Había mucho ajetreo en la base Cabeza de Dragón. El ruido hizo despertar a Rebecca de un largo y reparador sueño, muy necesitado y merecido tras largos días de entrenamiento. Se levantó, cambió sus ropas y salió al pasillo. Nadie se encontraba cerca. Curiosa, comenzó a caminar por la base hasta que se encontró con otro soldado y pudo preguntarle qué pasaba.

-Parece que llegó un cargamento desde el Imperio de Guylos, todos están muy emocionados – dicho esto, el soldado se alejó.

-Podrá ser... – con una posible respuesta en mente, corrió al hangar a ver qué pasaba.

Mientras tanto, en el hangar se encontraba un equipo de técnicos e ingenieros, supervisando el desembarque de un gran objeto. Entre ellos se encontraba el Dr. D, que con megáfono en mano, daba algunas instrucciones - Con cuidado, ¡eso es! Ahora colóquenlo sobre el Silent Saix ¡inicien con la instalación!

Por fin la nueva arma había llegado y pronto sería instalada para ponerla a prueba. Rebeca había estado realizando pruebas controladas sobre el Silent Saix, de manera que su banco de datos creciera con los movimientos y simulaciones más comunes. En las pruebas de velocidad se le exigió cada vez ir más rápido, dar vueltas más agudas, cambiar de dirección en cualquier momento. Irvine había estado con ella, explicando esto en la teoría, mientras que ella se encargaba de llevarlo a la práctica. Van y Thomas le instruían teoría sobre el combate y practicaban con ella algunos movimientos. El entrenamiento había sido muy intensivo, todo en preparación para este día.

Después del desayuno, todos fueron convocados de nuevo por el Dr. D a la sala de conferencias con la intención de explicarles el funcionamiento del nuevo cañón. La sala estaba llena de diagramas y esquemas de armas, mapas de rutas y geografía básica del terreno.

El Dr. D procedió a mostrar en un gran monitor una simulación sobre lo que haría el cañón – Esto es por lo que hemos trabajado, así que más vale que no lo rompas jovencita – lanzó una carcajada burlona. - En realidad este proyecto ya se tenía desde hace tiempo, pero debido a las circunstancias que se presentaron, debimos adelantarlo. Damas y caballeros, les presento el Cañón de pulso magnético.

Ante ciertas miradas de asombro e incredulidad, el doctor aclaró la garganta y prosiguió - Bueno, su funcionamiento tiene dos fases: recolección y paralización. Para la primera parte utilizamos el mismo mecanismo que utilizó el Death Saurer para recolectar las partículas eléctricas del ambiente: por medio de un abanico. Este cañón tiene integrado algo similar. Ahora, la parte central de este cañón son estas dos placas de metal que funcionarán como un condensador de partículas. – señala uno de los diagramas y cambia a otra diapositiva.

-Un condensador, un almacén para las partículas. – Continuó el Dr. D - Cuando sean recabadas se irán automáticamente a ese lugar, para lo cual está calculado un tiempo de 5 minutos para que se llene por completo.

-Dr. D, 5 minutos es muy poco tiempo ¿Será suficiente para obtener el resultado deseado? El Death Saurer tomaba aproximadamente el mismo tiempo pero solo era para atacar a un grupo pequeño de zoids. – Preguntó Van.

-Hemos desarrollado un sistema de extracción más eficiente que el Death Saurer y 5 minutos serán suficientes. Pero eso no es lo importante ahora. Ahora si me permites… - El científico estaba desesperado por terminar de contar lo grandioso y perfecto que sonaba el plan. - Para la segunda fase se accionará un imán creado con un material especial que estará en los extremos superiores de las placas de metal. Al estar recolectando las partículas, estas automáticamente serán atraídas por los polos de los imanes, cambiándoles la polaridad de la carga. Por último, con las cargas almacenadas, solo bastará aplicarles algo de energía para que sean liberadas en todas direcciones. El propósito de cambiarles la polaridad es que, al ser liberadas, las partículas serán atraídas por los campos magnéticos de los core de los zoids enemigos. Al introducirse al zoid, paralizarán los sistemas de combate, comunicación, visión, radar, armas, movimiento, ¡todo! Hemos calculado toda esta operación en un tiempo aproximado de 5 minutos a 7 minutos, pero mientras más tiempo este accionado el cañón, más lejos llegarán las partículas y mas zoids serán afectados.

-Al cabo de este tiempo, nuestras tropas deben estar preparadas para atacar a los zoids que no hayan sido alcanzados por la potencia del cañón. – finalizó Hermann

-¿No es grandioso? De las mejores cosas que he inventado en mi vida, pero seguramente no la mejor, recuerdo que aquella vez…

El Dr. D fue interrumpido por la joven con una pregunta interesante – Disculpe Dr. D, si dice que estas partículas buscan el core de los zoids y paralizan sus sistemas, ¿cómo harán para que el Silent Saix no sea paralizado en el proceso?

-Buena pregunta. Claro que lo tuvimos presente. En este caso, el core del Saix está protegido con un material especial que repele las partículas, por eso no hay peligro que este sea paralizado.

-Resumiendo en pocas palabras – Hermann se levanta de su asiento – El Silent Saix, utilizando su camuflaje, tratará de llegar a esta posición – mostrando un área en uno de los mapas – donde suponemos están concentrados la mayor cantidad de zoids enemigos y accionará el cañón. Inmediatamente terminada la operación, atacaremos. ¿Entendido? Pueden retirarse.

Todos los presentes se levantaron de sus asientos y se dirigieron a la salida.

-Una última pregunta Coronel Hermann – Van se detiene antes de salir de la sala – ¿Porque no utilizar el Cañón Gravitacional?

-No podríamos llegar con discreción a atacar al enemigo. Si lo pensamos pero una operación así requiere movilizar un zoid muy grande, que el factor sorpresa se perdería. Supongo que ellos saben que los atacaremos, pero no saben cómo. Espero que este plan funcione, por el bien de todos.

Después de esta plática, se dirigieron al hangar guiados por O'Connell. De camino, la tierra comenzó a temblar de nuevo, haciendo que todo el personal buscara refugio. Esta réplica no fue tan intensa como el primer terremoto, pero duró el doble de tiempo, causando miedo entre los militares que se preguntaban cuando terminaría y si la base y todas las estructuras resistirían más tiempo.

Cuando terminó, todos salieron de sus refugios y comenzaron a evaluar los daños. A lo lejos podía escucharse al Dr. D gritar enérgicamente y en un tono furioso.

-¡Como permitieron que se cayera! Ahora, levántenlo de nuevo, quiero ese cañón sobre el Silent Saix en menos de 3 horas, ¡¿ENTENDIDO?! Y habrá que evaluarlo para ver si no sufrió daños.

-No me gustaría encontrarme con el Dr. D en estos momentos – expresaba Van.

-¡Doctor D! ¡Doctor D! – gritaba un soldado que venía entrando desde afuera. El soldado corría con un mensaje urgente. - Doctor... las ruinas... ya no están, desaparecieron.

-¿Como que desaparecieron? – Exclamaron todos al unísono.

-Las ruinas... – Fine salió inmediatamente solo para confirmar que lo que decía el soldado era verdad.

-Debieron hundirse por completo durante el terremoto – dijo Van.

Esas ruinas hubieran podido dar más pistas sobre el pasado zoidiano de haberse podido estudiar, pero ya era muy tarde. Fine y el Dr. D lamentaron no haber podido hacerlo. Tenían la esperanza de que siguieran sepultadas intactas en el mismo lugar y que podrían excavarlas. Pero la situación con la guerra demandaba poner atención y los recursos a cosas más importantes.

La instalación del cañón sobre el Silent Saix fue todo un éxito, ahora solo quedaba someterlo a prueba. Para esto, la Primera División Terrestre del Ejercito Imperial, al mando del Coronel Karl Schwarz se ofreció, sin ignorar a los ya conocidos Blade Liger y Dibison que querían probar la potencia del cañón por sí mismos.

-Una vez transcurrido el tiempo de recolección, que será mostrado en el monitor, se disparará el rayo. Solo oprime el botón verde que está en los controles para activarlo y será todo. – El doctor le dictaba unas últimas instrucciones a Rebecca.

-Solo tengo una duda – habla Thomas por el radio – ¿Cuánto tiempo duran los efectos del cañón en los zoids, Dr. D?

-Mínimo dos semanas. Dependerá de las capacidades del zoid para recuperarse rápido, pero es el tiempo promedio.

-¡DOS SEMANAS! Eso es...

-No se preocupe Mayor Thomas, para eso creamos un programa que activará todos los sistemas de nuevo, y no demorará más que un día para volver los zoids a su estado normal.

Dicho eso y preparados todos, Karl ordenó a sus tropas que se alinearan en posición de ataque alrededor de Rebecca para que a su orden, se dirigieran en contra de la joven. La división de 30 zoids arremetió contra el Silent Saix.

La joven tomó un gran suspiro y activó el escudo invisible en el Silent Saix. Intentó escabullirse entre ellos para tomar una mejor posición. Los radares no podían detectarla, pero la tierra que levantaba la volvía vulnerable, por lo que debía ser cuidadosa. El Silent viene equipado con un sistema inteligente, creado por Thomas, que calcula cual es la posición más efectiva para afectar a la mayor cantidad de Zoids. Una vez encontrada la posición más óptima, se preparó para lanzar el rayo. Dos varas de metal salieron del dorso del Saix y se elevaron varios metros hacia arriba; medían cerca de 7 metros cada una. Dos más salieron de los costados del zoid para sujetarlo al suelo. El abanico comenzó a dar vueltas y a recolectar las partículas, pero mientras eso pasaba la tropa de zoids comenzó a atacarla, puesto que era visible el efecto de las partículas, más no el zoid. Pasaron 30 segundos para la recolección.

Aquello era un espectáculo de luces blancas y azules rodeando las varas de metal. Cuando creyó que era ya un tiempo prudente, la joven liberó las partículas siguiendo el procedimiento dado por el Dr. D y el efecto de aquella arma se hizo notar en el ambiente en una forma de cadena de luz, como un rayo, conectando a todos los zoids, rebotando en el más cercano y así en el siguiente. Inmediatamente los zoids fueron unidos unos a otros por una cadena magnética, siendo paralizados al instante.

Solo habían pasado 20 segundos desde la liberación de las partículas y Rebecca comenzó a tener problemas, la fuerza era demasiada que no pudo contenerla y apagó el cañón.

-¿Estas bien Rebecca?

-Si papá. – respondía por el radio – Pero... lo siento Coronel Hermann, no pude resistir más. Sentí mucha vibración en la cabina y en los controles y me pensé que no resistiría.

-Bueno, es la primera vez que utilizas semejante arma. Sin embargo, para esta prueba el tiempo que duró activado fue perfecto, pero se necesitará más tiempo para poder abarcar la cantidad de kilómetros que se pretende. Necesitarás más entrenamiento, pero lo hiciste bien. Ahora regrese y descanse un poco, que solo tiene cuatro días para perfeccionar el ataque, antes de que iniciemos con la misión.

Después de esto, el Dr. D pasó a activar los sistemas de los zoids paralizados utilizando un disco que los habilitaba. Hecho todo este procedimiento, de alrededor una hora y media, todos regresaron a la base a descansar por un rato, para después dar los toques finales a tan masivo plan de ataque.

-¡Esta vez creo que si lograremos obtener la victoria! – Thomas decía optimista mientras daba palmadas a las espaldas de Van y Irvine.

-Tienes razón, solo espero que a última hora todo salga bien.

-Hey niño, ¿Desconfías de Rebecca? Es mi hija de la que estás hablando. – se mostraba un Irvine un poco molesto

-Momento, papá orgulloso… - dice Moonbay - ¿Acaso ya olvidaste quien la crió? Yo debería estas más ofendida por el comentario de Van que tú.

-Eso me dolió.

Todos reían ante el comentario de Moonbay. Pero las risas callaron cuando al entrar al hangar se encontraron con Fine, quien estaba con una cara larga sosteniéndose de la pared.

-Van, ¿podemos hablar un momento? – este se acercó a ella y se dirigieron a un lugar en donde pudieran estar solos

-¿Pasa algo malo?

-Quiero decirte que, con el terremoto de esta mañana surgieron nuevas ruinas y ya que las que estaban fuera de la base desaparecieron, el Dr. D irá a hacer una inspección rápida en aquellas nuevas y me ofrecí a acompañarlo

-Fine, pero…

-Partiremos mañana por la mañana.

-¿Y dónde se encuentran?

-A 1500 kilómetros de aquí, cerca de la Montaña de Pallas.

-Es demasiado lejos... puede ser peligroso. Supongo que no regresarán antes de la batalla. ¿Quién cuidara a Dan? ¿Qué pasara con la misión?

-Moonbay me dijo que ella se encargaba de eso. Y el Dr. D confía en ustedes y los ingenieros para arreglar cualquier desperfecto.

-Fine... – Van quedó mudo. El silencio era molesto. Él no tenía los poderes de Fine para presentir los eventos, pero esta vez tenía una corazonada muy fuerte que le decía que no la dejara ir.

-Van, entiendo que no quieres que vaya, pero esas ruinas me llaman, lo siento. Es como si la voz de mis antepasados me llamara a gritos. Talvez si logro descifrar que son esos dibujos y esos mensajes, pueda entender aún más el pasado. Y no solo mi pasado, sino también el de mi pueblo, los zoidianos. Además, desde hace tiempo tengo un presentimiento que no me deja tranquila, y he decidido enfrentarlo, sea lo que sea.

-Entiendo... solo te pido que te cuides... – no pudo resistirlo y la abrazó muy fuerte, para luego darle un tierno beso