Pasó una semana más y al fin decidió que era seguro volver a su hogar.
Aquel fin de semana su madre los había ido a dejar en su automóvil y les ayudó a limpiar y acomodar las cosas, cenaron y los dejó solos para que pudieran hablar.
Ya las cosas estaban más tranquilas, por lo que se sentó en la cama de su pequeña cuando le acompañó a acostarse. Tomó su celular y marcó sin decirle nada, esperó un momento y cuando le contestó, le puso el aparato a su hija en la mejilla.
-Alo?-Su tímida voz irrumpió en el silencio que se había generado.-Mamá?
Dejó que tomara el teléfono con sus propias manos y se apoyó en el cabezal de la cama para pasarle un brazo por la espalda y atraerla a su pecho. Sin saber qué mucho más hacer, escuchó como ambas se ponían a llorar de felicidad.
Escuchó en silencio cómo se saludaban y se decían lo mucho que se extrañaban. Y sintió una punzada de culpa al escuchar cómo Uraraka le decía que debía obedecer a su padre, que él sabía por qué hacía las cosas, que ya iban a tener tiempo para verse y que se portara bien.
Sabiendo que ya era más que entrada la hora para dormir de la pequeña, y con el dolor de su alma, Ochako le dijo buenas noches y se despidió repitiendo lo mucho que la amaba.
Colgó y Minose se acomodó un poco más contra su pecho, mantuvieron el silencio un momento para que ella calmara su respiración y él pudiera reagrupar sus ideas.
Lo había hecho de impulso, había sentido que debía hacerlo, mas no pensó que ahora la pequeña iba a tener insomnio nuevamente y que no podría conciliar el sueño.
-Papá, sé que acabamos de volver a la casa, pero puedo dormir contigo?-Le miró con los ojos rojos.
Katsuki sin decir nada se levantó y la tomó en brazos. Sentía como cada día su pequeña iba creciendo; ya no le era tan fácil levantarla.
La volvió a arropar y él se puso una polera y un pantalón delgado para dormir, se abrazaron y quedaron dormidos a los pocos minutos.
Cuando se despertó en la mañana, tomó su celular para comprobar la hora.
5:00 am
Sentía el cuerpo cortado, pero aún así se levantó y se fue a la cocina a buscar algo para beber. Desbloqueó la pantalla y le llamó la atención al ver que tenía un mensaje de Uraraka.
"No sabes lo agradecida que estoy. No puedo parar las lágrimas hahaha. Aunque me tomó por sorpresa, ya me estaba preparando para responder tus maldiciones. Muchas gracias, Bakugo, buenas noches."
Terminó de beber el agua que se había servido y tomó el aparato con ambas manos para responder.
"Más te vale no fallar de nuevo. Qué has decidido hacer con tu vida? O acaso planeas seguir viviendo de la fama."
Se guardó el teléfono en el bolsillo del pijama y fue a su pieza a cambiarse de ropa para poder salir a correr.
Cuando estaba por salir sintió que vibraba su bolsillo.
"Perra - no contestar"
Ok, tenía que cambiar el nombre de contacto.
-Qué quieres?-Se abrochó las zapatillas y se quedó sentado en el peldaño de la entrada.
-Katsuki-kun.-Su tono era de molestia pura. Así que ahora le llamaba por su nombre para molestarlo.-Crees que éstas son horas para enviar mensajes? Gracias por despertarme, con lo que me había costado quedarme dormida.
-Levántate, floja.-Respondió con sarcasmo, dejando escapar un gruñido.-Haz algo productivo con tu vida.
-Oye!-El llamado de atención desde el otro lado iba impregnado de gracia, como si le hubiese causado risa.-No creas que no hago nada con mi vida! Tan solo estoy tomando un descanso, cortesía de mi psiquiatra, quien, a todo esto, dijo haber tenido una charla muy esclarecedora contigo. Qué fue lo que te contó?
-Nada en particular.-Respondió con tono parco, como si no le interesara.-La desgraciada no dejaba de dar cátedra sobre tu estado y blah blah blah.
Escuchó la risa del otro lado y se sintió más tranquilo. Eso se suponía que era algo bueno para alguien que sufría de ataques de angustia, úlcera estomacal y reflujo a causa de la depresión y el estrés.
Carraspeó para aclarar su garganta.
-No, en serio.- Dijo ya tomando el asunto un poco más seriamente.- Qué planeas hacer con tu vida?
La otra línea se mantuvo en silencio un momento y luego escuchó cómo liberaba sonoramente el aire de sus pulmones, para luego inhalar y responder.
-Mis padres me heredaron la empresa de construcción.- Su voz se había vuelto repentinamente triste.-Creo que me dedicaré a eso por un tiempo, aunque no sé mucho del rubro. Mi tío ha estado haciéndose cargo de todo.
Heredaron había sido la palabra clave. No sabía qué responder, ya que lo había tomado por sorpresa.
-Pero creo que tendré que dejar mi apartamento si es que ya no me voy a dedicar a ser Pro héroe. Aunque no quiera, no podría mantener por mucho tiempo más el estilo de vida que llevé todo este tiempo. Lo lamento, pero creo que no podré transferirte a la cuenta lo que acostumbraba.
Ahora que lo pensaba, nunca se había fijado en la cantidad de dinero que había. Frunció el entrecejo e inhaló sonoramente.
-No es necesario que sigas haciéndolo. Nosotros estamos bien, ahora preocúpate de ti.-Su tono de voz era furioso, pero sabía que ella lo interpretaría bien.
-Gracias.-Se escuchaba un poco más animada.-Pero no podría dejar de hacerlo. Pero voy a estar bien, no te preocupes. Debo estar a la altura de la familia Bakugo para poder permanecer al lado de Minose.
Sabía que lo decía por la niña, pero no pudo evitar sentir cómo se calentaban sus mejillas, haciéndole sentir incómodo. Gruñó sonoramente mientras se levantaba y abría la puerta.
-Deja de decir estupideces!-Escuchaba las risas del otro lado y más enervado se sentía.-Que te calles, maldita!
Y colgó el celular para meterlo en su bolsillo. Salió corriendo a todo dar, intentando mantener su cabeza lo más ocupada posible.
Por su parte, Uraraka sonreía y no podía creer que había sido capaz de mantener una conversación decente con el rubio.
Decidió que era hora de levantarse ya que al que madruga Kami-sama le ayuda. Debía hacer muchas cosas para poder conseguir tener todo en orden. Iba a ser un día muy largo.
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Así pasó el fin de semana y ya una vez todo en su curso normal, Katsuki tuvo un pensamiento arrebatador.
Se encontraban caminando de vuelta a su hogar, cuando vio en uno de los edificios cerca de donde vivían un letrero de "Se arrienda". Sin pensarlo mucho le tomó una foto y lo envió por mensaje privado.
"Uraraka"
Había cambiado al fin el nombre de contacto.
-Para qué sacaste esa foto?-Preguntó Minose a su lado con una ceja alzada.
No pudo evitar sonreírle y ponerle una mano sobre la cabeza.
-Tenía que enviársela a alguien solamente.-Y le quitó importancia y le preguntó si tenía alguna tarea que hacer en la que necesitara ayuda.
Sintió que su teléfono vibraba, pero lo ignoró. No quería que su hija preguntara más.
Al llegar cada uno se dirigió a su cuarto para cambiarse de ropa, por lo que Katsuki aprovechó de revisar lo que le había respondido.
"Bakugo! Eso es al lado de tu edificio! Seguro está bien? De ser por mí, hoy mismo me cambio para estar más cerca de ustedes! Te daré hasta mañana para que te arrepientas, si no, considerame tu vecina!"
Lanzó el teléfono sobre la cama para terminar de cambiarse de bastante mejor humor.
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20:55 como reloj suizo sonaba el mensaje que Minose recibía todos los días. Si no fuera porque siempre escribía algo distinto, juraría que lo tenía programado para enviarse automáticamente.
La pequeña sonrió y respondió al instante. Mas su sonrisa se desvaneció, llamando la atención del rubio.
-Enana, qué pasa?
Se acercó a la mesa del comedor donde su hija estaba terminando de guardar sus cosas. Alzó la mirada y pudo descifrar lo que pasaba por la mente de su retoño.
-Ven aquí.-Dijo indicando el espacio a su lado en el sofa.
La niña obedeció y se acomodó contra sus fuertes brazos para dejar su mejilla sobre su pecho. Él besó su cabello y le acarició los brazos.
-La extraño, papá. Ya ha pasado más de un mes.-Su voz sonaba débil contra la tela de su polera.
-Si sé, pequeña.-La presionó un poquito más fuerte y la movió un poco para que le mirara a los ojos.-Pero ya veras que en cualquier momento todo vuelve a ser como antes.
-No quiero que vuelva a ser como antes…-Volvió a desviar su mirada.-No antes de que mamá llegara a nuestras vidas.
Y él no se refería a un momento en particular, sino más bien a una vida más tranquila. Aunque no quería entrar en discusiones técnicas con su hija.
-Confía en mí, enana.-Le besó la frente y se quedaron ahí hasta que sintió que la respiración contraria ya era acompasada.
Se había quedado profundamente dormida, así que la levantó y llevó a su cama, terminó de guardar sus cosas y se fue a su habitación.
Y como ya era costumbre, leyó el mensaje que le había enviado la morena y se sintió incómodo.
"Malas noticias. Como la empresa de mis padres está en Kansai, y ya no estoy recibiendo los ingresos por la compañía a la que trabajaba, no quieren arrendarme el apartamento. Por el momento voy a viajar para arreglar unos asuntos con mi tío, no sé cuanto vaya a tardar, pero te voy avisando en el camino. Bueno, eso… buenas noches."
Se le apretó el estómago y se fue a lavar los dientes para poder irse a la cama. Ya acostado, volvió a leer el mensaje.
Cómo era eso de que se iba de viaje. Cuándo pensaba volver?
Marcó su número y sonó un par de veces hasta que del otro lado escuchó una voz somnolienta.
-Yo! Bakugo...
-Cómo es eso que te vas de viaje?-Sonó cabreado y lo estaba.- A donde mierda dijiste que vas?
-Sólo voy a ir para poder arreglar un asunto con la empresa, no es nada del otro mundo.-Bostezó mientras hablaba, muy despreocupada.-Mañana salgo en el Shinkansen de las 20:00, pero no sé cuanto voy a tardar en volver. Lo importante es que debo solucionar esto antes de decidir qué haré.
-Y el apartamento?-Preguntó a regañadientes, molestándose consigo mismo por su curiosidad.
-Pues, bueno… debo entregar este a fin de mes, por lo que ya estoy arreglando todo.-Suspiró.- No es como que tenga muchas cosas, pero debo arrendar una bodega para poder dejar todo. Pero ya me encargaré de eso a la vuelta.
Se mantuvieron en silencio un momento. Ya no era incómodo, estaban más acostumbrados a sus charlas telefónicas, las cuales eran más o menos día por medio. Lo que si, Uraraka siempre le enviaba un mensaje después de enviarle el correspondiente a Minose, pero no siempre se los respondía.
-Neh, Katsuki...
Sintió ese malestar en el estómago cuando decía su nombre, y es que no siempre lo usaba, por lo que lo pillaba desprevenido.
-Te he dicho que no me llames así.-Gruñó, pero sabía que no le escuchaba.
-Por qué no nos vamos todos juntos a Kansai?-Sonaba como si estuviera soñando, fantaseando con algo que sabía imposible.- Sería maravilloso partir de cero y poder compartir con ustedes más seguido. Poder acompañar a Minose-chan a la escuela, o prepararle el almuerzo en las mañanas. Me agrada conversar contigo y tus rabietas ya son algo a lo que he logrado acostumbrarme.
Se quedó en silencio un momento.
Katsuki sentía su corazón en la garganta, a mil por hora. Ochako sentía cómo la vergüenza la atacaba y su rostro se volvía rojo.
-Disculpa, olvida lo que dije, por favor.- Habló tan rápido que se mordió la lengua. Pero no quería escuchar su respuesta.-Buenas noches, Katsuki, ya hablamos otro día.
Y por primera vez era ella quien cortaba la llamada.
Hola! Espero que les haya gustado este capítulo!
La historia ya tiene un final, por lo que he podido ir avanzando mejor, avancé los capítulos siguientes porque no me había gustado mucho el rumbo que estaba tomando. Pero ya editado y vuelto a releer un montón de veces creo que me quedaré con el final que estoy escribiendo en este momento. Agradezco la espera y lamento la demora!
Les cuento que mi embarazo avanza de maravilla! hahahahah Tiene 5 meses y crece a cada segundo!
Nos dijeron hace poquito que es una niña, así que imagínense como lloro con esta historia cuando la vuelvo a releer hahahahahah
Dejen sus comentarios si es que tienen algunos, y espero que les haya gustadooo!
conchito!
