Antes que nada, quiero aclarar que Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi hiperactiva y loca imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es total y completa casualidad. Aclarado este punto quiero señalar que cambiare a mi gusto muchas escenas del manga y anime para adaptarlo a mi fic, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru a aquellos que no les guste esta pareja simplemente escoja otro fic n_n¡.

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)

" Voy a jugar a mentirme, voy a decir que me amas, voy a mírate y decirme que estarás aquí cada mañana, voy a contar las estrellas a guardarlas en tu almohada, voy a contar el roció que deja de rastro mis lagrimas, mis confesiones de amor las comparto con la luna, esperando con tortura que sientas lo mismo por mi, ¡Oh si la luna hablara te diría de mis penas, te diría de mi alma y mi eterno amor por ti!, voy a mentirme de nuevo pero nunca mentirte a ti… Te amo"

Elizabeth Lara

Cap 14: La prueba de Inuyasha, Meidou Zangetsuha

Sesshomaru estaba sentado junto a Kagome, descubriendo nuevos grados de pánico en las pequeñas manos de su compañera, sus palabras eran como un puñal en su corazón, ella estaba en completo peligro y en vez de huir se quedaba allí enfrentándolo con valor, si estaba orgulloso de ella, pero el fiero protector que había en él lo instaba a tomarla en brazos y llevarla lo mas lejos que pudiera donde nada lograra tocarla, sabía que era inútil, ella volvería rugiendo y maldiciendo todo el camino y luego les haría pagar a todos caro, por meterla en una caja de cristal, pero no podía evitarlo y punto.

— ¡Este Sesshomaru se unirá… pero debes saber, que cuando regresemos, voy a retar a Inuyasha, si él es fuerte y lo merece, entonces cederé y tú no interferirás, esto será una prueba que él solo debe lograr, así fue dispuesto por mi padre!- Dijo Sesshomaru secamente, mirando a su compañera preocuparse con sus palabras, su bestia rugía, lo que ella le había dicho era realmente lógico, pero si él perdía a su compañera sería por la naturaleza humana que la condenaba a morir, no la perdería por ese bastardo, ni ningún otro, él trataría de retenerla tanto tiempo como pudiera, aunque no la reclamara jamás no iba a forzarla…

— ¿Le harás daño? — Preguntó Kagome claramente angustiada, ella no quería que Inuyasha ni él salieran heridos, la sola idea de verlo herido llenaba de angustia su corazón decidió dejando esa línea de pensamiento en paz.

— ¡Éste Sesshomaru no promete nada! — Contesto él secamente levantándose y tomándola de la mano automáticamente para ayudarla a levantarse y notar por primera vez que ella estaba prácticamente envuelta por mokomoko-sama.

— ¡Hum… ¿Tiene vida propia no? — Rió inocentemente deslizando sus manos por la suave y esponjosa estola por inercia, era tan suave como lo había sido él, cuando lo había tocado de cachorro, sintió un loco impulso de enterar su rostro en la suavidad de su estola, pero logró contenerse a tiempo de hacer eso, de lo que no podía contenerse aparentemente era de tocarla, por otra parte Sesshomaru estaba en llamas, ella no sabía lo que le estaba haciendo, no tenía ni idea de lo intimo de su contacto, que aquella "estola" era parte de él, de que allí frente a ella había una bestia completamente excitada y lista para tomarla como era su derecho.

— ¡Deja de hacer eso, de inmediato!…— Ordenó con un gruñido bajo sobresaltándola automáticamente y matando su excitación con efectividad, Sesshomaru la miró y vio el temblor de sus labios pálidos, su rostro tenso y drenado de color, y sus manos temblorosas y frías quitarlas de su mokomoko-sama y quedarse completamente inmóvil, esperando que él la liberara, sintió ganas de rugir y destrozar algo o a alguien, después de haber echo avances durante el tiempo que habían estado hablando "civilizadamente", él mismo la había empujado lejos, había sido brusco y la había herido de alguna forma.

— ¡Lo siento... de verdad, entiendo que te moleste que te toquen… de cierta forma yo soy igual, no estoy acostumbrada a que invadan mi espacio personal, aun así me encuentro invadida muchas veces!… ¡No se como pude ser tan tonta… como para hacer algo que no me gustaría que me hicieran a mi… lo siento… yo… soy tonta me temo!- Se disculpo Kagome en un hilo de voz forzándose a calmarse y a contener las lagrimas, por alguna razón sus palabras la habían herido, su orden había sido para ella como una herida abierta en el pecho, no debía tocarlo **jamás** se dijo en su fuero interno mientras sentía las piernas temblar y maldecía una y otra vez, en su mente segura de que Sesshomaru notaria que estaba temblando, el notaba todo…

— hn….— Murmuró Sesshomaru incapaz de conseguir palabras adecuadas para ella sin ponerse en evidencia, la libero de mokomoko-sama para pasar su brazo por su minúscula cintura y tomar aire, mientras Mokomoko se envolvía con firmeza alrededor de ambos uniéndolos nuevamente, sintió a Kagome tensarse junto a él y el dolor exploto en su pecho con saña, antes donde ella había aferrado sus manos en su armadura con confianza, ahora las mantenía firmemente apretadas contra ella, tensa como un roble, y tratando de poner distancia entre ellos, él se negó a cedérselo, cerró con mas fuerza su brazo apretándola contra él hasta que finalmente, ella tuvo que ceder y afearse a él y su Mokomoko se aferraba a ella, envolviéndola desde sus pies desnudos hasta sus hombros, manteniéndola segura y protegida de los elementos.

Cuando finalmente llegaron al campamento Kagome se había alejado de el como una liebre temblando de pies a cabeza, ya no sabía si por miedo o algo mas, su cuerpo y su mente estaban traicionando su capacidad de razonar, aparentemente había perdido la cabeza y no en manos de Sesshomaru decidió recibiendo agradecida, sus pantuflas de manos de Sango que la miraba con miles de preguntas mudas en los ojos, preguntas que ni ella misma quería responder. Sesshomaru estaba realmente perturbado pero liberaría tensión con Inuyahsa se prometió, mirando a su mujer ser recibida por la Taijiya.

— ¡Inuyasha, saca tu espada y pelea! —Dijo Sesshomaru antes de atacarlo desenvainando a Tensaiga, Inuyasha apenas tuvo tiempo para desenvainar su espada y parar el golpe a duras penas, completamente confundido y sorprendido por el repentino ataque, Sesshomaru contraataco de inmediato poniéndolo en movimiento, Kikyo levantó su arco hacia Sesshomaru.

— ¡No kikyio, esto es algo que deben de hacer, es una prueba de algún tipo que su padre dejo para Inuyasha, el no va a matarlo! — Explico Kagome haciendo que Kikyio la mirara y confiando en sus palabras bajó el arco y se dispuso a observar alerta y lista para ayudar a Inuyasha si Kagome se equivocaba. Kagome por otra parte sabia que Sesshomaru bien podía herir de gravedad a Inuyasha, rogaba a los dioses de que no lo hiciera ella no quería tener que usar sus poderes contra el, no quería hacerle daño, la sola idea pesaba en su mente y su corazón como una plancha de acero.

— ¿Me puedes decir que demonios te pasa bastardo? — Soltó Inuyasha atacando también, ahora molesto con Sesshomaru, que podría haber pasado entre Kagome y el para ue llegara atacándolo, el no quería luchar con el por la dirección del grupo, no era idiota aceptaba de buena gana que el era un beta frente a Sesshomaru y aceptaba esa posición siempre y cuando no lo humillara, entonces ¿por que?, no lo entendía.

—Quiero saber… si eres fuerte — dijo Sesshomaru lanzándole un ataque brutal, Inuyasha y todos contuvieron el aliento, cuando este apenas logro salir de la línea de ataque donde una especie de hoyo negro con un montón de lo que parecían constelaciones salio de la espada de Sesshomaru en un circulo enorme y perfecto.

— ¡Oh por Kami Sesshomaru no le hagas daño por favor! — Rogó Kagome preocupada, su bestia rugió en desafió y lo insto a seguir, si él iba a quedarse con su ataque, pues primero tenía que demostrar se realmente fuerte para merecerlo.

— ¡Esto es interesante Inuyasha, pero no puedo permitir que tus amigos interfieran! — Dijo Byakuya apareciendo en el claro, pues Kagome cuando había sido secuestrada por Sesshomaru no había colocado la barrera, Kikyio disparó una flecha sagrada hacia la creación y este la evadió con facilidad antes de desaparecer tras una barrera de Naraku junto a Inuyasha y a Sesshomaru

— ¿Qué hace Byakuya aquí? , ¡Dijiste que no iba a matarlo! — Dijo Kikyio secamente. De repente del cielo cayó con una explosión y una nube de polvo una vaca youkai de tres ojos y sobre el la familiar figura de el herrero youkai Totosai, con una pipa en la boca y su eterno martillo de herrero.

¿Ya ha comenzado, nos lo perdimos? — Pregunto el excéntrico youkai mirando de lado a lado buscando algo en específico con genuino interés. Mientras el grupo lo miraba perplejos.

¡No es posible! — se escucho la voz del anciano youkai pulga Myoga.

— ¡Totosai!, ¡Sesshomaru e Inuyasha están peleando!, ¿Que es eso de la prueba que dejó su padre? — pregunto Kagome jurando en su fuero interno que si vivía para contarlo, tendría unas serias palabras con Toga sobre sus "planes y pruebas" para sus hijos, aquel perro viejo, seguro estaría riendo como loco en su época, pues bien, a ella no le hacia ni una pizca de gracia y cuando tuviera la oportunidad a el tampoco le haría mucha gracia juró.

— ¡A eso vinimos!.. ¿Pero donde están? — contesto Myoga. Mientras Sango, Miroku, Kikyio y hasta Shippo palpaban la barrera que había adquirido el color del miasma de Naraku, Jaken aullaba horrorizado golpeando inútilmente con su bastón la barrera que se mantenía. De un salto Totosai llegó hasta la barrera y dio un golpe firme con su martillo haciéndola temblar pero sin llegar a destruirla y aclarando un hoyo por donde todos podían ver la batalla que se libraba dentro de la barrera maligna, para mostrar que está pasando dentro de la ilusión de Byakuya con InuYasha y Sesshomaru. Era dolorosamente obvio que Sesshomaru tenía mucha ventaja sobre Inuyasha, la velocidad y la fiereza de sus ataques era como todo el "perfectos" parecía mas bien ejecutar una victoriosa danza mortífera, que pelear para el horror de todos, lanzó su ataque y abrió el Meidou Zangetsuha justo cuando Byakuya lanzo una ataque golpeando a InuYasha lanzando a al inframundo, bajo las horrorizadas miradas de sus amigos. Sesshomaru pareció furioso por un instante, antes de volverse a ver a Kagome y entrar al inframundo tras Inuyasha, la prueba no había terminado.

— ¡NO! — Gritaro Kagome mientras Kikyio miraba desapasionadamente a Inuyasha desaparecer dentro del ataque para ser seguido por Sesshomaru, que había ido tras él, Kagome sintió su energía elevarse con fuerza y coloco las manos desnudas sobre la barrera y empezó a purificarla hasta desaparecerla por completo ante las perplejas miradas de todos. — ¡Byakuya! — Rugió la sacerdotisa lívida formando de la nada un arco y flechas echas de su propio poder y disparando la flecha a Byiakuya que desaprecia en la noche.

— ¡No te enojes Ka-go-me, tu serás la próxima! — se escucho la voz de Byakuya atravesar el claro.

— ¡JÚRO que voy a purificar a ALGUIEN si no empiezan YA a decirme esto de "la bendita prueba" — Masculló Kagome ardiendo de ira, con sus poderes refulgiendo alrededor de ella cegándolos momentáneamente, sus ojos iluminándoos con una luz inhumana. — ¡Empiecen! — ordeno haciendo temblar a los presentes ante la frialdad de su voz. Totosai miró a la mujer que los había cegado con suspicacia, recordando vagamente unas palabras que había tenido con Inutaisho teniendo este la misma edad que Seshomaru tenía ahora, y las viejas historias, mas decidió analizar aquello después, la mujer frente a ellos era una amenaza y mas valía cumplir con lo que pedía, ella tenía suficiente poder para volver a los Youkai presentes polvo, incluso los que estaban ocultos en el bosque.

— ¡Bien lady Kagome! — Accedió Myoga claramente asustado, entonces una vez ella levanto una Kekkai sobre el campamento procedieron a explicarles la voluntad de Inutaisho, las reacciones no se hicieron esperar, desde sorpresa hasta la mas cruda indignación, y entonces después de discutir, esperaron después de todo Totosai aun tenía que cumplir una misión, si todo se daba como Inutaisho lo había planeado, y estaba seguro de que así sería, Sesshomaru había cambiado y para él y Myoga era obvio, y estaba el echo de que allí entre ellos estaba la prueba viva de ese cambio, la sacerdotisa humana que el joven Lord había reclamado como compañera, lastima que ella aun no lo sabía, Toga debía estar revolcándose de risa en el otro mundo decidió el viejo herrero.

Dentro del Meidou

Sesshomaru se adentro al Meidou sujetando a Tenseiga para seguir luchando con InuYasha, vio a su hernao flotar en medio de su yuketsu y esperó pacientemente a sujetando a Tensaiga a ver como se liberaría Inuyasha, tenía plena confianza en que el hannyo lo lograría, después de todo, era hijo de su padre y su hermano, no podía ser de otra forma, él lo lograría y punto, finalmente, Inuyasha uso a Tessaiga y corto su yuketsu liberándose, cayendo con un golpe seco inconciente, aparentemente había usado su ultimo gramo de fuerza en liberarse, después de todo había recibido el ataque de Byakuya de lleno, si bien no era lo suficientemente fuerte para matarlo si lo era para debilitarlo, que parecía ser el objetivo real de Naraku, Sesshomaru se sintió satisfecho de saber, que aun debilitado Inuyasha había logrado liberarse.

— ¡Hnn! — murmuro Sesshomaru entonces los fragmentos del espejo de Kanna en Tenseiga reaccionaron pulsando y tratando de forzar su voluntad y la de la espada, pero al ser ambos tan fuertes, los fragmentos se rompieron luchando por el control, y para su eterna consternación Tenseiga también se rompió con ellos saltando de su agarre y fundiéndose con Tessaiga. InuYasha absorbió

el poder de Tenseiga y el Meidou Zangetsuha en su Tessaiga, pero Inuyasha seguía inconsciente y el Meidou se ha cerrado atrapándolos dentro. Sesshomaru lo observa, sin poder evitar sentir un poco de rencor, si bien entre ambos habían derrotado a Shinsinki, no había esperado renunciar a la técnica que había alcanzado con el alto precio de la vida de Rin pero ya nada puede hacer esa había sido la voluntad de su padre, decide levantando la mirada y viendo que están siendo arrastrados por la oscuridad.

— ¡Inuyasha, despierta! — Dice con fuerza moviéndolo con el pie con brusquedad un par de veces hasta que Inuyasha abre los ojos mirándolo desenfocado por un momento.

— ¡Oiii, a que diablos vino eso Sesshomaru! — Rugió Inuyasha poniéndose en pie de un salto y apuntando a Sesshomaru inmediatamente con Tessaiga.

— ¡No hay tiempo para eso, tenemos que salir, abre el Meidou! — Ordeno Sesshomaru secamente.

— ¡fheee, Kuroi no tessiga!— Dijo Inuyaha confundido lanzando el ataque con la espada guiándose por la luz que Tessaiga le mostraba, sabía que Sesshomaru no le diría nada mas. InuYasha y Sesshomaru salieron del Meidou, y tras ellos Tenseiga cayó como si no se hubiera partido, Kagome estaba impresionada viéndolos a parecer, y mirando la hoja de la espada de Inuyasha brillar como los ataques de Sesshomaru, luego observo a Sesshomaru mirar su espada con su antigua y sencilla forma clavada en el suelo, con un deje de rabia brillando en sus ojos dorados, antes de darse la espalda y dejar allí la espada, negándose a tomarla, Rin sin embargo la recogió y fue tras él, Kagome los vio acomodarse lejos del grupo y sintió tristeza por Sesshomaru al verlo sentarse con los ojos cerrados aparentemente relajado.

— ¿No vas a decir nada? — Preguntó Inuyasha perplejo mirando a su hermano, él sabía que Sesshomaru había estado persiguiendo una arma real durante mucho tiempo, si bien parecía haber renunciado a la posesión de Tessaiga, aquel ataque había sido de Tensaiga su espada, un ataque que había dominado él, no Inuyasha; aquella espada que su padre le había legado, la espada que podía devolver la vida a miles de un solo movimiento pero no podía quitarla, había vuelto a ser lo que era, a los ojos de Sesshomaru inservible, inutil.

— ¡Inuyasha... déjalo por favor, déjalo en paz! — Le suplicó Kagome sintiendo su ojos llenarse de lagrimas automáticamente, Inuyasha la miro fijamente boquiabierto pues ella nuca había sido tan abierta a sus sentimientos por su hermano, notó entonces que ni ella se daba cuenta de sus acciones y con un chasquido cerro la boca y asintió, mientras Kagome se volvía y sin decirle una palabra a nadie se alejo con su bolso sacó su saco de dormir, y se metió en el después de levantar una apresurada Kekkai sobre un área considerablemente grande. Kagome no entendía por que se sentía tan triste, no entendía por que su corazón dolía por él, por que era obvio que era por su perdida, que ella se sentía tan deprimida, tan mal, que simplemente no podía contener las lagrimas, por eso se había alejado de sus amigos y se había acostado lejos, no quería que supieran que lloraba, Inuyasha y el resto de los youkai lo sabrían claro, pero ellos no tendrían forma de entender la "razón" de sus lagrimas, no cuando ni ella misma entendía por que lloraba, él era un demonio poderoso un arma mas o un arma menos, no alteraría eso, pero ella sabía que para él significaba mucho tener un arma que se complementara con él, un arma a su nivel, sabía que él estaba molesto y frustrado ella podía sentirlo tan fuertemente como sentía su Youki latir con energía contenida, ella se cubrió los labios con las manos con temor de que rompiera a sollozar, no entendía aun lo que había sucedido en esa batalla después de todo no habían podido ver realmente mucho, después de haber llorado por lo que parecían horas, Kagome finalmente cayó en un sueño agitado, su ultimo pensamiento fue haber dado gracias a Kami que Totosai y Myoga habían decidido irse al final con la promesa de volver pronto.

— ¡Ella ni siquiera comió antes de dormir! — Comento Kikyio preocupada cerca de la fogata un par de horas después mirando hacia el bulto donde Kagome dormía.

— ¡Ella lloró por un buen rato Kikyio… esta profundamente unida a él y ni siquiera lo sabe, ella esta triste por él. — Dijo Inuyasha tomando la fría mano de Kikyio en la suya.

— ¡Si, lo se, su energía estuvo yendo hacia el forzadamente durante un rato, como si ella la frenara! — Dijo Kikyio recordando a la energía de Kagome, moverse lenta y forzada hacia Sesshomaru y retroceder. — ¡Pero ahora lo rodea completamente, es extraño sentir como ambas energías se mezclan entre si completamente sin repelerse! –Agregó Kikyio.

— ¡Son compañeros, como nosotros! — Declaró Inuyasha con seguridad.

— ¡Yo estoy muerta Inuyasha! — Puntualizo Kikyio con un deje de tristeza ella sentía que había desperdiciado la única oportunidad que había tenido con Inuyasha a favor de la perla.

— ¡Y eso poco importa, ser compañeros es algo mas que conciente o físico, somos compañeros de almas y el alma es eterna!- Dijo Inuyasha.

— ¡Mi alma ya cruzó ese camino cuando morí Inuyasha, sabes que me mantengo en este mundo por la parte de Kagome que vive en mi!- Dijo Kikyio sintiendo algo cercano a la culpa, por no poder simplemente darle a Kagome lo que le pertenecía.

— ¡Iré contigo si así lo quieres, cuando esto termine!- Dijo Inuyasha a su vez cortando toda replica de golpe, Kikyio lo soltó y se levanto a verlo enojada.

— ¡No voy a llevarte conmigo, tu estas vivo y debes seguir así Inuyasha, si dices algo así nuevamente, simplemente entregare a Kagome lo que le corresponde y me dejare ir!- Soltó Kikyio secamente dejando al Hanyo boqueando.

— ¡Kiky…

— ¡Nada… ve a dormir Inuyasha! — Ladró antes de acomodarse bajo un árbol para descansar, Inuyasha asintió pesadamente aceptando la petición de Kikyio, cargándola y tomando su lugar bajo el árbol colocándola en su regazo, la miro a los ojos durante un rato y poso un casto beso en lo alto de su cabeza.

— ¡Duerme! — murmuro cerrando los ojos y recostándose de la corteza del árbol donde se apoyaba, el no dormiría claro estaba, las cosas estaban en la recta final, ahora estaría alerta a toda hora, suerte para el que no tuviera que dormir con tanta frecuencia que un humano.

Sesshomaru por otra parte, había estado cociendo su ira a fuego lento hasta que las lagrimas de Kagome y sus débiles sollozos, lo habían llevado al borde de la locura, había tenido que usar toda su fuerza y su energía para apaciguar a su bestia, que rugía reclamando la sangre de Inuyasha, cuando ambos, hombre y bestia sintieron la energía de ella avanzar, tratando de detenerse sin conseguirlo, hacia ellos simplemente terminaron calmándose como si nada inusual hubiera sucedido, era así de simple, ella entonces estaba triste por "él", no por su culpa, si no por él, por su perdida, entonces ella "entendía"; cuando finalmente ella se durmió después de lo que parecieron horas de tortura mental para él oliendo sus lagrimas y escuchando sus sollozos reprimidos, su energía había explotado y lo había rodeado por completo tratando de confortarlo, ella era inconciente de lo que su lazo con él les hacia a ambos, sus energías se habían mezclado complementándose perfectamente, él simplemente había percibido la sensación completamente maravillado, y luego después de haber escuchado la conversación de su hermano y la "sacerdotisa muerta" había comprendido por que su hermano le había dicho que él se arrepentiría, sintió algo parecido a la pena por su hermano, por la perdida de su compañera, y no era que iba a decírselo alguna vez claro estaba, pero en la privacidad de sus pensamientos, él se permitía a sentir pena por ellos. Después de horas de observarlos a todos dormir Sesshomaru se levantó y avanzó directo hacia ella, él sabía que su hermano estaba despierto aun así no le impediría que se acercara a ella, nadie podría jamás impedirle nada a él menos acercase a su compañera, que era la única que podía detenerlo, se agachó junto a ella ocultando lo que hacía de cualquiera que mirara hacia ellos, apartó el material suave y acolchado en el que ella estaba embutida descubriendo su rostro, las líneas saladas estaba allí secas en sus mejillas, Sesshomaru se inclino sobre ella lamiendo suavemente el rastro de lagrimas y luego se quedó allí, mirándola embelezado acariciando su mejilla suavemente como nunca lo haría si estuviera conciente, Kagome suspiró entre sueños pero no despertó.

— ¡Sesshomaru…! — Dijo en un suspiro aferrando la mano de un sorprendido Sesshomaru contra su rostro, y moviéndose en sueños hasta quedar de espaldas hacia él, acurrucando su rostro contra su mano y su cuerpo contra él buscando instintivamente su calor, por otra parte Sesshomaru sentía su sangre correr a toda velocidad por todo su cuerpo y los latidos de su corazón multiplicarse con su sola voz, pero su mirada estaba fija en la base de su cuello, mientras su bestia se pavoneaba rugiendo de placer, a la vista de su marca sobre el cuerpo de ella, su reclamo, su señal al mundo de que ella le pertenecía, por un momento de locura quiso inclinarse y lamer su marca hasta memorizar exactamente la sensación exacta y el sabor de la suave piel de su compañera contra su lengua, sin embargo se impuso disciplina y esperó pacientemente a que ella relajara su agarre y cuando finalmente lo hizo, volvió a cubrirla para volver sobre sus pasos y dejarse caer en donde había permanecido desde que su batalla contra su hermano terminara.

Inuyasha observo todo lo que pudo desde su posición, pero decidió no empujar mas a Sesshomaru, su bestia estaba agitada por Kagome, por la frustración, por el hambre no saciada, él entendía eso, por que él mismo estaba en las mismas condiciones respecto a Kikyio, pero su amor calmaba la parte de él que era una bestia, decidió que no iniciaría una pelea con él con sus amigos y sus compañeras de por medio, cerró los ojos al verlo regresar a su lugar y se mantuvo en religioso silencio por primera vez en su vida. Al día siguiente Kagome se levanto dispuesta cumplir con su rutina de todos los días, su vista voló hacia el otro lado del claro, donde Sesshomaru descansaba a la sombra de un árbol Rin se había dormido junto a Ah-Un y Jaken juntito al otro lado de los dragones, vio con detenimiento la espada a los pies de Sesshomaru, parecía que Rin la había dejado allí para que su señor la tomara, y aparentemente el aun se negaba. Tensaiga, la espada que Toga le había dado a su hijo para que aprendiera a tener compasión, le había dicho dos años atrás, cuando le había preguntado por las espadas, una espada para curar, las mil vidas que Tessaiga podía quitar, Tensaiga podía devolverlas y el la odiaba, con pasión. Tomo sus utensilios para darse un baño y ropa para cambiarse y se escabulló del campamento, sin ver el par de ojos dorados observarla. Después de bañarse y meditar, regreso al campamento justo cuando todos estaban empezando su día, Miroku ya lucia su primera marca del día, Shippo, Kohaku y Rin ya estaban haciendo amistad, sango y Kikyo estaban preparando de comer, Inuyasha refunfuñaba algo por lo bajo y Seshomaru estaba donde lo había dejado junto a Jaken y Ah Un.

— ¡Buenos días! — Saludo guardando sus cosas en su bolso y se lanzo a ayudar a las mujeres a cocinar, al final solo término haciendo té para todos, sirvieron la comida y empezaron repartir, los últimos tazones eran de Seshomaru, Jaken y ella, ni Sango ni Kikyio querían acercarse al Tiyoukai. — ¡Jaken, toma! — Dijo Kagome entregándole el tazón y una taza de té al Kappa.

— ¡Este humilde servidor agradece los alimentos dados mi lady! — Dijo el Kappa con los ojos brillantes de idolatría, el no ofendería a su señora rechazando lo que le ofrecía, ella casi bufo recordó al mismo Kappa decir una vez que no comía comida humana, sin embargo sonrió al sirviente que se sentó allí mismo a comer con entusiasmo. Miro a Seshomaru y suspiro mentalmente, tomando un tazón con sus palillos y una taza de té.

— ¡Ya se que no comes comida humana, pero aquí acostumbramos a compartir todo, si comes o no es tu decisión, supongo que el te puede ser de tu agrado! — dijo Kagome agachándose junto a el y dejando la comida justo junto a Tensaiga.

— ¡Hnn… Gracias! — Contestó sorprendiéndola, Kagome lo miro a los ojos un instante que a él se le hizo eterno antes de bajar la mirada y mirar fijamente a Tensaiga.

— ¡Es triste que la odies por que no pueda matar… es única! — Comento Kagome tocando la empuñadura de la espada con la punta de los dedos, la espada reacciono a ella bañándola de energía saludándola, reconociéndola, nunca antes la había tocado pero algo se le hacia familiar, tal vez Toga.

— ¡Un arma que no puede matar, es un arma inútil, inservible! — Contesto con desden pero sintiendo lo que Tensaiga acaba de hacer, con desconcierto.

— ¡Sesshomaru, conozco de la existencia de miles y millones de armas que pueden quitar una vida, y esta es la "única" que he conocido que tienen el poder de devolverlas, ¿Conoces tu otra arma capaz de semejante hazaña?, Burlar la muerte… el sueño, el deseo de todo ser viviente, tu tienes ese poder, es tuyo por derecho propio, nadie mas que tu puede esgrimir ese poder, sin embargo lo desprecias por que no es lo que querías… supongo que esta en tu naturaleza no? — pregunto Kagome mirándolo a los ojos, este se limito a arquear una ceja en una pregunta muda, analizando las palabras de su mujer y consiguiendo verdad en ellas, no había nadie que tuviera un arma que devolviera la vida solo él. — ¡Rechazas todo lo que no quieres sin darle oportunidad a probarse dignote ti! — Agregó Kagome, descargando un chorro de agua helada sobre él con sus últimas palabras y cortando el tren de pensamientos, Sesshomaru la miro a los ojos sin mostrar el shock que sus palabras le habían causado, al otro lado del claro Inuyasha que había escuchado la conversación se ahogaba con la comida de la impresión. Mas Kagome estaba allí frente a él, mirándolo con una profunda tristeza en el fondo de sus inocentes ojos azules, ignorando la estaca en su pecho que ella acababa de remover con sus inocentes palabras. — ¡Tómala, dale una oportunidad, si no la encuentras digna de ti, permíteme llevarla conmigo cuando me regrese a casa, mi familia la protegerá y le darán todo los honores que merece, pero antes, dale solo una oportunidad! — agrego tomando la espada y colocándosela en el regazo, antes de levantarse e irse a comer ignorándolos a todos que la miraban perplejos.

¡Rechazas todo lo que no quieres sin darle oportunidad a probarse digno de ti!… ¡Tómala, dale una oportunidad, si no la encuentras digna de ti, permíteme llevarla conmigo cuando me regrese a casa, mi familia la protegerá y le darán todo los honores que merece, pero antes, dale solo una oportunidad!

Las palabras de Kagome resonaron con fuerza durante horas en su mente, abriendo una herida que ni Tensaiga podría curar, su bestia rugía agitado por sus palabras que encerraban tanta verdad, mas de la que ella creía, ¿Qué había echo? Él se había preguntado aferrando a Tensaiga en su mano, la había rechazado a ella también, se dijo indignado… sin darles oportunidad alguna… ¿Que había echo? Ya no lo sabía, la decisión para bien o para mal había sido tomada, ella había dicho que volvería a casa a su época, a su familia, lejos de él. Deslizo a Tensaiga en su vaina y la metió en el obi de su armadura, por ella, la conservaría, ella obviamente deseaba que el la tuviera, bien el la tendría.

Desde el otro lado del claro, Todos vieron la interacción de la pareja perplejos, con solo unas palabras, Kagome había logrado que Sesshomaru recibiera a Tensaiga de regreso y sin saber había estremecido los cimientos de su misma alma. Por otro lado Kagome estaba complacida de ue el le diera una oportunidad a la espada que Toga había dejado para él. El tenia que darle una oportunidad a las cosas antes de rechazarlas, si no se daba la oportunidad de conocerlas nunca sabría si valía o no la pena, y siempre cargaría con las incertidumbres de sus acciones, se dijo concentrándose en su tazón de comida y dejando los pensamientos sobre el Lord Youkai en paz.

Owari…