Cap 14
Las amigas se encontraron en la cafetería luego de su última clase, pasaron por su casa a buscar ropa y partieron siguiendo las indicaciones que Klaus les había dado.
Poco después de las 2 de las tarde, las chicas se encontraban frente a una enorme casa. Extremadamente lujosa pero a la vez sobria, destilaba buen gusto desde los hermosos jardines hasta el interior finamente decorado.
-Bienvenidas- saludo Klaus saliendo. Iba seguido por un chico un poco mayor que él, de cabello oscuro y bien parecido.
Al llegar a ellas se inclinó y les dio un beso en el dorso de la mano.
-Les presento a mi hermano Elijah, - se giró hacia su hermano. –Ellas son la Señorita Caroline Forbes y la Señorita Elena Gilbert.
Seguido a esto Elijah las saludó de la misma manera que Klaus.
-Encantada – dijo Caroline. Lo dudó un segundo pero no pudo con su curiosidad. -¿Puedo hacerles una pregunta?
-La que quieras – repuso Klaus rápidamente
-¿Por qué actúan como si siguieran en el siglo XIX? No lo tomen a mal, pero se ve raro.
Los hermanos rieron, y Elena quiso que se la tragara la tierra, no era forma de empezar la conversación con sus anfitriones para ese día.
-Hemos vivido varios años en Inglaterra mientras estudiábamos en un internado, digamos que ese lugar aún está en el siglo XIX y nos cuesta abandonar algunas costumbres.-les contó Elijah mientras con un gesto las invitaba a entrar en la casa.- Pero si les incomoda de alguna manera, haremos un esfuerzo por evitarlas.
-Yo prefiero las costumbres del 2012, pero no me molesta sentirme entre caballeros victorianos.-Comentó Car coqueta, mientras se alejaba un poco con Klaus.
Elena rodó los ojos y se llevó una mano a la cara entre avergonzada y molesta, en un gesto que hizo reír a quien la acompañaba.
-Tu amiga es muy especial – le dijo bajito – es lógico que mi hermano esté tan interesado en ella.
La chica siguió la mirada de Elijah y vió a los rubios que caminaban hacia la playa que estaba detrás de la casa.
Entonces reparó en el detalle de que no veía a nadie más.
-¿No ha llegado nadie más?
-Si, todos están en la playa, pero del otro lado de esas pequeñas dunas ¿te acompaño?
Elena asintió y comenzaron a caminar charlando.
Le contó lo que estudiaba y de dónde era.
Se enteró de que los Mikaelson eran cuatro hermanos, Elijah, Klaus, Kol y Rebekah. Y muy unidos, aunque pocas veces estaban juntos porque tenían actividades muy diferentes.
-Esta casa casi siempre está vacía luego de terminadas las vacaciones, la única que viene es Rebakah, cuando tiene que alejarse un poco de la prensa.
Ella lo miró levantando la ceja.
Elijah solía ser muy reservado, más cuando se trataba de asuntos de su familia, pero extrañamente llevaba varios minutos charlando con ella como si la conociera de siempre. Y se encontró respondiendo la pregunta no formulada con total naturalidad.
-Mi hermana es modelo, pero no usa el apellido Mikaelson para no tener problemas con mi padre. Algunas veces las revistas del corazón crean rumores sobre sus salidas o sus supuestos amores y cuando la molestan demasiado ella viene aquí.
Ya habían llegado a la fiesta que se había armado en la playa, Elena se disculpó y fue a reunirse con Bonnie y otros compañeros. Tomaron algunas cervezas, entraron y salieron del agua, charlaron y bailaron con la música que llegaba de la casa, por lo que la chica realmente se divirtió. Cada tanto cuando miraba a su alrededor se topaba con la mirada de Elijah, él la saludaba inclinando la cabeza y eso siempre la hacía sonreír.
-¿Estás tonteando con mi futuro cuñado?
La voz y las palabras de Caroline la hicieron dar un pequeño saltito.
-¡No! ¿Qué disparates dices? – se sonrojó y buscó distraer a su amiga- ¿Tu futuro cuñado?
-Claro, será mi cuñado y tío de mis dos hijos – Comentó risueña, un poco achispada por lo que llevaba bebido.
-¿Sólo dos?- la voz de Klaus le sacó la borrachera de golpe- Me gustan las familias grandes.
Car miró a su amiga como si quisiera matarla y Elena levantó las manos desentendiéndose de la situación.
No tenía suerte cuando se trataba de él, siempre la encontraba en las peores situaciones. Si fuera capaz de morir de vergüenza ya no quedarían ni sus huesos, pero eso no iba a pasar, y debía salir de esto con algo de dignidad. Así que se giró y lo enfrentó.
-No es muy caballeroso de tu parte escuchar conversaciones ajenas.
-Mis disculpas señoritas, no fue mi intención escuchar nada. – El brillo de diversión en sus ojos restaba toda credibilidad a sus palabras- Venía a invitarlas al muelle, hay una hermosa vista del atardecer allí.
Un pequeño grupo se separó de la fiesta y caminó al muelle, entre ellos iban Elena, Caroline, Klaus y Elijah, además de otras dos parejas que estaban en su mundo.
El espectáculo de la naturaleza fue hermoso, los distintos tonos naranjas cruzando el cielo y el disco solar escondiéndose entre las aguas, fueron algo que Elena pocas veces había visto.
Pronto las parejas se separaron incluyendo a su amiga y Klaus, por lo que Elena se quedó sentada en el muelle sola con Elijah, mirando la luna que ahora los iluminaba.
-¿Conoces la fabula del Sol y la Luna?
La chica negó con la cabeza y lo miró intrigada, con una sonrisa en los labios. Elena amaba que le contaran historias.
-Cuenta la historia que cuando el SOL y la LUNA se encontraron por primera vez, se enamoraron perdidamente y a partir de ahí comenzaron a vivir un gran amor. Sucede que el mundo aún no existía y el día que Dios decidió crearlo, les dio entonces un toque final...el brillo!
Quedó decidido también que el SOL iluminaría el día y que la LUNA iluminaría la noche, siendo así, estarían obligados a vivir separados. Les invadió una gran tristeza, cuando se dieron cuenta de que nunca más se encontrarían...- hablaba mirando la luna y no notó que a medida que avanzaba en su historia, la sonrisa de Elena había desaparecido
-La LUNA fue quedándose cada vez más angustiada. A pesar del brillo dado por Dios, fue tornándose solitaria. El SOL a su vez, había ganado un título de nobleza "Astro Rey", pero eso tampoco le hizo feliz.
Dios, viendo esto, les llamó y les explicó: "No debéis estar tristes, ambos ahora poseéis un brillo propio". Tú, LUNA iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesías.- Elena miraba a las parejas tomadas de la mano, bajo el hechizo de la luna y sentía como todo el dolor que venía intentando enterrar en su pecho, comenzaba luchar por salir.
- En cuanto a ti, SOL,-continuaba él- sustentarás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminarás la tierra durante el día, proporcionarás calor al ser humano y tu simple presencia hará a las personas más felices.
La LUNA se entristeció mucho con su terrible destino y lloró amargamente..., y el SOL, al verla sufrir tanto, decidió que no podía dejar abatirse más, ya que tendría que darle fuerzas y ayudarle a aceptar lo que Dios había decidido. Aún así, su preocupación era tan grande que resolvió hacer un pedido especial: "Señor, ayuda a la LUNA por favor, es más frágil que yo, no soportará la soledad..." Y Dios...en su inmensa bondad...creó entonces las estrellas para hacer compañía a la LUNA. Siempre que está muy triste la LUNA recurre a las estrellas, que hacen de todo para consolarla, pero...casi nunca lo consiguen. Hoy, ambos viven así...separados, el SOL finge que es feliz,...y la LUNA no consigue disimular su tristeza.
Elijah interrumpió su relato al oír los pequeños sollozos de Elena.
-Perdóname por favor, no era mi intención entristecerte.
La chica trataba de contener su llanto y sólo lograba que sus sollozos fueran más violentos.
-Disculpa- logro decir entre llantos y salió corriendo hacia la casa. Elijah se paraba dispuesto a seguirla cuando Caroline se paró frente a él, con el hermano del chico a su lado.
-¿Qué la has hecho? – le preguntó cruzando los brazos sobre el pecho y utilizando ese tono que Klaus consideraba su marca registrada.
-No sé, nada, no sé que ha pasado. – respondió dudando.
-Debo irme Klaus, gracias por la invitación.- se despidió la chica, y comenzó a correr tras su amiga.
-¿Qué has hecho? –cuestionó entrecerrando los ojos.
Conocía a su hermano mayor, era un perfecto y honorable caballero, tal como dijo Caroline, no entendía que pudo pasar para que Elena reaccionara así.
-Sólo le contaba una historia.
-¿Qué historia?
-La del Sol y la Luna.
-Esa historia, es para besar chicas no para hacerlas llorar, has debido contarla mal. – Esa fábula la habían aprendido hace años en el internado y Klaus la usaba para conquistar chicas a la luz de la luna, pero no sabía que Elijah también lo hiciera.
-No se la conté para besarla, además ni siquiera pude terminarla – se defendió Elijah.
-Que sepas que por ti me he quedado sin beso y ahora tendré que buscar otra historia porque has usado la mía- bufó Klaus y se dirigió a la casa, dejando a su hermano en el muelle, solo y confundido.
Caroline alcanzó a Elena antes de llegar a la casa.
-¿Estás bien? ¿Qué ocurre? – preguntó a su amiga que en cuanto la vió se echó a sus brazos.
-Necesito ir a casa.
-Claro, vamos – consintió acompañándola al auto.
-Pero no al departamento, quiero ir a casa. A Mystic Falls.
