Chapter 14: Otro plan inesperado:

¡Aquí os dejo el decimocuarto capitulo! Siento la tardanza de nuevo -.- Pero soy humana, y no llego a todo, así que solo puedo decir lo siento, y seguir escribiendo lo mejor que pueda ;)

¡A leer!

PD: Leed el comentario del final, por favor :) (NO os obligo, que quede claro, si queréis lo hacéis, si no, solo leed el capitulo)

El rumor se extendió como la varicela en una guardería. Los japoneses se sorprendieron, pero más se sorprendieron los españoles. Al principio, nadie creía al pobre Toramaru, hasta que vieron como os dabais el lote en mitad del pasillo, sin ningún tipo de disimulo. Los anfitriones se asoman todos en la puerta del comedor, todos menos Alejandro.

Fernando: ¡Por dios! ¡¿Que demonios están haciendo?

César: - Gira un poco la cabeza. – Yo diría que es un beso de torniquete con doble lazo.

Guillermo: Que dices. Es un beso mariposa con triple nudo. – Sacas tu lengua de la boca de tu novio y les miras, mientras que el rubio sigue besándote el cuello.

Tú: ¿Queréis algo, chicos?

Romeo: ¿Prefieres a ese antes que a mi?

Tú: Te daría razones por las que hago eso, pero tu mente es demasiado inocente para comprenderlo. – La verdad es que no había nada pervertido, solamente él te gustaba, pero por dejar confuso a Romeo dirías cualquier cosa.

Fernando: Pero… ¿Y como es que te dejas hacer eso? – Dice, con cara de asco, mientras que el rubio te agarra del culo, besando todo lo que se encuentra por su paso.

Tú: Jajaja… Claro que si…

Helena: ¡THE AGE FOR MUSIC! – Grita la entrenadora desde quien sabe donde. Por pura intuición, todos los españoles echan a correr hacia el sentido opuesto a la de la voz.

Tú: ¡Adiós, cariño! ¡Nos vemos después! – Gritas, corriendo hacia atrás, mandándole un beso. Cuando los jugadores desaparecieron en la esquina de la derecha, el entrenador español sale corriendo como alma que lleva el diablo hacia el mismo sentido.

Hugo: ¡Mierda, chicos! ¡No me hagáis correr! – Goenji se asoma en la esquina. Y ve que todos los jugadores están escondidos en un saliente guardando total silencio. Hugo pasa de largo jadeando, cansado. - ¡¿Dónde coño estáis?

Guillermo: ¡No te lo vamos a decir!

Hugo: ¡Ajá! – Señala ese saliente.

Todos: ¡Imbécil! – Echaron a correr por donde habían venido, pero Helena les cogió por banda.

Helena: ¡¿Quién demonios os dio permiso para invitar a los japoneses para ir a la playa? ¡Hay que entrenar para el partido! ¿¡Que os pasa en la cabeza?

Tú: ¿Playa? ¿Quién dijo nada de playa?

César: Ya, bueno, nosotros les dijimos a las administradoras que hoy iríamos a la playa.

Tú: ¿Y por qué les dijisteis eso?

Fernando: ¡Parece mentira que nos conozcas! ¡Para verlas en bañador!

Ulises: ¿Para qué sino?

Hugo: Pues lo siento, pero os vais a quedar entrenando. Y los que menos necesitan entrenar irán con los japoneses, para que no se pierdan.

Helena: Es decir, (TN) y Alejandro.

Romeo: ¡Mierda! ¡Por vuestra culpa no podré ver a (TN) en bañador!

César: ¡Ni tú, ni nadie!

Romeo: Su querido novio si la podrá ver…

Tú: Perdonad, estoy aquí. No habléis como si no estuviera delante de vosotros.

Fernando: Que cabrones los japoneses, la primera vez que van a esa playa, y ven a (TN) en bañador… Suertudos de mierda.

Tú: A veces me pregunto hasta que nivel de idiotez que podéis llegar, y cada día os superáis.

Hugo: Voy a avisar a Alejandro. ¿A qué hora les habéis dicho que iréis?

Ulises: Yo le dije a Haruna que iríamos cuando el sol del mediodía caiga, cuando sus preciosos ojos se iluminen por la luz de la tarde de verano.

Daniel: Tío, ¿te parece normal decir eso?

Romeo: - Aplaude- ¡Bien hermano, bien! ¡Has llegado al nivel profesional de gilipollez!

Ulises: ¡Cállate!

Tú: Será mejor que vaya a preparar el bikini.

Romeo: ¿Te ayudo?

Tú: No, gracias.

Romeo: Había que intentarlo, ¿no?

Mateo: Anda, vamos a entrenar. – Todos se retiran al campo de futbol para entrenar muy fuerte. Mientras tanto, preparas el bolso para ir a la playa, con la toalla de color morado, el bikini a un lado de la cama, la crema de sol, el libro "Tres metros sobre el cielo" por si te aburres, el MP4, la cámara de fotos y ropa para cambiarte. Decidiste llevar puesto el bañador por debajo de la ropa de calle, pero en vez de pantalones, llevarás un "pareo". De repente, llaman a la puerta.

Tú: ¿Quién es?

Diana: ¡Yo! ¡Ábreme!

Tú: ¡Claro, como solo hay un "yo" en el equipo!

Diana: ¡Soy Diana, joder, tengo que contarte algo! – Abriste la puerta, algo aburrida.

Tú: Como sea algo de Yeray o de Pascual, te echo a patadas.

Diana: Que no, tonta. Venía a contarte que Touko y Alejandro están saliendo. – Sientes una punzada en el corazón, y una sensación de ahogo invade todo tu cuerpo. "Puede que haya entendido mal…" Piensas.

Tú: ¿Cómo…?

Diana: Que Touko, la gilipollas esa que te insultó, le ha pedido a Alejandro que sea su novio. Y no sé qué demonios ha pasado, pero últimamente esta triste, y le ha dicho que sí. – Es verdad, no habías oído mal. Alejandro, tu querido Alejandro, está saliendo con una que no se lo merece.

Tú: ¿Y desde cuando están saliendo?

Diana: Desde hoy a la mañana. Es que yo me entero de todo, ¿sabes? – Agachas la cabeza, intentando asumirlo, pero no te entra en la cabeza. "Pero no tiene sentido, se supone que a mi te gusta Goenji, no Alejandro… No, no me gusta Alejandro, claro que no… Pero, no puedo ver esto, no, simplemente, no puedo."

Tú: Necesito que te vayas.

Diana: ¿Estás bien? Sabes que puedes contármelo todo.

Tú: No, Diana, no puedo contarte nada, lo largarías por ahí como si nada. Admite que nadie puede confiar en ti. Ahora, vete.

Diana: Pero…

Tú: ¡Vete! – le empujas y cierras la puerta.

Te apoyas contra ella, y te sientas, resbalando poco a poco por encima del barniz de la brillante puerta. Llegas al suelo y te abrazas a tus rodillas. Te entran ganas de llorar, y sin quererlo, lo haces. Lloras en silencio, sin que nadie te escuche ni te vea. Después de un rato, te levantas y vas al baño. Te miras en el espejo, de arriba abajo, hasta que llegas a los ojos. Son los mismos ojos que hace una semana, pero de alguna manera, eran diferentes. Ahora el problema de tu padre ya no está, por lo tanto, ya no hay trauma. Pero siguen habiendo problemas, dos en especial, llamados Shuuya y Alejandro. Te secaste las lágrimas, te frotaste los rojizos ojos con fuerza. De repente, una furia sale de quien sabe dónde, das una fuerte patada al mueble del baño, lo aboyas. Sales del baño y coges tu bolso, dentro de nada se irán a la playa, y tendrías que aguantar las gilipolleces de la peli rosa con Alejandro. Respiras hondo, intentando relajarte. Sales de tu cuarto y te encuentras con Goenji, que estaba a punto de llamar a la puerta, preocupado.

Goenji: ¿Estás bien? Diana me ha dicho que…

Tú: Estoy bien, tranquilo. – Forzada, sonríes, pero el rubio no se lo termina de creer, y se preocupa de verdad. Te da la mano y los dos juntos, os acercáis al grupo de playeros que había en la entrada. La mayoría de chicos se quedan mirándote, estabas muy guapa, a pesar de los ojos rojos que tenías. Miras a un lado. Allí estaban esos dos, agarraditos, o más bien, Touko agarrada a Alejandro, quien está mirando a cualquier lado menos a su novia. Goenji te mira, adivinando por fin, la raíz de tu problema.

Goenji: ¿Te molesta? – Dejas de mirarles y agachas la cabeza. El rubio se temía lo peor.

Tú: Es que… Siento que ella no está a su altura.

Goenji: Bueno, Touko no creo que esté tan mal, ¿no?

Tú: ¿Qué no esta mal…? ¿Pero tú viste todo lo que me hizo? ¿Cómo me insultó sin motivo?

Goenji: ¡Claro que lo vi! En cuanto me enteré que había pelea de gatas, salí corriendo y no os gravé por poco.

Tú: ¡Cerdo! – Le pegas un pequeño golpe en el hombro, divertida, mientras que él se ríe.

Goenji: Como sea, si Alejandro es feliz con ella, es mejor que no te metas.

Tú: Eso es lo que temo, que él no sea feliz. – Miras a la parejita otra vez, ahora, Touko le ha obligado a besarse. Goenji, al ver que cada vez estas peor, te coge de la cadera y te besa.

Goenji: Te he dicho que pases de ellos.

Tú: Lo siento… - Le besas suavemente. No para de mirarte con esos ojos negros, se nota que estaba muy preocupado. Le abrazas y él te corresponde.

Goenji: Si haces eso, es imposible que no te perdone. ¿Sabías que eres irresistible?

Tú: Jajaja… Ya me lo habían dicho antes.

Fudo: ¡Ejem! Tierra llamando a los guías, ¿vamos o no?

Tú: Tranquilito, ¿eh?

Alejandro: Seguidme. – Todos vais tras él. Sin dudarlo, Touko seguía agarrada a él. – La playa es muy bonita.

Touko: No me importa, mientras que esté contigo, me da igual a donde ir. – Justo, tu y Goenji estais detrás, escuchando cada ñoñería que dicen.

Tú: Creo que voy a vomitar…

Touko: Lo que tu tienes es mucha envidia.

Tú: Si, ya lo creo. Mira guapa, no me he metido contigo en ningún momento, así que déjame en paz.

Touko: Cállate.

Tú: ¿Quién te crees que eres para mandarme callar, zorra?

Goenji: Ya esta, (TN). Déjala, no vale la pena.

Tú: Lo has visto Shuuya, se ha metido conmigo sin que yo le haga nada. A la próxima, te juro que no me pienso cortar como la otra vez. – La peli rosa ríe, agarrándose más fuerte a Alejandro, quien prefiere no hacer ningún comentario a favor de nadie.

Llegáis a la playa, y como era un día de entre semana, no había casi nadie. El sol brilla más fuerte que otros días, sin duda, habéis tenido suerte. Cada uno se puso donde le dio la gana, algunos en grupos, otros en pareja, solos, o simplemente se pasarían toda la tarde surfeando. Te pones al lado de Goenji, en el grupo formado por Kido, Fubuki (que estaba debajo de una sombrilla con mucha crema), Endo, Kazemaru, Midorikawa y Hiroto. También se juntan a vosotros las chicas Inazuma, menos Natsumi y Fuyuka, que no quisieron ponerse en ese grupo. Las tres chicas de grupo os acercáis a una pequeña chabola que hay en mitad de la playa, utilizado principalmente para cambiarse, aunque algunas parejas lo utilizan como nidito de amor. De una en una, os cambiáis, la ultima tú, que sales con una toalla tapando el cuerpo. Los chicos del grupo miran a toda aquella que se cruza por delante, babeando según la chica. La mayoría se fija en Lika y Touko, que están haciendo poses "sexys" a sus novios. Aki y Haruna pasan un poco desapercibidas, pero en cuanto te quitas la toalla del cuerpo, todos los chicos del equipo, incluyendo a Alejandro, se quedan flipados. Alguno se sonroja, a otro le empieza a sangrar la nariz, y otros necesitan en seguida un baño en el frío mar.

No te lo tienes nada creído, ni mucho menos, pero la verdad es que tienes un cuerpo de escándalo. Goenji no para de mirar boquiabierto, hasta ahora solo te había visto en sujetador, nada más, pero nunca enseñando tanto cuerpo. Bastante cerca de allí, Alejandro te mira, congelado, como cada vez que te ve en bañador. Touko llama su atención y le aleja un poco de ti. Goenji sigue flipado, mientras que tú estiras tu toalla y sacas la crema solar del bolso, pasando por alto todas la miradas y comentarios positivos que hacían los jugadores.

Tú: Goenji, ¿me das crema en la espalda?

Goenji: Pero… Entonces si te doy besos, no sabrán como tú, sabrán a crema, y ya sabes que a mí me gusta un montón tu sabor. – Dice, mientras lame tu cuello, dando envidia a todo el que está mirando.

Tú: Ya has proado suficiente, sino, te vas a poner malo de tanto sabor mío.

Goenji: Nunca es suficiente, es como… El olor de un rotulador nuevo.

Tú: ¿Me estás comparando?

Goenji: Claro que no, no puedes superar al olor del rotulador.

Tú: ¡Imbécil!

Goenji: Era broma, era broma… Deja que te eche la crema… - Empieza a esparcir la crema a masajear tu espalda, con cariño. Termina y se pone a jugar con los chicos a futbol en mitad de la playa. Como te aburres y Aki y Haruna no hablan de nada interesante, miras de lado a lado de la playa, hasta que te encuentras con Touko y Alejandro, con los pies en el mar, besándose apasionadamente, pero ella quiere llegar a algo más. Se va poniendo cada vez más cerca de el, hasta que él cae al suelo y ella se pone encima. Alejandro le pide más de cinco veces que se quite, que no quiere hacer eso en mitad de la playa, pero ella no para de besarle y no dejarle acabar las frases. Harta de tanta tontería, te levantas de la toalla y te acercas a ellos, para defender a tu amigo, dando un empujón a la peli-rosa, que cae sobre el agua y se le estropea el peinado.

Tú: ¿No ves que no quiere nada contigo?

Touko: ¡Y tu no quieres nada con él, ¿para que coño interrumpes?

Tú: ¡Porque eres una zorra desesperada y para obligar a un tío a que te folle, te vuelves a tu país y allí te tiras a todo lo que se mueva!

Touko: ¡Tu si que eres una zorra! ¿Has visto las pintas de puta que tienes?

Tú: Ya, pero esta puta te podría hasta con una mano atada a la espalda.

Touko: ¡Ja! Eso habrá que verlo. – Se va acercando, tentándote.

Tú: ¿Eres masoquista? Porque parece que disfrutas cuando te pego.

Touko: ¿Y tu eres un puta? Es que parece que disfrutas jodiendo a la gente, pero creo que eso no hace falta preguntarlo. – En cuanto acabó la frase, le soltaste un puñetazo semejante que le tiras al agua. Inmediatamente, se levanta y se abalanza sobre ti, cayéndoos las dos sobre el agua, entre arañazos, gritos y tirones de pelo. Alejandro, sin saber que hacer, pide ayuda a todo compañero que se cruce, y entre cuatro jugadores, consigues separaros. Por suerte, tú no sales herida, pero Touko tiene la cara y los brazos llenos de arañazos. Llevan a Touko a curarla, y Alejandro, todavía furioso se queda bloqueado, sin saber por donde empezar a echarte de nuevo la bronca.

Alejandro: (TN)… ¿Pero que cojones…? ¡¿Te parece normal? Ya tiro la toalla… ¿¡Que demonios te pasa? ¡Antes pasabas de mi como de la mierda y ahora que estoy feliz con Touko, no paras de pelearte con ella!

Tú: ¡Por eso lo hago! ¡Tú no eres feliz a su lado!

Alejandro: ¿¡Y tú que sabes?

Tú: ¡Por que lo sé! Alejandro, eres demasiado importante para mí, y me duele muchísimo verte con alguien que no te aprecia…

Alejandro: Lo primero, ¡la única que no me aprecia eres tú! ¿Sabes todo lo que he hecho por ti? ¿Todo lo que he tenido que sacrificar por que estés bien? ¿Todos estos años desperdiciados amándote?

Tú: ¡Claro que lo sé!

Alejandro: ¿¡Y por qué demonios no has hecho nada al respecto! ¡No me has dado ni una oportunidad, ni una sola!

Tú: ¡¿Crees que si pudiese elegir no te elegiría a ti?

Alejandro: ¡Puedes elegir!

Tú: ¡No puedo! ¿¡Acaso tú pudiste elegir enamorarte de mí! – El chico dio un paso atrás. – Si se pudiese hacer eso, sé que estarías feliz junto a Touko, y yo lo respetaría. Pero no puedes. Nadia puede. Incluso para mí es imposible. – El capitán mira a otro lado, sabe perfectamente que tienes razón, pero no lo quieres admitir.

Pasa un rato en silencio. Él está mirando al horizonte, serio, demasiado serio. Tú, estás mirándole a él, preocupada de que no te perdone jamás. Los dos estás en la orilla, con los pies refrescados por el agua salada, sin decir una sola palabra. No había nadie alrededor, sorprendentemente no había mucho ruido, solo un silencio incómodo y el ruido de las olas. Las lágrimas empiezan a brotas de tus ojos. Desesperada por que te perdone, decides hablar con un hilillo de voz.

Tú: Lo siento…

Alejandro: ¿Tanto como para dejar a Goenji? – Dice sereno, con los brazos cruzados y la mirada hacia donde se acaba el océano.

Tú: Yo… No. – Se vuelve a crear un silencio incómodo. Esta vez, sois los dos quienes mirabais el horizonte.

Ningún amigo se atreve a acercarse, todos sabían que estáis en un momento de tensión, y joder el momento solo sería otro modo de aumentar esa incomodidad. Alejandro agacha la cabeza, ya no tan serio, más bien triste.

Alejandro: Perdóname…

Tú: ¿Qué te perdone? Tú deberías perdonarme a mí…

Alejandro: Soy el único que ha dificultado las cosas, es mi culpa.

Tú: No, no Alejandro. Soy yo la que ha estado fastidiando todo.

Alejandro: Si no me hubiera enfadado por aquella gilipollez, no habría pasado todo esto. No es tu culpa, tú solo te has enamorado. Nada más… - Vuelve a mirar hacia ninguna parte, mientras tú lloras sin parar de mirarle. Los ojos rojos del capitán se llenan de lágrimas, y tus ojos ya no pueden aguantar más agua en ellos, dejan que las gotas caigan al mar y se pierdan en él. – Y… - "¿Todavía algo más?" Te preguntas por dentro. – Tienes razón, Touko no me gusta… - Deja caer una única gota por su mejilla, se la seca rápidamente con una mano. Parpadea varias veces seguidas, sorbe por la nariz e intenta mostrar una sonrisa, falsa, pero por lo menos era una sonrisa y no un gesto de tristeza.

Te tiende un brazo, como para que te acerques. Inmediatamente, saltas sobre él y le abrazas, muy fuerte. Aprietas su cuerpo contra el tuyo con fuerza, como si hubiera vuelto de un viaje muy largo y tuvieras miedo de que se volviera a ir. El chico te corresponde, no muy fuerte para no hacerte daño, pero si por él fuera, te agarraría tan fuerte que no te podrías soltar nunca.

Alejandro: Perdóname, por favor… - Te dice al oído casi sin voz, muy emocionado.

Tú: Te perdono, pero con una condición. – Le contestas, sin siquiera apartar tu cuerpo del suyo.

Alejandro: ¿Cuál?

Tú: Que me perdones tú a mí. – El chico sonrió, por fin, sinceramente. A pesar de tremendo dolor que tenía en su pecho, estaba en paz contigo, y eso era suficiente razón para ser feliz, al menos por un rato.

¡Se acabó! Espero que os haya gustado, como siempre digo. Ahora necesito que me hagáis un favor, queridos lectores y lectoras. Para un capitulo que escribiré en el futuro, necesito que me digáis un par (o más) de canciones que os gustarías que aparecieran en el fic, solo pido dos condiciones:

1.- Que no sean canciones lentas, que tengan marcha y que se puedan bailar.

2.- Que cuando leáis ese futuro capitulo musical, que lo interpretéis como si literalmente estuvieras en el campo, e imaginándote la canción mientras lees el texto (o si quieres escuchando la canción literalmente), las escenas serán impresionantes, o eso intentaré escribir. Si conseguís eso, os aseguro que os gustará ;)

Hace ya tiempo que tengo esto en la cabeza, y a veces es difícil reflejar unos pensamientos en un texto y que los lectores lo entiendan, así que pondré todo mi empeño en ello, y para que funcione esa especie de "magia" no os olvidéis que también necesitáis tener imaginación a la hora de leer. Intentaré hacer los próximos capítulos lo más rápido y lo mejor posible, si el tiempo me deja hacerlo, y ahora que vienen las navidades, tendré tiempo libre, o eso espero XD Así que gracias por seguir este fic y ya sabéis… ¡Reviews!

¡Gracias por leer! ¡Y si eso, gracias por comentar!