...Me toco ver la fortaleza de esta persona. Me toco ver como tomo la iniciativa. Donde su amor era tanto que estaba cansada de tanto misterio. Secretos. Quería que todo el mundo supiera acerca de nuestra relación. Que el mundo conociera nuestro amor.

…Mi primera reacción fue miedo. Miedo de la falta de aceptación. Que alejaran a una persona que dure buscando durante tanto tiempo de mi lado. Así que creí que le brindaba el mejor consejo al decirle que hiciéramos las cosas con calma.

…Ella sin embargo tenía prisa. Ella no sentía ningún temor. Era tanto el amor que sentía hacia mí, que de este sacaba las fuerzas suficientes para enfrentar cualquier cosa. Ningún obstáculo parecía grande para ella.

…Así que después de la noticia, las lágrimas y las aclaraciones; la paz finalmente llego a nuestras vidas. Por fin podíamos tener la relación que deseábamos. Pero de todo esto una lección podía ser aprendida.

…Era necesario en la vida el riesgo. Cuando se pensaba en lo correcto. En los momentos en los que se seguía un ideal. Una manera de pensar o un sentimiento tan fuerte como el amor. Era necesario el riesgo. Por el amor. Por la verdad. Por la justicia. Pero sobre todo por la felicidad.

…¿Cuál es esa parte de nosotros que nos imposibilita tomar desiciones?. Que nos deja estancados en las mismas preguntas. Sin retroceder ni avanzar. Pude aprender tanto ese día. Pero sobre todo reconocer lo importante que yo era para ella. Algo que nunca había visto antes. Después de todos mis errores. De todas mis propias lagrimas solitaria. Luego de la desconfianza en la que siempre había vivido. Era esta la primera vez que podía yo ver a una persona haciendo tantos sacrificios por mí. Por tan solo estar conmigo. Ser felices. Caminar por la vida. Riendo, llorando, sufriendo y hasta discutiendo de vez en cuando. Pero sobre todo enamorados. Eso es algo que no puede olvidarse. Mucho menos compararse.

…¿Qué tan fuerte es el sentimiento del amor?. ¿De donde se saca esa fuerza sobre humana para levantarse de nuevo aunque todo parezca estar perdido?. ¿Dónde el ser humano encuentra la esperanza para continuar en medio de las tinieblas?. ¿Será Dios?. ¿Alguna habilidad desarrollada por el instinto humano?. ¿O de verdad alguien puede cambiar tanto nuestras vidas…hasta el punto de que concebir la existencia sin esa persona parece prácticamente imposible; valiendo la pena el sacrificio de la propia vida?.

…Este capitulo entonces es dedicado a esas personas que aman. A la fuerza infinita que consigue el hombre cuando es necesario. A las cosas que hace que antes parecían imposibles. Este capitulo es dedicado a aquellos que no le temen a las desiciones. A arriesgarse. A seguir su ideal. El sentimiento. Pero sobre todo que logran encontrar la fortaleza y la confianza en un sentimiento tan puro y hermoso llamado amor…

En fin este capitulo es dedicado al amor de mi vida…Wilmy…

Amanecer del once de septiembre…

Aeropuerto Internacional de Boston 5:53 a.m

Siendo este un día normal. Agitado. Un común martes para todos. Para los inspectores de aduana. Para los que atendían a los pasajeros con sus pasaportes y demás papeles para ingresar realizar su vuelo al destino predilecto. En la mente de todas las personas presentes no existía tanta maldad. Cada mente estaba en su mundo. En sus pensamientos. Cada persona que esperaba abordar un avión a ese momento no se esperaba lo que pasaría próximamente. Sucesos que quedarían marcados para siempre en los anales de la historia.

Por consiguiente no seria sorpresa para Mohamed Atta de nacionalidad egipcia, que pasara por todos los sistemas de seguridad antes de abordar sin ninguna complicación. La noche antes junto a sus cuatro compañeros rezaron el Corán. No sin antes dejar sus pertenencias y demás efectos personales y económicos a sus familiares cercanos; allá en el lejano oriente. Donde ya eran unos héroes. Que se encontrarían con Alá en el paraíso. ¿Una distorsionada visión del Dios conocido por todos?.

El sabia que en otras partes de Estados Unidos mas de sus compañeros de fe he ideales extremistas se preparaban para embarcar junto a el. Caminaba casi sin pensar. Dentro de su mente existían los pequeños pensamientos de la conciencia. Podría abandonar toda esta empresa y advertir a las autoridades antes de que fuera demasiado tarde. Sin embargo caminaba como un mismo androide. Parecía estar forzado. De mirar tranquilo y sin nervios. Aparentaba que haría algo a lo que estaba acostumbrado o mentalmente preparado. La realidad sin embargo era diferente.

Así abordo el avión abrochándose el cinturón y por primera vez desde la noche anterior cruzando mirada con sus compañeros. Quienes no lo saludaron y desviaron la vista como si hubiera sido un encuentro visual casual. Poco tiempo después vislumbraba los primero rayos de luz solar, mientras el avión tomaba altura. No paso mucho tiempo para que una de las azafatas les hiciera el ofrecimiento de alguna bebida o refrigerio mañanero. Personas miraban por los cristales exteriores, conversaban entre si, escuchaban música, leían algún libro, comían algo o sencillamente descansaban la vista. Poco antes de las ocho de la mañana Mohammed Atta miro su reloj, casi al mismo tiempo que sus compañeros. Respiro profundamente olvidándose de todo. Si ponía a pensar en todas las cosas que haría y de la manera en la que marcaría su nombre en la historia…tendría dudas y eso era lo menos que deseaba. Cerró sus ojos por unos segundos para recordar sus motivos. Tanto religiosos como políticos. Lo justificaba con todos los crímenes hechos por una nación imperialista, que debia ser detenida a cualquier costo. Con estos ideales que tanto se esforzaron por inculcarle abrió sus ojos, se quito su cinturón y al levantarse junto a sus cuatro compañeros se prepararon para secuestrar al avión.

Mientras esto ocurría cuatro aviones de pasajeros fueron secuestrados en ruta hacia el estado de California desde el Aeropuerto Internacional de Boston, el Aeropuerto Internacional Washington-Dulles, y el Aeropuerto Internacional Libertad de Newark. Los cuatro aviones tenían como destino el estado de California, los tres primeros aviones hacia Los Ángeles y el último avión a San Francisco, por lo que sus depósitos de combustible iban llenos con unos 91.000 libras de combustible.

Mohammeda Atta armado con una simple navaja que lograba dominar a la perfección, amenazaba con herir a cualquiera que se le parara en frente y para hacerlo mucho mas creíble, asesinaron a una azafata. Se movieron hacia la sección de primera clase armados con roceador para los ojos que neutralizo a la mayoría de los pasajeros y realizo la perfecta labor de intimidar a los que pensaron rápidamente ofrecer algún tipo de resistencia.

Entonces con los pasajeros bajo total control, manteniéndolos siempre en la euforia, camino entonces a la cabina, obligando a una azafata a llamar a esta, disimulando que algo pasaba en el exterior. Los pilotos si sintieron su voz nerviosa. Sin embargo estaban más concentrados en asuntos rutinarios de la aviación y hasta envueltos en una amena conversación. No seria sorpresa entonces que cuando abrieron la puerta, los hombres que entraron armados con navajas, los tomaran desprevenidos sin oportunidad a defenderse.

En medio de la tensión y la confusión del momento el avión piloteado perdió cierta altura. El experimentado piloto se negaba a entregar el avión, mucho menos a seguir las ordenes de los secuestradores. Mohammed Atta sudaba a chorros, estaba agitado, medio ronco por tanto gritar y sin segundos pensamientos como en ocasiones anteriores. Dejándose llevar en parte por sus emociones, conocia que moriría de cualquier forma. Era ese el objetivo. Al igual que todas estas personas con hijos y familias. Personas que no tenían que ver nada con su ideal extremista. Pero según su religión eran infieles ante los ojos de Alá.

El piloto se defendía sin soltar los controles sin saber a ciencia cierta que hacer. El copiloto agarrado por el cuello, había empezado también a sudar sin darse cuenta y parecía llevarse mejor obedeciendo con sus ojos abiertos más de lo normal, consumido por el miedo.

Finalmente Mohammed se canso de tanto grito y dándole un ligero vistazo a los controles del avión, recordó inmediatamente las lecciones de vuelo que había tomado en los pasados meses. El avión perdía altura y para colmo estaba fuera de rumbo. De esta manera Mohammed forcejeo con el piloto para luego sujetarlo por la cabeza y pasarle la navaja por el cuello de lado a lado. Gritos aterrorizados salían del copiloto, la azafata que no se creía lo que pasaba y del piloto que poco a poco fue perdiendo su voz, mientras sangre emanaba a chorros desde la herida mortal. Movía sus brazos y piernas erráticamente en medio de la desesperación, la falta de aire y el obvio conocimiento de que no se salvaría y perdería su vida.

Rabioso deseoso de que este hombre no moviera un músculo mas y ha gritos apoyados en su natural dialecto por parte de sus compañeros, Mohammed lo apuñalo en el pecho con suma y exagerada agresividad. Le desabrocho el cinturón para mover el cuerpo al suelo. Luego ocupo rápidamente la posición del piloto. Al copiloto se lo llevaron entre golpes y gritos a donde estaban los demás pasajeros para luego cerrar la cabina. Los cuatro terroristas empezaron a rezar y a aclamar a Ala. Mohammed en los controles rápidamente cambio el curso del avión y recupero altura. Desistió a ponerse los audífonos que el piloto ya usaba y mientras rezaba algunos versos del Coran mentalmente, apreciaba lo hermoso que estaba el cielo ese día. Era la manera perfecta de llegar al paraíso imaginado. Con una excelente visión que para ellos era sinónimo de que iban por un buen camino; siguiendo la voluntad de Dios…

En algún lugar de Japón…

…El avión aterrizo en el mismo lugar de siempre. Era un llano extraño de por si entre tanta montaña. La llamada que recibió lo obligo a dejar a Sydney sola. A pesar de saber que esta estaría protegida y en lugar seguro, también conocia que los tiempos no estaban muy tranquilos. Nada lo sacaría de la rutina de proteger a su futura esposa. Incluso cuando tuvo discusiones con esta en el pasado con respecto a la desaparecida orden del Cruxis. Esta llamada sin embargo aunque inusual, lo obligaba a responder.

Se trataba de alguien que ocupo el lugar de su padre en muchas ocasiones mientras este crecía. Lo entreno en la disciplina y la filosofía de las artes marciales. Era alguien a quien respetaba demasiado. Sabia que no era común que este pidiera ayuda. De hecho nunca lo hacia.

Sandy Henríquez estaba conciente de que su maestro con quien paso casi la mitad de su vida, nunca pediría ayuda. Eso era una humillación. Al aterrizar el avión y salir de este rápidamente, camino por el pedregoso camino hacia la pequeña villa. Entre tanto terreno montañoso, no sabia a cuantos pies sobre el nivel del mar se encontraba. Pero ya extrañaba lo bien que se respiraba en este sitio. El aire parecía más limpio y hasta menos cargado de impurezas. El viento acariciaba las hojas de los árboles. Un viento frío que no afectaba demasiado a Sandy debido al abrigo negro que llevaba puesto.

Desde que pudo explorar los alrededores rápidamente sin dejar notar estar mirando algún punto fijo pudo percibir algo extraño. Se sentía observado con cada paso que daba y sin duda existía demasiado silencio. La luna llena alumbraba su camino. Subió una cuesta que lo llevo a la cima de esta colina, donde dos puertas de madera pintadas de rojo lo aguardaban. En ambas se dibujaba un dragón de color grisáceo entrelazado con un tigre blanco. Ambos se miraban ferozmente. Uno de esos símbolos del equilibrio que debe seguirse en la vida.

Le pareció muy extraño a Sandy que nadie saliera a recibirlo. Igualmente que las antorchas que alumbraban la entrada estuvieran apagadas. Todavía humo salía de estas, lo que indicaba que habían sido apagadas recientemente. Conservando su silencio, Sandy no opto por entrar por ninguna otra puerta. Antes de tan solo tocar el pedazo de hierro que avisaría la llegada de algún visitante esta se abrió automáticamente con un ligero sonido de madera. La invitación perfecta a la trampa que lo esperaba. Era común que se detuviera a pensarlo por unos segundos. Si era cierto que era inmune a casi cualquier cosa. Pero tampoco significaba que le gustara a menudo estarse enfrentando a lo desconocido.

Termino de abrir la puerta para encontrarse con una pequeña villa de casas de madera totalmente a oscuras. Las plantaciones estaban desiertas, salvo por algunos animales domésticos que se movían de aquí y allá haciendo sonidos asustados. Una densa neblina se distinguía muy pegada del suelo y cada paso que Sandy daba se escuchaba a la perfección delatando con esto su posición. Frente a el a cierta distancia un templo de índole budista. Pero donde a su vez ancestros samurai eran honrados. Estatuillas se distinguían por diferentes lugares algunas de ellas destruidas.

Pudo ver daños en las casas y hasta sangre. Pudo imaginarse la escena de los muertos arrastrados para esconderlos apropiadamente. ¿Quién pudo hacer algo como esto?. ¿Qué tenían en contra de esta gente?. Simples personas que seguían unas costumbres más antiguas que su existencia.

Si Sandy Henríquez tenía muchas memorias de este lugar. Muchas no muy placenteras. Pero la mayoría incluían un encuentro espiritual, mezclado con una paz que no sentía en ningún otro lugar. Cualquiera que halla hecho esto debia conocer lo importante que era este sitio para el. Correría sin pensarlo a intentar salvarlo y por eso debia quizás pagar las consecuencias…

Entonces la pradera parte de la villa. Con diferentes niveles de terreno. El pasto comúnmente verde. En donde en la primavera hermosos girasoles hacían su aparición. La siguiente escena sin embargo, dejaría en el olvido esos hermosos recuerdos de tiempos tan pacíficos.

Hombres, mujeres y niños clavados en estacas. Gruesos troncos de madera por donde fueron incrustados estas personas. Que murieron agonizantemente no tanto por el dolor, también por el desangramiento y la laceración mortal de órganos vitales del cuerpo. Sangre fresca corría por la pradera. Porque mas de cien cuerpos formaban este macabro bosque. Todavía tenían los rostros horrorizados. Llenos de sufrimiento y miedo. Uno que otro se movía levemente. Algunos acariciados por el viento. Otros porque todavía su cerebro lanzaba impulsos sin sentido, aunque ya estaban muertos.

Sandy se olvido de todo. Del entrenamiento. De sentir a quienes lo observaban o al posible enemigo que se escondía. No podía pensar en nada más. Solo con los ojos puestos en estos seres inocentes que significaron tanto para el. Mientras caminaba entre ellos, los tocaba. Conociendo a la mayoría. Muchos de los niños habían crecido tanto. Los recién nacidos. ¿Qué habían hecho para merecer tal atrocidad?.

Y era una mezcla de emociones. Porque lagrimas corrían por sus ojos. Lagrimas silenciosas porque no acostumbraba a hacer melodramas. De tristeza. De cólera. Cada segundo nuevo que pasaba su corazón latía cada vez con más fuerza. Buscaba desesperadamente a ese anciano que le enseño tantas cosas. Pero solo pudo ver a Ryu…

Su eterno rival. Un joven hombre de piel blanco, corpulento y atlético físico. Que creció junto a este. Vestido con su vestimenta karateka de color blanca. Cinturón negro. No estaba empalado como los demás. Pero estaba semi inconciente todavía arrastrándose. La venda que normalmente se ponía en la cabeza había sido arrancada. Sus heridas eran demasiadas.

-Ryu…

Sandy corrió hacia este arrodillándose a su lado. Lo tomo para ayudarla a ponerse poca arriba, encontrándose con un demacrado hombre que dio la pelea por su gente hasta el final. Le hablo en su originario dialecto japonés.

-Sandy…es…es…

-No te esfuerces saldrás de esta…

Ryu señalo la venda, pidiendo que Sandy se la pasara. Este lo hizo inmediatamente. Pero Ryu se la detuvo en su mano.

-¡Vete…vete de aquí!. ¡Es una…una…!.

Su último suspiro esforzado se resumió con su boca abierta y ojos desorbitados. Así con la vista perdida Sandy fue sintiendo como la fuerza de la mano de su amigo se desvanecía y este caía inerte victima de los severos golpes recibidos. Sandy solo pudo imaginarse las heridas internas. Dejo descansar a su amigo, quedándose en silencio. Se levanto lentamente apreciando todo a su alrededor y apretando la venda con fuerza. Todavía debia encontrar a su maestro. Aunque las probabilidades de hallarlo con vida eran muy remotas. Atormentado por todo lo que estaba sucediendo camino hacia el templo.

Antes de subir la escalera de esta sintió un temblor por debajo de sus pies totalmente inesperado. Luego una gruesa mano peluda lo agarro por el pie derecho. Esta salio de entre la tierra sin darle oportunidad a moverse o a reaccionar. De esta misma manera y con brusquedad la mano lo llevo a enterrarlo vivo. Desapareciendo Sandy por debajo de la tierra.

Más temblores que estremecían el suelo se sintieron. Hasta que por fin Sandy salio disparado de entre la tierra a cierta distancia de donde había sido atrapado. Al caer estrepitosamente en el suelo aturdido se levanto tambaleándose. De nuevo los temblores y el misterioso ser que se escondía bajo la tierra para propinarle una golpiza. Conociendo de lo que podía tratarse, Sandy disimulo su estado de confusión dejándose atrapar nuevamente.

Ahora de nuevo bajo la tierra los temblores se difundieron por más tiempo y mayor intensidad. Hasta que finalmente…

-¡Hadouken!

La tierra se abrió y envuelto en una luz azulada con ondas eléctricas, salio disparado un inmenso ser de aspecto peludo. Una esfera de energía color azul brillante lo impulso hacia fuera de su escondite y lugar de ataque, llevándolo a estrellarse en una casucha cercana, derrumbándola por el impacto. Sandy emergió de la abertura creada en la tierra sujetándose mientras escalaba. La túnica que llevaba puesta se veía maltratada y sucia por lo ocurrido. Igual que su rostro. Con rasguños visibles a través de este.

De pronto estrellas afiladas vinieron de todas direcciones, zumbando con el viento debido a la velocidad que tenían. Glitch el amigo invisible de Sandy que siempre estaba a su lado en tiempos desesperados, utilizo su potente rayo láser miniatura para desviarlas a todas antes de que llegaran a su objetivo.

Con un estruendoso crujido emergió de entre la casucha destruida, la corpulenta criatura que era mas parecido a un hombre oso. Uno de esos experimentos de cruce de animales con humanos.

Feroces ojos negros y boca llena de dientes afilados dispuestos a desgarrar el cuerpo de Sandy en mil pedazos. Antes de que llegara Glitch le disparo con su láser en los ojos, deteniéndolo por el dolor y al mismo tiempo por la abrupta ceguera.

Fue suficiente esto para que Sandy aprovechara su distracción y con tranquilidad pasmosa, le clavara su espada en la parte del corazón. El grito agónico del hombre oso se sintió por todo el lugar. Quizás hasta más allá. Se retorció desesperado queriendo abrir sus ojos para saber donde estaba su enemigo. Quizás sintiendo miedo por primera vez. De esta manera cuando termino arrodillándose, Sandy le corto la cabeza. Esta rodó por el suelo seguido del charquero de sangre.

-Moreaus. Dijo Sandy para si mismo observando al hombre oso rápidamente para mantenerse en guardia. ¿Me pregunto quien les estará pagando o bajo que ordenes trabajan?.

Brincando por encima de el mientras realizaba un sonido parecido al de un felino, esta otro mercenario moreau andaba armado con dos pistolas de alto calibre. Mientras brincaba de un lado para otro le disparaba a Sandy haciendo sonidos burlones. Sandy guardo su espada y con velocidad saco también sus pistolas vulcan. Sin embargo no se dispuso a gastar balas a la manera de este hombre felino. Pudo imaginarse que cada disparo que este hacia sin sentido en el suelo, era para intentar dirigirlo a algún lugar, donde otra trampa lo estaría esperando. Ya se había cansado de hacer el papel de la victima y de jugar al gato y al ratón.

De esta forma dio un sobrehumano brinco, interceptando en ese momento al felino, que por más incrementada vista que tuviera este no se esperaba ver a su oponente tan cerca. En medio del aire el rostro de sorpresa del felino fue evidente. Sandy por otro lado no le tiempo a reaccionar y realizando un giro en el aire le dio una patada en el rostro que lo llevo hacia atrás.

Sandy aterrizo dando un vuelta en el suelo para ponerse en pie. El moreau felino sin embargo como era de esperarse, se recobro de lo que podía ser un aparatoso aterrizaje, cayendo sobre sus pies y manos. Ojos felinos azules puestos sobre Sandy que brillaban por la luz de la luna. Le mostró sus dientes combinado con un sonido, digno del leopardo con el que fue cruzado.

-Por eso es que odio los gatos. Pensó Sandy mientras esperaba al agresor.

Aparentando no saber que hacer Sandy le apunto con ambas pistolas vulcan. El felino respondiendo al reto corrió a toda velocidad hacia Sandy. Este le disparo en varias ocasiones, pero el felino parecía esquivar las balas para seguir dirigiéndose a Sandy.

Exactamente lo que este deseaba.

Fracciones de segundo antes de que el felino cayera encima de Sandy, este tenía entre sus dedos una pequeña esfera luminosa que el felino solo pudo ver en el último momento. Saliéndose del medio con rapidez y facilidad, Sandy le lanzo la esfera que al impactar al hombre felino, le propino una inmensa descarga eléctrica. Este solo cayó al suelo estrepitosamente, mientras ondas eléctricas azuladas lo rodeaban y el ser afectado se movía incongruentemente. Sandy estaba seguro de que el cuerpo de este moreau quedaría mas que freído. No tenía necesidad de preocuparse. Al menos no en los segundos presentes.

Se acerco al hombre felino con precaución para revisarlo. Si tenía la suerte de todavía encontrarlo con vida, podría preguntarle algunas cosas. Entonces Sandy se detuvo de pronto en el rostro reflejándosele la sorpresa como si hubiera sentido algo conocido he inesperado a la vez. Se viro lentamente en dirección hacia el templo donde estaba su maestro la mayoría del tiempo. Esa presencia o fuerza maligna era lo suficientemente poderosa, para que el mismo Sandy sintiera un escalofrió y hasta ganas de desaparecer de aquel lugar. Si era cierto lo que sentía no era fácil, enfrentarse a ello. Todavía tenía fresco en la memoria la última vez que tuvo que enfrentarse a este personaje. Termino huyendo y dándolo por muerto. Pero era eso solo una idea que le proporcionaba la mente, para no querer aceptar al final que tendría que enfrentarse de nuevo con este. Había hecho todo lo posible por evitar este momento. Lo único que atemorizaba a Sandy Henríquez. Claro que nunca supo donde este se encontraba o tan siquiera donde se escondía. ¿Quién mas pudo hacer todo esta masacre que este hombre poseído y tan estrechamente unido con su maestro?. Si ni siquiera Ryu pudo derrotarlo…¿Cuál seria el destino de Sandy?.

La duda se incrementaba en su mente. Sus ojos mas abiertos de lo normal, reflejaban que no quería ser sorprendido pero al mismo tiempo el temor que sentía. Caminaba al templo, pensando cada paso que daba. Voces siniestras venían desde el interior del templo. Dos leones de piedra adornaban la entrada. Subió las escaleras con calma, llevando en su mano una de sus pistolas vulcan. Estaba seguro de que no le servirían de mucho. Pero se sentía mas seguro. Había adoptado la mala costumbre de esconderse detrás de la tecnología. A confiar demasiado en ella.

Las puertas abiertas. La oscuridad casi total. Ni siquiera Glitch podía detectar nada en el interior. Desde que dio su primer paso en el interior del templo, las antorchas se encendieron por si solas. Llamas de un rojo extraño más brillante de lo normal aparecieron de pronto. Se veían estatuillas, armaduras samurai, ídolos de índole budista, espadas, una alfombra roja y en el fondo del templo el humilde asiento donde siempre estaba Sensei Kasajara. Claro que esta vez seria de nuevo algo muy diferente a lo siempre visto por Sandy.

La cabeza del anciano de pelo blanco yacía clavada en una lanza, mientras su cuerpo envuelto en la sangre no estaba muy lejos. La cabeza se notaba que fue arrancada bruscamente del cuerpo. Sandy estaba sin palabras. Solo pudo balbucear el nombre del anciano asesinado. Camino hacia este observando el cuerpo, conociendo que todo esto era parte de una trampa. Lo perfecto para guiarlo y encontrarse de nuevo con…

-Ha pasado tanto tiempo Sandy Henríquez. Desde que optaste por huir de mí.

La siniestra voz vino desde atrás de Sandy. Este lo pensó antes de voltearse a enfrentarlo. El personaje se disfrutaba el temor que se le notaba a Sandy. Era fácil de leer. Era un hombre que superaba los seis pies de estatura. Abundante pelo rojo flameante hacia arriba, áspero rostro de tes trigueña, iris de los ojos no visibles. Eran iguales que el color de su pelo. Era musculoso de menos esta decir, vestido con un abrigo de esos que usan los karatekas o los que practican artes marciales. Estaba recortado, dejándole mostrar sus brazos. El abrigo y el pantalón que llevaba era de color negro oscuro, con una inscripción en rojo color sangre en su espalda. Para colmo estaba descalzo. Toda esta apariencia atemorizaba a cualquiera, combinado luego con su voz.

Con sus brazos cruzados y una siniestra sonrisa reflejada en su rostro. Sandy todavía sujetando con ambas manos la pistola vulcan, curiosamente ni le pasaba por la mente apuntarle con esta. Será porque sabía que no le serviría de nada.

-Akuma…¿tu…tu hiciste todo esto?. Pregunto Sandy con temblorosa voz. Esta era tu gente.

-Personas que me rechazaron una vez. El poder que tenemos, enseñado por siglos. Debe ser usado para la conquista de los débiles. No para el bien y la paz. (Se ríe cínicamente) solo las palabras me estremecen. Luego enseñado a un extraño. Nuestros secretos impartidos a un simple Henríquez.

-Pagaras por todo lo que has hecho. Exclamo Sandy con una seguridad casi fingida y apuntándole con la pistola. Pagaras por tus crímenes. Ya has llegado demasiado lejos.

-Ohh el pacifista saca su pequeña arma para acabar conmigo. No pierdas mucho el tiempo…porque mientras hablamos tu futura esposa es asesinada…

Eso capto la atención completa de Sandy. Lo motivo a gritarle con brusquedad:

-¡¿De que estas hablando?!. ¡¿Qué tiene que ver Sydney con todo esto?!.

Akuma camina por el templo mientras le explica a Sandy con total confianza.

-Mientras tu estas aquí, se prepara la trampa perfecta para asesinarla y por si acaso eso falla se le culpa de todos los crímenes contra la humanidad. Un ataque terrorista tan despiadado que quedara en la mente de los débiles durante tanto tiempo.

-No…imposible…Sydney…

-Era seguro que ser la presidenta de la liga paficista no estaba planeado y que complico bastante la vida de algunos. Pero nada que no se pudiera arreglar.

-Debo salir de aquí. Pensó Sandy imaginándose ya la mejor manera de escapar una de sus virtudes.

-Mi única misión entonces seria mantenerte distraído no importando si terminaba con tu vida en el proce…

Akuma quien había desviado la mirada de Sandy por unos segundos ahora se encontraba con que esta había desaparecido. Una sonrisa se dibujo en el rostro de Akuma.

Escondiéndose entre la sombras, Sandy se disponía a salir por la única salida disponible mientras se movía a una velocidad sobrehumana. Sin embargo un fuerte golpe inesperado lo regreso al interior del templo. Sandy logro reponerse fácilmente algo adolorido. Escapar de este misterioso hombre que deseaba sobremanera acabar con su vida no seria tan fácil.

Quizás podría ser llamado miedo, pero cierta parte de Sandy Henríquez no deseaba luchar con este hombre. Conocia sus técnicas de pelea y las historias de sus combates eran casi leyendas. Suficientes para intimidar a cualquiera. Su único pensamiento era Sydney. Si era cierto lo que Akuma decía entonces todo esto no era más que una conspiración de la cual Akuma solo formaba quizás una mínima parte.

En la entrada del templo estaba Akuma. En actitud desafiante. Cruzado de brazos. Lo más que intentaba evitar Sandy, seria su única solución al final…

Mohammed Atta en los controles del avión ya había llegado al territorio de Nueva York. Sus compañeros sudaban a chorros a pesar del excelente aire acondicionado. La excitación era aparente. El mismo Mohammed pensaba en su familia y si esto era lo correcto. Sin embargo ya no tenía oportunidad de echarse para atrás. Era el momento de cambiar la historia. De hacer este intento masivo por derribar a este imperio endemoniado de infieles.

Hizo un ligero viraje, viendo ya a la distancia las torres gemelas. Los compañeros empezaron a gritar eufóricos. Mohammed enderezo el avión, dirigiéndolo como un misil al objetivo. Recitaba el Coran en su mente. Pronto se encontraría con Ala. Al poner la velocidad del avión al máximo, las dos turbinas de este retumbaron con más fuerza.

Por debajo de ellos la gente veía a este extraño avión, volando a una altura considerablemente baja y a una velocidad fuera de lo normal. Claro que se puede decir que cada persona estaba en su mundo y lo menos que hacían era prestarle considerable atención a todo esto.

Cada vez más cerca. Los pasajeros rezando incluso comunicándose con sus familiares. Sabían que ya era su final. No tendrían escapatoria y nadie podría venir a rescatarlos. Aunque muchos no perdían las esperanzas.

Dentro de la torre personas vieron como este avión se acercaba peligrosamente y al principio no se lo creían Después buscaron como escapar. Pero ya era demasiado tarde.

Allá iba el avión. Como un siniestro emisario de destrucción y muerte. Anunciando los tiempos oscuros que estarían por venir. Mohammed Atta cerró sus ojos. El avión estallo instantáneamente, matando a centenares en cuestión de segundos. Gritos desde los que estaban en el suelo y veían todo esto. Entre la confusión…la euforia y la desesperación…la tragedia que sacudiría al mundo y pondría en duda la eficacia de la liga paficista solo acababa de empezar…

Desde una distancia segura en la cima de un edifico de menor altura una mujer con una túnica negra, ojos marrones claros y pelo rizo castaño observaba todo con una sonrisa. Detrás de ella un hombre conocido por todos. Quien mantenía un compromiso de matrimonio con Zaira…

Braulio saco un cigarrillo. Algo que Zaira desconocía totalmente de el. Era un hombre diferente. Casi demostrando desinterés y falta de conciencia. La explosión que pudo ver a la distancia casi ni le intereso. Es mas parecía disfrutársela.

-¿Qué puede ser mas divertido que esto?. Veamos con resolverán este problemita…

-¿Siempre debes ser tan cínico?. Pregunto la joven mujer a espaldas de este y con esto mostrando un rostro de asco.

-Vamos cálmate preciosa. Todo esta saliendo de maravilla, pronto obtendrás lo que quieres y yo también. Todo el mundo contento bla, bla , bla. ¿Por qué debes siempre tener esa actitud Gely?...

El diminutivo de su nombre no fue del agrado de Gelixa Casiano.

De cualquier manera ella tenia planes para este simple humano arrogante y detestable. Llevaba tiempo esperando ese momento. Era una mujer que rara vez sonreía y cuando lo hacia, estremecía a cualquiera. Gelixa se volteo con una sonrisa escalofriante lo suficiente para hacer que Braulio no le gustara lo que veía.

-Sabes Braulio querido, tienes razón. No tengo porque estar de mal humor. Al contrario debo estar muy alegre por muchas razones. Porque por fin mi familia reclamara su puesto dentro de la liga paficista, nos desharemos de los estupidos de Gerudo, Ishbal y Drakovia y por ultimo (busca en su túnica su varita mágica) me desharé de ti…

Braulio reacciona alzando sus manos queriendo calmarla.

-Oye…oye tenemos un trato. Además soy importante no puedes hacerme esto. ¿Qué clase de truco es este?.

-Pues veras tú querida Zaira no puede tener dudas. Debe estar convencida de que Sydney es una terrorista asesina…ya sabes como es esto. Además como tú significas tanto para ella. Me sirves mejor muerto. Por lo menos mueres con la conciencia tranquila…ella nunca se dará cuenta de la verdadera persona que eres…

-¡No puedes hacerme esto!...

Braulio intenta sacar su pistola. Pero de la varita mágica sale una especie de rayo eléctrico, que envuelve a Braulio. Este grita por unos segundos, para luego caer lentamente al suelo aparentemente muerto. Era uno de esos trucos mágicos, conocidos a la perfección por la familia Slytherin. Guardo su varita nuevamente, aliviada por la desaparición de este hombre. Luego por el sonido que escucho alzo la vista. El segundo avión parte del atentado, venia a toda velocidad como el primero. La liga pacifista tendría que dar muchas respuestas. Se pondría en tela de juicio su capacidad para proteger a la humanidad. El final de la dinastía Henríquez estaba muy cerca…

La venganza del Duque Casiano de Slytherin le había tomado casi mil años. Pero para Gelixa todo lo bueno se hacia esperar…