La senda del tiempo – Celtas Cortos.
Harry Potter y Ron Weasley.
A veces llega un momento
en que te haces viejo de repente
sin arrugas en la frente
pero con ganas de morir
paseando por las calles
todo tiene igual color
siento que algo hecho en falta
no se si será el amor
-¿Mi hermana? -preguntó Ron, sentándose al lado de Harry entre el público del partido de Slytherin contra Gryffindor.
-Trabajando, no pudo venir. ¿Hermione?
-Trabajando también.
-¿Qué tal?
-Bah. ¿Tú?
-Bah.
Me despierto por la noches
entre una gran confusión
es tal la melancolía
que está acabando conmigo
siento que me vuelvo loco
y me sumerjo en el alcohol
las estrellas por la noche
han perdido su esplendor
-¿Albus?
-No me habla. ¿Rose?
-Tampoco.
-¿Sigues enfadado con ella?
-No estoy enfadado. Estoy decepcionado.
-¿Se lo has dicho?
-Sí, por eso no me habla. Hermione dice que Rosie hubiera preferido que estuviera enfadado a decepcionado. Pero es que... Joder, los Malfoy le hicieron eso a Hermione en el brazo.
He buscado en los desiertos
de la tierra del dolor
y no he hallado mas respuesta
que espejismos de ilusión
he hablado con las montañas
de la desesperación
y su respuesta era solo el eco sordo de mi voz
-Ya... Pero Scorpius es buen chico y Draco ha cambiado.
-Ya, supongo que se me pasará.
-Ron.
-¿Sí?
-¿No te sientes... raro?
-Raro, no. Me siento mal. Me siento como... Como cuando estábamos en guerra. -confesó el pelirrojo en voz baja.
A veces llega un momento
en que te haces viejo de repente
sin arrugas en la frente
pero con ganas de morir
paseando por las calles
todo tiene igual color
siento que algo hecho en falta
no se si será el amor
-¿Era eso lo que preguntabas?
-Sí.
-¿Tú también?
-Sí. Pensé que después de la guerra y a medida que iban pasando los años todo iba a ser mucho más fácil y no...
-Un camino de rosas. Eso pensé yo también.
Había mil y una cosas más que Harry y Ron se querían decir, pero no podían, no querían decirlo en voz alto. Se podrían decir que eran más que amigos, más que mejores amigos, más que cuñados, más que hermanos. Que estaban agradecidos de haberse encontrado en el tren y de que Harry no hubiera estrechado la mano de Malfoy. Que no podían estar más orgullosos uno del otro. Y que se alegraban de ser al fin familia, padrinos de los hijos del otro, que sus hijos fueran sus ahijados. Todo eso era verdad. Ellos lo sabían. Pero no lo dirían en voz alta.
Harry y Ron, Ron y Harry. Otra amistad muy envidiable. Y la canción, sublime. Celtas Cortos, de verdad, los escuché en directo y esta canción consiguió emocionarme de verdad. Los siguientes los señores Draco y Astoria Malfoy.
