PASION

Capítulo 14 - Nuevos sentimientos.

El silencio se estaba haciendo incómodo en las afueras de la taberna y una suave brisa los había atravesado con ferocidad, escuchó el gruñido de la mujer y viendo como se abrazaba a sí misma, se mordió los labios con temor a lo que estaba sintiendo. No se podía sentir atraído por una mujer como esa, vale, era hermosa y obstinada, con orgullo y fortaleza, pero bajo ese manto de fuerza, se escondía alguien sensible y dulce, aunque no había visto esa parte, podía sentir que esa mujer era como una moneda.

Tenía dos hermosos rostros y cada cual era distinto al anterior.

Tragó saliva con más nerviosismo al ver como la mujer alzaba su rostro hacía el cielo y bufando con desgana, se giró, aunque alzó su mano para despedirse de él y comenzó a caminar. Podía observar con fascinación ese andar sensual y delicado, alguien de tal alta alcurnia no podía estar con un monstruo como Hajime Saito. Entrecerró su mirada al recordar el nombre de su flamante esposo.

Y una pequeña chispa se encendió en su mente, dio un pequeño paso y alzando su mano al aire.

-¡Espere señorita Saito!..-exclamó con educación y comprobó con alegría como la mujer se detenía y le observaba de reojo..-creo que no es adecuado que una señorita como usted vaya sola por estas calles tan peligrosas.

Tokio curvó sus labios con desgana y girándose para estar enfrente de ese agradable joven, se llevó las manos a su cintura.

-Sé cuidarme sola..-le espetó..-tengo un arma y sé como usarla..-mintió con educación..-además soy la esposa de Hajime Saito y estoy segura que nadie me tocaría.

Shiro dio un paso y carraspeando la garganta le miro con algo de humor ante su comentario.

-Pero déjeme decirle que ya le han atacado antes..-le recordó..-aunque usted le haya dicho el nombre de su famosísimo marido..-vio como un tic se formaba en la ceja de la mujer..-no quiero contradecirla Tokio-san, pero sería mejor que le acompañará a su Posada y de este paso yo estaría más tranquilo.

El ninja finalizó su discurso completamente sonrojado por sus palabras. Se llevó la mano a su pelo y bajo su vista para evitar ser demasiado expresivo en cuanto a sus nuevos sentimientos. Sentía como su corazón latía apresuradamente y como deseaba salir del interior de su pecho y dárselo a la persona que se lo había robado.

Tokio Saito.

Pero la mujer le miró con más ternura que antes, definitivamente el joven era muy agradable y hasta comenzaba a caerle muy bien, lástima que no pudiera decir lo mismo de las personas que conocían de su retorcido marido, aunque claro, solo conocía a dos personas : Cho su fiel espía y Shiro el magnífico hombre atento. Avanzó hacía el ninja y doblando sus piernas, también bajo su cuerpo y con ello su rostro, para que sus ojos almendrados pudieran conectar con esa mirada tan dulce.

-Sería un agradable placer que me acompañarás a mi Posada..-vio la alegría brotar de los ojos de Shiro..-pero desgraciadamente no tengo ningún sitio donde hospedarme..-sonrió con naturalidad..-verás me he peleado con mi Lobito y como no quiero estar cerca de ese bobo, he decidido acampar por algún sitio.

-"¿LOBITO?"..-abrió de golpe los ojos ante ese diminutivo tan..¿cariñoso, empalagoso?..¡ANTI HAJIME SAITO!.

-No sé preocupe Tokio-san..-alzó la voz al menear la cabeza con resignación ante ese adjetivo tan ridículo..-puede venirse a mi hogar..-se llevó una mano a su pecho y enfatizó su ofrecimiento..-trabajo en el Aoya y es un lugar muy conocido por todos los de Kyoto e incluso su marido sabe el sitio.

-¿No será ninguna molestia?.

-¡Claro qué no!..-exclamó con más júbilo..-¡al contrario será un honor tener una dama tan maravillosa y dulce como usted!..-alzó su mano y la movió delante de ella..-con su permiso iré delante para indicarle el camino a mi casa.

Tokio asintió al ofrecimiento de Shiro y comenzó a seguirlo hacía el Aoiya. Aunque de pronto su piel se erizó considerablemente al recordar que dentro del Aoiya estaba él.

El perseguidor de las mujeres, la sombra de las chicas hermosas, vamos el terror de todas las chicas de Kyoto.

Okina.

Pero por ella sería capaz de cortarles las manos al viejo para que no la tocará.

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La noche dio paso al día y con eso el terror de Cho comenzó a enfatizar cada miembro de su delgaducho cuerpo. Subió las escaleras que llevaban al despacho de su jefazo con más depresión que antes, por unos momentos sentía como sus piernas pesaban más que todo su cuerpo y aunque sus pisadas eran ruidosas, deseaba con fervor caminar como si tuviera menos peso.

Como una pluma recién caída de un ave.

Apoyó su mano en el pomo de su puerta y respirando con agitación la abrió abrutadamente. Sus ojos tristones se clavaron en cada rincón de su despacho y aunque los abrió asombrados por ver el vacío en su interior, nuevamente sintió como una oleada de sentimientos negativos comenzaba a devorarlo. Cerró la puerta tras de él y ladeando su cabeza hacía el enorme sillón que era propiedad de su jefazo, vio como estaba de espadas y de ahí salía el humor.

-¿Saito?..-preguntó curioso.

Pero no hubo respuesta a su pregunta, así que llevándose una mano a su pecho intentó ejercer presión para mantener su nivel más relajado, pero nada, seguía en estado de extasís. Se dirigió hacía la ventana y la abrió para aspirar el aire puro que faltaba en el despacho. Cerró los ojos y pensó en la paz eterna, mejor dicho, en la paz.

-Cho..-escuchó una voz más profunda y fría detrás suya.

Abrió los ojos con espanto y girándose con velocidad hacía atrás, se encontró con la mano de Saito que iba directamente hacía su cuello. Y desgraciadamente el movimiento había sido más rápido que sus propios reflejos, en otras circunstancias no hubiera actuado de esa manera tan lenta, pero sentir como la muerte se estaba acercando a él, podía doblegar su fuerza.

Sintió como su cuerpo era elevado hacía arriba y como esos ojos de color ámbar se clavaban con ferocidad sobre los suyos más oscuros. Tragó saliva con algo de pánico al ver el rostro de su jefazo. Él nunca actuaba así, pero ahora mismo sentía el miedo que tenía sus adversarios cuando veían la furia del Lobo. Colocó sus manos en el brazo del policía y mirándole fijamente.

-¿Qué?..-pronunció.

-¡¿Por qué has avisado a Tokio?!..-le cuestionó con rabia..-¡¡¿por qué asquerosa sabandija la has llamado?!!.

-Me hace daño..-dijo con dificultad..-además bajo presión no soy de gran ayuda.

-¡ME IMPORTA UN CARAJO!..-suavizó su agarre y colocándose de puntillas, acercó sus labios al oído de su subordinado..-¡¡RESPONDE YA!!.

Cho lo miró de reojo y tragó saliva, si quería salir con vida de este aparatoso problema debía mentir aunque fuera una pequeña cantidad.

-Ao..-carraspeó..-me dijo que lo hiciera.

-¿Quién?..-alzó una ceja con confusión al alejar su mano del cuello de su espía..-¿quién ha metido sus narices en esto?.

-¡Aoshi Shinomori!..-se llevó la mano a su cuello y lo masajeó..-él me dijo que lo hiciera, ya que tú vas a casarte con..-se mordió los labios y alzó una ceja..-¿de verdad va a casarse con la comadreja desquiciada?,¿ha pensado en los hijos psicópatas e hiperactivos qué tendrían?..-su rostro se volvió azul..-no me quiero ni imaginar el peligro que tendrían esos minis clones vuestros..-tembló con pánico ante sus pensamientos.

Pero Saito no le contestó al contrario apoyó su cuerpo en la pared y se llevó las manos a su sien. Necesitaba analizar todos los puntos nuevos en esta diversificación de su proyecto. Definitivamente la entrada de su esposa en su planes, requería nuevos enfrentamientos y más astucia, mientras ella estuviera dentro las cosas se complicarían.

-¡Saito!..-exclamó Cho al pasar su mano por los ojos de su jefazo..-¡yo llamando al Lobo ¿me oye?!.

-¡Deja de hacer el payaso escoba!..-exclamó molesto..-y jamás me aparearía con la loca de la chiquilla, solo un estúpido piensa en eso.

-Entonces el bloque de hielo es el estúpido..-le cuestionó.

-No es estúpido escoba, simplemente está más cachondo que tú..-vio los morros que Cho ponía ante esa comparación..-pero a diferencia de tí, el helado sí la ama.

-¿Entonces por qué ha echo todo este paripé?..-le preguntó Cho..-¿no se ha dado cuenta que todo se ha desnivelado?.

Saito se dio un pequeño impulso y esbozando una sonrisa, su rostro se suavizó por unos segundos.

-Para empezar esa niña estaba sufriendo..-Cho asintió a esa gran verdad..-y decidí echar un cable.

-¿Reconoce que tiene sentimientos por la comadreja?..-lo observó perplejo por su pregunta..-¡Japón se hunde si es cierto!.

-¡¿Quieres dejar de hacer el tonto?!..-masculló fastidiado..-estoy metido en este problema por que...

Alzó su puño al aire para que estuviera a la altura de la escoba.

-Primer punto payaso, me he metido dentro por que estaba aburrido..-sonrió con crueldad..-segundo punto, he seguido profundizando en ese tema para reírme de Shinomori, la verdad es un chico muy serio y no disfruta de la vida.

-¿Y tú eres bonachón?..-le preguntó con ironía.

-¡No!..-soltó bruscamente..-pero me divierto a costa de todos, es mejor fastidiar a los demás para conseguir que la sangre se regenere y sea más fuerte y último punto no tenía nada más importante que hacer.

Cho alzó una ceja con desaprobación ante los motivos que había llevado a su jefazo a seguir con su propuesta de matrimonio, la verdad es que no entendía que tenía todo esto de divertido, para empezar había despertado a un león helado y ahora estaba que trinaba, pero allá él, para eso era uno de los luchadores más fuertes de Japón. Aunque ahora que recordaba no le había contestado a su pregunta..

"¿Acaso tiene sentimientos por la comadreja?".

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Misao abrió los ojos perezosamente y al estirarse se encontró con la mirada fría y acusadora de su amado ninja. Por unos momentos sintió la confusión por este echo, pero ahora que lo observaba claramente, estaba convencida que algo le estaba ocurriendo. Se levantó del suelo y yendo hacía Shinomori le cogió suavemente de las manos.

-¿Qué ocurre?.

-El aire está tenso..-explicó escuetamente..-es mejor que vuelvas al Aoiya.

-¡No!..-gritó con rabia..-¡Okina me ha prometido con Saito, ¿te puedes imaginar eso?!..-dio dos pasos hacía atrás y juntó sus manos..-¡es horrible el solo pensar en eso, no quiero ser la esposa de ese desquiciado hombre!

Las manos del anterior Okashira se colocaron encima de los hombros de su amada ninja para ejercer un poco de fuerza y aspirando el aroma que la rodeaba, intentó estar más sereno ante sus emociones.

-Misao si continuas aquí Okina jamás me dejará casarme contigo, ¿lo entiendes?..-le preguntó suavemente al alzar su rostro con su mano..-y no quiero eso.

-¡Pero él te puso una condición y si no la encuentras deberé casarme con el animal de Saito!..-le recordó con rabia.

Acercó sus labios a la frente de la Okashira y depositó un dulce beso. La verdad es que le daba gracia el echo de que el Lobo se había tomado muchas molestias en meter las narices en su vida privada y estaba convencido que no le haría gracia cuando descubriera su contra ataque.

-Misao ya sé cual es tu tesoro..-le contó con cariño..-y ahora que lo sé, no voy a perder contra Saito además..-le guiñó un ojo ante la sorpresa reflejada en el rostro de la ninja..-tengo una buena arma que puede luchar contra él.

-¿Cómo?..-avanzó hacía el ninja para cogerle de la solapa de su Gi..-¿de qué se trata?.

Aoshi se llevó un dedo a sus labios y le volvió a guiñar el ojo, lo mejor era que no supiera nada del tema hasta el momento indicado.

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Okon bajó corriendo las escaleras que llevaba hacía la zona del desayuno en donde estaban todos los Onis reunidos, salvo Shiro que permanecía dormido. Se apoyó en la pared y con la mano en su pecho respiró aceleradamente.

Observó con fascinación como sus compañeros le prestaban la atención debida, inclusive Okina que hacía muecas de dolor al sentir como su cuerpo se resquebrajaba por los golpes y moratones que le rodeaban.

-¿Qué ocurre Okon?..-preguntó Osamu.

-¡Es Shiro!..-exclamó más aceleradamente.

-¿Qué le ocurre?..-insistió Kuro.

-¡HA TRAÍDO A UNA CHICA A CASA!..-se llevó las manos a la cabeza..-¡ES UN MILAGRO!.

"Chica, ¿una chica nueva en casa?, ¿alguien joven que no ha huido al saber en donde la metían?"..sus ojos se llenaron de brillo ante sus nuevos pensamientos. Definitivamente quería conocerla.

E ignorando la sensación del dolor que había en su cuerpo, salió corriendo hacía la habitación de Shiro.

Continuará.

Holas.

Parece ser que estamos recuperando al Okina de siempre.¡Ay!.

¿A qué es un encanto Shiro?, he de confesar que es el primer fanfic en donde le doy protagonismo, normalmente en mis anteriores historias solo aparece esporádicamente, pero creo que esta vez se merecía algo ¿no?, muchas gracias por aceptarle como un posible rival para Hajime Saito. JAJAJAJAJA.

Muchas gracias a: Okashira Janet, Natsumi Niikura,misaochinomori3,Junengrey,Gabyhyatt,Lorena,Misao Koishikawa,Shumy por su apoyo y por pasarós a leerlo..

Nos vemos y hasta luek. Saludos.