Las cosas habían vuelto a la normalidad, o al menos eso se creía, ya que en la habitación donde Saito se encontraba solo con bóxers, arrodillado como japonés, con un papel que parecía un "juramento" y pluma con tinta, Louise se encontraba frente a él, sentada y enojada. Entre ellos dos, a un lado del "juramento", se encontraba Siesta, viendo con un poco de pena la situación que se formaba, arrodillada también.
-"Yo, Saito, confieso arrepentido de tomarle demasiada atención a Tiffania y a sus enormes senos, a pesar de tener a Yisugo como su protector. Juro solemnemente no volver a mirarlos"-Leía Saito, temeroso de alguna consecuencia que conlleve la más mínima equivocación. Sin embargo logró agarrar coraje y confrontó a su ama, recogiendo su ropa y espada, para luego caminar hacia la puerta.
-"¿A dónde crees que vas?"-Le reclama Louise, sumamente molesta.
-"A donde sea menos aquí"-Le contesta Saito, sin importarle lo que ella dijera para convencerlo-"Estoy harto de que creas que le pongo más atención a ella que a ti y que la sigo por razones que no son".
Molesto, sale de la habitación, dejando a una Siesta muy asombrada y a una Louise algo consternada.
Al salir, se topa con su amigo de cabello alborotado negro/rojo/plateado, quien recién estaba saliendo de su habitación.
-"¿Vas a algún lado?"-Le pregunta Yisugo, inexpresivamente.
-"A vagar por ahí"-Le responde Saito, sin importancia.
-"Qué coincidencia"-Le regresa-"Pero de seguro no querrás verte como un depravado o un loco enfermo caminando por la academia con esas fachas".
El azabache de cabello y ojos azules cayó en cuenta de que solo tenía puestos los bóxers, por lo que rápidamente se viste para luego seguir con su vagancia sin rumbo.
Un poco más tarde, caminando, Saito y Yisugo llegan a donde el Sensei Colbert trabajaba sus experimentos. Sin embargo, Saito se decepciona al ver que él no se encontraba, pues esperaba que estuviera para poder platicar con él.
-"Yisugo"-Le llama Saito-"¿Sabes dónde estará Colbert-Sensei?".
-"Me dijo que iba a ir a algún lado, pero me dijo que no le dijera a nadie, ni siquiera a ti".
Saito suspiró resignado-"Me hubiera gustado hablar con él un poco".
-"bueno, qué le vamos a hacer"-Dice Yisugo, inflexible.
De pronto oyeron pequeños ruidos y salen para ver de dónde provenían. Resultan ser varios chicos y chicas conviviendo. Los chicos que Saito pudo identificar como miembros de la orden de Ondine, recibiendo regalos y cariñitos por parte de algunas chicas.
-"Apesta a feromonas"-Le comenta Yisugo en voz baja a Saito, viendo tanta cursilería, que casi le provocaba náuseas, metafóricamente hablando.
-"Lo peor es que tú también eres un maldito imán de chicas"-Pensaba Saito, al ver a un pequeño grupo de chicas intentando acercársele a Yisugo, mientras que éste emanaba una aura para infundirles temor y evitar que se acercaran, provocándole frustración. No obstante, no se le quitaba que a las chicas se vieran atraídas hacia él.
En eso llegan Malicorne, con una chica como compañía, vistiendo un par de suéteres que combinaban entre ellos.
-"¡Miren Saito, Yisugo!"-Les llama, emocionado-"Miren lo que Bridgetta hizo para los dos, suéteres iguales".
-"Qué fastidio"-Pensaba el chico de cabello alborotado negro/rojo/plateado-"Igual la atracción va a terminar y ella lo va a dejar".
Saito, por otro lado, se encontraba como damisela deprimida al ver que, a pesar de tener un cuerpo nada atractivo, su amigo pudiera conseguir la alegría de tener a una chica dulce con él, por el momento.
-"En serio, Saito, deja de estar como desesperado, das un montón de vergüenza viéndote de esa forma"-Seguía pensando Yisugo, expresando pena ajena.
En ese momento Malicorne es agarrado de una de sus orejas, resultando ser Guiche, quien lo jalaba de ahí para hablar en privado con él.
-"Qué estás haciendo Guiche?"-Se queja Malicorne mientras era llevado por las orejas.
-"Solo sígueme"-Le dice Guiche, con un tono de fastidio.
Una vez en privado:
-"Créeme lo que te digo, no le está ayudando que tú y esa chica anden como andaban ahorita frente a él"-Le reprende Guiche-"Eso no se le hacen a los amigos".
Malicorne suspiró y reflexionó por sus acciones.
Mientras tanto, en la habitación de Louise, cierta pelirrosa caminaba por su habitación, sumamente molesta:
-"este perro, siempre chucheando a las otras chica que tienen más pecho"-Se quejaba para sus adentros
De repente se detiene frente al pequeño espejo que tenía sobre una especie de "tocador" que se encontraba entre los muebles con cajones que contenía sus ropas y se apretó poco en sus pequeños pechos.
-"A la única que le puedes agarrar los pechos...es a mí"-Se dice a sí misma, intentando apaciguar su enojo.
Ya al atardecer, se encuentra a Saito en la cocina, acompañado por su amigo cocinero: Marteau, y su otro amigo de rostro frío y calculador:
-"¿Cuál fue el punto de origen de la pelea esta vez?"-Le pregunta Morteau a Derflinger, la espada mágica parlante, la cual estaba apoyada sobre una barra, mientras veía a Saito comer una comida que le había hecho. Notando su depresión.
-"Le ha estado poniendo más atención a una semi-elfo con pechos 'gigantescos'"-Le explica la espada mágica.
-"¿Qué? ¿Y todavía sigue vivo?"-Le pregunta levemente sorprendido.
-"aunque debió quedarse con la pequeña noble de cabello rosado"-menciona Derflnger-"Nuestro compinche de repente hace que lo golpeen duro".
Para la sorpresa de los cuatro, ven el dragón Sylphide, familiar de Tabitha frente a una de las ventanas, con ganas de comer lo que Saito comía. Acto seguido, Saito sale, junto con su amigo de cabello alborotado negro/rojo/plateado a darle lo que él había dejado.
Por otro lado, tres miembros de la orden de Caballeros Ondine estaban apoyándose sobre uno de los muros de la academia, viendo a uno de sus amigos: el azabache de cabello azul, dándole de comer a Sylphide y estando un poco deprimido.
-"Se le ve un poco deprimido"-Comenta Guiche, siendo uno de los tres miembros apoyados en el muro.
-"¿Tan fuerte fue esta pelea ahora?"-Le pregunta Reinard, siendo el segundo.
-"Espero que se anime"-Le sigue Maricorne, el tercer chico apoyado en el muro. Con lo último que dijo, se ganó unas leves miradas de reproche por parte de Guiche y Reinard.
-"¿Cómo le hacemos para que se anime?"-Consulta Reinard.
En eso aparece Gimli.
-"¡Chicos! ¡Tengo una idea!"-Exclama el chico de cabello verde.
Regresando con Saito y Yisugo, una vez que Sylphide terminó de comer y se retiró:
-"¿Vamos a la habitación?"-Le propone Saito.
-"Sentémonos"-Le aconseja Yisugo. Sin más, él acepta y ambos se dirigen a una banca que se encontraba cerca. Sin embargo, Gimli aparece y le pide a Saito para que lo acompañara, al igual que a Yisugo, pero éste se negó, puesto que sospechó que él tramaba algo y decidió evitar verse involucrado, siguiendo su camino.
Por otro lado, Saito llegó al lugar que Gimli lo guiaba, resultando ser un pequeño túnel que Guiche, junto con demás caballeros Ondine, creó
-"Chicos ¿Qué están haciendo?"-Les pregunta Saito, confundido.
-"Espera"-Le solicita Guiche, quien, junto con los demás caballeros que le ayudaron a crear el túnel, crean un pequeño hoyo. Después le invita a su amigo azabache de cabello azul a observar al otro lado del mismo.
Nota entonces que hay mucha niebla. A los pocos segundos que se disipa un poco, logra ver que era el baño de las mujeres.
-"¿Tiffania?"-Dice en voz baja Saito, pero lo suficientemente alto para que lo oyeran sus compañeros. Acto seguido, todos empiezan a quitarlo y amontonarse, viendo quién sería el afortunado de ver a la medio-elfo de grandes pechos con tan solo una toalla que los cubría, al igual que su aparato reproductor femenino.
También logran ver a Louise en las mismas que Tiffania. Empiezan a mirar que Tiffania y Louise se agarran los pechos mutuamente, logrando excitarse lo suficiente para provocarse una hemorragia nasal. En eso Saito grita, ordenando que pararan de ver. Lamentablemente para ellos, las chicas pudieron oír y notar el pequeño agujero.
Los chicos rápidamente empiezan a correr para salir del agujero, pero uno de ellos, Saito, queda inconsciente tras ser empujado y golpeado por una roca. Aunque los tres: Gimli, Guiche y Reinard logran salir, Maricorne se queda atorado por su cuerpo.
Las chicas, con sus respectivas batas, se dividieron en tres grupos, teniendo cada uno un líder: una de las líderes era Louise, la segunda era Montmorency y la tercera, Kirche. Montmorency y su grupo atraparon a Reinard.
-"Reinard, un chico tan serio como tú, hacer tal cosa"-Le recrimina Montmorency al chico rubio de lentes.
Ella, junto con su grupo de chicas lo torturaron con magia.
Por otro lado, Gimli había sido acorralado por Kirche y su "tropa" de chicas.
-"¡No fue culpa mía, fui arrastrado a esto, fue culpa del líder!"-Exclama el chico de cabello verde, suplicando por piedad.
-"Los que dicen eso son los más sospechosos"-Le comenta la ardiente morena, burlándose de su suerte.
No tardaron en dejarlo quemado.
Siendo la última, Louise alcanza a Maricorne, quien seguía intentando salir del hoyo cuando se quedó piedra al verlas furiosas.
-"¡Perdónenme!"-fue lo último que dijo, llorando y pidiendo clemencia, antes de ser víctima del hechizo explosivo conjunto de las chicas.
-"¿Hay alguien ahí?"-Pregunta Tiffania, asomándose al hoyo. Posterior a eso, la mayoría, incluso Louise se asoman para ver si había algún otro mirón rezagado metido. Louise temblaba enojada, queriendo creer que Saito no se viera envuelto en ese plan.
De repente una especie de tornado aparece, cegando a las chicas y sacando a Saito, conduciéndolo hasta el salón de eventos de la academia.
Ahí se encuentra con Tabitha, quien por cierto estaba desnuda.
-"¡Tabitha! ¿Tú…me salvaste?"-Le pregunta sorprendido el azabache de cabello azul-"¿Por qué?".
-"Los caballeros no le debemos nada a nadie"-Contesta la chica inexpresiva de cabello azul, con su particular tono seco.
De pronto oyeron que las puertas se abrieron de golpe. Tabitha rápidamente por instinto se ocultaron y le tapó la boca a Saito, agarrándolo a cuerpo completo. Al sentir el pequeño cuerpo de la chica pelo azul, el rostro del azabache con el poder de Gandalfr se puso muy colorado debido a la excitación que le producía.
-"Tabitha, por lo que más quieras, ponte algo de ropa"-Pensaba Saito, intentando reprimir sus impulsos sexuales.
Notaron que era Montmorency quien había entrado violentamente. Rápidamente asumieron que ella y las demás buscaban a Guiche. Rápidamente se enteró de su ubicación por medio de una de sus "soldados" de "tropa". No duró en salir para dirigirse hacia el lugar donde le marcaba.
Quedándose solos, oyen sonidos que parecían sacados de una película acerca de eventos sobrenaturales. Esos mismos sonidos asustan a la peliazul. Tan asustada estaba que abrazó al azabache de cabello azul en busca de seguridad y consuelo.
-"¿Tabitha?"-Le pregunta Saito, algo confundido.
-"Fantasmas"-Le dice, aún aterrada.
-"¿Le tienes miedo a los fantasmas?"-Vuelve a preguntar. En eso, ella se desmaya. Saito, rápidamente la agarró en cuanto se dio cuenta, con tal de evitar que se pegara en la cabeza y se ocasionara más daño. Posteriormente la baja lenta y suavemente. Después la cubre con su chaqueta tan característica. De pronto voltea y nota a ciertos muñequitos que estaban apareciendo y empezaban a bailar en parejas,
Es sorprendido por Louise, quien mantenía una cara que percebía miedo a su vista.
-"Los muñecos bailan en la noche"-Le dice aun estando seria-"Dime. Estabas en ese agujero, ¿Verdad?".
Él asiente, estando serio.
-"Que decepción".
-"Yo no sabía, no era mi intención"-Le intenta explicar Saito-"Guiche y los demás hicieron esto para animarme. Pero da igual si te lo explico o no, estoy seguro de que no me creerás".
Pasaron algunos minutos.
-"Te creo"-Habla de repente Louise, sorprendiendo a su familiar-"Alguien con medio cerebro no se le ocurriría algo así".
A Saito, sin importarle si tomarlo como un insulto o no, se alegró levemente y se acercó. "Lo siento".
Esto la sorprendió-"¿A qué te refieres?"-Le pregunta.
-"Lamento haber estado más tiempo con Tiffania que contigo"-Explica Saito.
Sin tenerlo en cuenta, ambos empezaron a acercarse uno al otro para darse un beso, sin embargo, fueron interrumpidos por Tabitha, quien se levantó de golpe y dijo "fantasmas", para después volverse a acostar. No obstante, a Louise le empezó a carburar su imaginación, creando escenas probables de lo que habría hecho si no lo hubiera descubierto, lo cual empezó a darle escalofríos al azabache de cabello azul. No duró en agarrarlo del cuello de su camiseta para arrastrarlo por todo el camino hacia la habitación, donde le daría todo el castigo que, según ella, lo merecía.
Mientras tanto, Yisugo, en su habitación, leyendo un libro, es sorprendido y, por poco, dañado por una flecha.
Dicha flecha tenía un papel amarrado, lo cual sugería que era correspondencia. Desamarró el mensaje, lo desenrolla y comienza a leer:
-"Para el arma de Tristain, te hemos visto en acción varias veces, se ven impresionantes las habilidades que tienes, te invitamos a que vengas al bosque cerca de la academia, nos gustaría charlar un poco. Te recomendamos que vengas, de lo contrario, tendremos que tomar una postura más agresiva".
-"Es una trampa amo"-Le dice uno de sus familiares por medio del mundo astral (Byakko).
-"Lo sé, pero aún así iré"-Le responde Yisugo, por medio de su mente, decidido a atender el asunto.
-"¿No quiere nuestra ayuda?"-Le cuestiona Kyubi.
-"No"-Niega Yisugo-"No se preocupen, estaré bien". Yisugo, antes de irse, se preparó agarrando sus armas favoritas, que eran su bastón largo retráctil y sus otros dos bastones de Eskrima, al igual que con sus kunais, shurikens, cartas mágicas y sus talismanes mágicos, cuya forma se asemejan a los talismanes japoneses (referencias: Sousei no onmyouji). Se puso su bufanda ninja.
Para terminar su alistamiento, se equipó con un wakizashi escondido por detrás de su cintura, escondido y se puso su capa con la que había iniciado su encuentro con sus compañeros de aventuras que se situaron en aquella noche que ayudó a Henrietta a recuperar la razón, aunque fuera de una manera dolorosa para ella, pero dejó su cabeza descubierta pero medio cubierta con su bufanda.
Estando listo, salió de su habitación y caminó hacia afuera de la academia. Concentrado en su camino, no se dio cuenta de que Tiffania, vestida con su uniforme normal de academia, caminaba por el pasillo y lo vio.
-"¿Yisugo-san?"-Se pregunta, algo curiosa. Sin embargo no respondía. No dudó en seguirlo a escondidas.
Tras un rato de estarlo siguiendo a escondidas, llega a un bosque, donde casi nadie podía ver lo que había dentro de él. Rápidamente se escondió sobre un conjunto de arbustos, aunque asomó su vista hacia él, notando que se encontraba postrado firme a pesar de que no podía ver su cuerpo debido a la capa.
Para su sorpresa, logra ver a otros tres con capa, con la cual le impedían identificarlos. Nota entonces, que se ponen a hablar.
Entretanto, en la perspectiva de Yisugo hablando con el trío de encapuchados:
-"¿Qué quieren?"-Les pregunta Yisugo, directo y firme mientras se baja un poco la bufanda ninja. Secretamente agarra con su mano izquierda su wakizashi, teniéndolo listo por si tenía la necesidad de defenderse y contraatacar.
-"Oh Yisugo, eres tan precipitado ante las circunstancias"-Bufa uno de los chicos, el que estaba en el centro y al frente, riendo un poco lleno de confianza, viendo cómo él se alistaba para hacer una guardia-"Me agrada mucho esa parte de ti".
-"Amo, por favor cálmese"-Le decía Kyubi, telepáticamente desde la dimensión astral.
-"Kyubi tiene razón amo"-Le secunda Esfinge, también desde la misma.
-"Tienen razón"-Les contesta, por medio de sus pensamientos y alejando la mano del wakizashi, para después tomar una posición neutral, con todo su equipamiento oculto por la capa.
-"Retracto mis palabras"-Prosigue el mismo chico, con una sonrisa arrogante-"Parece que eres un poco más analítico y cauteloso de lo que pensé".
Yisugo solo se quedaba callado, sereno y neutral, evitando las provocaciones para impedir realizar un ataque precipitado y ser sorprendido, ya que creía que se encontraba en desventaja por cantidad.
-"¿Cómo saben de mí?"-Les pregunta Yisugo, con un tono lleno de frialdad.
-"estudiando el reino de tu familia y sus relaciones"-Le explica el central, lleno de confianza-"Estudiamos incluso la razón por la que viniste; la verdadera y la disfrazada".
Yisugo frunció un poco el ceño, provocado por la pequeña sorpresa que lo confundió.
-"Yo solo vine por una razón"-Les declara Yisugo, firmemente-"Orden del rey y la reina, proteger a Su Majestad del Reino de Tristain, servirle como apoyo y cumplir con sus órdenes, siempre y cuando no se dude de su cordura o coherencia".
-"Yisugo, Yisugo, Yisugo"-Brama el mismo-"No puedo creerlo, niegas la parte de tu corazón, ese que, quiere fundirse con el de aquella reina de cabello morado, pero, no importa, no tendrás ese conflicto nunca más".
En eso, dos tipos que se encontraban escondidos encima de los árboles alrededor de ellos se lanzaron a atacarlo. Tan rápido como pudo, esquivó los ataques y en el aire, les aplicó técnicas de paralización, dejándolos fuera de combate.
-"muy impresionante"-Le dice de modo sarcástico.
Yisugo solo se quedaba en silencio y con su mirada fija en el confianzudo.
-"Ahora que viste mis habilidad de combate, responde la pregunta".
-"De acuerdo"-Acepta el chico, dispuesto a darle la información acerca de ellos-"Yo soy Aarón, él es Stinger (a su izquierda) y él, Nolan (a su derecha). Los que derribaste se llaman Ichiban y Nibán. Somos mercenarios. Se nos contrató para analizarte".
-"¿Quién los contrató?"-Les pregunta Yisugo, algo intrigado.
-"Lamentablemente un acuerdo de confidencialidad protege a nuestros clientes"-Le avisa Aarón-"Sin embargo, ya que hemos cumplido la misión, nos podremos retirar".
Posterior a eso, los dos se acercan a los caídos, los levantan, y junto con su "líder", desaparecen.
-"Malditos cobardes"-Comenta Esfinge por medio del mundo astral, algo frustrado.
-"No te preocupes"-Le tranquiliza Yisugo, por medio de sus pensamientos-"Tarde o temprano tendrán que enfrentarlo".
Sin más, volteó hacia atrás, sospechando de que alguien lo estaba observando.
-"¿Qué pasa, amo?"-Le pregunta Shiro, "telepáticamente".
-"Sentí una presencia observándome"-Le responde Yisugo, por el mismo medio, estando alerta-"Ya, salte de ahí".
Rápidamente Tiffania se levantó, descubrirse a sí misma por el susto-"¡No me lastimes, Yisugo-san!"-Le grita, un poco aterrada.
Mientras abría un poco de sus ojos, logra ver la mirada del chico de cabello alborotado negro/rojo/plateado, inexpresiva como siempre. Sus familiares, por otro lado, expresaban incredulidad desde el mundo astral.
Sin más, ambos empezaron a caminar de regreso a la academia. Mientras caminaban:
-"Yisugo-san"-Le llama Tiffania.
-"¿Qué pasa?".
-"¿Quiénes eran ellos?"-Le pregunta Tiffania, un poco nerviosa.
-"Solo son tipos que intentaban amedrentarme"-Le responde Yisugo, inexpresivo.
A pesar de que ellos hablaban, en su mente y su conexión con el mundo astral por medio de pensamientos:
-"Debería aprovechar, amo"-Le recomienda Esfinge, volviendo a querer hacer de las suyas provocándole excitación y lujuria.
-"Chicos, ya saben qué hacer "-Les dice Yisugo en pensamientos a sus otros familiares, pidiéndoles que lo torturaran de castigo. No dudaron en hacerlo.
Sin más en su mente, siguieron caminando. A medio camino:
-"Yisugo-san"-Le llama la medio-elfo.
-"¿Eh?"-Le responde.
-"¿Me permitiría pasar la noche con usted? Solo por esta noche".
Yisugo paró en seco y volteó hacia Tiffania, con una mirada fija a los ojos de ella quien lo miraba algo confundida.
-"Está bien si dice que no si no quiere"-Le aclara rápidamente con un ademán, algo nerviosa.
Yisugo seguía viéndola directamente a sus ojos azules, haciendo que la incomodara más. Analizándola, se daba cuenta de que estaba temblando, como cordero a punto de ser sacrificado, veía que si rechazaba su petición se pondría triste, cosa que debilitaba la firmeza y la inquebrantabilidad de su voluntad. Terminó por aceptar, dando un suspiro y un "sí"
Tiffania estaba tan feliz, que rápidamente le agarró del brazo, sorprendiéndolo un poco. Suspiró resignado y decidió seguir su camino hacia la academia.
Al llegar a la entrada de su habitación, oyeron múltiples ruidos que venían del cuarto de Louise.
De repente, Saito es lanzado hacia afuera de la habitación y ahora se encontraba estampado en la puerta, que al mismo tiempo, la misma estaba pegada a la pared del pasillo. Saito, como si fuera robot descompuesto, volteó a su izquierda y vio a su amigo de cabello alborotado negro/rojo/plateado, con un brazo siendo abrazado por la médico-elfo. De igual manera, Louise había hecho lo mismo, mientras que Yisugo solo tenía una cara de enfado y resignación. Ambos: Louise y Saito se quedaron piedras ante lo que estaban presenciando.
-"Se quedará entre nosotros"-Les advierte Yisugo, manifestando un aura llena de emociones negativas, dando a entender lo despiadado que podía llegar a ser-"Digan una sola palabra de esto y sus almas irán con su Brimir más traumados que lo recordarán en sus vidas eternas".
Ambos dieron una sonrisa llena de resignación, asintiendo con miedo.
Estando de acuerdo, Yisugo dejó su aura asesina y entró junto con la medio-elfo a su habitación.
Ambos empezaron a alistarse para dormir. Mientras que Yisugo se cambia a su pijama, la cual era su camiseta, shorts y vendas de entrenamiento en antebrazos y pantorrillas, Tiffania utilizó un hechizo para ponerse un atuendo muy "candente", conformado por panties y una especie de lencería seductora.
Yisugo empezó a sufrir por dentro al ver que la lujuria luchaba fieramente contra su rectitud al verla. No obstante, decidió cerrar los ojos y guiarse por sus demás sentidos entrenados. Finalmente, Yisugo desplegó su bolsa de dormir.
-"Yisugo-san, acuéstese en la cama, por favor, no haga favoritismo, me gustaría dormir a lado de usted"-Le pide Tiffania. Al ver su cara llena de suplicación con uno de sus ojos que abrió, aceptó con resignación y derrota. Guardó su bolsa de dormir y se acostó en la cama. Quedaron dormidos al instante. Sin embargo, a Tiffania rápida e inconscientemente cambió de lado y terminó por aferrarse a su compañero de cama.
Pasó más noche y una persona entró a su habitación y se acostó al otro lado de Yisugo, cierta persona con tez morena y cabello rojo, al igual que pechos grandes que podían hacerle un poco de competencia a la medio-elfo, al igual que con su lencería seductora de color morado. Acostada, hizo lo mismo y se aferró al chico de cabello alborotado negro/rojo/plateado.
Yisugo quedó totalmente rodeado de dos pares de pechos y así, siguió luchando contra sí mismo entre lujuria y rectitud, con suspiros llenos de resignación.
Continuará.
