287/09/2016
Muchas gracias a todas las que están aquí leyendo y espero lo que va hasta ahora les guste. Bye nena, ya nos leemos.
Laberinto infinito, segunda parte
Mientras la pobre Darien se le iba a salir el corazón porque Rini se veía peor de lo que estaba, la muy maldita de la dama nueve decía con ojos de loca y cara de enferma sicótica degenerada…
— La fuerza y energía del cristal de plata, ¡fluyen desde mi cuerpo! Me lo acabo de comer y ya está haciendo efecto, por Kami, ¿Cuál es su verdadera fuerza? ¡Esto es increíble!
— Esa es una luz y una fuerza parecida a la de nuestro cristal Tyoron. —Habló el muy perro de Pharaon 90—Pero dime algo, ¿lo has conseguido? ¡¿Has liberado la energía del cristal de plata?!
— Amo Pharaon 90, mi señor.
Abrió sus manos y con los ojos de loca y mala, siguió hablando.
— Todo lo que he hecho lo he hecho por usted mi señor y si, aquí está la energía que he conseguido especialmente para ti. ¡Recíbela por favor!
Pharaon 90, (que si me preguntan a mí que asco ese maldito idiota) se puso muy feliz por la energía que la dama nueve se había robado y le estaba entregando tan abiertamente. Sonriente y muy feliz en su oscura guarida mientras recibía aquella energía, habló porque como todo malvado que se respete, no se podía quedar sin decir nada.
— ¡Esta energía es un millón de veces más poderosa que la energía de las almas humanas! ¡Comparado con esta energía hasta la del cristal Tyoron es más débil!
Mientras él seguía absorbiendo esa energía y la dama nueve lo veía muy alegre, aún tenía mucho más por decir.
— Guau pero, ¡qué maravilla! ¡Parece que ese cristal es una fuente de energía inagotable! ¡Por fin ha llegado el momento de mi resurrección y este planeta será mío! ¡Al fin recuperare mi aspecto real! ¡Energía, energía, energía! ¡Dame mucha energía cristal de plata!
Y mientras por este lado el muy imbécil de Pharaon 90 reía y celebraba con su nueva conquista; oh no perdón digo, con la dama nueve que era más mala que encontrarse con una tormenta cuando estas en la calle y sin un paraguas, por otro lado Darien estaba en problemas.
Estaba con Rini en el hospital y no sabía qué hacer.
— ¡Rini, Rini! ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Que es esa luz que sale de ti?! ¡Rini!
Rini estaba como convulsionando en la camilla de hospital porque como la maldita de la dama nueve se había tragado su cristal de plata y se estaba robando toda su energía para trasmitírsela al maldito de Pharaon 90 (que estaba muy feliz porque según él estaba resucitando), estaba muy mal. Rini abrió los ojos, pero los tenia blancos y si seguía así moriría en cuestión de unos cuantos segundos.
— ¡Mas, mas, más energía! ¡Libera más energía para mi amo!
— ¡Rini! ¡¿Rini?!
Pero como Hotaru aún vivía en lo profundo de la consciencia de la maldita de la dama nueve, se asustó cuando sintió que Rini podía morir. Por eso aun con lo limitado de sus posibilidades trató de ayudarla.
—"¡No, debo detenerla! ¡Su energía no debe seguir aumentado porque si eso pasa Rini podría…! ¡Debo impedir que libere más energía a como dé lugar! ¡No puedo dejar que nadie abuse del poder del cristal de plata!
Gracias a la decisión e entereza de Hotaru, la dama nueve se estaba viendo en serios problemas mientras la asquerosa nube negra de Pharaon 90 seguía retorciéndose de dicha al tener tanta energía.
— ¡Aaahhhh, mi cabeza! ¡Me duele! ¡Siento como si se me fuera a reventar en cualquier momento!
— Dama nueve, dama nueve, ¿Qué te pasa mi reina?
— ¡Alguien intenta controlarme desde adentro!—Contestó de rodillas y sosteniéndose la cabeza— Pero no se preocupe mi señor, voy a resistirlo hasta que su resurrección este completa y cuando yo conquiste el mundo a su lado, voy a destruir este cuerpo, ¡lo voy a hacer pedazos!
—"¡No te lo permitiré!"
En ese momento en donde la dama nueve esta de rodillas en el piso y sosteniéndose la cabeza gracias a la intromisión de Hotaru, Rini anda como la misma Hotaru, perdida en un gran y enorme espacio vacío que estaba muy negro. Ambas intentaban encontrarse una a la otra.
— ¿Dónde estoy? Está muy oscuro aquí adentro, ¡tengo mucho miedo!
— Rini, Rini por Kami, ¿qué tienes?—Preguntaba Darien con preocupación mientras no le soltaba la mano y la veía fruncir el ceño con temor—Rini, Rini reacciona, ¡Rini!
— ¿Qué hago aquí? ¡Hay algo que me persigue desde hace rato y me da mucho miedo! ¡Auxilio! ¡Darien, Serena, mamá, papá, que alguien me ayude!
—"¡Rini! ¡Rini!"
— ¿Ah?—Se giró Rini buscando a quien la llamaba— ¿Quién me llama?
—"¡Por aquí Rini! ¡Ten!"
— ¡Es mi cristal de plata!—Corrió hacia él con alegría—Era por eso que estaba tan preocupada, no puedo estar sin él porque el cristal de plata hace parte de mí, de mi cuerpo.
—"Sí, Rini, así es"
Le sonrió la pequeña, desnuda y frágil alma de Hotaru.
—"Se podría decir que el cristal de plata es como tu corazón. No debes abandonarlo nunca ni mucho menos enseñárselo a un desconocido. Tienes que guardarlo y cuidar de él como si fuera un tesoro"
— ¿Mamá?—Decía Rini que había caído en un profundo sueño—No, no son los brazos de mamá porque los de ella son más largos. No es ella pero, es raro, me siento en paz.
—"No te preocupes, te protegeré"
Dijo Hotaru mientras era ella, su espíritu su sombra lo que sea, lo que la estaba abrazando.
—"No dejare que nadie dañe tu inocente alma. Te prometo que te salvare"
Pero en otro lado en donde las cosas no eran tan dulces….
— ¡¿Qué?! ¡¿Qué es lo que pasa?! ¡¿Por qué el cristal de plata ya no está desprendiendo más de su poder?!
— ¡¿Qué?!—Dijo el perro de Pharaon 90 todo preocupado—No, no, no, ¿Cómo así?
Pero mientras el Pharaon 90 por primera vez veía con cara de pocos amigos a su futura amante, digo, veía con enojo a la dama nueve que estaba igual de alterada que él, Darien no podía creer lo que veía, mucho menos lo que sentía. Sentado a su lado y en la camilla veía con asombro que Rini había parado de convulsionar y empezaba a recuperar el color de sus mejillas.
— Rini, ¿se han detenido tus convulsiones? Pero no, esto si es más raro.
Dijo levantándose y aun sosteniendo su pequeña mano.
— Tu mano empieza a transmitir calor. ¿Será posible que alguien esté tratando de proteger tu alma? Eso espero Rini. Eso espero porque tu mamá y yo estamos haciendo lo que podemos por mantenerte viva.
Darien estaba haciendo su papel de futuro papá muy bien (y vaya, ¡que papá! Risa loca) pero mientras él se sentaba a su lado de nuevo y le apretaba la mano para seguir transmitiéndole su energía, Serena y las demás estaban como cosa rara en problemas.
Estaban atrapadas en aquel laberinto y por más que buscaban no encontraban la salida.
— ¡No hay nadie!
— ¡Aquí tampoco!
— ¿Dónde pueden haberse metido?—Dijo Lita con preocupación al igual que las demás.
— Al menos los alumnos no están aquí, eso ya es algo.
— Sí sailor Mercury pero de todos modos es raro que no nos encontremos con nadie. —Dijo Mina pensativa—Solo espero que podamos salir de este maldito laberinto algún día.
— Oigan, miren chicas.
Dijo Serena mientras se asomaba a una ventana.
— Desde aquí tenemos una vista casi completa de la ciudad. Miren todos esos edificios en construcción, ¿no parece como si estuvieran hechos para esconder un monstruo tras ellos? "Los escombros…esas imágenes en ruinas, ¡no puedo creer que esta sea la imagen del futuro! Tenemos que acabar con las death busters y cuanto antes porque quiero que el mundo vuelva a estar en paz. Pero para lograr eso, primero tengo que encontrar el alma de Hotaru, la de Rini y el cristal de plata que le han robado.
Luego sus ojos, sus bellos y puros ojos azules celestes, se pusieron muy oscuros por el miedo que la embargo al pensar en todo eso.
— ¿Podremos lograr que vuelva a haber paz en la tierra? ¡Hotaru, Rini! ¡¿Dónde están?! ¿Cómo las salvo ah? ¿Qué hago?
— ¿Nada sailor Mercury?
— No, nada sailor Venus. —Dijo Amy con sus gafitas especiales azules estilo terminator—No hay nada que hacer. Por más que busco no hay ningún dato, no detecto ninguna señal de vida.
— Hay muchas energías concentradas aquí y sus influencias, deben generar desordenes en todo el sector.
— Sailor Mars tiene razón. —Dijo Michiru en el borde de lo que al parecer eran unas escaleras— Hay muchas energías por aquí y lo mejor es que vayamos al sótano. Hay salas de experimentos y tal vez esté ahí lo que estamos buscando.
— Creo que es una buena idea sailor Neptune pero yo propongo que nos separemos.
— ¿Que nos separemos sailor Venus?
— Sí súper sailor moon. —Respondió Mina con una sonrisa mientras a Serena se le veía el miedo a kilómetros—Nosotras inspeccionaremos la parte de arriba del edificio y tú, sailor Uranus, Neptune y Plut, pueden encargarse del sótano. Así ahorramos tiempo.
Las chicas estuvieron de acuerdo con Mina y sin perder tiempo, fueron con ella. Despidiéndose de Serena con una sonrisa y un gesto con dos dedos de que todo estaría bien, finalmente tomaron camino y se fueron.
— ¡Nos vemos!
— Chicas….
— Oye, —la llamó Haruka—vamos, no debemos perder tiempo. Tomaremos el ascensor.
En lo profundo del edificio y siendo ese un día como cualquiera de trabajo, estaba el por siempre y muy pervertido profesor Souchi terminando su ultimo experimento. Aunque estaba deprimido porque se había quedado sin una mujer a la cual coger cuando le diera la gana, nada podía hacer. Ante todo estaba su responsabilidad como parte de los villanos de este arco. Muy de malas por él pero le tocaba trabajar.
— Vaya, vaya, parece ser que mis invitada han tomado el ascensor de la muerte.
Claro, no se podía quedar sin reírse como un malito muy malo.
— Pero me vale porque, ¡por fin! ¡Por fin ha llegado el momento que tanto he esperado!—dijo con un tubo de esos de laboratorio en la mano—Por fin llegué al final de mis investigaciones. Creo que con esto por fin he terminado de crear el ultra organismo. Este posee una fuerza y…
Bla, bla, bla, el punto es que es una cosa muy mala. (Risa) Bueno si, la cosa es que Souchi si era tan inteligente como lo han dicho durante todo este arco porque, ¿pueden creerlo? Yo ni sé cómo fue que hizo. ¿Tener tiempo para coger como cogía a Kaolinete y encima crear un disque ultra organismo que puede vivir más años y ser más fuerte que un ser humano? ¡Es increíble!
Oh pero si, ya por fin caí en cuenta de que fue lo que pasó. La cuestión es que Souchi, por algo se había dejado manipular de Kaolinete y de todo su combo. No lo hizo solo porque la cola de Kaolinete (y la que cogió tantas veces cuando se casó con ella en las Vegas) le había encantado, no, no fue solo por eso. Él, se dejó manipular y les entregó su alma porque gracias a toda la tecnología y los conocimientos que le dieron, estaba investigando para vengarse de la humanidad. Souchi estaba ofendido y quería acabar con medio mundo porque lo habían echado de la asociación de científicos locos igual a él, ¿se imaginaban algo como eso? ¡Yo no! (de nuevo, que risa). Él estaba muy enojado con la humanidad y mientras veía sus probetas y tubos muy alegre, decía con gusto que nada de lo que había hecho estaba al azar.
— Guau, es increíble que incluso el accidente en donde la perdí a ella, fuera una oportunidad para llevar a cabo mis experimentos. Fue ahí donde pude transformar el cuerpo de Hotaru y empezar con la creación del ultra organismo. Aunque lo del rayo que cayó ese día en el laboratorio me daño la transformación de Hotaru, tuve la suerte de seguir con mis experimentos gracias a los huevos demonix que llegaron con él, con ese potente rayo. Gracias a eso pude crear a robots semi—humanos tan mamacitas como Eudial, Viluy y las demás, uy si, lo mejor que haya creado en mi vida. Todas estaban muy ricas.
Y como todo científico que se respete y pertenezca a una obra de ficción, sí, eso pasó mis amores, la falta de sexo ya lo estaba volviendo más loco de lo que ya estaba. El muy tonto estaba de pie frente a uno de los demonix más grandes que hubiera creado y ya por eso creía que era el Dios del mundo, ¡ja, pobre iluso!
— Soy el creador de los ultra organismos, ¡he hecho una mezcla perfecta entre robots y humanos! Ah sí, definitivamente sí, soy un verdadero Dios, ¡soy kawaii carajo!
La pobre Hotaru solo decía desde muy lejos y con mucho dolor…
— Ay papá, papá, papá, te hemos perdido.
En otro lado y en el ascensor, Serena se empezaba a sentir mal.
— Ay no, ay no muchachas. Tengo ganas de vomitar.
— ¡¿Qué?!—Preguntó con cara de terror Setsuna, era muy asquienta— ¿Qué te pasa súper sailor moon? ¿No jodas que te vas a vomitar aquí? ¡Al menos espera a que lleguemos!
— No, no te preocupes dulce de melocotón que no creo que se vomite. —Dijo Haruka con una sonrisa de medio lado—Es que sí, es verdad. Parece que la gravedad del ascensor está afectando incluso a súper sailor moon. Esto no es normal, el ascensor cada vez va más rápido. Es como, como si…
—…como si nos hundiéramos en un abismo.
Completó la oración Michiru.
— ¿Qué dijiste sailor Neptune? No, no, no, ¿Cómo? Eso si ya me dio miedo. ¿Crees que las chicas estén bien?
— No te preocupes, —le sonrió Michiru como lo es ella, con amabilidad—deben estar bien.
— Oigan pero ustedes se ven muy tranquilas, ¿acaso no les da miedo? Yo con solo pensar en la gran batalla que nos espera, me lleno de angustia. La verdad es una y no puedo mentirles, tengo miedo, me siento sola. Solo tengo malos presentimientos.
— Eso no es estar sola, —dijo Haruka muy sonriente—la soledad es algo mucho más amplio, preciosa. La soledad es como el sitio de donde nosotras venimos por ejemplo, eso sí es soledad.
— ¿Qué? Háblame más de ese mundo por favor.
— No, no hay mucho que decir, —respondió con el semblante caído y serio—es un mundo triste y desierto. No me gusta hablar de eso.
— Estábamos solas.
Le dio mano Michiru a Haruka, se veía que le afectaba mucho aquel recuerdo. En sus bellos ojos en ese momento solo había tristeza, sufrimiento.
— Por ejemplo yo, —dijo Setsuna—estaba en un mundo en el que sabes que nadie viene a ayudarte. Siempre estás sola.
— Pero…
— Pero a cada instante cabeza de bombón, pensábamos en el lejano planeta, en el milenio de plata y en su reina. La reina y tú que eras la princesa, representaban nuestra única esperanza.
— Sí, mi diosa de los vientos tiene razón, —dijo Michiru y ya se imaginan, veía a Haruka con todo su amor—esa esperanza nos devolvía el valor. Todo podía ser posible cuando recordábamos que existían ustedes.
— Esa esperanza nos decía siempre, que no renunciáramos aunque las cosas estuvieran difíciles.
Dijo Setsuna con una agradable sonrisa.
— Su luz nos guio todo el tiempo.
Estaban ahí, en un momento súper emotivo y lleno de sentimiento pero, ¿alguien imagina que pudo haber pasado? ¡Pues eso! Esos infelices de los villanos no deberían de existir, ¡no hacen sino joder!
Por eso y porque los villanos tenían muchas ganas de meterse con súper sailor moon y sacarle la mierda, pasó lo que pasó con todas ellas.
— ¡¿Qué pasa?!
— Esto ya no es normal. —dijo Haruka mientras se sostenía como podía de una de las paredes del ascensor— Me preocupa que las demás estén…
La imponente y muy fuerte Haruka Tenou, más conocida como la peligrosa sailor Uranus, no pudo terminar su frase porque de un momento a otro aquel endemoniado ascensor se abrió por el suelo y se las llevó a ella, a su mujer y a su amiga, a Setsuna por si no sabían. Un gran y enorme agujero negro se abrió a sus pies y las haló por los pies pero lo raro de eso, fue que se las llevó solo a ellas tres, a súper sailor moon no se la alcanzó a comer; al parecer ese trabajo solo lo puede hacer su exquisito y delicioso novio que está más bueno que el pan, ¡o sea Darien! (risa loca, ya saben, a mi todo eso me da mucha risa)
— ¡Sailor Uranus, Neptune, Put!
— ¡Súper sailor moon…..!—Gritó Setsuna mientras se hundía cada vez más.
El oscuro hueco las tragó y nuestra querida heroína se quedó (como cosa rara), completamente sola y desprotegida. En ese gran lugar oscuro, frio y algo húmedo, empezó a tener mucho miedo porque por más que intentaba no lograba ver nada.
No encontraba ninguna salida.
— ¡Está completamente oscuro y no puedo ver nada! No quiero pero tengo miedo, tengo mucho miedo de no poder salir de aquí y no poder salvarlos.
Serena se asustó y empezó a gritar como loca; lo cual le afectó la voz por supuesto. Se estaba empezando a quedar sin voz para seguirlas llamando y mientras eso pasaba, se reprochaba muchas cosas. Se recriminaba el hecho de haberse separado de sus amigas. Pensó que nunca debió haberlas dejado solas y mucho menos en el peligro y en el lugar en el que estaban. Mientras pensaba en sus amigas y las lágrimas empezaban a hacer su aparición, seguía llamando desesperadamente a Haruka, a Michiru y a Setsuna. Se moría por encontrar a alguna de ellas porque si había algo a lo que Serena le tuviera miedo en la vida, era a estar sola.
No soportaba la idea de vivir en la soledad y en la oscuridad.
— ¡Chicas, chicas! ¡Sailor Uranus, Neptune, Haruka, respóndame alguna! ¡Jamás debimos separarnos, jamás debí dejarlas solas!
Cayó de rodillas al suelo y lloraba tapándose la cara con ambas manos.
— Darien, Rini, sin ustedes, sin tenerlos a mi lado y dándome su amor como siempre, no sé qué hacer. ¿Qué hago? ¡Me siento completamente perdida en estas tinieblas!
Ah no, y se ponía cada vez peor. Mientras lloraba y pensaba en sus desaparecidas amigas, en Darien y en Rini, recordó las palabras que no hacía mucho le habían dicho sus otras tres compañeras de pelea. Aquellas palabras retumbaban fuertemente en su cabeza.
"Pero a cada instante cabeza de bombón, pensábamos en el lejano planeta, en el milenio de plata y en su reina. La reina y tú que eras la princesa, representaban nuestra única esperanza"
"Sí, mi diosa de los vientos tiene razón. Esa esperanza nos devolvía el valor. Todo podía ser posible cuando recordábamos que existían ustedes"
"Esa esperanza nos decía siempre, que no renunciáramos aunque las cosas estuvieran difíciles. Su luz nos guio todo el tiempo"
— Es verdad, ahora que lo pienso mis amigos y mi querido Darien, siempre me han apoyado, siempre han estado ahí para mí cuando más los he necesitado. Por eso ahora yo no puedo fallarles y salirles con un chorro de babas. Tengo que salir de aquí como sea.
Serena se llenó de la fuerza y del poderoso sentimiento que es el amor que sentía por sus amigas, por su hija, por Darien, y dejó salir el brillo de su corazón. Se llenó de un gran valor y fortaleza y con esa misma fuerza, levantó su lindo cetro rosa y dijo con valentía y decisión mientras lo empuñaba en su mano derecha por sobre su cabeza….
— Ah no, no lo harán. ¡Ninguna oscuridad y ningún espejismo van a derrotarme a estas alturas del partido, olvídense! ¡Por el halo de la princesa de la luna….!
Serena usó toda la luz, todo el poder que esconde su noble corazón y con ese poder, derrotó la ilusión y la oscuridad que estaban envolviendo al ascensor. Recuperando a parte de sus amigas y viendo que los botones del ascensor alumbraban mostrado que ya habían llegado a destino, se sorprendió y se llevó las manos a la boca del susto que le dio ver lo que vio.
Vio en la puerta al que le había parecido cuando lo conoció un acosador de lo peor. Un hentai de primera.
— Vaya, vaya, hasta que por fin llegan.
Le dio una rápida mirada de arriba abajo a súper sailor moon y luego si, hizo lo mismo con las demás. Que tipo tan pervertido, ¡me encanta!
— Sean bienvenidas a mi laboratorio cositas ricas y sigan por favor, las estábamos esperando impacientemente. ¿No es verdad, mis queridos demonix?
— ¡Aaahhhhh!
Serena (al igual que hicieron las demás) le dio miedo de que Souchi la violara y por eso salió corriendo como alma que la llevaba el diablo hacia la puerta. Na…no es cierto, solo era una broma princesas. La verdad es que salieron corriendo tratando de proteger sus pequeños traseros porque Souchi, cuando vio que no se le iba a hacer con ninguna, mandó a los demonix que tenía para que acabaran con ellas. Corriendo y muy asustadas, algunas como una muy astuta Setsuna recordaron que para eso eran sailor scouts y más que tenían sus talismancitos, para luchar y mandar al demonio a todos esos idiotas como esos que las estaban persiguiendo.
Cada una de ellas uso con elegancia su técnica y mientras ellas sonreían porque pensaban que ahí había muerto el asunto, el papacito de Souchi se reía como lo que era, un loco muy perverso. Luego las miró y les dijo muy alegre que eso no era nada. Que él estaba preparado para algo como eso.
— ¿Y creen que eso es todo lo que tenía mamacitas ricas? ¡No se ha perdido nada mis amores! ¡Tengo demonix hasta para vender!
— Oigan no, ¡deje de joder!—Dijo Serena que acababa de terminar con un demonix— ¡Ya pare con todo esto!
— No, no me da la gana de dejar de joder como dices tú y dime deliciosa rubia, ¿Qué piensas hacer para impedirlo? Tal vez y si eres buena conmigo, yo podría…
— Deje de estarme mirando así pervertido de mierda y más bien hable. Hable y dígame donde esta Hotaru porque yo vine fue por ella y por el alma de mi hija, no a pelear con usted, idiota.
— ¿Hotaru? ¿Acaso estás hablando de mi hija?—La miró y mientras la miraba y sonreía, levantó un ceja con seducción— Ella ahora debe estar en el templo sagrado haciendo una ofrenda para nuestro amo, para Pharaon 90. ¡Debe estarle dando el cristal de plata de tu hija, perra!
— ¡¿Qué?! ¡¿Acaso dijo Pharaon 90, maldito pervertido?!
— Oh si, si bellísima y encantadora rubia, así es. —Dijo mientras se quitaba la bata, la camisa y ¡guau, divino!—Ya para este momento Pharaon 90 debió haber resucitado, ¡ya lo veo!
Pero mientras ese tipo que a mí me parece divino y muy sexy (aunque sea malo) se le acercaba a súper sailor moon con la firme intención de atacarla, pero más de hacerla sentir incomoda que otra cosa, Michiru decía con una gran cara de angustia y preocupada…
— ¡Es en el subsuelo! ¡Al parecer toda esa mala energía viene de allá!
— Lo siento mucho por ustedes muñequitas pero hasta aquí llegaron, ¡este lugar se convertirá en sus tumbas!
Souchi no se abrió la camisa para dejarnos ver a algunas pervertidas como yo (yo lo soy pero eso no quiere decir que ustedes lo sean nenas) lo rico que estaba, oh no, no lo hizo solo por eso. Se abrió la camisa y elevó las manos porque necesitaba transformarse en lo que había estado trabajando durante tanto tiempo y que le había sacado una que otra cana. Necesitaba convertirse en el tal ultra organismo para así poder acabar con ellas.
— ¡¿Eso es un demonix?!
— No, no lo soy. —Sonrió muy alegre cuando las vio tan asustadas—Esto es mi obra maestra, soy un ultra organismo. Soy mitad humano y mitad extraterrestre. ¡Ahora y como no me lo quisieron dar perras, las voy a matar!
El monstruo en el que el papacito de Souchi se había convertido, era inmundo y era más feo que levantarse y encontrar la cocina vuelta mierda y toda sucia, era horrible. Enojado y muy, muy feo, se les fue encima a nuestras cuatro nenas porque sí, Souchi que estaba poseído y completamente dominado por la maldad de su ciencia, quería acabar con ellas. Corriendo tras ellas para matarlas, Serena decía y pensaba que jamás había visto una cosa tan fea. Ella corría y mientras corría pensaba lo mismo que a veces me pregunto yo, ¿Por qué los demonios no pueden ser bonitos? ¿Cómo las demonias y los demonios de highschool DxD si son lindos? ¿Ah? Si no lo entiendo yo que soy más o menos inteligente, menos Serena que casi tenían que pegarle para que se leyera un librito de vez en cuando. Que cosa con la pobre Serena. Ahí lo que la salva es que es flaca y bonita porque si no, mejor dicho…. Otra historia seria.
Luego, tanto Serena como las demás, se cansaron de tratar de huir de él y girándose y enfrentándolo, Serena tomó posición para hacer algo que no quería pero que por lo que veía era lo que tenía que hacer.
— Pero sailor Uranus…
— ¡Maldita sea súper sailor moon!—Dijo después de golpear con la espada al monstruo que era Souchi y que la estaba atacando— ¡¿Es que no ves o qué?! ¡Ese ya no es el papá de Hotaru! ¡Hace rato dejo de ser humano, es un monstruo inmundo y más importante que eso, es nuestro enemigo! ¡Haz algo demonios!
— Como primera medida no me grites y en segundo lugar…
— ¡Aaaahhhhh!
— ¡Sailor Uranus!—Gritó con angustia porque Haruka resultó herida por protegerla— ¡Ah no, ahora si vas a ver monstruo asqueroso! ¡Por el halo de la princesa de la luna….!
— ¡Aaahhhhh, no! ¡Esto no debía terminar así! ¡Aaaaaahhhhh no, perra….!
Serena usó su poderosa técnica para acabar con el monstruo en el que Souchi se había convertido y mientras lo derrotaba con la poderosa luz de su corazón que se canalizaba a través de su cetro, sintió una presencia. Hotaru, que era un alma en pena y que vagaba por todas partes, no pudo evitar ir. Ella había querido mucho a su papa, tanto al amoroso padre que era antes de ser poseído, como al pervertido papa que se había casado una mujer trece años menor que él. Quería mucho a su papa y por eso y aunque no debía, fue hasta ahí para despedirse de él.
—"Papá, fuiste tú quien me salvó de aquel accidente y me consoló por la muerte de mamá. Siento mucho que haya pasado todo esto pero ni modo, ya habías cambiado mucho y entiendo que ella no podía dejarte así. Hasta luego papá y gracias por todo…."
Y Serena que era sensitiva a ese tipo de presencias, solo miró por todos lados y preguntó muy asustada…
— ¡¿Quién anda ahí?!
— ¿Qué pasa súper sailor moon?—Llegó Haruka con ella y las demás— ¿Qué tienes?
— Es que, he sentido una presencia Haruka, una muy familiar.
Ellas estaban ahí, tratando de recuperar algo de fuerzas para seguir su camino pero….
— ¡Tengan cuidado muchachas, algo se acerca! ¡Grito….! ¡Mortal!
— ¡Aaaaahhhhhh!
Para resumir y hacerles el cuento cortico niñas, todo se volvió una mierda. Una luz salió del suelo y luego y frente a ellas, atravesó el techo. Era un enorme rayo de energía blanca y era tan incontenible y tan aterrador, que Serena sintió mucho temor pero no por ella, ella era súper sailor moon y ya saben, es kawaii. Se llenó de angustia al pensar que ese rayo de energía que salía y que al parecer nadie podría detener, pudiera lastimar a sus amigas que estaba en lo más alto del edificio.
Empezó a temer mucho por ellas.
— Mis amigas, ¡ellas están arriba! ¡Mercury, Mars, Júpiter Venus!
Y el miedo de Serena no era injustificado porque mientras su broche en forma de corazón brillaba en el pecho y le anunciaba que todo estaba mal, las chicas eran impactadas por ese rayo de energía y las mandaba lejos.
— ¡Salten chicas, algo viene desde abajo!
Ellas saltaron dando un giro hacia atrás y protegiéndose cada una con su elemento, intentaron protegerse pero de nada valió. A pesar de eso, aquel poderoso rayo las impactó y las lastimó. Al estar heridas y en el suelo, el poder que le estaban suministrando a súper sailor moon se detuvo; lo que provocó que ella instantáneamente perdiera su transformación especial y volviera a ser ella, solo sailor moon.
— ¡¿Qué?! ¡¿Eres sailor moon de nuevo?!
— El poder del santo grial ha dejado de envolverla. —Explicó Michiru igual de aturdida a Haruka y a Setsuna— La unión de sus almas… sus almas han sido interrumpida por algo o por alguien.
— ¡¿Qué sailor Neptune?! ¿Eso qué quiere decir entonces? ¡¿Quiere decir que algo les pasó a mis amigas?! ¡¿Es eso?!
Y cuando Setsuna estaba a punto de responderle, una negra y muy maligna sombra cubrió el cielo que las protegía. Las tres se asustaron por lo que vieron pero fue Serena quien sin dejar de ver el cielo y sentir mucha angustia, preguntó lo de siempre, lo evidente.
— ¿Qué es eso? Miren, miren, ¡parece que hay algo en el edificio!
Y cuando se asomaron y vieron quien estaba ahí, se pegaron el susto más grande de sus vidas.
— ¡¿Es… Hotaru?! ¡Eso no puede ser!
Con la muy perra de la dama nueve riendo descontroladamente, nuestras otras cuatro nenas derrotadas en el suelo y estas otra cuatro bellezas asustadas por lo que veían sus bellos ojos, ¡se acabó este capítulo!
Muchas gracias a todas las que leen y como esto quedo en continuará, pues ya ven. Voy a tratar de adaptar el siguiente capítulo a la velocidad de la luz pero…. La veo muy difícil. El siguiente capítulo tiene sesenta hojas y hmmm la verdad si me da miedo adaptarlo después de hojearlo un poco, pero como sea, yo soy una mujer de palabra y cuando digo que voy a hacer algo, generalmente lo hago.
Muchas gracias y oh si, antes de que se me olvide. Lo que sigue después de este capítulo es una cosa llamada el diario de Chibi Usa (o sea de la insoportable de Rini) pero como yo no soy capaz de dejarlas en ese suspenso y además a muy pocas les interesa ver a Rini jugando con sus muñecas, pues no lo adaptaré. Espero las fans de Rini me entiendan pero pues sí, con ella no se puede hacer ni ecchi, ni lemon ni nada divertido, entonces no vale la pena.
Besos y abrazos, nos leemos después. Gracias por leer y comentar.
