VEINTINUEVE MENSAJES EN UNA BOTELLA
DISCLAIMER: Desmond desgraciadamente no me pertenece. Forma parte de la serie de televisión "Perdidos" y, en cualquier caso, él sería de Penny. ¿De verdad es necesario repetir esto siempre?
RESUMEN: Desmond está perdido en una isla desierta y ha encontrado una forma de no perder la razón: escribirle cartas a Penny y meterlas en botellas de cristal que nunca lanza al mar.
FANDOM: Perdidos (Lost)
PERSONAJE: Desmond David Hume
ATENCIÓN: Spoilers de la 5ª Temporada. Cuidado.
PALABRAS: 569
DÉCIMA LEY DE MURPHY
"Si no los puedes convencer, confúndelos"
Desmond escucha la puerta cerrándose a su espalda y siente que se ahoga. No sabe si está indignado, sorprendido, asustado o tal vez todo al mismo tiempo, pero sí puede escuchar los latidos de su corazón golpeándole con fuerza en el pecho. El aire le abrasa los pulmones y tiene que detenerse un instante. Necesita pensar. Se aferra a la barandilla de la escalera de caracol y cierra los ojos. Cuenta hasta diez y sonríe. Después, la risa escapa de entre sus labios y le parece que vuelve al pasado, cuando le parecía estar loco casi todo el tiempo, atrapado en un mundo irreal.
Volver a la Isla. Es una locura. Algo que no hará nunca. Jamás. Bajo ninguna circunstancia. No. Nunca regresará al lugar que tanto odia, ese infierno de mar azul y monstruos de humo que fue su cárcel durante los cuatro años más vacíos de su vida. Incluso había llegado a pensar que fue un héroe, pero ya no. Nunca más. Desmond ha tenido demasiado tiempo para pensar y ha descubierto que no le importa no ser un héroe si tiene consigo a Penny y Charlie. ¿Qué tiene que pasar el resto de su vida escondiéndose? Genial. Lo hará, sonriente y feliz. Satisfecho y orgulloso. Hasta el final.
Pero hay algo que le inquieta. Tener a esa mujer frente a sí otra vez le ha hecho sentir cómo el miedo subía por su columna vertebral, dejándolo mudo, sordo y paralizado. Después, la indignación. El odio. No logra entender cómo Jack se ha planteado siquiera la posibilidad de volver a la Isla, pero sabe que para él no hay marcha atrás. Lo supo cuando lo miró a los ojos y vio su determinación. Desmond no tiene la más mínima idea de las circunstancias que lo han llevado a tomar esa decisión, pero han debido ser razones de peso. Porque si existió un hombre en la tierra con más ganas de abandonar la Isla que él, ese fue Jack Shepard.
En cualquier caso, Desmond no piensa seguirlos en su locura. Aunque Jack, Sun o Ben hubieran pensado que él estaba en ese sótano por el mismo motivo que ellos, a Desmond ni siquiera se le ha pasado por la cabeza. Desmond ha dado su mensaje, ha comprendido que ha sido un error terrible y ha procurado no escuchar las palabras de la madre de Faraday. Lo ha intentado y, aún así, las ha oído y por eso está asustado. Y no quiere tener que estarlo.
Desmond no está muy seguro de si cree o no en el destino. Le gusta pensar que no. Quiere creer que esa mujer sólo ha intentado confundirlo para hacerlo volver con los otros, consciente de que no existe motivo alguno para convencerle de ello. Quiere creer que su voluntad es más fuerte que un supuesto futuro escrito en el tiempo y el espacio, pero recuerda las visiones de la muerte de Charlie y se estremece.
No quiere volver a la Isla, pero una parte de su mente cree en la predestinación y sabe que, por más que corra, por más que lo niegue y se engañe a sí mismo, no puede escapar. Y eso es más aterrador que nada de lo que le ha ocurrido hasta ese día porque, si vuelve a la Isla, no habrá marcha atrás y Desmond no está preparado para vivir en soledad. No ahora. No hasta el final.
