Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a chels926, yo solo la traduzco.


Este capítulo está dedicado a Maki-san, si ella no me hubiera traducido los términos financieros, probablemente faltaría un párrafo en este capítulo. ¡Gracias de nuevo!


BACK ACROSS THE POND

Capitulo catorceEncontrando consuelo

La mañana siguiente, tenía una maleta llena con mi ropa y otras cosas necesarias esperando en la Estación Euston de Londres para coger mi primer tren del día. Bajé la vista al itinerario que tenía en las manos. Viajaría de Londres a Carlisle, cambiaría de tren para ir a Edimburgo y luego cogería otro tren hasta Aberdeen. Si todos los trenes iban puntuales, estaría en Aberdeen a las cinco en punto. Iba a ser un largo viaje de siete horas y media.

En realidad prefería viajar en tren. Era sin duda el medio de transporte favorito que había probado hasta el momento. Combinaba las ventajas de volar (la capacidad de ponerte de pie y caminar, de usar el baño sin detener tu viaje, de no preocuparte por el tráfico o los accidentes) con las de conducir (la habilidad de usar tu teléfono móvil y otros instrumentos electrónicos y la falta de las estrictas medidas de seguridad del aeropuerto). Era monótono estar sentada en el tren durante más de siete horas, y me sentí como si estuviera volando otra vez por el Océano Atlántico, pero tenía mi ordenador portátil para pasar el rato mientras me aprovechaba del Internet sin cables de los trenes.

El tren paró en la estación de Aberdeen a la hora prevista y, con mi pequeña maleta de ruedas en mano, bajé, cogí un mapa gratuito de la ciudad de Aberdeen de uno de los stands de panfletos y salí de la estación para buscar la línea de taxis. Las oficinas centrales de Simon & Barnes Enterprises, aunque técnicamente estaban en Aberdeen, en realidad no estaban dentro de los límites de la ciudad. Por ello, no íbamos a quedarnos en un hotel en el centro de la ciudad, sino más bien a unos kilómetros dentro de los suburbios, más cerca del edificio de S&B.

Esperé en línea y luego entré en el siguiente taxi disponible, diciéndole al conductor el nombre del hotel mientras él salía de la estación. Habría preferido sentarme en el taxi en silencio, mirando por la ventana los antiguos edificios de granito, pero el conductor no dejó de darme conversación con su cerrado acento escocés que apenas podía entender. Al escuchar mi acento, asumió que era una turista y me preguntó porqué me quedaba tan lejos del centro de la ciudad. Cuando expliqué que estaba aquí por negocios en lugar de placer, él siguió hablando sobre una cosa u otra. No lo sé; realmente no podía entenderle. Ni siquiera pude saber si hablaba en Inglés.

Finalmente, el taxi aparcó frente al hotel y yo le pagué y le di las gracias al taxista después de sacar mi maleta del maletero. El hotel en el que me quedaba era moderno y parecía un poco genérico, pero ciertamente no me importó. Probablemente significaba que mi habitación no sería del tamaño de un armario como podría ser si me quedara en un hotel más antiguo con carácter histórico.

Me registré en recepción y me dieron una llave para mi habitación en el tercer piso del edificio. La habitación todavía era más pequeña de lo que estaba acostumbrada a ver en hoteles americanos, pero tenía una cama doble, una cómoda bastante grande, una televisión y un baño de tamaño decente con ducha. Eso era todo lo que necesitaba.

Llamé a Edward mientras vaciaba los contenidos de mi maleta, dejándole saber que había llegado a Escocia a salvo. Hablé con él un rato mientras ponía mi ropa en la cómoda y colocaba mis utensilios de aseo en el baño. Miré por la ventana y vi mi vista particularmente increíble del aparcamiento trasero. Sin embargo, tras unos veinte minutos al teléfono con Edward, se disculpó diciendo que tenía que marcharse. Le dije que estaba bien; de cualquier manera, necesitaba conseguir algo para comer. Solo había comido un sándwich y una bolsa de patatas en el tren, y no me habían llenado exactamente. Terminé la llamada con Edward y cogí mi bolso. Podría haber comido en el restaurante del piso de abajo del hotel pero, ¿qué aventura había en ello? Estaba en Escocia e iba a ver Escocia, incluso si era yo sola.

En lugar de encontrar un taxi y pagar por volver al centro de la ciudad, esperé en la parada de autobús cercana durante unos cinco minutos antes de que el siguiente bus aparcara para llevarme a Aberdeen. Compré un billete de vuelta y me senté mientras notaba que todos me miraban fijamente. Miré mi reflejo en la ventana para ver si tenía algo en mi cara o si había ocurrido un error de ropa del tipo de Janet Jackson recientemente, pero no pude encontrar nada que estuviera mal. Supongo que simplemente me veía como si no perteneciera aquí. Sentí que se estaba convirtiendo en la historia de mi vida.

Salí del bus una vez que paró en el centro, notando la parada de autobús del otro lado de la calle que me llevaría de vuelta al hotel más tarde. Saqué el mapa e intenté orientarme.

Hacía bastante frío fuera, a pesar de que era Junio, y me alegraba de haber traído mi bufanda y mi chaqueta. Gracias a Dios había dejado de llover, pero las calles todavía estaban mojadas, mojando el final de mis pantalones mientras caminaba.

Caminé hacia el gran edificio del Marischal College y admiré su arquitectura neo-gótica durante un par de minutos antes de decidir que realmente necesitaba encontrar algo para comer. Crucé la calle y me dirigí hacia el centro comercial que estaba cerca. Imaginé que allí habría una selección de restaurantes más grande de los que elegir sin vagar por las calles de Aberdeen y arriesgarme a perderme.

Ciertamente, había un área de comida. Cogí una porción de pizza de uno de los vendedores y me senté sola en una de las mesas, mirando a todos los demás mientras comía. Eran increíbles las diferencias que podía notar entre este centro comercial y los malls de Seattle. Incluso los clientes parecían diferentes mientras compraban y comían juntos y hablaban con acentos raros.

El latido de mi corazón se aceleró y empecé a sentirme un poco mareada. Toda la situación se sentía completamente abrumadora. Me sentía sola y aislada. Por primera vez desde que había dejado los Estados, realmente quise estar de vuelta en casa con mi familia.

Pero no había vuelta atrás. No tenía dinero para visitar y no iba a marcharme para siempre. Me había comprometido a venir aquí a trabajar y estar con Edward e iba a apegarme a ello. Aún así, eso no ayudó a la ansiedad que estaba sintiendo actualmente.

El shock cultural finalmente me había golpeado y supongo que había esperado hasta ahora para afectarme porque finalmente estaba lejos de Edward. Él era lo único que me hacía sentir un poco cómoda en este país por el momento. Quiero decir, claro, me acostumbraría al resto de la cultura en un tiempo pero, hasta entonces, necesitaba a Edward.

Cerré los ojos y me froté un momento la frente, intentando respirar profundamente para disipar la sensación de mareo y la sensación cosquilleante que radiaba por todo mi cuerpo. Ayudó un poco, pero no completamente, así que abrí los ojos de nuevo y busqué mi teléfono móvil en mi bolso.

Sabía que Edward tenía planes esta noche, pero necesitaba hablar con él. Marqué su número y me llevé el teléfono a la oreja, cerrando los ojos mientras me imaginaba a mí misma en un lugar más familiar. El teléfono sonó varias veces antes de que finalmente él respondiera. "¿Hola?" escuché su voz y solté un suspiro de alivio.

"Hey, soy yo," le dije. "¿Qué haces?"

"Estoy cenando con un amigo como te dije que haría cuando hablé contigo hace una hora," contestó Edward. "¿Va todo bien?"

Sacudí la cabeza, pero me di cuenta de que él no podía verme. "No," respondí honestamente. "Estoy alucinando un poco por estar aquí arriba sola donde no conozco nada ni a nadie. Necesitaba hablar contigo... para hacerme sentir mejor."

"Oh. Lo siento, Bella," respondió comprensivamente. "¿Estoy ayudando?"

Asentí. "Sí. Gracias."

Edward rió. "Cuando sea. Siempre estaré aquí para ti, lo prometo."

Sonreí. "Sé que estarás," le dije, aliviada porque estaba empezando a relajarme de nuevo. "Bueno, te dejaré volver a tu cena. Dile a Rob hola de mi parte."

"Lo haré," contestó Edward. "Siéntete libre de llamarme tanto como quieras. Te extraño."

"Yo también te extraño," dije. "Te llamaré mañana y te dejaré saber como va mi primer día. Te amo."

"Yo también te amo," escuché a Edward decir antes de que terminara la llamada, sintiéndome mucho mejor de lo que lo había hecho antes. Todavía no estaba completamente cómoda, pero ya no estaba al borde de una pérdida de nervios.

Comí rápidamente el resto de pizza que había en mi plato, tiré mi basura en uno de los contenedores y salí del centro comercial de vuelta a las calles de Aberdeen. Podría haber usado este tiempo para hacer turismo o dar una vuelta y sentir la ciudad, pero lo único que quería hacer ahora mismo era volver al hotel.

El turismo por Aberdeen podía esperar.

- . - . - . - . -

Me desperté la mañana siguiente dos horas antes de la hora a la que se suponía que tenía que encontrarme con mis colegas y empezar mi entrenamiento. Me duché y vestí con un atuendo de negocios casual – un par de pantalones de vestir negros, una blusa verde de manga larga y zapatos planos – antes de dirigirme al piso de abajo para desayunar. Había una opción de un desayuno caliente completo, pero sabía que probablemente mi estómago no podría soportar lo que fuera que los escoceses tomaran para desayunar. Si era siquiera parecido al inglés, tendría que decir, "no, gracias." Para mi alivio, también había una opción de un bol de cereales. Lo comí rápidamente, mirando a mi alrededor en la habitación unas cuantas veces y preguntándome si alguien más de los que estaban desayunando actualmente iba a estar en mi sesión de entrenamiento. Pero supongo que no tenía forma de saberlo hasta estar realmente allí.

No queriendo arriesgarme a esperar demasiado por un autobús y llegar tarde, cogí un taxi hasta el parque industrial y al enorme y moderno edificio en el que estaban las oficinas centrales de Simon & Barnes. Una vez dentro, una mujer muy agradable de la recepción me dio direcciones y encontré mi camino hacia una sala de juntas que estaba en un piso superior.

No podía haber mucha gente para entrenarse, ya que la mesa que había dentro de la sala no tenía sitio para más de veinte personas. Entré en la habitación y vi como las varias personas que ya estaban sentadas me miraban con curiosidad. Fui a una silla vacía a la izquierda y tomé asiento antes de sacar un cuaderno y un bolígrafo. Me recordaba mucho a otro primer día de escuela y estaba tan nerviosa por ver quién elegía sentarse a mi lado como lo había estado durante la universidad y el instituto.

Mientras esperaba, garabateé en mi hoja de papel mientras escuchaba a la gente que hablaba en varias conversaciones. Por lo que supe, todos eran europeos. Había unos pocos escoceses y un número importante de británicos. Habían ido a la universidad en Oxford, Cambridge y St. Andrews. Un hombre había ido a la universidad en los Estados Unidos, pero fue para tener una educación de la Ivy League en la Universidad de Harvard. Mientras estaba ahí sentada, me sentí más y más abrumada. Parecía ser la única americana en la habitación y la única sin un título de una universidad muy prestigiosa. En realidad, cada vez me sorprendía más de haber conseguido el trabajo para empezar.

Tras aproximadamente cinco minutos más de espera, todos los demás aparecieron y tomaron asiento, esperando a que el entrenamiento empezara. A mi izquierda se sentó un hombre joven asiático que parecía haber venido muy preparado con papel, bolígrafo, calculadora e incluso un pequeño ordenador portátil en el que tomar notas. A mi derecha, se sentó una mujer joven que parecía que se iba a desmayar en cualquier momento. Probablemente se divirtió demasiado anoche y su cabeza ahora estaba sintiendo los efectos. Los dos estaban en silencio mientras estaban sentados a mi lado y yo, por supuesto, no hice nada por presentarme a ellos todavía. Preferiría mucho más quedarme callada y aprender lo que estaba aquí para aprender.

Un hombre apuesto de edad media con un traje oscuro entró en la sala con un maletín y encendió el proyector del techo que apuntaba a una pantalla blanca al final de la sala. Giré disimuladamente la silla para estar de frente a la pantalla, esperando a que empezáramos. El hombre se presentó como Lance Wilder y procedió a darnos la bienvenida y a darnos una introducción antes de pasar al primer objetivo del entrenamiento – recordándonos lo poco que habíamos aprendido en la escuela pero que podíamos haber olvidado.

"Veremos esto muy rápido, ya que ya deberíais saberlo todo, pero probablemente se hará un poco pesado tras unas horas," nos informó antes de empezar. "Tasas de liquidez. ¿Qué son y cuales son las cuatro tasas?" Antes de buscar voluntarios para responder su pregunta, bajó la vista al papel que tenía delante. "Uh, ¿Isabella Swan?"

Mis ojos se ensancharon y mi cara se calentó inmediatamente. Odiaba completamente que me pidieran responder preguntar frente a la clase, y esto era incluso peor que clase. Por supuesto, sabía qué eran las tasas de liquidez y estaba bastante segura de recordar las cuatro tasas después de memorizarlas para tres de mis clases en primavera, pero eso no significaba que no estuviera nerviosa. Tenía el miedo intenso de que iba a mezclarlas y a confundirlas con otra cosa.

"Umm, las tasas de liquidez miden la capacidad de la empresa de enfrentar las necesidades de dinero," respondí, tratando de eliminar la inestabilidad de mi voz. "existe la razón corriente, que son los activos corrientes divididos entre los pasivos corrientes. esta la prueba ácida, que son los activos corrientes menos inventario sobre los pasivos corrientes. El grado de efectivo es, umm efectivo mas inversiones a corto plazo sobre pasivos corrientes? y también, uh, esta la liquidez del flujo de caja, que es efectivo mas inversiones a corto plazo mas flujo de caja operacional todo dividido entre los pasivos corrientes

Sentí todos los ojos en mí, pero seguí mirando a Lance, esperando que no me señalara por decirlo todo mal. Si lo hacía, este sería, sin duda, el momento más vergonzoso de mi vida. Pero Lance asintió. "Sí," dijo simplemente antes de pasar a una pantalla en la presentación con exactamente las mismas ecuaciones. Di un suspiro de alivio, esperando que no me preguntara de nuevo, al menos no pronto.

Tras unas horas más de lo que fue esencialmente un repaso, finalmente tomamos un descanso para comer y seguí a mis nuevos colegas a la cafetería del piso de abajo. Ninguno hizo un intento de hablar conmigo, así que yo tampoco hice intento de hablar con nadie. En su lugar, saqué mi teléfono móvil y le envié a Edward un mensaje de texto para decirle que le quería y que estaba pensando en él.

En la cafetería, esperé en línea y compré una ensalada César pre-cocinada y una botella de agua antes de ir a una mesa vacía y sentarme. Estaba comiendo mi comida y mirando mi teléfono para leer el último mensaje que había recibido de Edward, cuando levanté la vista y vi a un hombre señalando el asiento vacío frente a mí.

Le reconocí como el hombre joven que se había sentado frente a mí durante nuestra primera sesión de entrenamiento. Tenía la piel clara y el pelo castaño claro que no estaba arreglado de ninguna forma en particular. Llevaba una camisa de vestir azul y una corbata de rayas que desentonaba un poco. Era atractivo, pero mucho menos que Edward. Pero, en realidad, ¿quién podía competir con Edward? Los únicos hombres que había visto y que me parecían más guapos que Edward eran famosos y eran completamente inalcanzables.

"¿Te importa si me siento?" preguntó, y mi corazón saltó al oír su acento.

"¿Eres americano? ¿O canadiense?" pregunté agradablemente sorprendida. "Y, sí, toma asiento." Empujé la silla hacia afuera con el pie y le vi poner un sándwich y una cola en la mesa antes de sentarse en la silla.

"Soy americano," dijo asintiendo. "Y supongo que tú también."

"Sip," contesté. "Probablemente te diste cuenta en cuanto Lance se dirigió a mí."

El hombre rió. "Sí, me alegro tanto de que no me llamaran," comentó. "Pero, hey, al menos no contestaste mal a la pregunta. Eso habría sido vergonzoso." Se limpió la mano con la servilleta antes de estirarla a través de la mesa. "Me llamo Riley. Riley Burgin."

"Isabella Swan," le dije mientras sacudía su mano. "Sin embargo, puedes solo llamarme Bella, si quieres. Voy a usar 'Isabella' con propósitos profesionales, pero te dejaré usar la versión familiar de mi nombre."

"Encantado de conocerte, Bella," dijo Riley, volviendo a coger su sándwich. "¿De dónde eres?"

"De Seattle, Washington," contesté. "Me gradué en la Universidad de Washington el mes pasado con un título en finanzas, obviamente. ¿Qué hay de ti? ¿De dónde vienes?"

"Me gradué en Duke," respondió después de tragar su bocado de sándwich.

"Eso está, uh, en algún lugar en las Carolinas, ¿verdad?" pregunté, insegura de la localización de la Universidad Duke en los Estados Unidos.

"Durham, Carolina del Norte," afirmó Riley. "Y ahí es donde me crié también. No en Durham, sino en Carolina del Norte. En Charlotte, en realidad."

Sacudí la cabeza mientras masticaba mi ensalada. "Nunca he estado allí."

Riley rió. "Probablemente sea mejor así," mencionó. "Y, ¿en qué oficina vas a trabajar?"

Me llevé la servilleta del regazo a la boca antes de responder. "Londres. ¿Tú?"

"Londres," respondió con una sonrisa.

"¡Oh! ¡Genial! ¡Estará bien conocer ya a uno de mis compañeros de trabajo!" exclamé amablemente.

"Sí, lo estará," Riley estuvo de acuerdo. "Y, ¿qué te ha hecho mudarte al otro lado del charco? Ciertamente, el mercado de trabajo no es peor en Seattle que en cualquier otro lugar."

Sonreí satisfecha. "No, quería mudarme aquí específicamente. En realidad estudié en Londres hace un par de años, que es la forma en que conocí a mi novio, que vive en Londres. Tras una relación a distancia, finalmente me he mudado aquí para estar con él," le informé. "¿Qué hay de ti? ¿Apesta el mercado de trabajo de Carolina del Norte?"

"Sí, en realidad sí," respondió. "Pero esa no es exactamente la razón por la que me mudé aquí. En realidad estoy muy familiarizado con Londres. Aunque crecí en Charlotte con mi madre, mi padre vive en Londres, así que le visité mucho mientras crecía. Y cuando busqué trabajo, decidí que preferiría vivir y trabajar en Londres que en cualquier lugar de los Estados."

"Oh, que bien," comenté moviendo la cabeza. "¿A qué se dedica tu padre?"

"Es productor de segmentos para la BBC," respondió Riley. "Disfruta su trabajo... tanto que lo eligió por encima de mí y mi madre."

Fruncí el ceño. "Lo siento."

Él se encogió de hombros. "Es agua pasada," contestó. "Y, ¿cómo te estás adaptando?"

"Um... me adapto bien," le dije no muy convencida. "He encontrado un buen apartamento y una buena compañera de piso. Tengo este trabajo. Debería estar perfectamente adaptada pero, no sé, es todo tan diferente. Todavía me estoy ajustando. Me siento mejor cuando estoy con Edward, mi novio, pero cuando él no está cerca, me siento un poco aislada a veces."

"Diría que eso es bastante normal," me tranquilizó Riley. "Así que, dime, ¿que odias de Gran Bretaña?"

Reí, casi atragantándome con mi ensalada. "¿Perdona?"

"Venga, tienes que odiar algunas cosas de este lugar," dijo. "Mi suposición es que probablemente te lo hayas guardado porque, bueno, si tu novio es británico, no querrás hacerle pensar que odias esto. Pero, Bella, tienes que soltarlo. Empezaré yo." Miró a su alrededor dramáticamente como si se estuviera asegurando de que los británicos a nuestro alrededor no nos escuchaban. "Odio su moneda de veinte peniques."

Me cubrí la boca mientras reía. "Y, ¿por qué odias la moneda de veinte peniques? ¿Qué te ha hecho?"

"No es un quarter*," contestó Riley. "Estoy tan atado a esa gran moneda de veinticinco centavos con la cabeza de George Washington en un lado y un águila o un grabado del estado en el otro lado. Y es más fácil hacer un dólar con quarters que hacer una libra con monedas de veinte peniques. Cuatro monedas contra cinco monedas. Llámame perezoso, pero lo odio." Rió conmigo. "Tu turno."

"Vale... odio usar la palabra 'cola*' en lugar de 'línea*' en público," confesé. "Porque todos me miran como si estuviera loca si pregunto, '¿Esta es la línea para el baño?' Nunca había usado la palabra 'cola' antes de visitar este lugar."

"Buen punto. Bueno, yo odio que casi siempre haya dos grifos en cada lavabo," siguió Riley. "Es raro. Tengo o que quemarme las manos con el agua caliente o congelármelas con el agua fría. Supongo que siempre podría tapar el desagüe y mezclar el agua, pero eso no suena atrayente."

Asentí con complicidad antes de tomar mi turno. "Odio que haya mayonesa en todo. Quiero decir, la mayonesa también es muy popular en los Estados, pero al menos tienes a menudo la opción de tomar un sándwich sin ella. Esa es la razón por la que estoy comiendo esta ensalada en lugar de uno de esos sándwiches. Simplemente no me gusta la mayonesa."

"Eso es raro. A mí, personalmente, me encanta la mayonesa. No es un problema para mí," respondió Riley. "Hmm... ¿qué más? Oh, odio que la palabra 'pants*' signifique ropa interior. No tienes ni idea de la cantidad de veces que me tomaron el pelo cuando vine aquí de niño. Me manchaba los pantalones en las rodillas por caerme y luego anunciaba que mis pants estaban sucios."

Reí. "Yo casi cometo ese error antes, pero afortunadamente siempre me daba cuenta antes de usar la palabra 'pants'," simpaticé con él antes de intentar pensar en otra cosa que odiara. "Umm... odio que no haya In-N-Out Burgers. Quiero decir, tampoco había en Seattle, pero cada vez que visitaba a mi familia en Phoenix... ¡yum!"

Riley me miró de forma extraña. "Nunca he estado en uno," comentó. "Pero... me siento de la misma forma con Chick-fil-a."

Sonreí. "Se ha sentido bien soltar eso," admití, "pero, hay un montón de cosas que me gustan de esto. No quiero ser una de esas personas que se quejan todo el tiempo. Por ejemplo, me gusta como las luces de los semáforos de aquí son amarillas antes que verdes en lugar de solo antes que rojo. Y me gusta poder ir andando a cualquier parte sin sentirme rara. Me gusta el chocolate Cadbury-"

"Del que ahora Kraft es propietario," intervino Riley.

"Cierto, pero aún así es mejor que muchos chocolates americanos. También me gusta Boots más que cualquier cadena de farmacias de los Estados. Me gusta lo fácil que es conseguir comida de Comercio Justo en las tiendas de comestibles, y me gustan las monedas de una y dos libras," terminé optimistamente. "Y la lista sigue."

Riley rió. "Eres una optimista, ¿verdad?"

"Sí, la mayoría del tiempo," afirmé. "Obviamente hay cosas que no me gustan de este lugar, pero todas pueden ser contrarrestadas por las cosas que me gustan." Me encogí de hombros mientras seguía comiendo mi ensalada. "Me acostumbraré a ello. Soy muy buena adaptándome a los cambios."

Riley asintió divertido y bajó la vista a su reloj. "Oh, probablemente deberíamos irnos," comentó. "Ciertamente no nos han dado mucho tiempo para comer."

Reí. "El tiempo es dinero, supongo." Solté el tenedor y me limpié las manos y la boca con mi servilleta. "De todas formas he terminado."

Me puse de pie, me eché el bolso al hombro y cogí mi bandeja de comida antes de caminar al cubo de basura más cercano y echar la basura en él. Riley fue detrás de mí y le esperé antes de salir de la cafetería y dirigirme de vuelta a la sala de juntas.

Me senté en el mismo lugar que había tomado esa mañana, pero los asientos a mi lado todavía estaban vacíos. "¿Te importa si me siento a tu lado?" preguntó Riley con la mano en el respaldo de la silla con ruedas.

"No, por favor," dije entusiastamente. "Ahora tendré alguien con quien hablar antes de que empecemos, y tal vez Lance te pregunte a ti ahora."

Riley rió mientras sacaba la silla y se sentaba, sacando una libreta y un bolígrafo del maletín que llevaba y lo puso en la mesa. "Si me pregunta, simplemente te señalaré a ti," comentó.

"Y luego ya no seremos amigos," le informé sarcásticamente, rotando mi silla para estar de frente a él.

"Bueno, por el bien de nuestra amistad, tendré que apuntar al pobre chico que tengo al otro lado en tu lugar," bromeó como respuesta, soltando y volviendo a apretar la corbata que llevaba alrededor del cuello.

Sonreí y giré mi bolígrafo entre mis dedos ausentemente. "Suena como un plan."

Cuando Lance volvió y comenzó otra presentación de PowerPoint, me incliné hacia atrás en mi asiento y di un suspiro de alivio. Seguir con el resto de mi sesión de entrenamiento en Aberdeen y empezar mi carrera en Simon & Barnes en Londres de repente no me daba tanto miedo como antes.

Ahora parecía que tenía un amigo que estaría conmigo a cada paso del camino.


Quarter: moneda de cuarto de dólar. (En España también usábamos monedas de 25 pesetas en lugar de 20 pesetas)

Queue (cola) y Line (línea): la primera es británica y la segunda americana.

Pants: en américa significa pantalones y en Inglaterra significa ropa interior, así que cuando Riley decía en Londres que había manchado sus pantalones, allí entendían que había manchado su ropa interior.

In-N-Out Burgers y Chick-fil-a: restaurantes de comida rápida americanos. El primero principalmente de hamburguesas (no sé si venderán algo más) y el segundo de pollo.

Cuando dice que tira su basura en el cubo de la basura, en el original se hace distinción entre garbage can (americano) y rubbish bin (británico). En la traducción yo no la he hecho porque... un cubo de basura es un cubo de basura, no conocía otra forma de ponerlo para la distinción.

A/N: Algunas de las cosas por las que Riley y Bella se quejan... sí, sé que tal vez no sean ciertas en todos los casos. Los ingleses tal vez aún usen la palabra 'línea', tal vez haya grifos monomando por ahí, y sé que puedes pedir sándwiches sin mayonesa (excepto los empaquetados). Pero, por favor, mirad esto desde un punto de vista americano. El hecho de que haya lavabos con dos grifos y la palabra 'cola' ya es completamente diferente de como se hacen las cosas en los U.S. Ni Riley ni Bella han estado en el R.U. el tiempo suficiente para darse cuenta de que esas cosas realmente no son tan diferentes.

N/T: Hola!

Aquí está el nuevo capitulo con el primer día de Bella en Escocia y parece que finalmente estar lejos de casa la está afectando...

Espero que os haya gustado. He subido tarde porque el viernes arreglaron por fin mi ordenador y el sabado estuve volviendo a instalar programas y todo y no me dio tiempo.

Os recuerdo que pongo adelantos en mi blog todas las semanas y además ahora voy a empezar a recomendar historias cada sábado. Las dos primeras recomendaciones ya están subidas. Tenéis el link en mi perfil.

Bueno, la próxima actualización será el sábado. Muchas gracias por vuestros reviews, alertas y favoritos y también a los que solo leeis.

-Bells, :)