—Seré claro, Hinata. Tú me gustas. Pero veo que te interesa el estúpido de mi hermano —Naruto frunció el ceño, estaba por interrumpir a golpes a Menma, sin embargo se contuvo, porque era lo que Menma buscaba, y no caería en sus juegos—. Te lo pongo fácil, elige. Puedes quedare con el idiota que te hará sufrir, o puedes darme una oportunidad a mí para demostrarte que yo sí puedo hacerte feliz. Vamos, decide.

Ahí estaba, otra vez en aprietos. ¿Por qué tenían que ponerla en esa situación? ¿En verdad debía responder? Pero bueno, tarde o temprano tendría que aclararlo.

Estoy segura de que quieres saber la respuesta, pero no ahora. Tendrás que saber lo que pasó un día antes.

{…}

Hinata respiraba jadeante, trataba de relajarse mentalmente. Nerviosa, daba vueltas, sin estar consciente de que se comía las uñas. No podía evitarlo, aunque deseaba disimular su inquietud no podía. Estaba preocupada por su amigo.

—Vas a marearme, Hinata. Deja de dar vueltas —Se quejaba Sakura, recargada en la pared del salón de clases. A su lado se encontraba Sasuke, indiferente como siempre.

Hinata no escuchaba, sólo esperaba a que Naruto saliera con buenas noticias.

Hacía veinte minutos que los tres habían terminado el examen oral sobre historia política, y como acostumbraban la nota había sido perfecta, un diez asegurado.

La puerta del salón se abrió dejando ver al último estudiante que realizó la prueba. Naruto llevaba la mirada al suelo, lo cual dio mala espina a más de uno.

—¿Cómo te fue? —preguntó insegura, con las manos presionando su pecho. Sakura y Sasuke se acercaron también.

—Yo… ¡Aprobé! ¡Saqué un nueve! —Gritó muy emocionado— ¡No asistiré a clases extras!

Los tres se sorprendieron, mejor dicho sólo dos. Hinata confiaba en él, y ella estaba segura de que aprobaría.

—Muchas felicidades, amor —Ino apareció repentinamente para felicitarlo. Se detuvo al lado de Hinata.

Naruto miró a Hinata y después a Ino, para volver a mirar a Hinata. Sonrió y corrió a abrazarla.

—¡Todo es gracias a ti, Hina! ¡Tú me ayudaste, creíste en mí! ¡Gracias por tenerme tanta paciencia!

Ino se sintió incómoda, pero sonreía, pues no iba a sentir celos de alguien como Hinata.

{…}

—Ino.

—Sai, hola —lo saludó con un abrazo, después de todo se trataba de su mejor amigo.

Pasaron el almuerzo platicando, hablando sobre ella y Naruto.

Sai era su confidente, quien conocía las penas que su querida amiga soportaba a causa de su novio.

—Sé que… me ha engañado muchas veces, y a pesar de eso nunca me importó. Porque siempre regresaba a mí. Todos saben que yo soy su novia y que él es el novio de Ino. Pero ahora es diferente… ya no me toca, evita besarme, creo que apenas soporta estar a mi lado.

—Ino… —Sai acariciaba su cabello mientras sostenía su mano.

—Creo que está enamorado. Me lo están quitando, Sai, frente a mis narices y no puedo hacer nada más. Esa mujer me lo está arrebatando. ¿Qué le dio para que se obsesionara con ella de esa forma?

—Es hora de que te pongas como prioridad, Ino. Tienes que dejarlo.

—No —Ino lo alejó de repente, limpiándose las lágrimas de los ojos—. Me niego a perderlo. Naruto es mío, siempre lo va a ser cueste lo que cueste, así tenga que amarrarlo con un hijo. Te aseguro que se va a quedar conmigo y va a olvidar a esa perra ladrona, y el día que sepa quién es ella lamentará haberse metido entre nosotros.

Sai sacudía la cabeza continuamente en forma de negación. ¿Por qué quería estar con alguien que no la respetaba? Ino se merecía a alguien mejor que Naruto, Sai por ejemplo, o eso pensaba él.

{…}

La junta de comité había acabado satisfactoriamente la sesión del día. Ya faltaban pocos días para el tan esperado baile.

—Hinata es pianista ¿verdad? —preguntó Sasuke, viendo a Sakura terminar de guardar sus cosas.

—Eso es obvio, lo notaste en el cumpleaños de Hanabi.

—Me refiero a que si ella es la que se queda en el salón de música todos los días —él no hacía nada, solo permanecía sentado sobre el escritorio, siguiendo con los ojos a Sakura que se preparaba para irse.

—¿Por qué te interesa? ¿Te gusta o qué? —La pregunta desconcertó a Sasuke, aunque pudo notar cierto tono de enojo en su voz, pensó que sería porque se preocupaba por su amiga, claramente no tenía nada que ver con él ¿o sí?

—No, no es mi tipo. Sólo respóndeme, celosa.

—¿Celosa yo? ¡¿De ti?! Já, no me hagas reír, prefiero que me metan a una piscina llena de serpientes a estar celosa de ti —Sasuke sonrió, le pareció graciosa tal desfachatez y falta de respeto—. Y sí, es ella. ¿Por qué?

¡Lo sabía! Sasuke lo sospechó desde hace tiempo, sus corazonadas casi nunca fallaban.

—Es que a Naruto le gusta y hoy estaba decidido en descubrir de quien se trataba esa chica que toca el piano.

Sakura no entendió muy bien eso, pero no le gustaban las oraciones donde dijeran "Naruto" "gustar" "Hinata".

Antes que pudiera refunfuñar o quejarse o maltratar al Uchiha por la acciones del Uzumaki, alguien, bastante conocido, se apareció en el salón.

—¿Itachi!? —dijeron los dos al mismo tiempo bastantes sorprendidos, Sasuke miró molesto a Sakura por la confianza que percibió al nombrarlo ¿Por qué no le decía por su nombre a él?

—Buen día —saludo con una sonrisa radiante pero simple.

—Te dije que no me gusta que vengas a buscarme —dijo Sasuke serio.

—No vengo por ti —Giró a donde permanecía Sakura—. Te he estado buscando, no tenía tu teléfono y Sasuke no quería hacerme el favor, así que decidí venir a buscarte personalmente.

—N-No tengo te-teléfono —Un notorio sonrojo apareció en sus mejillas.

—Es una lástima, pero bueno… Quiero saber si, aceptarías tener una cita conmigo.

Sakura abrió los ojos más de lo normal, y Sasuke los entrecerró.

—Eh… Y-Yo…

—Ella no quiere —interrumpió antes de que Sakura respondiera—. Ya tenemos planes, iremos al cine y tú no estás invitado, así que piérdete, hermano.

—¿En serio? Pero dijiste que te molestaba su presencia, que no la soportabas y que era muy fea como para salir en público con ella.

Y efectivamente lo había dicho, pero antes de cambiar de opinión.

Sakura se molestó mucho ante ese comentario y la reciente mentira que no entendía por qué Sasuke la había inventado.

—Claro que acepto, Itachi. Uchiha miente, yo nunca saldría con él, ni aunque estuviera en peligro de muerte.

—Me parece perfecto, entonces paso por ti a las nueve a tu casa.

Ella aceptó, hoy salía a las ocho de la noche de su trabajo y eso le daría tiempo de ir a casa para ponerse algo bonito. Nunca había estado en una cita, pero lo cierto es que accedió sólo para hacer enojar a Sasuke.

{…}

Hinata componía una canción. Se sentía muy feliz, pues su relación con su amor platónico avanzaba, por lo menos en amistad, o eso pensaba a este ese día.

Escuchó la puerta abrirse y vio a su mejor amigo entrar y acercarse a ella. Hinata cerró su libreta y se puso de pie.

—¡Kiba! ¿Pasa algo?

Muy pocas veces la visitaba mientras practicaba, y últimamente estaba un poco distanciado de ella, es por eso que no lo esperaba a menos que tuviera algo importante que decir.

—Hinata… —La tomó de las manos, se armó de valor y lo dijo—. Tú me gustas —soltó de repente, sin titubear, sin pensarlo y esperando una respuesta favorable.

—¿Q-Que dices? —Ella estaba alarmada y un poco defraudada— Entonces… es verdad.

—Claro que es verdad, todos lo sabían excepto tú. ¡Yo te amo! ¡Siempre te he amado! Y ya no quiero ser tu amigo… porque quiero ser algo más.

Algo en Kiba era diferente, más urgido, más explosivo. Fue muy rudo al tomarla de la cintura y acercarla a él, hasta que sus cuerpos quedaran juntos uno con el otro.

Definitivamente, este Kiba no era su mejor amigo, él le asustaba.

—Kiba, por favor, yo te quiero como amigo, no puedo verte de otra forma. Por favor, suéltame —Su voz sonaba llorosa y desesperada.

Él la apretaba fuerte y jalaba un poco de su cabello, definitivamente no era el mismo. Antes de que las cosas empeoraran, Naruto tomó del hombro a Kiba haciendo que volteara, y al momento de hacerlo le soltó un golpe con el puño en la cara.

Naruto agarró a Hinata y la puso detrás de él protegiéndola. Kiba se puso de pie limpiando una línea de sangre que salía de su labio inferior, no respondió con otro golpe porque vio que Hinata se escondía detrás del rubio aferrada a su ropa, y pudo darse cuenta de que estaba llorando, más aun, que había arruinado todo. En ese momento se maldijo por dentro, pues había cometido el error más grande de su vida.

Ya no le quedaba otra opción, era ahora o nunca.

—¿Prefieres quedarte con este patán mujeriego? —hablaba tratando de encontrar su mirada. Ella se escondió y se aferró más a la camisa de Naruto —¡Bien! ¡Perfecto! Quédate con el que te hará sufrir —Llevó sus manos de la frente a la nuca y se dio la media vuelta para irse— Pero no olvides que cuando éste cabrón te haga daño, yo estaré para ti, siempre —Sin más que decir se alejó furioso, azotando la puerta al salir.

Hinata comenzó a sollozar con más fuerza, pues creía que acababa de perder a su mejor amigo y eso le dolía.

Naruto se giró para abrazarla. No la miraba a la cara porque no quería que viera su sonrisa, no era el momento de alegrarse pero él lo estaba. Su amada pianista y la chica que desea y no puede sacar de sus pensamientos son la misma persona, y acababa de elegirlo por sobre su mejor amigo. Sin duda nada podría salir mal. Aquel sentimiento que tanto negaba se estaba aclarando poco a poco.

{…}

En un restaurante, bastante lujoso y caro, se encontraba una chica que a su perspectiva no combinaba nada con el lugar. Las parejas presente, incluso su acompañante, se miraban tan bien vestidos, con trajes elegantes o vestidos hermosos. Ella en cambio, llevaba unos Jeans con botas peludas y un suéter bastante grande con un gatito bordado.

—No has tocado tu comida.

Itachi se miraba preocupado al ver la expresión de su acompañante.

—Es que, no me siento a gusto —Estaba nerviosa y muy incómoda—. No encajo aquí, debimos de ir a otro lado, uno menos formal.

—Siento hacerte creer eso, pero combinas perfectamente con el lugar —Sakura se sorprendió—. Eres tan hermosa, tu cara es tan fina, tu figura y tus rasgos son perfectos —Itachi tomó sus manos y se inclinó hacia ella. ¿Intentaba besarla?—. Sakura, tú… tú me… —No pudo terminar porque pudo sentir una visita sentarse en la misma mesa de ellos.

—Miren quienes están aquí —dijo Sasuke poniéndose cómodo, tomando una silla desocupada y acomodándose al lado de Sakura.

—¿Qué quieres, Uchiha? —cuestionó irritada y algo sonrojada, soltando rápidamente las manos de Itachi.

—¿Qué? ¿No puedo venir a cenar este lugar? —Robó la copa de vino de su hermano y le tomó un sorbo—. Tenia hambre y se me ocurrió salir a comer fuera, y casualmente vine aquí. No te seguí ni nada, Itachi, fue pura coincidencia.

Ahora tenían que compartir el tiempo con el extraño Sasuke, que precisamente esa noche parecía más escandaloso que nunca, parecía que era Naruto y no él.

Después de un rato, luego de los comentarios insolentes e interrupciones de Sasuke, su hermano entendió lo que pasaba con él. Sus celos eran evidentes. Y por una vez en su vida, decidió hacerle un favor a su hermano, devolverle uno de los muchos sacrificios que Sasuke había hecho por él en el pasado.

—Me tengo que ir. Recordé que tengo que terminar asuntos del trabajo —Ambos lo miraron extrañados por la escusa tan tonta—. Los dejo solos. Sasuke, la llevas a su casa y asegúrate de que llegue sana y salva.

Después de que misteriosamente Itachi se fuera, los dos se quedaron en completo silencio por un buen rato, al parecer el Sasuke platicador había desaparecido por arte de magia. Si antes Sakura estaba incomoda, ahora estaba más, pues no tenían tema de conversación.

—Iré al baño para ya irnos, estoy muy aburrido, fue una mala idea seguirlos —Se puso de pie y comenzó a alejarse.

En el baño Sasuke se lavaba el rostro, se echaba agua una y otra vez.

¿Qué pasaba con él? ¿Por qué se sentía tan raro al estar con ella? ¡¿Y por qué diablos vino a este lugar?! Tal vez si los siguió y tal vez si tenía la intención de arruinarles la velada. Tal vez si estaba siendo posesivo con ella.

Sakura estaba entretenida formando una flor con una servilleta, a pesar de todo, estaba contenta.

Sintió una presencia que se sentó frente a ella.

—Te tardaste, ya me quiero… ir… —Levantó la mirada y se quedó sin palabras.

Sintió como si el alma abandonara su cuerpo y su corazón entrara en un paro cardíaco. Quería correr, huir de ahí pero sus piernas no le respondían.

Un hombre algo robusto de cabello gris y peinado totalmente hacia atrás se sentó frente a ella, mostrando una sonrisa y una mirada terrorífica a su parecer.

¡¿Cómo es posible?! ¡Se supone que estaba en la cárcel!

—Cómo has crecido, mi cerezo.

—N-No… —Fue lo único que salió de su boca, no podía ni pensar claramente.

—Veo que me estás engañando y con dos hombres. Terminaste siendo una zorra, igual que la puta de tu madre —Ella comenzó a llorar, la fuerte Sakura había desaparecido por completo, en su lugar fue remplazada por aquella niña indefensa— ¡Oye! ¡Oye! ¡No llores, cállate!

—¿Q-Qué quieres? —Seguía sollozando sin mirarle a los ojos, su cuerpo temblaba y luchaba para respirar.

—Tranquila, no te haré nada, por ahora —Eso sólo la alteró más. ¡¿Sasuke, en dónde estás?!—. No puedo quedarme mucho tiempo en Konoha porque la policía me está buscando. Sólo quiero una cosa, y eso que tanto deseo y extraño, lo tienes entre las piernas —Sakura apretó los ojos y las manos, tanto que clavo las uñas en ella sin sentir ningún dolor—. Quiero que seas buena niña y mañana cuando salgas de la escuela vayas a mi casa, bueno, a donde me estoy quedando —Puso sobre la mesa una nota con una dirección—. Y pobre de ti si no vas o le dices a alguien, porque si no… sé que tienes una amiguita que esta buenísima, las he estado vigilando estas semanas, y no me importaría follarla, aunque no me gusten mucho las mujeres desarrolladas, pero claro que haría el sacrificio. También sé que tiene una hermanita, y con lo que me encantan las niñas…

—No te atrevas a hacerles daño o a acercarte a ellas —Por primera vez lo miró con furia a los ojos.

—Pues es tu decisión, o vas a nuestro encuentro de amor o hago un trío con las hermanitas Hyuga —Se puso de pie para irse, sin antes decirle—. Por cierto, te estuve observando mientras te bañabas, de solo acordarme me muero por tenerte —Caminó y acarició su barbilla, ella giró el rostro rápidamente y se limpió con repulsión.

Después de que el hombre desapareciera, Sasuke por fin llegó a la mesa.

—¿Estás bien?

—¡¿En dónde rayos estabas?! —Se levantó de la silla, gritando, llorando y sujetándolo de la camisa con fuerza— ¡¿Por qué te tardaste tanto?!

La gente comenzó a murmurar ante la escena.

—Sakura, tranquilízate. Ya estoy aquí, ¿Qué te ocurre? —Colocó las manos sobre su rostro y limpió las lágrimas. Le importaba poco lo que dijera la gente, ahora su atención estaba en ella.

Si le dices a alguien… no me importaría follarla… también sé que tiene una hermanita, con lo que me encantan las niñas

—No es nada —bajó el tono de su voz—. Quiero irme, vámonos por favor.

No tenía más opción que acceder a las peticiones del hombre, pues no quería que Hinata y Hanabi pagaran sus propias cuentas.

Sasuke dejó el interrogatorio y la rodeó por los hombros con su brazo, ella inmediatamente lo apartó y se adelantó para salir de ahí. —¿Será por el hombre que estaba con ella? —Recordó a quien hablaba con ella, y que por respeto no quiso interrumpir.

{…}

Al día siguiente…

Naruto nunca había hecho eso, pero esta vez sentía la necesidad urgente. Aprovechando que estaban solos en el salón de clases, no sé cómo y no sé porque, pero terminó arrinconando a Hinata contra la pared, colocando una mano sobre la pared y con la otra acariciaba el hombro de ella.

Hinata estaba totalmente colorada y con sus manos apretaba su uniforme.

—Perdóname, no sabía que fue tu primer beso, lamento haberlo robado. No pensé que eso fuera tan importante para ti. Podemos hacer como que no pasó… ¿Tienes a alguien especial para ti? —Hinata asintió tímidamente—. Ya veo… —su tono parecía apagado y decepcionado—. Te daré un consejo, cuando veas a esa persona, díselo o simplemente bésalo. No te quedes con eso dentro, te digo por experiencia que eso mata… —Su mirada bajó por un momento, pero la elevó de inmediato—. Haremos como si nunca te hubiera besado, así tu primer beso será a esa persona que te gusta.

Hinata sonrió vergonzosamente.

Naruto bajo los brazos y se separó un poco de ella. No pensó que estuviera interesada en alguien, por alguna razón deseaba que su corazón estuviera libre. Ahora se sentía como un tonto, nunca debió poner en claro sus sentimientos.

—Bueno, entonces, te dejo. No quiero molestarte más —Antes de dar la vuelta, las manos de Hinata lo tomaron por sorpresa, ella las puso sobre sus mejillas coloradas. Se puso de puntitas, cerró los ojos, y besó los labios de Naruto, quien estaba inmóvil, con los ojos bien abiertos.

Hinata también los abrió lentamente y después se separó rápidamente de él, girando su cuerpo para que no viera la coloración en la que se tornó su cara. Fue un beso simple, como un juego de niños, pero para ellos había sido más que eso y significaba algo importante.

—¡Y-Yo lo-lo siento! —Cubría su rostro con sus manos.

—¡¿Hinata, qué fue eso?! ¡¿Por qué lo hiciste?! —La tomó por lo hombros para que volteara.

—Na-naruto acaba de decirme que besara al chico que me gusta.

¿De dónde salió el valor para decirlo sin desmayarse? Quien sabe…

Naruto sonrió y comenzó a reír discretamente, estaba feliz, se sentía bien, se sentía… cálido.

—Hinata, no tienes idea de lo feliz que me haces —Acarició su mejilla y la veía directo a los ojos.

Se acercó a ella, apreciando cada parte de su rostro, sus ojos húmedos, sus cejas tensas, sus mejillas rojas y calientes, y sus labios temblorosos… sus labios, los observó detenidamente y pasó su dedo pulgar por sobre ellos lentamente. Sin más los unió con los de él.

Al principio estaba algo fría y parecía confundida e incómoda. Sus labios parecían sellados, pero poco a poco se dejó llevar, perdiéndose en ese sentimiento que ya no podía negar.

Ella se aferraba a su cuello, porque si se soltaba seguramente caería al suelo gracias a la debilidad que sentía en sus piernas.

La puerta del aula se abrió y ellos se separaron inmediatamente. Indiferentes el uno del otro, como si tuviesen una conversación común y corriente.

Un chico de cabello blanco se acercó, ignorando lo que había ocurrido antes.

—Hinata, me alegra verte.

—Toneri. ¿Necesitas algo?

—En realidad vine a dejar unos papeles a tu profesor, pero veo que no se encuentra, se lo entregaré en otra ocasión. Y bueno, ya que te veo puedo darte las gracias por aceptar ir al baile conmigo.

Naruto gruñó muy molesto, que digo molesto ¡furioso!

—Ahh… s-sí, no hay pro-problema —Su nerviosismo apareció al sentir la penetrante mirada azulina sobre ella.

—Bueno, te dejo. Creo que estás ocupada. Nos vemos en el baile —Se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla para después irse.

Naruto con su mano acarició la mejilla que Toneri besó.

—No vayas con él, por favor —Recargó su frente sobre el hombro de Hinata.

—Tranquilo, no pasará nada.

—¡No entiendes! —La sujetó de los hombros—. No quiero verte con nadie, ahora que sé que te intereso quiero que seas solo para mí. ¡Me hierve la sangre de solo pensar que estarás sonriéndole a otro imbécil! ¡Si quieres dejo todo y voy contigo, pero por favor, no vayas con él, ni con nadie más!

Hinata rió levemente cubriendo su boca.

—Toneri es… No está interesado en mí, créeme. Él no tiene atracción por las mujeres —Naruto abrió los ojos completamente, eso no lo imaginaba—. Me pidió de favor que lo acompañara para no levantar sospechas y pudiera satisfacer los deseos de su familia al invitar a una mujer, es sólo eso.

Naruto sintió que se quitaba un gran peso de encima, se sentía como un tonto al celar a su ahora mujer con un chico gay.

La abrazó fuerte, sin separarse ni un momento, agradeciéndole al oído lo que había pasado.

Tomé la decisión de cambiar tus alas rotas por las mías.

Dicen que el verdadero amor es el arma perfecta para ganar la guerra causada por el dolor… Y mi amor es demasiado puro para verlo caer…

Nada que sea real puede ser amenazado…

El verdadero amor respira salvación para nosotros. Porque con cada lágrima llega la redención. Y mi torturador se ha convertido en mi remedio.

Estaban tan concentrados es ese abrazo que no notaron la presencia de alguien más, hasta que…

—Veo que ya se tienen mucha confianza, cualquiera pensaría otra cosa.

Los dos se separaron.

Menma caminó hacia ellos.

—¿Ahora qué quieres?

Naruto le lanzó una mirada de desagrado para posicionarse frente a Hinata.

—Nada, nada… Y… ¿Hina ya sabe la noticia? —Sonreía arrogantemente.

—¿Qué noticia? —No apartaba la mirada fija que tenía sobre él.

—Que tú e Ino viven juntos. Como una pareja de recién casados.

Hinata no lo sabía, de hecho no lo imaginaba, al escuchar eso sintió una presión dolorosa y punzante en su pecho. Bajó la mirada y se alejó un paso de Naruto.

—Sabes que no tuve opción —Tenía que resolverlo, pues notó el semblante que ella había tomado. Menma no vendría a arruinarle lo que había conseguido—. Tenía que salirme de casa porque no podía seguir soportando tu presencia y tus comentarios estúpidos, por eso me fui. Mi primera opción fue Sasuke, pero él tampoco se va a quedar mucho tiempo en su casa, así que no tenía más alternativa que mudarme con Ino. Pero en cuanto pueda me mudare solo.

—Ni quien te crea, hermanito. ¿Verdad, Hinata? —preguntó a la joven que aún seguía mirando el suelo.

—Y-Yo… e-este… Na-naruto, si tú quieres —Ambos hermanos se enfocaron en ella—. Sakura y yo estamos rentando una recamara q-que tenemos de sobra. S-Si tú quieres, p-puedes mudarte con nosotras —Sus mejillas se colorearon de rosado. Dejó sorprendidos a los dos Uzumaki.

Ella conocía el pasado de Naruto gracias a las pláticas de Kiba. Sabía lo cruel que podía llegar a ser Menma y confiaba en que lo que dijo Naruto fuese verdad. Y ella no permitiría que él siguiera sufriendo.

Naruto sonrió.

Menma se cabreaba. ¿Cómo es que le ofrecía su casa después de lo que dijo? ¡Esa niña sí que era tonta! Tenía que hacer algo, porque claramente se la estaban quitando en su cara, y Menma Uzumaki no era de perder.

—Seré claro, Hinata. Tú me gustas. Pero veo que te interesa el estúpido de mi hermano —Naruto frunció el ceño, estaba por interrumpir a golpes a Menma, sin embargo se contuvo, porque era lo que Menma buscaba, y no caería en sus juegos—. Te lo pongo fácil, elige. Puedes quedare con el idiota que te hará sufrir, o puedes darme una oportunidad a mí para demostrarte que yo sí puedo hacerte feliz. Vamos, decide.

—Lo-lo siento, Menma —Hinata se aferró al brazo de Naruto. Era claro lo que quería dar a entender.

Menma borró la sonrisa, jamás se había sentido tan patético en su vida.

Naruto lo miró amenazante

—Ya vete, Menma. No sigas haciendo el ridículo —Lo dijo con seriedad, aunque por dentro gritaba de emoción y alegría, por primera vez le ganó a su hermano y en algo tan importante como lo era Hinata.

—Está bien, entonces los dejo. Me retiro con dignidad, como buen perdedor. Pero, Hinata, cuando mi hermanito te rompa el corazón, porque sé que lo hará, puedes buscarme, yo estaré aquí para ti.

Era la segunda persona que se lo decía. ¿Tan mala fe le tenían a Naruto?

Lo siento hermano, pero tendré que jugar sucio. Esto aún no ha terminado —pensaba mientras se alejaba de ellos.