GRACIAS A TODO EL MUNDO POR SUS REVIEW, SON LA SALSA DE ESTA HISTORIA.

ESPERO QUE SIGAN LLEGANDO MUCHOS, MUCHOS MÁS.

ESPERO TB QUE CON ESTE CAP SUPEREMOS A LOS QUE TIENE MI OTRA HISTORIA LA ORDEN DEL FÉNIX I.

Sentados en la mesa se encontraba el clan Weasley al completo. Bill y Charlie habían decido regresar a Inglaterra y formar parte de la orden del fénix tomando así una lucha más activa contra Voldemort. Seguramente el hecho de que su padre fuera ahora el ministro de magia y por tanto uno de los nombres más importantes en la lista negra de ese gusano había hecho reconsiderar sus prioridades. Del mismo modo que tubo que hacerlo Percy después de destaparse todo lo referente a Cornelius Fudge, Harry había tenido que escuchar 4 veces sus disculpas por la carta que le envió a su hermano durante su 5 año y por no confiar en él desde el principio. Ahora formaba parte del gabinete asesor del ministro de magia.

La señora Weasley estaba como siempre atareado llevando comida desde la cocina hasta la mesa donde rápidamente se distribuía entre los presentes.

Harry prácticamente no comió, aunque saboreó todos y cada uno de los platos, como refrescando su memoria ante tan dulce paladar. Las conversaciones no paraban de ir de un extremo a otro, desde Quidditch hasta Hogwarts, pasando como no por las acciones que tanto el ministerio como Dumbledore estaban llevando a cabo para luchar contra las fuerzas de Voldemort. En varias ocasiones se tocó el tema de los hijos de la luz, aunque de forma vaga y esporádica, aunque había opiniones para todos los gustos.

El sr Weasley seguía ensimismado en la vida y virtudes de los muggles, no paraba de preguntarles tanto a Hermione como a Harry como funcionaban algunas de las cosas que había visto últimamente. Harry estaba seguro que conocía su funcionamiento perfectamente, pero gozaba con los comentarios que tanto Hermione como él le daban al respecto.

Eran pasadas las 6 de la tarde y las únicas personas que se habían movido de la mesa habían sido la sra Weasley para servir a los invitados , Hermione y Ginny para echarle una mano.

Poco antes de los postres, Harry tras mostrar una mirada perdida, se excusó para ir al baño, reocupando su lugar en la mesa pocos minutos después. Justo antes de volver a sentarse en la mesa apreció una mirada excitada en las caras de los gemelos, cosa que no podía presagiar nada bueno.

Como guinda final a la maravillosa comida, varias bandejas con dulces de todos los colores ocuparon la mesa y la atención de los comensales. Al mirarlos Harry dedujo el por que de la excitación de los gemelos, sin lugar a dudas, los dulces con los papeles, verdes, amarillos, azules y violetas tenían alguna de sus travesuras. Un rápido movimiento de su mano puso las cosas más interesantes.

El primero en atacar fue Ron, directo a un gran dulce de chocolate envuelto en un precioso papel amarillo. Los gemelos casi dejaron de respirar viendo como su hermano se jalaba íntegramente de un bocado el dulce mencionado.

Su mirada pasó del más absoluto nerviosismo a la más horrenda de las decepciones. NO HABÍA PASADO NADA. PERO QUE PODÍA HABER FALLADO. Eran sus últimas creaciones, ni siquiera habían salido al mercado. Los dos gemelos se miraron con decepción ante la sonrisa oculta de Harry que disfrutaba como un niño.

Bill cogió uno de los dulces color rojo, hojaldre espolvoreado con canela y se lo situó tranquilamente en la boca, saboreando el aroma de la canela al entrar por la nariz. Poco después al intentar hablar con Charlie que se encontraba a su lado, nada salió de su boca salvo pompas de jabón de varios colores. Al parecer según las palabras salían de un color u otro. Ya que al dirigirse a los gemelos empezaron a salir disparadas como por escopetas pompas con un tono rojo muy marcado en señal de que no eran para menores de 18 años. Las risas acudieron a las caras de todos los presentes. Sobretodo Neville, que no estaba acostumbrado a este tipo de diversión.

Poco después de que Bill dejase de hablar las pompas empezaron a emanar de sus iodos formando una nube encima de su cabeza. Cosa que provocó más risas entre los presentes. Los gemelos estaba más animados, estaba funcionando, pero sus ojos miraron el papel que su hermano seguía sujetando entre sus manos y no entendieron nada. ROJO????? Se suponía que los rojos no tenían nada!!!!!

A continuación Harry cogió uno Rojo, sin que pasase nada extraño. Cada vez lo entendía menos. Alguien había mezclado todos los dulces, ahora ellos tampoco sabían cuales podían estar encantados y cuales no. Viendo la situación empezaron a reírse los dos solos, ganando las miradas de los ocupantes de la casa que no entendían porque se estaban riendo en esos momentos. Seguidamente cogieron un dulce cada uno y se lo tomaron.

Durante la próxima media hora, el único que no sucumbió a alguna de las bromas en los dulces fue Harry, todos los demás pasaron por el aro, para las risas de los demás y vergüenza propia. Incluso el ministro de magia tubo que sufrir la transformación de sus orejas en enormes orejas de elefante, y aguantar los comentarios de lo bien que le quedarían en la foto en el ministerio.

Un sonido salió de la chimenea de la madriguera, había llegado un invitado inesperado, Albus Dumbledore había hecho aparición en el comedor con la varita en alto. Poco después le siguieron un grupo de Aurores y algunos miembros de la orden del fénix.

.-Sr ministro, sentimos interrumpir esta grata velada, pero los sensores han detectado mucha actividad mágica en las cercanías y pensamos que....

.-Claro, claro, no hay problema, aquí no hemos notado nada extraño, los pupilos no han avisado de ningún ataque, pero no estará de más echar un vistazo.- Dijo el sr Weasley con una sonrisa, pensando que tal vez las bromas de sus hijos habían hecho saltar una alarmar sin querer.

El grupo de Aurores salió a los exteriores de la madriguera seguidos por el profesor Dumbledore.

Al irse alejando de la cercanía de la casa se le hizo patente que los pupilos estaban perfectamente en su sitio y no mostraban ningún síntoma de haber entrado en acción. Casi cuando estaba a punto de volver a la casa, se percató de que a unos 50 metros de distancia podía notarse una concentración muy fuerte de energía. Alertando a los demás miembros fue acercándose poco a poco al lugar mencionado. Cuando llegó una ola enorme de energía le embargó, enfrente se encontraban sin lugar a dudas dos pupilos de protección sumamente poderosos aunque no parecían oponerle resistencia al atravesarlos. Nunca en su dilatada carrera había notado nada igual, salvo tal vez en Hogwarts. Que él supiera el secreto de los pupilos de Hogwarts se había perdido con los fundadores y ahora encontraban unos recientes en la madriguera.

Un Auror le llamó la atención, a pocos metros del pupilo exterior se encontraban claras muestras de lucha reciente, algo de sangre, y varias varitas partidas por la mitad. Allí había pasado algo hacía poco más de una hora. Los pupilos exteriores habían impedido la entrada a quien fuera que quisiera perturbar la paz del lugar. Alertando al mismo tiempo a los misteriosos protectores.

Albus siempre se había considerado un hombre con respuestas para todo, siempre una hipótesis plausible era esperada de sus labios. Pero recientemente, más que respuestas le embargaba un alud de preguntas. Desde luego tenía ciertas sospechas que tal vez, su protegido Harry James Potter, fuera el que tuviera las llaves para tales preguntas. Si padrino Sirius se había mostrado obstinado en afirmar que tanto Harry como él no sabían nada de los acontecimientos recientes en el mundo mágico y que él había regresado hacia poco más de 4 meses, pasando la mayoría de ese tiempo recuperándose de su estancia al otro lado del velo. No tenía ninguna razón para pensar que le estaba mintiendo salvo su sexto sentido que tantas veces le había ayudado en estos tiempos.

Sin poder descubrir nada más volvieron a la casa no sin antes recoger las varitas rotas para intentar determinar quienes eran sus antiguos propietarios.

.-Algún problema Albus?.- Pregunto el sr Weasley al verle entrar con la mirada perdida.

.-Ahh, no, ningún problema que no pueda esperar hasta mañana.

.-Albus, siéntate en la mesa, estaba a punto de preparar un té, hay dulces como los que te gustan aunque tendrás que ir con cuidado los gemelos han hecho de las suyas.

.-Gracias Molly, estoy seguro que serán deliciosos.

La velada siguió sin incidentes, ahora acompañados por el director del colegio que no podía parar de mirar de soslayo a aquel joven que hasta hacía poco más de un año conocía tan bien y ahora parecía un completo enigma a sus ojos. Al parecer, el director tb tenía un 6 sentido para evitar las bromas de los gemelos muy a decepción de estos, que esperaban con nerviosismo que cayese en una de ellas.

Cuando llegó la noche, los chicos decidieron volver a la escuela. Justo antes de partir los gemelos se acercaron a Harry y le susurraron al oído.

.-No sabemos como demonios lo has hecho para cambiar los dulces, pero ya te cogeremos, no te preocupes, los gemelos nunca duermen.- Dijeron entre risas. A lo que Harry contestó.

.-Que sorpresa, yo tampoco.- Dijo con una voz que les aconsejó no intentarlo.

Cuando los chicos, los dos lobos y el director volvieron al colegio una sensación de paz ocupó su lugar. Había sido una velado como hacía tiempo que no recordaban. Fue entonces cuando se dieron cuenta que se lo habían pasado tan bien, que ni siquiera habían pensado en ABRIR LOS REGALOS. No les había hecho falta. Tenían el mejor regalo del mundo.

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Al llegar a Hogwarts decidieron irse todos a la sala común a descansar de una larga jornada.

A las 12 de la noche, el único integrante de la casa de gryffindor que seguía despierto era Harry, se encontraba en la sala común, rodeado de sus fieles amigos. Justo cuando daban las doces abrió la ventana, dejando paso a una bella lechuza con una nota en sus patas.

Allí se explicaba que había pasado ese día en la madriguera. Como un grupo de unos 20 mortífagos había intentado abrirse paso entre la protección sin éxito. Eso él ya lo sabía había sido justo cuando había ido al baño para echar una mirada por si la situación hubiera sido más grave. Todos los asaltantes habían sufrido el mismo destino que los anteriores. Entre los nombres de los que habían ido a atacar la madriguera figuraba el nombre de LUCIUS MALFOY.

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Bueno hasta aquí el capitulo, es un pelín corto pero me ha parecido un sitió genial para terminarlo. Lleno de intriga....

Este capitulo está dedicado especialmente a karen, porque se lo prometí, y lo prometido es deuda. Un saludo a todos.