Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Capítulo 14

El pesado saco de boxeo, era golpeado sin piedad. La fuerza de los impactos, hacía que éste se balanceara de atrás hacia delante. La adolescente que lo golpeaba, aumentaba la potencia de sus golpes. Al escuchar el televisor, que estaba encendido en su habitación. Sus ojos azulados, sólo reflejan la furia que su alma siente al escuchar las voces, de los culpables de su enojo.

Gracias a todos por venir–habla el rubio, para comenzar la conferencia de prensa–enseguida Mr. Satán les revelará el motivo por el cual los ha llamado.

Los nudillos de Videl, gritaban literalmente del dolor. Sin embargo, ella no se detenía.

Tal como decía Shapner–la ojiazul escucha la voz de su padre, quien se dirige a los reporteros–los he llamado para comunicar con mucha alegría, a toda Ciudad Satán sobre el compromiso matrimonial de mi hija con el joven Shapner–muchos fotógrafos de periódicos, fotografían al rubio–aún no se ha definido la fecha para la boda, pero probablemente sea en dos meses.

Cuando escuchó eso, Videl imaginó que golpeaba a cierto hombre rubio, en lugar de su saco de entrenamiento.

¡Mr. Satán, Mr. Satán, Mr. Satán! –Grita un reportero– ¿en dónde se encuentra la señorita Videl?... ¿por qué no se encuentra aquí en este momento? –le pregunta.

Mi hija se encuentra enferma de un resfriado–le respondió, y Videl giró su cabeza hacia el televisor–por lo que no estará aquí presente, pero les aseguro que ella está muy feliz por el compromiso, realmente está muy ilusionada–les dice.

– ¡Mentiroso, mentiroso! –Le gritó la joven a la televisión airadamente– ¡sabes que eso no es verdad, mentiroso!

¿Qué los llevó a comprometerse tan pronto?... ¿no creen que aún son muy jóvenes para casarse? –preguntó otro periodista.

Permítame responder–solicitó Shapner, y el campeón accede–cuando estás enamorado la edad no importa, Videl y yo nos amamos mucho y deseamos estar siempre juntos–comenta–por lo que dar el siguiente paso hacia el altar, nos pareció lo más indicado.

La hija del campeón mundial de las artes marciales, dejó de golpear su saco de boxeo y caminó hacia la pantalla del aparato. Al estar frente a la máquina, le grita.

– ¡Tu lo único que amas, es a ti mismo!... ¡haces esto sólo para ganar más popularidad! –Ella aprieta sus puños con fuerza– ¡y yo a ti no te…no te…no te! –no pudo continuar, porque sintió un nudo en su garganta por la rabia que experimenta.

Mr. Satán… ¿cómo se siente con este anuncio adicionalmente a que en las más recientes encuestas, más de un cincuenta por ciento de los habitantes dicen que votarán por usted, en las próximas elecciones de alcalde?

Me siento feliz y satisfecho, al saber que mi hija estará con un buen hombre a su lado–le contestó–y también sentir el apoyo de los ciudadanos de la ciudad, me provoca un sentimiento de gratitud y de confianza para los próximos comicios.

Ya lo han escuchado–dice el presentador de la noticia–la señorita Videl se ha comprometido en matrimonio, y estará contrayendo nupcias muy prontosin duda esta será la boda del año en nuestra ciudad.

El aparato de televisión, fue brutalmente apagado. Cuando Videl de una sola patada, tumbó la máquina hasta hacerla caer de donde estaba colocada. La joven justiciera, se percató que su pie lastimado ya no le duele tanto como antes, es probable que sea debido a que durante toda la noche. Mantuvo su pie inflamado, dentro de una cubeta con hielo. Lo cual disminuyó, considerablemente el dolor.

La chica caminó de regreso, hacia su saco de entrenamiento. Pero en lugar de golpearlo con los puños, lo conectaba usando patadas consecutivas. Y ahora imaginaba que golpeaba a su padre, sus golpes continuaron hasta que la última patada que dio, hizo que el saco se abriera por la mitad. Haciendo que la arena de éste, se regara sobre sus pies descalzos.

La adrenalina lentamente dejó de fluir dentro de ella, y su respiración se normalizó poco a poco. Ella se tumbó de espaldas, cayendo justo sobre la arena que derramó su saco. Mientras también controlaba su enfado, arrastró su mano en la arena. Dejando que ésta, se colara entre sus delgados dedos.

– Esta no es la primera vez que lo daño–dice en la soledad de su habitación–tendré que repararlo de nuevo–esto lo dijo refiriéndose a su saco de boxeo.

En varias ocasiones en el pasado, lo ha desgarrado y ella misma lo arregla. Curiosamente cada vez que despedaza el saco, es producto de que su furia sobrepasa el límite. Su mano continuó jugando con la arena, haciendo que su dedo índice comenzara a escribir sobre la arenilla. Sin que ella lo notara, su dedo escribió el nombre de cierto joven de cabello puntiagudo.

Videl se puso de pie a los pocos segundos, y decidió limpiar el desastre que había en su habitación. Sin embargo el silencio en la recámara, se vio terminado cuando el teléfono móvil de la chica sonó. Su teléfono tenía un número privado, y sólo tres personas lo conocían quienes son su padre y su futuro esposo. Pero al levantar el móvil, descubrió que se trataba de su rubia amiga.

– Diga–dice al contestar la llamada.

– ¿Qué clase de amiga eres? –La rubia le grita fuertemente, y Videl aparta su oído del auricular– ¿por qué no me habías dicho nada antes?

– ¿A qué te refieres? –le consultó la ojiazul.

– ¿Cómo que a qué me refiero? –Dice indignada– ¡te vas a casar, y no me dijiste antes!

– Ahh ya te diste cuenta–comentó la joven mujer.

– ¡Claro que me di cuenta, lo vi todo en la televisión! –Acotó–pensé que al ser amigas, me contarías todo antes.

–Pues lo que pasa, es que ni yo sabía que me casaría–le dijo molesta.

– ¿Cómo que no lo sabías? –pregunta dudosa–pero creí que tu y Shapner, lo tenían planeado desde hace mucho.

– Pero ya me oíste, hasta ayer me enteré que me comprometí en matrimonio–dijo al mismo tiempo que se sentaba en su cama, para luego comenzar a ponerse un par de calcetines–mi padre junto con Shapner y su papá, lo planearon.

– Espera un momento, que no entiendo nada–dice–si tu no planeaste casarte entonces, por qué tu padre dijo que aceptaste.

Videl iba a responder, pero escuchó voces y pasos fuera de su habitación por lo que le dijo a Ireza, que por el momento no podía hablar, así que ambas féminas acordaron verse en la ciudad. La rubia aceptó y colgó el teléfono, mientras tanto Videl pensó que sería un problema si la reconocen en la calle, con todo lo de su compromiso matrimonial.

Entonces se le ocurrió, vestirse diferente para que las demás personas no la reconocieran. La chica de los ojos azules, desarmó su típico peinado de dos coletas. Y luego recogió su cabellera en una malla para cabello, y posteriormente se colocó una gorra para ocultar su rostro. Enseguida se vistió de manera distinta a lo que lo hace normalmente, y rápidamente se escapó de su casa por la ventana de su habitación.

Lo que ella no vio, fue que escrito en la arena de su saco de entrenamiento, se podía leer el nombre de Gohan.


Ya lo han escuchado–dice el periodista–la señorita Videl se ha comprometido en matrimonio, y estará contrayendo nupcias muy prontosin duda esta será la boda del año en nuestra ciudad–con esas palabras, el televisor fue apagado.

– Así que la mocosa piensa casarse–habla Lunch–eso sí que no me lo esperaba.

Al igual que la mayoría de la población de la ciudad, también los criminales de la ciudad se asombraron con la noticia, de que su enemiga de mucho tiempo, piensa formalizar su vida. Desde los delincuentes más insignificantes, como los simples asaltantes en las calles. Hasta los criminales pertenecientes al crimen organizado, todos escucharon el anuncio matrimonial.

– Mírale el lado bueno, si se casa ya no podrá estar molestándonos–le dice el líder de su banda aliada.

– Pero hay algo que no entiendo–comentó la criminal, cabello rubio y listón rojo.

– ¿Qué cosa? –le pregunta.

– No entiendo por qué Videl, no estuvo presente en la conferencia de prensa–alega la delincuente.

– ¿Acaso no escuchaste?...ella está enferma de un resfriado–le dijo el líder de la banda Red Shark.

– Claro que lo escuché, pero yo no creo eso–le aseguró mirándolo de frente–ya hemos visto en el pasado, a Videl pelear contra nosotros estando enferma sin que eso le afecte…es por eso que no entiendo su ausencia.

– Pero quizás sí esté muy enferma en ésta ocasión–asevera el hombre.

– Sigo sin creer eso, esa mocosa es muy persistente y no creo que un simple resfriado, la haya vencido…aquí hay algo raro, no sé qué es pero hay algo sospechoso.

– Si tú lo dices.

Incluso la criminal que ha enfrentado a Videl por mucho tiempo, sospecha que en el matrimonio de su archirrival hay algo sospechoso.


Los transeúntes aglomeraban las calles, los cuales caminaban en diferentes direcciones. El sol hacía que el ambiente, se mantuviera caliente. Y muchas de las personas, se refugiaban en la sombra que brindaban los edificios o los árboles cercanos. Pero las altas temperaturas, no impiden que los vendedores callejeros vendan sus productos.

– ¡Compre su revista de espectáculos, compre su revista de espectáculos! –Gritaba un vendedor en un puesto de revistas– ¡Videl Satán se casa, Videl Satán se casa!

Las revistas dedicadas a la farándula, rápidamente en un tiempo récord imprimieron sus periódicos publicando la noticia, sobre el compromiso de Videl. Muchas personas seguidoras de la heroína adolescente, compraban las revistas para leer todo lo posible sobre el compromiso matrimonial. Los periódicos de chismes y entretenimiento, se vendían como pan caliente en una panadería y estaban a punto de agotarse.

– Deme una revista señor–una chica rubia, compraba un ejemplar del periódico.

– Tenga señorita–le entrega la revista, y recoge a cambio el dinero.

La adolescente de cabello rubio y corto, vio la portada del diario donde salía una fotografía de la cara de Videl a la derecha, y a la izquierda la cara de Shapner. Ambos rodeados por un corazón de color rojo, y arriba de eso el título de la revista anunciaba el matrimonio venidero.

– En esa fotografía salgo horrible–Ireza escuchó una voz detrás de ella, mientras leía el diario y veloz de volteó.

– ¿Quién es usted? –le preguntó desconfiada, a la persona que tenía al frente.

– Me alegra que no me reconozcas–le dice la persona–soy yo Videl–eso lo dijo en voz muy baja.

– ¡Videl! –gritó Ireza.

– ¡Cállate, no quiero que sepan que soy yo! –dice mientras aprieta los dientes.

– Lo siento, pero no te reconocí con esa ropa–le afirmó al verla.

– Precisamente para eso me vestí así–dijo la hija del campeón mundial–pero vamos a otra parte, para que podamos hablar.

Ireza se asombró al ver a su amiga como iba vestida, Videl normalmente usaba camisas holgadas, y pantalones cortos ajustados al cuerpo. Pero ahora usaba una sudadera de manga larga, y unos pantalones largos junto con una gorra que le cubre la cara. Para su suerte, nadie reconoció a Videl mientras caminaba en las congestionabas avenidas de la ciudad.

Las dos mujeres transitaron por las vías para peatones, hasta que encontraron un buen lugar para hablar. El restaurante de comida rápida, propiedad de Mr. Satán y lugar de trabajo del príncipe de la Tierra del Fuego. El restaurante Mc Burger, el cual estaba ligeramente lleno.

– Ve a ordenar algo de comer Ireza, no he desayunado y me estoy muriendo de hambre–le susurró Videl, para que no la escucharan.

– De acuerdo–la pelinegra le entregó un poco de dinero en efectivo, y luego se fue a ordenar la comida mientras Videl la esperaba en una mesa.

Videl esperó a su amiga por un par de minutos, hasta que ésta regresó con un par de bandejas en las manos. Y sin perder tiempo, la hambrienta joven comenzó a comer.

– Muy bien ahora dime todo–le dice después de beber un poco de su gaseosa–cuéntame todo con detalles.

– Todo sobre esta boda es una farsa–le dice con determinación, luego de comer un puñado de papas fritas–yo nunca acepté casarme con Shapner.

Ireza continúa escuchándola, mientras consume lentamente su bebida.

– Recuerdas que tiempo atrás, Shapner no vivía en esta ciudad y obviamente no lo conocíamos–su amiga asiente con la cabeza–pues un día cuando regresé a casa, mi padre estaba en compañía de un señor y su hijo… ¿adivina quién era ese?

– Era Shapner–respondió.

– Correcto, y apenas llevaba segundos de habernos conocido–dice Videl–cuando mi padre salió con la idea, de que él era mi novio…claro que yo rechacé semejante tontería.

– ¿Pero si ustedes han estado juntos desde hace mucho?

– Sí, pero es porque mi padre me obligó–afirmó después de darle un mordisco a su hamburguesa–sabes que a papá no le gusta que ayude a la policía, él cree que todavía soy una niña pequeña–dijo arrugando el ceño–fue allí cuando me amenazó de decirle a la policía, de que ya no me pidan más asistencia.

– ¿Entonces qué hiciste?–le interroga su amiga, al mismo tiempo que come.

– No me quedó más salida que aceptar en contra de mi voluntad, pero tenía planeado terminar con todo esto cuando cumpliera la mayoría de edad–afirma antes de beber un poco de su bebida gaseosa–para luego irme de la ciudad.

– ¿Irte?... ¿adónde? –pregunta la rubia.

– Tenía pensado irme lejos de aquí, Ciudad Satán se ha convertido en una burla–asegura la justiciera adolescente–desde que mi padre se convirtió en el campeón, se cree el dueño de la ciudad…y ahora que fundó Industrias Satán, ha ido comprando cuanta empresa encuentra–al decir eso consumió otro puñado de papas fritas–mi padre está fuera de control, y por eso quiero irme para encontrar un lugar donde vivir tranquila.

– ¿Pero y qué harás con lo de la boda?...todos dan por un hecho que tu de verdad sí aceptaste casarte con Shapner.

– Aún no estoy del todo segura, pero quiero arruinarles la fiesta a mi padre y al tonto de Shapner–le asegura la pelinegra–les pienso seguir la corriente y luego enfrente de todo el mundo, voy a rechazar Shapner para que sienta la mayor humillación, que ha experimentado en toda su vida y si quiere volver a salir a la calle...deberá usar una bolsa cubriéndole la cabeza–ella sonrió al decir eso.

– Me parece que la siguiente pregunta que te voy a hacer, es completamente irrelevante pero–dijo la mujer del cabello dorado y corto– ¿tu quieres a Shapner?

Videl dejó de comer por un momento, y miró a los ojos de su inseparable camarada. Y tal como Ireza lo dijo, la pregunta no tenía ninguna importancia ya que la respuesta, era completamente obvia.

– No–le respondió seca y honestamente–yo no siento nada por él–respondió antes de terminar de consumir sus alimentos.

Ireza, sólo asintió con la cabeza. Luego de eso, no conversaron más.


Las parejas disfrutaban de la película, y muchas mujeres abrazaban con fuerza a sus acompañantes. Y por supuesto, la chica pelirroja no era la era la excepción. Ángela miraba embobada la película frente a ella, mientras que Gohan luchaba por no quedarse dormido dentro del cine.

Después de haber comido algo, a la porrista se le ocurrió la idea de ir al cine. Ya que precisamente, se proyectaba una película romántica de las que a ella tanto le encantan. Gohan por ser caballeroso, aceptó sin oponerse y la acompañó hacia el cine. Aunque el príncipe se encontraba presente en cuerpo, su mente no estaba en ese lugar.

La película le parecía tan aburrida, que el cansancio comenzó a dominarlo. Hasta el punto que ignoró a las personas a su alrededor, incluyendo a la pelirroja que está a su lado. Gohan intentó mantenerse despierto, por lo que mantenía sus ojos completamente abiertos y mirando hacia el frente. Con la esperanza de no dormirse aunque lo único que consiguió, fue que sintiera más sueño.

Irremediablemente sus párpados se fueron cerrando lentamente, hasta dejarlo plácidamente dormido. A pesar de eso, el subconsciente del chico aún se encontraba despierto. Y éste escucha con atención los diálogos de la película, los cuales se mezclaron con los pensamientos de Gohan haciendo que dentro de su mente, imaginara las escenas pero con pequeñas diferencias.

¿Shapner Shamuka, acepta a Videl Satán como su legítima esposa para amarla y respetarla en la salud o en la enfermedad, en la riqueza o en la pobreza hasta que la muerte los separe?

Acepto–respondió el chico, todo esto ocurría dentro de la imaginación de Gohan.

¿Videl Satán, acepta a Shapner Shamuka como su legítimo esposo para amarlo y respetarlo en la salud o en la enfermedad, en la riqueza o en la pobreza hasta que la muerte los separe?

Acepto–contestó la chica.

Si hay alguien que esté en contra de esta unión, que hable ahora o que calle para siempre.

Curiosamente cierto chico de cabello negro, intentaba gritar con toda su fuerza pero de su boca no salió sonido alguno. Por lo que, la boda continuó su marcha.

Si no hay nadie, entonces con el poder que se me ha consignado, los declaro marido y mujer–dice–puede besar a la novia.

Shapner lentamente retiró el velo, que cubría el rostro de su joven esposa. Como el hombre era ligeramente más alto que ella, él se agachó hasta que sus rostros estuvieron al mismo nivel. Y enseguida, los dos se besaron provocando aplausos entre los invitados de la boda.

Gohan quien estaba sentado al lado del pasillo, los vio desfilar junto a él. Al tenerlos de cerca, pudo notar el hermoso vestido blanco que Videl vestía, era un vestido estilo princesa. El hijo de Goku, intentó decirles algo pero una vez más de su garganta no salió ninguna palabra.

Mientras los invitados aplaudían, los recién casados desfilaban triunfantes hasta que se perdieron de vista. En ese momento, el príncipe heredero sintió una corriente eléctrica que lo hizo estremecer. De golpe abrió sus ojos, sólo para descubrir que la película ya había terminado. Y que en la pantalla, salían lentamente los créditos finales. Las personas comenzaban a levantarse de sus asientos, y se encaminaban hacia la salida de la sala de cine.

– ¡Qué película más romántica! –la pelirroja le dice a su lado– ¡me encantan ese tipo de películas, me fascinó la escena de la boda!

– Ahh sí, muy buena escena–le respondió apresurado Gohan, para su suerte Ángela no notó que él se había quedado dormido a media película.

Los dos adolescente, salieron del cine sin ningún contratiempo. Ángela seguía fuertemente abrazada al chico, mientras él aún no entendía por qué soñó con la boda de Videl. Ya era más del mediodía, y Gohan junto de su pelirroja acompañante. Decidieron dar por terminada la cita, pero antes caminaban por las avenidas de la ciudad, al mismo tiempo que platicaban un poco.


El campeón junto con su yerno, luego de la conferencia de prensa donde informaron el compromiso matrimonial de Videl. Decidieron ir en busca de la joven de los ojos azules, para convencerla sobre su futuro matrimonio, pero el dueño de Industrias Satán se llevó una gran sorpresa.

– ¿Dónde se encuentra mi hija? –preguntó molesto el campeón, después de revisar la habitación de su hija la cual estaba vacía.

– No lo sabes Mr. Satán–le respondió uno de sus sirvientes–cuando le llevamos el desayuno en la mañana, ella no se encontraba en su recámara.

– ¿Está todo bien Mr. Satán? –le cuestiona Shapner.

– No, Videl no aparece por ninguna parte–afirmó molesto el campeón–tendré que ser muy severo con ella cuando aparezca.

– ¿Pero a dónde se habrá ido? –pregunta el rubio, preocupado por su prometida.

– En ocasiones, Videl se comporta como una niña pequeña–el padre de la ojiazul, se volteó hacia su mayordomo–ordénale a mis guardaespaldas, que salgan inmediatamente a buscar a mi hija–dice–y que no regresen hasta que la encuentren.

– Como usted ordene Mr. Satán–dijo el mayordomo, al retirarse del lugar.

– Videl necesita cambiar su actitud, cuando sea la presidenta de Industrias Satán tiene que dejar de ser una rebelde–dice el dueño del cinturón del campeonato mundial–Shapner, cuando ustedes estén casados asegúrate de mejorar su carácter.

– Claro señor, procuraré convertir a Videl de una chica rebelde a una dama–sonríe arrogante–pero mejor preparemos los últimos detalles de su campaña, los comicios serán en pocos días–dice Shapner–debe preparar su discurso de victoria–aseguró confiado, del gane de su suegro en las votaciones.

Ambos caballeros, se retiran pero el padre la chica piensa preocupado dónde estará su primogénita.


– Todavía me cuesta creerlo–habla Ireza–nunca llegué a pensar, que tú y Shapner estuvieran juntos a la fuerza.

– Pues créelo, porque es la pura verdad–le Videl, la cual aún se mantiene disfrazada.

Las dos amigas, caminaban por las avenidas de la ciudad. Cuando a lo lejos Ireza divisó algo, y sin perder tiempo le alertó a Videl.

– ¡Mira Videl, ahí están Gohan con Ángela! –le grita la rubia, al señalarle con la mano hacia donde caminaban el príncipe y la pelirroja.

– ¡Qué!... ¡Gohan y Ángela! –dice la chica, y el tono de su voz denotaba molestia.

Ireza al verlo cada vez más cerca de ellas, sujetó a Videl de unos de sus brazos para inmediatamente esconderse detrás de un muro. Desde su escondite, ambas mujeres veían y escuchaban al pelinegro y a la porrista.

– Hoy me divertí mucho, gracias Gohan–le dijo Ángela.

– Yo también la pasé bien–le respondió el hijo de la reina.

– Tenemos que volver a salir, pero esta vez en un lugar más privado–le susurró la pelirroja provocativamente.

– Cuando quieras–le dijo un poco incómodo el chico.

La chica del cabello rojo, se le acercó aún más tomándolo de sus manos con las suyas. A los pocos metros, la ojiazul miraba la escena con molestia. Una vez más sintió como la furia la llenaba, sin comprenderlo del todo quería ir y romperle por segunda vez la nariz a la porrista. Pero si salía de su escondite, todos en la calle la reconocerían. Ante ese problema, permaneció donde se encontraba y continuó mirando.

– ¿Quieres que te acompañe a casa? –le pregunta Gohan, tratando de ser amable.

– No es necesario, mi casa queda cerca de aquí–le dijo la chica.

"¡Gracias al cielo!"–piensa el chico, ya que quería terminar con todo esto lo más pronto posible.

Pero lo que no contaba, era que la líder de las porristas usando sus manos lo tomó por el rostro. Y rápidamente, le giró la cara hacia ella hasta presionar sus labios con los de él. La mujer demostró ser muy rápida, además de persistente ya que logró sostenerlo en esa posición por un par de segundos. Para cuando Gohan alcanzó separarse de ella, ya su boca retenía el sabor de los labios de Ángela.

Mientras tanto, cierta chica de cabello negro y ojos azules apretaba los puños con fuerza. Y en ese instante, recordó el beso accidental que compartieron en la biblioteca, el cual fue el primero en toda su vida. Videl apartó su mirada de la escena frente a ella, y simplemente se marchó de allí sin importarle que Ireza la persiguiera, al mismo tiempo que le gritaba llamándola.

– Nos vemos en la escuela, cariño–le susurró la pelirroja al oído, antes de irse corriendo con una gran sonrisa en el rostro.

Gohan llevó la punta de sus dedos a su boca, mientras veía a Ángela alejarse. El día de hoy, ha sido un día lleno de sorpresas.


El agua golpeaba con suavidad la arena, y las gaviotas volaban sobre la pequeña isla. Y el sol lentamente se ocultaba, creando un hermoso paisaje. Y disfrutando de la vista, se encontraban un hombre joven en compañía de un anciano.

– Me alegra que se encuentra bien, maestro Roshi–le dice Yamcha.

– Ya comenzaba a pensar, que se habían olvidado de mí–le respondió el maestro–pero a mí también me alegra saber que estás bien Yamcha.

– La próxima vez, traeré a Puar para que lo visite–le comentó el ex novio de Bulma.

– Aún me cuesta creer lo que dijiste, sobre ese chico llamado Gohan–le dijo el viejo–me gustaría poder verlo, para si se parece tanto a Goku como dices…aunque encuentro muy interesante que tenga el mismo nombre que el abuelo de Goku.

– Sí maestro también pensé en eso, además es idéntico a Goku–le afirma Yamcha–por eso preparé el torneo de la escuela.

– Comprendo, aunque si me lo permites me gustaría ser el árbitro de los encuentros–le propone–así comprobaré su manera de pelear.

– Claro maestro, me parece una genial idea–sonríe el antiguo bandido del desierto–aún falta algo de tiempo para el torneo, yo me encargaré de llevarlo cuando se realice.

– Gracias muchacho–le dice–además como es una secundaria, estoy seguro que estará llena de lindas y encantadoras jovencitas–al decir eso ríe un poco–hace mucho que no veo a una hermosa mujer–vuelve a reír.

– Maestro Roshi, prométame que será respetuoso con las alumnas de la escuela–le solicitó el maestro de deportes.

– Por supuesto Yamcha, puedes estar tranquilo confía en mí…te lo prometo–le dice sonriendo, pero lo que Yamcha no vio fue que el anciano cruzó sus dedos detrás de su espalda.


La puerta de la gran mansión se abrió, y por ella ingresó Videl quien aún viene acompañada por Ireza. La rubia aún no comprendía lo que le pasó a su amiga horas antes, ya que ésta todavía lo le explica lo que sucedió. Después de haber espiado a Gohan y a Ángela, las dos se fueron a casa de la rubia.

Donde Videl les pidió a los padres de Ireza, permiso para que la rubia pasara la noche con ella en su casa. Los padres de Ireza aceptaron, luego de felicitar a la hija del campeón por su matrimonio. Sin saber claro, que ella no lo deseaba. Enseguida de recoger algo de ropa, las dos chicas se dirigieron a la casa del campeón.

– Parece que todo está muy tranquilo aquí–dice Videl, mientras se quita la gorra que ha ocultado su rostro y cabello–demasiado tranquilo–dijo desconfiada del entorno.

– ¿Dónde estarán Shapner y tu padre? –le preguntó Ireza, la cual llevaba consigo una maleta con ropa para pasar la noche.

– ¡Señorita Videl! –Le grita una sirvienta– ¡gracias al cielo que apareció!

– ¿Qué pasa? –Videl cuestiona.

– Su padre está furioso, él y su prometido la han estado esperando todo el día–le cuenta la empleada.

– ¿Dónde están?

Cuando la empleada le iba a responder, se logró escuchar la voz de Mr. Satán quien se acercaba cada vez más al lugar.

– ¡Videl! –Gritó el campeón enfadado al verla– ¿dónde demonios has estado todo el día?... ¡me he partido la cabeza pensando qué habrá pasado contigo!

– Papá, Ireza se quedará a pasar la noche hoy–le dice tranquila cambiando el tema.

El campeón volteó su mirada, y vio a la rubia que tímidamente le saludó con su mano. Mr. Satán se apenó un poco por haber gritado enfrente de la rubia, y rápidamente se tranquilizó temporalmente.

– Sí hija, tu amiga se puede quedar–el campeón luego llamó a un sirviente, para que ayudara a la rubia a llevar sus cosas, después le murmuró a su primogénita–ni creas que te has salido con la tuya, mañana mismo hablaremos de esto.

Tanto padre como hija, se miraron directamente a los ojos sin pronunciar palabra alguna. Permanecieron así por unos segundos, antes de que los dos tomaran caminos diferentes.

– Veo que las cosas entre tu papá y tú, se están poniendo cada vez más tensas–le comenta Ireza.

– Por eso te pedí que vinieras, quiero la compañía de alguien de confianza–respondió la justiciera adolescente.

Ambas entran en la habitación de la pelinegra, mientras la puerta se cierra lentamente detrás de ellas.


La luz de la luna, iluminaba el precioso castillo de la Tierra del Fuego. Mientras la mayoría dormía cálidamente en sus camas, una mujer se mantenía despierta dentro de la cocina del castillo. Esa mujer de día se vestía con finas ropas de seda, pero por la noche las reemplazaba por un viejo delantal de cocina.

– Creo que necesita un poco más de sal–dice Milk, mientras prueba el estofado que prepara.

Como ya se la había hecho costumbre, primero leía una nueva receta por el día y cuando la noche caía. Se iba a la cocina a preparar, la receta que leyó. La gran mesa de la cocina, estaba llena de ingredientes para cocinar. Pocos minutos antes, había picado unas cuantas zanahorias, papas, guisantes y cebollas. También había preparado las especias, para condimentar la sopa de verduras con pollo que cocinaba.

La esposa de Goku, utilizando una gran cuchara de madera. Agitaba la cacerola llena de la sopa, la cual hervía gracias al calor que la estufa le daba. Mientras tanto, en el horno que terminaban de preparar un par de pasteles de manzana. Y como siempre hacía, al día siguiente ordenaría que toda esa comida se la entregaran a su esposo.

– Me parece que ya está lista–dijo y sonrió la mujer.

Cuando se disponía a recoger y lavar, todos los utensilios de cocina que empleó. Escuchó los pasos de alguien acercarse, y muy asustada se ocultó debajo la mesa esperando que no la descubrieran. Al escuchar como abrían la puerta, cerró sus ojos con fuerza.

– ¿Qué es ese olor tan delicioso? –Milk reconoció la voz, era su esposo.

Goku todas estas noches, había estado durmiendo en el bosque. Pero a pesar de la distancia, su olfato detectó un olor a comida. Inmediatamente su estómago le ordenó, llegar al lugar de origen de dicha comida. Y enseguida se dirigió hacia allí, llegando a la cocina del castillo.

– ¡Qué extraño! –Exclamó– ¿quién cocina a estas horas de la noche?

Goku caminó hasta estar frente a la estufa, que aún estaba encendida. El padre de Goten, tomó la cuchara de madera de la cacerola y llegó un poco de la sopa a su boca, para poder degustarla.

– ¡Esto está delicioso! –dijo el hombre de la cabellera alborotada.

Desde su escondrijo, la madre del príncipe heredero sonrió y por un momento se sintió tentada a salir. Tal vez los dos pudieran hacer las pases de nuevo, y volver a hacer felices como cuando eran jóvenes. Pero no se sentía segura de sí misma, tenía miedo de que Goku la rechazara y que ya no sentía nada por ella. Así que se mantuvo firme, y esperó hasta que su marido terminara de comerse todo.

Y luego de que él se marchó, ella limpió todo y enseguida salió de la cocina tan rápido como pudo. Aunque cuando regresó a su habitación, descubrió que en su cama se encontraba un pequeño ramo de flores. Milk sabía con sólo verlas, que esas flores no eran de los jardines del castillo sino que eran de la montaña.

– Goku–susurró la mujer, al oler la fragancia de las flores.

Sin que ella lo notara, el padre de Gohan se encontraba sentado en la rama de un árbol, el cual le daba una vista privilegiada de la habitación de su esposa. Y mientras contemplaba la ventana de su esposa, él se quedó dormido con una sonrisa en los labios y con su estómago satisfecho.


Dentro de la habitación de la chica ojiazul, las dos chicas se habían acomodado en el piso. Y así se disponían a pasar la noche, pero ninguna de las dos podía cerrar los ojos para descansar. Videl no se dormía por penar en la conversación que tendría con su padre al día siguiente, e Ireza no dormía por pensar en preguntarle a su amiga, por qué se comportó tan extraña cuando vio a Gohan con Ángela.

– ¿Videl estás dormida? –le pregunta Ireza, en la oscuridad de la habitación.

– No–respondió la chica.

– ¿Puedo preguntarte algo? –cuestionó la rubia.

– ¿Qué cosa?

– ¿Por qué cuando vimos a Ángela besar a Gohan saliste corriendo? –le interrogó curiosa.

Videl por un momento dudó en hablar, pero al final le contestó a su camarada.

– ¿Puedes guardar el secreto?

– Claro que sí, yo soy buena guardando secretos–le aseguró.

– Eso no es cierto, eras una chismosa y cualquier cosa que te cuentan lo divulgas–le dice con seriedad.

– Se supone que eres mi amiga, no deberías decirme ese tipo de cosas–respondió ofendida.

– Sí te lo digo, es porque soy sincera–dice.

– Está bien, pero dime tu secreto–dijo.

Videl se levantó de su cama improvisada, y encendió la lámpara de su mesa de noche luego le respondió.

– Me molestó mucho verlos, y sentí…sentí–balbucea algo apenada–sentí celos al verlos juntos.

– ¡Celos! –Gritó asombrada Ireza– ¡no puedo creerlo!... ¿pero por qué sentiste celos?

– Aún no estoy segura–le comenta mientras juega con su largo cabello–pero es probable que sea, por lo que sucedió en la biblioteca–al recordar eso, se sonrojó ligeramente.

– ¿Qué pasó en la biblioteca?... ¡dime, no me dejes con la duda! –le dice curiosa.

– Fue el día del incendio, yo estaba haciendo algo de tarea–le narra–cuando Gohan llegó y me ayudó un poco con mi tarea pendiente, mientras me ayudaba las llamas salieron de la nada y el humo comenzó a asfixiarme y no podía ver nada–dice la chica de ojos azules–de repente uno de los estantes se volcó hacia mí, pero no me aplastó porque algo lo detuvo.

– ¿Qué cosa?

– Fue Gohan, él logró detener el estante pero cuando lo hizo–comienza a balbucear de nuevo–él cayó sobre mí y me besó.

– ¡Qué!... ¡te besó! –Vociferó emocionada– ¿por qué no me lo habías dicho antes?

– Porque no me pareció importante, además fue accidental y él me pidió perdón por lo que pasó–le dice.

– Pero aún así es algo importante, y ahora que lo pienso–le chica colocó su mano en su barbilla–me parece que sólo hay una explicación para tus celos–esa palabra la dijo haciendo, el símbolo de comillas con las manos.

– ¿Cuál es?

La rubia se le acercó, y le dijo frente a frente.

– Me parece muy obvio, te gusta Gohan–le dijo sonriendo pícaramente.

– ¡Eso no es cierto!

– Pues una chica no se pone celosa por un chico, sin razón alguna–le aseguró, después de todo Ireza es experta en cuestiones de chismes y noviazgos.

– Yo no creo eso–Videl apagó la luz de la lámpara–mejor duérmete.

– Buenas noches Videl–dice y sonríe–que sueñes con Gohan–le comenta en broma.

– ¡Ya cállate! –le gruñó enfadada, aunque lo que no le contó fue que ya había soñado días antes con el príncipe, pero eso no se lo diría.

Las dos chicas cerraron sus ojos, y lentamente el cansancio las venció. Pero en una esquina de la habitación, aún se encontraba la arena del saco de boxeo regada. Y claramente se podía leer en ella, el nombre que Videl horas antes había escrito: Gohan.

Fin Capítulo Catorce

Gracias a: Lilia. Takarai, Artemisa-Cazadora, Oyuky Chan, Panecita-San y a Son Trika Uchiha Uzumaky, por sus comentarios en el capítulo anterior.

Gracias por leer y hasta la próxima.