Lo siento, lo siento, lo siento, por favor no me avandoneeeen! Sé que me tarde mucho…está bien muuuuchisimisimo pero esto de ser mamá me tiene como laca, mi bebe está muy demandante de mí y yo caigo redondita a sus encantos. Espero les guste el capítulo y prometo no tardarme mucho con el siguiente…saluditos n_n.
El último día que estarían en la cabaña había llegado. un rayo de luz se filtraba por la cortina entre abierta, dándole justo entre los ojos. Se giró y al hacerlo se dio cuenta que estaba sola. Abrió de apoco los ojos y lo confirmo, sobre la almohada una nota.
"Hola princesa, anoche ya no te di las buenas noches, por eso quiero ser el primero en darte los buenos días. Te amo como un loco"
Pd: Estoy en el gimnasio.
Sanae sonrió y le encantaban esos detalles de él, imaginaba como seria cuando estuvieran oficialmente juntos, viviendo solos. Las mañanas serian especiales desayunando juntos, después despedirlo cuando vaya a sus entrenamientos y ella ¿Qué haría?, se encargaría de la casa y por supuesto que continuaría con la fotografía; tal vez consiga un trabajo en algún estudio. Pero lo importante es que estaría con él, lo vería regresar, y ella tendría la cena, charlarían horas y horas, como siempre, comenzando de futbol y terminando con cuentos de fantasmas, ovnis y anécdotas pasadas, no sufrían por no tener temas de conversación ya que estos fluían por ambas partes.
-Bueno Sanae es hora de levantarte- se dijo así misma, estirando sus brazos y piernas, se vistió a la velocidad de la luz con el mismo pans y una blusa deportiva de tirantes, su cabello lo recogió en una coleta alta y lista. Bajo a la cocina y se encontró con Azumi.
-Buenos días- se saludaron al mismo tiempo.
-¿Cómo amaneció Kumi?-
-Digamos que si hicieran un casting para la serie "The walking Dead" no piensan ni dos segundos en contratarla- las dos soltaron una gran carcajada.
-¿Y qué haces?-
-Le preparo un jugo de vuelve a la vida, con sandia, limón, menta y un poco de perejil. Un vaso de este elixir, un par de aspirinas y estará como nueva…al menos físicamente, la cruda moral es aparte, dice que no saldrá jamás de ese cuarto y esperara pacientemente hasta que la tierra se habrá y la trague–
-Oh vaya, bueno voy a llevarle jugo de naranja a Tsubasa que está en el gimnasio y paso a verla-
-Claro, tu ve y nutre a tu hombre- lo dijo poniendo énfasis al final.
Ya con el vaso de jugo se dirigió al gimnasio, cuando llego quedo congelada en la puerta, ante la imagen de un Tsubasa que subía y bajaba en una barra, haciendo que cada uno de los perfectos músculos de sus brazos, abdomen y espalda se marcaran.
-Hola preciosa- la vio y bajo de la barra- ¿el jugo es para mí?- Sanae solo asintió, poco le falto para comenzar a babear ante un sudado y sexy Tsubasa, que emanaba testosterona por cada poro de su malditamente apetitoso cuerpo. Tsubasa tomo el vaso de sus manos y bebió hasta el fondo.
-Estaba rico, oye recuérdame que debemos poner un gimnasio en nuestra casa- Esas últimas palabras resonaron en la cabeza de Sanae, haciéndola sonreír como tonta- veo que estas vestida para la ocasión, ¿quieres hacer ejercicio conmigo?-
-¡Claro!- contesto emocionada.
Un poco de calentamiento, una serie de estiramientos y ya estaban devorándose el uno al otro como si fuera el fin de los tiempos. Y es que el mínimo roce los encendía a la máxima potencia. Tsubasa tenía a Sanae contra la pared, la levanto de su trasero para que ella lo rodeara con sus piernas, no existía espacio entre sus cuerpos y la situación pasaba a niveles mayores.
-De verdad… no olvidare recordarte…poner uno de estos- dijo una ruborizada y agitada Sanae.
-Más te vale que no-y volvió a devorar su boca.
Sanae sabía perfectamente que ese no era el lugar adecuado y maldecía mental mente ya que deseaba continuar, pero su razón ganaba esta vez, con cuidado coloco sus manos en el pecho de Tsubasa y lo alejo suavemente.
-Debemos parar-
-No te gusta- dijo el besando pausadamente su cuello.
-Me fascina y lo sabes- soltando un sonoro suspiro al sentir sus labios – pero alguien puede vernos aquí- volvió a empujarlo.
-¿Y que se supone que haga con esto he?- Sanae lo miro no entendiendo, hasta que él la bajo suavemente, haciendo que rozara cierta parte alborotada de él.
- Oh…lo siento- dijo con las mejillas encendidas al mil.
-Ya escuchaste amigo, asi que ni te emociones-
-Bueno yo los dejo, iré a ducharme y a ver a Kumi- dijo ella, escapando de la situación.
-Ya nos veremos más tarde y ahí no podrás escapar-
-Créeme, ni siquiera lo intentare- dijo coqueta, le dio un beso y salió rápidamente. Pero al salir unos ruidos llamaron su atención y volvió. Tsubasa hacia una Kata. Sus movimientos eran fuertes, suaves y elegantes, como algo aprendido hace bastante tiempo, había algo místico en el ambiente. Cuando dio un giro Sanae palideció al creerse descubierta, pero Tsubasa tenía los ojos cerrados y aprovecho para irse. Sanae estaba maravillada, pero a la vez triste porque se daba cuenta que no sabía muchas cosas sobre él.
-¿Qué otras cosas desconozco de ti Tsubasa?-se hacia esa pregunta mientras caminaba por el pasillo.
Ya fresca por la ducha se dirigió hacia el cuarto de Kumi y Azumi. Cuando entro, Kumi sentada sobre la cama con una bolsa de hielos en la cabeza, en una mano sosteniendo el vaso con el menjurje que Azumi le preparo, llorando como desamparada. Sanae hizo un esfuerzo colosal para no echarse a reír ante semejante escena. Las demás estaban sentadas alrededor de ella tratando de hacerla entrar en razón.
-Ya basta Kumi no es para tanto- le decía Yayoi.
-¡Que no es para tanto! ¡Nunca saldré de aquí!-
-Genzo ha estado preguntando por ti toda la mañana- le dijo Yukari.
-¡No puedo verlo hoy… ni nunca!...Siento que la cabeza me va a explotar, ni todas las aspirinas del planeta podrán detener el taladro en mi cabeza- se quejaba –Chicas debieron de haber intentado detenerme- todas se le quedaron mirando ¬¬ -Oh… ¿lo hicieron?… Debieron de haber insistido- recibió la misma mirada ¬¬ - Oh… ¿lo hicieron?-
-Corrías de un lado a otro y apunto estuviste de darte una fea caída- le explicaba Azumi.
-Pero Genzo corrió al rescate- le aclaro Yayoi.
-¡Noooo!...definitivamente no saldré de aquí-
-Pero debes de Kumi. Más tarde iremos al antro que vimos-
-No creo poder ¡mírenme! Estoy en el umbral de una crisis-
-Tomate lo que te traje, date un baño y veras como te repones-
-Sabe horrible, créeme puede ser utilizado como suero de la verdad-
-Y retomando lo de Genzo, si no fuera por tu confesión en estado inconveniente…¡Cuando nos íbamos a enterar!- le reclamo Yoshiko.
-Bueno…yo…-
-¿Porque solo se lo contaste a Azumi?-
-Bueno… es que, tenía algo de temor por lo que ustedes dirían-
-Pero Kumi, somos amigas casi como hermanas, no tendríamos que decirte nada- le dijo Sanae.
-Claro que teníamos que decirle algo, ese Genzo es un mujeriego- aclaro Yoshiko.
-Yoshiko, creo que eso les toca resolverlo a ellos, nosotras solo tenemos que apoyarla, además, Genzo se veía preocupado por ella. No creo que quiera jugar con Kumi, sería muy tonto, digo es de nuestro grupo se conocen de años, todos somos amigos- hablo Azumi.
-Ya sé que sueno exagerada, pero Kumi te quiero mucho y los antecedentes de Wakabayashi no son alentadores; pero está bien si tú eres feliz, adelante linda-
-Gracias chicas-
-¡Pero eso si, donde te haga algo, ni el mismo Dios del futbol en persona podrá salvarlo de nuestra ira!- todas rieron. Kumi se tomó las aspirinas y el brebaje de Azumi.
-Bueno ahora date un baño y ya te traigo el desayuno- le dijo Azumi.
-Gracias a todas, las quiero- y se dieron un abrazo grupal.
En la planta baja los chicos, escuchaban música y terminaban de juntar las cosas que habían dejado en el jardín. Estaban desmontando el toldo, solo bromeaban y reían, hasta que decidieron aclarar cierto asunto con Genzo.
-Y dinos Genzo, ¿de verdad vas enserio con Kumi?- pregunto Taro. Un sonrojo cubrió las mejillas de Genzo.
-Pus claro que si - contesto.
-Genzo, nunca despierten sentimientos en una mujer, cuando no tienen intención de amarla, Kumi ha pasado por mucho- le dijo Jun.
-Pero mis intenciones con ella son reales, ella no solo ve lo bueno de mí, sino que también lo malo y aun así piensa que valgo la pena. Ella me ve diferente a como me han visto antes- decía Genzo mientras doblaban la lona.
-Mira Genzo, sabes que no nos metemos en tu vida "amorosa"- dijo Hikaru haciendo comillas cuando dijo amorosa- pero ahora se trata de una de las chicas y todas antes de ser novia de uno de nosotros eran como nuestras hermanitas, ahora siendo Yoshiko mi novia, sigo considerando a las demás como mis hermanitas y asi todos nosotros-
-¿Están diciendo, que no puedo tener nada con ella por ser su hermanita?-
-¡Idiota! Estamos diciendo, que tendrás cinco hermanos mayores muy molestos si solo juegas con ella-
-Ok ya entendí, ya entendí. Pero créanme que no pasara-
De repente desde dentro se escucha -¡A comer!- y por arte de magia olvidan de lo que hablaban para salir en tropel hacia la cocina.
-¡Dios mío!, no coman como mandriles- decía una resignada Yukari y las miradas de desaprobación de las demás.
Genzo se dio cuenta que Azumi preparaba una charola con fruta y comida ligera, eso le dijo que era comida para Kumi.
-Azumi…yo puedo llevársela a Kumi- ella solo se le quedó mirando pero accedió ya que ese par necesitaba hablar, ya la perdonaría después Kumi.
-Está bien y Genzo, se bueno con ella- el asintió y se dirigió hacia el cuarto.
-¡Chicas! ¡Chicas!, miren lo que encontré- les dijo Yayoi mostrándoles una película- porque no la vemos-
-¡Hay sí! me vuelve loca verlo en ese traje-dijo Yukari. Ellos solo las observaban sin interrumpir sus sagrados alimentos.
-¿Y que tiene ese que no tengamos nosotros?- se atrevió a cuestionar Ryo.
-Mmmm…el nombre Brad Pitt- contesto Yoshiko. Todos dejaron sus cucharas para aplaudirle burlonamente.
-Bravo, bravo Ryo. Tenías que preguntar-
A medida que iba subiendo por la escalera, las manos le sudaban más y más. Para cuando llego a la puerta era un manojo de nervios. Respiro varias veces, sostuvo la charola con una mano y abrió la puerta. En el primer campo de visión no logro dar con ella, tuvo que entrar para darse cuenta que Kumi estaba en el tocador del baño, peinando su hermosa melena. El corazón de Genzo latía como loco, pero debia mantener la calma, para que Kumi no se sintiera incomoda.
-¡Buenos días!- saludo el alegremente.
-Bu…Buenos días- Kumi estaba roja y solo desvió la mirada, no era capaz de verlo a los ojos.
-Te traje algo de comer-Genzo hizo espacio y dejo la charola en la mesita de noche- ¿cómo te sientes?-
-Ya mejor- sus respuestas eran cortas y Genzo comenzó a sentir una especie de atmosfera extraña. Así que sin que Kumi lo esperara, se acercó a ella en dos zancadas, la tomo de su rostro y unió sus labios de una manera para nada suave. La piel de Kumi se erizo y entre la sorpresa y lo bien que se sentía, dejo caer el cepillo para pasar sus brazos por la cintura de él. Genzo comenzó a hacer un camino de ligeros besos hasta el cuello de Kumi, para hundirse en su melena.
-Toda va a estar bien- le dijo mientras la abrazaba con cariño. Kumi se relajó y asintió- vamos a que comas algo- la guio hacia la cama y acerco la charola. Kumi tomo el tazón de cereal – sabes solo debemos prepararnos para el bombardeo de burlas que recibiremos-
-¡Dios que vergüenza!-
-Tranquila, nosotros sabemos muchas cosas oscuras de ellos, bastara con recordarles algunas-
-Me das miedo Genzo- dijo Kumi con algunas risitas. Y entonces Genzo volvió a su estado de confort, al ver que Kumi estaba más tranquila.
Después de eso todo transcurrió con normalidad, la tarde se fue rápida y ya era hora de comenzar a arreglarse para salir. Las chicas desfilaban de un cuarto a otro con ropa, maquillajes, etc. Ellos abajo jugaban y escuchaban el abrir y cerrar de puertas, objetos caer. Todos estaban en la total fodongues.
-De verdad se estarán arreglando, porque más bien parece que están luchando haya arriba-
-No lo digas en voz alta Tsubasa, su sagrado ritual no debe ser interrumpido, sino queremos que se demoren más-
-Vamos chicos, eso es de género y todos aquí sabemos que la guerra de los sexos termino y ¿adivinen que?…nosotros la ganamos- dijo Genzo.
-¿Enserio?-
-Así es, la ganamos cuando ellas comenzaron a bailar en los tubos para ejercitarse-
-En eso tienes razón- todos concordaron con él y siguieron en lo que estaban.
-¿A qué hora dijeron que nos iríamos?- pregunto Taro.
-A las 9, pero verdaderamente saldremos como a las 11 y en 45 minutos una de ellas bajara para preguntarnos… ¿a qué hora piensan alistarse?- contesto Ryo fingiendo la voz.
-Sí, son adorables- dijo Jun
Y dicho y hecho eran ya las 10:30 en el reloj y ellas ni sus luces. Ellos se veían verdaderamente atractivos, pero Tsubasa era un Dios; con un pantalón negro deslavado, una camiseta muy ajustada a su torso de cuello en V, un saco sport azul índigo, cinto rojo y unos mocasines a tono con su saco. Como ellas tardaban comenzaron a jugar Garabato, donde tenían que adivinar el dibujo del otro para poder avanzar.
-Dios mío Ryo que es eso-
-Pues está claro que es una ranita-
-¿Claro para quién? Ryo puedo ver que severos traumas te aquejan- dijo Jun
-Ya, ya, la compondré-
-¡No! No vuelvas a dibujar, de hecho jamás vuelvas a dibujar el resto de tu vida, serás asesinado- le arrebato el lápiz Koijiro.
De pronto unos tacones se escucharon bajar por las escaleras, ellos voltearon y ahí en medio de un halo de luz, sus novias estaban arrebatadoramente guapas y sexis, todas llevaban faldas de holanes a la mitad del muslo que se entallaban en sus cinturas enmarcándolas más, unas blusas de tirantes adheridas a sus cuerpos, tacones altos y unos sacos cortos estilo torero.
-Estamos listas-
-Y con solo 30 minutos de retraso- puntualizó Maki.
-Wow- exclamaron ellos.
-Nos vamos ya- dijeron ellas caminando hacia la puerta.
-Wow- volvieron a decir ellos siguiéndolas, como si escucharan una melodía del flautista de Hamelin.
Llegaron al lugar pero tuvieron que dejar los jeeps lejos ya que estaba a reventar. La fila para entrar era larga y al ver las caras de frustración de sus mujeres decidieron hacer uso de su influencia, no solían sacar provecho de su fama pero por ellas no les importaba. Adelantaron hacia la puerta de ingreso y al ver quiénes eran no tardaron en dejarlos pasar y darles lugar en la mejor zona. Cuando entraron el lugar les pareció genial a ellas, en medio había una barra circular que era a la vez una tipo pasarela que se conectaba con un escenario que tenía en el fondo el frente de un carro clásico estilo vaselina donde se encontraba el DJ, sobre esta había una decoración con cristales que asemejaban corales en diferentes formas y colores, alrededor había mesas y más atrás salas tipo lounge. Les encanto porque podrían bailar ya sea junto a el lugar donde estaban o bajar hacia el escenario.
Tsubasa y Genzo hablaban con un mesero y a los pocos minutos les trajo tres jarras con Martini de mango, chocolate y una mezcla especial que era muy famosa en el lugar.
-El de chocolate no tiene alcohol- le dijo Genzo a Kumi al ver la cara de repudio que puso.
-Gracias-
Entre Tsubasa y Koijiro llenaron las copas las cuales tenían un foquito led que hacía que brillaran luminosamente en varios colores.
-Está muy rico- dijo Sanae cuando probo el Martini de mango.
-No tanto como tú- le dijo en el oído Tsubasa a la vez que le daba un beso.
-¡Tsubasa!-
-Que, ni siquiera nos escuchan, de hecho yo creo tendremos que hablar por whatsapp para poder entendernos-
-No exageres, no esta tan fuerte la música, parece que nunca habías venido a un lugar así-
-Es que casi nunca salía a lugares así, tal ve veces-
-No te creo-
-Estaba muy ocupado-
-¿Asi?-
-Sí, llorando por los rincones por extrañarte tanto- Sanae soltó una sonora carcajada que Tsubasa silencio con un beso.
De pronto se escucha la voz del DJ.
-¡Hola! ¡Hola! ¡Cómo están todos esta nocheee! ¡Ya listos para hacer temblar la pista! ¡Hey chicas guapas las queremos ver bailar!- todo esto lo decía mientras ponía música que hacia vibrar el ambiente.
-Bueno, chicos, chicas- dijo Jun alzando su bebida- ¡que esto, que lo otro!-
-¡Salud!- dijeron todos chocando sus bebidas al centro.
-¡Chicas vamos a bailar!- dijo animada Azumi.
-¡Siii!-contestaron todas y se dirigieron a la pista.
-Se ven bastante felices-dijo Tsubasa.
-Sí, ellas se ven bastante seguido. No sé qué será de ellas ahora que se separen-
-Y dinos Tsubasa, como tomo tu mamá lo de la boda-
-Bastante bien, igual los papas de Sanae-
-Y tu mamá y ella se llevan bien-
-Créeme ellas hablan y hablan sin parar, son como madre e hija y yo parezco un pariente muy, muy lejano-
Ellas bailaban felices, mientras ellos las vigilaban como halcones. Cuando un pobre mortal era atraído por ellas y las invitaban a bailar o un trago, solo sonreían, se disculpaban, apuntaban hacia donde ellos estaban y ellos los saludaban, haciendo que el sujeto en cuestión saliera huyendo de ahí. Se acercaron sedientas y acaloradas.
-Este lugar esta genial-
-Mañana tendrán un gran dolor de piernas-les dijo Ryo.
-Tendremos- le contesto Yukari arrastrándolo hacia la pista. Acto seguido todas la imitaron y sacaron a bailar a sus amores. Mientras eran arrastrados, ciertos personajes indeseables hacían su aparición.
-Hey Ian ¿estás seguro que las encontraremos aquí?-
-Tan seguro como que esa fierecilla estará conmigo esta noche. Separémonos para buscarlas-
Por otro lado todos se divertían. Cuando bailaron por separado, Tsubasa demostró su nueva habilidad adquirida.
-Vaya capitán, no sabía que bailaba también, de hecho no recuerdo haberlo visto bailar antes- dijo curiosa Sanae.
-Bueno sabes que nunca fui a los festivales ni nada de eso en la escuela. Por otro lado digamos que hice un trueque de clases de piano por clases de baile-
-Mmmm…acaso te dio clases la hermana de Pepe-
-Sí, ella acepto esa misión imposible. Créeme tenía la gracia de un elefante- Sanae reía mientras él la hacía girar. Todo era risas y bromas entre todos, pero sin que ellos se dieran cuentas eran observados.
-Busquemos a Ian-
Todos volvieron a la mesa ya cansados. Tsubasa comenzó a sentir calor y se quitó el saco, asi mismo los demás.
-Que calor hace- decían ellos mientras daban grandes tragos a su bebida helada.
-Y estos son nuestros deportistas de alto rendimiento- dijo burlona Maki.
-Lo somos y lo saben- dijo Koijiro, secundado por las miradas seductoras de todos. Un rojo intenso se apodero de las caras de ellas y al no ver salida se refugiaron en su bebida también.
-Kumi ¿me acompañas al baño?-le dijo Sanae
-Si vamos-
-Voy con ustedes- se apresuró Tsubasa.
-No es necesario, no tardamos- Tsubasa no se veía muy convencido.
-Solo iremos al baño Tsubasa, relájate- le reprendió Kumi. Aun así el las siguió con la mirada por entre la gente hasta que las vio entrar en el baño.
-Ian ya vimos a tu fierecilla-
-Yo también, justo acaba de entrar al baño la esperare afuera-
5 minutos después salían Sanae y Kumi, cuando fueron interceptadas. El tal Ian tomo a Sanae del brazo asustándola.
-¡Que te pasa imbécil, suéltame!-
-Te dije que nos volveríamos a ver ¿me extrañaste?- Sanae sentía su corazón latir rápidamente.
-¡Ya suéltame!-
-No fierecilla, primero tu y yo la pasaremos bien- Sanae forcejeaba tratando de zafarse, pero la tenía bien sujeta. El tacto de esa mano áspera sobre su piel la asqueaba y un escalofrió la recorrió – ven hermosa demos un paseo- el miedo comenzó a dominarla al verse siendo casi arrastrada y nadie hacer nada por ayudarla, había perdido de vista a Kumi y temió que alguno de los reptiles esos la estuviera molestando.
-¡No iré contigo a ningún lado!-
De pronto una mano tomo fuertemente a la que la sostenía haciendo que la soltara.
-¡Numero uno… no la vuelvas a tocar! – Apretando el brazo del tipo -¡Numero dos...jamás la vuelvas a tocar!- Tsubasa lo soltó del brazo aventándolo. Estaba tan cegado por la furia que apenas y sintió los brazos de Sanae quien se había aferrado a él visiblemente asustada, lo que hacía que su ira creciera. Sanae apenas reconocerlo se había abrazado a él con fuerza, sintiendo un gran alivio.
-¡Pero mira nada más a quien tenemos aquí, el gran Tsubasa Ozora! Oye perdóname no era mi intención quitarte tu diversión, pero vamos, hembras como esta no hay en todos lados-
Sanae sintió como los músculos de Tsubasa se tensaban, era como estar abrazada a un muro de concreto sólido. Jamás en todo el tiempo que tenia de conocerlo lo había visto ponerse de esa manera, sus ojos ahora eran de un negro tan profundo como el de un abismo. Estaba furioso y parecía dispuesto a despedazar al tal Ian si alguien no lo detenía.
-Tsubasa vámonos, no vale la pena-dijo Sanae tratando de desviar su atención mientras giro su cabeza buscando a alguien que le ayudara a arrastrarlo si era necesario, se sorprendió al ver a todos incluida Kumi atrás de ellos, pero sin la más mínima intención de querer detener a Tsubasa, así que solo se aferró a él con más fuerza.
-La fierecilla tiene razón…no vale la pena- dijo Ian dándole otro sentido a las palabras – pero solo una cosa Capitán…para la otra asegúrate de ponerle una correa- con esas palabras él había cavado su propia tumba.
Sanae no sabía cómo había pasado todo, primero estaba abrazada de él y al segundo siguiente ya estaba junto a las chicas, mientras veía como Tsubasa asestaba un tremendo puñetazo que hizo volar y caer entre mesas a Ian. Sus amigos quisieron responder al ataque de su líder, pero Genzo y Koijiro les cerraron el paso.
-Yo no haría eso si fuera ustedes- les dijo Genzo, mientras eran intimidados por la mirada de demonio de Hyuga. Tsubasa se acercó al adolorido Ian y lo levanto de la camisa, acercándose a su oído.
-Que ni se te ocurra intentar hacer algún escandalo contra mí o alguno de nosotros, créeme los abogados de mi familia te comerán vivo- lo soltó y regreso con los demás.
-Sanae ¿estás bien?- le pregunto una angustiada Kumi.
-Sí, solo me asuste un poco-
-Oh ¡mira tú brazo!- dijo Maki señalando una marca roja en el brazo de Sanae.
-No es nada, ni siquiera me duele- en eso llego Tsubasa.
-Chicos será mejor irnos ya-
-Sí, es lo mejor- lo apoyo Hikaru.
Ya afuera todos iban en absoluto silencio sepulcral. Ellas temiendo el sermón que les esperaba, ya que cuando Kumi llego corriendo diciendo que alguien molestaba a Sanae y Tsubasa salió disparado, completo la frase aclarando que eran los mismos babosos del día anterior y ese "hablamos luego de ellos" lo marco. Unos metros atrás iban Tsubasa y Sanae, él la llevaba de la mano pero tampoco había pronunciado palabra.
-Tsubasa ¿estás bien?-
-Si- contesto secamente.
-¿No te duele tu mano?-
-No- contesto igual. Sanae bajo la mirada, verdaderamente él estaba molesto, pero ella no tenía la culpa. Tsubasa se dio cuenta, se detuvo y con su mano libre hizo que lo volteara a ver.
-Preciosa, no estoy molesto contigo, jamás podría estar molesto contigo- le dijo con mucha suavidad- solo estoy tratando de calmarme… porque cada que veo el moretón en tu brazo, siento… ¡que la ira regresa a mí y quiero regresar a matar al estúpido ese!…así que vallamos en silencio ¿sí?- Sanae asintió y él le dio un beso en la frente.
Agradecimientos a:
Mimiiii: me alegra que te guste la historia saluditos…
Anii: bienvenida y espero que te guste este el capítulo también saluditos…
HermiSanae: gracias por seguir leyendo, y si ya estoy leyendo el manga casi me volví loca jajaja XD pero creo que nos siguen quitando romance tu como ves?. Espero que tu inspiración regrese yo sé que tú puedes, tus historias son muy buenas también. Sobre lo de Ian ese nombre se me ocurrió y cuando leí tu comentario recordé que si efectivamente yo también lo leí en algún otro fic Jajajaja. Saluditos…
Srto: gracias por seguir leyendo mi fic saluditos.
Nos leemos pronto y no olviden tenerme paciencia jijijiji y no olviden dejar sus Reviews que son los que me dan inspiración para seguir.
