Bueno... ya pasamos la mitad de la historia... Aunque me preocupa mucho que para la siguiente no se me cae ni una idea. Escribí hasta el cap 6... y me bloquee...(ahhhh panic atack) jeje. Es que no tengo mucho de donde agarrarme y ya saben que siempre escribo siguiendo el argumento de la serie, pero me temo que la temporada 7... es... ¿cómo decirlo? algo vacía de contenido...(de echo me está pasando con los capítulos finales de esta historia, también no les encuentro la vuelta, son bastante pobres) y poner mi imaginación en movimiento se me hace difícil estos días...ya veré que invento...

También les cuento que estoy publicando en blog. Son las mismas historias pero quizá tenga una chance de interactuar más con los lectores, sobre todo los anónimos, que en esta web. Dejé la dirección en el perfil.

Los dejo con el cap con una aclaración respecto al título: la palabra REPERCUSION está usada como sinónimo de "culatazo", de retroceso, de la patada que un arma provoca al disparar, más precisamente... es que me pareció que quedaba mejor. Aunque no tengo idea de por qué esa palabra vino a mi mente mientras revisaba lo que había escirto... eso bueno.. fue así. El título a veces sale desde cero, otras veces mientras lo escribo, y otras veces tarda mucho en aparecer... este fue el caso de hoy.

Repercusión:

La austeridad del edificio que los Campbell usaban para llevar a cabo sus actividades parecía aún más incómoda debido a la falta de iluminación. La poca actividad que se desarrollaba en ese preciso instante hacía que la luz fuese prescindible. La tensa reunión que acontecía en ese momento no la requería.

– ¿Por qué resulta que ahora todo el mundo piensa que puede pasar por sobre mis decisiones? –expresaba Crowley a los hermanos Winchester y a su abuelo –¿Es que pensasteis que yo no sabría nada de vuestro cotilleo…? Conmigo no se juega… Si queréis de vuelta el alma de Sam…tendréis que hacer un esfuerzo mayor…eso no es negociable. Y creedme, que estoy siendo considerablemente tolerante al respecto.

–Creo que los tolerantes hemos sido nosotros –manifestó Dean con clara irritación. –Este chantaje tuyo ya me tiene muy cansado…

–No es un chantaje, es intercambio de mercancías.

Sam apretó los puños para contener la rabia que crecía en él. La conversación estaba por pasar a incidentes mayores.

Samuel sabía que Crowley sería emboscado, pero prefirió no comentarlo con él, por el bien de Sam y Dean. Lo trató directamente con Erika. Se pusieron de acuerdo para que el demonio pensara que ella había intervenido por cuenta propia.

Ahora temía que sus nietos la fastidiasen de un momento a otro. No creía ser capaz de contener la situación por mucho más que unos pocos minutos. Y esa chica no aparecía. Ella le había prometido que evitaría la catástrofe, pero no llegaba. Y el experimentado cazador ya empezaba a temer por todos ellos.

–Pues… yo estoy convencido de que nos mientes –Sam finalmente abrió la boca –voto por deshacernos de ti…

–Ah… si… ¿Y cómo vas a recuperar tu alma si yo muero, alce?

–No me importa… Encontraré la manera…

La cercanía de unos pasos se oyó en el asfixiante silencio que se generó luego de esa tensa declaración. La puerta se abrió con rudeza. Todos se volvieron a mirar al inoportuno visitante.

Erika contempló a los cuatro hombres quienes también la miraron con aire expectante.

–Genial –exclamó Dean. –ahora si… estás atrapado –le dijo al demonio.

Erika, sin pronunciar palabra alguna se acercó con celeridad a Crowley. Susurró algo en su oído. El rostro de éste se llenó de asombro mientras exclamó:

– ¿¡Ah, si…?! ¿No me digas?

– ¿Qué haces? –indagó Sam con un destello de furia en sus ojos -¡Cógelo!

–Oh… -exclamó Crowley – ¿Es que pensasteis que ella venía a salvaros? Lamento la decepción… Sam… pero… esta chica es mía…

– ¿¡Qué!? –dijo Dean con voz ronca y una expresión de horror y desagrado. -¿Desde cuándo?

–Desde siempre…

–Pero… pero… no está…

– ¿No está poseída? ¡Claro que no! Es innecesario. Ella es… ¿cómo decirlo…? Una buena chica… o una mala chica… -divagó –estoy confundido…

-¡Sabía que no podía confiar en ti! –le reprochó Dean a Erika.

–Trabajas para este hijo de puta… ¿tú también? –le reprochó Sam.

–No comprendo… ¿Por qué…? –preguntó el rubio casi con un ápice de dolor en su mirada. Se sentía decepcionado. Había confiado en ella, a pesar de que todos sus instintos le dijeron que no lo hiciera. Y se maldijo a sí mismo por no escucharlos.

–Oh… -respondió Crowley –No te habrás creído ese cuentito de: "hay algo maligno en mí…" –dijo remedando a Erika. –aunque tengo que admitirlo… fue conmovedor… casi acaba convenciéndome a mí también…

Ella hizo un casi imperceptible gesto de desagrado. Imperceptible para todos, excepto para Sam, quien la observó detenidamente. Erika jugueteaba con sus dedos pulgar y anular. Siempre hacía eso cuando estaba nerviosa. Si se llevaba los dedos a la boca para morderse las uñas… significaba que estaba desesperada. Ya la había visto hacerlo antes… ¡Y bingo! Lo estaba haciendo justo ahora.

–No… dijo el menor de los Winchester –Estás aterrada. –le hablaba a ella -¿De dónde te tiene cogida Crowley?

–Del alma.–se apresuró a responder él. –Verás Sam… Vosotros no fuisteis los únicos perseguidos del régimen celestial. Esta preciosura también estaba en la lista de enemigos públicos. Y estaba tan… desesperada… –se detuvo para reír sarcásticamente –que… simplemente se entregó a mi… y como ya tenía un trato con una diosa pagana que incluía su alma, ¡no podía dármela! Entonces, tuvimos que negociar por algo más…lo que resultó ser muy conveniente para mí, ya que me ofreció sus… valiosos servicios como cazadora, para siempre.

– ¿Y qué le obliga a cumplirlo? –preguntó Samuel.

–Ahí está la parte divertida. El artículo 289 que dice claramente que si por inacción, omisión, ocultamiento o traición yo me veo perjudicado en mis intereses o en mi integridad personal, su alma será mía… instantáneamente. La tendré con chasquear los dedos. Ella no podía vender su alma, pero nada impedía que la ofreciera como garantía póstuma. Y el trato no puede romperse, porque si el trato se rompe… será una violación a dicho artículo… sería una especie de… paradoja. ¡Y fue su idea! –concluyó animadamente.

Erika guardó silencio, apretando los dientes.

–Hija… no se si soy el más indicado para decirlo… pero eso ha sido una tremenda estupidez… -confesó Samuel, quién desconocía hasta ahora los detalles del trato que la chica tenía con el demonio.

–Lo único que puede romper el trato, es su muerte. Pero… Para estar completamente seguro de que no escapará, agregué un particular inciso a la cláusula. Su alma es mía también si intenta quitarse la vida ella misma, o si le pide a alguien más que lo haga por ella. Como verán… no tiene salida. Todos los caminos conducen a Crowley… Ella decide si será en esta vida… o en la otra… Matarme tampoco es una buena opción. Si por casualidad algo me pasa, el contrato quedará en manos de alguien más, quien tendrá toda la potestad de hacer con ella lo que se le dé la gana.

La tensión en Sam continuaba creciendo. Erika lo advirtió claramente. El cazador deslizó la mano de manera casi imperceptible hacia su espalda. Ella no dudó de que tuviera un arma allí guardada.

Crowley se dio la vuelta dirigiéndose hacia la puerta. En ese momento el cazador desenfundó su cuchillo mata demonios.

Y fue en ese preciso instante en que Erika sintió que todo a su alrededor comenzó a moverse en cámara lenta.

– ¡NOOOOOO! –gritó advirtiendo que Sam apuñalaría a Crowley inevitablemente.

Se movió rápidamente hacia él. Interponiéndose entre el gigante y el demonio. Sintió un agudo dolor cuando el cuchillo se hundió en su pecho. Miró a Sam con gesto de incredulidad e incomprensión. "¿Qué pasó?" se preguntó a sí misma una fracción de segundo antes de desplomarse en los brazos de Crowley.

– ¡QUÉ HAS HECHO IMBÉCIL! –le gritó el de negro con desesperación.

–Sam… hijo, ¿que hiciste? –Samuel tampoco pudo contener la incredulidad que lo embargó.

Dean, quien hasta ahora solo había sido un mero espectador se acercó a asistirla.

–Sam… ¿Cómo pudiste? –dijo abriendo sus grandes ojos verdes llenos de estupor.

–Ella… se interpuso… no pude evitarlo… –decía intentando justificarse, no obstante no parecía mostrar rastro alguno de pena o dolor.

– ¡NO PUDISTE EVITARLO! ¡NO PUDISTE EVITARLO! ¡IMBÉCIL! –le gritó Crowley – ¿TIENES IDEA DE LO QUE HAS HECHO?

–Si… -respondió Sam sin una pizca de perturbación –le he hecho un favor… finalmente se ha librado de ti…

– ¿Qué cojones estás diciendo, Sam? –preguntó Dean furioso. -¡Está muerta! ¡La mataste! –lo increpó luego de comprobar sus signos vitales, mientras notaba que el calor abandonaba lentamente el menudo cuerpo.

Samuel quitó el cuchillo del pecho de la joven y se lo entregó a Dean. Intentó reanimarla con RCP. Era en vano.

– ¡Apartaos! –ordenó Crowley. –Más te vale que pueda arreglar esto. –advirtió con tono amenazante –Porque de otra forma vais a lamentarlo. ¿Quedó claro?

La levantó entre sus brazos y se la llevó.

Los tres se quedaron solos. En medio de un perturbador silencio.