Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación me pertenece a mi, queda prohibida su total copia o reproducción.
La Niñera; ¿Quién dijo que es fácil?
Capitulo 14: Adolescentes
Bella Pov.
Mi comodidad es excelente no quiero ni mover un dedo, siento un cálido sentimiento aflorando dentro de mi, no se que sea pero me gusta, tal vez fue por todo el tequila que he tomado, pero no me importa.
Trato de moverme pero algo me lo impide, sigo con los ojos cerrados, no quiero siquiera abrirlos ya que una brisa fresca se siente pasar por mi columna vertebral.
Trato de mover mis pies para que, el aire me llegue al rostro, pero están enredados con algo o alguien, abro los ojos rápidamente ¿Dónde estoy? ah, en mi cama.
Parpadeo varias veces para acostumbrarme a la escasa luz de mi habitación, trato de estirarme para ver el reloj, pero no puedo, frunzo el ceño, es cuando me doy cuenta de algo estoy atrapada entre mi cama y algo o alguien.
Levanto la cabeza solo un poco de mi cómoda almohada, una de mis manos reposa en una camiseta blanca, mientras que la otra esta enredada entre las sabanas, muevo de nuevo mis piernas, algo las atrapa, miro que están enredadas junto con un pantalón oscuro y pies descalzos.
«¿Qué hice anoche?» verifico que traigo ropa, por lo que suelto un suspiro de alivio, levanto mi cabeza un poco mas, pero me topo con un rostro, trato de levantarme para mirar quien es, pero no puedo ya que su brazo me tiene aprisionada por la cintura, me alejo lo mas posible de la persona, hasta darme cuenta de que es Edward.
Suspiro de alivio, me dejo caer de nuevo en su brazo que me sirve de almohada, me acomodo mejor sintiendo el sonrojo arder en mis mejillas. Aspiro profundamente su aroma que es como una droga para mi.
Permanezco quieta admirando su belleza, sus mejillas coloradas por el calor, sus ojos cubiertos por sus pestañas claras, sus cejas sin mostrar siempre su ceño fruncido, su cabello cayendo artísticamente sobre su rostro, quiero levantarme solo un poco para tocarlo, como puedo me zafó, eso causa que se revuelva un poco.
Me apoyo con el codo sobre la cama, levanto la mano débilmente; me esta temblando, cuando llego a mi objetivo es suave, limpio, brillante, siento regocijo dentro de mi corazón.
Pero eso dura poco ya que antes de que me de cuenta, sus ojos verdes me miran con enojo, su ceño vuelve aparecer por arte de magia, estoy sudando frio, tengo miedo.
Edward esta sobre de mi, manteniendo mis muñecas a los costados de mi cabeza, sus piernas están abiertas sobre mi haciendo presión, esta enojado, muy enojado diría yo.
—E-eh y-yo...e-es-ste-e.—estoy sudando como pollo asado, parece como si me quisiera matar, estoy a punto de llorar, su respiración frenética se tranquiliza, veo que su cara se relaja, no era mi intención asustarlo.
—L-lo lamento.—murmura antes de soltarme, cae a mi lado como un costal de papas.
—¿siempre despiertas tan alterado?.—pregunto un poco más relajada, todo el recuerdo de un Edward relajado ha desaparecido.
—Lo lamento, es que desde hace mucho que no estoy con una mujer.—bufo, por alguna razón ese comentario me lleva a pensar en Victoria.
—¿Y Victoria?.—pregunto molesta, pero no dejo que el lo note.
—¿Qué pasa con ella?.—miro fijamente al techo, llevo mi brazo a mis ojos donde lo dejo descansar por unos instantes.
—Ella...es tu novia ¿No?.—me muerdo la lengua ¿Cómo puedo preguntar eso?
—No...es mi amiga.—dejo escapar un suspiro.
—¿Por qué la pregunta?.—muerdo mi labio.—Por nada.—nos quedamos en un silencio cómodo, busco el control de la televisión, es tarde son las 12:45pm.
—¿No tenias que llegar a casa?.—pregunto levantándome de mi comodidad, me siento como indio cruzando mis piernas mientras cambio de canal.
—Um...posiblemente.—dejo la televisión en paz.—¿Posiblemente?.—levanto una ceja, me giro hacia él que sonríe con gracia.
—Bella, ya no soy un niño tengo 28 años.
—Okei.—el vacío lo llena la televisión, seguimos mirando mientras estamos en silencio.
De nuevo la sensación cálida de antes aparece; sus brazos me atrapan de nuevo, los coloca a mi alrededor abrazándome como si me fuera a ir, su cabeza descansa en mi hombro, mis mejillas se tornan rojas.
Mi corazón comienza a palpitar de nuevo, mi pulso se acelera, mi respiración para, nos quedamos por minutos hasta que el habla, su aliento cálido hace que me estremezca.
—Feliz Cumpleaños.—dice, me quedo en shock.
Se separa de mi como si no quisiera hacerlo, algo que yo tampoco quiero, me quedo quieta sin mover un solo musculo.—G-gracias.—digo tartamuda de la impresión, mi cerebro hace click, hasta mañana es mi cumpleaños.
—P-pero mañana es mi cumpleaños.—digo sin aliento.—Um, bueno quería abrazarte.—de nuevo hace que mi pulso se dispare.
Con vergüenza me levanto de la cama, corro fuera de la habitación a la cocina, donde comienzo a saltar de la emoción ¿Podría existir un hombre tan perfecto? O sí, su nombre es Edward Cullen.
—¿Estas bien?.—pregunta, me quedo sonriendo como boba mirándolo, su cara de recién levantado le queda perfecta, me gustaría por lo menos que el siempre se quede tan tranquilo.
—Si, ¿Cómo dormiste?.—pregunto moviendo cacerolas de los estantes para hacer el desayuno.
—Bien, muy bien diría yo.—me dedica una sonrisa radiante, continuo buscando los huevos.
—¿Qué quieres desayunar?.—pregunto colocando mi mandil de I Love Coocking.
—Lo que apetezcas.—me muerdo el labio ¿Qué quiero yo? «Un beso del señor Cullen ¡Eso es lo que quieres!» muevo la cabeza renuente a eso, Edward es solo mi amigo.
—No existe eso Edward.—digo por lo bajo divertida, veo que él abre los ojos en grande, su sonrisa socarrona es remplazada por una alivianada.
—¿Qué?.—pregunto al darme cuenta que me mira de forma diferente a todas las anteriores.
—Bueno.—pausa y ríe.—Es que...no me llamaste señor Cullen como todas las otras veces.—me muerdo el labio mientras parpadeo varias veces ¿Qué me haces Edward?
—¿Te llamas Edward? ¿O me equivoco?.—su ceño se frunce «¡Maldición Bella!»
—Claro ¿Te ayudo?.—pregunta luego de pasar ese incomodo momento, asiento.
Edward toma la sartén y vierte el aceite. Me aleja de él un poco diciendo "Te quemaras" me aparta dejándome en el marco de la puerta, me recargo admirarle como se desenvuelve, como si de siempre lo hiciera.
—¿Te presto un mandil?.—pregunto, el solo asiente, camino en donde los tengo, miro que solo tengo uno de vacas.—Ten.—se lo tiendo, él me mira divertido.—¿Vacas?.—asiento, regreso a mi lugar de admiración, me muerdo el labio.
Sus músculos se tensan a cada movimiento, aun sigo sin creer que un Dios sexy este en mi cocina, cocinando el desayuno; ¿Qué hice de bueno en mi vida pasada? lo que sea, lo agradezco.
Edward termina pronto, por lo que me apresuro a colocar la mesa, dos platos, dos vaso y los cubiertos, me siento como si lo hiciera de toda la vida. Puedo notar una ligera marca de Nath cuando tenia 5 años, no puedo evitar esbozar una estúpida sonrisa.
Termino de colocarla, mientras admiro mi artístico trabajo, es una mesa para 4 personas, muy linda por cierto de caoba miel.—¿Puedo?.—pregunta una voz a mis espaldas, roza su brazo con el mío, me aparto mientras el coloca el desayuno en los platos.
Me siento mirando como el hace el trabajo, tengo miedo de decirle que le ayudo y me corra como la ultima vez.
—Siéntate.—pido cuando comienza a servir el café, toma la silla y se sienta a mi lado, comienzo a repicotear mi desayuno dando la primera probada que me sabe a gloria.
—Sabe delicioso.—lo alabo, levanto la vista para mirar su reacción, pero esta escondido en el periódico.
—Gracias.—dice detrás del periódico doy otro sorbo a mi café.
—Cuéntame de ti—-pido apenada, no se de que hablar, me prohibió encender la televisión para comer tranquilamente y 'Hablar de nosotros' sea lo que signifique.
—¿Qué quieres saber?.—baja el periódico dándome una linda vista de sus ojos esmeralda «¿Qué quiero saber?» me pregunto a mi misma, sonrió haciendo una mueca.
—¿Cómo conociste ala mamá de Renesme?.—me muerdo la lengua.
Tose un poco antes de reponerse.—Eso...um.—se queda callado, no quiero saber yo lo se, pero necesito saberlo, algo de eso me atrae. Posiblemente sea masoquista.
—Esta bien, si no quieres hablar.—doy el ultimo sorbo a mi café, he terminado mi desayuno.
—No, no es eso.—mira su comida mientras una dura línea parece en sus labios.
—Okei.—nos quedamos callados, quiero romper la tensión, pero no se como, parece que me han comido la lengua los ratones.
—Se llamaba Miranda.—murmura, levanto la mirada juega con su comida, lo que hace que me sienta culpable «tú y tu maldita bocota Isabella»
—Miranda Middelton, tenia 14 años cuando la conocí.—pausa.—fue mi primer amor.—sus mejillas se tornan rojas.—Oh.—digo antes de servir más café.
—Era tan bella, su sonrisa era lo que mas me atraía sabes Bella; en cierta forma te pareces a ella.—me atraganto con el café ¿Parecida? ¿Acaso es eso de lo que el atraigo yo?
—Pero...tú eres aun más bella, tu nombre te hace honor.—¡Mierda! Señor Cullen ¿Por qué es tan caballeroso?
—Se parecía, el mismo color de cabello, su misma piel cremosa y hermosa, una sonrisa que a cualquiera mataría.—se queda callado, parece remover-le los recuerdos.—Esta bien, Edward si no quieres hablar.—le tomo la mano, él la mira ¿Pero qué le sucede ahora señor Cullen?
—Bella, me alegro que pronuncies mi nombre. Me gusta hablar de ella, sabes nunca me arrepentiré de haberle conocido, ni mucho menos a ti. Solo que hace mucho que alguien no me pregunta por ella, Bella ella es sumamente importante para mi; es la madre de mi princesa.
Parpadeo varias veces mientras asiento.—Lo se Edward.
—La conocí en el instituto iba con ella en la clase de Ingles, aun recuerdo la primera vez que la vi, una hermosa chica caminando por el pasillo, sus rulos cayendo sobre su espalda sujetos por un moño azul celeste, sus ojos azules como el cielo, nunca antes había visto tal belleza. Incluso aun puedo recordar como lentamente se sonrojo cuando se dio cuenta que la mire.
Trago duro, esto es masoquismo, escuchar hablar de ella con tanto amor, que nunca él sentirá por mi.
—Su vestido amarillo de flores con holanes, su piel cremosa cubierta por un trozo de tela.—suspira.—pero no todo es lo que parece, Miranda era todo menos un ángel, era el demonio en persona, su padre Daniel Middelton amigo intimo de mi padre nos presento. Puedo suspirar por ella cada día.—siento un nudo en la garganta «Por favor ya no sigas»
—Continua.—sale de mis labios.—Su vestido azul eléctrico contrastaba con su piel, su tersa piel como la de un bebe, lo primero que dije al verla fue "Hola, soy Edmundo Collen" ella rio sin cesar, parecía un idiota en ese tiempo y sigo siéndolo. Ella era tan hermosa, su risa contagiosa, su mirada tímida, pensé esa noche en la cena "¿Cómo puedo respirar frente a ella?".
—Bella, espero no hacerte sentir incomoda.—tomo la taza de café de mis manos, si supiera que siento como el corazón se me parte.
—No, sigue.—pido.—Es una historia larga que preferiría contar en otro momento. Bella mejor hablemos de nosotros.
¿Nosotros? ¿Acaso existe un nosotros?
—Edward, eso no creo que sea conveniente.—aprieto mis labios.—Preferiría que hablemos de otro tema.—siento la incomodidad de mis palabras flotando en el aire, Edward me mira desdeñoso, no lo quiero incomodar, pero no puedo, esto es demasiado incluso para mi.
—Esta bien. ¿Cómo celebraras tu cumpleaños?
—Yo...
El timbre suena, me quedo callada, no espero visitas por lo que no se ni quien será.
—Espera.—le digo a Edward, me levanto de mi silla, limpio mi boca antes de abrir.
Camino hasta la puerta, miro por la bisagra, la gorra de Nath se ve por ella, sonrió. En cuanto abro la puerta, Nath me deslumbra con una bella sonrisa matutina, esta todo sudado, trae la gorra del equipo de Béisbol.
—Hola, nana.—me saluda, se para de puntillas y me da un sonoro beso, le acaricio la cabellera.
—Hola cariño. ¿Qué haces aquí?.—pregunto un tanto confusa, me sonríe de nueva cuenta, toma el bolso del piso y pasa al departamento, se quita la gorra y despeina su cabello chocolate.
—Um.. ¿nada?.—una media sonrisa aparece en su rostro, esta sudado, su cabello se pega a su frente, con el dorso de su mano se limpia el sudor.
Sin reparar que Edward esta aquí, sigue caminando hasta la sala, le miro que camina un poco encorvado.
—¿Pasa algo?.—me aventuro a que me mande al comino, pero espero una respuesta, niega con la cabeza, suelta su gorra en el piso y se gira hacia mi.
—Si, me pasa que la princesa se molesto.—se cruza de brazos, sus cejas se arquean molesto, entre abre su boca, una clara señal de que esta molesto, me pregunto ¿Por qué nos parecemos tanto?
—¿Por?.—pregunto caminando hasta su lado, Nath se deja caer en el sillón llevando sus manos a su rostro, parece frustrado.
—Porque, la princesa de papi se enojo con Tamara.—mi cuerpo reacciona, a su nombre Tamara lindo nombre para el diablo diría yo.
—¿Qué hizo ahora tu amiguita?.—pregunto, me siento en el brazo del sillón, Nath niega antes de quitarse las manos del rostro, se recarga sobre sus codos.
—No, Tamara no hizo nada, sino Renesme.—lo ultimo lo dice sin convicción, miro a mis espaldas, Edward esta muy atento ala conversación.—Okei, ¿Entonces qué sucedió?.—me encojo de hombros, Nath lleva su ante brazo a sus ojos, lo deja descansar.
—Sophie y Renesme fueron al partido de hoy, Fredy quería que Sophie le viera jugar, así que llevo a Renesme, mala idea, porque Fredy se la paso platicando con Sophie, entonces yo estaba con la princesita de papi, admito que al principio no fue malo, pero después, cuando nos toco jugar, Sophie y Fredy desaparecieron misteriosamente, yo no quería dejar sola a Renesme, como mi buena obra de caridad.—suelta el aire.—lleve a Renesme con Tamara, ya que ella también estaba sola, el primer tiempo estuvo bien, el segundo no tanto, ya que el grito de Tamara se escucho por todo el lugar, Renesme tenia la mano en alto y Tamara tenia su mano en la mejilla, entonces comenzaron a discutir, en cuanto llegue Tamara se echo a llorar, y Renesme salió corriendo, luego llegaron Sophie y Fredy, Sophie casi me mata, así que ahora, están buscando a la hija de papi.
Niega con la cabeza, volteo disimuladamente a Edward, esta con las manos aferradas ala mesa, miro a Nath. ¿Qué no se ha percatado?
—¿Y tú qué haces aquí? ¿No deberías estar buscando a Renesme? fue en parte tú culpa, por dejarla con esa arpía.— ríe con ironía, levanta un poco su vista antes de dejarse caer de nuevo.
—¿Estas hablando enserio Bella? ¡Ella y yo no somos nada!.—alega gritando, me levanto de golpe.—Creo que si, al menos se lo debes, por dejarla con esa niña malcriada, así que Nathaniel Swan, levanta tu culo y sal de aquí antes de que te pate tu trasero fuera de aquí.
Coloco mis manos en mi cintura, dejo caer mi peso en una pierna.
—¿Estas de joda, no?.—Nath levanta una ceja, niego lentamente con la cabeza.
—No, y al menos que...
—Ejem.—un carraspeó nos interrumpe, miro a Edward, quien esta levantado, sus jeans caen de sus caderas, su camiseta blanca pegada a su torso forma una linda vista, su cabello despeinado y alborotado hace que mi corazón lata, en realidad...él es un papá sexy.
Nath se levanta agarrándose del respaldo del sillón, en cuanto asoma la cabeza, cierra los ojos y muerde su labio, masculla "mierda" antes de saludarlo con la mano.
—Buenos días-tardes señor Cullen.—Nath se acomodo en el sillón, Edward camina hasta nuestro lado, quedando frente a Nath y a mi. Esta descalzo.
—Hola, Nath, dime Edward, de casualidad ¿No sabes donde se encuentra mi hija?.—Edward parece controlado, lo que a mi parecer, es muy poco probable, Nath traga duro.
—No...lo lamento, como dije no soy tan amigo suyo, pero si en todo caso fuera, no creo saberlo, con el debido respeto Edward, su hija es un embrollo, creo que tiene trastornos de bipolarismo.
—¡Nathaniel! más respeto.—le frunzo el ceño, se encoje de hombros sin importancia, a veces creo que le arrancare las orejas.
—Descuida Bella, tengo que ir por mi hija.
—Un pregunta ¿Dormiste aquí Edward?.—Nath lanza, abro en grande los ojos, Edward mira sus pies desnudos, un ligero sonrojo parece en sus mejillas, seguido de una tos falsa.
—Ejem, si, tú tía Nath, se emborracho por eso estoy aquí.—Edward lo dice con inocencia, Nath entre cierra los ojos, antes de rodarlos.
—Claro.—me cruzo de brazos y pongo los ojos en blanco, Nath se ríe levemente.
—Me voy por mis cosas.—Edward sale de la sala, me quedo con Nath a solas, para darle una paliza.
—Anda, toma tu gorra, que nos vamos a buscar a Renesme.
—Bella, porque tu cuides a la princesa de papi, no significa que yo también sea su niñera, en verdad tia ¿Edward te paga tanto? tal vez y pueda trabajar para los Stanford en verano.—mueve su boca, suspiro pesadamente.
—A veces me pregunto ¿De donde rayos saliste?
—De mi mami, tu hermana Anabell.—se encoje de hombros. ¡Por el amor de Dios!
—Listo.—Edward reaparece, su cabello sigue alborotado, solo trae su chaqueta y puestos los tenis, le sonrió, por cierto, estoy en una camiseta y un short.
—Creo que me iré a cambiar no tardo.—corro hasta la recamara, entre mis cajones saco una camiseta azul claro y unos shorts rotos, junto con mis converse.
Me aliso un poco el cabello y salgo, Edward y Nath platican amenamente, en cuanto me miran ambos me sonríen, tomo mis llaves y mi celular.
—Andando.—los apresuro, Edward camina antes que nosotros, en cuanto abre la puerta, unos rulos cobrizos aparecen, junto con un vestido rojo y unos flas iguales, abrazándose a si misma, su rostro cubierto por su cabello.
—R-renesme.—Edward articula, Renesme levanta el rostro, sus mejillas están empapadas de lagrimas, esta sonrojada y sus ojos verdes están pálidos y brillosos.
—P-papá.—dice sin aliento, Edward la toma de los hombros y la abraza con fuerza, Nath se queda sin habla, me recargo en Nath pasando mi brazos por sus hombros, esta tenso.
—¿Qué ocurrió cariño?—-algo cálido fluye en mi, la escena de Edward y Renesme es perfecta, casi quiero correr por la cámara y tomarles una foto.
—N-n-nada, Ta-m-mara me dio una cachetada.—suelta, Nath se tensa aun más de lo que es posible.
—¿Quién comenzó?.—Renesme, parece absorta, sus sollozos se escuchan más evidentes.
—Me tiro el refresco en el cabello, entonces le dije que le pasaba y ella me agredió verbalmente, no le conteste, pero entonces ella me soltó una cachetada, cuando estaba a punto de darle una bofetada, Nathaniel apareció. ¡Ese maldito imbécil!. No me defendió así que salí huyendo, Sophie y Fredy me buscaron, pero hui hasta aquí, no quería ver a nadie, solo pensé en Bella como una escapatoria. ¡Juro que si tengo a Nathaniel Swan en frente lo matare!
—E-este...yo.—Nath interrumpe, Renesme sale del dorso de su padre para mirar a Nath, quien esta pálido, la mirada de Renesme es fría, distante, casi helando la piel, casi se puede sentir el sentimiento de odio hacia él.
—¡Maldito!.—grita, Renesme se aleja de Edward, caminando a zancadas largas hasta nosotros, me aparto de Nath lentamente, acercándome hacia Edward quien esta tan confundido como yo.
—¡Eres un hijo de...! ¡No mereces a tu madre! ¡¿Cómo jodidos pudiste?! ¡¿Sabes qué?! ¡Por mi vete a la mierda! ¡Dile a tú estúpida novia, que tú y yo no somos nada!.—Renesme respira agitada, Nath abre en grande los ojos.
—¡Deja afuera a mi madre! ¡Yo no tengo nada con Tamara! ¡No se de que jodidos hablas!.—Nath ahora es el exaltado, Edward levanta una ceja consternado, esto parece para largo.
—¿Los separamos?
—No, aun no.—Edward niega, se toca su barbilla, les sigo mirando recargada en la pared.
-¡Okei! ¡Nena! Sabes, estoy hasta el colmo, solo porque Sophie y Fredy anden, no significa que seamos algo, aparte ¡Yo no quiero verte! solo le hago el favor a Sophie, con eso de que eres la gran amiga de todos, con tu maldita actitud de prepotente, no logras nada. ¿Sabes lo que se rumorea por allí de ti? ¿Lo sabes? ¡Claro que no! se dice, que eres una niña nacida en cuna de oro, que ya porque tu padre es Edward Cullen y tu madre Miranda Middelton ya eres la princesa de Suecia, pues adivina que ¡No lo eres! Solamente eres una niña...
Y antes de que Nath pueda terminar, Renesme le da una bofetada, resuena por todo el departamento, Edward y yo entre abrimos la boca, Renesme esta temblando mientras su mano esta marcada en la mejilla de él.
—¡Cállate! ¡Demonios! ¡Señor don perfección! ¡Me tienes harta! ¡Vete ala mierda Nathaniel Swan!
Renesme se aleja de Nath corriendo, pasándonos a Edward y a mi, sale despavorida, mientras que Nath se queda quieto en su lugar, Edward sin pensarlo sale detrás de ella.
El departamento se queda en absoluto silencio, Nathaniel reacciona por primera vez, llevando su mano a su mejilla roja, en cuanto la toca cierra los ojos del dolor, me acerco a pasos lentos hacia él, cae en el piso de rodillas.
—E-ella...me abofeteo
—Eso creo.—llego a su lugar, me acuclilló a su lado.
—Nadie...me había abofeteado.
—Siempre hay una primera vez.—le tomo del mentón, examinando su mejilla.—No quedara marca.—le digo, Nath niega.
—¡Esa mocosa!
—Shh... ¡Ya basta!.—grito.
La tarde se va rápido, Sophie y Fredy recogen a Nath, después de comer, al parecer Alice les marco para que no se preocuparan, Edward esta con Renesme lo que me alegra, dejándome a solas conmigo misma.
Creo que me volvere loca. ¿Cuándo se volvió tan complicado ser niñera? eh trabajado en ello desde los 14 años.
Me tumbo en el sofá, mirando la televisión, al fin, nunca hice nada por Nath, miro la serie The Client List, esa mujer si que es sexy, me pregunto ¿Qué tipo de mujeres le gustaran a Edward?
«¿Le gustaran?» ¡Mierda! ¡Bella!; sacudo la idea, sigo mirando la serie, pronto será hora de cenar, tal vez pueda llamar a Ángela, mañana hay clases, pero no importa ella me lo debe, mañana es mi cumpleaños.
El timbre del departamento suena, tal vez sea Jacob, levanto mi perezoso trasero del sillón, arrastro los pies hasta la puerta, en cuanto lo hago, una sudadera azul aparece junto con unos jeans azules oscuros y unos vans negros, levanto la vista, Edward esta parado frente a mi.
—Hola.—le saludo.
—Hola, um... lamento no haber llamado, por cierto ¿Esta bien Nath?.—parece incomodo con ese tema.—Si, solo algo hinchado, Renesme tiene buena mano.
—Ni que lo digas.—tiembla.—Bueno, este... no solo venia por Renesme, venia por...¿Cómo decirlo?
—Solo dilo, no hay problema, se que Nath hizo mal y bueno Renesme no estuvo tan bien, pero suéltalo.—me recargo en el marco de la puerta.
—Venia por ti, se que mañana es tu cumpleaños, así que, pensé ¿Quŕ harás mañana?.—levanto las cejas, Edward me da una sonrisa torcida, repaso mi agenda.
—Nada, supongo que una comida con mi familia y ya, tu familia esta invitada claro.
—Okei, pero ¿en la noche?.—tuerzo la boca.—Nada, ¿Dormir?.—levanto una ceja divertida, el rie inocentemente.
—Okei, que tal ¿Una cena en Richtmon?.—Abro los ojos en grande creo que mi quijada cae al suelo, "Ritchmon" es uno de los restaurantes más caros en Jacksonville.
—Eso seria genial, pero es muy caro, aparte no creo que eso amerite una cena tan costosa, aparte tu y yo...
—Shh.—silencia mi boca, colocando su dedo entre mis labios.—Todo que sea tuyo lo amerita, aparte es un placer, me pregunto Bella ¿Alguna vez piensas en ti?, es tú cumpleaños, anda, compláceme, te recogeré a las 8pm, te doy el día libre, si no ¿Qué clase de jefe soy?.
Y antes de que pueda espetar, se acerca a mi, haciendo mi respiración dificultosa, se acerca, a mí y besa mi mejilla, no sin antes murmurar "Te veo mañana en la noche"
Me quedo como boba mirando el pasillo por donde él se ha ido, aun no me creo que tenga una cena con Edward mañana en la noche, es como una ilusión.
Cierro la puerta del departamento con llave, me encamino hacia mi habitación apagado todas las luces, parece que tengo sueño, en cuanto llego, enciendo la televisión.
Me tumbo en la cama, haciendo que la cama expida el aroma de Edward... eucalipto y menta...delicioso.
Meto mi rostro en la almohada que él ocupo en la noche, si suena acosador, pero huele delicioso.
Tal vez estoy loca, si lo se, pero es como un sueño... piénsenlo así. Es como si el chico de tus sueños te invitara al baile de bienvenida o graduación, como si sacaras 10 en todas las materias...es genial.
¿Me dejas un reviewr? Gracias...
Chicas se que soy un desastre de escritora, hasta aqui tengo el fanfic, no se cuando actualizare, supongo que cuando la escuela me lo permita, pero he tomado una decisión, no creo seguir escribiendo tan seguido, no borrare los fics ni nada, pero por el momento comprendan que no puedo actualizar muy seguido, cuando tenga tiempo escribiré (: pero par ami decepción no creo que sea hasta diciembre, porque ahora voy en el 3 corte de 1 semestre en prepa y vale mi 50% si no paso el 50% tengo que recursar o me expulsaran y no quiero eso TwT Es una lastima, pero mientras tanto, díganme ¿Cómo les ha ido? ¿Tienen alguien que les guste? ¿Cómo es su vida ahora? Me gusta saber de mis lectoras como dije:
'Una escritora no es nada sin sus lectoras'
Espero que este muy bien, quien no lo esta 'MENTE POSITIVA' Con deprimirse en sus problemas no se llega a nada y pensamos y pensamos negativamente y nunca nos llevara a nada.
Atte: Teffy (Las adoro)
