Al llegar a casa Seto se apresuró a ayudarla a bajar del helicóptero. Y una hora después, Ishizu estaba acostada y Seto la estudiaba con atención desde los pies de la cama.

-Ahora ya me encuentro mucho mejor, me gustaría levantarme- dijo Ishizu.

-La gente sana no se desmaya, ni mucho menos termina vomitando – contestó Seto- En cuanto la doctora diga que estas bien, podrás levantarte.

-¿Qué doctora?

En ese momento llamaron a la puerta.

-Supongo que será ella. La llamé desde la limusina para decirle que viniera a la casa.

-No quiero un médico- dijo Ishizu- ¡No necesito ningún médico!

-Eso lo decido yo.

-¿Por qué?

-Porque soy tu marido y soy responsable de tu bienestar aunque tú no me lo agradezcas.

Ishizu se sintió culpable y no dijo nada más mientras Seto abría la puerta y aparecía una mujer mayor de pelo cano.

-Me gustaría estar a solas con la doctora- anunció Ishizu al ver que Seto no se iba.

Contestó a las preguntas de la doctora con sinceridad y dejó que la examinara. Después le pidió una muestra de orina, que hizo a Ishizu sospechar de que iba todo, pero espero que la doctora se lo confirmara.

Ishizu esperó de pie fuera del baño, hasta que pasaron los minutos necesarios para el resultado. Y la doctora salió.

-Creo que usted ya sospecha lo que le ocurre- sonrió la mujer al cabo de un rato- la prueba que acabo de hacerle lo confirmó, está usted embarazada.

Ishizu palideció al pensar en el horror que aquella noticia iba a provocar en Seto y nuevamente se desvaneció.

CAPITULO 14.

Ishizu no había podido dormir de la preocupación, no tenía idea de cómo darle la noticia a Seto, él le había dejado claro que solamente la tendría a su lado por un tiempo, solo hasta cansarse de ella; y entonces volvería a su libre vida de soltero y a ella la dejaría de lado.

Le había pedido a la doctora que lo tranquilizara, para que ella pudiera darle la noticia con más calma, sin duda la doctora había pensado que trataría de sorprenderlo con tan maravillosa noticia, aunque esa no era su realidad, y había aceptado hacerlo.

Pero lo cierto era que cada vez que se había decidido a decirle la verdad, las palabras no habían salido de su boca y siempre se decía que lo haría después, porque siempre había alguna función o reunión social a la cual asistir y por la que postergaba aquello.

Pero ahora que estaba descansada ya no podía seguir mintiendo, así que se vistió y bajó para tomar el desayuno con él, y decirle de una vez por todas que estaba embarazada.

-Buenos días belleza- le dijo Seto acercándose a besarla, para después acomodarle su silla para sentarse a desayunar con él

-Buenos días- fue lo único que atinó a decir y tomo un poco de agua de la copa servida en su lugar

-Estás muy rara últimamente- añadió Seto

-Eh… yo- dijo Ishizu desconcertada

-De repente sonríes y al minuto siguiente te enfadas- le explicó Seto- Tú no eres así; por lo que supongo que es el síndrome premenstrual.

Ishizu tuvo que hacer un esfuerzo para no llorar. Aquél era un hombre que siempre tenía todo bajo control ¿Cómo reaccionaría cuando Ishizu le dijera lo que tenía que decir? Aquella situación no la iba a poder controlar.

-Te tengo que decir una cosa- anunció.

Seto sonrió con irreverencia.

-No te lo tomes como una crítica porque lo cierto es que me encanta la vena dramática que tienes, pero ¿te importaría desayunar primero? Me muero de hambre.

Ishizu estaba nerviosa como una gata en un tejado de zinc y se mordió el labio inferior. Así que durante la conversación del desayuno solo respondió con monosílabos.

-Cuando estas así de callada, me preocupo- comentó Seto

-A veces, hablo demasiado- contestó Ishizu incómoda

-Ahora que me he acostumbrado, me gusta- dijo Seto acariciándole la mano-Veo que me he equivocado creyendo que lo que me tenías que contar no era importante.

-Si…-dijo Ishizu tragando saliva-En cualquier caso, no es algo que te puedas imaginar y…

-¿Te has acostado con aquél hombre que conocí en tu casa?- le preguntó Seto de repente

-¡Con Shagi! –exclamó Ishizu- ¡claro que no!

-Eso es lo peor que me podía imaginar y quería cerciorarme de que no era así.

-¿Te importaría escucharme antes de volver a hablar?-le espetó Ishizu nerviosa

-No acostumbro a interrumpir a nadie

-No te enfades… esto no te va a gustar, pero no te enfades conmigo- suspiró Ishizu despreciándose por su propia debilidad- somos los dos responsables.

Seto apretó los dientes.

-¿Qué pasa? Mi paciencia tiene un límite.

-Estoy…- dijo Ishizu jugueteando nerviosa con el tenedor, aquello hizo que Seto se desesperara más aún.

-Di lo que tengas que decir de una vez- le exigió Seto- no creo que pueda ser tan malo.

-Estoy…- se levantó apresuradamente de su silla de lo nerviosa que estaba- estoy… estoy embarazada- soltó por fin mirándolo, esperando su reacción.- fue durante la primera semana que pasamos "juntos," según las cuentas de la doctora.

Seto se quedo mirándola atónito.

-Yo también me sorprendí cuando la doctora me lo dijo- admitió Ishizu.

Seto la miró de arriba abajo, retiró la silla y se puso en pie. Se acercó a la barandilla y se quedó mirando el mar, que fue lo único que se oyó durante el silencio que se produjo a continuación.

-No había pensado en acostarme contigo y, cuando sucedió, no pensé en tomar medidas. Tenía muchas cosas en la cabeza y….

Seto estaba de espaldas a ella e Ishizu deseó que se diera la vuelta para ver su cara.

-Supongo que estarás enfadado y lo entiendo, porque no esperabas que esto pasara, pero yo tampoco.- espero respuesta de Seto pero nunca llego, así que agregó- No soporto la idea de abortar, así que ni la menciones.

Seto se giró hacia ella y la miró con dureza.

-Tal vez, ni siquiera se te haya pasado por la cabeza esta opción, pero quería dejarlo claro desde el principio. Aunque el bebé que espero no entraba en tus planes, lo voy a querer igual- le aseguró- aunque admito que ahora mismo estoy algo asustada…

Seto se sirvió un whisky y se lo tomó de un trago.

Ishizu se acercó a él.

-Por favor, di algo.

-Vas a ser la madre de mi hijo- contestó el en tono insolente que hizo a Ishizu palidecer- debo tener mucho cuidado con lo que te digo. Una mujer embarazada tiene muchos derechos y hay que tener cuidado con su situación ¿desde cuándo lo sabes?

-Desde que vino la doctora cuando me desmayé.

-¿Desde hace tanto?- se rió Seto- ¿Y cómo es que no me lo has dicho toda esta semana?

-Lo cierto es que hubiera preferido no tener que decírtelo nunca porque no quería… no quiero perderte.

-Nunca me has tenido- le aseguró Seto con dureza- solo de la menar más básica, eso sí.

-Lo sé- murmuró Ishizu- pero sé que hasta eso se va a romper.

-No des por hecho que sabes lo que pienso, siento o lo que voy a hacer- le advirtió Seto.

-Dime lo que piensas ahora, no me voy a ofender- le aseguró Ishizu desesperada por tapar el abismo que los separaba.

-Muy bien. ¿Por qué me iba a sorprender de tu logro? En mi familia los niños siempre han llegado con una etiqueta con un precio muy alto.

-Nuestro hijo no…- se defendió Ishizu.

Seto pasó a su lado como si no existiera y se metió en el salón. Ishizu lo siguió y lo alcanzó en el vestíbulo, justamente cuando se disponía a salir de la casa.

-Nuestro hijo no- repitió- ¿Te vas?

-¿Tu qué crees?

-¿Dónde vas?

-¿Y a ti que te importa?

Ishizu se quedó sola en el vestíbulo. Cuando consiguió recuperarse un poco, volvió a la terraza. El servicio ya había recogido la mesa, pero Ishizu ordenó que le llevaran una taza de chocolate con tostadas porque no quería que su hijo sufriera por su falta de apetito.

Durante la siguiente hora, llamó en dos ocasiones al móvil de Seto y una de ellas oyó una risa femenina de fondo que la hizo colgar mortificada.

Seto volvió a casa cerca de la una de la madrugada y fue directamente a la habitación de su mujer, que había dejado la puerta abierta para oírlo llegar y que no dudó en levantarse de la cama a la carrera para ir a abrazarlo.

Había vuelto y eso era lo único que importaba en aquellos momentos.

-No- le advirtió Seto levantando las manos.

Ishizu se apartó de él.

-He tomado una serie de decisiones- anunció Seto- quiero que te examine un médico para que determine las fechas relevantes del embarazo. Antes de que nazca el niño, quiero estar todo lo seguro que pueda de que es mío.

Ishizu lo miró anonadada.

-¿Lo dudas?- murmuró dolida.

-Hay mujeres que matarían por estar en tu lugar porque ese niño te va a reportar increíbles ganancias- contestó Seto.

-No creo que ninguna mujer matara por estar en mi piel en este momento- murmuró Ishizu.

-Por supuesto, quiero que le hagan una prueba de ADN al nacer- continuó Seto como si ella no hubiera dicho nada.- Podrías haberte quedado embarazada de otro hombre durante el tiempo que estuviste en tu casa. No me parece muy probable, pero sería una estupidez de mi parte no asegurarme.

-Sí…- intento sonreír Ishizu-¿Cómo no ibas a aprovechar la oportunidad de humillarme?

-¿Y qué esperabas? No creo que este embarazo haya sido un accidente. Al fin y al cabo, tener un hijo conmigo te asegura una vida de ensueño.

-No estás siendo justo. Si no confías en mí ¿Cómo te voy a demostrar que te equivocas conmigo?

-No me he equivocado contigo.

-Por eso me dijiste que no creías que yo fuera una cazafortunas, no.

-Eso ha sido antes de que me dijeras que estabas embarazada.

-¿Y cómo iba yo a suponer que me iba a quedar embarazada en una semana? – se defendió Ishizu- Si por mí hubiera sido, no hubiera elegido tener a mi primer hijo así ¿Por qué iba a querer tener un hijo con un hombre que me odia?

-Yo no te odio.

-¿Ah, no? Me odias porque cuando tuviste amnesia no te conté la verdad sobre nuestro matrimonio.

-Me mentiste.

-Por tu bien. Es cierto que me deje llevar un poco, estaba viviendo un sueño hecho realidad y…

-Po fin dices la verdad- la interrumpió Seto con satisfacción- estabas tan seducida por mi estilo de vida que no te importó mentirme para seguir disfrutando de él.

Aquello hizo que Ishizu se riera con amargura.

-Para tu información, mi sueño era tener un matrimonio de cuento con un hombre que me amara…sí, patético creer que ese hombre serías tú. ¡Un hombre que ni siquiera me pidió una cita cuando era obvio que yo hubiera dicho que sí! Claro que era mi sueño, y no el tuyo…

-¡Así que me hiciste vivir tu estúpida fantasía!

-Por muy raro que te parezca, estabas muy feliz viviendo mi estúpida fantasía- le aseguró Ishizu desafiante.

Seto se quedo como si lo hubiera abofeteado.

-Hablemos del bebé- dijo al cabo de un momento.

-Por favor, escúchame- contestó Ishizu tratando de hacerle comprender que no se había quedado embarazada adrede- cuando me acoste contigo no tome en cuenta las consecuencias. Fui ingenua e irresponsable, pero nada más. No planeé esto para nada. Y ciertamente, tu tampoco tomaste medidas.

-La primera noche que nos acostamos, abri el cajón de la mesita de noche en busca de preservativos y, al no encontrarlos y dado por hecho que eras mi esposa, asumí que estabas tomando la píldora.

-Así que a ti tampoco se te ocurrió tomar medidas.

-Sinceramente, entonces aquel asunto no me preocupaba. Tenía amnesia y una esposa a la que no reconocía.

-Te recuerdo que eso te pareció de lo más excitante- contestó Ishizu

-Confié en ti. Ese fue mi error y se que voy a pagar por él- le espetó Seto.- Sin embargo tu vas a vivir conmigo teniendo muy claro lo que eres. ¡una cualquiera que se metió en mi cama por dinero!

-¡No me hables así!- le grito Ishizu furiosa- Si sigues haciéndolo, olvidaré que soy una dama y te golpearé.

En un abrir y cerrar de ojos Seto la tomó en sus brazos.

-¡Bájame!- exclamó Ishizu.

-No, es tarde y tienes que dormir.

-Sé ir sola a la cama.

-¿Por qué te crees que he vuelto? Eres mi esposa y vamos a tener un hijo, así que, a pesar de lo enfadado que estoy contigo, no quiero que te ocurra nada.

Ishizu cerró los ojos con fuerza y dejó que Seto la depositara sobre la cama y la tapara como si fuera una niña. Sin poder evitar recordar la pasión que habían compartido unas horas antes, sintió ganas de llorar.

Esa fue la primera vez que durmieron en habitaciones separadas desde que había regresado y aquelló le dolió en el alma. Era obvio que Seto quería marcar distancias entre ellos.

Al dia siguiente Seto salia y entraba a la casa a todas horas asta que entrada la tarde se encerró en su estudio, por lo que Ishizu decidió dejar de lado el orgullo y acercarse a él, ahora que estaba trabajando.

Pero Seto la ignoró.

-Muy bien, mensaje recibido. Quieres que desaparezca ¿verdad?

Seto la miró con indiferencia.

-No me mires así- dijo Ishizu con las manos en las caderas- ¡Si no me aguantas, divorciate de mí!.

Seto se puso en pie y se acercó a ella.

-Me estaba preguntando cuanto tiempo ibas a tardar en decir eso. Siento mucho decepcionarte, pero eso no va asuceder.

-¿Por qué dices eso?

-Porque te quedaras en Japón, donde yo pueda vigilarte.

A Ishizu le parecio interesante que, aunque la creyera una ambiciosa cazafortunas, a Seto no se le ocurriera un castigo peor que mantenerla a su lado. Aquello la hizo albergar ciertas esperanzas.

-¿Qué opinas de tener un hijo?- armándose de valor.

-Quería tenerlo algún día- confesó Seto con la misma emoción con la que diría que quería comprarse un coche nuevo.- Lo cierto es que va a llegar antes de lo previsto, pero ya me haré a la idea.

Ishizu apretó los puños con fuerza y se clavó las uñas en las palmas de las manos. Volvió a su cuarto y decidió que debía darle tiempo. Seto era un hombre muy cabezota y lo mejor era intentar comprenderlo para ganarse su confianza.

Seguro que al final, acababa aceptándolos. ¿De verdad?¿Seto Kaiba iba a aceptar a una esposa que no era de su clse social y al hijo que esta esperaba?

De momento, parecía preocupado por ella, pero eso era solo por que estaba embarazada. Podía divorciarce de ella en cuanto diera a luz.

Lo cierto era que nunca la había aceptado como su esposa, pero no podía culparlo por ello pues, al fin y al cabo, nunca le había dicho que se fuera a vivir con él, y desde luego, nunca le había pedido un hijo.

No podía perder de vista la realidad y esta era dolorosa. Seto se sentía atrapado y prefería recuperar su libertad.

¿Qué podía esperar del hombre al que amaba?¿joyas?¿sexo?¿estaba dispuesta a que Seto le echara en cara constantemente sus errores?¿estaba dispuesta a que le hiciera ver lo poco que le importaba?

Hola de nuevo!

El ginal esta cerca, que sucedera ahora que Seto tendra una familia que dice no haber pedido?

Eso lo veremos en el desarrollo de los capitulos finales. Agradezco los review de la gente linda que gusta de la pareja Isis&Seto, me inspiran a terminar la historia y mejorar. Sigan enviando sus ideas, comentarios y porras que de verdad AGRADEZCO INFINITAMENTE

Besos, asta el prox. Capitulo, bye.