Heme aquí, no sé si alguien lea estas notas, por si acaso... gracias por seguir leyendo, les prometo que dentro de poco, muy, muy poco todo se irá al carajo.

Hay una gran diferencia entre un mago y un brujo.

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Capítulo 14

Precisamente aquello era lo que más le molestaba a Hisoka. El Zoldyck tenía un montón de excusas para ver por más tiempo al albino, y él tenía que conformarse con una hora por la noche. Para Hisoka era exagerado todo lo que presionaba a Killua. Podía ver que el niño a veces estaba de mal humor por culpa de los excesos, claro, Illumi también hacía mucho esfuerzo en él, quizá un poco más, comparado con lo que el niño hacía, dado que no sólo durante el día le ayudaba con los ejercicios e incluso él mismo los realizaba para poner ejemplo, sino que también cuando lo dejaba descansar él se ponía a preparar el siguiente itinerario. Es decir, Illumi era proporcionalmente dedicado a su trabajo, tanto como Killua, no obstante, esto no significaba nada bueno para el pelirrojo.

Hisoka decidió arriesgarse a reclamar, estaba consciente del problema que podía ocasionar al hacerlo, no tenía ánimos de estar simplemente peleando y haciendo de observador en otras luchas hasta que fuera la hora de ver al Zoldyck. No, él también se daba su tiempo para vigilar a los dos hermanos, notando así un patrón de conducta poco habitual en el mayor. No se trataba sólo de entrenar al pequeño Killua, ni de pasar tiempo con él sea cual fuese el motivo, había una devoción y entrega total por parte del morocho hacia el pequeño. Lo dejaba expresarse y lo escuchaba, tal vez no le respondía como el niño deseaba, pero tenía la seguridad de que su hermano le prestaría atención y tomaría en cuenta lo que dijera. Se adaptaba a él.

Illumi era alguien excesivamente controlador, pero cuando se trataba de Killua, lo dejaba decidir cosas que luego tendría que reconsiderar. Resignando su instinto sobreprotector y obsesivo con él, la mirada que le dirigía era como si estuviera observando la cosa más hermosa y perfecta del mundo. Incluso lo notaba auténticamente feliz.

Por la mente de Hisoka pasó una idea, la cual sabía de sobra que era una innegable locura. Aunque de entrada el portador de la Y no era precisamente una persona normal, quizá surgió debido a la forma en que había revelado su deseo, ese estilo misterioso daba la sensación de que había algo más que sólo un "quiero a mi hermano". De cualquier modo, mantuvo esa idea oculta, esperando pacientemente para dejarla salir en algún momento especial.

—Ya tuve suficiente Illumi. No puedo trabajar así, no lo disfruto tanto como quisiera.

—¿Disfrutar? ¿Qué cosa?

Acababa de entrar a la habitación del pelirrojo y aquello había sido lo primero que escuchó.

—Entiendo que tú hermano es muy importante para ti, pero no estamos avanzando Illumi y esto no me está gustando. Mejoraríamos si tan sólo me dieras más tiempo.

—… —Illumi lo pensó un poco, antes de responder bruscamente e irse—. Si no tienes tanto tiempo, entonces podríamos dejar esta discusión y…

—No. Lo arreglamos ahora o me rindo. También hay otras cosas interesantes en las que podría estar centrando mi atención. —Mintió, él era casi tan obsesivo como Illumi cuando una idea se le metía en la cabeza.

Ese fue un golpe bajo, Illumi sabía que lo único que Hisoka le estaba pidiendo como paga era su presencia y no le estaba retribuyendo adecuadamente.

—Ah —suspiró, no quería separarse de su hermano, finalmente era parte del sacrificio que habría de hacer para acceder a ese poder.

—Mira, Kil ya está alcanzando de nuevo su nivel, necesito prepararlo para que aprenda a ser independiente de mí y en cuanto llegue a ese punto, tomaré mi distancia.

—Tendremos que marcharnos de la Torre —al menos ya tenía un progreso y no sentía que continuarían estancados.

—Mmm… lo veo difícil —hizo sin querer un gesto inconforme que no pasó desapercibido—necesito tenerlo en observación al menos mientras está fuera de su cuarto… son ordenes de papá, tengo que vigilarlo.

—Aclárame algo, en cuanto Killua llegue a ese nivel ¿pasarás más tiempo conmigo?

—Así es, y además podría forzarme a mantenerme distancia de mi hermano. Limitarme a sólo verlo, eso ayudaría mucho al crecimiento del espíritu.

—¿Cómo? ¿Te fastidiaría mucho dedicarte sólo a observarlo y no poder dirigirle la palabra?

Lanzó la pregunta deliberadamente, para calcular lo que ya había pensado anteriormente con respecto a su deseo.

—Algo así… —y con esa respuesta le había dado una pista posible de que su idea no estaba precisamente equivocada—. Permaneceré a unos metros lejos de él, de ese modo me pondría en una situación en la que mi deseo podría aumentar.

—Tú hermano no es precisamente tonto, él podría descubrirte si estas demasiado cerca y lo sabes.

—Sobre eso…—su mirada se intensificó— tengo una técnica que mi hermano desconoce, puedo cambiar mi apariencia y darme el aspecto que yo prefiera.

Comenzó a explicar a grandes rasgos su plan de mantenerse de un modo cerca de su hermano, pero con la restricción de no acercarse a él, dado que tendría que fingir no conocerlo. Y mientras hablaba, Hisoka sólo pensaba en lo increíblemente atrayente que comenzaba a resultarle. Ése poder oculto, unido a aquella mente calculadora, tanto talento asesino era deslumbrante, no pudo evitar sentirse seriamente excitado y fascinado por el mayor de los Zoldyck. Aquel poder era seductor.

Cortó la explicación del muchacho abruptamente, y lo apresó contra la pared, colocando sus manos a los costados de sus hombros, y puso una de sus rodillas entre las piernas de Illumi. Implicó un movimiento brusco y significativo.

—Sabes, desde hace un tiempo he tenido una visión sobre tú deseo —susurró a su oído— estoy seguro que ni siquiera tú mismo sabes qué es exactamente lo que deseas de tu hermano, y si mi teoría es cierta, yo puedo decirte lo que quieres.

Illumi no evadió ni reaccionó a los movimientos de Hisoka, no porque no hubiera podido, le había resultado perturbador que el tipo se lanzara sobre él cuando ambos tenían un acuerdo que implicaba una "no agresión", no sabía exactamente qué respuesta dar. Tras escuchar esas palabras, se quedó quieto, casi conteniendo la respiración mientras esperaba que terminara su discurso.

—Lo que tú quieres es que sea tu amante, quieres todo su amor para ti, ser todo su mundo y que haga lo que sea por ti. Tal cómo él te tiene a ti. He notado tu modo de verlo, no es precisamente la forma en que un hermano ve a otro… si hubieras podido antes, lo habrías tenido de la misma forma en que te tengo yo a ti, lo habrías tocado más allá de lo permitido.

Esas palabras lo habían hecho vibrar. Parecía que el mago estaba en lo correcto, quería que su hermano sintiera lo que él sentía, que lo viera del mismo modo en que él lo veía, que tuviera la libertad de hacer con él lo que deseará sin arrepentirse de nada, sin consecuencias, esa parte era verdad, no obstante, él no entendía su deseo.

Si hubiera podido, quizá, se habría dado cuenta que su deseo en realidad no era ser amante de su hermano, era ser libre de expresar todo lo feliz que era estando cerca de él, darle amor de forma recíproca. Su vida había sido dura. Todo el tiempo se limitaba a seguir unas pautas que le fueron impuestas a base de rechazo y creía que eso era lo correcto. Hisoka había dicho esas palabras que parecían acomodarse perfectamente en sus necesidades, y ahora él lo creía. Ya no era sólo un montón de ideas por parte de unos tipos en una cueva.

Hisoka lo sacó de sus pensamientos cuando deslizó un par de dedos por su mejilla y levantó su rostro sosteniéndole por la barbilla.

—Sin importar lo que quieras, eres fascinante —estaba decidido, no le importaba qué clase de persona fuera Illumi, era poderoso y magnifico, a pesar de que no tuviera consciencia real de quién era él.

Sus reacciones no eran para nada comunes, Illumi no estaba acostumbrado a recibir un halago, era como romper con todo lo que él conocía como "normal". Eso lo había conducido a acercarse de ese modo al Zoldyck, cruzando el límite que había entre ellos.

—¿Qué quieres?

—Por tu reacción en general —señaló, no parecía captar la posición en la que se encontraba— puedo deducir que no estás experimentado en los deliciosos manjares del sexo, no creo que quieras hacerlo con tú querido hermanito.

—No todo en la vida es sexo.

—Oh claro que sí, eso lo dice alguien que no ha experimentado la delicia del acto sexual… dime, hasta éste momento ¿cómo te has desahogado de tu necesidad de tocar a Killua?

—Yo no necesito desahogarme de esa manera, me conformo con pasar el día a su lado.

—Y por culpa de esa "sana convivencia", estoy seguro que tu cuerpo te exige cada día un poco más, vamos Illumi… tienes instintos, eres un ser viviente, estoy seguro que tienes necesidades.

Lo dejó sin argumentos, su falta de práctica y conocimiento propio le habían traicionado, y ahora estaba sin excusas, nada qué añadir frente a un loco pelirrojo que estaba sobre él y lo tenía casi paralizado.

—Te tengo una propuesta nueva, Illumi —Hisoka se acercó más a su rostro— ven y desahógate aquí conmigo. Deja que ese deseo por tu hermano fluya a través de mí, sería un buen método para que entiendas más lo que pasa por tu mente ¿no?

—Ya lo dije, no lo necesito.

Illumi se mantuvo tranquilo, a pesar de que en ese momento las palabras del mago habían puesto en alerta todos sus sentidos y su mente trabajaba más aprisa, ahora creía comprender mejor lo que sentía.

—Quizá sí… quizá por ahora. Pero cuando estés listo… siempre serás bienvenido a mi cama.

No se contuvo más y lo besó, el beso no fue prenda de pasión como hubiera querido. Fue un beso pausado, ejerciendo la presión adecuada para trasmitirle toda la tensión sexual que estaba sintiendo al haber quedado deslumbrado por su poder. Y en ese instante su sospecha se hizo presente, pudo notar que el chico era nuevo en los aspectos del contacto físico. Torpemente le había respondido. Tal vez intentado disimular que no había besado antes, y eso le había gustado aún más. En esos negocios y a esa edad, era un poco raro encontrar un producto nuevo, listo para ser disfrutado. Así era Illumi para él en esos momentos. Tendría paciencia, sabía que tarde o temprano el Zoldyck iría a pedírselo. En eso confiaba.


Un par de días después del encuentro con Hisoka, Illumi comenzó a tener problemas con el espíritu.

Gracias al discurso del mago, no tenía dudas de lo que buscaba en Killua, el asunto era que el dichoso hombre de la Y, ahora entendía de dónde había estado sacando su poder, de un amor prohibido, el deseo imposible de Illumi, había sido muy desafortunado que él se enterara, porque ya no dejaba descansar a su portador.

Cada vez que conseguía tener fuerzas, las usaba para remarcarle detalles de Killua, evidenciando que su pequeño hermano le quería y haciéndole sentir una cercanía de protección más fuerte que antes. Si Illumi no se había dado cuenta que tenía un pequeño niño que le admiraba y apreciaba, ahora, con las observaciones del espíritu de la Y, no le había quedado duda alguna.

Esa actividad duró hasta que el espíritu sintió que Illumi estaba comenzando a cruzar la línea con su hermano, acariciándolo de vez en cuando, dándole palabras de ánimo. Ahora, entre ellos había un ambiente mucho más relajado durante los entrenamientos, cosa que alegraba bastante a Killua, porque sabía que tenía el apoyo y la confianza para expresarse. De hecho, en ocasiones, solía pedir descansos entre ejercicios, a lo que Illumi no se negaba.

«Si sigues así no podrás detenerte», le advirtió el espíritu de la Y, mientras ayudaba al niño con sus ejercicios de flexibilidad. Como de costumbre Illumi no le respondió porque no estaban en privado, «sólo mira que delicia de niño, yo no soy tonto, puedo distinguir entre un individuo cualquiera y un manjar». El hecho de que reconociera abiertamente aquella atracción por su hermano, no significaba que le agradara escuchar esa clase de comentarios. Ya sabía que estaba mal lo que deseaba, que era un imposible. Se conformaba con la cercanía que compartían, incluso estaba seguro de que se conformaría con menos.

Desde que el espíritu de la Y, conoció su deseo, ahora sólo tenía un objetivo en mente: alimentarse de él. Con cada bocado que obtenía de ese imposible, crecía y aumentaba la intensidad de las emociones de su portador, ese era el único medio que tenía para existir no sólo como una esencia.

«¿No te gustaría meter tu mano por debajo de su camisa?» Señaló una vez que Killua se encontraba sentado en el suelo, con sus piernas extendidas y él apoyaba una mano en su espalda para empujarlo a que tocara su barbilla con el suelo. Estando en esa posición no podía evitar ver algunas áreas de su cuerpo que usualmente su ropa ocultaba. Esa piel blanca, suave, lo tentaba constantemente. «Parece como si te estuviera seduciendo, puedo verlo a través de tus ojos».

Illumi perdió por un instante el control y dejó que su imaginación fluyera. Una imagen mental, la cual apareció como un disparo, bastó lo suficiente como para encender el calor de su cuerpo y una leve, pero evidente excitación se mostró en su entrepierna. Levantó la mano que apoyaba en su hermano y retrocedió avergonzado de sí mismo. «Kil me va a descubrir», pensó alertado y se sentó a un lado, flexionando las piernas para ocultar su erección.

—¿Illu-nii? —Killua se levantó confundido por la actitud de su hermano— ¿qué ocurrió?

Entonces reflexiono, el pequeño no iba a notar su problema, ni siquiera entendería lo que pasaba. El único que lo notaba, por culpa de sus malos pensamientos, era él mismo. Resopló, fingiendo cansancio.

—La verdad es que hemos hecho esto tantas veces, que ya comienzo a sentirme cansado, creo que deberíamos tomar una pausa.

El niño no iba a rechazar la oportunidad de relajarse un rato. Illumi se marchó apresuradamente y lo dejó solo, para que hiciera lo que deseará. Fue entonces cuando el espíritu vio que sus palabras estaban haciendo mella en el corazón de su portador, ese era el mejor momento para actuar. Vino a él mientras estaba en la soledad de su baño, a punto de entrar al agua.

«¿Pero qué veo aquí?» Illumi tuvo una alucinación, comenzó a ver su rostro reflejado en todos los azulejos que le rodeaban y se detuvo enfocando su vista en el agua que caía por la regadera «un mal hermano mayor que no puede contener sus deseos ¿qué ocurre contigo Illumi?».

—Esto ha sido tú culpa, si no insistieras tanto en molestarme mientras estoy con Killua, no habría la necesidad de tomar mi espacio.

«¿Mi culpa? Yo no soy quien desea a su hermano menor. Hasta yo que soy sólo un espíritu, estoy consciente de que ese sentimiento y deseo están mal. Sólo es un niño»

—… —miró hacia el suelo, comenzaba a marearse por las imágenes repartidas por todo el lugar.

«Apenas tiene siete años, es un bebé, no podría sentir el mismo placer que tú sentirías si atravesaras la línea».

—Puedo contenerme. Ya lo he hecho antes, no me resulta difícil.

«Tienes que alejarte de él, eso es lo que necesitas, si estás lejos yo te daré más poder, yo te ayudaré a lidiar con esa ausencia».

—No. —En realidad no quería hacerlo.

Abandonar a su hermano era peor que abandonarse a sí mismo.

«Yo te ayudaré, sólo aléjate un poco. Ya tienes un plan ¿no? El que hablaste con el mago ese. Sabes que aunque te alejes de tu hermanito, el pequeño te buscará, comenzará a extrañarte y te hablará, y entonces ¿qué harás? Volverás a caer en ese pozo y será cada vez más difícil salir de ahí. Llegará un momento en que no lo resistas más y cruzarás el límite».

—Killua me odiará si hago eso.

«Exacto, precisamente a eso quería llegar. Él es tan sólo un bebé, no sentirá nada bonito si tú le hicieras algo ahora… en cambio te propongo algo diferente, para que veas que no estoy en tu contra, que somos uno mismo ahora. Si tú te alejas de él, yo te ayudaré a mantenerlo a raya, y cuando llegue el momento, te mostraré mis hechizos. Tengo mis secretos y encantamientos para atar a quién quieras a ti».

No, en realidad el espíritu de la Y no pensaba hacer nada como eso, pero por su crecimiento estaba dispuesto a mentir todo lo que fuera necesario para conseguir su objetivo.

—El momento…

«Sí. Cuando su cuerpo haya madurado lo suficiente para sentir ese placer que tú le provocarás».

—Kil…

«Déjalo ir por ahora, sólo por ahora».

Comenzó a desvanecerse en el aire y la alucinación se detuvo. No había tenido ya la energía para seguir haciéndose presente, aunque esta vez, había hecho lo suficiente como para motivar a su portador.

Ahora Illumi tenía una visión y una meta en su mente. Ser paciente era la clave. Tendría que mantenerse así, en silencio, seguir preparando a su hermano hasta que él pudiera continuar peleando en la Arena Celeste sin su ayuda, entonces comenzaría con ese desprendimiento necesario. Dejaría que el espíritu se ocupará de los detalles que él no podía, aceptaría su destino de unión con ese ente extraño, haría todo lo que fuera necesario para luego en un futuro poder volver a Killua y que su ilusión se hiciera realidad. Caer en esa trampa resultó fácil.


Fue cosa de días para que Killua retomara su nivel de pelea usual. Cuando lo logró fue como un "te lo dije" de parte de su hermano. El miedo seguía ahí latente pero sólo era bajo las condiciones adecuadas, es decir, cuando se enfrentara a lo desconocido o a algo que era evidentemente superior a sus posibilidades. La idea era continuar mejorando, que no se estancara buscando pelear sólo contra débiles, así que Illumi le dijo que continuara entrenando que él estaría yendo a verlo tan seguido como pudiese. Killua le hizo ver que no estaba para nada de acuerdo con que se ausentara debido a las experiencias pasadas que habían mermado su confianza al estar solo, pero accedió después de hacerlo comprometerse a volver cada tercer día, aunque fuera sólo por unas horas. El albino no estaba dispuesto a pasar ni de broma, por esas horribles situaciones en las que había estado antes. Illumi accedió y fingió marcharse.

Ahora cambiaría su apariencia y sería como una práctica más ruda para sus habilidades. Al tiempo que se presionaba a no satisfacer su deseo para alimentar al espíritu de la Y. Arregló las cosas para solicitar un nuevo cuarto. Ya bajo una nueva personalidad y apariencia, se preparó mentalmente para lo que vendría.

Hisoka estaba enterado de todos sus movimientos. Se había puesto de acuerdo para todo ello. Debían prevenir que Illumi fuera a fallar. Principalmente lograr que el muchacho dejara de buscar el contacto constante con el pequeño Zoldyck, si lo lograba, podría avanzar a la siguiente etapa.

Cuando el pelirrojo entró al cuarto, se quedó un poco extrañado por la nueva personalidad, al enfrentarse a la contrariada personalidad del asesino, aunque Illumi fuera un tipo de lo más obsesivo y ordenado, el cuarto estaba sumido en un desorden total, había hojas de papeles tirados por todo el cuarto, y una semi-oscuridad que sólo ayudaba lo suficiente a distinguir lo que había en los papeles.

Muchos bocetos tirados al suelo de caras completas, ojos, narices, toda clase de facciones y formas allí trazados; otras eran complejas notas llenas de números y signos por todas partes. Illumi había hecho un gran desastre para decidir qué forma tomaría. Y lo que más le sorprendió fue ver a su nuevo personaje ya hecho, un rostro extravagante y femenino, con un cabello morado, oscuro. Se preguntó por un momento si hacer eso era complicado.

—Estoy listo —le dijo a Hisoka. El oyente quedó maravillado ante la habilidad y la belleza con la que había hecho las cosas. Nada se le escapaba cuando se proponía algo.

Caminaron hacía el gimnasio donde se encontraba Killua, allí lo incitó a entrar para probarse estando cerca del niño, obviamente sin una reacción por parte del peliblanco. Illumi había insistido que eso no era difícil, pero después de casi un mes en esa misma rutina las cosas ya no eran tan fáciles. Veía a su hermano cada tercer día, sí, pero no por ello podía ir y desahogarse. El espíritu de la Y había comenzado con su alimentación y su deseo se veía cada vez más marcado, no era un cambio precisamente rápido, porque Illumi siempre había sido un muchacho muy disciplinado, controlaba sus impulsos muy bien, pero ciertamente era un cambio dentro de él.

Fue evidente cuando en una tarde, mientras observaba a su hermano menor, otro muchacho se le acercó, esta vez uno mayor, más o menos de la edad de Illumi. Los primeros minutos de su conversación los resistió como si no ocurriera nada, pero en cuanto notó que la conversación se prolongaba comenzó a sentir de nuevo esa sensación de inconformidad, la que empeoró al ver la suave sonrisa en el rostro del menor dirigida hacia ese individuo. Comenzó a enloquecer, ni siquiera habían tenido algún roce, pero la sola conversación lo estaba enfureciendo. Pronto sintió que no controlaría su aura asesina cuando notó que el sujeto extendía su mano hacía su hermano como invitándolo a caminar a alguna parte, casi se dejó guiar por sus impulsos, de no haber sido porque una palmada en la espalda lo detuvo.

—Déjalo, ahora no eres Illumi —la voz de Hisoka lo hizo volver a la razón.

Illumi se dio la vuelta y salió a toda prisa del lugar, decidió que era momento para volver a su cuarto. Y se quedó ahí hecho un completo desastre mental, una furia, luchando contra su voluntad y su razonamiento. Hisoka tenía razón, en esos momentos él no era Illumi, no podía matar al tipo y luego disculparse con su hermano alegando cualquier cosa que justificara su acción. No, ahora estaba atado a su decisión de mantenerse oculto.

No salió más de su cuarto. Eso le extrañó a Hisoka, quien decidido fue a llamarlo para sacarle de su habitación, esta vez no le recibió Illumi, la puerta estaba abierta y se dispuso a entrar. De nuevo estaba esa oscuridad molesta y todo el desorden por los bocetos que Illumi tenía para sus diversas personalidades. Había unas puertas de vidrio que conducían a un balcón y de ahí la poca luz del exterior permitía ver la sombra del chico que buscaba, mirando hacia afuera recargado en el barandal.

—Oye, Illumi, ¿por qué no has salido? —Caminó hasta donde él estaba, a pasos lentos, en busca de alguna señal de vida.

No obtuvo ninguna respuesta y fue hasta que estuvo junto a él que notó su mirada perdida, su rostro mostraba una absoluta seriedad, más profunda de la habitual, vio que las manos de Illumi desprendían un aura oscura, maligna. El aura del espíritu de la Y, fluyendo por sus dedos, envolviendo una aguja afilada y luego, sin siquiera apuntar a algo en concreto, la arrojaba hasta dar contra algún blanco. El mago miró hacia abajo y vio varios cuerpos en el suelo, contó al menos unos siete, y un gran escándalo comenzaba a armarse. Las personas parecían hormigas que no sabían lo que ocurría, corriendo de un lado a otro sin ningún sentido. Otras tantas estaban mirando, curiosos desde las ventanas de los edificios, mientras que la oscuridad de la noche encubría bien al autor de las muertes. Una aguja más voló por el aire y atravesó a una mujer que estaba frente a otro de los cuerpos.

—Illumi detente —exigió Hisoka, entendiendo que las cosas se estaban comenzando a salir de control—. Oye, esto no tiene ningún sentido.

Estaba a punto de arrojar otra aguja más, cuando la mano firme de Hisoka lo detuvo.

—Déjame en paz —advirtió.

—¿Eres estúpido? Estás matando de forma innecesaria, al menos ten la decencia de elegir bien a quién vas asesinar, no lo hagas por coraje.

—Esto no tiene nada que ver contigo.

Sí, tenía razón, no tenía nada qué ver con Hisoka pero aun así, no le pareció motivo suficiente para dejarlo actuar como fuera.

—Mira no me importa, al final de cuentas yo soy libre de elegir lo que quiero hacer, y se me antoja detenerte.

Tuvo que reaccionar rápido antes de ser atravesado por una de las agujas de Illumi.

—¿Por qué… ? —Decía el muchacho con una voz llena de ira.

—Porque es tu hermano —lo interrumpió—, es tu hermano menor y si tienes al menos consciencia en tu cerebro, entonces debes entender que a tu hermano no le haría ninguna gracia que te propasaras con él.

Reaccionó al fin. Se alejó de la ventana, caminó de vuelta al interior de la habitación y se dejó caer sobre la cama. Hisoka miró una vez más al exterior, escuchando algunas voces pidiendo auxilio. Regresó al cuarto, maravillado de ver con cuánta facilidad el muchacho ignoraba el ruido del exterior. Probablemente Illumi tendría a la justicia rondando por la zona al día siguiente dado que podía escuchar el ruido de las patrullas tomando cartas en el asunto.

—Ya llevamos un avance considerable en el crecimiento de tu Nen ancestral, ¿acaso no te interesa este poder?

—Por supuesto que sí… —contestó de forma monótona.

—Será mejor que te alejes de él.

—No. Yo aún puedo con esto, estoy seguro de que sólo será cuestión de tiempo.

Tal vez, bajo circunstancias normales habría tenido razón. Por el momento, era algo imposible de determinar, dependía sobre todo del poder que había alcanzado el espíritu de la Y.


Illumi tuvo un progreso importante en cuanto al desarrollo de sus habilidades en ese entonces, incluso Hisoka quedó asombrado por su capacidad. Estaba sacrificando todo lo que deseaba por ese poder, y de no haber sido porque él era fiel a sus enseñanzas, habría abandonado ese empeño por continuar haciendo algo más noble como cuidar de su hermano.

Al día siguiente vería a Killua. Era su día de descanso, detalle no agradable para el espíritu de la Y porque lo que había crecido se reducía a la mitad en tan sólo un día de convivencia. Era una guerra de voluntades, una que el espíritu de Nen no estaba dispuesto a perder.

Nunca dejaba pasar la oportunidad de encender aún más la llama del deseo en Illumi, solía aparecer para susurrarle morbosidades, ideas para corromper el alma del pequeño Killua. No esperaba que Illumi lo hiciera, esperaba que lo imaginara y se quedara dentro de él como una idea más y entonces, poco a poco sus provocaciones harían algo grande.

—¡Aniki! —Le llamó el infante con una gran sonrisa cuando lo vio entrar al cuarto— lo estoy logrando, ya casi no me da miedo pelear.

Sabía que estaba adquiriendo una nueva confianza en sí mismo basada en sus enseñanzas. Se había vuelto más fuerte, ahora sabía examinar mejor a sus enemigos, no se dejaba llevar por sus emociones al momento de pelear. No podía estar más orgulloso de su pequeña y adorable creación. Lo más extraño de todo era que Killua seguía siendo tan bueno y sonriente como siempre, a pesar de todo el daño que le fue provocado. Había tenido un grandísimo golpe de suerte. Las primeras palabras dichas después de sellar la aguja habían salvado su alma de hundirse en la más profunda oscuridad. Sólo quedaba un pequeño problema, el niño no podía desprenderse de él tan fácilmente y eso lo notaba con cada visita, era evidente que seguía teniendo miedo a estar solo por largos periodos, se esmeraba porque esto no fuera una carga para nadie.

—Ya veo… entonces es momento de subir a un nivel más alto ¿de acuerdo?

—¿Crees que con eso ya pueda pasar de nuevo del piso ciento cincuenta?

Pese a su buen entrenamiento, en las últimas peleas había tenido que retirarse antes de llegar hasta la planta ciento treinta, debido a que se en su recorrido se encontró en situaciones donde había tenido que rechazar las peleas.

—No te desesperes Kil, recuerda porqué estás aquí.

Y apenas comenzaba a enseñarle las nuevas técnicas que tendría que aplicar, cuando el espíritu de Nen aparecía ahí para incitarlo a acercarse a él.

«¡No es una ternura de niño!» le decía. «Seguramente el tipo de ayer se lo quería llevar… yo lo haría».

—Kil, recuerda que no estás aquí para jugar. Si vuelvo a ver que te involucras con alguna otra persona no dudaré en reportarlo.

—No necesitas amenazarme Illu-nii, no pienso meterme en problemas —no le había hecho gracia el tono de voz de su hermano.

Ese fue el primer cambio notable que tenía Illumi, ahora se permitía negarle la compañía bajo la excusa de que no estaba permitido. Solía decírselo cada ocasión que lo veía aceptar la compañía de alguien más y Killua comenzó a darse cuenta. Internamente comenzaba a sospechar que Illumi lo vigilaba en secreto, pero no iba a decir nada al respecto debido a que no quería molestar a su hermano.

Cuando Killua completó un año estando lejos de casa, la situación de Illumi empeoro. Era más estricto en cuanto a sus relaciones, prácticamente no le permitía hablar con nadie si no era para algo muy puntual y siempre lo cuestionaba sobre todas sus actitudes frente a la gente. De hecho se atrevió a hablar con el maestro de su hermano remarcando los límites que tenía para poder acercarse a él. Lo hizo de este modo porque ahora su posesividad no le permitía la idea de que el albino pudiera pensar en alguien más. Eso sí, el poder de su Nen era cada vez más impresionante, y eso que el espíritu, -según la medida de Hisoka-, era como de un cinco por ciento de su verdadero tamaño.

—Illu-nii —una noche antes de que se marchara de vuelta, lo detuvo un momento antes de salir del cuarto—. Déjame hablar con alguien más… cuando no estás aquí me aburro mucho. —Estaba muy nervioso al momento de pedirle compañía extra, al grado que no pudo evitar ruborizarse. Cosa que molestó al morocho.

—Sabes que no lo hago por mal…

—Pero es que no lo entiendes… siento que me sofoco mucho, no aguanto demasiado así. Por favor… —apretó la tela del pantalón de Illumi, con una mirada suplicante.

Esa expresión lo desarmó.

—Kil, no hagas esto más difícil —pero continuó con ese gesto suplicante. Sintió que su pantalón resbalaba un poco por culpa de la pequeña mano que lo halaba insistentemente.

—Por favor, aniki. Me portaré bien, lo prometo.

—Está bien, está bien —respondió bruscamente, empujándolo un poco para quitárselo de encima. Esa actitud sólo era un arma más para el espíritu, él sabía que el acoso volvería. Y en efecto había sido así.

Esa noche el espíritu había sido tan claro e insistente en su mensaje que no pudo más con su resistencia. A las tres de la mañana Illumi salió de su cuarto, camino a otra habitación, tocó a la puerta del pelirrojo.

—Por un momento pensé que no vendrías nunca —Hisoka lo recibió con una gran sonrisa— no te arrepentirás.

—Ya lo estoy haciendo, créeme.

—Ja, ja… no soy un niño de siete años después de todo —Illumi lo vio con ironía—, pero si estás aquí es porque ya no importa.

—Sólo no hagas ruido y con eso me conformo. —Illumi no sabía que pedía demasiado cuando dijo eso.

Hisoka había estado hambriento de deseo por él. Apenas al primer movimiento para darse el jugueteo previo, empezó a deleitarse por el cuerpo del Zoldyck, despertando una lujuria que no podía ocultar.

—Relájate Illumi —le sugirió mientras comenzaba a lamer su abdomen. El muchacho había estado bastante tenso todo el tiempo, dado que el falso mago no lo dejaba concentrarse en su fantasía.

—Sólo cállate —jadeó desesperado. El placer que Hisoka le proporcionaba era lo suficientemente intenso para él como para mantenerlo excitado, sólo que desde el principio había querido mantener su mente en lo que su hermano le hacía sentir.

—Tranquilo —deslizó sus manos hacia abajo hasta encontrar el miembro erecto de Illumi para comenzar a masturbarlo. Illumi contuvo la respiración evitando que su voz saliera.

—Déjame escucharte.

—Cá-lla-te —tartamudeo intentado no sonar sugestivo, y sin pensarlo más estiro violentamente el cabello de su acompañante.

Hisoka rio, su instinto masoquista le dio una idea interesante para él—. Me preguntó qué pasaría si continuara distrayéndote de tu fantasía.

Dirigió su boca al sexo del muchacho, sintió como Illumi se retorcía de placer y clavaba sus uñas en los hombros, y ese gesto lo encendió aún más. De tal modo que encontraron un balance entre ambos, si Hisoka se mantenía comunicativo durante el sexo, Illumi entonces respondía con violencia, el mago se encendía más a causa de esto y a su vez, excitaba más a Illumi, por lo tanto el deseo por su hermano se volvía soportable.


Después de un largo tiempo de ausencia en la montaña, Illumi fue nuevamente llamado a regresar para reportar los avances. Ante esto tuvo temor de que aquello tomara más tiempo de lo debido, así que antes de marcharse advirtió que sólo podría ausentarse de la Torre por tres días, cosa que no le hizo gracia a su padre. Le pidió de favor a Hisoka que se ocupara de vigilar a Killua, independientemente si lo hacía o no, el tener en mente que alguien lo cuidaría mientras él no estaba ahí, lo mantendría menos estresado.

Lo recibieron algunos mayordomos en la entrada de la sala, como era lo acostumbrado, y preguntó por sus padres. Sabía que su madre lo iba a estar esperando, esa mujer tenía demasiadas dudas en su mente al grado que no podía dormir correctamente, pero no quiso ir a verla a ella. Inmediatamente se fue a ver a su padre.

Eran las preguntas de siempre, lo necesario para saber de los avances en la mente del niño. Lo único bueno era que seguía con la misma asignación de ir a vigilar su avance, y el ambiente hubiera continuado tranquilo, de no ser por la presencia de su madre, quien ingresó a mitad de la entrevista.

—¿Illumi? —Ella lo llamó estupefacta— ¿eres tú?

—Sí madre, soy yo.

—¿Tú también lo notaste? —Preguntó Silva con un tono grave que alertó al muchacho—. De no ser porque lo conozco desde niño, habría jurado que no es Illumi el que está aquí presente.

¿Por qué decían eso? La presencia del muchacho era totalmente diferente a la habitual. Un exterior más oscuro e intenso, el cual hizo dudar a todos en casa de si se trataba del mismo Illumi de siempre. Evidentemente esto no lo notaba él.

—¿Qué tengo ahora de extraño padre?

Nadie pudo responder adecuadamente, más que con divagaciones. Kikyo sólo desvió la atención del tema, entendía que ahora su hijo ya no sería solamente él, sino una doble presencia comenzaba a apoderarse de su existencia y ella no estaba dispuesta a decir la verdad.

Ese cambio no infundió confianza en la familia, Silva accedió a poner nuevamente vigilancia sobre su hijo mayor. Durante las siguientes misiones y tras dos semanas de investigación, nadie pudo alegar que hubiera alguna actividad extraña que provocara tal aura. Illumi seguía siendo el mismo muchacho apático de siempre, sólo que con una actitud un poco más desagradable.

El Zoldyck continuó con el ritual de mantenerse distante de su hermano, para luego permitirse la satisfacción de estar con él durante un día, por seis meses más que fue cuando aquello cambió, ya no eran sólo tres días, debido a que ya no tenía el compromiso de vigilarlo, ahora debía atender su trabajo como asesino. Killua no había objetado más sobre ello. Dio la orden a todos los que trabajaban con su hermano, de no mantener una cercanía "inapropiada". Cosa de la que se enteró el menor, gracias a que uno de los mayordomos que Illumi había elegido para atenderle, le informó que por órdenes de su hermano no podían mantener conversaciones con él. Añadiendo a esa molestia, le había vuelto a prohibir mantener contacto con otras personas.

Killua creía que enloquecería de aburrimiento a este paso, se sentía sólo y estaba molesto con la forma en que su hermano había comenzado a comportarse. Era excesivamente estricto, reconocía que disfrutaba su compañía a pesar de esos cambios, Illumi seguía siendo el hermano quien lo había cuidado desde que era un bebé y después de todo, continuaba siendo amable.

Decidió que tenía que hablar sobre su inconformidad. Era un niño muy independiente e inteligente, sabía tomar decisiones bastante complejas para su edad, lo que facilitaba su relación con los demás adultos y por ello se había tomado el tiempo necesario para pensar mejor las palabras que usaría con su hermano.

Aniki… quisiera que tuvieras confianza en mí. Tú me has enseñado muchas cosas y sé perfectamente lo que debo y no debo hacer, no he fallado en las reglas hasta ahora ¿por qué no me dejas convivir un poco con los demás?

—¿Otra vez con eso Kil? Si lo dices, entonces no estoy seguro si de verdad cumples o no con las reglas.

Pese a que había repetido en su mente muchas veces el discurso para ser libre, seguía siendo un niño y no tenía el autocontrol que el mayor tenía. Así que no pudo evitar indignarse al escuchar a esa respuesta.

—Como si no supiera que me vigilas… —murmuró irritado.

—¿Qué dijiste?

Al principio se asustó, sabía que no debía hacer enojar a Illumi, aún había mucho de él a lo que podía temer, pero estaba decidido a no pasar más tiempo con esos límites tan complicados. Era demasiado frustrante el no poder llegar hasta la planta doscientos por culpa de sus temores, y si iba a estar más tiempo en la Torre, quería un mejor ambiente para continuar con su entrenamiento.

—No soy tonto aniki —su voz tembló un poco— yo… yo a lo mejor no sé dónde estás, pero sé que me vigilas. No te has esforzado lo suficiente para que yo no me dé cuenta. Sé que lo haces.

Illumi sonrió orgulloso, si su hermano se daba cuenta de detalles como ese, era porque él lo estaba entrenado correctamente. Killua era un maravilloso aprendiz y estaba satisfecho de poder ser él quien lo guiara en su vida.

—Sí, es cierto. Te he estado vigilando por tú propio bien.

—¿Papá te ordenó hacerlo?

—Me ordenó cuidarte.

—¡Lo sabía! Tú siempre haces las cosas a tú modo, ¿por qué no me dejas hacer algo a mi modo? Yo sólo quiero hacer mi entrenamiento más ameno, voy a morir de aburrimiento si continúo así. Déjame hacer algo por mí mismo aniki.

—¿Para qué pierdas tu tiempo haciendo tonterías?

—¿De verdad es por eso? ¿O lo haces por algo más? —Bajó la mirada, un recuerdo había cruzado por su mente y su atención se dispersó entre lo que quería decir y lo que ocurría.

—¿Por qué otra causa sería? —Illumi estaba intrigado, las reacciones de Killua lo estaban confundiendo.

—Una vez alguien me dijo… me dijo —comenzó a ponerse nervioso. De pronto ya no quería hablar más del tema y se lamentó haber desviado la conversación.

—¿Qué cosa?

—…

—Habla.

—No importa…

—¡Ahora! —Fue más severo de lo que hubiera querido, Killua se sobresaltó. En su desesperación el Nen de Illumi comenzó a fluir lentamente.

—Es que me dijo… que tú eras un hermano celoso, que no te gustaba compartirme.

—¿Quién dijo eso?

—Greco —susurró atemorizado, con su voz entrecortada; comenzaba a batallar para respirar. Illumi mostraba su aura asesina, ahora era notoriamente más terrorífica que antes, contenía esa sensación de maldad infinita a la que Killua temía más que a cualquier otra cosa. El pequeño dio un paso atrás en un intento por huir sutilmente sin irritar más a su hermano

Ani… ki —empezó a temblar sin poder controlarse.

—¿Aún no has podido olvidar a ese idiota? ¿Por qué tienes que mencionarlo?

El pequeño retrocedió nuevamente—, ¿aniki… eres tú?

Esa pregunta lo trajo en sí. La misma cuestión que le habían hecho en casa, y que ahora lo hacía dudar sobre sí mismo. Detuvo el flujo de su Nen, y contuvo la respiración para concentrarse en algo diferente a su ira. Vio que su adoración temblaba de miedo y se arrodilló para quedar a la altura de su pequeño rostro.

—Kil, tranquilo. Soy yo —Killua levantó la vista y se concentró en la oscura mirada de Illumi. El muchacho lo tomó de las trémulas manos y lo acercó más a él.

—¿No te das cuenta de lo que provocas? Yo sólo quiero cuidarte ¿por qué tienes ese afán de juntarte con esa gente? Ellos no son como tú, tú eres superior a ellos, podrías matarlos de un sólo movimiento, no necesitas la compañía de esa escoria.

—¿De verdad eres tú? —Seguía paralizado.

Illumi apretó suavemente sus pequeñas manos para hacerle ver que no tenía nada que temer.

—Sí, soy yo. —Killua respondió con otro apretón de manos, intentado regresar de su estado de pánico, y se acercó un poco más a Illumi, para verlo directamente a los ojos.

—Te veías diferente —llevó una de sus pequeñas manos a la mejilla del morocho—, pero de nuevo eres tú.

El muchacho aprovechó esa cercanía para darle un abrazo cálido que le diera alivio. A veces la presión que él ejercía sobre el niño para hacerlo obedecer podía ser perjudicial para su mente, sobre todo sabiendo que tenía una aguja en su cerebro que lo forzaba a no ponerse en su contra, él entendía esto y por eso mantenía su poder al límite.

De todos modos, todo esto no le sirvió de mucho al niño, ya que Illumi no solo cambió de parecer, ahora solía hablar de lo muy poca cosa que eran las personas en comparación con él, era cruel con los demás. Peor aún si dichas personas tenían un poco de atención especial por parte del albino, ya sea si habían sido saludados por él o si por alguna razón los mencionaba en una conversación.

Illumi ya no podía controlar sus reacciones ante sus celos. Killua seguía siendo el pequeño adorable que todos querían tratar, cuidar sin importar si su hermano estaba ahí para interponerse. La gracia del albino, hacía que las personas que lo notaban quisieran acercarse a él. De no haber sido porque Hisoka estaba ahí como desahogo, probablemente el Zoldyck ya habría cometido una locura.

El falso mago también había notado el cambio de Illumi, que era abiertamente protector, posesivo y celoso con su hermano. No era un secreto para los que rodeaban al par de hermanos Zoldyck, que tenía una fijación poco natural en el menor, sólo Killua seguía con esa inocencia que no le dejaba ver esas actitudes malintencionadas e incluso cuando alguien solía insinuar algo al respecto, él solía defenderlo, alegando que no lo conocían tan profundamente como él lo hacía.

Para Hisoka había sido bastante complejo entender al portador del espíritu de la Y, a veces parecía una contradicción. No permitía que nadie tuviera contacto físico con su propio cuerpo, pero cuando se trataba de sus visitas nocturnas, esa restricción se eliminaba, y Hisoka adoraba tenerlo solo para él. De no ser porque conocía ese defecto del espíritu de la Y, (que era un límite extremadamente peligroso), diría que Illumi era una especie de mala adicción. Una gran desventaja, porque planeaba enfrentarse contra él en algún tiempo, aunque desconocía si el resultado final sería la muerte de uno de los dos. Notó que el progreso del Nen de Illumi comenzaba a ser un poco más notorio, sin embargo, volvió a desesperarse porque el muchacho seguía satisfaciendo de algún modo su deseo, eso provocaba que todo el progreso obtenido hasta ese momento, disminuyera drásticamente, entonces no era precisamente grande el avance que tenían.

—Ya es suficiente ¿no?

Una tarde Hisoka detuvo a Illumi de perseguir a su hermano durante sus días de vigilancia. Había estado al pendiente de las últimas decisiones del portador de la Y para controlar el ambiente en el cual se desenvolvía su hermano.

—¿De qué hablas Hisoka?

—Debes comprender que también necesitas límites con tú hermano. Sólo ve cuánto se esfuerza él por satisfacerte, ni siquiera he visto que se queje de todas las medidas que le impones, y todo para que tú continúes presionándolo.

—No lo presiono —Illumi ya no era capaz de distinguir sus celos de su instinto protector y aunque esto no fuera asunto de Hisoka, sabía que una parte importante del desarrollo del espíritu de Nen estaba siendo directamente influenciado por la relación de esos dos.

—¿A ti te aplican esas reglas para convivir con los demás? Lo dudo.

—No entiendo por qué te sigues metiendo en lo que no te importa. Kil necesita protección, lo único que hago es cumplir con lo que nuestro padre me ordenó.

—Ven, vamos a mi cuarto. Necesitas relajarte —cambió deliberadamente de tema. La única forma en la que lograba hacer que Illumi dejara todas esas reacciones violentas hacia él y los demás era con sexo.

Después de una sesión de placer, Illumi era más receptivo, le permitía a Hisoka dar su opinión sobre lo que quisiera, inclusive sobre sus actitudes con su hermano. Era la única herramienta que tenía para convencerlo de hacer cambios, de no haber sido por Hisoka, lo más seguro era que dejase que sus instintos homicidas terminaran por eliminar a todo ser que cruzara palabra con el pequeño Killua.

—No necesito eso, tengo cosas por hacer.

—Vamos Illumi, te sentirás mejor después —susurró a su oído, atrayéndolo por la cintura para que el muchacho no se escapara de sus brazos.

Si él accedía, no era precisamente porque tuviera deseos directamente hacia Hisoka, sino que su frustración era aliviada cuando podía descargarla con alguien que resistiera sus impulsos asesinos cada que vez que escuchaba su voz. Illumi aprendió a trasmitir sus casi todas emociones sobre Hisoka, porque no podía desahogar su amor acumulado sobre el pelirrojo, sólo balanceaba su carga emocional. Aun así no era lo suficiente como para que el espíritu de la Y se redujera.

Tal vez Illumi no se percataba de ello, pero el espíritu poco a poco fue tomando posesión de él.

.'.

Soy asexual, odio cuando me dicen "eso lo dices porque no tienes sexo" *risas* si Hisoka lo dice, se lo puedo perdonar.

A veces mientras escribo suelo enojarme con Illumi por ser tan posesivo con mi bebé, me suelto diciendo grosería y media hasta que se me pasa el coraje y sigo escribiendo.

Muchas, muchas gracias Tiashe42 por tomarte la molestia de escribirme, no sabes cuánto me emociona ver que hay quienes disfrutan de esto. Seguido suelo pensar que esto es un asco y debería eliminarlo... pero me hacen cambiar de parecer. Ja. (Según yo, te respondí por fanfiction, pero me da miedo que con las actualizaciones y demás no te haya llegado nada).

Un agradecimiento especial a Infinitywords, KaiD23, mis maravillosas betas y a Lilium mi editora por sus correcciones.

Nos vemos el viernes 13 de noviembre, quise añadir el "viernes" porque suena genial hablar de mala suerte .'.