Hola a todos, si soy de lo peor, han pasado siglos desde que no actualizaba, y creo que no tengo excusa, solo falta de ideas y muy poco tiempo. Primero debo advertir que este más que nada un capitulo de transición por así decirlo, por lo que no es muy largo, pero no se impacienten, porque el capitulo que viene será más detallado y ya estoy trabajando en el.

Sólo me queda darles las gracias todas las personas que me dejaron un rr y que han leído el fic, a pesar de lo irresponsable que he sido, espero que no se hayan olvidado de mi y esta historia.

En el capitulo anterior…

-Draco, mi amor, hasta que por fin vienes a visitarme-le dijo mientras sonreía maliciosamente- yo pensé que ya te habías olvidado de tu esposa

-tu no eres mi esposa Pansy, nos divorciamos hace poco ¿Qué acaso no lo recuerdas?

-oh, Draco por favor, ¿acaso pensabas que yo te iba a dejar escapar tan fácilmente? Te equivocas cariño-dijo mientras se ponía de pie y comenzaba a acercarse a Draco-se que te gusta la Weasley, pero ya se te va a pasar, y después volverás a mí, no hay necesidad de que nos divorciemos

-¡tu y yo ya estamos divorciado! ¡Que acaso no lo entiendes?-gritó Draco, realmente estaba muy furioso

-pues para que lo sepas, tu y yo seguimos siendo marido y mujer-dijo pansy

-¿Qué hiciste?-preguntó Draco tratando de imaginar que había echo Pansy para que ellos siguieran casados

-tu deberías saberlo-dijo Pansy- con dinero todo se puede en este mundo-pansy había gastado una cantidad considerable de su fortuna, quedando casi en la ruina, con tal de que el juez desapareciera toda evidencia de su divorcio. Fue lo único que se le ocurrió para mantener a draco a su lado, y al parecer su idea estaba dando resultados.

-eres increíble-dijo Draco mientras nuevamente se dirigía a la chimenea- no puedo creer que hace tan sólo unas semanas atrás me estabas diciendo que no había necesidad de seguir un matrimonio falso, que esta no era la vida que querías y miles de cosas más ¿Qué paso con todo eso?, ¿acaso ahora te diste cuenta que no puedes vivir sin mí?

-exacto, no puedo vivir sin ti, no al menos como yo quiero vivir-dijo Pansy

-eres increíble-dijo Draco mientras nuevamente se dirigía a la chimenea

-si creer que vas a encontrar al juez que estaba encargado del divorcio, desde ya te digo que pierdes tu tiempo tratando de encontrarlo. Draco de todas formas se fue, sabía que de alguna forma solucionaría ese problema.

Ojos de cielo y pecosa

Capitulo 14:

Sin pensarlo dos veces se apareció en el ministerio de magia, aunque cuando llegó, se percató de que ya era bastante tarde y que por lo mismo, ningún funcionario debía estar aún allí. Estaba tan enojado que ni siquiera podía pensar con claridad. Después de caminar de un lado a otro, y sin dirigirse a ningún lado, decidió que al día siguiente solucionaría todo. O mejor dicho el día lunes, no estaba seguro de que lo atendieran un fin de semana. Mejor así, pues tendría más tiempo para pensar muy bien en como iba a actuar para que ese asunto se resolviera lo más rápido posible.

Esa noche Draco tuvo muchos problemas para dormir, por una parte estaba completamente furioso por lo que había hecho Pansy. En esos momentos se odiaba así mismo por haber creído todo su engaño. Pero de todas formas sabía que ese problema se solucionaría fácilmente, al día siguiente se dirigiría al ministerio y arreglaría todo. Lo que no entendía era como pudo haber sido tan ingenuo como para creer que Pansy cambiaría, eso le molestaba demasiado. Aunque después de unos momentos, cuando por fin comenzó a pensar y no solamente a decir insultos en voz alta, se percató que si de dinero se trataba todo eso, entonces el no tenía problemas para arreglar la situación. Era tan simple como ir al ministerio, encontrar al imbécil que había aceptado la propuesta de Parkinson, demandarlo, o mejor…sobornarlo (una demanda tomaría mucho tiempo) y entonces su divorcio efectivamente sería cosa del pasado. Cuando pensó en esto una sonrisa se dibujó en su rostro, la cual se borró inmediatamente al recordar que Ginny Weasley se iría al día siguiente… pero esta vez no se dijo a sí mismo que era una pérdida de tiempo pensar en ella, o que no debía hacerlo, simplemente dejó su mente evocara la imagen de aquella hermosa mujer, que apenas conocía, pero que hacía que su mundo se pusiera de cabeza. ¿Acaso lo había hechizado? ¿Acaso había utilizado algún filtro amoroso durante los meses en estuvo viviendo con él? No tenía la menor idea, lo único que sabía, y que no le gustaba para nada, era que a pesar de que intentara negarlo, Ginny Weasley no dejaba de estar presente en sus pensamientos. Era tan extraño…, pero al parecer, él no podía hacer mucho, ella se iría en dentro de las próximas horas y él no podía hacer nada para detenerla. Tal vez lo mejor, sería dejar que las cosas continuaran con su curso y seguir con vida. Era lo más fácil y lo más seguro que podía hacer.

Por otra parte, esa misma noche, Ginny se encontraba en su habitación mientras trataba de asegurarse de que lo que haría al día siguiente era efectivamente lo correcto y no solamente una manera de escapar de lo que sentía. Aunque pensándolo bien, tenía bastantes motivos para visitar Francia, tenía muchas ganas de conocer a su sobrino, de ver a su hermano y aunque pareciera extraño también tenía ganas de ver a Fleur, en lo últimos años la había conocido mejor y se había percatado que la percepción que tenía de ella era la equivocada, ahora se llevaba muy bien con la esposa de su hermano, no como cuando era una quinceañera. Tal vez ella, en el fondo, ella también era un poco celosa de sus hermanos.

Pero tampoco podía negar que un importante motivo por el cual al día siguiente se marcharía, era por su situación con Draco. De una u otra manera estaba escapando, y no enfrentando la situación. No era una actitud muy Gryffindor que digamos pero ¿qué se suponía que debía hacer? Había quedado demostrado en la casa de Narcisa que Draco no tenía el más mínimo interés por ella…aunque si recordaba lo que él había dicho… "soy yo el que te tengo que pedir disculpas, después de todo, por mi culpa tuviste ese accidente…" era inevitable dejar de pensar en esa frase una y otra vez…"tengo que ser realista" se dijo finalmente, pues aunque le doliera, sabía que en el fondo eso significaba absolutamente nada, Draco no la amaba, tal vez sentía un poco de remordimiento hacia ella pero nada más. Era estúpido que siguiera pensando que toda esta historia tendría un final feliz…

Y esa misma noche Ginny no era la única persona que se estaba preparando para ir a Francia. Paul, el medimago, estaba muy ansioso y encantado con la idea de ir a su país natal junto a esa chica pelirroja que le encantaba. Tuvo suerte al enterarse que Ginny viajaría a Francia a tiempo, pues de lo contrario, no habría alcanzado a pedirle al director del Hospital que dejara los planes tal y como estaban antes, porque aunque Ginny no lo supiera, él efectivamente tenía que irse a Francia, pues su pasantía en San Mungo ya había finalizado. El problema fue cuando Paul, el día lunes de esa semana, le pidió al director del hospital que le permitiera seguir trabajando en Londres, el francés aún no sabía que Ginny tenía intenciones de ir a Francia por lo que prácticamente le suplicó que le permitiera continuar en San Mungo. El director accedió, porque Paul era bastante bueno en su trabajo y por que nunca había visto a un trabajador tan desesperado por un simple traslado. Sin embargo todo se complicó cuando Paul se enteró que Ginny iría a Francia, y no pudo pensar en lo irónica y, a la vez sorprendente, que era la situación. Él le había pedido a su jefe que no lo enviara a Francia, para así seguir al lado de Ginny, y al final Ginny viajaría a Francia de todas maneras, por lo que apenas supo que su paciente favorita tenía planificado un viaje a Francia, literalmente corrió hasta la oficina del director y le suplicó nuevamente, pero está vez para que sí lo enviara a Francia. En esta ocasión su jefe no fue tan piadoso como la primera vez, la verdad era que le desconcertaba bastante la actitud de ese francés, por lo que a pesar de que le permitió a Paul irse a Francia, le dejó bien en claro que si pretendía después, volver a trabajar en Londres, le costaría mucho. Pero eso a Paul le importó en lo más mínimo, estaba feliz de poder pasar más tiempo junto a Ginny, y que mejor que en Francia. La llevaría a recorrer la ciudad, le mostraría lo lugares más hermosos de París y estaba seguro que después de algún tiempo sería capaz de conseguir que ella se enamorara de él de la misma forma que él estaba enamorado de ella tan sólo era cuestión de tiempo.

A la mañana siguiente Ginny se levantó muy temprano, era inútil que siguiera en la cama si apenas había conseguido dormir un poco durante la noche. Así que después de haberse bañado y vestido, bajo a tomar desayuno junto a su madre.

-hola mamá

-hola hija, ¿ya estas lista?- preguntó la señora Weasley mientras le entregaba una taza de café.

-creo que si-dijo Ginny- ¿qué es eso?- preguntó mientras miraba una carta que estaba en la mesa

-oh, es una carta de Harry, dice que se va a Noruega por algunos meses y que no sabe cuando regresará, pero que te desea mucha suerte en tu viaje-dijo la señora Weasley con una sonrisa.

-gracias…-dijo Ginny mientras pensaba en Harry, aquel chico que había sido su primer amor, sin duda lo quería mucho, pero ya no lo amaba, y estaba segura de que Harry encontraría a una mujer que lo amara de verdad, realmente se lo merecía.-bueno mamá creo que ya es hora de irme-dijo una ve que terminó su café.

-hija cuídate mucho-comenzó a decir la señora Weasley- y trata de disfrutar de este viaje

-si mama, no te preocupes-dijo Ginny- iré a buscar mis maletas y luego me iré a la casa de Catherine, le pedí que me acompañara al aeropuerto

-hija, por que, no viajas de otra forma, ya sabes que los aviones no me parecen muy seguros

-es una forma de recordar a papá, le encantaban, lo recuerdas

-claro que lo recuerdo…está bien hija, pero ten mucho cuidado.

Después de algunos minutos Ginny se encontraba en el edificio donde vivía Catherine, después de salir del ascensor golpeo la puerta del departamento de su amiga, pero lo último que pensó fue que se encontraría con un Blaise semidesnudo abriéndole la puerta de lo más sonriente

-Gin! Hola-dijo el chico efusivamente mientras la abrazaba

-hola Blaise, dijo Ginny mientras sentía sus mejillas arder- ¿está Catherine?- preguntó mientras miraba hacia cualquier dirección en vez de Blaise

-sí, se está vistiendo, viene en un segundo, pero adelante pasa, no te quedes ahí afuera.

Una vez que entró l departamento se sintió un poco más cómoda, había varias cosas que mirar además de un hombre sólo en bóxer. Menos mal que en unos segundo apareció Catherine mirando a Blaise de manera reprobatoria

-OH vamos, estamos en confianza-dijo Blaise tratando de defenderse.

Catherine simplemente lo ignoró, y saludo a Ginny

-creo que ya es hora de irnos ¿o no?-preguntó Ginny, la cuál no podía seguir en el mismo lugar con un Blaise tan sexy

-si, yo ya estoy lista, adiós Blaise

-adiós amor, cuídate-dijo Blaise antes de besar a su chica- adiós Ginny suerte-dijo Blaise al despedirse de Ginny, luego ambas salieron del departamento para dirigirse el auto de Catherine, el viaje estaba cada vez más cerca, y Ginny cada vez más nerviosa.

Al llegar al aeropuerto, todo parecía bastante calmado, no había mucha gente, lo que calmó un poco a Ginny, no era muy buena entre los muggles. Y antes de que se diera cuenta ya estaba en el avión abrochándose el cinturón, lista para despegar, finalmente todo se arreglaría por lo menos durante un tiempo.

El viaje fue muy tranquilo, la mayor parte del tiempo se dedico a dormir o a leer, lo único que no hizo fue pensar en Draco, ya estaba decidido, durante ese tiempo que estuviera en Francia, no pensaría en él ni un solo momento, o al menos eso era lo que ella quería.

Cuando por fin llegó, después de estar por lo menos 30 minutos tratando de llamar un taxi para que la llevara a la casa de Bill (su francés no era muy bueno) su hermano y su esposa la recibieron con todo el cariño que Ginny necesitaba en esos momentos. Fleur estaba más hermosa que nunca, y pareciera que al estar casada con su hermano había cambiado bastante, ya no era aquella muchacha engreída, si no todo lo contrario, se había convertido en una mujer muy cariñosa y preocupada de su familia. Sus sobrinos era un encanto, unos traviesos angelitos que alegraban sus días, Victoire era toda una damita, con su cabello rubio y sus brillantes ojos celestes no hacia más que mirarte y eso bastaba para hechizarte, sólo tenia cinco añitos, pero ya se notaba que seria una de las veelas más hermosas. Y el pequeño Louis, de tan sólo dos meses, era un encanto, era idéntico a Bill, con su cabello pelirrojo y unos grandes ojos verdes que la miraban con curiosidad.

Los días se le pasaron volando, era genial estar en Francia, todas las tardes salía a dar una vuelta, y pasaba a algún café, lo único que le incomodaba era que su terapeuta la había seguido a Francia, al principio pensó que podría haber sido una coincidencia, pero después Paúl le contó la verdad y todo lo que tuvo que hacer para estar con ella, si bien en un principio le conmovió la idea, luego se dio cuenta de que Paúl no era lo que necesitaba, era mejor que estuviera sola por un tiempo, necesitaba estar consigo misma y con nadie más, así que se sintió muy aliviada cuando por fin sus terapias terminaron.

Estuvo un mes en Versailles, ya fue espectacular, pero cuando recibió la invitación a la boda de Cath y Blaise supo que ya era hora de volver a Londres, sin duda extrañaría pasear por los barrios antiguos como Notre-Dame, Viejo Versalles, Saint-Louis y Montreuil, pero esperaba poder volver algún día. Además ya extrañaba Londres, y lo que más quería era retomar sus estudios como medimaga, solo le faltaba un año y seis meses para poder graduarse, ya que debido a la enfermedad de su madre tuvo que suspenderlos, pero ahora tenía el apoyo de sus hermanos para continuar con su carrera.

La mañana en que partió estaba lloviendo torrencialmente, pero no era algo que verdaderamente le importara, es más siempre que llovía algo bueno pasaba, así que lo mejor que podría haber sucedido, era que el día en que volvería a Londres, se encontrara lloviendo, eso era señal de buena suerte.

El aeropuerto a diferencia de la vez anterior era un completo caos, Ginny no sabía a que se debía pero había demasiada gente yendo de un lado hacia otro, ya había perdido la cuenta de cuantas veces la habían empujado o pisoteado. Pero la aglomeración fue aun mayor cuando los pasajeros que venían llegando de Londres comenzaron a salir por una de las puertas principales, Ginny trató de hacerse a un lado para poder dejar pasar a todas aquellas personas, de lo que no se percató fue de que la correa de su bolso estaba demasiado largo, por lo que cuando se dio la vuelta, su pie se enredó en la correa y estuvo a punto de caer de boca al suelo a no ser porque alguien lo sujetó, Ginny dio gracias al cielo por la persona que la había atrapado, ya que de lo contrario lo más seguro era que hubiese perdido alguna pieza dental. Aun aferrada a los brazos de quien la había sostenido, levantó la mirada para agradecerle, y entonces lo vio, y no lo puedo creer

-¡Draco!- exclamó sin poder creer que efectivamente él estaba ahí, talvez no se había dado cuanta y se golpeó la cabeza, y ahora estaba alucinando.

-hola Ginevra-dijo él con su tono habitual mientras la enderezaba sin él mínimo esfuerzo-¿cómo estás?- le preguntó

-bien, gracias a ti

-no fue nada, este aeropuerto es un caos

-si que lo es..¿y tu vienes llegando?- Preguntó la pelirroja

-no-mintió Draco, la verdad es que si venía llegando-me estoy yendo, ¿tu también?-preguntó esperando que la respuesta fuera un sí.

-si vuelvo para ir a la boda de Catherine y Blaise-dijo ella

-yo también, estaba aquí por algunos negocios…-Draco no tenía la más mínima idea de porqué mentía tan descaradamente, si la verdad era que acababa de llegar de Londres porque quería ir a verla a ella, porque ya no aguataba un minuto más, sin decirle todo lo que sentía.

-ahhh…bueno...yo…-Ginny se percató de que él aun la tenia tomada por los codos y que sus rostros cada vez se acercaban más y más…cosa que no le incomodó para nada…

Los pasajeros con destino a Londres por favor dirigirse a la salida A-22

-creo que ese es nuestro vuelo-dijo Draco

-sí, lo es..

-humm…

-ehh…creo que ya no me voy a caer-dijo Ginny

-¿Qué?...OH! si…tienes razón, lo siento-dijo Draco mientras la soltaba-iré por mis maletas, nos vemos luego

-nos vemos-dijo Ginny mientras pensaba en que hubiera pasado si no hubiesen anunciado el vuelo hace unos segundo atrás ¿se habrían besado? No estaba muy segura, pero todo apuntaba a que sí. Definitivamente la lluvia siempre era buena.

Una vez instalada en el avión, trató de ubicar a Draco con la vista pero no lo encontró, después se dio cuenta de que lo más probable era que estuviese en primera clase. Al lado de ella había un hombre de unos 50 años, bastante gordo y que intentaba abrir una lata de soda, Ginny lo miró de reojo y vio cuando pudo abrir la lata, pero esta prácticamente explotó sobre él. Ginny no pudo evitar reír, pero justo en ese momento una de las azafatas se le acercó y le dijo que la acompañara

-¿es por lo de la soda?-preguntó Ginny confusa-no fue mi culpa, el agito mucho la lata, además yo no hice nada…-pero se quedó en silencio cuando vio a donde había sido llevada, estaba en primera clase y Draco estaba sentado en uno de los asientos de cuero, le había apartado un asiento junto él.

-hola-fue lo único que pudo decir

-¿me acompañas? El viaje es largo-dijo Draco con una voz muy seductora, según el gusto de Ginny

-¿cómo podría decirte que no?-dijo Ginny con una sonrisa mientras se sentaba junto a él, sin duda ese serían un maravilloso viaje de vuelta a Londres.

El viaje fue más rápido de lo que hubiera deseado, además Draco durmió la mayoría del tiempo, incluso tuvo que despertarlo para avisarle que ya habían llegado. Parecía estar muy cansado.

-fue un gusto viajar contigo-dijo Ginny cuando ya estaban afuera del aeropuerto, Ginny estaba esperando un taxi

-si quieres te llevo a tu casa mi auto esta cerca. Ginny no se lo pensó mucho y aceptó.

La pelirroja había olvidado lo cómodo que era el auto de Draco, el trayecto hasta la madriguera no era muy largo, o al menos hasta donde se podía llegar en auto, no había un camino muy bueno.

-déjame hasta aquí, yo camino hasta mi casa, gracias

-por nada, pero déjame acompañarte-se ofreció

-no hace falta-dijo Ginny rogando para que él insistiera

-quiero hacerlo-dijo él y sin más se bajo del auto y fue a abrirle la puerta a Ginny.

Caminaron en silencio unos segundos hasta que Draco rompió el silencio

-en tres días es la boda de Catherine y Blaise ¿puedes creerlo?

-la verdad es que me cuesta un poco, nunca pensé que Blaise sería capaz de comprometerse

-es cierto…espero que sean muy felices

-yo también-dijo Ginny…bueno, gracias por acompañarme

-por nada, que estés bien-dijo Draco mientras cerraba el cierre de su chaqueta, estaba haciendo mucho viento. El cabello de Ginny era un desastre, se le venía a los ojos a cada segundo, Draco pareció percatarse de eso y con mucha delicadeza acercó su mano cuidadosamente al rostro de Ginny y apartó aquel mechón rebelde que no la dejaba ver, ella inmediatamente se sonrojó, no se esperaba algo así, lo miró directamente a los ojos y lo que vio le encantó, Draco no parecía preocupado, ni mucho menos enojado, se veía tranquilo, y sus ojos, aquellos ojos que ella tanto amaba, esa noche tenían un brillo especial, un destello que estaba segura sólo ella sería capaz de ver. Poco a poco sus cuerpos se fueron acercando, hasta quedar completamente pegados el uno al otro, Draco tenía una mano en la mejilla de Ginny y la otra se permitió posarla en su espalda, a la altura de la cintura, ella pudo sentir como el calor de sus manos traspasaban la ropa y era como si estuviese tocando su piel desnuda, se sentía magnifico, era como tener el cielo en la tierra, de pronto el mundo pareció detenerse, y sólo ellos eran los que habitaban el planeta, Ginny se armo de valor y con ambas manos tomo la nuca de Draco y lo acercó a su rostro, y el momento que ambos habían estado deseando por tanto tiempo estaba por llegar, sus rostros estaban tan peligrosamente cerca que respiraban el mismo aire, si tan sólo uno de ellos hubiese pronunciado cualquier palabra sus labios se hubiesen rosado, pero no había necesidad de palabras, ya que sin planearlo, solamente impulsados por los latidos de sus corazones, que estaban seguros podían escucharlos, sus labios finalmente se encontraron, para no separarse durante un buen rato. Nunca se habían besado antes, no al menos cuando Ginny era verdaderamente Ginny y tenia su propia boca, pero ambos pensaron lo mismo, que ese era el beso más espectacular de sus vida, y que estaban dispuestos a hacer lo que fuera para que se pudieran besar por el resto de sus existencias, era lo único que necesitaban par ser feliz, tan solo besarse, ese era el mejor método de comunicación que habían encontrado, y pensaban comunicarse de por vida.

Por fin terminé el capitulo!!! Espero de todo corazón que les haya gustado y me dejen algún review aunque se que no los merezco

Besos

Flo