Sakura miraba directamente a los ojos a Sasuke durante la cena del día siguiente. Estaban sentados en la cama, uno frente al otro, con sus bandejas entre ellos. El acababa de llegar de su turno de trabajo. Estaba nerviosa, porque había tenido todo el día para pensar mientras él no estaba. Sasuke arqueó una ceja.

—¿Qué estás pensando? Te ves muy rígida.

—Tengo preguntas.

—Me habían advertido que los seres humanos son muy curiosos. Procede con tus preguntas.

Ella sonrió. Parecía listo a pelear con ella a juzgar por su expresión sombría y la tensión en sus hombros. —Relájate. Esto no va a ser doloroso.

—No sé nada de eso. Mi hermano me advirtió que su prometida se enfada con él por razones que el a veces no puede entender cuando responde a sus preguntas.

—Eso se oye fatal. Oh. ¿Sabes porque pelean? Tal vez podamos comenzar por allí. Quiero saber lo bueno y lo malo de estar prometido.

Dudó. —Ella se rehúsa a andar alrededor de su casa desnuda.

Sus cejas se levantaron. —¿Desnuda?

—No se siente cómoda estando desnuda en su casa, pero esa es la costumbre Zorn. Nuestras mujeres sólo cubren sus cuerpos cuando tienen compañía o salen de la casa. El clima lo permite, también.

—¿Y quieres que este desnuda cuando estemos en casa juntos?

Él se echó a reír. —¿Qué te parece?

Ella sonrió. —Yo podría andar desnuda. —Le guiñó un ojo, —lo que supondría un ahorro al desnudarnos

Él le sonrió ampliamente. —Sabía que eras perfecta para mí.

—Está bien. Estamos llegando a algo. ¿Sobre qué más pelean?

Su sonrisa rápidamente murió. —No le gusta que no pueda salir a la calle sin guardias y sin su protección. Tú tendrás que permanecer en nuestra casa, donde es seguro. Las mujeres humanas son muy deseadas en Zorn. Ya te había dicho como son nuestros hombres. Cuatro asaltantes fueron tras la prometida de mi hermano a su casa y la habrían matado después de obligarla a tomarlos dentro de su cuerpo. Tú estarás en nuestro hogar, pero tengo una hermosa casa con un gran patio y una hermosa vista donde estarás a salvo. Te sacare a menudo así que no te sentirás sola o aburrida.

Sakura digería eso. —Está bien. Puedo ver el peligro y me doy cuenta de que no sería seguro para mí como un ser humano caminar sola por ahí. Puedo vivir con todo eso con tal de que no tenga que estar todo el tiempo sentada mirando a las paredes. No quiero ir a una casa de locos.

—¿Sin discusión?

—No vayas tan lejos. ¿Qué otras peleas tienen?

El dudo. —Se molesto mucho cuando mi padre le envió una mujer a mi hermano.

Eso hizo que ella frunciera el ceño. —¿Por qué tu padre le envió una mujer a tu hermano?

—En Primer lugar mi padre no estaba feliz de que mi hermano se comprometiera con un humano así que le envió una mujer Zorn muy atractiva quienes muchos hombres deseaban. Él pensaba que tal vez ella podría seducir a mi hermano de su prometida mujer humana, pero no se dejo seducir.

—¿Tu padre va intentar esa mierda con nosotros?

Él negó con la cabeza. —No. Él aprendió su lección. No va a enviar mujeres a nuestra casa para intentar que me comprometa con una mujer Zorn en lugar de ti, —el vaciló. —Hay algo que necesito explicarte.

—De acuerdo. —Ella lo estudió.

Sasuke vaciló. —No tenía la intención de comprometerme con un ser humano. Cuando me fui, no hice ningún arreglo para llevarte a casa. Yo…

Un fuerte sonido de explosión atravesó la habitación. Sakura jadeo, levantando sus manos hacia sus oídos, para silenciar algunos de los fuertes ruidos dolorosos. Sasuke casi brinco de la cama, corriendo hacia la puerta.

—Quédate, —le rugió.

Ya se había ido. Los sonidos retumbaban a través de la habitación una y otra vez, lastimando los oídos de Sakura a pesar de que estaban amortiguados por sus manos. Para lo que fuera esa alarma, sabía que no le había gustado la expresión de Sasuke mientras había saltado de la cama corriendo de la habitación. Él estaba sin camisa. Sus ojos fueron hacia sus botas en el suelo. Iba descalzo también. Agarro una almohada, empujando su cabeza debajo de ella para mitigar el sonido de las fuertes explosiones.

De repente todo se volvió silencioso. Sakura se quito la almohada de su cabeza y se sentó en la cama, mordiéndose su labio, preguntándose qué demonios estaba pasando. Obviamente, tenía que ser algo malo y urgente para que Sasuke saliera de esa forma. Le había dicho que se quedara, como si tuviera la opción de salir de su habitación. Se sentó en el centro de la cama abrazando la almohada contra su pecho, no sabiendo y preguntándose que estaba mal. Odiaba no tener ninguna pista.

El terror golpeó Sakura cuando escucho el sonido de una explosión silenciosa, mientras el cuarto entero se sacudía como si fuera golpeada con un terremoto. Se sentó allí por segundo en estado de shock antes de bajar de la cama y gatear por el suelo que vibraba con fuerza. Esto no lo había hecho antes.

Se acercó a la puerta para ahí levantarse y quedarse mirándola. ¿Qué demonios estaba pasando? Todo lo que pudo hacer fue jadear mientras sentía que sus pies dejaban el suelo. El fuerte sonido de la alarma se escucho de nuevo rápidamente. Sus dedos arañaron la pared pero no pudo encontrar de donde agarrarse en la suave textura. Su cuerpo se sentía raro, mientras frenéticamente trataba de encontrar algo con que agarrarse se dio cuenta de que las cosas estaban flotando en la habitación, incluyéndola.

El Horror la golpeó al darse cuenta de lo que estaba pasando. La gravedad en la nave se había ido. Sus manos arañaron la pared otra vez, pero no pudo encontrar a que agarrarse. Estaba desconcertada por la sensación. Se empujó contra la pared, pero entonces gritó cuando comenzó a girar en el aire mientras se apartaba de esta. Ella fue cabeza abajo y el mundo se volvió loco mientras giraba sobre si misma todo el trayecto en el aire. Gemía mientras comenzaba a girar otra vez, rodando, agarrando las sabanas se dio cuenta que estaba sobre la cama. Su mano torpemente agarro la tela así que disminuyo su movimiento. La sabana comenzó a moverse, tirándola del colchón lentamente.

Agarro otro puñado para tirar con fuerza desesperadamente. Lentamente se fue hacia delante de la cama a la deriva. Ahora caía estaba llorando. ¿Dónde estaba la maldita gravedad? ¿Realmente lo que había escuchado había sido una explosión? ¿La nave se había estrellado? ¿El motor había explotado? Estaban en el espacio. Todos esos pensamientos pasaron a través de su cabeza en rápida sucesión.

Se agarró de la cabecera de la cama, cuando casi lentamente estuvo a punto de volar hacia la pared. Mientras sus dedos se agarraban, ella suspiro de alivio. La cama tenía que estar de alguna manera atornillada, ya que todavía estaba firmemente sujeta al suelo. Los colchones se quedaron donde estaba así que igualmente tenían que estar sujetos. Se agarró de la cabecera con ambas manos y logró el control de su cuerpo, así que tenía su trasero en el colchón con su cuerpo acurrucado contra la cabecera.

La alarma se quedo en silencio. No se atrevió a soltar su agarre de la cabecera para limpiarse las lágrimas que llenaban sus ojos. La parte extraña fue que vio alguna de sus lágrimas frente a ella. No se habían deslizado por sus mejillas. Estaban flotando alejándose de ella.

—Oh Dios, —murmuró, preguntándose si estaba maldiciendo o iniciando una oración. Lo único que sabía era que estaba asustada y que Sasuke estaba allá afuera. ¿Estaría vivo? ¿Había estado junto a donde se había escuchado la explosión? Ella no lo sabía. —¡Mierda!

Sus siguientes pensamientos fueron horribles. ¿Y si ella fuera la única sobreviviente encerrada en la habitación de Sasuke? ¿El oxígeno se acabaría? ¿Podría morirse de hambre? ¿Lo haría a la deriva en el espacio en una nave dañada? Sólo quería que Sasuke viniera por ella y le dijera lo que estaba sucediendo. Quería que le dijera que todo estaba bien. Ella quería que él estuviera bien.

Se agarró a la cabecera, aferrándose a esta mientras pasaba el tiempo. Parecía que habían pasado horas.

Las luces parpadearon y gimió. —No es una buena señal.

Prendían y apagaban, hasta que finalmente se apagaron y se quedo todo oscuro, dejándola en una absoluta obscuridad aterradora. Se aferró a la cama, escuchando el silencio. Algo la golpeó haciendo que gritara. Frenéticamente tocaba lo que le había rozado la espalda. Una risa histérica se le escapó cuando se dio cuenta de que sólo era una de las botas de Sasuke. Ella alejo su pensamiento sobre todas las cosas que estaban flotando en la habitación. Más cosas que probablemente la tocarían y trató de prepararse para que así no gritara otra vez.

La nave parecía tranquila ahora que las vibraciones se habían ido y no había sonido alguno. Se despabilo sobresaltada cuando comenzó a flotar alejándose de la cabecera, el ligero tirón en su mano la espabilo, así que se apretó con más fuerza, tratando de mantenerse alerta. Respirando profundamente, se dio cuenta que el aire parecía estar bien para respirar, lo que era una buena señal. Eso esperaba de todos modos. Sus pensamientos se centraron en Sasuke, preguntándose si estaba vivo todavía, porque si es así , porque no había venido por ella. La idea de que algo le había ocurrido hizo que el desconsuelo golpeara dentro de su pecho.

Un ligero ruido finalmente llamó su atención. Escuchó, escuchó de nuevo, y se esforzó en escuchar, un golpe seco apenas perceptible y después otro. Se dio cuenta de que el sonido se estaba acercando cada vez más. Ella juraba que fue fuera de la puerta. Sus ojos fueron hacia esa dirección, sintiendo terror, incapaz de ver nada en la oscuridad. Un fuerte ruido la sobresaltó. Era metal golpeando el metal. Escucho un estallido similar al de un globo de agua explotando. La luz la cegó por un segundo. Era una brillante y larga grieta de esta. La puerta se abrió ampliamente así que más resplandor se esparcía.

—Gracias a Dios, —casi gimió mientras veía como alguien empujaba la puerta abriéndola. No fue Sasuke sino un extraño llevando una luz con él. El hombre tenía el cabello largo de color rojo y estaba sin camisa, con manchas de sangre en su estómago. El miedo avanzaba lentamente hacia su interior. Sus ojos eran tan oscuros que parecían negros, pero esto podría ser porque no podía ver su rostro, así que, le daba una apariencia atemorizante. Le gruñó a medida que avanzaba hacia dentro de la habitación.

Thunk.Thunk.Thunk.

Sus ojos fueron hacia sus pies. Llevaba unas botas que parecían de metal que hacían ese sonido más fuerte mientras que caminaba atreves del suelo. Eran una especie de botas de gravedad. Llegó al lado de la cama y le tendió la mano.

Ella vio sangre en su mano, pero la alcanzó de todos modos. Al acercarse pudo ver algunos cortes en su estómago. Sus manos estaban también raspadas como si él hubiera golpeado algo. Su gran mano se envolvió alrededor de la suya mientras él la apartaba de la cama. Ella se soltó de la cabecera.

—¿Qué pasó? ¿Dónde está Sasuke? —Ella trató de ignorar la sensación de malestar al estar ingrávido y flotando. La única cosa que la sostenía era su mano mientras el maniobraba en su espalda.

El gruño. La energía estaba cortada por lo que el traductor no funcionaba. La frustración golpeó Sakura. Era como estar de regreso en la cueva con Sasuke cuando no podían comunicarse. El gran hombre envolvió su mano bajo su brazo mientras él lo doblaba hacia su hombro. Sacudió su cabeza indicándole el otro brazo. Ella comprendió, por lo que envolvió su mano alrededor de sus hombros. Se dio la vuelta con Sakura flotando detrás de él, agarrándose a él fuertemente, mientras que el comenzaba a avanzar saliendo de la habitación dando tumbos hacia el corredor.

—¿A dónde me llevas? —Su voz tembló. —¿Está bien Sasuke?

El hombre no se detuvo. La ignoró mientras caminaba lentamente por el pasillo. Se aferró a él. Era obvio que él estaba batallando con las pesadas e incomodas botas que llevaba. Logro llegar hasta una escalera que conducía a una escotilla. El vio hacia arriba. Sakura siguió su mirada, viendo la luz que venía desde arriba. Otro hombre se asomó viéndolos a ellos desde la escotilla abierta que era de unos cuatro pies de ancho en una forma circular con una escalera de metal que conducía hacia arriba.

El pelirrojo se volvió para mirar a Sakura, gruñéndole en voz baja mientras señalaba. Una de sus manos la agarraban de su hombro para que gentilmente quitara su mano soltándola. Ella entendió, dejarlo ir. Él le dio un empujón hacia la escotilla de unos diez metros por encima de sus cabezas.

Un grito se le escapó mientras volaba en el aire sin nada de la pudiera detener. Pataleo sus brazos y sus piernas no hicieron una maldita cosa. Lentamente se dirigió hacia la escotilla. Podría jurar que debajo de ella escucho al pelirrojo reírse de esto. Era casi consolador que el encontrara divertido lo que la estaba enloqueciendo.

Ella sólo podía esperar.

El hombre por encima de ella se inclinó para agarrarla con sus manos tan pronto como ella estuvo a su alcance. Su cuerpo siguió moviéndose travesando la escotilla hasta que se golpeó ligeramente dentro de la escalera a su costado izquierdo. Ella miró hacia la cara de un hombre de cabello negro con brillantes ojos verdes quien tampoco era Sasuke. Era otro desconocido. Un horrible pensamiento la golpeó.¿Estaban con Sasuke o habían sido abordados por otra nave con otros Zorn?Tal vez ellos eran un equipo de rescate.

Se encontró con los ojos del extraño mientras tiraba de ella a través de la apertura de la escotilla, agarrándola por un brazo. La agarro por su ropa hasta la cintura hasta que ella estuvo libre de obstáculos. Llevaba puestas unas botas como el del pelirrojo de abajo. Ella se encontró con sus ojos.

—Sasuke ¿Está bien?

El hombre parpadeó confundido, mostrándole claramente que no le entendía. Ella vio hacia abajo, agarrándose de su camisa, y fuertemente la olfateó, mientras ella miraba al hombre.

—¿Sasuke?

Ella sabía que la ropa olía a Sasuke puesto que él se la había quitado un día antes y ella sabía que tenían un buen sentido del olfato. El hombre pareció comprender. Ella vio algo en sus ojos que hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas cuando él se puso tenso. Lástima.

—Oh Dios. Él está muerto, ¿no es cierto? —Agarró al hombre por la pechera de su camisa. —¿Esta muerto? —Levanto la voz, sabiendo que estaba a punto de comenzar a sollozar.