DISCLAIMER: Inuyasha (a) Takahashi Rumiko
Stage 14
INTENCIONES OSCURAS
Tensó su arco con firmeza y de la nada apareció una flecha "Ay Dios… ésta habla en serio". Me miró fijamente y disparó hacia mí.
Salté hacia un lado, esquivándola, pero la segunda se clavó en el suelo… clavando una parte del pareo, sujetándome. Traté de levantarme, pero otra flecha se dirigía a mí. Sólo alcancé a ver un brillo de decepción en sus ojos… antes de que se me ocurriera alzar los brazos para protegerme "¿Protegerme? ¿Con qué?" y gritar como loca:- ¡¡Kyaaaa!!
Y al momento, un campo de fuerza se formó alrededor mío, parecido al que hice cuando nos atacaron los pajarracos… Y repelí la flecha. En ése momento escuché su voz.
- ¡Tu kekkai está bien, pero debes hacer algo más que protegerte! – Me dijo desde lejos.
- "¿Quekas? Parece que no soy la única que piensa en comida en estas situaciones… ¡Mmmm!... ¡Quekas! ¡Una de quesillo con pierna deshebrada me vendría de maravilla! ¡Y con salsa verde!!" De pronto, volví a reaccionar, pues el suelo empezó a temblar con violencia, sacándome de mis pensamientos.
- ¡¡ ¿Qué está pasando?!! – Grité.
Su mirada de alarma me indicó que no era cosa suya… se trataba de otra cosa, interfiriendo…
- ¡¡Sal de ahí!! – Me gritó, mientras preparaba otra flecha y la lanzaba justo al montículo sobre el cual me encontraba. Y luego otra, y otra, y otra…
Me quedé sin saber qué hacer. Ella disparaba flechas, yo trataba de soltarme de la flecha que me sujetaba al montículo y éste moviéndose como tlaconete con sal.
Finalmente, desprendí la flecha, pero una raíz me sujetó por la cintura.
Con gran susto descubrí que no era una raíz… ¡Era una pata de araña!
- ¡¡¡MAMAAAAAAAÁ!!! – Grité desesperada, tratando de zafarme de la pata, que me alzaba del suelo y me agitaba como coctelera de cantina:- ¡HWAKALA! ¡¡Qué ascooooo!! ¡¡ODIO LAS ARAÑAS!!
El horrendo animalejo me alzó bastante alto. Desde donde estaba, noté que Kikyo había dejado de disparar las flechas.
- ¡¿Qué haces parada tonta?! ¡¡Ayúdameee!! – Le grité desde arriba.
Pero su actitud me desarmó. Se colocó el arco en la espalda y se dio la vuelta, abandonándome…
- ¡¡No me dejes!! ¡¡No volveré a decirte tonta!! – Imploré con lágrimas en los ojos. Pero sólo alcancé a escuchar que decía mientras se alejaba.
- Si logras sobrevivir a esto… Podrás con cualquier cosa. Si no… es que… sólo perdí mi tiempo contigo.- Alcanzó a voltearse y me miró y finalmente me dijo:- Buena suerte… Isis.
Enmudecí mientras la perdía de vista. La asquerosa pata empezaba a apretarme la cintura, exprimiéndome el poco aire que me quedaba. "¡Ay condenada vieja! ¡Dios, no es posible que muera así!" Recordé que era mi última noche de "celo" y aún no encontraba al responsable "¡Malvado quien quiera que seas! ¡Ojalá estuvieras aquí y te haría pagar por hacerme sufrir! ¡Dejaría que esta asquerosa araña te comiera primero!" Un fuerte mareo me indicó que me estaba quedando ya sin aire…
Hice un esfuerzo al retirar un poco la pata que me sofocaba, para inhalar profundamente y emitir el que consideraría yo, mi grito más fuerte y prolongado…
- ¡Aaaaaahhhhh!
De pronto, fue como si mi voz ya no me perteneciera. El grito se convirtió en una vocalización prolongada, que empezó a modularse. El hermoso cielo nocturno que daba a mi vista, fue el testigo de mis últimos pensamientos, mientras la modulación vocal acababa con mis últimas reservas de aire…
"Viento nocturno que llevas mis pensamientos
Mi voz se une a tu canto entre los árboles
Mi cuerpo a tu brisa que refresca la noche
Y mis sentidos a la fuerza que liberas
Como un huracán en la tormenta.
Recibe mi último aliento
Con el deseo de liberar al espíritu
Más hermoso, noble y bondadoso
Ehécatl, brisa del amanecer
Que acaricias tanto al agua como a la tierra
Y despiertas con el fuego tu más oscuro resplandor
El dios que domina cielo y tierra
Serpiente enjoyada con plumas de oro… Quetzalcóatl"
Sentí cómo mi cuerpo perdía fuerza. Sólo deseaba descansar.
Una suave brisa empezó a mover mis cabellos, como acariciándolos. Una dulce melodía, como de flauta de carrizo, llegó a mis oídos y lentamente abrí mis ojos.
Estaba sobre la araña y ésta, abría su horrenda oquedad para devorarme. Alcé la mirada y noté que una de las lombrices de Kikyo se acercaba…
"No… no es una lombriz voladora…" El ser que se acercaba brillaba, pero era un hermoso dragón alargado, con escamas verdes y doradas y un penacho de plumas circundándole la cabeza. Lucía hermosos ojos oscuros y profundos, como la noche de luna nueva, llena de estrellas. Se apostó ante la araña y su rugido prácticamente congeló al animalejo que me sujetaba. Éste le respondió, rugiéndole a su vez y amenazándolo con comerme… Pero el dragón se lo comió primero. Sólo dejó la pata que me mantenía aprisionada y mi cuerpo, ya sin fuerza, se aflojó por completo. Oscuridad.
Pero no alcanzó a tocar el suelo. Su cuerpo fue atrapado, como en otras ocasiones, por el conocido demonio Sesshoumaru, quien gentilmente la sostuvo mientras el elemental tomaba su verdadera forma. Atraído por el ruido de la batalla se había acercado y notado cómo la sacerdotisa abandonaba a su suerte a la portadora del Jade de los cuatro dioses. Pensando quizás que podría hacerse de la joya, desenvainó su espada Toukijin para eliminar al demonio-araña que atrapaba a la chica, pero se detuvo al ver que se acercaba su elemental a rescatarla. Sólo tuvo que sostenerla para evitar que se lastimara al caer al suelo. Pero… no sólo fue por eso.
Ella aún emanaba ése aroma, que delataba a quien pertenecía su cuerpo. Complacido, se limitó a observarla, cómo su presencia había cambiado. Pudo detectar que la energía de la esfera de Jade había aumentado desde la última vez que la tuvo en sus brazos. Cada vez más se acercaba a su objetivo. Sólo era cuestión de esperar… un poco más.
Quetzalcóatl ya había terminado su transformación, cuando se volvió hacia aquél que sostenía a su protectora (recuerden que ella protege a la esfera de Jade, por lo tanto, también a sus espíritus guardianes). Lo vió, retadoramente.
-Aún no está lista…
- Lo sé…- Le respondió y le ofreció el cuerpo, no sin antes acercarse a su mejilla, como si fuera a besarla, pero sólo aspiró su aroma por última vez.
Quetzalcóatl tomó a la chica desmayada y la observó. Obviamente se trataba de una reencarnación, pero no pudo evitar la comparación con su predecesora.
- Zacek… - Murmuró y sonrió levemente. Por el aroma de la chica y sus ropas, había estado en contacto con Colibrí y Cipactli. Luego, al levantar la vista, descubrió que el demonio había desaparecido.
- Es mejor así… por ahora…
Empezó a caminar hacia el campamento. El suave balanceo provocó que la chica poco a poco despertara…
- ¿Mmmm? ¡Condenada vieja!... ¡Deja que te atrape y verás cómo te dejo!... ¡Mjm!... ¡No vas a saber si estás viva o muerta!... - Murmuré, tratando de despertar…
Desperté en brazos del chico más hermoso que nunca hubiera podido imaginar…
Sus ojos eran negros y brillantes "Me pareció que tenían estrellitas". Su cabello era ligeramente ondulado, hasta más abajo de los hombros, en color negro intenso… pero, a diferencia de Colibrí y Cipactli, su piel era inmaculadamente blanca y no tenía marcas en la cara "Parecía muñeco de porcelana" Sus labios, delineados y carnosos, pero no gruesos, preparados para besar… o acariciar. Portaba aretes dorados con plumitas verdes y una tiara de plumas cortas verdes y doradas... Su pechera parecía confeccionada con escamas de jade y oro. Y sus protecciones en los brazos parecían de piel de serpiente "No ví más, pues me tenía en sus brazos y no pude verle de la cintura para abajo… lástima"
Lo ví con insistencia hasta que notó mi mirada "Y tal vez hasta la baba que resbalaba de la comisura de mi labio…¡^w^!" y me sonrió "¡Ay Dios… Es hermoso!"
- ¿Estás bien? – Preguntó muy amable.
- Siiiií…- Le respondí, embobada. De pronto se detuvo.
Habíamos llegado al campamento. Al momento escuché las voces de Kagome y Sango.
- ¡Isis! ¿Te encuentras bien? Escuchamos que gritaste, pero Kikyo vino a decirnos que no interfiriéramos con tu entrenamiento…
Al recordar a la ingrata, me molesté:- ¡Ay, ni me nombres a esa mugre vieja! ¡¿Entrenamiento?! ¡Me abandonó y ni crea que le voy a agradecer!
- Pues parece que si tienes que agradecerle a alguien…- Dijo Sango mientras observaba a Quetzalcóatl - Y no es precisamente a ella. ¿Quién es él?
A Miroku no le causó gracia que Sango preguntara con tanto entusiasmo, por el chico que me cargaba "Y supongo que tampoco que le sonriera tanto". Su Excelencia observaba al recién llegado, como si fuera el nuevo pollo del corral.
Quetzalcóatl me miró y le dije, con cierta timidez:- Creo… que puedes bajarme.
Él asintió y me bajó. Era casi tan alto como Inuyasha y más o menos su misma complexión. Si tuviera el cabello plateado, orejitas y ojos dorados, serían gemelos.
El parecido fue notado de inmediato por mi prima… y luego por Sango.
- Es como ver a Inuyasha en noches de luna nueva.- Comentó, acercándose al chico, mientras volteaba a ver a "su amor" cenando muy feliz.
El aludido protestó, con la boca llena de ramen:- ¡Nof esf ciergfto!
- ¡Sí es cierto! ¡Son igualitos! – Dijo Shippo, recibiendo de parte del Inu un fuerte zape en la cabeza… lo que por supuesto lo hizo acreedor al "Oswuari nuestro de cada día".
Nos acercamos a la fogata y Colibrí había permanecido callado, viendo con ojos de recelo a Quetzal. Cipactli, por su parte, había recibido con abrazos y besos a su "hermano favorito".
- Por lo que veo… no le transferiste tus poderes ¿Verdad? – Dijo al fin Colibrí, al recién llegado.
- No era necesario… Pudiéndome materializar, preferí defenderla personalmente. Además, transferirle mi poder, sin que tenga la esfera, sólo la incapacita… - Dijo Quetzal.
- ¡¡Incapacita!! ¡Ojalá hubieras visto lo que le hizo a unos demonios que la atacaron hace poco! ¡Los hicimos pedazos con mi "fuego sagrado"! – Le respondió, molesto el elemental de fuego.
- Precisamente porque lo ví, noté que todo ése tiempo fuiste TU quien tomó el control de su cuerpo, no ella. Necesitamos una guardiana, no una marioneta que podamos manejar a nuestro antojo…
- ¡Ee-ey! – Exclamé, para detener la discusión:- Supongo que hablan de mí… - Me volví hacia Quetzal:- A ver, mi chavo… ¿Cómo está eso de que me viste "todo el tiempo" cuando fui atacada por los demonios? ¿Todo este tiempo estuviste cerca y nunca lo noté?
El de los ojos negros me vió y suspiró con resignación. Era el momento para hablar…
- Como elementales estamos presentes en la naturaleza. Sólo el portador de la esfera es capaz de invocar nuestros poderes y darnos la energía que necesitamos para materializarnos…
- Por eso en cada invocación la señorita Isis termina desmayada… le quitan parte de su energía vital.- Completó Miroku.
- Así es. Nos permite manifestarnos con un cuerpo físico y tangible en esta dimensión, para proteger a nuestra guardiana y portadora…
- ¡Aaaahhh! – Dijimos las chicas, entendiendo todo…
- Pero no falta el abusivo…- Dijo, mirando a Colibrí:- … o la inexperta…- Esta vez, vió a Cipactli:- … que deciden "entrar" al cuerpo del portador. Con entrenamiento, éste es capaz de "manipular" sus entidades energéticas espirituales, pero en tu caso, que no estás entrenada, sólo sirves de recipiente para ellos…
- ¡Oh! – Exclamé, sin creerlo:- ¡Pero no lo hicieron a propósito! ¡Fue un accidente!
- En Cipactli lo creo, pues volvió a renacer y es normal que no recuerde cómo se hacen las cosas…- Dijo mientras miraba con recelo a Colibrí:- Pero en el caso de Huitzilopochtli…
Al momento me levanté y fui hacia Colibrí y me senté entre sus piernas y tomé sus brazos y me abracé con ellos.
- No lo regañes… - Empecé a acariciarle la mejilla:- Tuvo que soportar mi "melodiosa voz" antes de decidir salir de mi cuerpo…
Las chicas empezaron a reírse, recordando el incidente de las termas. Miroku e Inu no estaban "tan" contentos. "Yo diría que estaban celosos"…
- Ahora hasta eso cambiará…- Dijo Quetzal.
- ¿Y eso porqué? – Preguntó Kagome.
- Pues porque soy el dios del viento y entre mis dominios está el canto…
A Colibrí pareció iluminársele el rostro, mientras me estrechaba.
- Eso si te deja "Ya sabes quién"… - Dijo mientras me miraba, sonriendo. Parecía que la muina se le había ido:- Y por lo que parece, no tardará en aparecer…
- ¿Y de quien hablas ahora Colibrí? – Le pregunté.
- De quién más… de Tláloc.- Me respondió.
- ¿Tláloc? – Preguntó Kagome:- ¿Y ése quién es?
- Es el elemental que falta… el agua.- Respondió Miroku:- Según sé, deben ser gemelos con el viento… ¿Me equivoco?
Cipactli y Colibrí empezaron a reírse, ante la mirada molesta de Quetzal. Los demás nos miramos sin saber la razón, pero convenimos mejor en cenar y prepararnos para descansar. Confieso que andaba un poco decepcionada "¡No pude aprovechar mi última noche de celo!". Mi decepción no pasó desapercibida para el hanyou quien me llamó aparte, mientras Sango y Kagome iban al río.
- Creo que tienes algo que decirme, Isis.
- ¿Yo? – Pregunté extrañada:- No sé de qué me hablas…
- Tu aroma ha permanecido… ¿Ya encontraste a tu… pareja?- Me preguntó mientras se ruborizaba.
- ¿Pareja? – "Me causó gracia la forma en cómo me lo preguntó" Lo pensé un momento:- No que yo sepa… ¿Por?
- Entonces…- Me dijo:- Debes tener cuidado esta noche.
- ¿Esta noche? ¿Por qué? – Volví a insistir.
- Porque es tu última noche de celo y si no lo encontraste tú, es probable que "él" sí te haya estado buscando… y si te encuentra, no te podrás escapar… aunque corras.
Algo en su voz me inquietó:- Oye Inu, y tú… ¿No podrías cuidarme?
- No podría… - Me contestó:- También es mi última noche con Kagome y debo atenderla como es debido…- Al notar mi mirada me dijo:- Pero tienes quien te proteja… tus demonios con nombres extraños se ven fuertes, ellos te protegerán.
- Eso espero…- Murmuré al despedirme.
La luna se alzaba en lo alto cuando una figura salió del campamento. Parecía que dormía, pero sus pies la llevaban hacia un lugar, guiada por una extraña melodía. Con los ojos cerrados, caminó en la oscuridad hasta encontrarse con aquel que la esperaba, cerca del río… Y tomándola de la mano, la invitó a acercarse a él. Con suavidad, se despojó de las prendas que la cubrían y entró al agua, la cual, a pesar de sentirse fría, no la despertó, pues el hechizo de la melodía era mucho más poderoso. Ella se sumergió por breves momentos y al emerger, se encontró en los brazos de aquel que la amaba más que a su vida. Sus labios se buscaron, y la caricia se dio, mientras el hermoso astro lunar los iluminaba…
El intenso frío de la madrugada me despertó, pero, para mi sorpresa, no me encontraba en mi saco de dormir…
CONTINUARA….
