Hola aquí estoy de nuevo con otra entrega, muchas gracias por sus Reviews, por ustedes me esfuerzo para sacar capitulo a capitulo. Disfruten.


Advertencia:

Lemon inminente. Comillas y puntos suspensivos… de ahora en adelante esto se pone con mas líneas recalcando que si no les gusta estas escenas pues tendrán que saltárselas o dejar de leer XD jajaja.

Nuestros chicos están madurando así que de ahora en adelante nuestros chicos tal vez empiecen a estar esta maldiciendo un poco, lenguaje moderado a fuerte y habrán situaciones subidas de tono. (La clasificación M no fue de a gratis así que sobre aviso no hay engaño) Siempre buscando el sentimiento de emoción, pasión y amor, esperando no caer en lo vulgar… pero yo escribo las cosas como son así que si ofendo a alguien mis más sinceras disculpas, pero no puedo evitarlo me gusta el lemon jjajaja XD. De ahora en adelante les pondré esta leyenda, para tampoco quitarle la sorpresa de la situación en la historia.

Recuerden:

Ranma ½ y todos sus personajes son creación y propiedad de Rumiko Takahashi. Esta historia la escribo sin fines de lucro y mi único interés es practicar mis habilidades de escritura y además homenajear una de mis historias de anime favoritas.

Lo que dicen los personajes entre guiones ( — ) lo que piensan entre la conversación está en comillas (—" pensamiento "—).


CAPITULO 14

Detalle de Amor.

Camine dentro de mi cuarto temblando de nerviosismo por la discusión con mi hermana Nabiki, a penas y me sentí en la protectora atmósfera de mi habitación me arrepentí de haber sido tan dura con ella. De fondo escuche las voces de Ranma y Kasumi afuera de la puerta de mí recamara casi al instante en que la cerré tras de mí.

— Por favor Ranma, déjame hablar con ella primero, te llamaré cuando salga de su habitación— dijo mi hermana e inmediatamente escuché que dio unos toques a mi puerta.

— Adelante… — suspire cansada y preparándome para una reprimenda por parte de mi hermana mayor. A veces odiaba el hecho de no tener ni un segundo de privacidad en esta casa.

Kasumi entro con pasos delicados y se acomodó sentándose en la silla de mi escritorio, yo me acomodé y me senté en mi cama, ambas nos miramos unos segundos antes de que la delicada mano de mi hermana mayor colocara sobre el escritorio una fotografía. Yo me acerqué algo intrigada por saber que contenía y la tomé con dedos temblorosos de la superficie, podía sentir un mal presentimiento.

Al mirar la imagen me quedé desconcertada por completo, en ella aparecíamos Ryo y yo, era una fotografía de hacía un par de horas, a las afueras de los vestidores del colegio. En ella Ryo me tomaba fuertemente de los hombros y yo lo miraba atentamente. A mi mente llegó el recuerdo del estruendo de la puerta golpeándose el cual nos interrumpió en nuestra conversación. Seguramente el ruido lo había provocado Sasuke, el fiel sirviente de Kuno, al tratar de huir de ahí después de habernos tomado la fotografía.

¿Qué cómo podía asegurarlo? La impresión de las fotografías que siempre cargaba Kuno con él nunca tenía el sello de alguna tienda de revelado, con sus recursos la familia Kuno seguramente contaba con una sala de revelado privada.

— La encontré tirada en el pasillo, cuando levantaba los pedazos de cristal del florero… me pregunto si podremos pedirle a la familia Kuno que nos reponga el daño, era mi florero favorito — dijo distraídamente mi hermana sin perder su sonrisa amable y misteriosa.

— Ahora entiendo porque Nabiki estaba furiosa… pero no entiendo porque Kuno se atrevería a abofetearla… estaba muy desconcertada cuando entre a su habitación… ¡Ay Kasumi! Y yo todavía llego y le hecho bronca por su mal carácter conmigo… — sentí como mis ojos se empañaban, ahora está sumamente arrepentida de mis palabras.

— Pero todo lo que le dijiste es verdad, hable con ella cuando llegó del colegio y le dije que estuviera tranquila, que tu solo tenías ojos para Ranma… pero le cuesta creerme está demasiado celosa aunque no quiera admitirlo — mi hermana me miró con un gesto de comprensión y sonrió cuando yo no protesté en ningún momento para negar que estaba interesada en mi prometido.

— Todo esto está mal Kasumi… ¿Porque esta tan celosa de mi…? Soy fea, marimacho, pecho plano no se cocinar… en cambio ella…— enumeraba con los dedos de mi mano mis defectos hasta que ella sujeto mis manos y con una risa nerviosa me advirtió que no debería hablar así de mi misma.

— Pero todo el mundo te quiere mucho hermanita, eres muy dulce amable y dispuesta ayudar siempre a los demás…—

— Kasumi… Ryo y Nabiki se conocieron antes, tenían citas antes, no entiendo porque ahora que sospecha que tiene algo de interés en mí, sienta que yo sería algún tipo de competencia…— me sonrojé, nunca pensé en hablar de estas cosas con mi hermana mayor.

—Akane, Akane… la verdad es que todos y cada uno de los conflictos que suceden en nuestra vida diaria tienen relación contigo o Ranma, y no te dejaré olvidar que a quien persiguen cientos de chicos en el colegio es a ti, y qué decir de los centenares de duelos que tenías que luchar todas las mañanas de aquellos chicos que buscaban una cita contigo… no puedes culpar a Nabiki de que se sienta un poco superada… — yo no pude evitar sonrojarme furiosamente, y más al recordar el aumento significativo de las cartas de amor en mi casillero. Me desplome turbada sobre mi cama y me cubrí el rostro con mi brazo, me sentía demasiado avergonzada de mi por no haber notado la creciente molestia de Nabiki.

Al acercarme cada día más a Ryo y fortalecer nuestra amistad, le hacía daño sin darme cuenta a mi hermana.

— Kasumi… Nabiki debe hablar cuanto antes con Ryo… antes de que sea demasiado tarde — la partida de mi amigo casi era un hecho, y ella debía de aclarar sus sentimientos y decirle antes de que se marchara.

— Akane, no te pongas así, estoy segura de que las cosas se arreglaran rápidamente, solo espero que tu y Nabiki decidan hacer las paces lo más pronto posible… —

— Claro que si Kasumi, no te preocupes, trataré de arreglar el mal entendido lo más pronto posible…— le dije poniéndome de pie al ver que ella hacía lo mismo para abandonar mi habitación.

— Bueno… será mejor que te vayas a dar un baño y te cambies, porque Ranma está demasiado ansioso esperando hablar contigo, y tu ni tiempo has tenido de cambiarte el uniforme… —

— Kasumi… —

— ¿Si? —

— Muchas gracias, espero no darte más problemas… — ella me miró sonriente y me toco el hombro.

— Para eso estamos las hermanas mayores, no te preocupes… bueno será mejor que me vaya a descansar… —

— Gracias… — me despedí de ella y me preparé para darme un baño.


Cuando terminé mi baño y regresé a mi habitación una silueta conocida en medio de la oscuridad me sobresalto, no esperaba verlo ahí, de pie frente a mi escritorio.

— ¿Ranma? — pregunté un poco asustada, el jamás irrumpía en mi habitación sin pedir permiso para entrar, aunque ahora tal vez debía aclarar con él que nuestro cambio de relación no borraría nuestro respeto a la intimidad del otro. Encendí la luz intrigada, no entendía porque él estaba a oscuras. Podía sentir mi corazón en la boca, me sentía inusual mente vulnerable sin mi pijama de siempre, la playera holgada y mis pantaloncillos deportivos se sentían demasiado cortos y provocativos en esta situación.

— Tardaste horas… — dijo sin voltear a mirarme, el miraba el cielo desde mi ventana y yo solo suspiré nerviosa, empezaba a extrañar a ese Ranma tímido del cual nunca tenía que preocuparme de sus intensiones. Por si acaso cerré la puerta con llave a mis espaldas.

— Necesitaba pensar un poco — contesté mientras me acercaba a su lado para mirar lo que el miraba por la ventana —pensé que ya estarías durmiendo, hoy fue un día demasiado largo… —

— Estaba preocupado, Kasumi y yo escuchamos tu discusión con Nabiki… dejaste la puerta abierta y no lo pudimos evitar… — me dijo algo avergonzado mi prometido girándose a verme y recargando su peso sobre el escritorio, recorrió mi atuendo con su mirada, pude verlo en sus ojos.

—Este… ¿Cómo … ¿Cómo es-tás? — preguntó en un tímido murmullo lo suficientemente alto para que lo escuchara sin problemas. Por kami-sama eso si que era extraño, casi me da un infarto.

—C-reo que bi-en, supongo… — me sentí superada por la emoción, era la primera vez que Ranma me preguntaba directamente como me sentía.

— Menos mal, estaba solo…. estaba un poco preocupado… — El suspiró aliviado, y se relajó un poco.

Un silencio incomodo inundó mi habitación y ambos en silencio miramos en varias direcciones buscando una salida a esta situación tan fuera de lo común.

— Diablos, Hasekura lo hace ver tan fácil… — le escuché decir en un murmullo y yo me desconcerté.

— ¿A qué te refieres? —

—A que comparado con Ryo soy una piedra sin una remota idea de cómo conversar con mi prometida — su ceño se marcaba y sus palabras eran mencionadas con una molestia palpable, pero yo tenía la seguridad que era molestia con el mismo. Yo sonreí al comprender lo que me decía y riendo alegremente me acerque un poco a él.

— Hacerme reír es la forma más fácil para romper el hielo, y lo has logrado, vas por buen camino…— coloque mis artículos de baño en su sitio y me giré a verle nuevamente. La molestia había abandonado su rostro.

— Usualmente evito conversar demasiado contigo… ¿Sabes por qué? — su mirada llena de un brillo extraño y una terrible curiosidad, esperaba expectante la revelación de un oscuro secreto que siempre erosionaba nuestra relación. Caminé hasta estar de frente a él.

— Generalmente todo lo que dices o digo termina en algún mal entendido, y terminamos enfureciendo cualquiera de los dos… — pude ver que asintió admitiendo que eran ciertas mis palabras — la verdad me entristece mucho discutir contigo… por eso evito cualquier discusión posible… y creo que tendré que empezar a acostumbrarme a abrirme contigo… — una sonrisa cruzó su rostro y me dirigió una mirada especial, llena de emoción.

— Akane ¿Crees que algún día podamos ser… más cercanos…? ¿Compartir nuestros problemas?— me contagié de su sonrisa y me acerqué hasta colocar mis manos sobre las suyas, estas tomaban firmemente el borde del escritorio a sus costados. Acerqué mi rostro al suyo a una distancia inusual y él se sorprendió de mi cercanía pero no intentó alejarse, estaba relajado y conservaba su sonrisa.

— Ya somos más cercanos, ya no temes que me acerque a ti… míranos… — suspiré, el acercó un poco su rostro al mío, su cálida respiración acariciaba mi rostro, pero a pesar de eso no deje de prestar atención a su mirada.

— Pero… aún el nerviosismo no se va del todo… — dijo y yo sonreí complacida, en el fondo deseaba que nunca desapareciera ese nerviosismo por estar tan cerca. Estuvimos así durante unos minutos hasta que el liberó una de sus manos de mi agarre y en un movimiento lento tomó algo del escritorio y lo colocó en mis manos.

— Yo… necesitaba hablar contigo… de esto… —lo que tenía en mis manos era la fotografía de Ryo y mía, había olvidado quitarla de encima de mi escritorio. Un nerviosismo extraño se apoderó de mí.

—¡Noooo! ¡No-oo es lo que parece Ranma! — me angustié y eso se podía escuchar en mi tono de voz.

—¿Qué pasa en esta fotografía…? — su rostro era serio y sentí un enorme hueco en mi estomago.

— Ranma yo… no es lo que parece… —

— Akane… un día me vas a matar de angustia… — dijo agachando la mirada y yo me sobresalté ¿Se sentía angustiado? Sin pensar lo sujeté de los brazos y lo sacudí para atraer su atención, el levantó la mirada y me observo directamente a los ojos.

— No es lo que parece… Ranma yo… — mi preocupación aumentaba a cada segundo, creo que ahora podía sentir como se sentía mi prometido cuando algún foto montaje de Kodachi llegaba a caer a mis manos.

— Nunca he buscado presionarte de ninguna forma, pero creo que me estas obligando a tomar medidas extremas…eres mi prometida y te dije que no pienso perderte de nuevo… y yo nunca pierdo… — yo me sobresalté Ranma sonaba realmente siniestro. Lo solté alarmada, y retrocedí unos pasos pero mis talones chocaron contra la parte baja de mi cama, en ese momento me arrepentí profundamente de haber puesto seguro a la puerta de mi habitación, había cortado cualquier ruta de escape.

En un instante el alcanzó mi mano izquierda y tiró de ella para acercarme de nuevo a él y atraparme en un abrazo demasiado fuerte. Cerré los ojos y me estremecí de pies a cabeza entre sus brazos, pero después de unos segundos de solo sentir su respiración acelerada en mi rostro me atreví a mirarle de nuevo.

— A que le tienes miedo Akane, estas temblando… — dijo algo serio mi prometido.

— Yo no tengo miedo… — no sé porque contesté eso, cuando en realidad estaba aterrada, siempre que sentía que ambos dábamos un paso hacia adelante en nuestra relación siempre pasaba algún mal entendido que lo arruinaba todo, estaba asustada y estaba segura que él podía verlo en mi mirada. Tenía un terror angustiante de que volviéramos a pelear como chiquillos y que dejáramos de hablarnos o peor aun comenzáramos a odiarnos.

— Yo si tengo miedo… —interrumpió mis pensamientos y yo me estremecí de nuevo.

— ¿Tienes miedo? — pregunté incrédula saliendo de mi incertidumbre ante el comportamiento de mi prometido, suspiré y pude sentir que la calma regresaba a mi cuerpo.

— De perderte… tengo miedo porque aún no se qué es lo que sientes por mi… — su voz se iba opacando poco a poco, y se acercó de nuevo a mis labios rozándolos delicadamente con los suyos.

Realmente era una insensible, mi prometido había puesto su corazón en mis manos y me había dicho que quería ser mi enamorado pero yo no le había dicho que era lo que sentía por él.

Hasta ahora solo le había dicho un "te quiero" pero en ningún momento le aclaré mis sentimientos recién descubiertos. En un instante me desmorone en sus brazos, esté había sido un largo día lleno de sube y bajas emocionales para mí.

En segundos comencé a llorar mientras le besaba con delicadeza y esmero. El se estremeció conmigo e intentó separar nuestros labios para hablar, pero no se lo permití. Lo abracé con fuerza nuevamente y cuando creí que la calma había regresado a su cuerpo, me separé para mirarle a los ojos.

— Te amo… — dije en un susurro y le volví a besar con dulzura y paciencia. Pude sentir en mis labios como el ritmo de su corazón se aceleraba y su cuerpo se había quedado estático un momento antes de responder con emoción a mi beso. Me alejó rápidamente de su cuerpo y se dejó caer de rodillas sin hacer estruendo en el suelo abrazándome por la cintura, jalandome con su peso hacia abajo y obligándome a tomar asiento en mi cama. Estaba completamente sorprendida y confundida con su movimiento, podía sentir su cabeza apoyada en mi pecho como si intentara escuchar los latidos de mi corazón, después de un minuto que me pareció eterno se movió, alejándose un poco de mí y me dirigió una mirada misteriosa antes de tomar mi mano izquierda y colocar en ella un pequeño objeto que hizo que mi corazón saltara de emoción en mi pecho.

Ahí estaba en mi mano una delicada argolla, enlazada en una fina cadena de metal, la argolla era sencilla sin detalles ni piedras preciosas. Yo lo miré impactada sin entender.

— La llevo conmigo hace algunos días… cuando al fin me di cuenta de lo que sentía realmente, buscando el momento indicado para dártela… la pondría en tu dedo si supiera que eso no te traería más problemas de los que ya tenemos… — una mezcla de emoción y pánico me empezó a invadir, ahora entendía lo de su frase de "medidas extremas".

Los latidos de mi corazón retumbaban en mis oídos y empecé a sentir que el aire era poco dentro de esas cuatro paredes. ¿A caso pensaba pedirme matrimonio?

— Akane, se mi prometida…— dijo casi en un susurro y su rostro rojo como el ocaso me miraba, casi podía adivinar que no estaba respirando así como yo aguantaba mi respiración.

— Pero… ya somos prometidos…¿No?— contesté algo confundida ¿Lo que tenía en mis manos sería algún tipo de anillo de compromiso?

— Primero lo decidió nuestra familia… y si aceptas, sería una decisión de nosotros… —

— Ranma… yo… —

— Úsala, cuando creas poder decirle a todos que eres mi prometida, cuando realmente me gane ese derecho y ya no tengas dudas en tu corazón — yo sonreí conmovida mientras me traicionaban algunas lagrimas de emoción.

— Esta bien Ranma… pero con una condición… —

— ¿Cuál? — su mirada lucía preocupada, pero no daría un paso atrás en mi decisión.

— Por favor, primero… se mi novio… me gustas… —me sonrojé hasta sentir que casi podía desmayar del calor que sentía en mi cuerpo. Ranma me miró primero incrédulo y después sonrió al comprender que había hecho pedazos mi orgullo para confesarme por fin, después de tanto tiempo. Se levantó mientras reflexionaba mis palabras y lentamente tomo asiento a mi lado ante mi expectante mirada.

—Te presento a Akane Tendo, mi novia… umm suena bien, muy bien creo yo… — bromeo y yo solo le miré fingiendo molestia.

— Todavía no aceptas… — el no contestó me dio un beso rápido y suave en los labios.

— ¿Qué decides? — insistí en un murmullo y el volvió a besarme, un poco más lentamente.

— Raaaanmaaaaaa… — empezaba a molestarme la falta de una respuesta de su parte y dije en un medio gruñido de molestia su nombre. En respuesta puso su mano en mi hombro y me empujó lentamente hasta recostarnos en mi cama. Me besó una vez más delicadamente antes de contestar.

— Akane mi prometida… sigue sonando mil veces mejor… —su mirada se fijó en la mía y giré los ojos ante sus palabras, era increíble lo cabeza dura que podíamos llegar a ser ambos.

— ¿A caso quieres saltarte nuestro noviazgo "cariño"…? — dije empezando a molestarme, casi podía sentir como mi parpado derecho comenzaba a temblar nerviosamente. La mano de mi prometido en mi cuello se estremeció con el tono de mis palabras pero no cedió un milímetro y continuó con sus caricias. En un ataque desesperado esquivo mi mirada y como un intruso se colocó entre mi hombro y mi oreja para besar delicadamente mi cuello.

— Oh, no, eso no te funcionará de nuevo Ranma Saotome — dije en un susurro, menos mal que él no sabía que aunque lo estaba negando, el cuello definitivamente era mi punto débil. Me acarició con sus labios con dedicación y esmero, tratando de convencerme. Cuando al fin su boca llegó a mi oído me habló en un tono suave y conciliador.

— Si dices que si a ser mi prometida…mañana temprano yo se lo diré a toda la familia y tu solo tendrás que asentir y decir que es verdad… — ¡Santo Dios! Eso sí que era música para mis oídos.

— ¡¿Tu les explicaras todo?! — dije sorprendida y emocionada apartándolo de mi.

— Yo les diré que ahora somos prometidos porque me aceptaste… — afirmo mientras me miraba profundamente, podía notar su creciente nerviosismo. Tome mi cabeza entre mis manos totalmente impactada por sus palabras, esto era demasiado bueno para ser verdad.

— ¡Madre Santa¡ Esto es demasiado irreal, no no no no… Un momento… ¿Voy a morir verdad? ¡Voy a morir y aun no me lo dicen! — lo mire desconfiada, a él solo se le escurrió una gota de sudor en la frente.

— Boba marimacho… no entiendes nada… — me miró dolido.

— ¡Boba Marimacho! ¡Por Dios! Menos mal, pensé que no eras tú — contesté aliviada antes de abrazarlo, el solo se dejó envolver en mis brazos, confundido y algo desconfiado.

— Eres un buen negociante después de todo amor… acepto… — respondí en un susurro antes de ser atacada ferozmente por su boca otra vez.


Desperté un poco sobresaltada con el sonido de mi despertador, y lo primero que vino a mi mente fue la conversación que Ranma y yo habíamos tenido anoche, la cual se antojaba como un sueño lejano creado por mi subconsciente.

Un sueño muy placentero.

Me giré en mi cama y al hundir mi rostro en mi almohada el aroma de la loción de baño que usa mi prometido invadió mis sentidos. Aun recordaba cuando la elegí una navidad y le agradó tanto, que continuó usándola aún después de que la que le había obsequiado hacía tiempo que se había terminado. Aspiré con nostalgia, solo hacía unas horas estuvimos en esta cama durante algún tiempo abrazados en silencio, intentando calmar nuestra respiración después de besarnos y acostumbrarnos a nuestro calor.

Me hundí entre mis mantas, sonrojada en extremo, buscando a tientas la delgada cadena de metal en mi cuello y ahí estaba, justo donde la había colocado mí prometido después de besarnos apasionadamente hasta que hicimos conciencia de que mi hermana estaba del otro lado del muro y que probablemente nos podría llegar a escuchar. Si hasta se había atrevido a meter mano por debajo de mi blusa y mientras yo le acariciaba a mis anchas dejando en el olvido todo los nervios y el pudor.

— Prometidos… — suspiré emocionada antes de levantarme y llevar a cabo mi primer detalle de amor hacía mi amado.


Desperté lentamente en medio de un agradable cosquilleo en mi rostro, y una deliciosa sensación de humedad en mis labios, esa recién descubierta, la del sabor de los besos de mi prometida. La familiar fragancia de su cabello acariciaba delicadamente mi olfato, sus manos pequeñas y recatadas como siempre, se limitaban a acariciar mi cuello y hombro, como si temiera tocarme. Fingí estar dormido un poco más para sentir libremente los mimos de mi prometida.

— Despierta dormilón… — dijo cerca de mi cara mientras acariciaba mi mejilla con una de sus manos, fingí sonreír en sueños y me negué a abrir los ojos. Pude escuchar como ella suspiraba algo frustrada por no lograr despertarme.

De un momento a otro recibí otra caricia, pero esta vez sus labios hicieron contacto con la piel de mi pecho, y fingí no darme por enterado aunque mi corazón latió desbocado.

— ¿Ahora te finges dormido para no ir a la escuela? — río en voz tenue mientras con un dedo abría otro botón de mi pijama. No pude evitar estremecerme, y más al despertar del todo y darme cuenta de que ella se acercaba con más confianza a mi cuerpo, como si empezara a tomarle gusto a nuestra cercanía. Que rápido han cambiado las cosas entre nosotros.

Opté por abrir mis ojos y convencerla de que bajaría en un momento, pero sus labios se aventuraron a besar el comienzo de mi abdomen y creí enloquecer. ¿Qué había hecho yo para ser agredido tan placenteramente y obligado a gemir sin inhibiciones?

— A-akaneeeee… — gemí ahogada mente y en respuesta solo escuché la melodiosa risa de mi prometida. Me levanté sumamente avergonzado por el tono de mi voz y en un rápido movimiento enredé mis mantas para cubrir mi excitación. Aun no podía creer como ella con solo tocarme de la manera más inocente podía descontrolar mis hormonas. Ni la empalagosa de Shampoo metiéndose desnuda a la bañera conmigo tenía ese efecto tan instantáneo en mi cuerpo.

— Creí que nunca despertarías… ya empezaba a preocuparme… — la miré abochornado y con mi respiración a tope. Ella me dirigía esa mirada misteriosa, mezcla de emoción y picardía propias de quien acababa de cometer una fechoría.

— Tienes el sueño taaaan pesado… que me divertí contigo a mis anchas y tú ni por enterado… —terminó la frase en un susurro y yo prácticamente gemí.

—¿Qué hiciste qué?— trague duro mientras observaba mi pijama abierta hasta la mitad. Mi sonrojo llego a niveles alarmantes, lo pude sentir en el calor que irradiaban mis orejas.

Ella hizo un gesto chistoso y saco su lengua antes de ponerse de pie y salir de la habitación — Que ingenuo eres, claro que no hice nada… y mejor date prisa que se nos hace tardeeeee — gritó la última frase desde la puerta de mi habitación y yo solo me desplome aliviado en mi cama. Bueno solo un segundo porque en ese instante recordé nuestra conversación de la noche anterior y me levanté ansioso. Algo conmocionado corrí al baño y me aliste lo más pronto posible, aún tenía presente mi promesa de hablar con la familia, me arreglé tan rápido, que cuando me senté a la mesa apenas se acomodaba mi madre en su puesto con su taza de té favorita.

— Hijo, buenos días, es temprano... — todos me miraron sorprendidos sobre todo porque estaba agitado con mi carrera por llegar temprano a la mesa a desayunar.

— Buenos días... — mi corazón latía sin control y mis manos temblaban de nerviosismo.

Akane entro un momento después con parte del desayuno y con paciencia lo acomodo en la mesa, bajo mi atenta mirada, al final se coloco en su puesto y antes de comenzar a desayunar se giro a verme y me dedico una sonrisa.

Mamá nos miro sonriendo, feliz por desayunar en familia, el señor Tendo suspiraba agradecido por la calma matutina y mi padre... bueno ya saben, a él no le importa otra cosa que no sea llenar la barriga.

Con toda mi voluntad intente comer para reducir mi nerviosismo, ayer le había prometido a Akane que le diría todos que ella había aceptado ser mi prometida y mientras más pronto resolviera la situación mejor. La única que faltaba a la mesa era Nabiki, desgraciadamente ella siempre me hacía pasar malos ratos incluso hoy por no estar presente.

— Buenos días familia — se acerco al fin y se sentó en su sitio. Pude notar que lucía cansada y con los ojos algo hinchados seguramente se había pasado la noche llorando. Nabiki deprimida… era lo más extraño y bizarro que había visto en toda mi vida. Me gire a ver a mi prometida y pude notar que apretó los puños en preocupación.

Todos notamos el desanimo en la mediana de las hermanas pero no quisimos incomodarla. Bueno más bien yo tenía mis propios problemas en ese momento. Tomé aire fuertemente y me concentré lo más posible para no tartamudear, era ahora o nunca, si volvía a dudar, podría olvidarme para siempre de Akane, jamás me perdonaría el romper mi promesa y nunca volveríamos a estar juntos.

— Oigan todos, tengo algo que decirles… — dije, pero a pesar de que lo intenté mi voz sonó nerviosa y en un volumen demasiado alto. Inmediatamente tuve la atención de todos.

Todos me miraban intrigados.

Papá mascaba escandalosamente sin quitarme la vista de encima.

El señor Tendo me miraba preocupado con una cara de "¿Que rompieron esta vez?".

Mamá me miraba emocionada y expectante.

Kasumi me sonreía, pero pude ver un gesto microscópico de sorpresa.

Nabiki me miraba con aburrimiento.

— Este…. Yooo…. — Akane me miraba expectante e ilusionada y mi nerviosismo se iba multiplicando a niveles estratosféricos.

— Más bien… nosotros… — sudaba tanto que sentía empapada mi camisa interior.

— Akane y yo…. Ahora…— Akane se giró a verme y me dirigió una miraba de apoyo, yo solo me estremecí de nuevo.

— Quería decirles que… — ya seguramente estaba más pálido que la blanca cabellera de la momia Cologne y las malditas palabras no salían de mi boca. Solo eran una simple frase "Desde hoy Akane y yo somos prometidos por que así lo decidimos"

— ¡Ah! Ranma por favor, habla ya o déjanos desayunar… — exclamo desesperada Nabiki y el pánico me invadió al ver la cara de mi prometida ensombrecerse, casi podía adivinar que estaba pensando que como siempre no sería capaz de aceptar ante los demás lo que siento por ella.

Soy un hombre de acciones y mi capacidad de lenguaje está muy por debajo los niveles normales de un ser humano promedio, por lo tanto y en medio de mi desesperación ante la posible pérdida de la chica a la que realmente amo en un acto desesperado tome por las mejillas a mi prometida y le plantee un beso en los labios frente a toda la familia.


Los monosílabos de Ranma me rompían el corazón, el tenía razón, su capacidad de comunicar sus sentimientos eran parecidos a los de una roca en medio de la playa. Podía ver su cara de pánico y casi estaba convencida de que no tendría el valor para cumplir su promesa.

Bueno eso creí. Hasta ese instante.

Los labios de Ranma me besaron de una manera tosca debido a su nerviosismo y yo con el corazón en la garganta solo pude mirarlo asustada por su estúpida reacción. ¿A quién se le ocurre besarme para comunicarles a todos en la familia que estamos juntos ahora?

A quien engaño, solo se le ocurriría a mi estúpido e impulsivo prometido.

Cerré los ojos y suspire aliviada cuando su corto beso termino, lo había conseguido, a su manera, pero lo había conseguido, con las mejillas encendidas y sonriendo me giré a ver a mi familia. Levanté la cámara instantánea de mi hermana y les tome una foto a todos.

— Ah… Si, con esto estoy casi segura que seré capaz de pagar mis estudios universitarios… — dije sonriendo y Ranma conmocionado se fue de espaldas.

— ¡Oh Dios mío! — exclamo Kasumi y yo reí por ver sus caras.

— Felicidades Akane… — dijo la señora Nodoka recuperándose de la impresión y juntando sus manos sobre su pecho.

— Gracias tía Nodoka — sonreí al mismo tiempo mi padre y el señor Genma lloraban incrédulos mientras balbuceaban que ahora si las escuelas se unirían.

— Akane, Akane… hubieras usado la cámara de película… pero bueno de todos modos estoy orgullosa de ti… has aprendido bien… — Nabiki sonreía ampliamente.

— Tenemos que organizar una boda y los preparativos…. — dijeron mi padre y mi tío pero una espeluznante aura de combate hizo que todos miráramos asustados en dirección de Ranma.

Un silencio sepulcral inundó el comedor y yo preocupada vi a mi prometido de pie con la cabeza gacha y los puños apretados. Le iba a preguntar qué pasaba pero hablo en un tono escalofriante.

— Akane es mi prometida…. Ella decidirá la fecha, hora y lugar de la boda. Nadie más, está claro…— un escalofrío me recorrió de pies a cabeza y estoy segura que todos lo sentimos. Todos conmocionados afirmamos con la cabeza y unos segundos después mi prometido se desplomaba en su sitio ocultando su rostro tras su flequillo e irradiando un aura rojiza a través de sus mejillas.

— Así que después de todo si tienes carácter cuñadito… que guardadito te lo tenías… — comentó Nabiki antes de que toda la familia se dejara llevar por la emoción y comenzara a hacerme preguntas indiscretas.


Era increíble, lo había conseguido, justo cuando pensé que mi pequeño mundo desaparecería y que tal vez me hubiera hecho Zepuku después del rechazo de mi querida Akane, lo logré, cumplí mi promesa. Ahora caminaba enajenado y tan fuera de mi mismo que por mi seguridad camine por la acera en lugar de caminar por la cerca ya que no estaba para nada concentrado. Tanto que sin darme cuenta ya estábamos frente a la entrada del Furinkan.

Frente a mí, como a un metro de distancia, podía ver como mi prometida caminaba sonriente, tarareando una tonada mientras caminaba con un inusual contoneo de caderas, discreto, pero que yo siempre he sentido que a pesar de no ser provocativo es absolutamente fascinante. La observe emocionado, irradiaba una especie de aura de candidez, coquetería y felicidad que sumado a su nueva manera de desenvolverse y de maquillarse la hacían verse preocupantemente más hermosa si eso era posible.

Por todos los cielos, si que era sexy. Y lo más peligroso de todo es que ahora ya era consciente de ello. Bueno tal vez era el hecho de que definitivamente yo estaba más frito de amor que un takoyaki, y que ahora el solo verla tomar un vaso con agua era suficiente para arder en deseos de besarle hasta que me doliera la boca. Definitivamente estoy perdidamente enamorado… tanto que había tenido el valor de besarla en el comedor frente a todos.

De pronto detuvo sus pasos y se giró, me dirigió una mirada dulce y brillante. Volviendo algunos pasos se acerco a mí y yo me detuve al terminar de recorrer la distancia que nos separaba. Le sonreí embelesado y ella se sonrojó al instante.

Sin pensar demasiado y emocionado con nuestro avance, le tomé de las manos su portafolio sin dejar de regalarle una caricia a sus delicadas manos lo que le provocó un estremecimiento.

— Ve… te espero arriba — le dije y ella radiante de felicidad salió corriendo directa a enfrentar a su séquito de admiradores dispuestos a retarla por una cita con ella.

Esa definitivamente era la autentica Akane, la artista marcial de la cual me enamore perdidamente.


Caminé hasta él en la hora del almuerzo y coloqué frente a él un contenedor con su almuerzo sorpresa. Había dudado en prepararlo, pero no quería quedarme atrás, Ranma había tenido el valor de decirles a todos que estamos juntos y yo también quería hacer mi propia lucha. El se estremeció por completo al ver mi acción, me imagino que sus instintos de artista marcial le advirtieron de un peligro inminente. No pude evitar sonreír, y más al aceptarme a mi misma el hecho de que me daba cierto gusto extraño ponerle en aprietos.

— A-kane… — tartamudeo y tragó duro, pero no le dejé continuar.

— Ranma toma… almorzaré con Yuka y Sayuri… no dejes de ver la nota que hay dentro….— le dije y le guiñe un ojo antes de darme la vuelta para salir con mis amigas que me esperaban en la puerta. Antes de abandonar el salón le miré discretamente y sonreí al ver su gesto sepulcral al mirar frente a él su almuerzo preparado por mí.


Yo miré con horror el contenedor de mi almuerzo, me sentía a punto de pagar una condena de Karma por todas las veces que llame fea a mi prometida.

—Saotome, eres un mal nacido con suerte, mira que la bella Akane te prepare el almuerzo con tanto cariño… aunque…— dijo Hiroshi antes de codearme las costillas muerto de la envidia.

Daisuke golpeo mi hombro en apoyo y Hiroshi suspiró.

— Se fuerte hombre, yo se que tienes estomago de hierro… — comentó Hiroshi.

— Cómelo todo, no hagas sufrir a Akane… — agregó mi amigo antes de burlarse de mi suerte.

— Mejor me voy a almorzar… no quiero ver esto…. — Hiroshi hizo un gesto dramático pero sé que se fue burlando de mi. Me quede solo frente a tan temible caja de pandora antes de recordar la última frase que me dijo mi prometida.

"No dejes de ver la nota que hay dentro"

Presuroso desenvolví el recipiente y pude notar una hoja doblada sobre la tapa. La desdoble algo ansioso, tal vez sus palabras me dieran el valor necesario para exponer a mi pobre estomago a mi inminente intoxicación.

Querido Ranma:

Sé que en este momento estas mirando horrorizado el contenedor de comida que te acabo de entregar, pero antes que intentes deshacerte de él debes saber algo importante.

Cumpliste tu promesa y estoy realmente feliz. Te amo y soy feliz de ser tu prometida. Por eso te preparé mi primer almuerzo con todo mi cariño para demostrarte que yo también daré mi mayor esfuerzo por ganarme el derecho a ser tu prometida.

Con todo mi cariño Akane.

P.D. La otra mitad la preparó Kasumi así que no pasaras hambre.

Al final había un pequeño dibujo de un corazón.

No pude evitar conmoverme por su nota, era la primera nota de amor que me escribía mi prometida. La tomé con cuidado y la coloque dentro de mi libro de matemáticas, más tarde la uniría a mi pequeña colección de obsequios entregados por ella.

Miré a todos lados y pude ver las caras de mis compañeros compadeciendo mi situación y Ukyo algo molesta solo giró el rostro para ignorar mi suerte. Con algo de temor levanté la tapa y cuando miré el contenido mi corazón dio un vuelco.

La mitad del contenedor tenía unas bolas de arroz preparadas por Kasumi, pescado frito y demás… pero la otra mitad se podía notar a simple vista que tenía el toque de Akane, para mi absoluta sorpresa ella tenía razón, había hecho su mayor esfuerzo. Había unos trozos de manzana y pera en cubos, cortados algo descuidadamente, cubiertos de yogurt de fresa. También había un emparedado grande con lechuga, tomate y una rebanada de jamón. Cortado en cuatro y para terminar el cuadro, una rebanada de pan tostado con jalea de fresa a la cual le había cortado el centro con un corta galletas de forma de corazón.

Nada cocinado, lo que significaba, ni crudo ni quemado, no había mezclas extrañas ni olores misteriosos. Todo, absolutamente todo, era comestible. Estaba impactado.

Me sentí el hombre más feliz de la tierra. Probé primero el emparedado y casi pude escuchar un coro celestial creyendo haber visto un autentico milagro.

— ¡Es comestible! — exclamé y todos me miraron estupefactos.

— ¡Queeeee! ¡Eso tengo que verlo!— exclamaron mis amigos antes de regresar presurosos a ver el contenido de mi lonchera. Ukyo se acercó intrigada junto con el resto de los que estaban en el salón y pude ver en ella un gesto de desilusión.

Definitivamente el amor saca lo mejor de nosotros.


Que tal, ¿Que les pareció? Hoy estuve inspirada por mi lado romántico, así que creo que a este capítulo le escurrió miel por los laterales del monitor. En cuanto al misterio de lo que pasó con Kuno estoy segura que estará aclarado para la próxima entrega. Muchas gracias por su paciencia, estuve algo ocupada pero es por razones de Hardware, mi compañía de internet todavía no establece el servicio pero estoy buscando la manera de publicar a pesar de las dificultades. Muchas gracias por su paciencia y los veo en otra entrega. Gracias nuevamente por sus reviews, los miro emocionada y los espero con ansia después de cada entrega para darme idea de cómo reciben mis capítulos.

Hasta pronto.