¡Hola a todas!

Quiero mencionar en principio que la historia original de Candy Candy y sus personajes le pertenecen a sus creadoras Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi. El anime le pertenece Toei Animation.

Esta historia ha sido creada únicamente con el fin de entretener y agradar a quienes la leen. Espero que la disfruten tanto como yo he disfrutado al escribirla, plasmando en ella mi amor por el Candy mundo.

Valor, Honor y Lealtad es una historia de Universo Alterno. Además, descubriremos un personaje femenino adicional que le dará un giro a la historia. Espero que me den la oportunidad de cautivarles con Elaine, a quien cariñosamente denominaremos "Lainie". La historia se unirá a la línea de tiempo del anime y manga, sin embargo, en este primer periodo describe lo que ocurrió en la vida de los jóvenes Andley antes de conocer a Candice White. Algunos de los hechos relatados en esta historia pueden tener relación con nuestra realidad, con la finalidad de darle a la historia un aire verídico.

El verano que compartieron con Annie Brighter fue realmente divertido. Aprendieron a fabricar papalotes con la ayuda de Stear y se divirtieron mucho a la hora de volarlos. Nadaron, cabalgaron y jugaron hasta agotar sus fuerzas. Hicieron días de campo y compartieron los inventos de Stear.

El cuarteto posó para un cuadro familiar que tendría un lugar de honor en la biblioteca de la Mansión, primordialmente para el deleite de la Matriarca.

SweetCandyAndley

Valor, Honor y Lealtad.

Capítulo 14

Estudiando con… Los Leagan

- ¿Estás seguro de que no hay otra opción, Robert? - Le decía a manera de reproche a su esposo.

- Como ya te lo dije antes, Sarah. Si quiero que me tomen en cuenta como un hombre de negocios serio, debo presentarme personalmente y resolver el problema. Esta podría ser la oportunidad que hemos estado esperando. Hay que analizar qué es lo que nos conviene más, si comprar los terrenos colindantes, o vender esa propiedad. - Le contestó de forma indiferente.

- Aun así. No me parece que te vayas durante tanto tiempo. - Volvía a mostrar su inconformidad.

- ¿Qué es lo que quieres? Siempre me has presionado y exigido un nivel de vida igual al que tenías cuando vivías con ella. Tú sabías que yo no podía darte los mismos lujos, pues mi posición social aunque holgada no es tan acaudalada como la de ellos y según tus propias palabras, eso no era importante. - Sonaba alterado. - Bien, aquí me tienes, hago lo que tengo que hacer, y hasta ahora te lo he dado todo. Pero ahora, sólo se trata de una cuestión de trabajo. - Cada vez estaba más exasperado.

- Es que casi nunca estás, y yo he tenido que asistir a todas las reuniones, sola. No es agradable. Las demás van acompañadas por sus esposos en la mayor parte de las ocasiones. - La frustración se notaba en el temblor de su voz.

- No es necesario que asistas a todas las fiestas a las que te invitan. Eso también cuesta. Quieres renovar tu guardarropa para cada evento. Debes aprender a vivir con lo que tenemos. A este ritmo, ninguna fortuna será suficiente. ¿Por qué siempre quieres aparentar que somos iguales a los Andley? - La miraba fijamente.

- ¡Porque somos parte de los Andley! - Le gritó desesperada.

- ¿Cuándo vas a aceptar que eso no es del todo cierto? - Se llevó las manos a la cabeza. - En el momento en que aceptaste ser mi esposa te convertiste en una Leagan, y es como una Leagan que debes vivir. -

- Por supuesto que es cierto, ella me considera una hija, y por mí, ¡hará lo que yo le pida! - Sonaba muy segura de sí misma. - ¿Acaso, no te ofreció un buen puesto en el Banco de Chicago?- Le preguntó entrecerrando los ojos.

- Pero, finalmente ella no tiene la última palabra. Él es el líder del Clan, no ella. Cuando él quiera, puede quitarla de en medio. - Contrarrestó.

- Eso no sucederá. Él es mayor que ella y seguramente seguirá en decadencia. Llegará el momento en que ella tome las riendas por completo, e incluso buscará a alguien que la suceda. En ese momento, nosotros debemos estar cerca. ¿No lo entiendes? Estará vulnerable, y si demostramos que siempre puede contar con nosotros, entonces todo se resolverá a nuestro favor. -

- Sarah, Sarah. No podemos estar esperando que eso ocurra mañana. Sí, es verdad que él ya es un hombre mayor, pero en las cuestiones de los negocios sigue siendo muy fuerte. Y no existe ningún indicio de que planee dejar los negocios en un futuro próximo. Así que, deja ya de poner tus expectativas en eso. Será mejor, que me dejes terminar de arreglar mis papeles. - Le indicó que saliera de la biblioteca.

- En ese caso, quiero acompañarte. - Le dijo a manera de aseveración.

- ¿Cómo dices? - sonaba confundido. En otras ocasiones le había pedido que lo acompañara, pero ella siempre se había negado, alegando que el clima no le era favorable.

- Voy a ir contigo a Florida. Después de todo, también soy una Leagan, ¿no es lo que me dices siempre? - Sabía que después de eso él no se negaría a llevarla.

- Debes quedarte con Neil y Eliza. No puedes seguir posponiendo la llegada de sus tutores. Los estás mimando en exceso, querida. - Le había recalcado con mucha seriedad.

- Ellos son chicos encantadores. Sólo actúan de acuerdo a su edad. Y los tutores no han estado a la altura de las circunstancias. - Los defendía, aunque para él eso significara que los mimaba demasiado.

- Si los planes no resultan como esperamos, Neil y Eliza tendrán que hacer su parte. Ellos podrían alcanzar el status que tú tanto deseas. - Le comentaba, queriendo que entendiera el motivo de su insistencia para con los tutores.

- Lo que me da una idea. Le pediré a la Tía Abuela que los reciba durante el tiempo en que dure "nuestro" viaje. - Le dijo, con una sonrisa maliciosa en los labios.

- Siempre encuentras la manera de salirte con la tuya, ¿verdad? - Hizo una mueca de diversión. - Está bien. Arregla tus cosas. Partiremos en dos días. - Puntualizó.

- Siempre lo has sabido, querido. - Se acercó a él, para darle un beso en la mejilla, después salió de la biblioteca, en busca del chofer para que la llevara a la Mansión Andley.

El verano terminó y antes del regreso a clases, Lainie decidió enviar su acostumbrada carta al Líder del Clan, quien para ella ya era parte esencial de su vida, aunque no supiera a ciencia cierta cómo era.

Querido Tío William,

Espero que no le moleste que lo llame así. Me siento muy feliz en este momento, aunque las vacaciones acaban de terminar y nuestros tutores están por llegar.

Cada vez conozco más a mis primos. Todos han sido muy buenos conmigo. Anthony se ha convertido en un hermano para mí, es quien más me cuida. Siento su presencia protectora todo el tiempo y eso me da seguridad.

Stear es muy divertido, aunque a veces es distraído. Tiene un ingenio maravilloso. Durante este verano nos enseñó a hacer cometas, y fue la aventura más divertida que he experimentado. Volar una cometa puede ser emocionante y aprendí que también puede ser peligroso. La fuerza del viento es impredecible y muy poderosa. Si no hubieran estado Samuel, Peter y Joseph, seguramente nos hubiera ido muy mal. Es que el viento elevó nuestros cometas y a nosotros con ellas. Fue gracioso al principio, y no tanto cuando terminó arrastrándonos un largo trayecto.

Archie, por su parte, es sumamente elegante en todo lo que hace. Es quien más me ayuda durante las lecciones ya que estudiamos juntos. Me tiene mucha paciencia y es muy amable conmigo. Aunque también me he dado cuenta de que tiende a ser explosivo en cuanto a sus emociones. Puede ser muy sensible pero también muy impetuoso.

Annie Brighter pasó una temporada con nosotros, y creo que es una chica muy sensible y callada, pero me agrada. Nos hemos hecho amigas y me enseñó a preparar galletas de vainilla con nuez, mis favoritas.

Espero que se encuentre muy bien, donde quiera que esté. Ojalá me escribiera algún día, así sentiría que en verdad está leyendo mis cartas.

Con afecto,

Elaine W. Andley

Desde el viaje que había hecho a la ciudad de San Francisco, Madame Elroy parecía más perturbada que de costumbre. Después de poco más de un año de la gran tragedia que había ocurrido en aquella ciudad, era imperativo tomar algunas medidas drásticas. El terremoto que había sacudido la ciudad (1), había causado más estragos de los que podían haber supuesto. Mantener la sucursal podría causar algunas pérdidas incontables en la cuestión económica, y algunos de los miembros del consejo, estaban dispuestos a retirar su capital, aunque eso significara perder la plaza. Madame Elroy, por su parte pensaba que no era mala idea continuar apoyando a la Banca de San Francisco, y que aparentemente, el hecho podría hacerles perder en el presente, pero que auguraba una recuperación en un futuro medio. Tendría que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para convencer al Consejo, y de ser así, tendría que continuar viajando durante un tiempo indefinido.

Estaba pensando en eso precisamente cuando Sarah Leagan le había interrumpido para solicitar su apoyo en cuanto a sus hijos se refería. La había convencido de que era sumamente importante para ella acompañar a Robert en este viaje, y que sólo sería por un corto periodo de tiempo. Después de su conversación, las dos damas llegaron a un acuerdo. La dama mayor, se había comprometido a recibir a los hermanos Leagan, para que estudiaran unos meses junto a sus sobrinos, y Sarah, se había convencido una vez más del gran poder de persuasión que tenía sobre aquella dama, que le había recibido en su casa cuando se desposó con su difunto padre.

Pasaron dos días y después del desayuno, antes de ingresar a su primera lección la Tía Abuela les dio una noticia inesperada. Los hermanos Leagan habían llegado a la Mansión esa mañana pues vivirían con ellos un tiempo en lo que sus padres viajaban a Florida para arreglar unos negocios.

Harían algunos cambios. Debido a que Lainie y Eliza tenían ocho años, les correspondía estudiar juntas. Archie y Daniel tenían nueve, así que estudiarían juntos.

Aunque hubo cierta incomodidad al momento de escuchar las instrucciones de la Tía Abuela, Archie y Lainie sólo pudieron asentir en respuesta. Se habían mirado a los ojos, mostrando el desconcierto que ambos experimentaban. Se sentían invadidos en su espacio y sólo esperaban que eso no les causara problemas mayores en sus estudios. Aunque no estaban particularmente satisfechos con esa decisión, ingresaron en el aula, siguiendo a la Srita. Miller.

En cuanto a Neil y Eliza, después de la conversación que habían tenido con su madre, aprovecharían la oportunidad de estar más tiempo cerca de los Andley, aunque eso significara tener que estudiar de verdad. Sarah, les había dejado claro, que necesitaban ganarse la confianza de la Tía Abuela, a como diera lugar.

No pasó mucho tiempo, y este le daría la razón a los reclamos iniciales.

Madame Elroy se encontraba revisando unos documentos en su escritorio, cuando un leve toque en la puerta, la interrumpió. Era el día acostumbrado a principio de mes para entregar el reporte del avance académico de los chicos.

- Adelante. - Se escuchó su voz firme.

- Buenos días, Madame Elroy. - Le saludaba con una leve reverencia la Srita. Miller, y el Sr. Sawyer tomaba su mano para besarla.

- Buenos días. - Les respondió el saludo, mientras les indicaba que podían sentarse frente a su escritorio. - ¿Y bien? - cuestionó, dando la pauta para que iniciaran su reporte.

- En esta ocasión, Madame, el avance de Archie y Lainie, no ha sido del todo satisfactorio. - Comenzó a explicar la Srita Miller. - Es la primera vez, desde que iniciamos que están por debajo de las expectativas acostumbradas. - Decía un tanto decepcionada.

- Es evidente que el cambio, no les ha sido favorable. - Continuaba el Sr. Sawyer.

- Es importante que empiecen a acostumbrarse a compartir el aula con otros estudiantes. - Aseveraba la Tía Abuela.

- El socializar es una parte importante de su educación, es verdad, ayuda a promover la tolerancia y experimentar el hecho de que hay diferentes puntos de vista. - Le decía la Srita. Miller. - Sin embargo, también ejerce cierta influencia la actitud de los estudiantes. Madame Elroy, me apena mucho tener que informarla, pero no parece que Neil y Eliza sean una buena influencia, del todo. La actitud que han tomado durante el tiempo de las lecciones solo ha entorpecido el avance y el ritmo al que estaban acostumbrados sus sobrinos. Además el nivel académico es muy diferente entre ellos. - Explicaba con voz serena, aunque se sentía algo frustrada al respecto.

- El caso es Madame Elroy, que la actitud de Eliza, por ejemplo, parece no poner atención en largos periodos de tiempo, no muestra ningún interés en cumplir con las tareas y ejercicios que se le asignan en su práctica diaria. Neil, por su parte, constantemente está interrumpiendo. Hace comentarios irrelevantes acerca de lo aburrido que se siente. Parece disfrutar al exasperar a Archie. - Explicaba más detalladamente el Sr. Sawyer.

- No podemos negar que el ritmo de las lecciones ha disminuido, afectando en consecuencia el avance de Archie y Lainie. Debo decirle que ambos están tensos la mayor parte del tiempo. Lainie se ha retraído y guarda silencio por mucho tiempo. Ya no comenta las lecciones ni participa tan ávidamente como solía hacerlo. Archie, por su parte, parece propenso a explotar en cualquier momento. - Continuaba la Srita. Miller.

Madame Andley escuchaba atentamente a los tutores.

- El ambiente se ha vuelto tenso, tal vez sea buena idea separarlos. - Sugirió el Sr. Sawyer.

- Por el momento, es mi deseo que continúen juntos. Hagan un esfuerzo por encontrar otras maneras de compensar las fallas. Entiendo que el rendimiento de mis sobrinos se vea afectado. Es una respuesta normal. Estoy segura de que lo superarán. Ahora, ¿qué me dicen de Stear y Anthony? - Volvió a decir la Dama.

- Ellos continúan de manera adecuada. Sus lecciones no se han visto afectadas de manera directa. Sin embargo, se les nota preocupados por los otros dos. Siempre han sido muy unidos, y me parece que se cuentan todo. Seguramente ellos están al tanto de la situación en la otra aula. - Explicó la Srita. Miller.

- Bien, entonces no hay qué preocuparse por ellos. ¿Algo más que quieran comentar? -

- Por el momento es todo Madame. Aquí tiene el reporte de cada uno por materias. - El Sr. Sawyer le extendió los documentos.

- En ese caso, ya pueden retirarse. - Les agradeció con un movimiento de cabeza y les indicó la salida.

- Que tenga buen día Madame. - Ambos expresaron al tiempo en se levantaban de sus asientos y se dirigían a la puerta.

El reporte de la Sra. Wilkins y el Sr. Becket no difería mucho. Aunque al menos en estas dos disciplinas Eliza parecía más interesada. Sin embargo el que la preocupaba era Neil, pues aparentemente nada le atraía, debía reconocer que no tenía talento alguno para la música. Tal vez un poco de mano dura pudiera ayudar en el caso de los hermanos Leagan.

Por su parte, Stear había notado algo cabizbajo a Archie, y se había propuesto hablar con él. Lo esperó afuera de su habitación a la hora del descanso. Sólo asi podrían conversar en privado y tal vez su hermano le confiara aquello que lo tenía así.

- Archie, ¿podemos hablar? - Le dijo al momento en que lo vio acercarse.

- Claro, ¿de qué quieres hablar? - Le contestó con una voz plana.

- Pues de ti, por supuesto. - Le dijo enfáticamente.

- ¿De mí? Y ¿eso por qué? - Le respondió algo confundido.

- Tiene varios días en que te noto muy decaído. ¿Qué es lo que sucede? - Le preguntó.

- ¿Pues qué va a ser, Stear? La verdad es que siento que me asfixio en esa aula. He intentado por todos los medios posibles, que no me afecte. Pero cada día se vuelve más pesado. Creo que el aburrimiento, puede ser contagioso. - Le dijo en un suspiro.

- Ese no eres tú. No permitas que tu carácter se vea afectado de esa manera. Mejor concéntrate en tus deberes y trata de recuperar el tiempo perdido. Escuché que has bajado en tu rendimiento académico. Sólo estás perjudicando tus estudios y tu propio avance. - Le aconsejaba.

- Es fácil, para ti decirlo. No eres tú quien comparte las lecciones con ese par. -

- Tienes razón. Anthony y yo no hemos tenido cambios, y nuestra aula es la misma. Las lecciones son muy agradables y nos gusta estudiar. A ti solía gustarte también. Sólo digo, que el cambio de actitud está en ti, no en lo demás. - Le puso una mano en el hombro.

- ¡Aah! Stear, lo intento, te lo aseguro. - Le decía visiblemente cansado. - Por ahora sólo quiero descansar. - Le dijo al tiempo en que se retiraba a su habitación. - Nos vemos a la hora de la cena, ¿te parece? - Se despidió de su hermano.

- Sí, está bien. - Le dijo al tiempo en que lo dejaba partir.

Del otro lado del corredor, una conversación similar se llevó a cabo entre Anthony y Lainie.

- Entonces, ¿me prometes que harás un esfuerzo? - Le decía Anthony.

- Sí. - Suspiró Lainie.

- Sé que no debe ser fácil para ti. Pero creo que puedes lograr mucho más si te enfocas en lo que verdaderamente vale la pena. - Continuaba con su consejo.

- Anthony, la verdad es que se me han hecho muy largas y cansadas las lecciones. Además he preferido guardar silencio y guardar mis pensamientos y opiniones sólo para mí. - Había bajado la mirada, y hablaba ciertamente desilusionada.

- Bueno, creo que si hablas con la Srita. Miller podrías pedirle más apoyo. Siempre ha sido muy accesible. - Le sonrió, esperando darle el ánimo que necesitaba.

- Lo haré. - Dijo al tiempo en que bostezaba. - Pero en este momento me siento muy cansada. - Lo miró, encontrando en sus ojos claros la comprensión que necesitaba.

- He notado que ya no sales al jardín como solías. Te he visto muy decaída. No me parece saludable que continúes así. Por ahora, ve a descansar. Nos vemos a la hora de la cena. - La acompañó hasta la puerta de su habitación, dejándola para que pudiera dormir una siesta.

- Sí. - Asintió, y luego entró en su habitación.

Anthony, le había pedido a Nina que estuviera al pendiente de Lainie esa tarde, pues aunque habían hablado, le parecía que no era sano para ella continuar así.

Cuando llegó la hora de la cena, Nina se acercó a Madame Elroy para informarle que Lainie se disculpaba, pues no tenía apetito y prefería descansar. Este hecho desconcertó a sus primos, sin embargo lo dejaron pasar y continuaron en silencio durante el resto de la cena.

Llegaron los cumpleaños de septiembre, Lainie ya cumplía nueve y Anthony once.

Justo la mañana del 26 de septiembre de 1907, Lainie recibió la primera sorpresa de cumpleaños. El Sr. George Johnson había llegado muy temprano esa mañana. Traía una consigna específica y debía cumplir con ella. Le entregó a Nina un sobre que iba dirigido a la Srita. Elaine Wellington Andley.

Nina subió las escaleras en un paso ligeramente más apresurado de lo acostumbrado, y en sus labios una sonrisa de complicidad empezaba a dibujarse.

Se sabía que el Tío Abuelo William se encontraba en Londres actualmente, y que nadie, en absoluto, podía tener contacto con él. El Sr. Johnson era conocido como la mano derecha del Sr. Andley, y era el único autorizado para contactarlo. Por lo tanto era una rareza, lo que sostenía en sus manos. Entró en la habitación, conteniendo su emoción, se dirigió al baño para preparar el agua y después se dirigió a la cama, para despertar a Lainie.

- Buenos días, Señorita dormilona. - Le dijo al tiempo en que abría las cortinas de seda que rodeaban su cama.

- Buenos días. - Contestó aún adormilada. Se frotó los ojos y se estiró totalmente para terminar de despertarse.

- Vamos, apresúrate. El baño ya está listo. - Siguió su tarea, sacando un hermoso vestido nuevo en color lila que le había mandado a confeccionar la Tía Abuela como regalo de cumpleaños.

- ¡Mmh! ¿Qué hora es? - Le preguntó, pues le parecía que era más temprano de lo habitual.

- Es a hora de tu baño. Si te apuras a arreglarte te entregaré una sorpresa que tengo para ti. - Le indicó, al tiempo en que la acompañaba al borde de la tina.

- ¿Una sorpresa? - Sus ojos se abrieron enormemente, y todo indicio de sueño se borró inmediatamente de su rostro.

- Así es, tengo una sorpresa para ti, pero primero debes arreglarte. - Le decía, mientras le ayudaba a lavar su larga y hermosa cabellera.

Una vez peinada y perfectamente arreglada, Nina le extendió el sobre que iba dirigido a ella.

Lainie, no entendió al principio de quien pudiera ser la carta. Primero pensó que podría ser de Annie, pero al leer el remitente, sus ojos se abrieron en sorpresa y alegría desbordante. Miró a Nina, como tratando de preguntarle con su mirada, si era real. Nina simplemente asintió y la alentó a abrir el sobre.

Con manos un poco temblorosas, Lainie abrió el sobre y sus ojos leyeron cuidadosamente el contenido de la misiva. Escrita con una caligrafía impecable se leía lo siguiente:

Querida Elaine,

En principio te escribo para felicitarte por tu cumpleaños.

En esta ocasión, es mi turno, de hacerte llegar algún presente que tu corazón anhele. George, tiene instrucciones de cumplirte el día de hoy, hasta el más pequeño de tus caprichos. Así que siéntete en la libertad de solicitar lo que te haga feliz.

Aprovecho la oportunidad de agradecerte por cada una de las cartas que me has enviado, aun en el mundo de los negocios, es agradable sentir que todo lo que hago, es por el bien de mi familia y de nuestro Clan.

Esperaré tu siguiente carta,

Con afecto,

William A. Andley

Era una carta corta y directa, sin embargo Lainie percibió que había sido escrita con verdadero sentimiento. Era una respuesta, y al mismo tiempo una petición. El Tío William le pedía que continuara escribiéndole, y eso la había hecho profundamente feliz.

Repentinamente, todos los problemas que estaba experimentando con la presencia de los hermanos Leagan, quedaron relegados a segundo término. Había encontrado la inspiración que necesitaba, para poder enfocarse en lo que verdaderamente valía la pena. Tal como se lo había dicho Anthony. Lo que importaba, era no decepcionar a la Tía Abuela, y ahora mucho menos al Tío Abuelo William.

Al bajar las escaleras, pudo ver que George la estaba esperando. La observaba mientras ella descendía envuelta en un aura de alegría, llenando todo a su alrededor.

Grande fue su sorpresa, cuando ella se dirigió a él, y le dio un abrazo cariñoso, haciendo que él se inclinara un poco. Al tener su oído lo suficientemente cerca, le susurró: - ¡Muchas gracias, Sr. George! - Y le dio un beso en la mejilla. Hecho que sin duda había sorprendido al serio caballero.

Haciendo acopio de sus fuerzas, George Johnson no pudo dejar de sonrojarse levemente ante aquel gesto inocente y lleno de agradecimiento. - Señorita Elaine, ¿qué es lo que desea hacer el día de hoy? - Le preguntó, mirándola seriamente.

- Sr. George - empezó a decirle, - No me hace falta absolutamente nada, - sonriéndole abiertamente continuó, - El hecho de haber recibido una carta de él, ha sido en sí el más maravilloso regalo que pudiera recibir. Así que, ninguna otra cosa podría compararse con la felicidad que eso me ha otorgado. Por favor, sólo acompáñenos a desayunar, y después de eso, lo libero de toda responsabilidad. -

- Pero… mis instrucciones son muy específicas, Srita. - Trató de rebatir seriamente.

- Y yo he dicho que no deseo nada más. - Y salió apresuradamente en dirección del comedor.

Se asombró de ser la primera en llegar, y fue cuando se dio cuenta de la hora. Aún era muy temprano, por lo que seguía algo confundida. No le dio mayor importancia, y regresó al vestíbulo donde había dejado a George. Lo encontró aun pensativo, y le solicito que la acompañara a observar cómo la mañana terminaba de colorearse, esperando que su día continuara tan lleno de paz y armonía, disfrutando del inicio de un año más de su vida. Observaron en silencio, simplemente haciéndose compañía.

En el desayuno, sus primos la abrazaron cariñosamente, felicitándole por su cumpleaños, y visiblemente sorprendidos, por el brillo que había vuelto a aparecer en esos hermosos ojos grises. Cualquiera que fuera el motivo, les alegró verla feliz. Para los hermanos Leagan, el hecho de que George estuviera presente no pasó desapercibido, sobretodo, porque la Tía Abuela no se encontraba en la Mansión de Chicago.

Ante la seguridad con la que Lainie le había confirmado una vez más, que no deseaba ninguna otra cosa, George se retiró de la mansión, para regresar a sus actividades.

Así Lainie pasó el día compartiendo, como de costumbre con aquellos a quienes amaba.

Pasaron los cumpleaños de Anthony, quien cumplía once y el de Archie, quien cumplía diez.

Haciendo su mejor esfuerzo, los menores de los Andley, se enfocaron en recobrar el tiempo perdido y aun durante sus periodos de descanso, se reunían para cubrir los avances de su programa. Les habían solicitado a la Srita Miller y al Sr. Sawyer que les dejaran más actividades para practicar, cumpliendo cabalmente con sus tareas asignadas, y lograron recuperarse antes de las vacaciones de invierno. Aunque no superaron las expectativas como en ocasiones anteriores, pudieron cubrir todos los temas.

No sucedió lo mismo con los Leagan, quienes preferían gozar del estatus que les confería el vivir en la Mansión Andley, en lugar de estudiar cómo era debido. Les agradaba recibir toda la atención, que sus gustos y exigencias fueran cumplidos ceremoniosamente. El trato con los sirvientes era seco y mordaz. Les complacía ser vistos en el automóvil de los Andley en el centro de Chicago. Pero sobre todo convertirse en el centro de atención en las reuniones a las que frecuentemente eran invitados. Había grandes diferencias en las personalidades de estos hermanos en comparación con los Andley.

La siguiente entrega de avances académicos, reportaba el mejoramiento del aprovechamiento escolar de Lainie y Archie, y dejaba en entredicho el de los Leagan.

La época decembrina llegó y los preparativos para la celebración de ese año se llevaban a cabo. Como un ritual que se habían impuesto, decidieron enviar algo diferente al Tío Abuelo ese año. Habían logrado convencer a John Singer de que les hiciera una copia del retrato que les hizo en el verano. Esa copia llegó justo a principios del mes de diciembre. Bien valía los 5,000 dólares (2) que habían pagado juntando todos sus ahorros.

Lo envolvieron cuidadosamente y el rostro que puso George cuando se lo entregaron, por primera vez se mostró impactado. Sin duda alguna, a Sir William Andley le gustaría mucho ese regalo. Y una carta se adjuntaba a ese retrato.

Querido Tío William,

Quiero desearle una muy Feliz Navidad. Espero que no se decepcione porque este año no le enviamos bombones ni chocolates, pero pensamos que podríamos enviarle un poco del calor de nuestra familia.

En estos meses sucedieron muchas cosas. Los hermanos Leagan llegaron a estudiar con nosotros. No logro entenderlos. La verdad es que no nos llevamos bien y aunque me esfuerzo, nada de lo que hago parece ser de su agrado.

Stear y Anthony dicen que quizás con el tiempo nos podamos llevar mejor, pero no creo que sea tan sencillo. Cuando Stear y Archie llegaron nos llevamos bien desde el principio. En fin, ahora ya no me molesta tanto, creo que hay otras cosas en las que prefiero invertir mi tiempo.

Ahora tengo que irme, los chicos me esperan para ir a la fiesta en casa de los Brighter.

Hasta luego,

Con afecto,

Elaine W. Andley

=0=0=0=0=0=

(1) Terremoto e Incendio en San Francisco, California, ocurrido en Abril de 1906. Si quieren saber más sobre lo ocurrido en esa ciudad que ha resurgido como un fénix de entre sus cenizas en varias ocasiones, les recomiendo el siguiente artículo: w w w . historynet the - great - 1906 - san - francisco - earthquake - and - fire . htm

(2) Los 5,000 dólares que pagaron era la suma que normalmente cobraba el artista por un retrato. En la actualidad, este importe correspondería a 130,000 dólares.

=0=0=0=0=0=

Bueno, hasta aquí este capítulo, vaya que me emocioné, espero que les haya gustado. Por favor si encuentran algún error, podrían decirme para corregirlo.

=0=0=0=0=0=

Saludos a todas aquellas que siguen leyendo la historia de forma anónima. Gracias por estar ahí, en algún lugar.

Recuerden que sus comentarios son el combustible que toda escritora necesita para seguir inspirándose y continuar escribiendo.

=0=0=0=0=0=

Ahora, quisiera hacer algunos comentarios:

Lady Lyuva Sol, ¿qué te pareció la escena con George? Cuando la estaba escribiendo me acordé de ti. Espero mantenerme fiel a su personalidad, y que te siga apasionando en mi historia. No he leído la historia que me recomendaste, pero en cuanto tenga un poco más de tiempo, la buscaré. Sé que en este capi la Tía Abuela podría parecer intransigente, solo espera a leer lo que ocurrirá en el próximo capítulo.

Josie, es un gusto que la idea del cometa te haya gustado, y sobre todo que te haya servido. ¿Sabes? La finalidad de escribir ese capítulo de esa manera, fue dar indicaciones claras, para los que quisieran animarse a construir una. Me hiciste muy feliz cuando sentí que te había funcionado.

Paolau2, me alegra que te esté gustando. La verdad es que Lainie es mi consentida, aunque parezca que por el momento es la protagonista, intento fusionarla en la historia sin dejar el alma de la misma de lado. Y si, adoro a mi cuarteto. Gracias por tus deseos, pasé un excelente fin de semana, espero que tú también.

Denisegmiza, quizás no te agrade mucho encontrar de nuevo a los Leagan en este capítulo, pero es necesario que aparezcan. Y contestando la pregunta que hiciste con referencia al capítulo 6, la respuesta es "Sí". Lo captaste perfectamente. Existen otras "pistas" diseminadas a lo largo de la historia, que hacen referencia a él. También analicé a lo que te referías con relación al capítulo 5, y tienes mucha razón, da la impresión de que cambian muy rápido de tema. Pensaré en cómo mejorarlo. Gracias.

Ms. Puddle, my dearest friend! Thank you for your continuous support. And I believe Stear had the ability to teach. I consider he had enough patience to do so, after all, he must have been so, an inventor should be patient and perseverant. I had the idea of the portraits from the importance they gave to their ancestors. What a better way of remembering them? And finally, Uncle William answered her letters. I was excited!