Capítulo 14: Día de la inauguración
(Nota: cuando me di cuenta del error en la publicación intenté corregirlo, pero parece no haber funcionado. Estoy haciendo otra prueba, y espero que ahora podáis disfrutar el capítulo sin problemas)
Era jueves por la noche cuando en los teléfonos de todos los miembros del grupo llegaba el mensaje «Mañana inauguro, después de comer. Estoy nervioso. ¡No faltéis, por favor!»
—¿Quién es? —preguntó Milly.
—William, para recordarnos lo de mañana —respondió Tamiya.
Dejó el teléfono en la mesa y volvió a tumbarse sobre el cuerpo de su novia. Se besaban y acariciaban, desnudas. Les encantaba ese momento de intimidad. Tamiya trataba con gran delicadeza el cuerpo de su novia, lo rozaba, masajeaba y lamía, unos cuidados que Milly adoraba. Se miraron a los ojos durante un largo rato.
—¿No te cansas nunca de esto? —le preguntó Tamiya.
—¿Cansarme? No... ¿Por qué? —respondió ella, sorprendida.
—No lo se... como se que el sexo con los chicos aún lo prefieres antes que con las chicas...
—Pero eso es una cosa, y lo que hago contigo es otra. El grupo... es diversión. Lo tuyo es amor.
Tamiya no pudo resistirse a besarle de nuevo. No podía estar más enamorada de Milly, pero muchas veces tenía miedo que se la quitara alguien con pene. Muchos chicos de la academia estaban detrás de ellos (varios de ellos por la simple excitación de ver a dos tías besándose), y Milly de vez en cuando hablaba con ellos. Por simple amabilidad, decía, pero aún así, le era incómodo.
Decidió sacar el último juguete que Sam le había comprado. Un arnés, unilateral. Sólo le daría placer a Milly, pero era lo que buscaba en ese momento. Lo tenía bajo la cama, así que cuando volvió a besar a la pelirroja, estiró una mano y alzó su juguete.
—¡Sam! ¿Qué vas a hacer con eso? —le preguntó, sorprendida. Tamiya nunca usaba juguetes de plástico con ella, sólo Sam (y Aelita de vez en cuando) lo hacían.
—Se me ocurrió que podríamos probar a usarlo...
—Pero si a ti no te gusta eso de que una sea "el chico"...
—Lo se, pero eso no significa que no me apetezca jugar de vez en cuando... ¿quieres que me lo ponga?
Milly asintió. Tenía mucha curiosidad por ver a su novia jugando con una prótesis fálica. Tamiya se levantó, y despacio, se fue colocando el arnés en la cintura, y se lo abrochó. Milly la miraba con los ojos muy abiertos. Pensaba que a sus "hermanas mayores" les sentaba bien, pero... a su novia... "qué cachonda me está poniendo", pensó para sus adentros.
Cuando la chica volvió a la cama, Milly se acercó a ella gateando. Se preguntó si ella enfadaría si... decidió hacerlo sin más. Empezó a lamer el miembro de plástico, como si fuera uno real. El gusto no era, ni por asomo, como el de los de verdad, pero tenía la idea de erotizar a su novia. Y lo estaba logrando. Tamiya la miraba con ojos brillantes. Cada vez que tenían sexo en grupo se fijaban en cómo ella se empleaba con los chicos, y en realidad, le encantaba, aunque le hicieran dudar de su relación con Milly.
Pero tenía que reconocer que la chica le ponía empeño. Desde donde estaba, le miró a los ojos. Tamiya sonrió. Le acarició la cabeza, también lo hacía cuando le practicaba sexo oral. Milly acarició las piernas de su novia por la zona interna. Tamiya no podía resistirlo más. Pidió a Milly que se retirase, y luego la echó hacia atrás. Se abalanzó a por ella y (no con cierto reparo por si lo hacía mal) introdujo lentamente el pene falso en el sexo de Milly.
Esta gimió. No estaba mal. Era ligeramente grueso, como pudo notar. Eso le gustó. Tamiya le miró, preocupada, pero al ver que Milly la animaba a continuar, se animó. Sujetó a la chica por la cadera, y lentamente, empezó el vaivén de las acometidas. Y aunque ella no era excitada de forma manual, esta se sucedía al comprobar las reacciones de la chica a lo que le hacía. Milly se agarraba a las sábanas de la cama, su cuerpo tenía ciertas convulsiones por el placer, y dejaba escapar unos gemidos que Tamiya no sabría decir si eran reales o sólo por provocarla. Pero le encantaban igual. Movió sus caderas, cada vez más animada, hasta que logró identificar el orgasmo que la pelirroja había tenido.
—Espero que lo hayas disfrutado —dijo Tamiya—. Si te portas bien, te lo haré de nuevo —bromeó, mientras se desabrochaba el juguete. Le había gustado jugar así.
—Vale, pero ahora, ven otra vez —le pidió la pelirroja—. Que te debo un orgasmo.
Pero Tamiya no iba a pasar por el aro. Siempre que Milly decía eso, se refería a devolvérselo con un poco de sexo oral. Pero ella tenía otras ideas en la mente. Cruzó las piernas con las de la pelirroja, y dejó que fuera ella quien llevara el ritmo del placer. Milly lo hizo encantada de la vida. Movió las caderas, provocando la fricción entre sus intimidades. Tamiya logró llegar a un estupendo orgasmo, y Milly lo logró también antes de detenerse.
—Ha sido una de las mejores noches que hemos tenido —dijo Tamiya—. Creo que no va a estar tan mal lo de jugar con esa... prótesis de plástico.
—Me alegra saberlo. Pero tranquila —respondió Milly, y le dio un besito en la mejilla— que ningún chico me hará sentir como tú.
Se achucharon bajo las sabanas, y degustaron nuevamente de sus cuerpos mientras se quedaban dormidas. Agradecieron en silencio que nunca tuvieran discusiones fuertes. Se entendían muy bien y se querían. Maravilloso.
El viernes tras la hora de comer, William miraba el reloj, nervioso. Todo el grupo había llegado, con una sonora excepción: Laura no estaba presente. ¿Por qué? Había intentado llamarla, pero hacía rato que la chica no respondía el teléfono. Y por lo que le había contado Aelita, la chica se había ido de la universidad después de la primera hora de clases. ¿Qué le ocurría?
La gente había empezado a llegar. Muchos llevaban el coche incluso. No estaría mal empezar a tener clientes su primer día. A ver si lograba empezar a ganarse el dinero. Vivir de sus padres no le hacía ninguna gracia, por orgullo.
Miró a sus amigos, ataviados con unos grandes abrigos (en pleno noviembre, el frío ya se hacía latente) y decidió que era tontería seguir esperando. Mejor inaugurar, estar dentro todos, y cuando apareciera Laura, que les contara lo que había pasado.
—Bueno, amigos, pues… sin más dilación antes de que nos hagamos cubitos de hielo… ¡bienvenidos al Meca-Repara!
Y con una llave digital que pulsó, la puerta de acero del taller empezó a levantarse. Había hecho un buen trabajo. La inversión había sido bastante grande, pero había un hueco enorme para los coches, dos carretillas elevadores en el suelo, grandes filas de herramientas repartidas por las paredes, y más aparatos que el chico emplearía para reparar lo que le llegara. El grupo de amigos entró el primero, seguido de los "curiosos" del barrio, y de un par de Renaults que precisaban sus servicios.
—¡Quedaos por ahí un rato mientras atiendo a la gente, ¿vale?! —les dijo, y se aproximó a sus primeros clientes. Se le veía con energía, a pesar del desplante que había sufrido de su novia.
—Pues se lo ha currado mucho —comentó Ulrich.
Jeremy se había empezado a pasear por el sitio, inspeccionando herramientas y aparatos.
—Todo esto habrá costado una fortuna. Espero que logre sacar beneficios pronto —comentó, aunque sólo Yumi y Sam estaban lo bastante cerca como para escucharle.
De pronto, Alicia dio una voz de alarma. Todos miraron a quien acababa de entrar. No. No podía ser. Era Herb, con cara de enfado, y a todas luces, les estaba buscando. Cuando les localizó, fue hacia ellos a paso firme. Jeremy se situó delante de Aelita. Ella se echó un poco al lado para poder ver a Herb de frente.
—He visto que no me habéis denunciado —empezó él.
—Pero como no te vayas ahora mismo cambiamos de opinión —advirtió Jeremy. Estaba molesto, pues Aelita había sido quien insistió en no denunciar, para evitar que el problema fuera a mayores.
—Tranquilo. Que me voy.
—Pues eso.
—No. Que me voy, pero de la ciudad.
Eso no se lo esperaba ninguno. Se quedaron ojipláticos al oírle. ¿Se iba? ¿De verdad se iba?
—¿Cómo que te vas de la ciudad? —preguntó Aelita.
—No me enorgullezco de lo que ocurrió en aquella fiesta… me descontrolé… y creo que lo mejor es poner distancia —dijo él, mirando al suelo—. Ya he pedido el traslado a otra universidad.
—Joder… —dijo Aelita.
—Y tengo el tren en un par de horas, así que me voy a ir largando. Pero antes de eso… quería pedirte perdón, Aelita, por el acoso y… lo que te intenté hacer. Y a ti, Jeremy —añadió, con tono de resentimiento— por la pelea.
—Perdonado —dijo Jeremy con una voz que tonaba más formal que sincera.
Aelita asintió a lo que el chico decía, pero lo que había ocurrido la había dejado sin palabras. Herb estrechó la mano con ambos, y luego se largó de allí.
—Pues… parece que un problema menos —dijo Odd. Estaba asombrado por lo que había ocurrido.
La tarde avanzó a buen ritmo. Después del momento del boom de apertura el ambiente se había relajado, pero todo el grupo seguía allí. A William le habían llegado un par de coches más y una moto.
—Muy bien el primer día, ¿no? —dijo Johnny. A él también le gustaba la mecánica, y pensó que, en un par de años, le podría pedir empleo si la cosa iba bien.
—De maravilla. Aunque sigo un poco preocupado por...
—¡Laura! —exclamó Ulrich, y señaló la puerta.
Todos miraron hacia allí. Si, era Laura. Pero a lo lejos ya se veía que no estaba bien. Tenía mala cara. Y llevaba arrastrando...
—¡¿Qué te ha pasado?! —preguntó William, que se había acercado corriendo hacia ella.
—William... —dijo ella, con un hilo de voz. Tenía los ojos bañados en lágrimas—. Will... mi padre... me ha echado de casa...
Unos minutos después, la chica estaba en una silla. Sus amigos la rodeaban, pero William era quien se había sentado frente a ella. Le había preparado un té. Las maletas que había llevado la chica reposaban en un rincón.
—Esta mañana la situación se ha descontrolado. Cuando llegué a la universidad... en medio de una clase me envió un mensaje para que volviera a casa. Discutimos. Me gritó. Me soltó un montón de frases horribles... y me echó. Me dijo que hiciera la maleta y me fuera de casa.
William asimiló esas palabras y se puso en pie. Todos se preguntaron dónde iría, pero cuando le vieron agarrar una llave inglesa de tamaño considerable, Ulrich y Carlos saltaron de sus sillas para deneterle.
—¡Soltadme! ¡SOLTADME! ¡Voy a abrirle la cabeza! —dijo él, fuera de sí.
—¡William! —le llamó Laura—. ¡Por favor, no vayas! ¡No quiero que te metas en líos!
—¡El lío ya está hecho, esto son las consecuencias!
Y aunque era fuerte, entre Ulrich y Carlos lograron reducirlo. Sólo cuando se hubo calmado (por su propio pie, sin amenazas de lo que harían si no se calmaba) le soltaron. Se puso en pie y cedió la llave inglesa a Carlos, que la dejó en su sitio.
—Bueno... en fin, de momento, quédate aquí conmigo —soltó William—. Es antes de lo que esperaba, pero bueno... podemos vivir juntos, ¿no? —añadió, esbozando una medio sonrisa hacia su novia.
—No lo se, William... la convivencia puede ser algo muy complicado —respondió ella—. Preferiría buscarme un hotel, o...
—¡Ni hablar! —dijo el—. Es decir... tengo sitio.
—Y ni pienses en que vamos a dejar que vayas a un hotel —añadió Sam—. En todo caso, podrías quedarte con alguno de nosotros.
Laura se lo pensó. Había tardado tanto en presentar allí porque se había demorado mientras hacía las maletas. No sabía donde ir. Y aunque estaba segura de que William le ofrecería quedarse allí... el hecho de que todo resultara tan precipitado le daba miedo. Le quería, y no quería perderlo. Tuvo que sopesar la idea de Sam... pero al ver la mirada de William tuvo que aceptar.
—Muy bien, William... te lo agradezco, y me quedo contigo. Prometo portarme bien —le dijo, también intentando sonreír.
—Siempre lo haces.
Se abrazaron. El grupo de amigos les miró. Muchos de ellos repasaron en su mente las veces que habían contado que William y Laura se les hacían raros como pareja. Pero les veían así y entendían perfectamente el motivo. Era un cariño incondicional. Uno en los que no debían buscar el motivo.
Intentando animar la velada, cuando cayó la noche, subieron al piso y decidieron pedir comida. Llamaron a un restaurante chino, y, aunque iban a estar algo apretados (la pequeña cocina se juntaba con el comedor), no les importaba.
Pero justo cuando iban a empezar a comer, llamaron al timbre. Yumi, que era quien estaba más cerca de la puerta, se ofreció a abrir. Y cuando estaba en el recibidor y abrió la puerta...
—¡Ostias! —exclamó.
Un minuto después, Yumi entraba en el comedor seguida por dos personas. El primero, un chico que no conocían. La segunda sí: una chica morena, con el pelo muy largo, y unos ojos ocultos tras una montura metálica. Emily había vuelto a la ciudad.
¡Hola a todos! Supongo, o espero, que nadie se esperaba ese final, ¿eh? xD Quería recuperar a Emily en algún momento, aunque ahora mismo puede ser más un "recurrente" que un principal. Y por supuesto, el capítulo del próximo domingo versará sobre ella. ¿Quien sabe lo que habrá hecho la "aprendiz de Sam" durante su larga ausencia? ;) Y muchos os preguntaréis por Herb, pero él ya cumplió su cometido (ayudar a Jeremy a ser más "posesivo", sin excesos).
Marilyn 38: Pues esa era la sorpresa, ¿qué tal ha estado? Lo de Herb, era necesaria esa "final fight" para que Jeremy demostrara que merecía esa novia.
DarkClaw1997: Sí, creo que Aelita debería saber defenderse xD Pero sólo he terminado una trama para ella... ahí lo dejo ;) Jerlita hubo, el último cap. de Code:Lemon que publiqué ;)
carlosjim04: ¿La escenita de las niñas y sus juguetes te ha gustado? Espero que sí. Pero no mientas, que Aelita y William lo hicieron al principio del capítulo 13 :P
Usuario865: Todo a su tiempo, siempre ocurre. Jeremy ya dio la oportunidad a Herb, y este la desaprovechó... así que, ¡desterrado! xD Otro saludo para ti.
lalo101097: Nah, ya te digo, no te noté duro como dices xD Aunque de vez en cuando me viene bien para saber si llevo bien la historia o no. Lo del gore... a mi tampoco me mola. Y en un lemmon, no queda bien xD Lo de Jeremy, que es el TT del capítulo (XD) sí. Muchos, como tú, no se detendrían, pero Jeremy suele tener la mente más fría, por eso no se ensañó con Herb (ya que eso hubiera sido totalmente impropio del personaje). Su escenita final... creo que se merecía ese "premio" :P Lo de poneros nerviosos... es un círculo: los guionistas de las series que me gustan me lo hacen, y yo también a vosotros xD Jeremy romanticón, revisa mi último Code:Lemon ;)
A.L.L.Y: Espero poder leerte muy pronto. Aunque me sorprendes. Por lo que entiendo... ¿no eres española, o de alguna zona de habla española? Si es así, me sorprendo gratamente.
Moon-9215: Pensé en lo de la denuncia, pero al final opté por quitar a Herb. Ahora mismo, no me hace mucha más falta que siga por el fic.
zuole: Calma, que lo sabréis dentro de poco xD Los peques tienen ahí su "momento". Y lo de las duchas, me lo anoto ;)
Pues esto ha sido todo. Si me inspiro, capítulo el miércoles de CL. En cualquier caso, el domingo, capítulo 15 de CLR. Lemmon rules!
