Advertencias en este capítulo:
Pareja: Roma y Germania
Resumen general: Da igual lo que hagas, con Roma todo acaba convirtiéndose tarde o temprano en un juego sexual.
Cuenta atrás
—De hecho, uno podría pensar a veces que quisieras que le tocara más —asegura Roma relamiéndose los labios con cara de pillo.
—¡No es verdad! —chilla Germania abriendo los ojos como plasto y sonrojándose—. ¿Que yo querría que me tocaras más? —se ahoga.
—Podría pensar uno que sí — sigue, solo por el placer de verle sonrojarse.
—P-Pero que te hace pensar yo que-querría que me…
—Y no de maneras precisamente castas, puras e inocente —añade.
—Nein, nein, nein, nein! ¿De dónde sacas eso? ¡Como si no bastara el desastre que haces cada vez que vienes!
—Lo llevas escrito en la cara —risas.
—Nein, no llevo nada escrito en la cara —inocente se pasa una mano por la frente.
—Puedo leerlo perfectamente desde aquí
—Pues... ¡deja de leerlo porque no hay nada que leer!
—Pone claramente "adoro a Roma como a mis bosques, y mis tierras, como los días de caza en que las presas son abundantes, como los días de verano en los que el aire huele fresco y se oye el arroyo silbar, las hojas bailan con el viento y el sol refleja los más exquisitos juegos de luces... es lo más grande y lo más fuerte y me hace sentir rebosante de felicidad y estallar en placer con solo mirarme"
La mandíbula de Germania hace "clangggg" en el suelo y se sonroja porque eso además suena mucho más bonito de lo que él podría decirlo nunca, desde luego. Le toma unos segundos llegar a un...
—¡No es verdad! Yo no te adoro en ninguna... nein! Y nein! ¡Ninguna felicidad ni pl-pl... placer!
—Y lo pone en latín en pequeñito, claro, porque si no, no cabría... —risas.
—¡No pone nada y menos en latín! —se talla la frente otra vez por acto reflejo
—Por supuesto que lo pone, habla del placer que te hace sentir que te falta el aire y te arden los huesos como si te quemaras en mitad de una tormenta de hielo y tu corazón fuera a salírsete del pecho para estallar en mil pedazos...
—Rom! —ultrasonrojo porque además, por desgracia, seguramente esa descripción es bastante más acertada de lo que él quisiera
—De como tus necesidades carnales despiertan abriéndose como una flor con mi mera presencia y sabes que un si un desdichado encuentro casual deviniera que no pudiera yo dar rienda suelta a mis placeres contigo otorgándote el infame destino de la soledad, te verías en la obligación de relajarte tu solo en la vergüenza que te representa susurrarte para ti mismo el nombre que ahora te baila en los labios... el mío —luego hablan de autoestima alta...
—W-W-WAS?! ¡Cállate! Deja de decir esas... —creo que además Germania hasta... feliz... está. Chilla levantándose hacia Roma dispuesto a ahorcarle.
—¿Ves? Lo que yo decía, que quieres que te toque más o acabas tocándote tú pensando en mi —se ríe dando un paso/salto atrás por si tiene que huir.
—No acabo pensando en —de hecho el preferiría la primera opción—. ¡No me toco pensando en tí! ¡NUNCA!
—Y haces una cara de completo placer culpable "Oh, ja, Rom, jaa" —le imita, gimiendo.
Germania al borde del colapso.
—No es verdad que... de dónde... neiiin! Cierra esa boca que... ¡CÁLLATE! —otro paso hacia él, en serio, sobra decir que está rojo... porque está un color más, quizás solo visible para los halcones.
—"Oh, ja... me encanta eso que haces con la lengua... no pares... eres tan guapo y tan fuerte.. " —sigue en sajón cerrando los ojos y pasándose las manos por el cuello como si no pudiera contenerse, medio muerto de risa.
—¡Yo jamás te he dicho que seas guapo y fuerte! —ejem... olvidaste lo de la lengua. Chilla histérico echándosele encima de un salto. Roma se ríe dando un salto atrás de nuevo para que no pueda atraparle.
—"Oh, por Odín, Thor, Loki y todos los dioses, me gustas tanto que no puedo ni contenerme, eres tan listo y tan apuesto que se me levanta solo con mirarte" —sigue, con una actuación cada vez más mala entre la risa y lo de que está huyendo
—¡No se me levanta con solo mirarte! —chilla una vez más con los puños apretados—. ¡Cállate ahora mismo!
—"Nadie me provoca orgasmos tan bestias e incontrolables como los que tú me provocas, eres la más pura encarnación del erotismo"—sigue en sajón.
—No eres ninguna... como... ¡deja de decir esas cosas! No hables de orgasmos bestias e... —se pellizca el puente de la nariz —. ROM!
Se muere de la risa
—¡Tienes prohibido decir orgasmo!
—Prefieres que te los provoque, claro, ¿y quién no?
—Neeeein! ¡No quiero que me provoques nada! —otro paso hacia él, histérico.
—Tsk, tsk, tsk... mira que traviesillo es Germanitaaaa...
—Qué hago para que te calles, verdammt!
—Pfffffff —lo bueno es que con lo que se está riendo cada vez le cuesta más hablar. Germania vuelve a saltarle encima y esta vez consigue atraparle porque el tonto de Roma se ríe y pierde fuerzas. Así que se cae de culo con él encima.
—¡Pero hombre, no hace falta que me tires, si lo que quieres es abrazarme y tocarme puedes hacerlo cada vez que quieras sin llegar a las agresiones!
Thor... digo Germania, despeinado y con cara de contrariedad por lo que acaba de decir le mira a punto de ponerle las manos en el cuello. Vacila un instante. Roma se incorpora un poco y le besa en los labios, el rubio gruñe y le empuja un poquito.
—¡¿Qué haces?! —chillido increíblemente agudo. Bien, Roma... AHORA está histérico... ¿qué vas a hacer con él?
—Ya sé que soy irresistible, pero contrólate, hombre, que no eres un animal —sonríe maligno.
—asñldkfjasldkfjaldsfkj! —eso sonó bastante a un animal, cosa que ha gritado con los ojos cerrados.
Y el romano se muere de la risa otra vez, abrazándole. Germania, tieso, echa vapor de agua por las orejas mientras cuenta hasta el mil para no asesinarle.
—Me divierto muchísimo contigo —asegura el moreno sinceramente—. Por eso me gustas un montón.
—Claro que te diviertes muchísimo conmigo... —sisea—. ¡Eres un idiota!
—Te quierooo no me digas idiotaaaa —se ríe tontamente abrazándole más fuerte.
—Baaaah!
—¿Y sabes por qué más me gustas un montón también? —le mira a los ojos.
Germania hace un gruñido mirándole solo de reojo, aun tieso.
—Por qué sé que realmente piensas de mi todo eso que he dicho —susurra y se le abraza con fuerza muerto de risa para que no pueda separarle
—BWHAAHWAHSHAFHAHSAAAA! NO ES VERDADDD!
Sigue riéndose que parece que vaya a vomitar, abrazado con fuerza de piernas y brazos.
—¡Te detestoooo! ¡Yo no pienso nada con orgasmos ni necesidades carnales abriéndose como flores, ni susurrarme nada!
—Bien, no lo piensas... —se le acerca al oído—. Lo sientes... y los recuerdas, esos orgasmos que te sacuden y te ponen la piel de gallina con solo mencionarlos —susurra y le mordisquea la oreja. A Germania... se le pone la piel de gallina.
Roma le acaricia el cuello y el pecho bajando la mano para ir a provocarle uno como ha prometido. Ya a estas malditas alturas de la vida, Germania tiene otro escalofrío pero trata, en serio, con todas todititas sus fuerzas, de resistirse.
—Mira que traviesillo que ya está excitadito tu bárbaro sajón, tan masculino él ¿Tanto te gusto?—se burla/comenta al notarlo.
—No estoy excitad... ¡deja de decir excitadITO! —esos diminutivos—. ¡Y no me gustas!
—Excitadito pensando en orgasmos bestias —sonríe moviendo los dedos, con los ojos entrecerrados—. No creo que aguantes esto ni un suspiro.
—No estoy pensando en nada bestia, ¡sueltameahí! —nadie cree que vaya a aguantar.
—¿Los estás sintiendo, mi amor? Si aguantas hasta que cuente diez, te suelto.
—No vas a solta... te odio, te odio te detesto, ¡suéltame! —se lleva una mano ahí, intentando que le suelte.
—Uuuunooooo —empieza lentamente sin dejarle meter la mano.
—Rom, Rom... deja de... —se revuelve de verdad intentando que le suelte, perdiendo fuerza con la mano que se sostiene.
—Dooooooos —se incorpora y empieza a comerle el cuello sin hacerle ni caso.
Germania inhaaaaala... y exhaaaaala... e inhaaaaaaaaala... y exhaaaaala... hasta que descubre que está haciéndolo al ritmo en que roma le come el cuello y le mete mano, se revuelve un poco intentando huir
—Treeeeeeeeees —le muerde un poquito sin dejar de sonreír— cuatro, cinco.
Germania pierde el precario equilibrio, cayéndose sobre él. Cosa que piensa repentinamente que es una buena idea ¡no puede magrearme el asunto así! *baila internamente* Pero Roma se acomoda para que sienta su propio asuntillo en su pierna mientras no para de mover los dedos.
—Seis, siete.
—Ahhhh! —aprieta los ojos porque no ha mejorado en lo absoluto—. R-Rom... e-espera! —suelta un gemidito incontenible.
—Ooooocho —ni caso, probablemente haga aún más y más intenso lo que hacía.
Oooootro gemidito incontenible. Aprieta los puños y suelta un Sssssssssss... Intentando en serio relajarse. Puede que hasta se haga marcas en las palmas con las uñas intentando distraerse.
—Nueveeeee —mueve la cara buscándole los labios para beso y girando un poco ahora para ponerse encima.
Germania no se entera, demasiado concentrado en la estúpida mano de Roma, así que... no se quita, ni se acerca. Le deja moverse pensando (iluso él), que va a quitarse. Si se quita, definitivamente va a ser cuando eso no te represente precisamente un alivio, así que lo alarga para que el "diez" coincida con dicho momento. El sajón debe estar respirando como si hubiera corrido los 1000 metros planos a toda velocidad
—Diez —beso rápido en los labios y retirada de la mano.
—Neeeeeeeein! —ladra dando una patadilla en el suelo, intentando ponerse de lado y hacerse bolita.
Roma se ríe y automáticamente vuelve al asunto
—Rooom! —protesta—, b-bitte!
—Deja de protestar por todo —le besa.
Creo que incluso protesta un poco en el beso antes de levantar la mano y abrazarle contra él pero el romano ignora las quejas desvistiéndole y acariciándole en el beso.
Pues... nada, Germania piensa, remotamente en su cerebro... que al menos ha conseguido llegar al diez sin venirse, lo cual es bueno (esas pequeñas victorias), mientras finalmente le devuelve el beso.
Que no se entere tu mamá de lo que has leído, pero no olvides decirnos que te ha parecido.
