Todos los personajes de Rurouni Kenshin son propiedad de su autor y sólo los tomé prestados un momentito para escribir esto…
CICATRICES.
Por: NaryMont
Capítulo 14: Una propuesta indecente.
Yumi terminó de vestir el modesto kimono, ajustó el obi y recogió sus escasas pertenencias, había vendido su kimono elegante con el que llegó herida, a pesar del orificio de bala le habían dado buen precio. Luego cambio la peineta de su cabello por un par de kimonos sencillos que la esposa del médico le ofreció. Jamás aceptaría el dinero que Shishio había dejado para ella por sus "servicios". Tenía algo de dignidad.
Diez días habían pasado desde que él la dejara convaleciente y aunque ahora la herida de bala estaba cerrada y en general su estado físico era bueno; una herida en su pecho, que no era física sangraba y estaba en carne viva. No había medicina que pudiera curar ese tipo de cosas.
Aunque mejor de salud, todavía lucía algo desmejorada, el médico y su esposa, casi la habían tenido que obligar para que medio comiera, había perdido mucho peso en ese tiempo. Salió de la habitación y se despidió de la pareja que la había cuidado, una profunda inclinación y un adiós en la puerta principal, luego se giró rumbo al camino que llevaba a Kioto, su ciudad, a donde se suponía que debía empezar una nueva vida.
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Shishio salió de la sala de reuniones y todos los presentes suspiraron de alivio, el hombre traía un humor de los diez mil diablos, desde que se había dejado de Yumi el carácter se le había amargado de manera visible y todos pagaban las consecuencias. Había sido una junta pesada y muy larga debido a que a Shishio nada parecía satisfacerle. Sobre todo porque no se sabía del traidor de Hiro Matzu, parecía que se lo había tragado la tierra. Todos habían concordado que dado que la organización de Shishio seguía en pie, el yakuza temeroso, se había escondido del guerrero vendado.
Al entrar a su habitación azotó la puerta, todos eran unos ineptos pensó Shishio, unos inútiles inservibles. Se sirvió sake y lo bebió de un solo trago, pero no logró calmarse, llevaba muchos días con esa intranquilidad y él lo sabía, nada tenía que ver con la organización, con entrenamientos, con la fortaleza y guardias nuevas o con Hiro Matzu. Era que la extrañaba y de qué manera.
Sus ojos se toparon con el pequeño mueble con algunos maquillajes y el perfume favorito de ella, en el perchero sus kimonos perfectamente acomodados, todo estaba igual, como si ella ocupara esa habitación. Así eran los planes al principio que estuvieran juntos ahí. En ese cuarto que nunca habitara, estaba su presencia. Hoji le había preguntado si se llevaba sus cosas, si las sacaba de ahí, pero se lo había prohibido, era una tontería lo sabía, pero algo superior a sus fuerzas lo hacía negarse a la lógica. Las cosas de ella se quedarían ahí y no había discusión al respecto.
Tocaron a la puerta sacándolo de sus pensamientos. Soujiro entró como le pidiera que hiciera apenas terminada la reunión.
- ¿Me necesita para algo Shishio-sama? – preguntó el joven.
- Necesito que vayas a donde esta ella – no se atrevía ni siquiera a decir su nombre y todos ellos habían aprendido, de mala manera a no mencionarla, Hoji no la había pasado nada bien cuando preguntara por Yumi al llegar ellos a la fortaleza en días pasados. – Ya casi deben darla de alta, fíjate que esté bien – ordenó Shishio volviendo a tomar otro trago de sake.
- ¿Desea darle un recado? – indagó el chico.
- No, no debe verte siquiera.
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Yumi sobó sus pies, había caminado todo el día buscando trabajo, ya llevaba dos días en lo mismo, pero no había encontrado nada, estaba cansada, entre los días sin actividad debido a su herida, la larga caminata a la ciudad y el estar deambulando todo el día por las calles, sus pies dolían bastante. Por suerte la modesta posada donde se estaba quedando se encontraba cerca. Ya era tarde así, que se encaminó hacia allá, tenía que ser optimista al pensar en que al otro día tendría más suerte, después de todo sólo había logrado pagar una semana por adelantado con el escaso dinero que llevaba, al menos incluía una comida al día y una taza de té por la noche.
Entró a la pequeña habitación y se derrumbó sobre le desgastado futon, al instante la soledad del espacio la invadió y ese sentimiento que no dejaba en paz su corazón la estrujó fuertemente. Como cada noche desde que él se fuera lloró, lloró hasta que logró quedarse dormida.
Soujiro entró a la sala, donde a Shishio se le había hecho costumbre beber sake cada noche desde que llegaran a la fortaleza. Y como cada noche, él estaba sumido en sus pensamientos mirando a la nada.
- Fue dada de alta hace dos días – informó Soujiro. Shishio pareció no escucharlo, pero el muchacho sabía que sólo no tenía ganas de contestarle – El médico me entregó esto – Frente a Shishio depositó una bolsa con el dinero que él había dejado para Yumi.
- ¿Qué significa esto? – preguntó levantándose del lugar y tomando el dinero.
- Ella no se lo quiso llevar, el médico le insistió, pero se negó rotundamente. Lo había guardado para ella si se arrepentía y volvía, pero eso no ha sucedido.
Shishio no sabía qué pensar, porqué se comportaba orgullosa, él había querido dejarla protegida, el dinero era suficiente para vivir un tiempo y hasta montar un pequeño negocio, sabía que era buena en las finanzas, habría sabido invertir esos recursos para sobrevivir. Y ahora esto, una mujer sola, sin dinero en Kioto no era nada alentador, comenzó a caminar por la habitación, maldita sea porque no podía dejar de preocuparse por ella. Había cometido un error un maldito error al dejarla sola, creía que era lo mejor para ella, pero ahora no estaba seguro de eso, la inquietud que tuviera en días pasados se convirtió en una verdadera angustia. Se había vuelto a comportar como un imbécil con ella.
- Tienes que buscarla – le dijo preocupado al jovencito que esperaba sus órdenes – búscala de inmediato Soujiro.
- Kioto es grande y será difícil, pero haré mi mejor esfuerzo, cancelaré mi viaje de mañana, moveré a todos los hombres – contestó el muchacho encaminándose a la salida.
- Empieza por las casas de té – murmuró Shishio y Soujiro vio cómo su mentor apretaba fuertemente los puños.
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Sólo le quedaban un par de días más en la posada, sino encontraba algo en esos días prácticamente estaría en la calle. Se sentía algo desesperada por su situación, pero como una vez lo entendió, era parte de su ganada libertad, ahora tenía que valerse por sí misma.
Se sentó en una piedra afuera de la última tienda donde había buscado trabajo, se tomó la cara entre las manos, en claro gesto de desesperación, no sentía ánimos de nada. El día anterior se había alegrado, por un momento pensó que podría colocarse en una tienda de textiles, pero luego de que el dueño literalmente la acosara salió de inmediato de ahí; de una cosa estaba segura, no volvería a su vida pasada, primero moría de hambre en las calles de Kioto que volver a prostituirse.
- ¿Yumi-San? – dijo una voz frente a ella. Yumi alzo la vista y de entre todas las personas del mundo jamás esperó encontrarse con ella. - ¿Qué hace aquí? – preguntó Yasu mirando incrédula a la ex-geisha.
Yumi no supo qué le pasó, pero el encontrar un rostro conocido y una voz amable, luego de tantos días de triste soledad, rompió algo en su interior y sin poderse contener comenzó a llorar abrazada a la cintura de la mujer.
- Así que está sola en Kioto – dijo la mujer mientras Yumi comía lentamente una mandarina que Yasu le había ofrecido, parecía un poco más calmada. Le había contado sobre el ataque a la mansión, cosa que la mujer ya sabía por las noticias de los diarios. Lo de su herida de bala y el hecho de que Makoto Shishio y ella se habían separado sí fue una novedad para la buena mujer, tenía más de un año sirviendo en la casa el hombre vendado, pensó que él en verdad protegería a Yumi por siempre, se notaba desde lejos su marcado interés por ella.
- Sí, estoy hospedada en una posada a las afueras de este distrito y estoy buscando trabajo, pero no encuentro – explicó Yumi comiendo el último gajo de la fruta.
- Pues hoy es su día de suerte – dijo la mujer mayor con una sonrisa – en el restaurante donde actualmente estoy trabajando de ayudante de cocinera, siempre solicitan meseras bonitas y precisamente ocupan de una – se volteó a ver a Yumi que pareció alegrarse con sus palabras – y aunque usted está bastante flaca y pálida de como la recuerdo, con el uniforme y algo de maquillaje por aquí – dijo tocando las delgadas mejillas de Yumi – Estará tan bonita como siempre.
Las dos mujeres se levantaron del lugar donde habían estado conversando, Yumi ayudó a su salvadora con las enormes canastas de verduras y frutas que llevaba y ambas se encaminaron hacía una calle llena de restaurantes de ese distrito.
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Esa mañana, Goro Fujita revisaba el correo que por montones llegaba a la jefatura de policía todos los días. Un sobre en especial llamó su atención, venía dirigido a él y era enviado por el mismo Toshimichi Okubo en persona, con rapidez rompió el sello y lo abrió, era su designación como policía especial, o más cercano a la realidad, tenía en sus manos su nombramiento de espía. Además, se adjuntaban una serie de documentos, que le abría puertas en varias partes así como certificados con bastante dinero para viajar por todo Japón y sacar de debajo de las piedras, si era necesario, a Makoto Shishio.
Una sonrisa extraña se dibujó en su rostro, el juego comenzaba en ese momento. Se levantó y se apresuró a reportarse con su superior para informarle las novedades.
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Era el tercer día de Yumi como mesera, el restaurante donde la había llevado Yasu era un lugar agradable de ambiente familiar. Era un restaurante sencillo, pero con espacios limpios y prolijos. Aparte de ella, dos jovencitas más atendían a los comensales y el hecho de que el lugar estuviera en una concurrida avenida, hacía que nunca estuviera vacío. La comida era deliciosa, ella lo había podido comprobar y tanto el dueño como sus compañeras se habían portado amables con ella.
El estar ocupada la mayor parte del tiempo le permitía al menos no pensar. Pero en las noches cuando llegaba a su cuarto en la posada, la imagen de cierto hombre vendado y la soledad de las cuatro paredes la turbaban enormemente. Extrañaba mucho aquellos dedos que jugaban con su pelo hasta hacerla dormir. Siempre terminaba llorando hasta muy entrada la noche, esperaba con ansias que el sentir de su corazón fuera menguando con el tiempo e interiormente rogaba que los días pasaran más rápido, para que llegara el momento en que ya no sintiera nada por Makoto Shishio.
Se alisó el blanco delantal alejando sus pensamientos y tomó su charola con el pedido de un cliente. Lo sirvió con la mejor de sus sonrisas, una sonrisa falsa, lejos de lo que en verdad pasaba por su alma, pero que a todos parecía agradar a pesar de ello.
Como siempre entraban y salían personas a cada instante, un cliente se posicionó en el lugar más apartado del restaurante, observando detenidamente a cierta mesera que luego de un instante se acercó a atenderlo, el hombre no pudo evitar esbozar una sonrisa retorcida.
- ¡Bienvenido! ¡Buenos días! – exclamó Yumi, la frase que todas las meseras repetían por inercia a cada cliente. Su mejor sonrisa falsa adornando su delicado rostro.
- ¡Buenos días, Yumi-San! – contestó el hombre sentado frente a ella con una marcada ironía en su voz.
La falsa sonrisa de Yumi desapareció, frente a ella con aquel semblante sarcástico se encontraba Hyobe, el capitán de guardias de Shishio. Ella se quedó de piedra, aquel hombre jamás llegó a simpatizarle del todo, no como Soujiro o el mismo Hoji. Siempre había sentido que algo en él no le terminaba de gustar. La repasó de arriba abajo sin perder cada detalle de la chica, la mirada extraña de él incomodó a Yumi.
- ¿Qué desea ordenar? – preguntó ella inclinando ligeramente el rostro ignorando el hecho de conocer al cliente y siguiendo en su papel de mesera.
- Que pregunta tan deliciosa… - murmuró él mirando los labios de Yumi – Es una lástima que estemos en público, porque lo que deseo ordenar, se disfrutaría mejor en un lugar más íntimo – terminó él. Sonrió al observar cómo Yumi abría los ojos con asombro ante sus atrevidas palabras. La joven deseó con todas sus fuerzas desaparecer; pero qué demonios estaba insinuando aquel desgraciado, aun así decidió ignorarlo.
- Le recomiendo la sopa de miso y el salmón – dijo ella mirando a la pared tras de Hyobe evitando caer en sus provocaciones.
- Entonces trae eso y una botella de sake – ordenó él. La chica asintió y se alejó, la mirada de Hyobe sobre la joven, tratando de adivinar el delicado cuerpo de Yumi bajo aquel insulso uniforme que no la favorecía del todo.
Hyobe salió del restaurante sonriendo plácidamente, ese día sí que había tenido suerte, encontrarse con ella precisamente en su restaurante favorito. Lo había ignorado categóricamente, pero eso no iba a hacerlo desistir. No iba a perder la oportunidad de cumplir las fantasías que aquella mujer le despertara desde hacía mucho tiempo. Después de todo Shishio la había botado y aunque sabía que como loco deseaba localizarla, jamás daría con ella. Soujiro estaba buscando en el lugar equivocado, llevaba días visitando todas las casas de té de Kioto, jamás se iban a imaginar que ella estuviera en un barrio sencillo de aquel distrito de la ciudad y menos laborando como mesera.
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Se había hecho costumbre para Yumi y Yasu que al terminar su jornada laboral caminaran juntas a casa, compartían casi todo el camino, pero al llegar a cierto punto ambas se despedían, Yasu hacía su pequeña casa en los suburbios de Kioto y Yumi a la posada donde se estaba quedando.
Estaba algo oscuro ya que pasaba de las nueve, pero muchos negocios aún estaban abiertos, dado que desde que los turistas extranjeros llegaban a montones al país, los horarios de atención a éstos se ampliaban continuamente. Yumi caminaba despacio, siempre que se quedaba sola su mente se perdía y viajaba hacía cierta persona, por más que lo intentaba no podía dejar de pensar en él, ¿qué estaría haciendo?, ¿estaba bien?, ¿quién estaría cuidando de él?, pero principalmente una pregunta la mataba de sólo pensarla ¿Ya la habría remplazado con alguien más?. Una parte cruel de su pensamiento le decía que sí, que seguramente él ya tendría una mujer con quien compartir su tiempo y sus noches y eso le provocaba un fuerte dolor en el pecho. Luego otra parte de su mente la consolaba diciendo que tal vez, sólo tal vez la recordara un poco…
Tan ensimismada iba que no se dio cuenta que unos ojos masculinos no perdían detalle de ella y que con pasos silenciosos la seguía sin que se enterase. De pronto unas manos la agarraron fuertemente y la arrastraron a un callejón particularmente desierto. Quiso gritar pero una manaza tapo su boca. Le corazón le latió aceleradamente, la estaban asaltando, pero no llevaba dinero encima.
- Calma… no grites, sólo quiero conversar – dijo una voz conocida cerca de su oído y ella asintió, si parecía serena tal vez tuviera oportunidad de correr. El hombre sintió como ella se relajaba entre sus brazos y destapó su boca, pero siguió aferrando uno de sus hombros. – Así me gusta… tranquila.
- ¿Q..qué quieres Hyobe? – preguntó Yumi, todavía con el corazón desbocado.
- ¿Sin el "San" o tal vez "Sama" como a Shishio? – Preguntó con sarcasmo – Creí que eras una chica con educación - Yumi no contestó sólo lo miró con desprecio – Vamos no tienes porque verme con esos ojos, sólo vengo a proponerte un trato, preciosa.
Yumi escuchó en la calle cercana cómo la gente iba y venía, si tan sólo lo distraía de alguna manera, podía correr con todas sus fuerzas y perderse entre las personas.
- ¿Qué trato? – dijo evitando volver sus ojos hacía su posible escape para que él no sospechara.
- Uno muy sencillo, tú te portas bien conmigo… – sintió como el dedo de Hyobe tocaba su rostro bajando por su cuello y llegando hasta donde estaba el escote de su kimono, le entraron ganas de vomitar – Y yo soy bueno contigo, vamos Yumi, no estás hecha para ser mesera, ni vestir con harapos, no tengo tanto dinero como Shishio, pero puedo darte una buena vida.
Ella se echó para atrás al sentir su caricia y escuchar aquellas palabras, Hyobe la arrinconó contra la pared presionando su cuerpo con el propio.
- Me gustaste desde que te vi por primera vez, muchas noches he deseado que danzaras sólo para mí – El dedo de él tocando sus labios su aliento muy cerca, ella asustada, queriendo correr – Me muero por ser yo quien arranque esos deliciosos gemidos de tu boca – Yumi abrió los ojos con sorpresa tratando de entender aquellas palabras… ¡Ese maldito los espiaba!
- T-tú… nos espiabas – logró decir con la voz llena de rabia e indignación.
- La primera vez los escuché por accidente, pero luego se me volvió un vicio, debes ser muy fogosa en la cama para gritar de esa manera.
- ¡Maldito pervertido! – con rabia trató de zafarse de su agarre pero el atrapó sus muñecas y las chocó con rudeza contra la pared.
- Vamos, ustedes tampoco eran muy discretos, siempre besuqueándose por cada rincón de la mansión. A los ojos de todos, sin afectarles que los vieran.
- ¡Eres un cerdo! – soltó ella forcejeando.
- ¡Quieta!... – Apretó con fuerza su agarre haciéndole daño - El trato está en pie, después de todo que más puedes pedir, ningún hombre en su sano juicio se fijaría en una mujer con tu pasado. Yo te ofrezco una vida con comodidades ¿o qué? ¿Piensas acaso que Shishio volvería contigo?
- Si lo pienso o no, a ti no te importa – dijo ella dolida.
- Olvídalo Yumi… no tengas esperanzas… te lo dije alguna vez sólo fuiste su pasatiempo temporal, cuando ya no le servías simplemente se deshizo de ti - sonrió, había dado en el clavo, los ojos de ella comenzaron a llenarse de llanto – Además… ya te buscó un reemplazo, ni siquiera tuvo que pasar una semana – le mintió descaradamente, haciendo que la chica perdiera la fuerza de sus piernas y se deslizara hasta quedar sentada en el suelo – Es una chica en verdad muy bonita y más joven que tú, así como a él siempre le han gustado.
Cada frase remarcada con crueldad. En la mente de Yumi aquella palabras se escucharon como un eco, su corazón se rompió en mil pedazos, ¡la había reemplazado!, todo, todo lo que ella imaginó, lo que creyó sentir por parte de Shishio había sido sólo una mentira, claro estaba que él nunca le había prometido nada, ni le dijo jamás que la quería, pero creyó que sus caricias habían sido sinceras, que las atenciones hacía ella eran especiales, que los silencios, risas y momentos que habían compartido habían sido genuinos, pero todo era sólo una ilusión de su tonto y enamorado corazón. Hyobe se agachó hasta quedar a la altura de la chica.
- ¿Qué decides sobre mi propuesta? – le preguntó con su aborrecible tono burlón.
Nunca odió tanto la voz de una persona como la de aquel desgraciado, estaba claro como el agua que no aceptaría su propuesta.
- Maldito… jamás te aceptaría, me das asco, antes prefiero estar muerta – murmuró en medio de su llanto. La furia del hombre no se hizo esperar.
La arrojó sobre el piso del oscuro callejón y se posicionó sobre ella.
- ¡Si no quieres por la buena, serás mía por la mala! – le gritó intentando removerle la ropa.
- Hazlo, podrás tener mi cuerpo, pero jamás me podrás hacer sentir lo que Shishio-Sama, el sí es un hombre de verdad – le espetó con la voz llena de desprecio. Aquello descolocó al infeliz poniéndolo aún más furioso, de pronto no supo de donde vino el golpe. Yumi se lo quitó de encima como pudo al dejarlo inconsciente, arrojó la piedra ensangrentada y corrió hacia la calle con todas sus fuerzas. Luego de un minuto logró perderse entre la gente.
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Nota 15/06/16: Hola, hola! Aquí otra parte del mega capítulo que les había comentado anteriormente…
Sencillamente, me quede sorprendida! con los lindos reviews que ustedes tuvieron el tiempo de escribirme, TODOS los aprecio con el corazón, así como se emocionan cuando actualizo, yo me emociono al leer todo lo que tienen el bien escribirme. Me encantan sus palabras y sobre todo algo que siempre he dicho, si un fic no logra sacarte una emoción (alegría, tristeza, coraje, odio, etc.) ni para que leerlo. Me alegro que este hobby, que disfruto mucho hacer, le alegre la vida a las demás personas y las emocione aunque sea un poquito.
baavira, shishiyu, SiaE, Enny, Emilyyy, Lupita31, Guest,., gracias, gracias por comentar cada cosa que les gusta o disgusta! Han recorrido este camino conmigo gracias!
AzureyesDragon: a mí me sangran los ojos con las faltas de ortografía, he dejado de leer fics con buenas ideas por esa razón, cuesta mucho leer cuando las personas no respetan lo mínimo al escribir, yo no estoy exenta de errores pero trato de minimizarlos, ahí está el corrector ortográfico del Word por Kamisama!
Blankaoru: No tienes idea lo que me ilusiona que pude engancharte con otra pareja que no sea Kenshin & Kaoru, es difícil porque ellos son Kawaii!
Por cierto, que nadie me recomendó ningún anime que le haya gustado, U_U lo que me lleva a suponer algunas hipótesis:
1. Odiaron tanto a Shishio que ni siquiera leyeron las notas del autor.
2. No me recomendaron nada bueno para que no tenga qué ver y siga escribiendo el fic.
3. Me castigaron porque Shishio dejó solita a Yumi, pero les juro que… ¡no tengo la culpa!, Shishio a veces no me hace caso! Recuerden, esto se escribe casi solito.
Besos y abrazos digitales y Hasta la próxima! … Nary^^ : "Prefiero mil veces un mal anime que una buena telenovela"
Pd. Sigan presionando con sus lindos comentarios, y a lo mejor actualizo el prox domingo! Ja ne!
