Sooooorry por la tardanza chicas, pero este cap me costó a horrores y ahora que finalmente lo terminé, mi internet se puso que va y viene... en fin, me salió muuucho mas largo de los anteriores y realmente espero que les guste porque yo no estoy del todo convencida . Finalmente aquí esta "El castigo de Yaku" xD
Complot de bufones.
Yaku caminaba casi dormido a la escuela, este día le tocaba la práctica matutina y nuevamente no había podido dormir, gracias a cierto ruso que se negaba a dejar sus pensamientos, incluso durante esas pocas horas que si logró dormir. Entró al gimnasio para encontrar a los reyes de la cancha practicando como siempre, y algunos miembros más del equipo comenzando a estirarse, se acercó a Tsukishima con quien intercambió un simple saludo e inició su propia rutina de estiramiento, cortesía de Nishinoya y el entrenador Ukai.
Rápidamente el resto fueron llegando, sus mejores amigos se unieron a él, y pronto el gimnasio se hizo más ruidoso con la llegada de Hinata y Nishinoya, pero lo que hizo el libero oficial apenas llegó, tuvo a Yaku con los ojos bien abiertos y la boca casi en el suelo.
Nishinoya salió corriendo, nada nuevo, gritó el nombre del capitán, como lo hace cada vez que lo ve, saltó sobre Asahi, lo que no es tan común pero tampoco era la primera vez que lo hacía, pero colocar sus labios sobre los del capitán... eso si era nuevo… y que Asahi le devolviera el beso… eso era algo fuera de este mundo, Yaku giró hacia sus compañeros para preguntar si es que estaba imaginando las cosas, o si se había quedado dormido y estaba soñando, pero la cara de sorpresa de Tsukishima, Akaashi y Kenma, le dijeron a Yaku que no, no era ningún producto de su falta de sueño, ese beso estaba sucediendo, se giró hacia el par de nuevo y si, aun seguían besándose…
—¿Nn…Noya-sssan? —Hinata balbuceó.
—¿Ppero qué…—Comenzó a preguntar Yaku, pero las palabras no salían.
Se supone que eso no era posible, un rey nunca podría estar con un bufón, así era como las cosas funcionaban en su colegio, que Asahi haya besado a Noya, solo significaba que las cosas estaban cambiando y Yaku odiaba los cambios, ya que eso siempre significaba que cualquier cosa podía pasar, el mundo estructurado y feliz de Yaku estaba empezando a desmoronarse frente a sus ojos…
—¡Oya oya! ¿Qué tenemos aquí? —Kuroo había llegado y tenía su característica sonrisa burlona.
—¿Oh ho ho? —Yaku se giró hacia Bokuto quien parpadeaba sorprendido, pero poco a poco una sonrisa se formando en su rostro.
Finalmente se separaron, el capitán le sonreía al chico que aun tenía entre sus brazos y por supuesto Bokuto, Kuroo y otros comenzaron a gritar, silbar y aplaudirles, incluso se pudo escuchar algún aullido, haciendo que el capitán se sonrojara por completo y Nishinoya girara su rostro hacia ellos, sonriendo completamente feliz, incluso hizo la señal de la paz y sacó la lengua.
—¡BROOOO! —Yaku se giró al escuchar esa voz, no podía ser... ¿Tanaka?
—¿Esto es lo que hacen en sus prácticas matutinas? Creo que voy a cambiarme de escuela —El bufón de piercings agregó entrando después del pelón, lo que quería decir que no muy lejos debía estar…
—¡Bravo Noya-san!
Lev…Yaku se giró hacia la entrada del gimnasio y parpadeó, la luz de la mañana definitivamente favorecía al ruso, dándole al cabello blanco un brillo que daba la apariencia de que tenía un halo celestial, Lev tenía una camiseta sin mangas negra que contrastaba con la piel blanca y su cabello, además de unos shorts que abrazaban esa maravillosas y largas piernas, Yaku sacudió su cabeza para volver a la realidad.
—¡¿Qué demonios hacen ustedes aquí?!
—¡Oh Yaku-san! —Lev le sonrió—, vinimos a practicar con ustedes.
Yaku parpadeó, en un segundo Lev estaba sentado a su lado, comenzando a prepararse para la práctica y hablando tan rápido que Yaku no podía responder, solo escuchó algo como "ultimo día" "aprovechar" pero por dentro Yaku solo podía preguntarse "¿Por qué…? ¿Por qué…? ¿Por qué… quiero callarlo con un beso?"
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Hinata seguía observando a Nishinoya con la boca abierta a pesar de que el líbero ya se encontraba sobre sus propios pies y recibía las felicitaciones de Tanaka, Noya lo observó y se acercó a Hinata con una enorme sonrisa, prácticamente saltando de felicidad.
—¿Noya senpai?
—Lo que Yaku dijo era una mentira Hinata, si podemos estar con un rey —Noya le guiñó un ojo y señaló hacia Kageyama—, ve por él.
Hinata no perdió tiempo, corrió hacia Kageyama.
—Vamos a comer este domingo, Kageyama.
El rey lo observó sorprendido por varios segundos, pero en seguida sonrió muy levemente apretando el balón que tenía en sus manos, y a pesar de que no había sido una pregunta, asintió hacia la carnada.
—Paso por ti.
—Genial —Hinata prácticamente rebotó hacia Kenma, con quien le tocaba practicar esa mañana. La sonrisa en su rostro no se desvaneció durante toda la práctica.
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A pesar de la visita inesperada, Ukai recibió a los chicos en el entrenamiento matutino, para desgracia de los reyes, sobretodo porque este día más que nunca parecían estar demasiado cerca de los bufones, Akaashi y Kenma intercambiaron una mirada irritada, mientras Yaku huía de Lev, a la mitad del entrenamiento, Kuroo no pudo dejar de preguntar qué sucedía con el ruso.
—A nuestro kouhai le gusta el gatito espinoso —Tanaka dijo negando con la cabeza, obviamente no creyéndolo todavía.
—¿Qué? ¿Yaku? ¿Es en serio? —Kuroo preguntó sorprendido, observando como Lev iba detrás de Yaku con el balón, pidiéndole algo y el líbero obviamente se negaba.
—Sí, no entendemos por qué, pero tenemos que ayudarlo, solo nos queda un día aquí —Terushima agregó.
—¿Pero… por qué?
Tanaka y Terushima se encogieron de hombros pero les comentaron lo que Lev les había dicho.
—¿Yaku casi besó a Lev? —Bokuto aun no podía creerlo, señaló hacia el libero que estaba golpeando al ruso con el balón en esos momentos— ¿Ese Yaku?
Todos se giraron hacia el par y observaron incrédulos como el líbero, obviamente agotado de negarse a Lev le explicaba cómo debía colocarse para recibir el balón, todos estuvieron de acuerdo en que no era necesario que Yaku se acercara tanto al ruso o que parecía no poder dejar de tocar al otro para corregirlo.
—Parece que nuestro Lev no es el único interesado.
—Pero Yaku será un hueso duro de roer —Agregó Kuroo al ver como Yaku saltaba repentinamente lejos de Lev y sacudía su cabeza, luego se dio cuenta de la mirada triste del ruso, Kuroo frunció el seño—, tenemos que ayudarlo.
—¿Cómo? No conocemos a Yaku lo suficiente.
—Podemos preguntarle a Noya —Bokuto agregó—, se ha hecho muy amigo de Yaku, igual que Hinata.
—¿Qué me dicen de sus chicos? ¿Kenma y Akaashi? Son amigos del gatito rabioso ¿no?—Agregó Terushima sonriéndoles de forma conocedora a los primos, haciendo que ambos se sonrojaran un poco.
—No creo que nos ayuden…—Kuroo rascó la parte de atrás de su cabeza, sabiendo que si involucraba a Tersuhima era poco probable que Kenma ayudara, negó de nuevo—, no podemos contar con ellos.
Bokuto le dio una mirada extraña pero no dijo nada, en realidad no creía que Akaashi quisiera meterse en los asuntos de su amigo, además, los ojos de Bokuto se iluminaron "si los mantenemos lejos, Yaku no podrá interferir con nosotros" así que asintió en acuerdo con Kuroo.
—Chibi-chan y Noya, serán…—Aceptó Terushima, llamándolos para que se acercaran.
—¡Yo! ¿Qué pasa?
—¿Noya, Hinata que opinan de saltarse unas clases? —Tanaka preguntó con un brillo travieso en sus ojos.
Los más pequeños los vieron sorprendidos, mientras Terushima y los demás les explicaban lo que querían, una sonrisa se les fue formando en el rostro y por ayudar a Lev, ambos aceptaron, rápidamente decidieron las excusas que darían para no levantar sospechas y siguieron con la práctica.
Para el momento en que la práctica terminó, todos los bufones dijeron que acompañarían al trío hacia la salida, por lo que Kenma, Akaashi y Kageyama tendrían que irse solos a sus respectivos salones, al estar en diferentes años, Noya no acompañaba al capitán, los reyes aceptaron, sin sospechar nada, aunque los tres menores estaban bastante molestos porque los bufones preferían estar con el trío.
—Me siento mal por no decirle nada a Akaashi…
—De todos, él es al que menos podemos decirle algo Bo, Akaashi forma parte del consejo estudiantil —Razonó Kuroo.
—Pero…
—Es por Lev —Le recordó, haciendo que Bokuto asintiera.
Sin muchos problemas, debido a que los estudiantes aun entraban al colegio para las clases de la mañana, los bufones se marcharon, sin embargo a pesar de lo que le acababa de decir a Bokuto, Kuroo no pudo evitarlo y le pasó un mensaje a Kenma, no quería que se preocupara.
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De Kuro: Bo, Hinata, Noya y yo nos fuimos con mis amigos, regresaremos para la práctica de la tarde…
Kenma observaba su teléfono sin poder creer lo que veía, se habían ido… con Terushima, Kuroo se había escapado de la escuela… con Terushima sus manos comenzaron a temblar, y de repente su teléfono se volvió borroso frente a él, lágrimas, Kenma se mordió la lengua para evitar soltarlas, no podía comenzar a llorar en medio del salón. El dolor lo hizo salir del trance, la ira comenzando a apoderarse de él, no le contestó al pelinegro.
Su primer pensamiento fue escribirle a Akaashi, incluso llegó tan lejos como para tomarle una captura a la pantalla para mandársela, pero se detuvo por un momento, Akaashi era miembro del consejo estudiantil, por mas enojado que estuviera con Kuroo no quería meterlo en problemas, no demasiados al menos, sin embargo alguien tendría que cubrir a Bokuto ¿Qué debía hacer?, con una advertencia para Akaashi le mandó la captura y esperó la respuesta.
De Keiji: "¡Esos idiotas!"
Kenma esperó, sabía que Akaashi se enojaría tanto como él, sin embargo casi de inmediato le llegó otro mensaje.
De Keiji: "Digamos que chocaron el uno con el otro y se golpearon en la cabeza durante el entrenamiento y la enfermera les mando descanso"
Kenma suspiró aliviado, eso serviría para cubrir a ambos, en cuanto a Hinata y Noya, no sabía qué hacer, pero en realidad nadie le preguntaría a él directamente por ellos, aunque se aseguraría de decirle a Kageyama y Asahi cuando los viera en la hora del almuerzo, no quería que se preocuparan.
De Keiji: "Voy a matar a Bokuto cuando lo vea…"
El peliteñido sonrió, cualquiera que los viera pensaría que él y Akaashi nunca habían estado juntos como pareja, ninguno tenía celos por el hecho de que el otro se sintiera atraído por alguien más, lo cual decía que habían tomado la decisión correcta al separarse...
Hace dos días: luego del desastre del restaurante, Akaashi fue con Kenma en la noche, tenían que hablar…
—Kozume... —Akaashi dudó pero Kenma entendió perfectamente.
—Lo sé, me di cuenta...
—¿No estás molesto?
—Es la primera vez desde que éramos niños que te veo tan feliz Keiji, no puedo molestarme por eso—Akaashi desvió la mirada ante la sonrisa de Kenma— ¿Lo estás tú?
—No… tú estabas a salvo, él… cuidó de ti ¿Estabas tranquilo no es así?
Kenma asintió, ahora desviando la mirada él.
—No creo que podamos estar juntos así.
—No, no podemos…
El silencio reinó por varios minutos entre ellos, no era incómodo, pero si cargado de recuerdos, ese año había sido especial pero no habían tenido ni la mitad de diversión que en esos días desde que conocían a Kuroo y a Bokuto.
—Supongo que… ¿debo devolverte esto?
La pregunta hizo que Akaashi observara nuevamente a su mejor amigo, Kenma sostenía el anillo que le había dado en su cumpleaños en la palma de su mano y Akaashi sintió como se revolvía su estómago al verlo, también observó como Kenma parecía tan aprensivo, obviamente no quería dárselo, ambos rostros se pusieron tristes y los ojos de los dos se llenaron de lágrimas.
Akaashi alzó su mano, observando el destello del propio aun en su mano y cuando ya estaba cerca de la mano de su mejor amigo, cerró la palma del peliteñido, dejando el anillo en sus manos y negó con su cabeza en el momento en que Kenma alzó su mirada.
—No, es tuyo, aún quiero estar contigo toda mi vida —Akaashi se quitó su propio anillo y lo cambió de dedo —¿Amigos por siempre?
Kenma lo observó conmovido, imitó a Akaashi y se lo colocó en su dedo medio.
—Por supuesto que acepto tonto, no puedo vivir sin ti…
Akaashi suspiró aliviado y ambos rieron por repetir las palabras de la primera vez que intercambiaron los anillos, Akaashi acercó a Kenma y lo envolvió en un abrazo que el peliteñido aceptó feliz.
Mientras observaba su anillo con una sonrisa, ahora en el dedo medio, y luego observaba su teléfono e hizo una mueca, se preguntó si había hecho la elección correcta, con Akaashi todo era tan sencillo, en cambio con Kuroo todo era tan impredecible, lo cual Kenma odiaba con pasión, pero también era… emocionante.
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—No puedo creer que nos hayamos escapado…—Hinata comentó saltando en su sitio, nervioso y muy, muy emocionado.
—¿Primera vez chibi-chan? —Preguntó Terushima.
Hinata asintió con una sonrisa, tan emocionado estaba que ni le molestó el sobrenombre.
—Lo hemos corrompido… Kenma va a matarme —Comentó Kuroo pensando en el aprecio que le tenía el peliteñido al menor.
—Nos veremos en el infierno Tetsu, Akaashi va a asesinarme cuando se entere —Bokuto dijo bastante deprimido.
—¡Yo te defenderé Bokuto-senpai! —Exclamó Hinata feliz—, hablare con Akaashi.
—¡Shooooyo! —Bokuto abrazó a Hinata con lágrimas de felicidad en sus ojos.
—¿Y qué hay de mi chibi-chan? —Kuroo se quejó.
—Tú estás muerto Kuroo-san, no debiste enojar a Kenma —Respondió muy seriamente.
—¿¡EEEH!?
Todos soltaron una carcajada.
Llegaron a un parque que debido a la hora estaba vacío, aun así se ocultaron detrás de unos arbustos, pues seguían siendo adolescentes con sus uniformes que no estaban en clases.
—¿Qué haremos para ayudar a Lev con el gato amargado?
—Podrían dejar de decirle así ¿por favor? —Lev se quejó.
—NO —Fue la respuesta que obtuvo de todos los presentes, Lev se cruzó de brazos, haciendo pucheros.
—Muy bien, ¿Qué le gusta al amargado? —Tersuhima preguntó, haciendo que Lev se quejara de nuevo pero todos los ignoraron.
—¡Akaashi y Kenma! —Hinata exclamó levantando la mano como si estuviera en clases.
Los chicos no sabían si reírse por el entusiasmo con el que lo dijo o golpear al pelinaranja por esa respuesta.
—¡JAJAJAJAJAJA! —Nishinoya y Tanaka no tuvieron problemas, soltaron una carcajada, mientras Lev fruncía el ceño.
—Ellos son de Tetsu y Bo, no podemos dárselos, chibi-chan —La explicación del de piercings hizo que los mencionados se sonrojaran levemente.
—No, no, Akaashi y Kenma están juntos, así que no son de Kuroo-senpai ni Bokuto-senpai —Hinata explicó negando firmemente con la cabeza, haciendo que Terushima, Tanaka y Lev observaran al búho y al gato con una ceja alzada.
—¿Por qué no regresamos al tema principal? —Kuroo preguntó desviando el tema—¿Qué le gusta a Yaku?
—¡Las esposas! —Dijo Noya recordando cuando le mostró a Yaku su juego de esposas que había comprado para sus trucos de magia.
—¿Oh, ho ho? —Terushima alzó una ceja con una sonrisa divertida.
—¡¿QUÉ?! —Exclamaron todos los demás.
—Te conseguiste a alguien interesante Lev…—Comentó Terushima burlándose.
Las mejillas del ruso se tornaron del color del tomate, Hinata parpadeaba confundido, pronto su rostro estaba tomando el mismo color que el de Lev y Nishinoya soltó una carcajada.
—¡No! mpf… jajajaja… No me refería jajajaja a eso jajajaja ¡Lojajajajasiento!
Entre risas, Nishinoya les explicó a que se refería y en el rostro de todos los bufones se formó una sonrisa, que para aquellos que no los conocieran dirían que era malvada, los bufones tenían un plan.
Una vez decidido lo que iban a hacer, todos decidieron aprovechar el día, Nishinoya quería comer su helado favorito y darle a Tanaka para que lo probara, así que decidieron irse a comprarlos, lo más lejos del colegio que podían para evitar ver profesores o cualquier autoridad, en el camino, corrían, se detenían, se hacían señas y saltaban a esconderse cuando veían a cualquier adulto que pareciera un profesor, fingiendo que eran espías en una misión peligrosa, por supuesto tomaron muchas fotos, riendo y bromeando, todos montaron las fotos en sus redes sociales, ganándose la ira de los reyes sin notarlo.
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Yaku observó su muñeca, rodeada de un aro plástico gris con una cadena unida a él, que terminaba en otro aro plástico que estaba alrededor de una muñeca mas pálida que la de él, sus ojos siguieron subiendo por el largo brazo del otro, hasta llegar a los hombros, y más arriba hasta el cuello, más arriba todavía hasta el par de ojos verdes del chico de sus sueños/pesadillas.
El libero sólo podía culparse a sí mismo por estar en la situación en la que se encontraba actualmente, por algo decían que la curiosidad mató al gato ¿no? Él y su maldita curiosidad con las estúpidas esposas de Nishinoya y sus trucos de magia ¿Por qué confió en el otro líbero? Ah sí, porque hasta ahora sus trucos de magia con las cartas le habían salido muy bien, pero las esposas no eran cartas y Nishinoya no era tan bueno con ellas como con las cartas y Yaku estaba pagando por eso.
—Ummm… —El rostro confundido de la deidad guardiana no le daba buena espina a Yaku.
—¿Noya? —Sin embargo Yaku estaba tratando de mantener la calma.
—¡Un segundo! —El libero oficial del equipo, levantó un dedo en su dirección, parecía muy concentrado, lo que le dio calma a Yaku por unos segundos.
Ya habían terminado la práctica, estaban en los vestidores y Yaku acababa de terminar de vestirse para irse a casa cuando Nishinoya lo había abordado para pedirle que le ayudara con un truco que vio en internet, la deidad guardiana también había arrastrado a Lev consigo y antes de que Yaku supiera lo que estaba pasando lo esposó al ruso, Noya había colocado un pañuelo sobre las esposas y se supone que al retirarlo deberían estar libres, pero aun seguía esposado a Lev. Volvió a colocar el pañuelo y cuando lo retiró… seguían igual.
Nishinoya los observó, su mano fue detrás de su cuello, una sonrisa culpable y Yaku ya se imaginaba lo peor…
—Mmm… algo salió mal…
—¡¿AAAH?! ¿Cómo que algo salió mal?
—Se supone que deberían estar libres ya, pero no puedo abrirlas.
—¿¡QUE!? —Exclamó preocupado. Yaku tiró de las esposas, haciendo que el extrañamente callado Lev, diera un paso más cerca de él, la cadena que unía las esposas tenía como diez centímetros nada más —¿Dónde está la llave?
—Pues veras…—Nishinoya le contó cómo había perdido la llave mientras practicaba con una de sus hermanas, pero al tener el mecanismo para abrir las esposas (Eran esposas especiales para trucos de magia) no creyó que fuera necesaria la llave.
El ojo de Yaku parpadeaba maniáticamente mientras escuchaba al líbero que una vez creyó su amigo.
—¡No es genial Yaku-san! Estaremos unidos para siempre —Exclamó Lev, levantando sus manos emocionado, haciendo que Yaku chocara contra él, al verse jalado por sus brazos.
—Mnphf ¡LEV! —Yaku bajó el brazo que tenían unidos violentamente, haciendo que el ruso se tambaleara.
—¿No tienes una llave de repuesto? —Le preguntó a Nishinoya.
—Nop —Yaku observó al libero con enfado y con sospecha, ya que el otro estaba actuando extraño, más de lo normal, Nishinoya estaba balanceándose en sus pies, sus manos detrás de la espalda y su sonrisa era más divertida que apenada.
Yaku alzó sus manos y clavó sus ojos en las esposas, como si pudiera abrirlas con solo su mirada y entonces recordó.
—Alto, son las mismas que me mostraste la otra vez ¿no?
Con el ceño fruncido, Nishinoya asintió.
—¡Yo tengo la llave de repuesto! —Exclamó aliviado y en seguida se vio desanimado mientras hablaba—, allá en mi casa… en algún lado… de mi cuarto… mierda.
—¿Podré ir a la casa de Yaku-san? —Lev preguntó y Yaku se giró para observar el brillo en los ojos de Lev ante la idea.
—No es nada para emocionarse Lev, solo vamos para que podamos liberarnos.
—¡Iré a casa de Yaku-san! —Exclamó emocionado el más alto, saliendo de los vestidores, arrastrando a Yaku.
El líbero apenas podía seguirle el paso al más alto, por lo que Yaku no notó como Nishinoya chocaba las manos con Hinata ni la mirada cómplice que intercambiaron el resto de los bufones.
Al llegar a la entrada del colegio, Yaku tuvo que plantar sus pies para intentar detener a Lev.
—¡Es para el otro lado idiota!
—¡Oh! —Lev se detuvo y comenzó a arrastrarlo hacia el otro lado.
—¡Camina más lento idiota! —Se quejó.
—¡Lo siento! —Lev acomodó su andar a un paso más adecuado al libero—, es que Yaku-san es tan pequeño que… ¡Auch! ¡Eso no fue nada amable Yaku-san!
—¡No es nada amable que te burles de mi estatura Lev!
—No por eso tiene que golpearme…
—Parece que no hay forma de que aprendas.
—¿No sabes del dicho se atrapan mas moscas con miel que con violencia?
—Es "Se atrapan mas moscas con miel que con vinagre" idiota.
—¿Vinagre? ¡Ugh! Ese dicho no tiene sentido… ¿No son las abejas a las que le gusta la miel?
—A las moscas también les gusta el dulce… se dice con ambos animales.
—Oh… ¡Eres muy inteligente Yaku-san!
—Mnph…
Yaku se sonrojó ligeramente al ver la sonrisa que Lev le dio; caminaron en silencio por unos segundos hasta que Lev comenzó a balancear sus brazos, haciendo que el brazo de Yaku se moviera también por la diferencia de tamaño, Yaku se tambaleaba hacia adelante y hacia atrás.
—¡Quédate quieto!
—Pero estoy feliz, estoy caminando a casa de Yaku-san, no puedo evitarlo…
—Llamaras la atención de los demás a nuestras esposas idiota —Le siseó al más alto, Yaku tensó su brazo, haciendo que el de Lev se detuviera.
Lev hizo una mueca, pero dejo de mover sus brazos por unos pocos minutos y luego comenzó de nuevo.
—¡LEV! ¿Cuántos años tienes? ¡Agh!
¡Miauuuu!
Ambos chicos se detuvieron de golpe al escuchar el maullido de un gato.
¡Miauuuu!
—¿Pero qu…—Yaku comenzó a decir pero fue interrumpido por el jalón que recibió de Lev, que comenzó a correr hacia el sonido del gato.
—¡Más lento Lev! ¡Espera… joder!
El ruso se detuvo de repente frente a un árbol, Yaku chocando contra la espalda del más alto.
¡Miauuuu!
Yaku alzó la mirada para encontrarse con dos gatitos atrapados en el árbol, un gato negro con ojos dorados, que a pesar de ser pequeño su cuerpo era largo y la forma en que su pelo caía frente a su cabeza, le recordó a Kuroo, el otro más pequeño que era negro en la parte superior y dorado en la parte inferior, inevitablemente le recordó a su mejor amigo Kenma. Yaku observó a Lev y tuvo un mal presentimiento.
Lev observaba a los gatitos con adoración y preocupación al darse cuenta que estaban atrapados.
—Ni se te ocurra…
—Pero Yaku-san, ¡debemos ayudarlos!
—No podemos Lev —Le recordó moviendo sus manos esposadas.
—Mmm…
Lev alzó sus manos, su mano derecha no llegaba a la rama en la que estaban los gatitos y la izquierda quedo atrapada a medio camino por las esposas, Lev miró con molestia.
—¿Tal vez si salto…
—Ni se te ocurra, poste gigante, yo no puedo saltar tan alto como tú.
—Mmm… Si Yaku-san no fuera tan pequeño…¡Agh, AUCH!
—¡DEJA…DE…BURLARTE…DE…MI…ESTATURA!
Con cada palabra, Lev recibió un golpe en su costado.
—Tendrás que subirte a mis hombros.
—¡De ninguna manera! Además ¿Cómo planeas que haga eso si estamos esposados?
Lev se arrodilló dándole la espalda a Yaku, con un jalón de la cadena, acercó al líbero, quien tuvo que agarrarse de los hombros del otro, Lev subió su mano izquierda que estaba esposada y se la ofreció a Yaku.
—Vamos Yaku-san, debemos ayudarlos… por favor.
¡Miauu!
Con un suspiro derrotado, Yaku tomó la mano de Lev y con mucha dificultad se subió sobre los hombros del más alto, quien se alzó rápidamente, haciendo que Yaku se sujetara de la cabeza del ruso como si su vida dependiera de ello, lo cual considerando la altura a la que se encontraba ahora, no estaba muy lejos de la realidad.
—¿Puedes alcanzarlos?
—Dame un momento.
Poco a poco, el libero soltó su agarre de la cabeza del ruso, para lentamente subir la mirada hacia los gatitos, que estaban ahora, para su gran sorpresa, al alcance de sus manos, Yaku alzó la mano no estaba esposada y tomó con mucho cuidado al gato que se parecía a Kenma, lo que pareció no alegrar al gato pelinegro ya que comenzó a sisear en dirección a Yaku, el líbero tragó pesado, pero pasó al gatito Kenma a su otra mano, dejando al gatito prácticamente sobre la cabeza de Lev, el otro gato se acercó, sin dejar de sisearle, Yaku le dejó oler su mano e intentó asegurarse de que pudiera ver al otro gato, pero no sirvió de mucho, ya que al intentar agarrarlo, el gato Kuroo le arañó.
—¡AGH! ¡Maldición! —Yaku se alejó por instinto, haciendo que Lev tuviera que moverse también para evitar que se cayeran.
—¿Estás bien Yaku-san?
—No…¡Ven aquí estúpido gato!
—No creo que eso le agrade…
Yaku intentó de nuevo, y esta vez logró escapar de las garras del gato y tomarlo, pero el gato se retorció y logró morderlo haciendo que el líbero perdiera el agarre y Yaku observó con terror como el gato caía como si fuera en cámara lenta…
—¡Nooo!
Hasta que cayó en el brazo de Lev, sin embargo, aterrado como estaba, el gato clavó sus uñas en el ruso, haciendo que gritara sorprendido y se encorvara hacia adentro, haciendo que Yaku, cuya pierna Lev había soltado para poder agarrar al gato, perdiera su equilibrio y cayera hacia delante, llevándose a Lev consigo, por reflejo logró salvar al gatito Kenma, colocando esa mano frente a él, por lo que le fue imposible amortiguar su caída con otra cosa más que su nariz; ocurrió lo mismo para Lev.
Los dos gatitos llegaron a salvo al suelo y ambos salieron corriendo del agarre de los chicos, perdiéndose detrás de un arbusto para el momento en que Yaku alzó su rostro del suelo, Yaku se giró sobre su espalda, mirando al cielo con una mueca de dolor.
—¿Estás bien Lev? —De reojo observó cómo Lev se colocaba en una posición similar a la suya.
—Eso creo ¿y Yaku-san?
—Mi nariz está sangrando, igual que mi mano —Dijo con una extraña calma, mientras observaba los arañazos que el gato negro le dejó.
Pero Lev no se lo tomó con calma, se levantó rápidamente y pronto la vista del cielo que tenia Yaku, fue reemplazada por el sucio y preocupado, pero aun así hermoso, rostro de Lev.
—¡Aah! ¡Yaku-san! ¡Yaku-san! ¿Qué hago?
—Lev… cálmate, estaré bien.
— ¡Yaku-san! ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago?
—¡LEV! ¡Cálmate!, en mi bolso hay toallas húmedas, vendas y curitas, pásamelas.
—¡Sí!
Lev se movió rápidamente, algo torpe y muy preocupado, logró sacar las cosas que le pidió el libero y en contra del dueño, comenzó a cuidar de las heridas del más bajo; una vez lista su nariz, Lev cuidó de los arañazos que tenía en su mano, el ruso lo hizo con tanto cariño y cuidado que hizo que Yaku se sonrojara y tuviera que alejar la mirada, aun sucio como estaba, Lev era precioso.
—¡Estás listo Yaku-san! —Exclamó, dándole un beso sobre la venda que cubría el dorso de la mano de Yaku.
Yaku lo observó fijamente, completamente hipnotizado por la sonrisa que le ofreció y el gesto.
—Gr…gracias Lev.
Los ojos de Lev se iluminaron por el agradecimiento y Yaku se levantó de golpe, antes de que hiciera algo estúpido, como besarlo.
—Vamos.
—Si…—Lev se levantó y ambos comenzaron a caminar de nuevo.
Pero Yaku cometió un error, otro error de su larga lista del día de hoy, decidió atravesar el parque en lugar de regresar y rodearlo, como iban a hacerlo antes de escuchar a los gatos, así que luego de unos minutos de silencio, se vio interrumpido por una exclamación de Lev.
—¡Yaku-san! ¡Mira!
Y el libero fue arrastrado hasta una fuente de gran tamaño, donde habían unos patos nadando.
—¡Son adorables! Mira, mira…—Lev señaló hacia los animales.
Yaku suspiró de nuevo y asintió.
—Si Lev, lo son… pero se hace tarde y deberíamos…—Intentó razonar pero fue inútil.
El ruso se sentó a un borde de la fuente, obligando a Yaku a hacer lo mismo, Lev se acercó peligrosamente al agua, en su intento de llamar la atención de los animales
—¡Aquí! ¡Aquí! —Exclamó el ruso, como si estuviera tratando con algún perro, Lev se sujetaba con su mano derecha y hacía señas con la otra, por algún milagro o maldición si le preguntan a Yaku, uno de los patos comenzó a acercarse.
Cuando Yaku se dio cuenta, fue demasiado tarde, Lev estiró su mano izquierda, debido a la emoción, aquella que estaba esposada a Yaku, demasiado lejos y con demasiada fuerza, Yaku perdió el equilibrio y cayó en la fuente.
—¡LEEEEEEEEVVVV! —Yaku salió del agua gritando enojado.
—¡LO SIENTO YAKU-SAN! ¡LO SIENTO! —Exclamó el ruso en respuesta, completamente paralizado, sus ojos y boca completamente abiertos.
Yaku salió de la fuente y esta vez fue él quien arrastró a Lev por el parque, completamente empapado, completamente enojado, se preguntó si ese día ponerse peor.
—Lo siento Yaku-san…—Le dijo muy deprimido Lev, quien seguía dejándose arrastrar por el libero.
La voz tan lamentable le hizo detenerse y observar al chico más alto, el ruso parecía que iba a llorar, lo que hizo que Yaku sintiera lastima, aunque aun estaba enojado, sabía que no lo había hecho a propósito, Lev era así, con un entusiasmo infantil que rivalizaba con el de Hinata y Nishinoya, suspiró y giró su rostro, estaban a punto de salir del parque y les tocaba pasar por la arte más transitada de su camino a casa, ellos ya llamaban la atención solo por su diferencia de tamaño, pero si a eso le agregaban que Yaku estaba empapado y que estaban esposados… Yaku se estremeció, era demasiado.
Y entonces una idea vino a su mente, una que quiso detener pero no se le ocurrió otra, la forma de desviar la atención a solo su diferencia de tamaño y también de hacer que Lev dejara de estar tan deprimido, suspirando derrotado y también completamente sonrojado, Yaku tomó la mano esposada de Lev con la propia y luego las metió dentro del bolsillo del más alto.
—¿Ya…Yyaku-san?
—Solo camina, no quiero que llamemos más la atención.
—Ooo…ok.
Yaku pudo ver como la felicidad invadió el rostro de Lev, se preguntó si comenzaría a mover sus brazos como lo había hecho antes, pero para su sorpresa, Lev entrecruzó los dedos que tenían ocultos y comenzó a caminar como si nada, aunque tenía la sonrisa más hermosa que Yaku le había visto hasta el momento, lo cual era algo importante, ya que Lev siempre sonreía.
Llegaron a la casa de Yaku sin ningún otro accidente y afortunadamente para Yaku sus padres no habían llegado, por lo que no tuvo que dar ninguna explicación incómoda.
—Así que esta es la casa de Yaku-san
—Si…—Yaku decidió ignorar el tono de Lev, una mezcla de admiración y curiosidad —, vamos a mi habitación.
Una vez dentro comenzaron a buscar la llave, ya que aunque Yaku seguía mojado, no podía quitarse su ropa mientras siguiera esposado a Lev, consiguieron la llave de repuesto en el último cajón de la mesita de noche de Yaku, cuando estaba a punto de abrir las esposas, la llave desapareció de sus manos.
—¿Pero qué…—Yaku observó a Lev, quien sostenía la llave en su otra mano, lejos del alcance del mas bajo —…que estás haciendo, idiota?
—No quiero liberarnos todavía…
—¡Dame la llave Lev!
—¡NO! ¡Ha sido muy poco tiempo! —Se quejó el ruso, haciendo un puchero—, no se suponía que tendrías una llave de repuesto ¡Así no lo planeamos!
—¿Planearon? ¿Quiénes? ¿Hicieron esto a propósito?
—Mnm…—Lev se dio cuenta de su error, pero en su defensa ¡No era justo!
—¡He tenido el peor día de mi vida por un plan tuyo! ¿Qué demonios estabas planeando idiota? ¡Dame la llave! —Exigió el más pequeño, intentado saltar y jalar a Lev por las esposas para hacer que bajara las manos.
—¡Solo quería pasar más tiempo con Yaku-san antes de irme! —Gritó Lev, haciendo que Yaku se detuviera de repente.
—¿Por…por qué?
—Porque Yaku-san es… ¡me gusta Yaku-san!
—Lev…—Murmuró sorprendido el líbero.
—Yaku-san es un gran líbero a pesar de tener poco tiempo en el voleibol, es alguien muy determinado y es condenamente adorable cuando se enoja, parece un gatito furioso —Lev le sonrió—, y aunque es…
—Si dices algo referente a mi tamaño, voy a golpearte Lev —Le advirtió.
—…pequeño, tiene una gran fuerza de voluntad y presencia, que lo hace más grande que la torre de Tokio.
Yaku actuó casi por instinto, golpeó a Lev detrás de las rodillas, haciendo que el otro cayera al suelo, Yaku tanto por las esposas como por la caída del otro, lo siguió, quedando sobre el ruso, con sus piernas alrededor del estomago de Lev, quien lo vio sorprendido.
—Eres un idiota —Le sonrió Yaku, antes de inclinarse y ceder ante lo que sus instintos le gritaban desde que había conocido al otro, unió sus labios con los de Lev.
El ruso estuvo sorprendido por unos segundos antes de devolver el beso con un sonido complacido, un suspiro se escapó de los labios de Lev y pronto la mano que tenia la llave se acercó y Lev le ofreció la llave, desviando su mirada, Yaku se separó y la tomó, la observó y luego al chico debajo de él… Yaku dejó la llave a un lado del rostro de Lev, subió las manos esposadas y entrecruzó los dedos con los del ruso, que levantó la mirada, obviamente sorprendido.
—Más tarde…—Susurró Yaku y volvió a besarlo.
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Mucho más tarde, luego de lo que parecieron horas de besarse, Yaku se separó de Lev y fue a cambiarse, mientras aparecía en su cuarto, donde Lev seguía en el suelo, su camiseta un poco levantada mostrando sus abdominales, una sonrisa feliz, cubierta parcialmente por dos dedos que Lev tenía sobre ellos, su cabello desordenado y sus ojos cerrados, Yaku recordó algo que el ruso le había dicho.
—¿A qué te referías con irte?
Bueno, sinceramente no estaba muy convencida del cap así que les agradezco sus opiniones plis, me animan y me ayudan a mejorar la historia, un abrazo a todas las que me comentan como Guest (Que tristemente no puedo responderles directamente) pero de verdad miles de gracias!
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