Fragmento del capítulo anterior:
– lo siento, lo siento, yo merezco todo lo que te dijeron a ti...
– Ya, no, cálmate. – Dijo tranquilamente – Vamos a casa, y cuando lleguemos me vas a decir de verdad lo que sucedió, lo que te llevó a tener este cambio de actitud.
– ¿A qué te refieres?... – preguntó siguiendo a su hermano.
– A lo que sucedió en Puerto Victoria.
Capitulo XIV
– En Hong Kong, visitamos al amigo de papá, el señor Kirkland – Emil contaba, por fin, su historia a su hermano. Lo hacía tristemente mientras el mayor, guardaba cosas en las valijas y contaba el dinero del que podría disponer, eran los ahorros suyos y de su hermano menor.
– Lo ubico, ustedes se hospedaron en su casa, ¿Cierto? – Lukas seguía con su labor, como si empacara para el fin de semana. Emil no quería aceptar esa realidad pero Lukas era más severo y fuerte de lo que aparentaba.
– Si... – confirmó levemente el menor de los dos y procedió a abrir una caja de madera con cerradura, ahí habían varias fotografías de Hong Kong, muchas de las cuales, Lukas nunca había visto. Emil las guardaba con recelo, con cuidado, como si tratase de un tesoro. Tomó una de las fotos, una donde salía sentado en una piedra con Leon Kirkland a su lado. Se la entregó a Lukas quien al tomarla se le quedó viendo sin entender del todo a lo que Emil se refería, sin embargo, al fijarse en la mirada de su hermano en la fotografía, lo pudo notar. El chico salía con la mirada brillante, radiante, con una sonrisa amplia y noble. Era lo más feliz que hubiera visto a su hermano, y lo era, en una fotografía. Justo a un lado de ese otro chico asiático. Leon. La mirada en él era también intensa y venturosa, la respuesta, para Lukas, fue obvia.
– Este chico...
– Leon...
– Ustedes...
Emil bajó la vista, no queriendo seguir contando, el dolor en su pecho se hacía más y más severo. Solo asintió.
–... se enamoraron... – susurró más que nada para confirmar lo que él pensaba, entonces todas las piezas del rompecabezas encajaron. Todo tuvo sentido, la depresión de su hermano, la ensoñación con Hong Kong, las pequeñas actitudes, hasta el brazalete de dragón que Emil tenía en su muñeca. Sintió un poco de compasión al respecto. La vez primera que su hermano se entendía con alguien, era más que imposible.
–... aun así eso no justifica nada
– Eres muy duro contigo mismo. – Respondió cuando terminó de meter las cosas en sus valijas.
– No importa – repeló y Lukas suspiró.
– Bien, debo irme. – Miró a su hermano directo a los ojos, abrazándole levemente – cuando llegue, marcaré, por favor estate pendiente del teléfono, para darte el número de la habitación y todo...
– ¿Y si hablamos con él? Estoy seguro que...
– No – dijo firmemente – Quizás necesita tiempo, para pensar, para hablar con Aurora... – suspiró –...con Mikkel supongo... aún tengo yo, que hablar con él.
– ¿Entonces es un hecho que te vas? – Emil preguntó temeroso y Lukas asintió.
– Pero eso no significa que pierda el contacto contigo... además... me necesitarás – afirmó.
Emil, inseguro de lo que acababa de oír, asintió levemente – Con cuidado...
Tras esas palabras, Lukas salió de la que fuera su habitación desde que habían llegado a Elsinor. Atrás quedaban muchos momentos junto con la cama recién tendida, aquella donde había compartido tiempo con Mikkel Densen. Pero también quedaban gratos recuerdos familiares, de repente todo parecía tan surreal, como si la realidad del momento fuese el despertar de un extraño y de alguna manera agradable sueño. Atrás quedaban cenas, palabras, noches y mañanas, lo confortable y lo seguro del hogar de la familia que ahora se arremolinaba en la oscuridad.
Echó una última mirada hacía Emil, eso también cambiaría, dejaría atrás la posibilidad de momentos cercanos con él, con quien por primera vez le había hecho sentir necesitado. Suspiró. Emil estaría bien, aun con el corazón roto, quizá con el tiempo sanaría, se olvidaría de aquel chico. Hubiera deseado estar ahí, cerca, para cuidarlo y ayudarle pero por desgracia, no podría ser así.
Alzó su mano para despedirse una última vez y bajó las escaleras, arriba permanecía su hermano menor, lo conocía lo suficientemente bien para saber que el chico no bajaría, que se quedaría arriba lamentándose de todo lo ocurrido. No esperó más despedida y después de dejar una nota a su madre con Helga, el ama de llaves, salió de casa; afuera un taxi pedido vía telefónica ya le esperaba con la luz encendida partiendo la oscuridad que reinaba en la avenida. Una vez dentro permaneció en silencio después de indicar la ruta a seguir.
Permaneció con la misma posición por largo rato, piernas cruzadas y manos descansando sobre su rodilla, pensativo y nervioso, rumbo a un sitio a las afueras de la ciudad. Después de casi una hora de viaje, un edificio blanco sobre-decorado se vislumbró desde una notable distancia, el hotel de nombre "Nordsjaelland" se alzaba en la avenida principal, luciendo un tanto pedante aunque su elegancia no se comparaba para nada con los lugares donde Lukas se había hospedado con naturalidad. Las luces amarillas deslumbraban por las enormes ventanas de estilo pseudo-barroco y al entrar, una vez pagando la tarifa del taxi, Lukas sintió de golpe el enviciado aire sobre perfumado que habría de acompañarlo en su estancia en ese lugar.
Cuando por fin se hubo registrado tomó la llave 406 y se dirigió acompañado del botones hasta el elevador para ir al cuarto piso, el piso más alto y de nuevo acompañado de la melosa melodía de piezas de la época en arreglos instrumentales. Suspiró no realmente prestando atención a todos estos detalles.
Apenas entró en la habitación se familiarizó con el armario, el baño, la ducha, la tina, la cama y los muebles, realmente no era tan grande la habitación, apenas y tenía una mesita cerca de la ventana para poder comer, o trabajar. Para leer, estaba un pequeño sillón individual. Lukas dejó la valija más pequeña sobre esa mesa y el resto a un lado de la cama, entonces por fin tomó asiento en la cama, acarició la mesa de noche donde yacía un teléfono y marcó un número que bien sabía ya.
– ¿Residencia Densen? – una voz femenina contestó del otro lado del teléfono.
– Ah – hubo un breve silencio, Mikkel aun estaría en la reunión. Por un momento, se preguntó si su padre, Nicholas ya había hablado con él. ¿Se habría puesto peor? – Buscaba al Sr. Densen ¿Me imagino que aún no ha regresado?
– Así es Sr. ¿Gusta dejarle un recado?
– Seguro, dígale que le ha llamado Lukas Bondevík, anote la hora. Dígale que me encuentro hospedado en el hotel Nordsjaelland a las afueras de la ciudad, que marque a la extensión 406 tan pronto como llegue. Es de carácter urgente, agradecería que pudiera remarcar eso.
– Entendido, hotel Nordsjaelland, extensión 406, con el Sr. Lukas Bondevík.
– Gracias.
– De nada señor, buenas noches.
Lukas colgó y entonces suspirando tomó el auricular de nuevo marcando el número de la casa donde había habitado, no hubieron pasado tres timbrazos cuando del otro lado contestaron la bocina.
– ¡¿Luke?! – la vocecita nasal de su hermano menor sonó del otro lado.
– Con cuidado – dijo respondiéndole a Emil – No quiero que se den cuenta, ¿Qué tal si quien marcaba era papá?
– Lo siento... es solo que esperaba tu llamada.
– Estoy bien estoy en el Nordsjaelland ¿Lo ubicas? Si no, no importa, búscalo en el directorio telefónico, estoy en la 406...
– ¿Estás solo?
– Si, y si te preguntas por Mikkel, no me he comunicado con él. Por favor si tienes noticias de nuestro padre, no dudes en llamarme. ¿Entendido?
– Supongo...
Lukas dejó escapar otro suspiro. – Estaré bien – le aseguró después de un silencio, breve pero marcado. – Las cosas siguen su curso, no estoy desamparado lo que pasa... es que tienes miedo a las confrontaciones, pero está bien Emil. Tarde o temprano las tenemos que encarar, así es la vida.
– Lo sé pero...
– Una vez que las enfrentas, los problemas se hacen cada vez más pequeños. Confía en eso. – respondió, más que nada tratándose de calmar a sí mismo. Respirando profundamente intentando creer en sus propias palabras. El también temía a las confrontaciones pero sabía que tenía que ser fuerte. El otro lado de la línea quedó en silencio.
– Ya llegaron – comentó Emil de pronto – Te marco mañana, o más tarde... cuídate.
Tras ello, el chico colgó y Lukas se quedó auricular en mano, colgando lentamente y pensando en todo lo que había sucedido. Ayer apenas su vida era completamente distinta. Se mordió el labio inferior, se recostó en la cama, una cama ajena, extraña en un entorno solitario, ajeno y desconocido, pero no tan desconocido e incierto como el futuro que ahora le pintaba. Cerró los ojos con fuerza mientras se acostaba sobre su flanco derecho y por primera vez en mucho tiempo se permitió llorar. A solas. Ahora que nadie podía escucharlo.
– Buenas noches, por favor, pon un poco de agua para café, lo necesito bien cargado esta noche. – Mikkel Densen llegaba a casa con un aspecto un tanto desaliñado pero lo que más sorprendía a los empleados de la residencia Densen era el aura un tanto agresiva que el señor de la casa proyectaba. Como si quisiera golpear a un hombre al grado de la inconciencia. Pocos sabían que el hombre en cuestión no era otro que Berwald Oxenstierna, el primo de Mikkel.
– Señor, llamó el Joven Bondevík.
Los ojos de Mikkel se abrieron, un pequeño brillo los iluminó de manera parcial antes de que la duda ensombreciera sus rasgos – ¿Él está bien?... ¿A qué hora marcó?
– Dejó recado Sr. – Ella sacó una nota de su uniforme – En la habitación 406 del hotel Nordsjaelland. Fuera de la ciudad
Mikkel frunció el ceño preocupado. ¿Lukas estaba hospedándose en ese Hotel? ¿Qué había sucedido? Apretó los labios y miró la hora.
– Ya es noche... – murmuró, después de todo el camino era largo desde la fiesta hasta la casa de Mikkel.
– Dijo que era urgente Señor.
Los ojos de Mikkel se abrieron como platos tomando el papel de las manos de la muchacha – Bien, le daré una llamada ya mismo... – Mikkel no sabía lo que había pasado, necesitaba saber el porqué, cuando intentó buscar a Lukas no había por donde encontrarlo, ni a él ni al hermano menor. Tampoco había podido hablar con Nicholas Bondevík o su mujer, se había tornado todo muy hermético, además, aquella mujer, quien los había reprendido - ¿Cómo se atrevía? – no despegaba una mirada de él y su primo Berwald.
Ella había resultado ser la hija de un importante magnate finés cuya empresa era más que nada la metalurgia. Su nombre: Tanja Väinämöinen y no pasaba de los veinte años, tenía una educación refinada y modales impecables. Naturalmente al estar en edad casadera, los pretendientes le llovían pero los había rechazado a todos, sus padres se encontraban ya desesperados por los altos estándares de su hija, era un vaso de agua a punto de derramarse.
Por fin Mikkel encontró el teléfono del hotel Nordsjaelland en la guía telefónica y se dispuso a llamar cuando entró una llamada, el tono agresivo y la respiración pesada del otro lado le indicaron que no sería una llamada agradable. Ni siquiera tuvo tiempo de contestar apropiadamente cuando escuchó la acida y cuasi venenosa voz de Nicholas Bondevík.
– Comunícame con Densen.
– Estoy en la línea –soltó Mikkel con firmeza en su voz. El bufido de furia del otro lado lo advirtió de dos cosas, la primera, pedir con señas a la empleada de cerrar la puerta del estudio para quedar a solas. La segunda y más delicada, la confirmación de que Lukas estaba en problemas, su padre, ya sabía la situación.
– Desgraciado infeliz, ¡¿Cómo te has atrevido?! – Alzó la voz al punto que el mismo Mikkel tuvo que alejarse un poco del auricular. – Acercarte a mis hijos con tus asquerosas intenciones... qué asco. – increpó.
– ¡Basta! –Mikkel por fin se defendió – ¡Yo no me he acercado a tus hijos con ninguna mala intención Nicholas!
– ¡Calla infeliz! – Soltó con furia – ¡Como si no conociera a tu gente! ¡Escúchame bien, el contrato comercial se acabó! ¡¿Me oyes?!
– Claro – respondió fríamente – Permíteme, Nicholas, recordarte que estás bajo contrato. No querrás que te hunda.
– ¡¿Me estas amenazando?!
– Te estoy advirtiendo.
Escuchó al otro hombre rechinar los dientes, lo tenía amarrado, un paso en falso y Densen podría hundirlo con facilidad. Pudo sentir cómo le hervía la sangre. –Es mi hijo... – dijo ácidamente – Podrás tener atada a mi empresa, pero no es nada que no pueda manejar desde lejos.
Mikkel frunció el cejo. ¿A qué se refería con eso? Nicholas continuó.
– Nos regresaremos a Noruega.
Mikkel sintió su corazón detenerse, la imagen de Lukas, su Lukas se podría desvanecer ante sus ojos, ahora él rechino los dientes y cerró el puño con fuerza tal que sintió el momento en que sus pulcras uñas se encajaron en su palma. Respiró profundamente, incluso su mirada se ensombreció. Ese hombre no entendía, Berwald no entendía, que nadie ni nada lo iba a alejar de Lukas.
Nadie se lo iba a quitar.
Quiso soltar una y mil amenazas pero se contuvo tratando de fingir la calma, la calma fingida o no, otorgaba la ventaja.
– Él es mayor de edad y tiene la edad suficiente para tomar esas decisiones.
– Si no viene con nosotros, no obtendrá apoyo alguno.
Mikkel bufó –Me tiene a mí, ¿Es tan necesario remarcar eso?
– Tu no le vas a poner una sola mano encima a mi hijo ¿Me oyes?
– Eso le corresponde decidirlo a él. Lo amo – dijo con firmeza – Y no voy a tolerar que alguien que se supone que lo proteja, lo lastime.
– No lo acepto, no lo aceptaré, te metiste en la vida de mi hijo y lo has pervertido. No te quiero cerca de mi familia nunca más.
– No hay mucho que hacer por ello – contestó fríamente – Al menos no en los siguientes diez años y que sepas, Nicholas – menciono su nombre firmemente – que no quitaré el dedo del renglón con Lukas. Voy en serio con él.
– Tu solo ensuciarás su reputación, te querrás revolcar con él y ¿Luego qué?
– Si eso fuera, a estas alturas no estaría insistiendo. Ya te lo dije, lo amo y lo quiero conmigo, te guste a ti o a quien sea o no. Ahora con tu permiso, debo hacer otra llamada urgente. No sé cómo puedes decir que te lo quieres llevar a Noruega cuando al parecer, no está en su casa ahora mismo. ¿Qué le hiciste ah? ¿Lo corriste?
– ¡Eso no te incumbe!
– Ya, Entonces estoy en lo cierto. Bien como te dije tengo que hacer esa llamada, Nos vemos después Nicholas. – Respondió colgando el auricular y descolgando de inmediato para marcar el número del hotel donde se hospedaba Lukas.
– Comuníqueme con la extensión 406 – pidió con urgencia y una música de Jazz le atendió al momento.
Lukas se había quedado mirando a la nada, había acabado de llorar pero los espasmos aún no pasaban. No se suponía que la familia diera la espalda, se suponía que ellos serían los primeros en entender la complejidad del asunto. Tragó saliva pesadamente, ahora toda su vida era un caos, su reputación también, la estúpida sociedad riquilla de la época con sus mentes cerradas le daban asco.
El teléfono sonó de pronto. ¿Sería Emil? ¿O tal vez Mikkel? ¿Se sentía con la fuerza de contestarle en caso que fuera él? Y si era el hermano menor, ¿Le daría noticias de su padre? Suspiró y tomó el auricular, contestando con calma aunque por dentro la desesperación lo embargaba.
– ¿Si?
– ¿Lukas?
– Mikkel...
– Lo lamento, lamento lo que está sucediendo.
– Bien sabes que no es tu culpa.
– Es la culpa del imbécil de mi primo...
–...Aun así Mikkel, no podíamos tapar el sol con un dedo. – respondió a sabiendas. Aunque de alguna forma, escuchar a Mikkel le tranquilizaba.
Se hizo un silencio, tras el cual Mikkel volvió a hablar. – ¿Qué te hicieron?
– Nada – arqueó la ceja – Solo lo obvio, me corrió de casa.
– Mmh, dice que te quiere llevar a Noruega
– ¡Ah! Me imaginé que eso haría.
– ¿...Irás? – preguntó con miedo. Lukas resopló.
–...Claro que no. Aún si me retira su ayuda, puedo encontrar un trabajo. Lo único que me preocuparía sería dejar a mi hermano – Se lamentó, después de todo sentía que tenía que estar con él debido a la situación de ambos. – Ojala que sí me niego, no se lo lleve.
–... ¿Lukas?
– ¿Mmh?
– No estás solo, me tienes a mí.
–... Mikkel...
– Voy para allá, tengo que hablar bien esto contigo...
– Ya es noche.
– Entonces te lo digo por aquí.
– Mikkel...
– Vámonos a vivir juntos.
Fin del capítulo XIV
¡Gracias por tomarse la molestia de leer!
Y también gracias por sus comentarios, como siempre son el combustible para continuar uvu.
Otro capítulo corto, que más bien viene a ser la segunda mitad del pasado. Pero esta historia se perfila hacía...ya ¾ de su final. Y aunque parezca que todo se pone en orden, puede que no ~ eso si, prometo romance en proximo capitulo uwu ya hace falta, ya hace falta.
¡Nos vemos pronto!
PD: yeah , jaja era la Fem! Finland.
