Al fin el final xDD Me llevó su tiempo, lo siento por mis tardanzas y...
Nico: Cállate, quiero enterarme de qué mierda pasó
Yo: Hace rato que no hablas, no tienes derecho a callarme.
Nico: Vamos, ¿en serio crees que después de tanto van a hacerle caso a esto?
Percy: Cierto, si fuera yo no lo leería.
Nico: ¿Ves? Estamos de acuerdo por una vez así que haznos caso, nadie va a leer esto.
Yo: Agggh, bueno como sea, no me pertenece ningún personaje de PJO ni M&M que es de The Other N.
Nico: Yaay! Al fin *come palomitas*
Yo: Dame palomitas.
Nico: NUNCAAA *sale corriendo con las palomitas*
Llegué al campamento extrañamente rápido. Cuando salí del agua el lugar estaba demasiado tranquilo. Vi que salía humo del pabellón. ¿Qué habría pasado? Me acerqué allí sin llamar la atención y vi que echaban un estandarte al fuego. Tuve el tiempo justo para ver que en él había un tridente. Ese era mi estandarte. Creían que había muerto. Entonces me fijé que Percy no estaba. Me entró pánico. ¿Y si no era mi estandarte? ¿Y si era el suyo? Corrí a la cabaña de Poseidón, pidiendo a todos los dioses que se me ocurrían que Percy estuviera bien. Cuando entré me alivié. Percy estaba tumbado con la cara enterrada en su almohada.
-Vete, seas quien seas, vete.- Dijo sin siquiera levantar la vista.
-Bueno, quería decirte que estoy bien, que he estado en el palacio de papá donde vencí a Tritón y que no tendrías que preocuparte.- Con eso levantó la cabeza para mirarme. Al verme saltó de la cama y fue a abrazarme.
-Pensé que habías muerto. Pasaron tres semanas.
-No te vas a deshacer de mí tan fácilmente. Pienso dar un poco de guerra todavía.
Me soltó y me pidió que le contara lo que había pasado. No era mucho que contar pero con sus comentarios (los cuales eran mayoritariamente para resaltar mi inutilidad) y las discusiones que estos causaban, nos pasamos más de una hora y media hablando. De repente me preguntó:
-Oye, cuando termine el verano, ¿vas a ir conmigo a casa?-Me sorprendió la pregunta. Realmente, no había pensado demasiado en eso. Más bien no quería pensar sobre ello.
-No sé. ¿Crees que deba ir?
-Deberías, mamá te va a amar. Te pareces mucho a ella.-Me acordé de que mi padre me había dicho lo mismo, que de no ser por mis ojos y mi pelo oscuro, sería un calco de mi madre. Sentí añoranza por la madre que no conocí- Además, Quirón avisó de que estaba la posibilidad de que vayas.
-Pero, Percy, no sabemos con seguridad si somos gemelos. Además, ni siquiera mamá se acordaba de mí.
-Vamos a ver, somos dos hijos de Poseidón, ambos de la misma edad y cumplimos el mismo día y aún dices que no somos gemelos.
-Bueno, tú fuiste el primero en negarlo.
-Sí, sí, como digas. Pero tienes que venir, en serio. Además eres neoyorquina, no vas a resistir volver a Manhattan.-Dijo con una sonrisa sobradora. Lo peor: era verdad, hace mucho tiempo que no estaba allí y tenía recuerdos muy vagos de las pequeñas excursiones del orfanato.
-De acuerdo, me lo pensaré, ahora tenemos otras cosas que hacer.
-Espera, ¿me tengo que levantar de la cama?
-¿Peleas con monstruos, te entrenas todos los días del verano y levantarte de la cama es una gran hazaña? Vamos, hay que avisarle a Quirón que estoy viva. Él se lo dirá a los demás.-Lo levanté de la cama a la fuerza y tiré de él hasta la Casa Grande. La gente con la que nos cruzábamos nos miraba con cara de haber visto un fantasma. Aunque supongo que creyendo que yo estaba muerta, era la expresión perfecta. Cuando llegamos toqué la puerta. Quirón salió y dijo:
-Ya decía yo que era raro que murieras, has tenido demasiado entrenamiento como para eso.-Genial, ni un "DEMONIOS UN FANTASMA" ni "Menos mal que estás viva", pero vi que estaba aliviado.-Avisaré a los demás en la cena.-Y la puerta ya estaba cerrada.
-Eso fue... rápido, genial, me vuelvo a la cama-Percy dio media vuelta y regresó a la cabaña. Yo tampoco tenía ganas de hacer nada así que lo seguí de cerca.
Era ya el último día de vacaciones. Al día siguiente estaría en Manhattan de nuevo. Pero nada bueno viene sin algo malo. ¿Qué era lo malo en mi caso? Una sesión de belleza en la cabaña de Afrodita. Me habían atrapado mientras iba a practicar espada. Me habían enfundado una bata y empezaron a torturarme. Me estaban haciendo una manicura y una pedicura mientras decidían qué peinado me quedaría mejor. Decidí no quejarme, era el último día que las vería en meses y era un buen regalo de despedida. Veía a las chicas ir y venir con revistas de moda. Los chicos por suerte eran más tranquilos, al menos no me molestaban. Después de una media hora las uñas de mis manos estaban pintadas de azul marino con un tridente cada una. Las de mis pies iguales, pero el tridente solo estaba en el dedo gordo. Entonces se centraron en mi cabello. Primero me lo lavaron, lo cual fue bastante relajante, pero cuando empezaron a cortármelo no me dejaron verme en el espejo. He de admitirlo, en ese momento tuve miedo de la cabaña de Afrodita, solo esperaba que no me dejaran rapada. Cuando terminaron me dieron la vuelta para que pudiera ver mi aspecto. Era bastante (MUY) impresionante. Me habían cortado el pelo en capas, lo cual según ellos me ayudaría a que no se enredara tanto y hacía que las ondas quedaran más definidas. El maquillaje resaltaba mis ojos y mi piel se veía dorada, si ninguna de las cicatrices que tenía antes. Entonces me di cuenta de algo. Mi flequillo no era negro igual que el resto de mi pelo, era verde azulado y no uno que no se resaltará demasiado, si no uno claro que se hacía notar mucho. Me encantaba, pero por supuesto no se lo dije a ninguno. Me despedí de ellos, lo iba a extrañar más de lo que pensaba. Fui hacía el árbol de Thalia, quería estar tranquila y desde allí se veía todo el campamento. Cuando llegué había alguien más ahí. Estaba dormido, con una gorra tapándole la cara, pero sabía quién era. Me acerqué a él, me senté a su lado y le saqué la gorra.
-Hola, ¿estamos vivos por aquí?-Logan abrió un ojo y sonrió.
-No te cansas nunca de molestar, ¿no?
-Nunca-le saqué la lengua y el cerró el ojo otra vez-¿Qué haces aquí?
-Yo, descanso ¿y tú?
-Igual supongo... Estoy nerviosa por ir a Manhattan.
-¿Por? No es nada del otro mundo, una ciudad y ya.
-Ya, pero tú vives ahí. Es muy fácil decirlo de ese modo.
-El único problema que podrías tener son los monstruos y creo que eso lo tienes más que controlado.
-No es el único problema, están la secundaria, mi madre y mi padrastro.
-No es para tanto.-Me quedé callada mirando al horizonte. Entonces, me di cuenta que no sabía qué iba a ser de Logan si iba a volver a su casa o si se quedaba en el campamento.
-¿Y tú? ¿Vuelves a la ciudad o te quedas?
-Es bastante obvio que voy, tengo que terminar la secundaria y hacer las solicitudes para la universidad.
-Pero estarías solo. Es decir...-Me callé, no quería hablar de su padre.
-Mi padre estará todo lo muerto que quieras, pero se cuidarme solo. Y ya tengo dieciocho, puedo vivir solo legalmente.-Era cierto, Logan cumplía años el 13 de mayo.
-Entonces, podríamos quedar algún día para vernos.
-¿Me estás invitando a una cita?-Había abierto un ojo de nuevo y me sonreía de forma pícara.
-¿Qué? No, solo decía... Ya sabes...-Estaba roja tratando de decir algo coherente cuando él empezó a reírse-Idiota.-Siguió riéndose de mí.
-Oye, que yo pensaba aceptar la cita, pero bueno si no era eso.- Escuché un bocinazo del lado contrario de la ladera. Me giré y vi que era Argos con una de las camionetas del campamento. Logan se levantó y tuve que hacer lo mismo. Agarró la maleta que estaba al lado del árbol, la cual no había visto hasta ahora.-Adiós, no te metas en problemas en la gran ciudad.-Me guiñó un ojo y me dio un beso en la frente. Después bajó ladera sin girarse. Yo me había quedado petrificada en el lugar, posiblemente roja. Entonces aparecieron Percy, Annabeth y Helena.
-Aww, qué tiernos.-Dijo Helena-Sabía que Loganta iba a pasar. Paga, Annabeth.
-Demonios, tenía esperanzas de que todo quedara en nada.-Annabeth sacó unos dracmas de su bolsillo y se los dio a Helena.
-¿Con qué encontraste un noviecito?-Percy aguantaba la risa como podía.
-Primero, ¿en este campamento no puede uno hacer algo sin que nadie lo vigile? Segundo, ¿apostaron con que Logan y yo íbamos a salir? ¿En serio? Y tercero, no es mi novio.-Percy puso su brazo sobre mis hombros y contestó a mis preguntas.
-Primero, aquí no hay una pizca de privacidad, deberías saberlo. Segundo, es lógico que apuesten, la cosa es más divertida así. Y tercero,-Miró a Helena-Devuélvele los dracmas a Annabeth, aún no ganaste.-Me deshice del brazo de Percy.
-¿Y qué hacen aquí de todos modos?
-Ah, eso. Salimos ya. Ve a buscar tu maleta. Nos largamos.
Chan, chan, chan...
Espero que les haya gustado el final, en algún momento me tomaré el tiempo de escribir el segundo fanfic xDD
Nico: Seguro que ni lo empiezas... ¬¬
Yo: Que sí, que lo haré!
Nico: No te creo *desaparece en una nube de humo*
Okaay, como sea, si quieren que siga la historia tendrán que comentar :D
Bss,
Florr Corr
