. Veía la joya tentarlo y de nuevo pensaba en Rouge y en lo conveniente que sería tenerla con ellos en ese instante… vio un par de personas salir del bar y llevaban un bulto de vestido negro con ellos. "¿Qué?" se preguntó al ver esa escena tan rara y peculiar… de pronto y sin saber por qué, identificó lo que era esa ansiedad por salir… era un mal presentimiento.
-Debemos irnos –le pidió a Chris, quien se veía aún concentrado en la ruleta –algo malo anda pasando… estoy seguro.
-¿Cómo qué? –preguntó el chico mientras posaba su vista aún en la ruleta -¿Qué puede ser tan malo?
-No lo sé… pero este lugar me da mala espina, vámonos –le pidió mientras lo separaba del tablero, en ese momento y por algún arte de magia, había ganado en la ruleta.
-¡Gané! –gritó a los cuatro vientos y sumada a la euforia que causó entre los presentes, el bullicio empezó sin reparar en hacerse menor. Sonic lo veía regodearse, pero sabía que por algún motivo, eso era una pérdida de tiempo absoluta.
Shadow seguía en las máquinas del casino mientras que María le enseñaba cómo jugar, para ser una niña, tenía sus secretos, lo que dejó al moreno muy impresionado. La chica le mostraba cómo lanzar para obtener un siete o un once al igual como le mostraba cómo ganar en la ruleta… ella sin duda hubo pasado mucho tiempo en los casinos de Mazatlán, pero no le interesaba tanto jugar o ganar, lo que le importaba era estar ahí con él. Pero se había tornado un día extraño, pues cuando vieron el premio, ella le notó un interés muy particular en jugar y en especial ganarlo. "¿Qué ocurre?" le preguntaba cada vez que lo veía desconectarse del mundo, cuando lo encontraba sumido en sus pensamientos, pensamientos que si le contaba jamás iba a poder considerar que le creyera "¿Shadow?" preguntó lentamente y con dulzura, haciéndolo volver del mundo de las fantasías.
-¿Qué te pasa? –preguntó mientras le acariciaba las mejillas con mucho tacto -¿estás bien?
-Sí… -dijo vacilando, pues ni él lo creía –pero… esa joya se me hace un… -ella lo miró extrañada por el comentario -…un regalo perfecto para ti y lo quiero ganar –dijo, haciéndola quedar como una perpleja –me recuerda su color a tus ojos y… francamente… tus ojos me encantan demasiado.
-Shadow… -dijo con la sorpresa en el tono -¿eso es todo? No lo creo…
-Sabes que sí –aseguró mientras la tomaba por los hombros y la besaba tiernamente –quiero darte lo mejor –seguía argumentando como excusa… en efecto, había comprobado su teoría, si había una esmeralda caos ahí, Sonic estaría y viceversa. La situación lo puso incómodo, las preguntas de María no cesaban y su búsqueda por el peli azul tampoco, hasta que vio a un par de personas llevarse a una chica inconsciente y de vestido negro a la vez que buscaba al chico azul. Vio atisbos de color rosa en la cabeza de la chica y supuso tal vez lo peor… "¿por qué te preocupas por esa chica? Es el enemigo ahora" se dijo a sí mismo mientras despejaba su mente, pero sabía que eso no era cierto, ella le había ayudado en el pasado, era su aliada al igual que era su enemiga… ¿podría abandonarla? No, no debía, por ética a pesar de haber sido él quien la amenazó prácticamente con matarla "pero si no la mato yo, lo harán ellos y francamente, quiero hacerlo yo" dijo tratando de convencerse con media sonrisa en el rostro. Tomó a María del brazo y la alejó de la ruleta para buscar desesperadamente a Sonic.
Sonic esperaba a Chris, quien se había decidido a ganarle a la máquina traga-monedas, pero él sólo no le escuchaba, únicamente prestaba atención a la máquina, esperando ganar la apuesta y sacar una cantidad de dinero que jamás esperaría. Sonic se desesperaba más al grado de querer gritarle, pues ese sentimiento frío que le recorría todo el cuerpo desde las vértebras le seguía atañendo un miedo increíble, un escalofrío, como si hubiera ocurrido algo que había buscado evitar… "¿qué será? ¿la estufa? ¿la puerta? ¿Amy…? No, imposible, ella está en casa…" empezó a hacer revisión, pero se detuvo en alguna posibilidad.
Se escucharon disparos dentro del casino y la gente se refugió bajo las mesas de juego, Chris y Sonic se escondieron detrás de las máquinas tragamonedas, las que usarían como trincheras si era necesario. Les vio las facciones: morenos, ojos negros, bigotes pesados y cabello tan oscuro como el carbón. Manos duras que envolvían el mango de una Beretta 9mm y disparaban al techo a la vez que gritaban obscenidades a los presentes.
-¡A ver, hijos de la chingada! –empezó a decir uno de los gatilleros –no se me muevan y vacíen todas sus putas bolsas.
-¿Y los de seguridad, Chris? –preguntó Sonic mientras se refugiaba.
-¿Olvidé decir que aquí prácticamente no existe la seguridad? –dijo mientras se llevaba las manos a la cabeza y emitía una risa nerviosa, Sonic quedó impresionado al igual que muchas otras veces.
-¡Estás jugando! –dijo con enojo mientras pensaba en cualquier cosa para evitar una masacre segura -¿a qué te refieres con eso?
-No importa… Sonic, no hay manera de liarnos a estos tipos –dijo Chris mientras buscaba esconderse más.
-¡Rápido, chingá! –empezaron a ordenar los sicarios mientras apuntaban hacia alguien que tenían entre brazos –¡o lo pagarán –destaparon a la chica de su mascada negra, Sonic se impresionó al ver a Amy en sus brazos. ¡Claro! A eso se debía su mal presentimiento –tanto ella como ustedes!
-¿¡Amy!? –preguntó Sonic al verla entre los brazos de esos tipos. Se sintió impotente al notar lo que había acontecido ¿habían ellos ido hasta Mazatlán para secuestrarla? ¿O… en el peor de los casos ella había ido a Juárez? No lo sabía, pero la conocía así que no se le hizo difícil acertar con la segunda opción. Se sintieron ambos impávidos para después pasar a la negación y rabia.
Shadow veía confuso lo que estaba ocurriendo, al fin le habían confirmado la duda: era Amy, la chica que amenazó él mismo "vaya suerte que tiene la chica" pensó en cuanto recordó la patada que le dio y la amenaza, sin mencionar que también logró distinguir algunas puntadas en su hombro. Recordó de pronto que ella era siempre la víctima de Eggman "aunque, algunas cosas nunca cambian". Se llevó a María sobre la espalda y al fin localizó al azul detrás de las máquinas tragamonedas. Bajó a la rubia en cuanto estuvieron tanto Chris, María, Sonic como Shadow juntos.
-¿Aún te extraña? Ella siempre es víctima de algo –dijo Shadow con tono indiferente mientras le veía con esos ojos angulados. Sonic se sorprendió y calmó sus energías.
-¿Qué haces aquí? –preguntó confundido, pues no esperaba ni deseaba verlo, seguía enojado por la amenaza hacia Amy –no pedí tu opinión.
-Sabes que eso me importa muy poco –espetó Shadow –vamos, que ahora lo importante es salvar a tu novia –añadió dejando extrañado a Sonic, quien no podía entender la contradictoriedad de su posición, pues no olvidaba las palabras pronunciadas por su pareja: "Que te quede claro, rosita, si se meten tu noviecito y tú en mi camino… los haré polvo, en especial a ti ¿oíste?". No evitó resoplar y fruncir el ceño -¿Qué? ¿Quieres que la maten? –preguntó preocupado por la reacción del azul, pero éste no tuvo otra opción además de ceder a su oferta, negó con la cabeza y entonces Shadow sonrió –eso creí… -se dirigió a María, quien le veía con cara preocupada –estaré bien, no te preocupes –le limpió las lágrimas que le borbotearon silenciosamente y le tapó la boca con un dedo -¡andando!
Los disturbios hacían que la gente no los viera, evitaban que las cosas se pusieran peor de lo que estaban, por lo que pudieron acelerar sin problemas alrededor del casino, recorriendo cada esquina en menos de dos segundos hasta haber llegado con los sicarios y golpearlos con buena parte de sus energías, en especial Sonic, quien estaba furioso por ver que querían matar a Amy como extorsión. Les pegó en repetidas ocasiones y Shadow les arrebató las armas, dejándolos desconcertados ante la presencia de únicos rayos tanto azules como dorados que cruzaban el casino a velocidades impresionantes.
-¿Qué es eso mi jefe? –preguntó uno de ellos, completamente asustado, ahora los chicos los rodearon corriendo, obligándolos a unirse al centro poco a poco.
-No lo sé, pero no pierda usté la cordura –ordenó el líder, quien se veía todavía más asustado que los demás –si creen que ese truco funcionará, piénsenlo dos veces –dijo mientras buscaba su pistola, pero se dieron cuenta de que éstas no las tenían cuando las vieron caer desarmadas hacia ellos, como una burla, una señal de prepotencia y de poder -¡Oh por el santo Malverde! –exclamó mientras abría los ojos más y más. Pronto volvieron a recibir los golpes de su vida, los que los dejaron sangrando por las heridas recibidas en el abdomen y pecho… no tardaron en desmayarse y en dejar a Amy libre, quien ya había despertado para ver lo que había ocurrido… "No" pensó decepcionada de sí misma, pues se había dejado descubrir de una manera tan penosa que no creyó jamás obtener el perdón de nadie… ni siquiera de ella misma. Sonic la tomó por la cintura y la cargó, llevándola donde Chris y María para recostarla un par de segundos.
-¿Qué… qué pasó? –preguntó desorientada a los presentes, quienes la veían con sorpresa.
-No lo sé –dijo Sonic con un poco de frialdad en un inicio, Amy quedó helada ante su reacción mientras miraba al suelo. Sintió que la abrazaba de pronto, de la nada, en un cuerpo que demostraba con cada fibra de su ser que había sufrido demasiado en un tiempo muy corto –pero lo importante es que estás a salvo…
-Sonic –dijo de manera expresiva mientras lo abrazaba también.
-No vuelvas a fugarte así –le dijo adivinando sus pensamientos –nunca en tu vida… -añadió completamente dolido. Ella lloró en su hombro y se tomó la cabeza. Abrió los ojos y detrás de él vio a Shadow, quien los miraba con impaciencia, María no quiso verlo en ese estado, sabía lo que acontecería, o al menos lo creía así. Sonic volteó y le vio la esmeralda en la mano, extrañado de que no le electrocutara.
-Conmovedor… -susurró con frialdad lo suficientemente fuerte como para que fuera escuchado. Se acercó a ellos y tocó a Amy por los hombros, traspasándole electricidad de la esmeralda a su cuerpo y noqueándola otra vez. Nadie vio cuándo tomó la joya, nadie prestaba atención a los chicos, sólo veían cómo la policía, que pronto liberaría a los sicarios, se los llevaba esposados y celebraban aquello a pesar de saber que pronto volverían a las calles –pero no estoy aquí para esta clase de dramas baratos.
Sonic le pateó la mano, tirando la joya hacia el otro lado del casino y escondiéndola debajo de una de las máquinas, donde nadie la había visto.
-¿Decías? –preguntó Sonic con ironía e inició otra pelea, pero ahora era una discreta, una en la que Shadow no hacía nada más que evitar los golpes del azul mientras buscaba cómo someterlo. Siguieron intentándolo, golpearse hasta que alguno quedara en pie, pero Shadow fue el más listo al tomar la muñeca de Sonic, jalarlo hacia sí para propinarle tal rodillazo en la boca del estómago que le obligó a abrir los ojos y escupir demasiada saliva, la misma que se había escapado de su cuerpo junto con el aire y dejarlo inconsciente durante bastante tiempo, el suficiente para ir con Chris y hacerle exactamente lo mismo; tomar la esmeralda, meterla en una botella de vino rota, llevarse a María y huir de Ciudad Juárez a la velocidad de la misma luz.
Cuando regresaron a Mazatlán, Sonic y Amy hablaron sobre la huida de la chica a la ciudad por un largo rato, situación que la incomodó de sobremanera, pues no paraba de hablar de eso, no paraba de mencionar cómo le habían apuntado en la cabeza ni cómo se sintió cuando aquello estaba pasando justo enfrente de él.
-¿Y tú cómo diablos crees que me sentí? –preguntó Amy casi gritándole en su departamento –esa ciudad es peligrosa y no quería quedarme sin hacer nada en caso de que te hubieran hecho algo… ¡si me hubiera quedado, me hubiera aterrado! –se defendió, incomodando a Sonic por la manera en que a la muchacha se le rompía la voz.
-Ese no es tu asunto, Amy –gritó mientras la miraba fijamente –no lo es, además, sabes que me puedo defender perfectamente.
-No quería quedarme a averiguar lo contrario… sólo no podía ¡entiéndelo!
-No lo puedo entender, si eso es lo que buscas… además, sirvió para muy poco porque Shadow tiene la esmeralda –dijo para sí mientras apretaba los puños y se reprendía, pretendiendo regañar a la chica.
-¿Sabes qué es lo que no entiendo?
-¿Qué cosa, Amy? –preguntó aún molesto.
-Que me conoces y no supusiste que andaría por allá –dijo triunfante, haciendo ver al chico un error en él –me conoces y no pensaste que iría, me conoces y no evitaste que me fuera de todas maneras.
-¡Creía que la cordura al fin había llegado a ti! –gritó mientras la agarraba por los brazos, entonces Chris escuchó la conmoción y bajó por las escaleras a la sala, encendiendo la televisión.
"Y con esa balacera concluyó el atraco a Casino City, la que testigos afirman terminó con la presencia de dos rayos azules y dorados que acabaron con los presuntos sicarios del cartel de Juárez… en otras noticias, en las playas de Mazatlán se encontraron los cadáveres de cinco alumnos bachilleres de los que se cree eran presuntos vendedores del cartel de Sinaloa en la zona. Los jóvenes fueron acribillados a plena luz de la mitad del día durante el sábado y domingo pasados, lo que lleva a los expertos a suponer…"
Sonic escuchó con atención la noticia y entonces vio a la chica y la abrazó por completo, susurrándole que jamás la iba a dejar sola después de haber escuchado tal declaración. Imaginó entonces los contras de la decisión de Amy de haberse ido de Mazatlán… tal vez la pudieron matar en el casino, pero no pasó, como argumentó ella en un inicio sin embargo, si se hubiera quedado, tal vez ella hubiera muerto en alguna de las playas y su cadáver hubiera sido el más bello de todos.
-¡Si quieres ir conmigo no te lo negaré… perdón! –Susurró mientras la tomaba por la espalda –te amo, te amo, te amo, te amo…
-Y yo a ti –flaqueó al momento de escuchar su disculpa. Se besaron entonces y Chris decidió salir un rato -¿sabes que Shadow aún tiene la esmeralda caos? –preguntó Amy sin ponerle importancia al asunto, Sonic ya estaba bastante calmado con respecto a la situación anterior.
-Podemos ir por ella más tarde –dijo con tono incitador, un tono que a Amy le gustaba mucho. La alzó y cargó como si fueran novios recién casados para llevarla al cuarto.
Shadow y María estaban en la casa de ésta platicando sobre el fin de semana, él estaba feliz porque a ella no le había ocurrido absolutamente nada y porque ya tenía una esmeralda caos con él, la que contemplaba con cierto recelo y veía chispear dentro de la botella rota de vino tinto. María lo vio y sonrió de lado para sentarse a su lado.
-No tenías por qué conseguirla –dijo apenada, Shadow la vio de reojo y sonrojó, recordando aquella conversación en el casino –no me gusta el azul así de fuerte.
-Perdón si te hice creer que era para ti –aquello llamó su atención notablemente, preguntándose de qué hablaba el chico –esta joya… no sé… cómo explicarlo –empezó a decir entre susurros, pero ella no entendía.
-¿Es especial la piedra para ti? –preguntó ella confundida.
-No tanto como tú, si a eso te refieres –aseguró él mientras la tomaba de la mano -¿cómo van tus costillas? –preguntó mientras evitaba poner esfuerzo al abrazarla.
-Ya han cicatrizado casi del todo –dijo ella con orgullo mientras se tocaba las áreas lisiadas –no te preocupes por eso, estaré como nueva finalizando esta semana –dijo con felicidad.
-Me preocuparé por ti todo el tiempo que sea necesario –respondió mientras la acariciaba con la misma suavidad que ella a él y la besaba con ternura, para pasar a ser pasión y de pasión a fuerza. Ambos empezaban a flaquear –te amo –decía con más y más convencimiento, como si siempre hubiera esa sido una verdad innegable.
-¿Por qué noqueaste a esos chicos? –preguntó deteniendo el beso, él se extrañó por su percepción.
-Ellos… siempre he tenido problemas con esa dupla –contestó mientras le tomaba las manos –no te preocupes por eso.
-No quiero que te lastime después el chico de la librería –confesó ella al quitarle la playera para poder ver las heridas suturadas, él se dejó contemplar por María, como si sobre él se posara la compasión personificada, incluso la podía sentir – ¿entiendes?
Llevó la delicada mano de la chica a su pecho, obligándola a sentir su corazón latir con fuerza por ella y a recorrer todas las heridas con los dedos. La abrazó con su tórax de hombre de veintidós y la chica sintió sus marcados músculos contra su pequeño y delicado cuerpo de dieciséis años, sintiéndose intimidada y protegida. Cayó dormida en sus brazos, la llevó a su cama y se arropó con ella para cuidarla hasta de las peores pesadillas.
Tails y Cream veían a través de la esmeralda maestra imágenes levemente nítidas de algo que identificaron como una habitación. La esmeralda maestra podía funcionar como monitor de lo que las otras siete joyas presenciaban, otorgando así a cualquiera que las buscara una idea de dónde podían estar las joyas. Las imágenes mostraban a veces puntos borrosos y otras veces mostraban con tal nitidez los eventos que ellos se preguntaban qué había ocurrido que no habían podido discernir.
-¿Qué está pasando, Tails? –preguntó jovial mientras observaba a la esmeralda, la que mostraba una habitación blanca con algunos libreros, un piso de madera del cual resaltaba una tabla del resto y una cama con dos bultos, uno encima del otro. Tails no podía reconocer lo que ocurría, hasta que uno de los cuerpos se movió de lado, dejando ver una espalda desnuda y una cabellera rosa de tamaño mediano, la espalda se cubría a veces con un par de manos toscas, pero que la trataban con delicadeza y a la vez los cuerpos se besaban con intensidad… notó también que la otra cabellera larga era azul, lo que dejó muy consternado al zorrito, quien, al entender lo que estaba ocurriendo y al notar que Cream ponía una curiosa y sedienta atención, decidió taparle los ojos y voltearla de espaldas. Entendió todo de golpe, como si de una visión se tratara para que después otro cuarto de paredes azul celeste y con una puerta hacia un balcón fuera mostrado y se le sumara a la imagen un chico de vetas rojas abrazado a una rubia dormida en una cama de sábanas blancas, pero éstos no se movían más que para respirar.
-¿Ese es… Shadow? –preguntó la coneja volteando impresionada –se parece mucho por la piel y el pelo –dijo con tono impresionado.
-Si ese es Shadow… significa que… -empezó a pensar Tails en la otra opción, una que lo dejó perplejo al haber averiguado todo. Abrió los ojos de golpe y volteó a la esmeralda, la que proyectaba de nuevo la imagen de los chicos que jugaban en la cama, quienes ahora estaban sentados sobre ella, desnudos y besándose con mucha fuerza y ternura, relacionó el largo de las cabelleras con las púas de sus amigos… sonrojó de inmediato y abrió las fauces sin poder creerlo… "Sonic y Amy están…" no pudo concebir la idea en un inicio y entonces se desmayó con la cara toda sonrojada. Cream fue con él e intentó levantarlo sin haber sabido nunca qué pensamiento le cruzó por la cabeza.
¿QUÉ HABRÁ VISTO TAILS A TRAVÉS DE LA ESMERALDA? ¿SONIC Y AMY RECUPERARÁN LA ESMERALDA DE LAS MANOS DE SHADOW? ¿DESCUBRIRÁN A LOS CHICOS OTRA VEZ? O MEJOR DICHO ¿ALGÚN DÍA LOGRARÁN SALIR DE LA TIERRA? XD
