CAPITULO 13. EL ES…

Después de tan singular baño, la castaña fue la primera en abandonar la ducha, vistió camisón corto de seda en color rosa, cepilló su cabello y se calzó unas sandalias, debía vigilar el platillo que se hallaba en el horno.

- Te espero en el comedor… la cena ya casi debe estar lista - le dijo al tiempo que salía de su habitación.

- No tardó -respondió Draco mientras se disponía a salir de la ducha con una toalla atada a la cintura (n/a ahh que babeo solo de imaginármelo).

Al igual que Hermione, el rubio optó por ponerse el pijama de seda azul marino, sin embargo, la aun elevada temperatura de su cuerpo lo obligó a vestir solo la parte de abajo, dejando su abdomen y tórax al descubierto; se calzó sus zapatos de descanso y salió camino al comedor.

- Te toca poner la mesa - gritó Hermione desde la cocina.

- Está bien - dijo de mala gana, odiaba hacer tareas de elfo doméstico pero accedía cuando lo pedía ella.

Se dirigió a la cocina, a estas alturas sabía perfectamente donde se encontraban los platos, cubiertos y todo lo necesario. Abrió una de las gavetas para cumplir con el quehacer encomendado, mientras la castaña se encargaba de sacar la charola del horno.

- Ejem - carraspeó el rubio - Puedes al menos cerrar la boca… no quiero baba en mi cena - le dijo con una sonrisa al percatarse de cómo lo miraba.

- Imbécil - dijo en un tono apenas audible al tiempo que sus mejillas se tornaban rosadas - Te recuerdo que vamos a cenar y me ha quedado muy bueno como para que lo vomite…¿De qué carajo sirve que hayas invadido mi armario? ¿Qué no tienes camisas? -inquirió y a continuación se giró para colocar la charola en la barra.

- ¡Jaja! - rio escandalosamente - Pues mas que vomitar, parecía quisieras devorarme - se acercó a ella - ¿Por qué carajo no aceptas que te gusto? - le dijo al oído.

- ¿Qué? - se giró abruptamente para mirarlo - ¿Qué parte de "no eres mi tipo" no entiendes? - dijo mirándolo fijamente a sus encantadores ojos grises - He visto mejores… haz el favor de poner la mesa ya - le ordenó.

- Vaya carácter -se quejó él y a continuación cogió los platos y se fue al comedor sin dejar de sonreír, disfrutaba hacerla enojar.

Minutos después todo estaba listo, Hermione había colocado un par de charolas en la mesa, el rubio tomó asiento y enseguida ella comenzó a servir.

- Que necedad la tuya… mira que sentarte así a la mesa - decía la ella mientras terminaba de servir la comida - ¿Dónde quedaron esos modales Slitheryanos?

- Vaya que eres difícil… míralo de esta forma, te estoy ahorrando el trabajo de quitármela después - comenzó a reír - Tú debiste tener un poco de consideración también…

- ¿Ah si? ¿De verdad? - indagó irónica mientras tomaba asiento - Y según tú ¿cómo?

- Fácil… me hubieras evitado el tener que quitarte las bragas - enarcó la ceja de manera seductora y rio enérgicamente cuando sintió la mirada fulminante de la castaña.

- Deja de decir idioteces o no respondo - lo reprendió - Ahora come y cállate - le ordenó molesta.

- Está bien… no te enojes - sonrió y por primera vez parecía serio - Huele muy bien… Lasagna ¿no es así?

- Si, es una nueva receta - contestó - Y por lo visto me ha quedado muy bien… espero que te guste- dijo más relajada, a pesar de lo molesto que podía resultar su acompañante siempre disfrutaba su compañía.

- Mmm… no está mal- expresó Draco después de un momento de haberla saboreado - Ok, ok… está delicioso - aceptó al fin, cuando ella lo miró con los ojos entrecerrados.

- Te lo dije… no soy tan mala cocinando - le dedico una sonrisa.

- Pues… he probado mejores - se puso de pie - ¿Vino? - señaló la botella.

- Por favor - le dijo ella y a continuación sonrió.

El resto de la cena transcurrió con tranquilidad, de cuando en cuando él atinaba a hacer algún comentario gracioso o estúpido y aunque Hermione fingía molestarse en un principio, su sonrisa la delataba después, más aún cuando su mirada se concentraba en los perfectos pectorales del chico.

- Aun es temprano…veamos que hay en televisión - sugirió la castaña mientras colocaba los trastos en el lavavajillas.

- Está bien -concedió sin dificultad y en seguida se encaminó hacia la sala de estar y tomó asiento.

- ¿Alguna película que valga la pena? - preguntó ella apenas se sentó.

- Pues... al menos esta lo parece - respondió con control remoto en mano mientras abría uno de sus brazos para recibirla - ¿Es necesario que te sientes tan lejos?... Ya te dije que nunca haré nada que no quieras - protestó al ver que se alejaba.

- Ok... pero no se te ocurra tocarme - le advirtió mientras se sentaba a su lado.

- Por ahora - dijo Draco por lo bajo.

- Si sabes que puedo oírte ¿no? - lo miró fijamente.

- Ya te he dicho que esa es la intención ¿no? - sonrió seductoramente y a continuación le dio un beso.

Para cuando la película estaba apunto de terminar Hermione había cedido un poco ante la insistencia de su acompañante y se hallaba recostada sobre sus piernas, mientras él acariciaba su castaño cabello. A pesar de lo difícil que resultaba creerlo, en estas últimas semanas el rubio había aprendido a apreciar muchas de las cosas que los prejuicios de su padre le habían impedido disfrutar.

- No estuvo mal - comentó él apenas aparecieron los créditos al final de la película, pero no obtuvo respuesta - Jane...

Inclinó su cabeza para mirarla, una media sonrisa se dibujó en su rostro, estaba dormida y lucía muy linda, al parecer sus caricias habían tenido un efecto relajante para la exhausta chica y aunque resultaba tentador despertarla y hacerla enojar, prefirió no hacerlo. Se las ingenio para tomarla entre sus brazos, la llevó a la recámara y con sumo cuidado la colocó sobre la cama. Después sacó la varita del bolsillo de su pantalón y con un sencillo movimiento se encargó de apagar las luces, para después recostarse a su lado...

Fueron lo rayos del sol colados a través de la ventana los que se encargaron de despertar a la castaña, abrió los ojos con pesadez y pasaron unos segundos antes de que cayera en la cuenta de donde estaba, se giró sobre la cama al recordar la noche anterior. Draco estaba profundamente dormido, imaginó que había sido el quien la había llevado a la cama y no pudo evitar sonreír al imaginar la decepción que se había llevado al verla dormida, lo miro por un momento, lucía tan indefenso e incluso angelical por lo que una sonrisa aun más grande enmarcó su rostro...

- ¿Estás ahí? - indagaba él mientras llamaba a la puerta del baño.

- Aja - intentó contestar, al parecer se encontraba cepillandose los dientes.

- Déjame entrar, necesito usar el baño - le dijo y enseguida se escuchó el abrir del cerrojo de la puerta.

- He terminado... pasa - una fresca y descansada Hermione se disponía a salir del baño.

El adormilado rubio entró sin decir nada, simplemente se limitó a sonreír perversamente pensando en que está vez no le sería tan fácil librarse de él, le llevó unos minutos hacer lo propio para posteriormente salir en busca la chica que para ese entonces ya se hallaba en la cocina encendiendo la cafetera.

- Tu y yo tenemos algo pendiente - le dijo de manera seductora mientras la tomaba por la cintura.

- No que yo recuerde... anoche decidiste colarte en mi ducha ¿no? - una sonrisa seductora enmarcó su rostro.

- Si, pero... vamos, sabes a que me refiero - insistió - lo otro fue apenas el calentamiento, vamos a la habitación - sugirió sin soltarla.

- Mmm, no lo sé... es tarde, tengo muchas cosas por hacer - le dijo sin hacer el mínimo intento por liberarse.

- Anda, es sábado... si no quieres ir a la recámara podemos hacerlo aquí mismo - la miró suplicante como si de un niño pequeño se tratase, después la sujetó con más fuerza y la guió hacía el comedor, finalmente ella no opuso resistencia.

Una vez ahí comenzó a besarla apasionadamente al tiempo se deshacía del centro de mesa y la obligaba a recostarse sobre la mesa, al principio ella parecía incomoda por el contacto de su piel con la fría superficie, pero él no se detuvo, la acariciaba y ella de a poco se dejaba llevar por el deseo.

- Vamos a la habitación - esta vez fue Hermione quien lo sugirió, la temperatura de su cuerpo iba en aumento y temía el entregarse ahí mismo.

El rubio no dijo nada, simplemente la ayudó a incorporarse y sin dejar de besarla la guió hasta la sala de estar, la obligó a recostarse en el sofá, deseaba tanto hacerla suya que no esperaría hasta llegar a la habitación y así fue, dieron rienda suelta a su pasión ahí mismo…

Draco besaba y acariciaba frenéticamente la piel de la castaña, en tanto ella besaba con avidez su cuello, sus hombros y su tórax desnudo, al tiempo que se aferraba a su fornida espalda. Pronto el camisón de seda estaba de más así que él la obligó a deshacerse de dicha prenda dejando la suave piel de su abdomen al descubierto, descendió para después acariciarla con su lengua. Más tarde, sus labios se encontraron de nuevo y se fundieron en un ardiente beso hasta que aire se hizo necesario. Las caricias iban en aumento llegando a lugares aun más placenteros para ambos, los besos de a poco se iban transformando en pequeños mordiscos.

Era Hermione quien parecía más ansiosa por lo que venía así que comenzó a ocuparse del pantalón del rubio mientras continuaba besándolo, al principio se le dificultó desabotonarlo así que simplemente le dio un tirón y se deshizo de él incluidos los calzoncillos, tal gesto motivo aun más Draco, que sin más se incorporó y tomó asiento a un lado, obligando a la castaña a que se colocara frente a él (n/a mejor dicho, sobre él). Una vez que la tuvo de frente, colocó ambas manos en su espalda y con un rápido movimiento se ocupó del sostén, después la sujeto por la cintura y descendió sus manos intentando deshacerse de las bragas, al mismo tiempo que comenzaba a besar desesperadamente sus bellos atributos. Ella por su parte se aferró a su nunca, comenzó a besar su oreja y su cuello, estaba más que preparada para lo que se avecinaba.

- Te advertí que esta vez sería más divertido - le dijo al oído - Lo de la ducha fue apenas un entremés.

- Calla y… continúa- le ordenó y en seguida lo besó para sellar sus labios.

Él por su parte acató las órdenes sin oponer resistencia, prosiguió tal y como Hermione se lo pidió, pronto lo suspiros de placer se apoderaron de la habitación y así el sofá fue testigo de la pasión que emanaban sus cuerpos…

Después de desayunar ambos se dirigieron a la habitación para ducharse, esta vez por separado. Fue la castaña quien lo hizo primero, al terminar simplemente se puso unos jeans, una blusa ajustada con unas sandalias a juego y salió de la habitación en el momento justo en que llamaban a la puerta.

- ¿Emmet? - lo miró sorprendida - ¿Q-Qué haces aquí? - inquirió nerviosa mientras lo saludaba con un beso en la mejilla.

- Pues… yo - hizo un ademán de querer entrar pero ella fingió no entenderlo y se mantuvo firme en el marco de la puerta - Pasaba por aquí y… bueno… recuerdas que aceptaste salir conmigo ¿no?

- ¿Salir? Claro, pero… la verdad pensé que sería por la noche - dijo confundida.

. Así es, no te preocupes… simplemente quería asegurarme de que no lo has olvidado - le dedico una sonrisa.

- ¡Ahhh! Claro… no lo olvide, nos vemos esta noche - sonrió también.

- Mmm, bien… pues, pareces ocupada - comentó desanimado - Me retiro, nos vemos más tar…

- Jane… me pareció oír el timbre - se escuchó una voz masculina a lo lejos - ¿Quien era? - indagó una vez que llegó hasta ella.

- ¡B-b-buenos días!- saludó el pelinegro desde la puerta - Soy Emmet… amigo de Herm - se presentó al tiempo que miraba atentamente al semidesnudo rubio, quien llevaba solo una toalla atada a la cintura.

- ¡Buen día! -respondió cortésmente - Mi nombre es Draco, soy…

- Mi primo, es… mi primo - interrumpió la chica - Vino de visita y bueno… se está quedando aquí -mintió.

- Ya veo… pues si prefieres podemos posponer nuestra cita - sugirió el moreno.

- ¿CITA? -inquirió Draco - Por mi no se preocupen, si mi PRIMA y tú tienen planes adelante, lo necesita y… yo ya encontraré a alguna chica que pueda mostrarme la ciudad - sonrió maliciosamente.

- Así es… mi PRIMO puede ingeniárselas solo, se le da muy bien eso de enredarse con 'chicas' ¿no es así? - sonrió inocentemente.

- Mmm… bueno, pues yo - parecía agobiado - Si lo prefieren puedo decirle a mi hermana Christina que nos acompañe y salimos los cuatro - dijo después de un momento.

- ¿Hermana?... por mi está perfecto - el rubio sonrió aun más - ¿Tú que dices Jane?

- Está bien - dijo de mala gana - No vemos en la noche - sin más se despidió de Emmet y cerró la puerta.

- ¿Así que tu primo? - le dijo Draco al oído y a continuación intentó besarla.

- Ni se te ocurra- le advirtió - No estoy de humor Malfoy.

- ¿Malfoy? ¡Jajaja! - rió escandalosamente - ¿Estás molesta por que arruine tu cita…PRIMA?

- ¡Vete a la mierda! - musitó furiosa, a continuación se dirigió al estudio y dio un portazo sin prestarle atención.

- ¿SABES LO QUE ME PROVOCA VERTE ENOJADA? - gritó él desde el pasillo mientras caminaba hacía la recamara para vestirse - Furiosa eres mas atractiva… ME INCITAS AUN MAS - dijo y rio nuevamente.

- COMO NO TE CALLES TE JURO QUE TE LANZÓ UN CRUCIATUS DRACO MALFOY - vociferó furibunda desde la otra habitación, está vez el rubio solo se limitó a sonreír conocía perfectamente los alcances de Hermione y no se atrevería a retarla.