Advertencia!
Contiene Spoilers para los que no leen el manga!
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Capitulo 13.- Mentiras.
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Una semana después…
-Mira papi! –Haruka le enseño un dibujo.
-Es hermoso, Haru. –Le sonrió mientras miraba aquel extraño dibujo. –Quiénes son?
-Aquí estás tú y aun lado Alex! –Señalo a las personitas que estaban en un "paisaje"- -Y ahí estoy yo junto Chester! –Una personita pequeña agarrada de las manos de las otras dos, Chester cerca de sus piernas.
-Y esa de ahí quién es? –Rivaille notó a otra persona al fondo, cabello castaño y ojos verdes…
-Es mamá, no es obvio? –La niña sonrió, sentándose en la cama.
Rivaille se detuvo a mirar aquel dibujo por minutos. Hace una semana que Liv le había dicho de que Erin estaba viva, había hablado de algo más pero no la escucho, era claro que estaba delirando.
-Papi, hoy saldré de este lugar, cierto? –Pregunto Haruka con la cabeza baja, jugando con sus manos.
-Si, a partir de hoy yo te cuidare. –Respondió.
-Hanji y el doctor Henderson me cuidaran también, no?
-Ellos te ayudaran a que mejores.
-Qué pasara con la chica titan?
-Se harán cargo de ella también.
-Hmmm… -agarro a su peluche y lo abrazo, pegando su barbilla en la cabeza de éste. –Y por qué tío Ackerman y Armin y tía Terra no han venido a visitarme?
-Ackerman y Armin están ocupados por el trabajo y Terra está cuidando de su bebé, ya te lo he dicho muchas veces…
En realidad, Ackerman no iba a visitar a Haruka porque no soportaba verla en la cama del hospital con tubos pegados en sus brazos y marcas de inyecciones en su cuerpo… Armin estaba ocupado al igual que Hanji y Erwin; y Terra, bueno, ella aun esta capturada…
-Es medio día… -Miro por la ventana. –No tardan en venir.
Justo como lo dicho, el doctor Henderson entro por la puerta con una jeringa lista para inyectar. Rivaille se hizo a un lado, dejándolo pasar. Esa era ya la rutina diaria para Haruka, cada 12 horas venían a inyectarla, si no lo hacían, un dolor insoportable la atacaba.
Soltó un quejido cuando sintió la aguja dentro de su cuerpo, no le gustaba, pero era obligatorio. Recordó la primera vez que la inyectaron, había llorado mientras agarraba la mano de su padre con fuerza, pero con el tiempo, se fue haciendo una costumbre y el dolor había desaparecido.
Henderson la examino como todos los días, para después anotar algo en su cuaderno.
-Todo bien? –pregunto Rivaille.
-No necesitas preguntar eso todos los días, sigue igual que siempre. –Respondió mientras le tomaba el pulso. –No se te ha hecho difícil respirar o algo parecido?
-No.
-Alguna incomodidad?
Rivaille lo miro confuso.
-No…
-Entonces está bien. –Termino de anotar en su cuaderno y salió.
Haruka suspiro y se recostó, mirando al techo. Ya quería que todo esto terminara.
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. Sieg…
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-Agh, te dije que tuvieras cuidado y mira, ya te tienen en la mira. –Lerman regaño a Berthold.
-Lo siento, fui descuidado…
-Ah! Y también tu bella esposa hablo sobre nuestro plan! –daba vueltas por la habitación con los brazos cruzados.
-Usted no dio esa orden, señor.
-Ah, es cierto. –Se detuvo. –Hmpf, faltan tan solo 3 semanas más…
-Cada vez es menos…
-Si… -Miro al pelinegro. –En dónde está Braun?
-Está en el cuartel.
-No han sospechado nada de él?
-No, solo a mí.
-Y de Ymir?
-No.
-Ahora mismo lo deben de tener en la mira. –Giro, comenzando a caminar fuera. –Dile a Braun que el próximo rehén sera su trabajo, junto con Ymir. No deben tenerte más en sospecha, tienes que estar cerca de ellos cuando eso suceda. Y el joven Ackerman parece fuerte, sin duda será algo difícil quitarle a su bella novia…
-…Si, le mantendré avisado. –Bajo la cabeza. Nuevamente traicionaría a un amigo.
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-Liv, te encuentras bien? –Pregunto Ackerman al verla tan decaída.
-Por qué no lo estaría? –Respondió con una voz poco cortante y baja. Su respiración se volvía agitada.
-Te ves mal. Quieres que llame a alguien para que te revise? –Se levanto de su asiento.
-Estoy bien, esto siempre me sucede de vez en cuando… -Se acostó en la cama y miro al techo. Era verdad que le sucedia eso cada 2-4 meses, pero Lerman siempre le daba el medicamento para que se le pasara. Creyó que si tomaba una siesta se le pasaría un poco.
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-Haru~ -Hannah entró a la habitación de aquel hospital donde la niña se encontraba.
-Oh, Hannah! –Se levanto de golpe de la cama.
-Hola pequeña, te sientes mejor? –Se sentó a su lado.
-Un poco! –Respondió energéticamente.
-Erwin te dejo salir? –Pregunto Rivaille que estaba del otro lado, junto a Alex.
-Solo un rato. Estoy libre de tareas por ahora. –Sonrió y puso una bolsita frente a la niña. –Ackerman me pidió que te diera esto. No pudo venir personalmente por razones de trabajo en el cuartel, pero ya que venía a visitarte hoy, me pidió el favor.
Haruka Miro aquella bolsa de regalo frente a ella. Se sintió bien al saber que era de parte de Ackerman, realmente lo extraña.
Abrió la bolsa cuidadosamente y vio que dentro había una muñeca de trapo junto una carta. Saco la muñeca y luego leyó la carta, ésta decía:
"Recupérate pronto, mi linda princesa. Deseo poder verte ya, pero el trabajo no me deja… Por favor, cuando vuelva a verte, prométeme que ya estarás aliviada y, cuando me veas, irás corriendo a abrazarme con una gran sonrisa en el rostro, como siempre lo solías hacer; y cuando eso suceda dirás: "Lo he cumplido, ahora cumple la tuya". Entonces, te cargare en brazos con una sonrisa, mientras te canto aquella canción que solía cantarte cuando eras pequeña y te encantaba… Así que por favor, recupérate ya, mi linda princesa…"
Haruka sonrió. Ahora se esforzaría más en mejorar su estado. Su vista fue hacia la muñeca de trapo, era igual a ella. Cabello negro y ojos verdes; vestía un vestido de color lila y zapatos del mismo color, pero lo que más llamo su atención fue que aquella muñeca de trapo tenía una bufanda de color roja alrededor de su cuello…
-Es muy bonito, Ackerman sabe comprar regalos… -Sonrió Rivaille levemente, sabía lo que la bufanda significaba.
-Si. –Miro con ternura la muñeca. –Oye, papi… puedo preguntarte algo?
-Si, qué es?
-Podré aliviarme de esta enfermedad, cierto? –Dijo sin quitar la vista de la muñeca.
-… -Mordió su labio inferior y bajo la mirada. –Si… Prometo que te curaras de esa horrible enfermedad.
-Lo prometes? –Sonrió animada.
-…
No quería volver a mentir.
No quería prometer más.
No quería engañarla.
No quería hacerse daño a sí mismo con sus engaños.
-Lo prometo. –Dijo Rivaille forzando una sonrisa.
Alex y Hannah solo miraban a Rivaille de reojo. Por alguna razón siempre que Rivaille hacia una promesa siempre terminaba en una mala situación. Mala suerte, tal vez.
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-Liv?! –Ackerman fue apresuradamente hacia ella, abriendo la celda.
-Alejate! –Le grito mientras jalaba su cabello y echaba quejidos. Parecía que se estaba volviendo loca.
Un golpe de imágenes la había atacado en su mente, realmente confundida, no sabia lo que significaba.
La primera imagen fue de ella que había caído al piso, tenia una panza de embarazo… Después cuando llegaba Berthold a ayudarla. Cuando habían llegado al hospital y la llevaron a la sala para comenzar el parto… Ella sosteniendo la mano de su esposo cuando gritaba, lloraba y pujaba. Y después cuando le mostraban un bebé que lloraba y pataleaba, cubierto de sangre.
-Un… bebé…? –Se detuvo, bajando sus manos.
-Liv, qué sucede? –Le preguntaba Ackerman que estaba a su lado.
-Ackerman… recuerdas el día donde yo perdí a mi bebé?
El pelinegro alzo la ceja confundido.
-S-Si, Berthold nos dijo… -Respondió.
-El mismo día que lo perdi… Berthold tuvo su descanso en el cuartel?
-Creo que si…
-Puedo preguntarte algo más?
-…Si.
-Ese mismo día… Se dio la noticia de que en un hospital habían sido asesinados varios doctores y enfermeras?
-…Por qué la pregunta?
-Responde, por favor…
-… -Se puso a pensar. –Si. Ese día había un caos, muchas personas y doctores murieron en el hospital, así fue el miedo que nadie quería ir ahí, es un tema difícil de olvidar.
-… -Bajo la cabeza.
Maldito Lerman.
-Por qué la pregunta, Liv? –Volvió a preguntar el pelinegro aun confuso.
-Ackerman me puedes hacer un favor?
-Supongo… Solo si no trata de algo para salir que aquí.
-Nada de eso. Quiero que me consigas información de ese accidente de hospital, día, hora, todo. Y también quiero que investigues sobre mi… porfavor. Y si lo haces, lo consigas o no, les dire TODO. –Lo miro seriamente.
-…De acuerdo.
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*Sieg*
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-Smith, traje tu cena. –Un hombre en bata blanca abrió poco a poco su celda y deposito la bandeja de comida en una mesita. Ella solo lo miro. –Realmente te ves diferente a cuando llegaste…
-Todos necesitan un cambio… -Dijo mientras levantaba su cabeza, golpeándose en la pared. –Todo cambio es bueno. –Le sonrió.
-…Mandare a alguien para que te revise… te has vuelto loca. –Cerró la celda con llave.
Al momento en el que aquel hombre se fue, Terra se puso de pie y acomodo su cabello y ropa. La actuación se le daba bien. Saco un hueso que, con sus dientes, había afilado hasta que se formara una punta. Fue hacia el cerrojo de la celda y con el hueso logro abrirla. Salio lentamente y volvió a cerrar la celda silenciosamente, guardando aquel hueso entre sus ropas. Ahora solo tenia que encontrar a su hijo para lograr escapar. A dónde? No lo sabía, pero solo quería huir de ese lugar.
Con cuidado caminaba por los blancos pasillos descalza, Annie le había dicho que su hijo estaba en una pequeña sala no muy lejos de su celda. Camino por un pasillo largo que en la pared decia unas raras letras y números.
" L33Rm4n967"
Caminó por ahí y escucho unos sollozos y quejidos. Intento dar un paso más y seguir con su camino, pero su curiosidad la venció y fue por ese pasillo hasta llegar a la puerta de aquel proveniente de los sollozos y quejidos. Había perdido su oportunidad de escapar…
Abrió lentamente la puerta y verifico que ningún científico estuviera presente, pero no, lo único que vio fue a un pequeño niño pelinegro que estaba sentado en el frio suelo abrazando sus piernas, con la cabeza baja. Vestía una ropa blanca y tenia marcas de que lo habían inyectado varias veces en su pequeño cuerpo. Terra supuso que Lerman lo utilizaba para experimentos.
-Hola… -Hablo la pelinaranja mientras se acercaba gentilmente al niño, éste solo levanto la mirada. –Mi nombre es Terra, Terra Smith…
-…-Solo la miraba. Sus ojos estaban rojos de tanto llorar.
-Cuál es tu nombre?
-… -Giro su cabeza para mirar a la pared. –No tengo un nombre específico, pero las personas de blanco me nombraron así…
Terra miro a la pared que estaba detrás del niño, en la pared decía "D33R3KL00L33Rm4n967", demasiado largo.
-Me suelen decir "D33R3K", solo en ocaciones… -Dijo aquel niño. Para ser un niño de aproximadamente 5 años hablaba muy formal.
-Bien, entonces te diré solo "D33" –Sonrió. –Dime "Terra". –le extendió la mano.
El niño solo la estrecho débilmente.
-Qué haces en este lugar? Si te ven aquí te lastimaran… -Hablo el niño.
-Ah, lo olvidaba. Buscaba a mi bebé, planeo escapar de aquí.
-Escapar…? Pero eso es imposible. –El niño abrió los ojos como platos. Eran de un hermoso color verde olivo.
-Lo sé, pero podemos encontrar un lugar donde refugiarnos y dejar esta prisión, cualquier lugar es mejor que este.
-"podemos"…?
Terra le sonrió.
-Podemos escapar juntos, tu, mi bebé y yo.
El niño medito su pregunta y bajo la mirada.
-Pero nos descubrirán…
-Podemos intentarlo. –Extendió su mano. –Aceptas?
La miro por segundos y desvió la mirada. Era una mujer encantadora con esa sonrisa, capaz de convencer a cualquier persona con su mirada llena de esperanza en ella.
-E-Esta bien… -Estrecho su mano.
Ambos se miraron y sonrieron. Finalmente saldrían de esa pesadilla.
-Qué demonios haces en este lugar, Smith?
Terra se giró inmediatamente, Lerman y otros científicos los miraban desde la puerta, con brazos cruzados y miradas frías.
-L-Lerman?! –Terra sudo fría.
-Ay no… -El niño solo retrocedió asustado, pegándose a la pared.
-Cómo demonios escapaste Smith?! –Lerman fue a paso pesado hacia ellos.
-Eh?! Y-yo… -Lerman la agarro del brazo para obligarla a ponerse de pie. –D-Dejame! Me lastimas!
-Veo que tu padre no te enseño a ser obediente, así que tendré que enseñártelo yo mismo! –La saco de la habitación a la fuerza, casi arrastrándola por el piso. –Y créeme que tengo la manera perfecta para enseñarte a no desobedecer mis órdenes…
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-Haru, es hora de irnos. –Hablo Rivaille tomando la mano de la niña.
-S-Si. –Agarro su nueva muñeca de trapo que su tío Ackerman le había obsequiado.
Alex solo había pasado por los medicamentos de Haru y los esperaba fuera del hospital, Rivaille solo firmo los papeles y salieron de ese lugar. Ahora Haruka se mantendrá en casa, a cuidado de Rivaille y el doctor Henderson, junto con un poco de ayuda de Hanji que checara el estado de su sangre cada 3 días.
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Al llegar a casa, Chester fue corriendo a los pies de la niña, la extrañaba de verdad. Ella solo se hincó un poco para poder cargarlo, pero una parte de su cuerpo de lo impedía.
-Lo siento Chester, no puedo traerte en brazos por ahora. –Dijo algo apenada, el gato solo lamio las botas de la niña. –Yo también te extrañe… -sonrió.
-Haru, el doctor dijo que tenias que estar en cama. Puedes subir? –Le pregunto Rivaille mirando a la niña.
-Claro que puedo! –Inflo sus cachetes indignada y, a paso lento, fue caminando hasta las escaleras. –Puedo hacerlos por mi misma y sin ayuda de nadie. Lo ves, papá?!
-"Papá"? Acaso ya no soy "papi"? –Hecho una risa y fue hacia ella, cargándola en brazos. –Tardaras una eternidad si vas a paso lento…
-No es mi culpa! –Sus mejillas se volvieron de color rojo, estaba molesta de que la tomaran por una niñita de 2 años que apenas aprende a caminar. –No soy débil y puedo hacer las cosas yo sola!
-Tsk, te pareces a tu madre cuando te comportas así. –Rió. –Que linda.
-Hmpf… -Desvió la mirada, intentando ocultar el rubor en sus mejillas.
Subieron hasta la habitación y Rivaille recostó a la niña en la cama, arropándola en mantas y sabanas para que el frío de esa noche no la tomara. Está noche nevaría…
-Dime, papi… -Hablo Haruka ocultando medio rostro en la sabana. -Alex me dijo que mañana es tu cumpleaños…
-Ajá. –Dijo sin ninguna expresión.
-Qué es lo que quieres de regalo?
Rivaille la miro.
-Quieres saber? –La niña asintió. –Bien, lo que deseo es que te esfuerces en recuperarte, no importa que te recuperes después de mañana, tan solo quiero que mejores y te recuperes de esa enfermedad…
-Lo haré! Me esforzaré por ti, papá! –La niña sonrió, su sonrisa le recordaba a Erin.
Rivaille solo fue a ella y la abrazo con fuerza contra su pecho. No quería perder a alguien más, realmente no quería…
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. Sieg…
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-Muy bien Terra, puedes ver. –Lerman le quito la venda de los ojos.
Su cabeza le dolía un poco. Estaba en una silla amarrada a ésta, al igual que sus manos con un trapo que estaba amarrado por detrás de la cabeza, apretando su boca para que no hablara ni intentara hacer algo. Ahora si parecía un verdadero secuestro.
Lerman se encontraba en otra silla frente a ella, junto a una mesa metalica con algo en ella, aunque no pudo ver que era hasta que aquel hombre de lentes agarro un bisturí y empezó a pasar su dedo índice en el filo
-Fuiste doctora, no? –Miraba el filo de aquel instrumento medico. –Sabes para que se utiliza esto, no?
Ahora qué haría? Torturarla por desobedecer?
Lerman dejo el bisturí en su lugar y en cambio saco una especie de tijeras enormes y filosas.
-Esto lo usamos para cortar carne, ya sea de animal o humana, aunque también sirve para otras cosas. –Se levanto de su asiento y se hinco frente a Terra para mirarla a los ojos. –Tu cabello te debe estorbar, no? Déjame cortarlo por ti.
Pasó esas grandes tijeras por detrás del cuello y corto el cabello de la chica pelinaranja, haciendo que ésta soltara un pequeño grito.
-Dicen que lo más preciado para una mujer es su cabello… -Lerman paso una mano detrás de la espalda de ésta y agarro aquel largo pedazo de cabello para mostrárselo, -No soy un buen estilista como veras. –Lo dejo caer al suelo.
Terra solo desvió la mirada aliviada, almenos solo era cabello…
-Mirame. –La agarro de la barbilla haciendo que lo mirara. –Te dije que te castigaría por desobedecer mis órdenes. La primera vez te lo deje pasar, intentaste huir tirándole la comida en la cara a la persona que te cuidaba. La segunda vez tambien lo deje pasar, casi asesinas a un aliado… pero está vez, ya no seré tolerante.
Se puso de pie e hizo señas con las manos, alguien que estaba detrás de ella le quito aquel lastimoso trapo de la boca. Terra dio un suspiro. No fue tan malo como creía.
-No creas que he terminado ya, Smith. –Hablo Lerman mientras se ponía unos guantes blancos y un tapabocas, arremangándose la camisa. –Eso solo fue el comienzo, ahora viene lo mejor. –Sonrió cínicamente.
Sin darse cuenta de cuándo y cómo llegaron más personas, alguien la había golpeado fuertemente en la cabeza, cerca de la sien, dejándola medio consiente; una persona más la inyectaba en el brazo y otra cerca del cuello.
-Agh! –Grito de dolor. Su cabeza ahora le daba vueltas y tenia un dolor insoportable, le era difícil diferenciar las imágenes que veía, pero no lo suficiente como para ver que una mujer en bata blanca llevaba a su hijo en brazos, dirigiéndose a Lerman. –Qué…? –Parpadeo un par de veces hasta que su vista se aclaro un poco.
-A las personas desobedientes se les debe castigar, Terra. –Le dijo sin dejar esa sonrisa cínica de su rostro.
A su bebé lo colocaron en una mesita frente a ella, parecida a la que Lerman tenia hace rato. Terrra se movía con brusquedad intentando zafarse, pero era inútil.
-No te atrevas a hacerle algo a mi hijo! –Grito histérica.
-Me encanta verte de esa manera, querida. –Saco el bisturí nuevamente. –Sabes? Siempre me ha gustado "conocer" el interior de un bebé, debe ser muy pequeño… por qué no lo averiguamos? –Acerco el bisturí al pequeño cuerpo de Damian y solo se escucho como la piel se abría frente a sus ojos.
-NO! DEJALO! –lloriqueaba Terra con desesperación. –CÓMO TE ATREVES MALDITO DESGRACIADO?! –Se movía con brusquedad mientras las lágrimas salían de sus ojos al escuchar el llanto de su bebé dolorosamente.
Ni siquiera pudo ver más. No soportaba aquella dolorosa vista que estaba frente a ella. Viendo como mataban a su felicidad, a su todo, a su hijo…
Los movimientos bruscos se volvieron lentos y sin fuerza. Su llanto no paraba al igual que sus gritos desesperados que eran escuchados por todo el lugar. Sabía que todo había terminado. Lo supo cuando unos pasos se escucharon y el llanto de su bebé había parado hace minutos. Al abrir sus ojos, lo primero que vio fue a Lerman que estaba frente a ella, manchado totalmente de sangre…
-C-Cómo pudiste…? –Hablo la pobre chica con un hilo de voz.
Lerman solo acerco su mano llena de sangre a la mejilla de la ojigris y la acarició, mientras sacaba un pequeño objeto parecido a un reloj que emitía una brillante luz. La luz del lugar se había apagado y solo se veía aquel objeto radiante frente a sus ojos.
-Terra Smith… -Comenzo a mover aquel extraño objeto de un lado a otro. –No eres más que otra persona cualquiera. Tu madre fue asesinada por el estado cuando tuviste 8 años de edad, tu padre, el comandante de la Legión de Reconocimiento, Erwin Smith, te odiaba y te abandono… -Ella solo seguía aquel objeto brillante con sus ojos. –Conociste al "amor de tu vida", Armin Arlert. Lo amabas con locura, te casaste con él e incluso tuviste un hijo, pero él no lo deseaba así que lo asesino frente a tus ojos, justo como lo acabas de ver ahora… Te ha vendido a nosotros porque no le hacias falta. Ahora, estás en contra del estado y de la Legión de Reconocimiento. Estás a cargo de James Lerman y obedecerás cualquier orden, sea cuál sea. No lo olvides…
Terra cerró los ojos al momento que aquel objeto se detuvo frente a ella.
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-Annie, estás bien? –Le pregunto Berthold al verla tan perturbada.
-Realmente Lerman le hizo eso a Terra…?
-Lo hace porque no nos queda opción.
Pero es la esposa de nuestro amigo!
-…
-Y hacerle creer que su hijo está muerto es muy cruel! –Le grito Annie alterada con Damian dormido plácidamente en sus brazos. Ha estado así durante mucho rato.
-Lo sé. –Dijo Berthold bajando la mirada. –Hemos traicionado ya a muchas personas…
-Tch, ya quiero terminar con toda está mentira… -Gruño la rubia. –No lo puedo soportar por más tiempo…
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-Terra, haz despertado? –Lerman chasqueo los dedos.
Ella abrió poco a poco sus ojos grises sin brillo alguno; sus parpados le pesaban y tenía unas ojeras que eran un poco notables.
-Quién soy yo y qué soy para ti? –Pregunto Lerman en voz clara, esperando el resultado.
Terra subió poco a poco la cabeza, hasta responderle con voz seria y pesada, mirándolo a los ojos sin brillo, sin color, sin alma…
-James Lerman… Mi señor.
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Continuara…
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Michie al habla!
Holanda lindos/as lectores :3 Aquí les traigo el capitulo 13 ;D Me odian? Genial! Si me odian significa que les encanta la historia xDDD Así o más pinchi épico lo de Terra y su "señor" (Del fuego Osai! Okno XDDD)
Esta vez no deje avance, pero solo les diré que sera sobre el cumpleaños de Rivaille y todo eso que esta pasando actualmente, creo que tendrá 2 partes :v y digamos que tiene cierto sueño referente a su madre y su vida pasada y todo eso, ya que recuerdo que no he hablado sobre su vida cuando era un rebelde y todo eso xD
No prometo actualización la próxima semana! Semana pesada de entrega de carpeta y todo eso referente a calificaciones :/
Y por favor! No se salten los episodios :c ya se saltaron el capitulo 12! (que aquí sale como el 13, pero es el 12).
Bueno ya, creo que es todo :T Pero sin antes dejarle una pregunta!
¿Quién será el niño que Terra encontró en su intento de escape? Se los dejo de tarea! (? XD quien adivine les daré una galleta de animalito!
Dejen sus reviews y eso c:
Los quiero!
Michie Off!
