Golden espera que con esta conversación, finalmente se respondan todas sus dudas. Al principio pensó que tendría que ser él el que deba explicarle a Liliana quién era y como fue todo hasta llegar a encontrarla, pero al parecer las cosas serían al revés y Golden no podría estar más contento, aunque por la expresión de la otra, era obvio que ella no quería hablar del tema, pero de todas formas agradece que lo hiciera.
- Básicamente, todo lo que debes saber es lo siguiente. Hace ya varios días, cuando caí en prisión, te encontré inconsciente. Al principio no te reconocí, pero cuando vi tú Cutiemark me di cuenta quién eras. No son iguales, pero ambas son muy similares. Mismas alas, aunque de diferente color, que rodean un objeto, en tu caso una espada – dice mirando la Cutiemark de Golden – y en el mío una calavera. – La otra pegaso mira ambas Cutiemarks y, si bien se da cuenta de la similitud, no dice nada.
- Si, fue por eso mismo que te reconocí yo a ti. –Dice Golden. – Pero ya te habías ido. Si ya sabías que era tu hermano, incluso antes de que yo despertara ¿Por qué no dijiste nada?
- Dos razones. La primera, es que, como podrás ver, tengo un asunto muy importante y no tengo tiempo para encuentros emotivos con familiares. Segundo, sinceramente y espero no ofenderte, ya no quiero tener nada que ver con ustedes. No me fui de casa con un abrazo y promesas de que volvería, ellos me echaron. – Antes de que alguien pudiera decir algo, hace un gesto con el casco para detenerlos y sigue hablando. - De todas formas no podía soportar viviendo ahí y soy muy feliz ahora.
- ¿No los extrañas?
- No, todo lo contrario.- Dice fríamente.
- ¿Y yo?
- Tú eras apenas un bebé cuando me fui, Golden. – Ahora ya adoptó un tono bastante enojado. - No tengo rencores contigo, pero no es que tuviéramos un vínculo especial antes de irme. No hubo tiempo para eso, no fue difícil marcharme sabiendo que cuando crecieras no me recordarías y vivirías tu vida feliz sin mí.
Golden quedó algo confundido. No por lo que dijo, sino más bien cómo lo dijo. Parecía no querer a sus padres o al menos guarda rencor hacia ellos, pero hubo un toque de tristeza en su voz cuando dijo que "no la recordaría y viviría feliz sin ella".
Liliana tenía razón, él no la recordó y estaba viviendo felizmente hasta que se enteró de que tenía una hermana, pero hay algo en lo que mintió... Para ella fue difícil dejarlo.
Tal vez no vivieron una gran cantidad de años juntos, pero si tuvo tiempo de sobra para encariñarse. Se enteró de que su mamá estaba embarazada, estuvo esperando nueve meses su nacimiento imaginando todos los posibles escenarios para compartir juegos y divertirse juntos, lo vio recién nacido y seguramente lo cuidó cuando era un bebé. Hasta que al final… Sus padres la echaron y con eso le arrebataran todos sus sueños de tener un hermano y crecer juntos.
Y Golden finalmente supo que decir.
- No sé porque te echaron de la casa, y no voy a preguntar. Pero te puedo decir por qué estoy aquí. – Liliana no se inmuta, pero de todas formas pone atención.- Hace varios meses, yo descubrí una foto en donde aparecías, junto con otros objetos que adivino que eran tuyos. Justamente el mismo día obtuve mi Cutiemark. Mis padres se enojaron muchísimo, en su momento no entendía porque pero cuando encontré la foto y les pedí explicaciones tuvieron que decirme, aunque evitaron muchos detalles. Resulta que tenía una hermana con una Cutiemark parecida, con la cual se pelearon y nunca más la volvieron a ver, me dijeron que no querían que yo terminara igual, yo era su segunda oportunidad de tener un hijo. Pero me di cuenta que ellos no me aceptarían, no lo hicieron contigo y no lo hicieron cuando obtuve mi marca. Solo me quedó una opción. Salí a buscarte. Ahora que sé que tengo una hermana que me entienda, no voy a volver a casa, no hay nada para mí en ese lugar.
Liliana se quedó pensativa, se nota que había duda en su rostro, definitivamente estaba considerando si aceptarlo o no.
- Te queda otra opción… -Dice finalmente Liliana con una sonrisa forzada. – Vive tu vida y yo la mía.– Golden sintió un dolor en el pecho al ser rechazado a pesar de todo lo que dijeron e intentó de hablar nuevamente, pero Liliana lo detuvo. – Estoy ocupada y ya perdí mucho tiempo en esto, debemos irnos. – Hace un gesto a la otra y ella asiente aunque triste.
- No, Liliana, de esto te venía a hablar también. – Liliana ya se estaba dando la media vuelta para retomar su camino pero Golden siguió. - Necesito advertirte, el mapa que tienes en tu poder, no es real.
- ¿Y tu como sabes sobre esto? – Pregunta la otra pegaso, por lo menos ella si parecía dispuesta escuchar a Golden.
Golden pensó si debía contarles sobre Derevi, él ya perdió su oportunidad y si no aceptaron a la cebra en su momento ¿Lo aceptaría ahora? O Liliana solo ganaría otra excusa para evitarlo...
- Miren, junté información. El mapa es una trampa, no hay un tesoro al final de la cueva, hay un monstruo, una criatura que vive en este lugar. Estaba todo planeado para que nadie nunca encontrara el tesoro.
- Niño, ya escuché la misma historia. – Dice Liliana. – Si no le di importancia antes, no pienses que estaré dispuesta a hacerlo porque seas tú el que la diga ahora. Adiós.
- ¡Voy contigo! – Liliana estuvo a punto de negarse pero esta vez fue Golden quien la detuvo. – Pasé por muchas cosas para llegar a este lugar y si crees que me vas a detener con un simple no, estas muy equivocada. De todas formas, si realmente no existe un monstruo al final, me iré y no te molestaré nunca más. Pero si hay uno, tendrás que aceptar mi ayuda para escapar.
Liliana lo pensó por un segundo y continuó caminando con la otra pegaso detrás, no dijo nada, pero Golden entendió que aceptaba el trato.
- Si querías amistarte con ella, acabas de perder niño. – Dice la pegaso. - Si no hay un monstruo te irás y si hay uno, ¡Nos matará a todos, Jaja! Soy Nissa Wayfinder por cierto.
- Golden Heart.
Al menos con todo esto, se había ganado algo de confianza de por lo menos alguien presente. Si lograban escapar de la criatura, tenía una aliada para convencer a Liliana de aceptarlo.
